Disclaimers: No soy dueña de PPG, esta historia está hecha sin fines de lucro

"I NEED YOU"

Capítulo 25: La luz al final del túnel

Dolor. Molestia. Naúseas.

Fue lo primero que pasó por mi cabeza cuando sentí que mi consciencia volvía a mí, no quise abrir mis ojos o más bien no pude hacerlo. Poco a poco sentí un olor a limpio, demasiado limpio, ese olor a desinfección que sólo tiene un lugar, un lugar al cual he estado frecuentando demasiado. Moví mis dedos, no supe si eran los de la mano izquierda o derecha, pero los moví y sentí esa textura suave de la tela. Un quejido salió de mis labios cuando intenté moverme para acomodarme, era muy molesto sentir esto. Poco a poco, entre abrí mis ojos, pero aún así había oscuridad. Me asusté. ¿Es que acaso estaba ciega? Mi corazón latió muy fuerte, pero luego una luz captó mi atención. Era la luna desde la ventana. Dios, eso fue un gran susto.

Con los minutos, realmente me di cuenta de dónde estaba y cómo estaba. Era el hospital, una habitación privada, las cortinas estaban cerradas, excepto por una pequeña parte que era por donde se colaba la luz lunar. Estaba todo consumido por la oscuridad. La máquina que leía mis signos vitales estaba sonado con ese pitido clásico. Mi cuerpo se sentía... ajeno. Sentía que sólo mi cabeza estaba en esa cama de hospital. De repente, interrumpiendo mis pensamientos, sentí el crujir de una puerta.

-Mi amor, espero que despiertes pronto.- era una voz cansada, una voz madura, pero sobretodo muy triste y desolada. Era mi amado padre.

Al parecer no se dio cuenta de que estaba despierta, se sentó y miró sus pies. Pude ver que estaba muy cansado, no sólo porque sus hombros caían con pesadez junto con sus brazos o porque suspiraba y bostezaba demasiado, no, sus ojos eran real evidencia de su agotamiento. Unas ojeras grotescas se asomaban y ensombrecían unos ojos rojizos y con viejos iris negros. Me parecía que su rostro tenía más arrugas, además de que tenía una desprolija barba en su mentón. Pobrecillo. Quise decirle algo, pero no estoy segura de haber emitido algún sonido y si lo hice, era evidentemente cualquier cosa menos palabras.

-¿Bombón?- vaya, quién lo diría, mi boca emitió señales de vida.- ¡Hija mía!

Vi cómo sus negros ojos se iluminaron nuevamente, se acercó a mí y con unos dedos nerviosos acarició mi mejilla. Intenté sonreír y parece que dio resultado pues él conrrespondió mi gesto. Sus ojos se llenaron de lágrimas y un sollozo se atoró en su garganta, pero aún sonreía dulcemente.

-Mi amor, tú y tus hermanas siempre decían que nada podía pasarles, que no me preocupara, pues ustedes son súper heroínas.- acarició mi cabello.- pero, por Dios, yo... yo temí perderte, hija mía. ¡Cuándo Butch apareció contigo en sus brazos y tus hermanas tenían esa cara de desesperación! ¡Dios mío, Bombón, temí por tu vida!

¿Temer por mi vida? Yo... yo no recuerdo nada grave. ¿O sí? Emití un suspiro y fijé mis ojos en el techo blanco del hospital. ¿Algo malo sucedió?

-Y-yo...- escuché mi voz o eso pensé, pues era una voz rasposa y muy grave. Era como si no hubiese hablado hace mucho tiempo.- No... ¿mi vid-vida?- Mi padre me miró con tristeza.

-¿No lo recuerdas?- mi silencio y mi no reacción ante lo dicho le confirmó que yo no recordaba nada.- Casi mueres. Princesa... ella te apuñaló con una espada especial anti- sustancia X. Casi no sobrevives.- su mirada se oscureció nuevamente.

¿Casi muero? ¿Apuñalada por Princesa? ¡Eso no es posible! Es decir, lo último que recuerdo fue... el hospital, sí, yo estuve aquí antes, gracias a un atropello. ¿Atropello? ¡Sí, crucé la calle cuando vi a... a.. Princesa! Abrí mucho mis ojos cuando todo lo sucedido vino a mi cabeza. ¡Por supuesto! Fuimos a buscar a mis hijos, luego Él apareció y le dio poderes a Princesa, hubo peleas... luego... un dolor terrible, un filo dorado y sangre, mucha sangre. ¡Mierda!

