—Te pregunté algo —le dijo esperando una respuesta coherente.

—Bien, no estaba con Santana —se dio por vencida, sería mejor decirle la verdad—. Estaba con Rachel, necesitaba olvidarme de todo y claramente aquí no podía hacerlo —explicó.

— ¿Dónde dormiste? —preguntó todavía seria.

—En un hotel —dijo quitándole importancia

— ¿Con qué dinero? — ¿cómo Quinn había pagado un hotel si casi no tenían dinero para gastar en ese tipo de cosas?

—Santana tenía la llave y me la dio porque estaba estresada y me tenía que relajar —no estaba diciendo mentiras, Rachel o ella, prácticamente eran la misma persona.

—No vuelvas a mentirme —le dijo amenazante—. Nunca —Quinn asintió lentamente agachando la cabeza sintiendo como la mujer la abrazaba, odiaba tener que mentirle a su madre para cubrir otra mentira.

Su madre sólo le había dado un discurso de lo malo que es mentir y había salido libre de aquella reprimenda por lo que el sábado se encontraba de camino a ver la audición de Rachel. Iba algo tarde por el tráfico pero sabía que Kurt estaría haciéndola antes, lo que le daba algo de tiempo extra.

Entró corriendo al auditorio a la mitad de la canción de Kurt sin hacer ruido, el chico lo estaba haciendo fantástico y esos pantalones dorados extremadamente ajustados habían sido un gran factor sorpresa. La cara de Rachel era de shock y la de Blaine… bueno, probablemente no podría caminar al día siguiente.

—Hola —dijo en un susurro sentándose a lado que se encontraba a lado de Blaine.

—Hola —contestó nerviosa, pasando sus manos contra la tela de su vestido una y otra vez.

— ¿Cómo va? —preguntó refiriéndose al castaño que movía por todo el escenario con bastante facilidad.

—Muy bien, extremadamente bien —dijo mientras los tres aplaudían y Kurt bajaba del escenario corriendo.

—Rachel Berry —llamó Carmen cuando todos se callaron, la morena subió nerviosa, aclaró su garganta y dijo con la seguridad a caracterizaba.

—Mi nombre es Rachel Berry y voy a cantar "Don´t Rain On My Parade" del musical Funny Girl —se dirigió a la banda detrás de ella poniéndose de acuerdo en algunas cosas y luego volvió a tomar su lugar al centro del escenario y asintió; la música comenzó.

Don't tell me not to live

Just sit and putter

Life's candy

And the sun's a ball of butter

Don't bring around a cloud

To rain on my parade

Obviamente Rachel se sabía la canción al derecho y al revés, sabía cuándo cantar notas más altas o más bajas y todo estaba saliendo de maravilla.

Don't tell me not to fly

I simply got to

If someone takes a spill

It's me and not you

Who told you

You're allowed to rain on my parade

I'll march my band out

I'll beat my drum

And if I'm fanned out

Your turn at bat, sir

At least I didn't fake it

Hat, sir

I guess I didn't make it

Era una canción difícil, nadie lo negaba, y la morena la estaba controlando muy bien sin desafinar, la cara de Carmen era de que quería sonreír pero al mismo tiempo quería estar seria; el talento joven siempre la hacía ponerse feliz.

But whether I'm the rose

Of sheer perfection

A freckle on the nose

Of life's complexion

The cinder or the shiny apple of its eye

I gotta fly once

I gotta try once

Only can die once, right, sir

Oh, life is juicy, juicy and you see

I gotta have my bite, sir

Get ready for me love

Cause I'm a "comer"

I simply gotta march

My heart's a drummer

Don't bring around a cloud

To rain on my parade

La parte cúspide de la canción, la parte más difícil estaba por venir. Rachel estaba nerviosa, no sabía si lo lograría pero la cara de apoyo que Quinn tenía y la sonrisa tranquilizadora que le dedicaba ayudaba a calmarle los nervios.

