Disclaimer: No es mío.

A/N: ¡Muchas gracias por sus comentarios chicas! Lizzy, gracias por la preocupación, me estoy cuidando y siguiendo las instrucciones del médico, aunque eso de tomar tres litros de agua al día...digamos que no lo llevo muy bien XD. Ana , siento haberme demorado con las actualizaciones, pero entre una cosa y otra...ahora mismo tengo problemas con mi portátil que se niega a funcionar el teclado...así que estoy con el de pantalla que es una p... en fin.

Un poco de quality time con el equipo. Los tenía algo abandonados.

Comentarios y críticas bien recibidos siempre con respeto.

Gracias por pasarse y leerlo.


25.-

Es una de esas raras ocasiones que se dan, en las que el equipo está reunido en un bar disfrutando de una cerveza y hablando de temas que no tienen nada que ver con el trabajo. De una u otra forma, todos han avanzado en su vida y sus prioridades son otras. Pero eso no impide que de vez en cuando, las dejen a un lado aunque sea por unas horas y revivan aquellas ocasiones pasadas en las que eran sólo ellos cinco; compañeros y familia.

Por supuesto, Jane es el centro de atención. Les está enseñando a los chicos algunos trucos en el póker, ignorando deliberadamente la mirada reprobadora de Lisbon. Rigsby y Cho-aunque el último esconda su interés bajo una máscara de indiferencia-siguen atentamente cada una de sus instrucciones. Es gracioso ver a Rigsby repetir entre dientes lo que dice Jane, intentando memorizar lo que el consultor está diciendo; apelando al "palacio de la memoria" que hace tanto le enseñó y que con el tiempo pudo controlar-a pesar de las dudas del resto-a la perfección y utilizar para su beneficio.

Juegan un par de partidas para probar si los agentes han entendido sus instrucciones; y aunque Jane sigue dándoles consejos a medida que juegan, sus esfuerzos parecen infructuosos. Van Pelt se ríe ante las caras de Rigsby, que por más que intenta, no puede controlar sus expresiones y descubre de inmediato su juego; y Lisbon les pregunta cómo es que siguen creyendo en Jane, cuando deberían saber que no les revelará sus estratagemas. El consultor finge estar ofendido y se gana un golpe en el brazo y las risas burlonas de Van pelt. Cho y Rigsby deciden que el póker contra Jane no es para ellos, pues están destinados a perder siempre y prefieren renunciar antes de seguir perdiendo dinero.

Para Jane, son estos pequeños momentos con ellos-riendo, discutiendo, hablando de todo y nada-los que atesora. Porque hubo un tiempo en el que no fueron más que peones dispuestos en un ardid, sirviendo de medios para un fin. Pero la lealtad, el cariño y la preocupación que ellos le demostraron siempre le hizo cambiar de opinión; se convirtieron como bien le dijo Lisbon alguna vez, en su familia.

Sólo espera que alguna vez, pueda enmendar los errores que cometió y pueda devolverles aunque sea un poco de todo lo que le han dado.