DISCLAIMER: Obviamente ninguno de los personajes me pertenece, todo es propiedad de Stephenie Meyer.

N/A: ¿Alguna vez te has preguntado que pasaria si hubieras...? De seguro que sí, todos lo hemos hecho alguna vez en nuestras vidas. Momentos que pudieron haber sido, situaciones que no debieron de ser algo que querias decir y sin embargo no lo hiciste.

Crepusculo esta lleno de esos momentos donde todos pensamos en lo diferente que hubiera sido si Bella esto o aquello, bueno aqui esta lo que segun yo hubiera ocurrido si Bella no hubiera saltado.


Este capitulo lo dedico a todas las personas que han estado al pendiente de la siguiente actualizacion, a las que me agregaron a sus listas de favoritos y alertas y a aquellos que aunque me leen no dejan reviews pero por sobre todo dedico este capitulo a:

Lorraine Cullen Swan, valeria cullen pattinson black, Pisque46, Ella Berkus, LiiQanLu,Damy, Mica Lautner, kyrara, Tini Black, Moonlughtgirl86, alguien que pasaba por aquí, bellyfriend, oceanide, angelina-black-meyer, lima.13, malavik, amaias, javiera-6, kikyoni, mriiana, anghelik, maria_fan, Karen, mica_cullen, merlina-dark, kurayami K, dark angel-loveless, Antonia, mery beky granger cullen, belubells, ella berkus, kirara 11.


UN NUEVO TRATADO

Jacob PoV

Corrí lo más rápido que mis patas podían, estaba extasiado, no podía perder un minuto más para darle a esa sanguijuela lo que se merecía.

Cerré mi mente para los demás miembros de la manada, no quería que nadie que quitara la oportunidad de una venganza, y me di aun más prisa, seguí su rastro dulce, más dulce que el de una sanguijuela común por ser "vegetariano" lo encontré a unos cuantos kilómetros de donde había traspasado la línea divisoria, sin pensármelo dos veces me lance sobre él.

—¿Pero qué…?— Dijo la sanguijuela listo para contraatacar con las manos, me sujeto el cuello, o de lo que pudo agarrar de mi pelaje, e intento asfixiarme. Bella tenía razón era más fuerte de lo que aparentaba pero no era lo suficiente para ganarme.

—No eres lo suficientemente fuerte Jacob Black— Dijo con su acento antiguo y apretó sus asquerosos dedos fríos.

—Soy lo suficientemente fuerte— Pensé, sabía que el escucharía todo lo que pensara y esa era mi mejor ventaja. Inmediatamente evoque recuerdos de Bella, de cuando estaba devastada. Sabía que eso era jugar muy bajo y muy sucio pero no podría permitir que ese infeliz me ganara en batalla y menos al amor de mi vida.

—Deja de mostrarme tus recuerdos, se que todo eso es mentira— Dijo la sanguijuela apretando los dientes y los puños, vi como su puño blanco se acercaba a mi rostro demasiado rápido para esquivarlo.

Edward PoV

A pesar de que algo dentro de mi mente, dentro de mi corazón me decía que todo lo que el perro me mostraba era realidad me negaba a aceptarlo, no podría aceptar que yo le hubiera hecho algún daño a mi Bella, no era posible que en mi búsqueda por mantenerla viva, por mantener su humanidad la hubiera herido de tal manera. Era simplemente inconcebible para mi pensar en que yo podía causar tanto daño sin siquiera estar presente, me hacía sentir como un demonio y me hacia ansiar la sangre del canino que había caído a unos cuantos metros de mi.

Se levanto con mucha agilidad y se lanzo sobre mi con su gigantesco cuerpo peludo, ya veía por que Bella lo comparaba con un gran muñeco de peluche.

Jacob PoV

—No es mentira, mira la verdad, mira lo que hiciste— Dije y un gruñido salió de mi hocico, tenía a la sanguijuela justo debajo de mis patas, quería desgarrarlo, quería que sufriera, quería que muriera…Para siempre.

Disfrute de cada una de las muecas que hizo su rostro de granito, disfrute de su sufrimiento, cada recuerdo, cada palabra, veía como su vida se convirtió en un martirio, y me di cuenta de que podría matarlo y todo terminaría de una sola vez veía como nada volvería a ser lo mismo, todo mi futuro, el de todos cambiaria en este instante.

Pero yo no era un asesino, mi trabajo era proteger al inocente y aunque fuéramos enemigos naturales y aunque conociera la necesidad de la sangre ellos juraban que eran diferentes, ellos lo habían jurado y habían firmado el tratado, mi ancestro Black había confiado en ellos pero el había roto el tratado, estaba roto, no había manera de ocultarlo. Era muy claro que tenía que castigar su falta, tenía que haber guerra había destruido el tratado de paz entre Quileute y Cullen, pero igual, no era para tanto, no era como si hubiera mordido a un humano. Podría perdonarlo, si quisiera, pero no quería ahora lo único que ansiaba era quemarlo y distribuir sus cenizas por todo Forks.