I'm gonna live and live now

Get what I want, I know how

One roll for the whole shebang

One throw that bell will go clang

Eye on the target and wham!

One shot, one gun shot and bam

Hey Mister Arnstein, here I am!

I'll march my band out

I'll beat my drum

And if I'm fanned out

Your turn at bat, sir

At least I didn't fake it

Hat, sir

I guess I didn't make it

Get ready for me love

Cause I'm a "comer"

I simply gotta march

My heart's a drummer

Nobody, no nobody

Is gonna rain on my parade

Perfecto, así había salido la canción, Rachel había podido escuchar un pequeño error al final; pero nada que los otros hubieran notado. Escuchó los aplausos del pequeño público y abrió los ojos respirando de nuevo.

Lo primero en lo que se fue en su novia, tenía una sonrisa de oreja a oreja y aplaudía fuertemente; se veía feliz. Estaba orgullosa.

Las dos salieron felices del lugar junto con Kurt y Blaine que se fueron en el auto del moreno.

—Lo hiciste muy bien, Rach —le dijo Quinn tratando de tranquilizarla.

—Pero al final desafiné, sé que Tibbadeux lo notó —gritó sin poder contenerse.

El teléfono de Quinn comenzó a sonar y vio que era su madre, por lo que se excusó con la mirada y contestó el aparato.

—Hola, mamá… ¿es en serio? ¿Qué dice? —preguntó ansiosa. Rachel la miró raro—…no lo puedo creer ¿estás bromeando? ¿Entré? —Preguntaba con incredulidad—. Gracias por avisarme, mamá —colgó aun sorprendida.

— ¿Qué pasó, amor? —Quinn se le tiró encima y comenzó a dar pequeños brinquitos que Rachel siguió sin saber muy bien de qué se trataba.

—Entré a Yale —dijo con una sonrisa.

—Felicidades —dijo fuertemente abrazándola contra su pecho.

—No puedo creerlo —dijo suspirando.

—Siempre supe que entrarías —le dio un pequeño beso en los labios y se separó volviendo a abrazarla con sentimiento.

—Llama a tus padres y diles que haré una cena en mi casa para celebrar mi entrada y tu maravillosa audición —le dijo Quinn y la morena llamó a su padre LeRoy y le informó sobre lo que iban a hacer para después irse junto con la rubia.

—Tengo que ir a comprar algunas cosas para hoy, tal vez llame a Santana, Brittany y Puck para que vayan también ya que están viendo si entran a las universidades que quieren así que les presumiré que ya estoy adentro —dijo riendo—. Nos vemos a las ocho.

—A las ocho —contestó con una sonrisa, entró a su casa y vio como la rubia arrancaba su auto y se perdía en el horizonte.

Eran las ocho de la noche y los tres Berry se encontraban en la puerta, Hiram tenía una botella de Jack Daniel's en la mano y con la otra sostenía la de su hija, a la que aun trataba como una bebé.

Judy abrió la puerta y los saludó con amigable abrazo a los tres; dentro se encontraban Santana, Brittany y Puck, a quienes la rubia había invitado a cenar. Los cuatro estaban en el sillón de la sala riendo mientras comían algunas botanas que había en la mesa ratona.

—Hola, princesa —dijo Puck levantándose para abrazar a la chica.

—Hola, Noah. ¿Cómo estás? —le preguntó después de devolverle el abrazo.

—Muy bien, aunque estaría mejor si dejaras de llamarme Noah y me dijeras Puck, Puckzila, sex shark; cualquiera de esos —Rachel rio un poco y con una sonrisa de medio lado dijo:

—No creo poder hacerlo —se movió hacía un lado para saludar a los demás—. Hola, Brittany, Santana —dijo cordialmente.

—Hola, Rachel —dijo la rubia colgándose de su cuello para abrazarla fuertemente casi haciéndola caer y dejándola sin aire.

—Hola, Hobbit —dijo la latina sin siquiera pararse del sillón.

