Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.
Aquí esta el epílogo de esta historia, me da muchísimas pena que se acabe, de verdad :(
Epílogo – Leyenda
Ocho años más tarde:
El ejército de taxis amarillos se abrió paso por la Quinta Avenida, como un enjambre de abejas furiosas. Sonaban cláxones, los neumáticos gritaban y luchaban por una posición privilegiada en la calle en una noche ocupada. Lo vi todo desde los grandes y claros ventanales de la galería, y luego miré hacia arriba, más allá de los rascacielos de plata que dominaban el horizonte. La noche estaba clara, mucho más clara de lo que generalmente estaba en Forks, o en Seattle para el caso.
"Edward".
Una mano cálida tiró de la mía y me movió suavemente, haciéndome girar. Aunque los ojos de Bella estaban tan brillantes como siempre, en ellos también se veía la aprehensión que tenía de costumbre y la timidez que estos eventos le causaban. Alzó la mano para ajustarme la corbata nerviosamente por veinteava vez esta noche.
"Te ves muy apuesto, señor Cullen", bromeó en un tono arrogante, sabiendo que me reservaba este esmoquin específicamente para los eventos en Nueva York.
"Gracias a ti, Sra. Cullen", le respondí en el mismo tono. Le di una mirada desde la parte superior de su brillante cabello, pasando por el vestido azul oscuro - el cual era creación de Alice Whitlock - hasta sus tacones de punta abierta, y subí otra vez.
"¿Te he dicho lo absolutamente deslumbrante que estás esta noche?"
Ya se lo había dicho unas cuantas veces, pero últimamente parecía que necesitaba más recordatorios.
Ella sonrió dubitativamente, sonriéndome a través de sus largas pestañas antes de volver su atención hacia el ajuste de la corbata.
"Sí, encantadora. Estoy segura de que así me veo esta noche", arrastró las palabras con sarcasmo. "Pero gracias por la mentira. No me siento muy hermosa en estos días, pero siempre y cuando mi guapo marido todavía piense así..."
"Estás gloriosa, igual o más que nunca", le recordé con firmeza, envolviendo mis manos alrededor de su cintura. Miré alrededor a la galería ocupada.
"Mira cómo todo el mundo te mira a ti y a tu obra de arte", le susurré.
Bella enrojeció aún más y se acercó más a mí. Al instante me arrepentí de mis palabras. Incluso más de lo habitual, lo último que ella quería en este momento era ser el centro de atención.
Sin embargo, una sonrisa irónica iluminó su rostro. Ella movió su boca cerca de mi oído.
"Están mirándote a ti, mi amor, no a mí".
Ella se apartó y me miró, y yo fruncí el ceño y miré a su alrededor otra vez. Varios hombres y mujeres paseaban admirando las obras de arte de Bella. Sus ojos saltaban fugazmente hacia donde ella y yo estábamos, en un rincón tranquilo. En los últimos años me había dado cuenta de la diferente clientela que había en los diferentes lugares demográficos. Nueva York, por lo general, traía una multitud de unos treinta y tantos para arriba, bebían vino poco a poco con la barbilla en alto y sus cejas levantadas en una profunda reflexión. Sin embargo, cuando les eché un vistazo más de cerca a las mujeres que paseaban por allí, me di cuenta de que sus ojos estaban sobre mí, mirándome de la cabeza a los pies.
Gemí humildemente y dejé caer la cabeza.
Bella se rió entre dientes, moviéndose más cerca de mí de nuevo y envolviendo sus manos alrededor de mi cara.
"Parece que las pumas han venido esta noche con la esperanza de echar un vistazo tanto a mi marido como a mi arte".
Fruncí mis labios, sintiéndome de pronto consciente de mí mismo. "Si así es, entonces están perdiendo su tiempo", le dije.
Bella se rió entre dientes. "Estoy bastante segura de que no lo ven de esa manera". Ella me besó suavemente en los labios. "Y realmente no puedo decir que las culpo".