-¡M-mierda!- vociferé con un grito ronco, sorprendiendo a mi padre de paso.- Mis hijos.

-Ellos están bien.- sonrió para calmarme.- Están ahora siendo cuidados por tus hermanas. Aunque tuvimos que buscar una nodriza para ellos, ya que aún se alimentan de leche materna.- abrí mis ojos y contraje mis cejas con extrañeza. ¿Nodriza?.- Hija, estuviste en coma por un mes.

¿Qué? ¿En coma? ¿Un mes? ¡Imposible! Yo no recuerdo... claro, no recuerdo nada. Diablos, en verdad soy un gran desastre.

-Papá.- articulé, ajustándome a esta extraña voz.- Lamento todo esto.

-No digas eso.- me dio una mirada molesta.- Esto no es tu culpa, si hay que culpar a alguien es a Princesa y a su mala educación. Fue criada con lujos al alcance de su mano que poco a poco la transformaron en una muchacha frívola, superficial y envidiosa. Será mejor que duermas, amor, hablaremos por la mañana.

-Nos vemos.- quería que respondiera a todas mis preguntas, pero él merecía descansar.

Mi padre se retiró y me dedicó una última sonrisa antes de desaparecer detrás de la puerta. Lo mejor será dormir y mañana enfrentar toda la verdad.

-00-

Realmente me sentía mareada, mis hermanas habían venido a visitarme y no paraban de sollozar, llorar, gritar, quejarse, chillar, hablar y demás. Burbuja estaba muy preocupada, tanto que en cuanto me vio despierta y viendo televisión estalló en llanto y corrió hasta desplomarse en mi regazo. Pobrecilla. Acaricié su cabello y sequé sus lágrimas. Bellota me miraba con preocupación y alegría, se acercó con lentitud y, al igual que Burbuja, se desplomó en mi regazo y me abrazó con delicadeza. Sonreí y la tranquilicé.

-Chicas, no hablen tan rápido.- me estaba acostumbrando a hablar nuevamente.- Así que, Él convirtió a Boomer en un esclavo del mal, ¿qué sucedió luego?- pobre rubio.

-¡Así es!- mi hermana rubia empuñó sus manos y asintió con énfasis.- ¡El muy maldito se atrevió a ponerlo en nuestra contra! Además, Evil Boomer era muy fuerte, pero Brick lo dejó inconsciente en cuanto el verdadero Boomer intentó retomar el control.- sonreí ante eso, el pequeño RRB era fuerte de espíritu.

-Y lo importante ahora.- Bellota se sentó y frunció el ceño.- Princesa te sorprendió, ella sacó una espada anti sustancia X y te apuñaló sin asco.- mis ojos se agrandaron con horror.- Y luego intentó herir a mis sobrinos, pero Brick apareció en el momento justo.- suspiró y tomó el tabique de su nariz entre sus dedos.- Brick perdió el control y casi la asesina, pero tú le decías que no.

-¿Qué pasó con ella?- temía que Brick hubiese terminado el trabajo.

-Está en la cárcel.- acotó Burbuja.- Primero fue al hospital, pues quedó muy mal después de la tortura de Brick, pero ahora está en la cárcel, en la sección de Máxima Seguridad.

-Bien.- bajé la mirada, realmente era una lástima que siendo una muchacha tan hermosa, poderosa y popular hubiese terminado en la cárcel de máxima seguridad y casi asesinada por Brick. Casi sentía lástima por ella.- ¿Y los RRB?

-Bueno, Boomer aún está "sacando de su sistema" los poderes de Él gracias a un invento del Profesor.- decía Burbuja mientras con su dedo índice se tocaba la barbilla.- Brick tuvo que ir a la comisaría para entregar declaraciones respecto a las heridas de Princesa, pero gracias al Alcalde, nosotros y el Profesor, cualquier cargo fue levantado. Ahora mismo estaba con Butch cuidando de Boomer y sus ataques de maldad.

-Espero que Boomer se mejore pronto.- apreté con mi mano buena las sábanas.- Me preocupan esos tres, creo que siendo criminales tenían menos problemas que andando con nosotras.- suspiré y me recosté.

