Capítulo 25: Delirios, sonidos irrealistas
"Todo anuncia que algo está por pasar, menos los propios protagonistas. Lo que dices cuando aún no tomas el completo control de tu ser, se reconoce como delirio. Una verdad que funciona sin ser verdad".
–¡Alex! – grité entrando presurosamente a la sala – ¡¿Qué fue lo que te pasó?!
Fue algo difícil encontrarlo. Pregunté en la recepción por él, pero no figuraba en los registros. Pensé que Red me estaba jugando una broma por lo que se encontraba enojado conmigo por todo el drama de los últimos días. Por intuición, pregunté por los últimos pacientes que entraron al establecimiento y figuraba un tan Alexander… lo curioso es que la descripción que me dieron coincidía con la de Alex… incluso el nombre…
Luego corrí hacia la habitación; una empezó a perseguirme diciendo que no podía entrar de esa manera a las salas, que no pueden entrar dos personas al mismo tiempo a ver a un paciente. Logré esquivarla gracias a que Thunder la entretuvo.
–Hola – dijo sonriendo.
Estaba conectado a una de esas máquinas raras donde se puede ver la frecuencia cardíaca y llevaba una mascarilla de oxígeno, pero se la quitó con cuidado para saludar.
Su mamá estaba allí, pero la verdad… lo que más me preocupaba en ese momento era él.
–¿Cómo fue que…
–Bueno… yo los dejo solos para que hablen a gusto. Iré a la cafetería a comer un bocadillo – dijo la señora acercándose a la puerta.
La enfermera que me perseguía hace un rato irrumpió en la habitación.
–Este es su pikachu ¿verdad señorita? – dijo dirigiéndose a mí. En sus brazos llevaba a Thunder, que me miraba con una expresión como de "lo siento, no pude hacer más".
–¡Discúlpeme por favor! – dije en tono arrepentido – Yo quería ver cómo se encontraba mi amigo… yo lo quiero mucho y no podía esperar para ver cómo se encontraba…
Thunder saltó de los brazos de la enfermera a los míos.
–Bueno, de todas maneras no pueden estar ustedes dos aquí – dijo refiriéndose a Patricia y a mí – Las visitas son individuales. Y usted señor Alexander, por favor póngase la mascarilla.
–Yo ya me iba – dijo la madre de Alex en un tono algo extraño. Miró a Alex de manera pícara y él le respondió con una mirada seria, por lo menos… eso percibí.
Alex le hizo caso a la enfermera y esta junto a Patricia salieron de la habitación.
–¿Qué fue eso? – me preguntó retirando nuevamente la mascarilla de su cara.
–Tuve que esquivarla para entrar. Me preocupé mucho por ti… Además ¿qué es eso de Alexander?
–Soy Alex, no Alexander.
–Eso lo sé, pero… ¿por qué apareces así en los documentos?
Suspiró. Lo observé detenidamente. Llevaba marcas de golpes en la cara y deduje que también en el cuerpo. Llevaba una de esas batas raras que les ponen a los pacientes. Me pregunto por qué tendrá que estar con esa cosa que proporciona oxígeno ¿Qué fue exactamente lo que pasó? Quise preguntárselo, pero vi conveniente que me respondiera primero lo de su nombre.
–Hace años, tuve una pelea en la escuela. Un niño me golpeó aquí – exclamó señalándose el pecho – En ese entonces yo era muy débil, quizá lo siga siendo hasta ahora… pero el asunto es que caí inconsciente y me trajeron aquí, a este mismo hospital. Dijeron que yo sufría de una crisis respiratoria que solo se presentaba cuando recibía golpes muy fuertes en el pecho. El caso es muy raro y como era la primera vez que me pasaba, tardé mucho en recuperarme. Pasé alrededor de año y medio entre exámenes y terapia. Cada día era lo mismo… "Paciente Alexander, acérquese a recoger los resultados de las pruebas". "Paciente Alexander, por favor, pase a la sala 8" y cosas así… Tanto que un día me harté de mi propio nombre y decidí acortarlo un poco. Es por eso que ahora soy Alex.
Me quedé boquiabierta por un momento, un simple cambio de nombre ocultaba una inesperada historia.
–Alex, yo no sabía nada de eso…
–No era necesario que lo sepas…
–Y entonces ¿estás aquí porque tu crisis volvió?
–Algo así…
–¿Y los golpes? ¿Qué me dices de eso?
–¿Qué me dices tú?
–¿Eh?
–Hoy te fuiste temprano a no sé dónde y no me acompañaste a la guardería.
–Yo pregunté primero, Alex.
–Bien, pero de allí te roca responder. Pasó que en la guardería, recibí una visita inesperada…
–¿A qué te refieres con "inesperada"? – pregunté.
Pensé unos segundos… ¿no se tratará de Red? Él dijo que lo trajo aquí…
–¿Te refieres a Red?
–¿Cómo sabes eso?
–Lo encontré afuera medio desorbitado. Al principio no quería ni mirarlo, pero él se acercó y me dijo que si venía a verte y le pregunté por qué lo decía. Me informó que estabas aquí. Después corrí hasta aquí e ignoré la explicación que estaba por darme.