Le sonreí y la besé profundamente para distraerla. Lo último que quería que ella pensara en este momento era en otras mujeres mirándome. Ella ya se estaba sintiendo un poco insegura en estos días, aunque en el fondo sabía que ella sabía que no tenía nada de lo que preocuparse.
La distracción funcionó. Cuando ella se apartó sus ojos estaban vidriosos y aturdidos. Le sonreí ampliamente.
"Entonces, ¿qué estabas mirando antes?", me preguntó después de haberse olvidado por completo de las pumas.
"Yo estaba mirando cómo de claro está el cielo nocturno hoy".
Ella se encogió de hombros, sin dejarse impresionar. "Sí, está bien. Sin embargo, cuando vivía aquí, siempre sentí que faltaba algo..."
Le sonreí suavemente, sintiendo la piel de gallina en mis brazos y en mis hombros cuando ella perdió sus manos por ahí. Incluso después de tantos años, el tacto de Bella me seguía volviendo loco, y basándome en su respiración entrecortada cada vez que ponía sus manos firmemente sobre mí, seguía siendo lo mismo para ella.
Ella frunció el ceño cuando trató de presionar su cuerpo contra mí y no pudo acercarse lo suficiente. Me reí y puse mis manos en sus caderas, pasándolas arriba y abajo por sus costados.
"No te preocupes", le susurré. "Cuando lleguemos a casa vamos a encontrar una manera de hacer que funcione".
"Sí, sí", murmuró ella, no completamente apaciguada. Ella suspiró profundamente y puso mala cara. "Quiero estar en casa ya".
La miré y levanté una mano para acariciarle la mejilla. "Lo sé, amor. Yo también. El espectáculo de esta noche es el último de esta gira, y ya le he dicho a Siobhan que no piense en la programación para un futuro inmediato. Estaremos en casa pronto", se lo prometí.
Ella me miró con gratitud. "Bueno, antes he hablado con Rosalie y me ha dicho que en Seattle ha estado lloviendo sin parar durante el último par de días". Sus ojos brillaron hacia la ventana y el cielo claro de fuera. Ella frunció los labios con desdén. "Y me estoy perdiendo todo".
"¿Qué ha dicho Rose acerca de Emmett? Debe tener un día de campo con toda la lluvia. Ya sabes cómo su patio trasero tiende a inundarse".
Bella se rió. "Sí, ella me ha dicho que estaba por ahí con sus botas de agua hasta la rodilla, maldiciendo y gritando, gritando y maldiciendo, y diciendo que no puede esperar a que vuelvas para que puedas ayudarle a drenar el patio de atrás".
Rodé los ojos. "Le dije que no comprara esa casa, pero él quería estar cerca del agua".
"Tal vez ahora por fin podamos convencerlos de que se muevan a Forks con nosotros", susurró Bella con complicidad.
Le sonreí, sabiendo lo mucho que le gustaría tener a Rose, a Emmett y a su pequeño Jonathan cerca.
"Tal vez...", le contesté. "Dios sabe que mis padres estarían encantados de tenernos a todos en Forks".
Bella sonrió emocionada. "Ya estuve a punto de convencer a Alice y a Jasper de que regresaran a Washington este año. Alice se ha establecido lo suficiente en este momento, por lo que puede hacer su trabajo desde cualquier lugar. Y entonces el pequeño Jonathan podría jugar con-"
"Isabella Swan", una voz familiar la llamó en voz alta. Bella y yo nos volvimos al mismo tiempo.
Y nos encontramos cara a cara con las entradas de la frente de Mike Newton.
"Isabella Swan", suspiró de nuevo con una sonrisa. "Mírate". Sus ojos se perdieron en mi esposa, haciendo que me pusiera más cerca de ella, poniendo mis brazos alrededor de su cintura.
Bella alzó las cejas y se quedó inmóvil.
Mike retrocedió y se aclaró la garganta. Sus ojos se movieron hacia mí, saltando una vez hacia donde yo todavía tenía una mano protectora envuelta alrededor de la cintura de Bella.
