Akashi se quedó mirando los dos sobres que tenía en sus manos. Sabía más o menos que diría la carta de la madre de Mikami, pero el otro sobre era una total incógnita. De todas formas, seguiría las instrucciones dadas por ella, y las leería en el orden señalado.
Se paró de la terraza donde se encontraba y se dirigió a sentarse a la sombra de un gran árbol. Ese lugar le gustaba. Se podía sentir tranquilo, en paz. Una sueva brisa corría y podía ver cómo movía las ramas de los árboles.
Miró a su alrededor y si bien, habían pacientes que salían a caminar por los jardines, estaban a suficiente distancia como para no ser molestado. Los guardias también estaban a una distancia prudente.
Tomó la primera carta y suspiró largo y tendido cuando la abrió. Ahí estaba otra vez la letra de su madre. La miró detenidamente y un nudo se le formó en la garganta. Esta vez su letra se veía más deteriorada. Seguramente la había escrito después de la carta a la madre de Kuroko, puesto que vio la fecha y era la misma, la había escrito el mismo 14 de Junio. Se armó de valor y con manos temblorosas, comenzó a leerla.
Querida Amelí:
Sé que prácticamente no queda nada por decirte. Creo que ya nos hemos dicho todo, pero aún así, no puedo dejar de plasmar en esta pequeña carta, todo lo agradecida que estoy de ti y de tu hermosa familia, por todo el apoyo y ayuda incondicional que nos han brindado en estos duros meses.
Gracias a ustedes, he podido tener a mi esposo a mi lado y a mi hijo bien cuidado.
¡Quien hubiera podido creer, quince años atrás, que nosotras hubiéramos podido llegar a ser tan amigas, a pesar de ser tan diferentes y de lo mal que nos llevamos al principio!. Pero junto a Nanami logramos llegar a ser más que amigas, incluso más que hermanas. Esta es sin dudas la mejor familia que uno puede tener, la que uno escoge más allá de los lazos de sangre. ¡Hemos reído y llorado tanto juntas!
Lamento que por mi egoísmo y deseos, te hayas visto en vuelta en tan desagradables comentarios. Pero aunque me digas que no te importa, siempre he podido ver que te afecta. Ya que mucha gente que creías amiga tuya se ha alejado de ti por ello. Has tenido que aislarte prácticamente del mundo por culpa mía, por ello no me cansaré de seguir agradeciéndotelo hasta mi último suspiro. Gracias a ustedes, me voy tranquila y feliz.
Ya casi no tengo fuerzas, pero no tengo miedo. Recuérdalo. Fui muy feliz y muy dichosa. Tuve las mejores amigas, excelentes amigos, un excelente marido y un maravilloso hijo. Mi único deseo es que ustedes, los que quedan, puedan a llegar a ser tan felices como yo.
Me voy tranquila, pero no por ello menos triste. Me hubiera encantado ver crecer a mi Seijuro maravilloso, a Mikami y a Tetsuya. Ojalá ellos puedan llegar a ser tan amigos como nosotras lo fuimos.
Cuida de mi marido y mi hijo. Masaomi está muy enojado con la vida. No quiero que se encierre en su mundo y abandone lo más importante. Si algo llegase a suceder, no te olvides de mi encargo. Lo más que quiero es que sean felices.
Adiós querida amiga… recuérdame siempre.
Gracias por todo una vez más.
Te quiero con el alma.
Shiori.-
14 de Junio de 2006
- ¡Qué bueno que fuiste tan feliz mamá!- ¡Gracias por quererme tanto!- pensó Akashi mirando unas nubes que pasaban por esos momentos. Se recostó en el pasto y comenzó a mirarlas detenidamente. ¿Hacia cuánto tiempo que no hacía eso? - ¿Solo recostarse en el pasto a ver las nubes pasar?. Cuando pequeño siempre lo hacía. Les buscaba forma. Siempre lograba encontrarle forma de algo a alguna. Ahora las miraba y solo parecían motas de algodón- sonrió.
Puso la carta en su pecho y sintió como esas palabras ahí plasmadas le lograban dar paz, tranquilidad y calor. Su corazón ya no se sentía vacío. Sintió cómo la sangre corría por sus venas nuevamente.
Saber que la mujer que más había amado en su vida, había sido feliz y que se había sentido amada hasta al final, fue muy reconfortante para él. Le alegraba saber que su padre la había amado y le había sido fiel siempre. Su madre ya había vislumbrado en su padre su cambio de actitud hacia la vida. Era entendible después de todo. Pero aún así, no sentía justo que él se hubiera alejado de él de la forma en que lo había hecho. Más que padre e hijo, parecían enemigos. Pero él también había sido culpable después de todo. Él nunca quiso acercarse a su padre por todos aquellos recuerdos que él tenía en su mente.
Tomó sus cosas, y fue directo a su habitación. Ahí se encerró. Le envío un mensaje a Murasakibara indicándole que todo estaba bien, que Mikami había ido y habían tenido una conversación bien llevada, pero que ahora solo necesitaba descansar. No quería ser molestado por lo que apagó su celular. Dejó las cartas aun lado. Esto no podía esperar, era urgente.
Cerró las cortinas de su habitación, se sentó en el gran sillón que ahí tenía, y se concentró, luego de unos segundos comentó en voz alta:
- Tú y yo, tenemos que conversar seriamente.
El emperador despertó de inmediato cuando Akashi lo llamó.