—Si vas a matarme hazlo ahora— Dijo la sanguijuela. Sacándome de mis cavilaciones.

—¿Cuál es la prisa?— Quise saber.

—Estás perdiendo tiempo de buscar a Victoria —Respondió y luego añadió con un suspiro— Aunque una vez que me hayas matado no esperes la ayuda de mi familia.

—Eso no será problema para nosotros— Pensé. Aunque la ayuda de las sanguijuelas era buena no nos haría falta éramos expertos en cazar vampiros, era nuestra naturaleza.

—¿En serio? ¿Cuánto tiempo tienen rastreándola? Mi familia y yo acabamos con James en menos tiempo y era mucho más experimentado que Victoria— Se burló.

Era cierto ellos habían terminado con la existencia de James y por ello Victoria buscaba venganza, aunque me costara admitirlo su ayuda era necesaria, eran tan expertos como nosotros y si Edward y yo continuábamos enfrentándonos la perderíamos de nuevo y probablemente a Bella.

—Sí, probablemente la perderías a ella también— Dijo al escuchar mis pensamientos, era un fastidio que hiciera eso.

—¿Crees que ese sea su plan?— Pregunté.

—Y por cómo te comportas le estás haciendo las cosas muy fáciles— Respondió sarcásticamente. Para ser alguien que estaba a punto de morir tenía una lengua muy venenosa

—Desde que ustedes regresaron ese fue su plan, hacer que nos enfrentáramos entre nosotros —Dije y di un salto hacia atrás y me senté en los cuartos traseros esperando que Edward se levantara y se fuera pero no lo hizo, se quedo sentado en el piso apoyando el mentón en los dedos blancos, pensando.

Edward PoV

Hasta ahora había creído que las carreras de Victoria eran una simple manera de reconocer el camino, y que sus neófitos estaban haciendo lo mismo, pero, tal vez el perro tenía razón tal vez era el plan de Victoria.

—Los neófitos huelen casi igual a su creador —Dije en voz alta— Por eso hay tanto camino, por eso hemos dado tanta vuelta por todas partes.

—Por eso no hay un lugar fijo y es por eso que hemos llegado a rastrear dos caminos simultáneamente— Completó.

—Por eso corría de un terreno al otro esperando que nos engarzáramos en una lucha hasta que uno de los dos muriera— Deduje.

Debo admitirlo, no es tan tonta como pensé— Comentó y ambos reímos.

Creo que los intentos pasados de Bella por que el perro y yo nos hiciéramos amigos hubieran funcionado, si no fuera porque estábamos predestinados a odiarnos.

—¿Sabes, Jacob? Si no fuera por el hecho de que somos enemigos naturales y que te has robado la razón de mi existencia, en realidad creo que me caerías muy bien— Dije, creí que tendría que fingir una sonrisa para acompañar esa confesión pero me sorprendí cuando los músculos de mi cara ya estaban tensados formando una.

—Quizá… si no fueras un asqueroso vampiro que planea robar el corazón de la chica que amo… Bueno, no, ni siquiera entonces —Respondió y ambos reímos— No te puedo odiar por intentarlo, no hace mucho yo estaba en tu lugar.

—Creo que es hora de que regrese a mi territorio antes de que los demás Quileute me descubran aquí.

—No es necesario que lo hagas, nadie te hará nada yo soy el que decide eso. Soy el Alfa.

—Es cierto lo había olvidado por completo — Admití— siempre me ha parecido fascinante la manera en que los lobos responden a jerarquías.

—Pues que no se te vuelva a olvidar —Respondió Jacob— Soy algo así como de la realeza así que cualquier capricho que tenga lo deben cumplir.

Me reí ante la idea de los caprichos que un adolecente lobo podría tener pero luego mi risa murió en algún lugar de un recuerdo de la mente colectiva de los lobos, sabía bien que Jacob no usaría su poder de Alfa para cumplir algún capricho suyo, el era, por lo que Bella había dicho varias veces, un muchacho muy noble.

Me regañe a mi mismo por el pensamiento que acababa de tener, no podía agradarme, tenía que odiarlo no había manera alguna de que dejara de odiarlo. Tenía que hacerlo si no lo hacía gran parte de mi vida dejaría de tener sentido.

—Victoria está reuniendo a sus neófitos al otro lado del lago— Me dijo.

—Creo que es hora de que hagamos algún plan así como ella, al parecer, lo está haciendo.

—Sí necesitaremos un plan… y un nuevo tratado.

Bella PoV

Sentía que la cabeza se me había partido en dos, el dolor era indescriptible y las nauseas amenazaban mi estomago. Con cuidado dirigí mi mano a la parte posterior de mi cabeza, temía encontrar un charco de sangre, estaba completa era solo idea mía que se hubiera dividido por la mitad.