"Cullen".
"Newton".
Silencio.
"¿Qué tal... que tal estáis?", preguntó despacio.
Apreté mi agarre alrededor de la cintura de Bella. Instintivamente, ella se puso más cerca de mí.
"Hemos estado bien", respondió brevemente.
Mike sonrió, exactamente la misma sonrisa que había tenido desde la escuela secundaria. Pero eso parecía ser lo único que no había cambiado en los últimos años. Había aumentado de peso. Un montón. Algo que hubiera estado bien si no llevara unos pantalones cuatro tallas más pequeñas, como si no se hubiera dado cuenta del peso extra que tenía. El botón de en medio de la chaqueta del traje parecía a punto de estallar. Su alguna vez pelo rubio estaba hacia atrás, dejando ver parte de su frente, la cual parecía larga, ancha y brillante. Casi podía ver mi reflejo en ella. Y había algo raro en su nariz...
Se aclaró la garganta otra vez. "Bella, Edward, esta es mi novia, Lauren Mallory".
Por primera vez me di cuenta de que había una mujer de pie junto a Mike, su postura era tan dura y rígida como la suya. Ella era alta, más alta que él, y su pelo estaba cortado como el de una niña, algo que sólo podía asumir que había sido a propósito. Ella estaba terriblemente delgada, llevaba un vestido sin tirantes de color rojo que mostraba nada más que la forma en la que sus omóplatos se salían de su piel. Con los años, mi esposa me había enseñado la importancia de no ser grosero. Así que contuve un estremecimiento.
Bella y Lauren se dieron la mano. "Encantada de conocerte", dijo mi esposa amablemente.
"Igualmente", respondió fríamente Lauren, con una pequeña mueca en su rostro esquelético. Se volvió y levantó la mano para estrechar la mía. Pero la perra le había hecho una mueca a mi esposa, y grosero o no, no la iba a tocar.
Cuando finalmente se dio cuenta de que no tenía ninguna intención de estrechar su mano, la dejó caer y simplemente asintió con la cabeza.
"Encantada de conocerte", dijo.
"Sí, lo mismo digo", dije con la mandíbula rígida.
"Lauren es una modelo de 'Alta y Hermosa'. Ya sabéis, la revista que vende ropa interior para mujeres altas y delgadas".
Bella y yo miramos a Mike y a Lauren.
"Oh, uhm, ¿felicidades?", dijo Bella. "Eso debe ser... un trabajo interesante".
Lauren sonrió a través de sus delgados y rojos labios. "Sí, lo es. Gracias".
Otro silencio incómodo siguió.
"Bueno, Bella", Mike dijo finalmente. "Veo que tu afición dio sus frutos. Debo decir que me sorprendió lo rápido que pudiste pagarme el préstamo hace unos años".
Me puse rígido ante la mención de 'el préstamo'. Mi mandíbula se cerró con fuerza. Bella, aparentemente, sintió mi temperamento llegar a niveles no vistos en años, porque sus dedos cálidos se pusieron en mi costado y ella se apretó contra mí. Dejé escapar un suspiro largo y pesado.
"Edward siempre ha sido un gran apoyo para mí y para mi trabajo. Le debo todo mi éxito a él".
Sus palabras fueron como un bálsamo calmante, y de repente, sonreí.
¿Por qué demonios estaba tan herido? Mike pertenecía a un pasado que ahora parecía tan lejano que casi estaba olvidado. ¿Había habido un tiempo en nuestras vidas en el que Bella y yo no nos hubiéramos pertenecido el uno al otro? No había ninguna razón para estar molesto, o cauteloso, o incluso preocupado por la aparición inesperada de Mike esta noche.
Sintiendo de repente una extraña sensación de calma y de tranquilidad, me dirigí a mi esposa y le sonreí con ternura.
"No amor, no me debes tu éxito a mí". Pasé un dedo por su mejilla suave y brillante. "Se lo debes al enorme talento con el que naciste".