–Pues sí, tiene que ver con Red. Resulta que él quiso arreglar las cosas a su manera, quiso una batalla… Al principio solo discutimos con palabras y pude defenderme, pero lo hice enojar y quedó en ridículo frente a su pikachu. Me lanzó un golpe en la cara, hizo que sangrara por la nariz. Le hice lo mismo, mas luego me di cuenta que las cosas no se arreglaban así. Quise disculparme, pero él empezó a golpearme, en uno de esos me dio uno en el pecho y entonces…
–Fue él… fue ese tipo…
–Entonces me dio la crisis que te comenté hace un rato y terminé semi-consciente. Escuché cuando salió la encargada de la guardería y él no supo explicar qué habían pasado. Pude sentir cuando me subió a su Aerodactyl y la reflexión que tuvo camino hasta acá.
–¿Reflexión?
–En otras palabras, se sintió mal. La culpa llegó a él. Llegó a decir que no se merecía a Yellow. Obviamente pensaba que no lo estaba escuchando. Pienso que algo raro debió pasar en él, porque con la actitud que tenía… no me hubiera traído aquí ni hubiera dicho eso.
–Pero cuando Yellow se entere de lo que te hizo…
–No, Yellow no debe saber nada de esto. Ni tampoco mi madre, por eso a ella le dije que me quisieron asaltar y Red me defendió.
–¿Por qué?
–Porque lo que sentiría Yellow por mí sería lástima, no amor. Y mi mamá pensará que me estoy metiendo en problemas serio por una chica.
–Oh, ya veo… entonces ¿qué piensas hacer?
–Por ahora, recuperarme y salir de aquí. No soporto el ambiente ni estas máquinas. Luego de eso, terminar lo que empecé, pero necesito hablar con Red primero.
–¡¿Qué?! ¡¿Hablar con él luego de lo que te hizo?!
–Sí. Es justo lo que dije. Ahora, pasemos a tu asunto ¿dónde estuviste esta mañana?
–E-entrenando…
–¿Dónde?
–Pues… salí a corre un rato y luego decidí explorar un poco las ciudades. Fue algo extraño, pero terminé en Carmín y luego aquí, en Azafrán, pues… creo que así se llama ¿no?
–Sí, así es. Cuando me recupere prometo llevarte a conocer más ciudades. Me hubieras dicho para acompañarte…
~Flash Back~
–Aquí tiene su cambio.
–Gracias.
Salí de aquel lugar. Fue un buen desayuno, valía la pena pagarlo. Thunder y mis demás pokémons también lo disfrutaron.
–Bien ¿y ahora qué?
–¿Pika?
–Es que ya vimos los lugares de aquí… Ya visitamos el Club de Fans Pokémon y luego de escucharlo un rato nos dio esta cosa, dijo que era para una bicicleta en Ciudad… ciudad… ya no me acuerdo. Y también fuimos al Centro de Formación de Ping Pong. Además, miramos el mar un rato… ¿qué te parece si vamos por allí? – dije señalando una ruta, creo que la 6.
–¡Pi!
~Fin del Flash Back~
–No hacía falta, además en la ruta de Carmín hacia aquí, pude retar a un par de entrenadores.
–Eso está bien – tosió de repente.
–Alex, ponte la mascarilla por favor.
–No hace falta, ya estoy bien.
–Aún no lo estás.
–En un par de días vuelvo al trabajo…
–¿Qué pasa? – dije notando que de pronto se preocupó por algo.
–Ámbar… Ámbar se quedó en la guardería.
–Si quieres yo voy a traerla.
–¿En serio lo harías?
–Sí, pero prométeme que te vas a poner esa cosa.
–Vale… solo un último favor.
–¿De qué se trata?
–Llama a Red, dile que quiero hablar con él.
–No puedo hacerlo.
–¿Por qué?
–Tengo miedo… a que te haga algo.
Una de las máquinas a las que Alex estaba conectado empezó a sonar.
–¿Qué es eso?
–N-no es nada…
–¿Estás seguro?
–Sí, ahora ve y dile que pase, si lo ves por allí.
–Ya te dije que no quiero que lo veas.
–Pero necesito hablar con él. Prometo que no pasará nada, por favor.
Las súplicas del chico surgieron efecto en mí.
–Está bien – dije maliciosamente, una idea pasó por mi cabeza.
–Gracias, en serio.
–No es nada, sabes que te quiero – dije con una sonrisa.
La máquina volvió a sonar.
–¿No debo avisarle a alguien sobre eso? – pregunté.
–No hace falta. Estoy bien – dijo poniéndose la mascarilla.
Salí de la habitación con Thunder y vi a Patricia conversando con… ¿Red? Él trataba de explicarle algo, pero la señora hablaba y hablaba…
–Red, Alex quiere verte. Acompáñame, él está por aquí – dije acercándome a Red silenciosamente.
–¡Oh! ¡Así que ustedes también se conocen! ¡Qué bueno! Si Alex te está llamando, será mejor que no lo hagas esperar.
–Pero…
–Vamos, Red. No hagas esperar a tu amigo – dije sonriendo hipócritamente.
Llevé a Red sin decir nada hasta la puerta de la habitación en la que me encontraba hace un rato. Me detuve y lo miré fríamente.
–¡Auch!
–La próxima vez te irá peor. No se te ocurra volver a tocarlo, ni siquiera a insultarlo. Si no, te aplastaré a ti y a todo tu equipo.
Thunder me miró confuso, al igual que Pika. Red, ni qué decir.
Sin más que aclarar, fui a hacer el recado.