Decidí mantener los ojos cerrados hasta que el dolor remitiera un poco. Recordé que cuando era niña y jugaba a dar vueltas si me tumbaba boca arriba el mareo pasaba más rápido lentamente y con cuidado me di la vuelta, no sabía si habría rocas o ramas al otro lado y no quería herirme más de lo que creía ya estaba. Me sorprendí cuando mis costillas rodaron sobre una superficie suave y cálida nada parecida a las rocas frías y al lodo en el que creía estaba. Abrí los ojos y la luz blanca me cegó por un instante, con el paso de los segundos mis ojos se ajustaron a la luz y todo dejo de ser una mancha blanca para convertirse en una habitación finamente decorada, me incorpore rápidamente y me encontré ante el rostro de Alice, sus ojos color miel me miraban con una mezcla de alivio y decepción.

Los recuerdos de las últimas horas eran una mancha confusa, como un espiral de colores, recordé que Alice me iba a convertir en vampiro, no podía haberlo hecho o ¿sí? Mire mis manos, seguían igual de pálidas de siempre, me toque la cara y estaba tibia y no sin temor dirigí mi mano a mi pecho y sentí los golpes de mi corazón.

—No te convertí —Dijo Alice con su melodiosa voz— Huiste por la frontera con los Quileute.

Podía ver en su rostro de marfil que estaba triste por mi traición, no sabía qué hacer, ni que decir.

—Podrías haber dicho que no querías ser como nosotros… Lo hubiera comprendido.

—Lo… Lo lamento Alice —Respondí con la voz ronca, intente aclararme la garganta y luego me disculpe— Lo lamento Alice, no sabía qué hacer.

Sus ojos ámbar me miraban tristemente como un perrito abandonado. Creí que seguiría molesta pero luego la vi sonreír.

—Bella, no se para que me molesto en repetirte esto una y otra vez si nunca me haces caso, debes poner más atención a tu apariencia.

Suspire al ver que me había perdonado y deje que me diera un conjunto de ropa limpia y a la moda.

—Dios, Bella, apestas a perro. Necesitas darte un baño para quitarte ese olor, me quema la nariz, además que tu cabello esta todo enredado —Dijo y me quito una hoja del cabello para hacer énfasis en que necesitaba un baño. A decir verdad un baño con agua caliente me haría maravillas, la deje que me condujera al cuarto de baño y que dejara una pila de toallas blancas.

—Cuando termines deberé de secar tu cabello y utilizar un producto para el frizz, creo que lloverá.

Era extraño escuchar a Alice decir "creo" porque normalmente ella "sabia" las cosas. La intervención de la manada había afectado sus poderes en definitiva.

No quería pensar en nada, en especial no en Jacob por que la fuerza de las piernas me fallaría y no quería quebrarme algo por resbalarme en la ducha, así que me distraje utilizando todo el tratamiento para el cabello que Alice me había dejado, no sé que esperaba pero el olor de fresas me sorprendió en lugar de relajarme.

Salí de la ducha y espere pacientemente mientras Alice secaba mi cabello perfectamente y luego lo alació con mayor atención después de eso vino la hora de escoger la ropa, mas bien las horas.

Las horas pasaron entre conjuntos nuevos y a la moda y entre accesorios que me rehusaría a usar después. Alice y yo discutíamos sobre si era necesario hacer todo esto cuando la potente voz de Emmett inundó la casa.

—Hola Bella —Me saludó— Te ves linda.

Sentí como mi cara se tiñó de rojo y no atine más que responder un torpe gracias. Detrás de Emmett iba el siempre callado Jasper, vi como Alice le sonreía y como sus ojos se iluminaban, sentí un nudo en el estomago al pensar en mi Jacob.

—Bella —Dijo Jasper suavemente al tiempo que manipulaba el ambiente— Hay alguien esperándote abajo.

Me levante con cuidado intentando no caer y camine por el largo pasillo de la Mansión de los Cullen, baje los escalones paso a paso preguntándome quien seria quien me esperaba.

—Hola Bella— Me saludó Jacob animadamente.

—¿Jacob? ¿Qué haces aquí?— Pregunté demostrando mi sorpresa, pero no obtuve una respuesta de él sino de Edward.

—Rompí el tratado— Respondió Edward y eso, eso solo podía significar una cosa: Guerra.


N/F:

Hola a todos:

Como siempre comenzare disculpándome por la obscena tardanza de esta vez. Ahora sí que me volé la barda y no encuentro las suficientes palabras para disculparme.

¿Notaron que MI HOMBRE LOBO ya cumplió un añito? Así es en Abril cumplió su primer año de vida xD y aunque ya estamos en Julio quiero agradecerles por acompañarme todo este tiempo y quiero avisarles que ya estoy trabajando en el siguiente capítulo para evitar una tardanza masiva como esta :$ (Sonrojo) Aunque me es difícil encontrar las palabras para escribir los capítulos finales me obligare a escribirlos no quiero dejarlos en ascuas tanto tiempo y mucho menos dejar la historia sin final.

Espero que algún día puedan perdonar a esta escritora por abandonarlos por tanto tiempo.

Y con todo el descaro del mundo les pediré que me dejen algunos reviews por que se me están agotando y necesitare mucha inspiración. ;D

Hasta pronto.

Su apenada amiga:

Sweet Bloody Dreams.