Bella me sonrió ampliamente y durante unos segundos simplemente nos miramos. Sus ojos se pusieron en los míos con una intensidad que siempre me dejaba sin aliento.
Con los años, había pintado mis ojos una y otra vez, cada vez de una manera diferente, de la única manera que sólo Bella podría lograr. La colección de 'Ventanas' había sido presentada en numerosas revistas de arte a lo largo de los años. La expusimos en diferentes momentos, en dos o tres galerías cuidadosamente seleccionadas. Se había convertido, como esa señora predijo hacía mucho tiempo en Eclipse, en la joya de la corona de Bella.
Hace unos años creó una nueva adición a la colección. Pero ésta tenía más manchas y tonos de marrón-
"Es realmente genial ver que las cosas os han funcionado tan bien a los dos", dijo Mike.
A regañadientes, porque había interrumpido uno de mis pensamientos favoritos, pero ya no tan furioso, me volví para mirarlo. Estaba tratando de sonreír, pero conociéndolo como lo conocía, y sabiendo que siempre había sido y probablemente siempre sería un hijo de puta amargo y astuto, pude ver la burla escondida debajo. Sin embargo, por primera vez en mi vida, no me molestó.
"Bueno, para todos nosotros", se corrigió con una sonrisa irónica en su rostro. "Bella es una mujer muy respetada en el mundo del arte, yo he hecho una" - bufó - "gran fortuna en fusiones y adquisiciones en esta economía" - se dio la vuelta y sonrió vacuamente a su novia - "y Lauren es la envidia del mundo de la moda".
Si Lauren era la envidia del mundo de la moda, entonces había algo gravemente preocupante en esa parte del universo.
Pero una vez más me acordé de las lecciones de modales de mi esposa. Me obligué a mantener una cara seria. No es que me importara, ya que Lauren estaba alejada de nosotros con una expresión de aburrimiento en su cara huesuda mientras recorría la sala distraídamente.
"¿Y tú?". Mike se burló, me miró con sus ojos azules, pequeños y brillantes. "¿Qué está pasando contigo, Edward? ¿Todavía tienes tu propio y pequeño club en Seattle?"
Sonreí. "No, en realidad, no. Mi hermano Emmett va por su cuenta ahora. Lo ha llevado muy bien".
Él alzó las cejas. "¿En serio? Entonces, ¿qué estás haciendo ahora?"
Si realmente no lo sabía, yo no lo iba a iluminar.
"Un poco de esto, un poco de lo otro. Actualmente estoy tratando de escribir canciones", dije casualmente.
"Escribir canciones, ¿eh?". Él soltó un bufido. "¿Cómo va eso?"
Me encogí de hombros. "Ya sabes cómo son esas cosas..."
Bella se volvió hacia mí. "Edward, tus canciones son-"
Negué con la cabeza minuciosamente hacia ella. Ella rodó los ojos y resopló, pero no terminó la frase.
"Oh". La sonrisa burlona de Mike creció. "Bueno, de todos modos suena como un pequeño e interesante pasatiempo. Sigue con eso, hombre. Tal vez algún día salga algo de eso".
Me reí entre dientes. "Tal vez".
"¿Cómo se siente uno" - continuó - "al ser mucho menos exitoso que su pareja, el arte de Bella probablemente paga todas las cuentas en este momento, no?"
"Mike", susurró Bella en un tono no del todo bien educado y venenoso que rara vez le había oído hablar. "¿Cómo te atreves-"
Me volví hacia ella con mi sonrisa todavía en su lugar.
"Shhh, amor", le susurré, besando su boca una vez suavemente. Lo último que quería era que ella se molestara en estos momentos. Mi boca sobre la de ella siempre parecía que la calmaba al instante, así que gasté ese truco de nuevo. Ella respiró hondo y sonrió tristemente contra mis labios.
Con Bella agradable y tranquila de nuevo, volví mi atención de nuevo a Mike.
