Waazzaaaaaaaaa!!
Mientras escribía este vicio, y más exactamente, mientras escribía: "y esos horribles sueños que a ambos los habían atormentado pero que ahora parecían tan distantes e irreales.", estaba sentado a un lado de la ventana, era de noche y entonces se me ocurrió una idea súper genialosa. Desde entonces me parece que han pasado dos días y ahora esa idea se ha ido fermentando en la cajita de las ideas. Pero bueno, esa idea fermentada, la verán en el siguiente vicio.
Enjoy!!
Labios
(Reto veinticinco)
Era invierno, la nieve lo cubría todo con su manto blanco y ese día salieron a Hogmeade
Desde muy temprano, Hermione ideó alguna excusa para apartarse de sus amigos.
- Quiero estar sola. -había dicho sin agregar una razón para ello y se había internado entre las calles del pueblo, dejando uno que otro encantamiento en el camino para que ellos no pudieran seguirla.
Llegó a la colina donde había disfrutado de aquel rojo atardecer junto con Severus y él ya estaba allí, dándole la espalda pero esperando por ella. Mirando hacia el horizonte, Severus era una figura negra en medio de aquel desierto helado.
- Hola. -saludó ella abrazándolo por la espalda.
- Pensé que ya no vendrías. -dijo él sujetando sus manos.
- Lo siento, tuve que deshacerme de ellos primero. -dijo, permitiendo que Severus se girara para besarla.
Caminaron de la mano por aquella pradera congelada, buscando un lugar, aún más apartado, para dar rienda suelta a sus pasiones. Al fuego que ardía dentro de cada uno, ocasionado por el otro.
Junto a un lago congelado, había un árbol enorme. Las ramas estaban todas cubiertas por la nieve. Se quedaron allí un momento, hablando de todo y de nada, compartiendo ideas, temores y esos horribles sueños que a ambos los habían atormentado pero que ahora parecían tan distantes e irreales.
Las palabras se acabaron y dieron paso a las caricias. Las manos de Severus sujetaron las de Hermione y comenzó a hacer dibujos con los dedos en sus palmas. Hermione no perdía detalle de cada uno de esos movimientos.
Severus besó su rostro, su cuello. Acarició las curvas de su cuerpo excitándola cada vez más y más con cada movimiento de sus manos. La colocó de espaldas contra el árbol y le besó toda la piel expuesta.
Desabrochó su abrigo y para sorpresa de Hermione, no siguió desabrochando su chamarra y la blusa que se había puesto ese día especialmente para él.
Severus se arrodilló frente a ella y desabrochó su pantalón.
- ¿Qué haces? -interrogó Hermione en un suspiro.
"Shh", fue la respuesta de Severus y bajó el pantalón de Hermione hasta dejárselo en las rodillas. Acarició el pubis de la chica por sobre la prenda suave y la hizo descender muy lentamente, descubriendo el bosque hirsuto entre las piernas de Hermione.
Ella miraba los movimientos de Snape con las manos a los costados de su cuerpo, aferrando el árbol.
Las manos y los dedos de Severus fueron los primeros en entrar en contacto con el sexo de Hermione. Apartó con movimientos suaves los vellos de la chica y comenzó a acariciar la zona, estimulándola sólo con ligeros roces.
Severus dejó que la punta de uno de sus dedos se metiera a la vagina de Hermione. Ella no pudo evitar el jadeo que escapó de su boca. Sus manos se apretaron más a la corteza del árbol a su espalda. Estaba húmeda, se sentía tan excitada que su cabeza se había golpeado en el tronco del árbol cuando la echó hacia atrás; no le importó, el placer compensaba el dolor.
Hermione pudo sentir el aliento cálido de Severus rozando su entrepierna. Miró hacia abajo justo cuando Severus acercaba el rostro a su cuerpo.
Los labios de Severus besaron los de Hermione.
Los succionó un poco mientras sus manos separaban un poco las piernas de la chica. Su lengua lamía insistente ese lugar donde los labios mayores se unían con los menores. Lamía de arriba abajo, lentamente.
Hermione no dejaba de jadear. Ni siquiera podía mantener los ojos abiertos, el placer era tal que casi le dolía.
- No te detengas. -pidió entre jadeos. Sus manos dejaron el árbol y sujetaron la cabeza de Severus, proyectándola con violencia hacia ella.
La estimulación en sus labios vaginales no disminuía. La lengua y los labios de Snape se deslizaban con gracia orgásmica de un lado a otro. En ocasiones, Severos daba leves mordidas en los labios de Hermione, o presionaba con la lengua el clítoris hinchado de la chica.
Hermione comenzó a mover la cadera hacia delante, buscando que Severus la penetrara con la lengua, que probara la excitación de su entrepierna. Que acariciara las paredes más allá de sus labios.
28/07/09
**Dedicado especialmente a mi Maldita Zely**
«-( H.S )-»™