-00-

El cielo era completamente azul, el ambiente estaba repleto de risas, gritos, conversaciones, ruidos de ciudad y al fondo se escuchaba el susurrar de la naturaleza. Townsville seguía siendo tan hermosa como siempre. Me senté en una banca a apreciar el escenario escolar frente a mí. Extrañaba estar ahí; estudiar, hablar y divertirme con mis amigos, sentir esa satisfacción personal cuando sacaba una excelente calificación, sentir las ásperas hojas de los libros más antiguos de la biblioteca, caminar por los pasillos llenos, en fin, extrañaba ser una adolescente.

-¡Hermana!- corriendo venía mi hermanita rubia, provocando un vaivén en su falda a tablas y su, ahora, corto cabello.- Iremos a comprar algunas cosas con las chicas, ¿quieres venir?- una sonrisa pintó su rostro.

-Claro.- le sonreí de vuelta.- ¿Irá Bellota?

-No, tiene práctica de futbol.- rodó los ojos con indignación.- Iremos con Robin, Ashley y Karen.- asentí y me levanté con cuidado. Mi herida del pecho aún no sanaba por completo.

-Muy bien.- busqué algo en mi cartera.- Déjame llamar a Lydia y decirle que llegaré un poco más tarde.- Lydia era la nodriza y nana que cuidaba de mis hijos, era una gran persona.

-¡Ok! Espera aquí, iré por las muchachas.- dio media vuelta y voló hacia la escuela.

-00-

Una brisa suave sacudió mi cabello mientras miraba por una terraza del gran centro comercial, lamí mi helado de fresa y suspiré con cansancio. Mi herida tardará en sanar, ya que no fue hecha con un arma común y realmente es dolorosa, creo que ya sé como se sienten los humanos, tan frágiles, pero con un espíritu formidable.

-¿Disfrutando de una agradable tarde?- me volteé al escuchar tal voz masculina. Era él.

-¡Jason!- me paré lo más rápido que pude, pero él me ayudó a tomármelo con calma.- ¡Ha pasado tanto tiempo!- sonreí ampliamente y lo abracé con cuidado para no mancharlo con el helado.

-Sí, ha pasado mucho, lamento no haberte visitado antes, estuve fuera de la ciudad un tiempo.- sonrió con esa alegría y naturalidad propia de él. Era tal y como lo recordaba, sólo un poco más alto y con su cabello más largo.

-No pasa nada, espero que haya sido un buen viaje.- nos sentamos y él torció su boca con incomodidad.- ¿No lo fue?

-Bueno, al principio, pero luego, ya sabes, problemas familiares.- le restó importancia con la mano y sonrió con cansancio. No quería hablar de ello y yo lo respetaría.- ¿Qué hay de ti? ¿Cómo están tus bebitos?

Una sonrisa amarga cruzó mi rostro antes de que siquiera pensara en algo, Jason la notó y sus cejas se curvaron con preocupación. Agaché mi cabeza y tomé una gran bocanada de aire y le conté lo sucedido. Fue difícil decirlo, me sentía tan mal por todo lo que pasó casi dos meses atrás. No protegí a mis hijos, dejé que una chiquilla común y corriente los llevara lejos de mí, por poco los pierdo y por poco pierdo a mis hermanas y a mis amigos también. Soy un gran desastre.

-Blossy.- su mano es cálida, acaricia con cuidado mi mano sana.- Calma.- un sollozo ahogado sale de mi garganta y Jason me abraza de imprevisto. Me aferro a su chaqueta y sollozo con más libertad.- Blossy, lo peor ya pasó, ahora nada puede impedirte empezar una vida tranquila con tus hijos y tu familia. Eres una mujer fuerte, sé que podrás superar este bache en tu vida. Yo confío en tí.- hundí aún más mi cara en la curvatura de su cuello.

-Gra-gracias.- dije con torpeza y le di un último apretón antes de soltarlo y limpiar mi cara.- Oh, mi helado.

-Creo que ya no podrás comerlo.- ambos posamos las miradas en el helado que estaba regado por el piso. Reímos.- Lo limpiaré.

-Jason.- emitió un sonido de su boca para indicarme que me estaba escuchando mientras seguía limpiando.- ¿Cómo... cómo pudiste reunir las fuerzas para perdonar mi infelidad?

El castaño paró de inmediato su labor y con cautela levantó la mirada, sus ojos pardos parecían sorprendidos, pero luego me dio una suave sonrisa.