"¿Quieres saber cómo me siento, Mike?"
Entrecerró los ojos, su sonrisa vaciló por un momento antes de que él asintiera con la cabeza inciertamente.
Yo respiré hondo y sonreí - una sonrisa realmente emocionada - y luego dejé escapar el aliento en una larga ráfaga.
"Estuvimos en Londres hace unas semanas. Y en Francia pocos meses antes. Y en España el año pasado. O podría haber sido Portugal. Cariño" - dije, mis ojos parpadearon hacia mi esposa rápidamente - "¿te acuerdas? Oh, bueno, no importa. Tenemos los cuadros de Bella para acordarnos. A veces, nuestros amigos y familiares vienen con nosotros, a veces vamos sólo... nosotros. Bella dibuja y pinta cualquier cosa que la inspira, ¿y quieres saber lo que hago yo, Mike? La miro. A veces toco la guitarra mientras ella mira el reflejo de la luna sobre el Mediterráneo, o la puesta de sol de la Toscana sobre los viñedos, y luego la letra de una canción puede o no venir a mí". Me encogí de hombros despreocupadamente. "En realidad no importa. A veces sólo me encuentro a su lado y duermo mientras ella sueña. Muchas de las veces me voy por ahí con nuestra-", me detuve cuando vi el rostro de Bella. Parecía que no estuviera segura de si detenerme o echarse a reír.
Mike, por su parte, estaba sonriendo abiertamente ahora pero con una sonrisa burlona.
"¿Así que la vida de un hombre... sin metas y sin rumbo es lo que a ti te gusta?
En ese momento, una camarera pasó con una bandeja con vino, champagne, y las cervezas que Siobhan siempre ordenaba para mí. Tentador, pero no cogí nada.
"El mundo es el lienzo de mi esposa, y yo estoy en ese viaje. Eso me viene bien", me encogí de hombros.
Mike soltó un bufido y tomó un vaso de vino para él y otro para su novia.
"Un brindis entonces". Miró a Bella. "Por Bella y por su continuo éxito. ¿Lo ves? Siempre supe que lo lograrías".
Bella sonrió torcidamente. "¿Sí, Mike? Mi memoria debe estar un poco borrosa ahora. Pero supongo que entonces debo darte también las gracias, ya que fue más o menos por ti el que Edward y yo pensáramos en hacer esa primera subasta hace unos años".
Mike la miró con recelo. Me reí entre dientes y acerqué más a Bella.
"¿Entonces sin rencores, no?". Mike preguntó con una sonrisa arrogante. "Edward, parece que has hecho bien viviendo del éxito de Bella".
Él resopló y tomó un sorbo de su vino.
Miré al hombre. Por extraño que pareciera, yo podría haber jurado que en la escuela secundaria Mike y yo éramos de la misma altura. Pero ahora yo era unos cuantos centímetros más alto que él. Y entonces me di cuenta de lo que estaba mal con su nariz, del ligero golpe en el medio y de la forma en la que se curvaba un poco hacia la izquierda.
"No. Sin rencores", le respondí con honestidad.
"Sin rencores", dijo Bella en voz baja. Su voz era tranquila y serena. "Pero para corregir algo que mi marido ha dicho antes, él es responsable de gran parte de mi éxito. De hecho, mis piezas de mayor éxito hubieran sido imposibles sin él".
Ella volvió sus ojos hacia la exposición en el centro de la sala, y todos nuestros ojos la siguieron hacia donde un par de piezas de la colección 'Ventanas' estaban colgadas majestuosamente, luces brillaban sobre ellas desde todos los ángulos.
La primera, la que ella me dio en los años de la secundaria, había sido reformada, y habíamos puesto la letra de la primera canción que yo escribí en el borde de la pintura, se había convertido en una de las favoritas de la escena del arte moderno. Normalmente estaba en casa, pero después de que Siobhan lo pidiera tanto, se la prestamos por un par de semanas para esta galería.