—Hola, Rach —dijo Quinn abrazándola también.

—Hola, Quinn —dijo devolviéndole el abrazo sin soltarse de la rubia más alta que seguía colgada de su cuello.

Se volvieron a sentar y el primero en romper el silencio fue Puck, dirigiéndose a Rachel.

—Quinn dijo que tu audición fue un éxito —tomó un poco más del líquido de dudosa procedencia que tenía en la mano.

—Espero que Carmen Tibbadeux piense lo mismo —contestó con modestia.

—Te lo juro, lo hace —interrumpió Quinn—, igual que Kurt, Blaine, los de la banda que estaba tocando… en fin, todos los que tu escucharon —sonrió estúpida, al igual que Rachel.

—Demasiada dulzura —dijo Santana rompiendo el momento—, me van a salir caries —puso cara de asco y Puck sonrió con ironía.

—Tu estas igual con Brittany, querida Latina.

—Pero con Britt-Britt es diferente —dijo pasando el brazo alrededor de los hombros de su novia.

—Claro —dijeron los tres sabiendo que no era real y rieron al unísono.

Siguieron hablando durante un rato y después fueron a cenar, los dejaron brindar con alcohol pero sólo una copa. Todos estaban felices por Quinn, ansiosos por los resultados de Rachel y esperando entrar a las universidades que ellos querían.

Casi a las once de la noche comenzaron a retirarse, ya que al día siguiente tenían clase, por lo que rápidamente quedaron sólo Rachel y Quinn, que ayudaban a recoger la mesa junto con los señores Berry y Judy.

—Rachel, recoge tus cosas, nos vamos en diez minutos —dijo LeRoy terminando de secar algunas copas.

La morena fue hasta el sillón a tomar su bolso y Quinn la siguió lentamente por atrás, sin quitar la sonrisa de su cara al verla agacharse y tomar sus cosas; la rubia no dejaba de ver su trasero.

—No me molesta la vista ¿sabes? —preguntó riendo ante el sonrojo de su novia.

—Quinn, te van a escuchar —le dijo nerviosa; dejando un suave golpe sobre su hombro.

—No lo creo —se pegó a su cuerpo abrazándola y bajando sus manos hasta el final de su espalda con picardía.

—Ahora no —susurró al sentir los labios de la rubia en su cuello.

— ¿Por qué? —Preguntó inocente—. Te quiero, me quieres; ¿Por qué no podemos hacerlo?

—Porque mis padres están a lado —contestó como si fuera obvio. La otra levantó una ceja pero se rindió al no recibir respuesta.

—Está bien —bufó con cansancio y la soltó.

—Te quiero —le dio un beso separándose al quedarse sin aire en los pulmones.

—Yo también —contestó dándole otro beso que fue cortado por Hiram.

— ¡Ya nos vamos, Estrellita! —escucharon el grito hasta la sala.

Salieron después de despedirse y subieron al auto. Pararon en un alto pero en un pueblo como ese nadie salía después de las ocho de la noche. El siga se puso y avanzaron, un coche rojo paso a toda velocidad golpeando un lado del auto y volteándolo.

Toda la cabeza de Rachel se revolvió, su vida paso frente sus ojos y los últimos momentos con Quinn comenzaron a apagarse. Parpadeando pesadamente, volteó hacia un lado viendo como alguien se acercaba al auto.

Vio una mancha con pelo rubio agacharse al auto aun volteado y dijo en un susurro:

—Eso fue por quitarme a la que era mi hija —sintió un líquido con olor a alcohol caer en su cara, probablemente le había escupido.

Lo siguiente que recordaba eran sirenas, muchas luces y gente intentando sacarlos de ahí. Lo único en lo que pensaba era en que tenía que lograr pasar por eso por sus padres, su novia, y las personas a las que les había empezado a importar dos años atrás; los que tenía el privilegio de llamar amigos.

Sus ojos se cerraron cuando sintió a alguien subiéndola en una camilla; su memoria estaba en blanco también.