También le habíamos prestado otra, la más reciente de la colección. Esa estaba hecha en tonos más marrones y bronces, y menos verdes.
"Pero nuestros tesoros más preciados..." - Bella continuó con una voz reverente - "... bueno, definitivamente los hemos creado juntos".
Azotó la cabeza en ese momento, su bello rostro se transformó en la sonrisa que sólo le daba una persona en este mundo - por ahora - y entonces oí el golpeteo rítmico que ella obviamente sentía unos pocos segundos antes que yo. Me di la vuelta y sonreí tan ampliamente como ella cuando vi el pequeño cuerpo con sus rizos de color bronce saltando mientras se acercaba. Ella se lanzó a mis brazos y se envolvió a mí alrededor.
"¡Papá, papá! Tía Alice me ha comprado la muñeca más bonita de la tienda de juguetes", mi hija exclamó con su voz musical.
La besé profundamente en la frente.
"¿Sí, Charlie? ¿Te has acordado de darle las gracias cómo mamá te enseñó?"
Charlie asintió con la cabeza con vehemencia, sus largos rizos subían y bajaban, enmarcando su piel cremosa - igual que la de su madre - mientras que sus ojos chocolate - los ojos Swan - bailaban con entusiasmo.
"'¡Por supuesto que sí, papá!".
Me reí y la abracé con fuerza contra mí. Bella se movió y frotó la espalda de nuestra hija con dulzura. Charlie volvió sus ojos de tres años de edad hacia su madre.
"Mami, ¿cuándo vamos a la casa de Washington? Quiero jugar con Jonathan".
Bella sonrió con amor a nuestra hija. "Pronto, bebé. Pronto".
Charlie sonrió ampliamente, mostrando sus hoyuelos.
"¿Así que esta es... tu hija?". Mike preguntó. Me había olvidado de él y de su prometida.
Esta vez me volví hacia él con orgullo. "Ella es Charlize Meadow Cullen. Charlie, cariño, ¿puedes saludar al Sr. Newton y a la Srta. Mallory?", le dije.
Charlie sonrió con timidez, sus mejillas color crema estaban del mismo color rosa que las de su madre.
"Encantada de conocerles", dijo en voz baja.
Ni Mike ni Lauren le respondieron.
"¿Mike?", una voz chillona le preguntó por la espalda.
Mike se dio la vuelta y se encontró cara a cara con Alice.
"Alice Brandon", dijo con disgusto.
"Alice Whitlock en realidad", Al le corrigió con el ceño fruncido.
Mike estaba a punto de decir algo cuando su novia abrió la boca por una de las primeras veces en toda la noche.
"¿Eres Alice Whitlock, la diseñadora?"
Alice le dio a Lauren una mirada de '¿quién demonios eres tú?', como sólo ella podría darla, y luego asintió con la cabeza bruscamente.
"Oh, Dios mío", dijo efusivamente Lauren, ya no siendo tan dura y fría como hacía unos minutos. "¡Me encantan tus diseños!".
Alice frunció los labios. "Gracias", dijo fríamente.
"Estaba esperando encontrarte esta noche. ¡Sería un honor si consideraras diseñar mi vestido de novia!". Lauren continuó hablando. "¡Adoré lo que creaste para tu boda, así como lo que le pusiste a la novia de ese escritor de canciones Ed C cuando se casó hace unos años!".
Alice sonrió. "Bueno, lo siento", dijo ella, sonando todo lo contrario a apenada. "Yo no diseño vestidos de novia para cualquiera. Me lo hice para mí porque era yo, y a Bella y a Rosalie porque son mis mejores amigas. Pero eso es todo. Además" - resopló ella, mirando a Mike con hostilidad - "si vas a casarte con este tipo, ningún vestido de boda en el mundo va a disminuir-"
"Alice", dijo Bella alertándola.
Alice rodó los ojos y se detuvo.
Pero los ojos de Lauren crecieron aún más. Se volvió para dar a mi esposa una mirada confusa.
"Yo no… lo entiendo". Ella me miró a mí y luego a Bella. Y luego otra vez más antes de que sus ojos, ya enormes, se agrandaran más.
"Oh Dios mío, ¿tú eres Edward Cullen, como Ed C, el escritor de canciones?"
Me encogí de hombros sin comprometerme.
"¡Lo eres!", susurró sorprendida. "No puedo creer que no hiciera la conexión. Quiero decir, por supuesto, me he dado cuenta de lo caliente que estabas cuando Mike nos ha presentado hace un momento, pero yo no le prestaba mucha atención al mundo de la música, ya que a Mike le gusta que yo escuche jazz y música clásica, y cuando vi esa foto tuya y de tu novia en esa revista, sólo me centré en cómo era el vestido de impresionante. ¡Por supuesto!", ella se rió, tapándose la boca como una niña de la escuela. "¡Eres Ed C!".
"¿Quién demonios es Ed C?", Mike preguntó con un exasperado bufido.
"¡Ed C!". Lauren chilló, pateando su pie. "¡Él escribe la música y la letra de algunos de los actos más grandes de la industria de la música!".
Miré a mi hija. Una pequeña línea se había formado entre sus ojos, mientras trataba de entender lo que los adultos íbamos hablando. Entregué a Charlie a su madrina con cuidado.
"Al, ¿nos haces un favor a Bella y a mí? Llévate a Charlie por un rato mientras terminamos aquí".
"¿Quieres que la lleve a mi casa? Jasper ya tiene la cena y-"
"No, eso está bien. Estaremos en los próximos minutos y luego todos podemos irnos juntos".
Alice sonrió. "Okey, dokey". Volvió sus ojos azules dulcemente hacia su ahijada. "¡Vamos chica! ¡Vamos a ver lo que tiene Siobhan en la parte de atrás!".
Charlie se rió y se fue feliz con su tía.
Me volví hacia Mike. "Bueno, Mike...". ¿Me alegro de verte? ¿Cuida de ti mismo? ¿Nos mantendremos en contacto?
Bella acabó con bastante facilidad.
"Adiós, Mike". Su voz fue constante y sin expresión. "Lauren", dijo después, aunque esta vez me pareció detectar en su voz algo más que ese veneno de antes.
"Ha sido bueno verte, Bella. Te ves… muy bien", respondió Mike, con un tono un poco más melancólico del que me hubiera gustado. Pero hacía mucho tiempo que yo había dejado de ser ese hombre exaltado y enfurecido por la posición de Mike como novio de Bella. Ahora yo era un marido, un padre y un tío. Si Mike lamentaba algo, que él tratara con ello. No yo.
"Edward", dijo Mike, toda la melancolía desapareció de su tono y un desprecio no disimulado lo sustituyó.
"Adiós, Mike".
"Ed C, quiero decir... Edward", dijo Lauren de repente, sonando mucho más juvenil de lo que podría haber imaginado en alguien como ella. "¿Te importaría darme un autógrafo?", ella se rió. "De lo contrario mis amigos nunca van a creerme-"
El agarre de Bella en mi cintura se apretó por enésima vez. Yo tenía una sonrisa.
Negué con la cabeza. "Lo siento. No doy autógrafos", le contesté brevemente.
La cara de Lauren cayó, y al instante siguiente, Mike le dio la vuelta con firmeza. Se alejaron, rígida y formalmente, tomando su vino.
Negué con la cabeza y me volví hacia Bella. Ella estaba viendo a Lauren con una expresión asesina en su rostro. Tiré de ella hacia mí y la besé, calmándola de nuevo. Cuando ella se alejó, me miró con timidez.
"Tengo una pregunta", le dije serio. Ella levantó una ceja.
"¿Qué hubieras hecho si yo te hubiera escuchado y hubiera seguido una carrera como un músico real, cantando y tocando en lugares, y luego, por algún milagro extraño, hubiera sido algo grande? El que me pidieran autógrafos podría haber sido más de lo normal". Me reí burlonamente.
Ella frunció el ceño. "En primer lugar, ya es algo grande. En casa tienes un par de esos pequeños gramófonos de oro que lo prueban. En segundo lugar, no tengo ninguna duda de que lo hubieras hecho grande si hubieras escrito música para ti mismo, para que la tocaras y cantaras, si eso es lo que hubieras querido. Los milagros no hubieran tenido nada que ver con eso y, por último, respondiendo a tu pregunta"- me miró descaradamente -"siento y espero que sean sólo las hormonas las que están hablando ahora mismo, pero creo que hubiera golpeado unas cuantas caras en caso de que hubieran venido a pedirte autógrafos y te miraran cómo esa te ha mirado".
Traté de no reventar de risa, porque yo sabía que ella no lo apreciaría en la condición en la que estaba ahora. Tal vez en unos meses...
"No te preocupes, amor. Tú eres la única a la que siempre cantaré o firmaré autógrafos".
"Oh, ¿me firmarás un autógrafo? Gracias Sr. Cullen", arrastró las palabras, golpeando sus largas pestañas con sarcasmo. "¿O debería decir, Ed C?"
Rodé los ojos. "No debería haber dejado que Jasper fuera mi manager después de que se le ocurriera ese terrible nombre".
"Hmph", resopló Bella. "Al parecer ha sido un éxito con las modelos. Hmph", bufó ella de nuevo.
Llevé mi boca hasta la suya, sintiendo la dulzura de sus labios contra los míos cuando tomé primero uno y luego el otro. Y entonces me encontré con mi lengua jugando con sus labios. Ella gimió humildemente.
"¿Mejor?"
Ella suspiró. "Sí. Mejor".
Me reí entre dientes en sus labios, siguiéndolos con mi lengua.
"Edward, estamos en público", se rió. "Además, ¿qué harán todas esas fans de Ed C si te ven haciéndolo con alguien tan grande como yo?"
Llevé mis manos a su vientre y lo froté con ternura.
Estaba bastante grande. Pero ella estaba embarazada de cinco meses, y embarazada de gemelos en esta ocasión, y más bella y gloriosa que nunca en lo que a mí respectaba.
Me acordé de mis palabras a Charlie, mi suegro, un par de meses antes de que él falleciera.
'Vamos a tener muchos bebés...', le dije.
Sonreí ampliamente para mí mismo. Había cumplido mi promesa.
Y joder, había sido divertido mantenerla.
"Ellas piensan" - dije lentamente, mirándola a sus ojos marrón oscuro para que pudiera ver la sinceridad de mis palabras - "que soy probablemente el hombre más afortunado del mundo".
Ella sonrió y me besó una vez más. "Lo mismo digo".
Bella suspiró. "Vamos. Estoy cansada. Siobhan puede manejar el resto por su cuenta".
Le sonreí y le di la vuelta, envolviendo un brazo por su cintura y llevándola hacia la parte posterior de la galería, recogiendo a nuestra hija y marchándonos a casa.
FIN
Ya lo dije ayer pero lo repito, muchísimas gracias a todas por haberme leido y comentado, ya sabeis que me hace mucha ilusión leeros ;) Y sobretodo muchas gracias a Pattyrose por escribir historias tan increibles como esta :)
Con respecto a la otra historia, quiero volver en 2 o 3 semanas, iré poniendo notas en mi perfil para que sepais cómo voy o cuando subiré. También podeis poneros el "Author Alert" y en cuanto suba os avisará por correo. Ya os aviso que es una historia con bastante drama por el tema del maltrato de padrastro a hijastra, esto es solo en los primeros capitulos, pero yo aviso para quien no quiera leerla. Aunque tambien tengo que decir que ahi estará Edward para ayudar a Bella en lo que sea :) La historia se llama "Si ese es el destino", por si a alguna le interesa, jejeje.
Nos leemos prontooooo, besossss ;)
Muchas gracias por comentarme y seguirme en esta historia:
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