-Supongo que siempre creí que no estabamos del todo destinados a terminar juntos.- lo miré con incredulidad.- Bien, una parte de mí sabía que cada vez que veías a Brick tus ojos se iluminaban. Sacando conlcusiones pude darme cuenta de que en tu situación, un novio como Brick sólo te traería más problemas.- se sentó y miró la servilleta sucia.- Sabía, de alguna manera, que yo sólo era una "pantalla" y no quise verlo, admitirlo, porque de verdad me gustas. Pero, tu felicidad parecía tan volátil que supe que si estar con Brick era lo que en verdad te haría feliz... yo... no podía quitarte eso.- sus ojos eran tan sinceros.

-Idiota.- le dije con una sonrisa y él rió de buena gana.- No deberías perder tu tiempo en alguien como yo. La mujer que esté junto a ti será demasiado afortunada.

-Quizás.- sonrió con egocentría fingida.- ¿Por qué preguntas?

-Por nada en especial, sólo estaba pensando que mi resentimiento por Ron ha disminuido.- suspiré de nuevo- últimamente lo hacía mucho- y miré hacia dentro del centro comercial.

-Bueno, según yo.- se señaló con el pulgar.- tú no pareces de esas personas que se enoja por mucho tiempo por alguien.

-Gracias, pero creo que me tienes en un pedestal que no merezco.- reí, pero Jason no.- ¿Uh?

Jason se acercó y me abrazó con fuerza, emití un quejido, pues su fuerza lastimaba mis heridas. Se separó de mí y lo miré con extrañeza, pero antes de darme cuenta me dio un cortísimo beso en los labios y se levantó para retirarse.

-Fue genial verte, Blossy, pero mi familia me está esperando.- me guiñó un ojo.- Un día de estos iré a saludar a la familia Utonio, te llamo.- me quedé de piedra- ¡Adiós!

-¡Espera, jovencito!- me paré indignada y sonrosada.- ¿Qué mierda acaba de pasar?- él rió ante mi insulto.

-Sólo quería saber como se siente ser "el otro"- me dio una sonrisa sugerente y se retiró a paso lento.- ¡Saluda a tu familia de mi parte!

¡Ese chico está loco! ¿Qué rayos aprendió estando afuera? Sonreí y moví mi cabeza negando con lentitud. Caminé hacia una tienda repleta de mujeres locas por las rebajas, seguramente Burbuja y las chicas estaban peleando por sus vidas allí dentro. Posé mi espalda en las paredes exteriores de la tienda y luego pensé en algo que tendría que hacer: ver a ese sujeto. Ese tipo frío, calculador, sarcástico, pervertido, amable, cariñoso, inteligente y a quien amaba más que a nada. Hace casi dos meses que no lo veo. Primero pensé que era mi culpa, me desesperé y luego me enojé con él, pensando en su descuido y egoísmo, pero...

-Él está avergonzado, asustado.- fruncí el ceño y Bellota chasqueó la lengua.- Dijo que cuando tú le imploraste que no asesinaras a Princesa, tus ojos eran de un terror inmenso. Dijo que tú le tenías miedo.- los ojos verdes de mi hermana me miraron con intensidad.- Dijo que estaba decepcionado de él mismo, pues se prometió jamás hacerte daño, y al parecer el asustarte era una infracción a tal promesa.

Siempre ha sido un gran idiota que se ciega en sus asuntos y normas auto impuestas, jamás escucha a los demás. Todo este tiempo estuvo evitándome, de hecho, nisiquiera he visto a Butch o Boomer y realmente los extraño. Hoy iré a su departamento a hablar las cosas claras, me molesta que el tiempo pase y sigamos jugando a ser niños pequeños. Quiero verlo, abrazarlo, besarlo y decirle que jamás sentiría terror por él. Él es mi héroe criminal y nada cambiará eso. Nada, ni nadie.

-00-

Toqué la puerta varias veces, me estaba poniendo ansiosa, alisé mi holgada blusa lila y miré mis pies repetidas veces hasta que escuché pasos dentro de la casa. Sacaron el seguro de la puerta- Ja, criminales con seguro- y detrás de la puerta apareció un chico de alocada melena negra y con adormilados ojos verdes. Era mi cuñado Butch.

-¿Bombón?- parecía sorprendido, se pasó la mano por su cabello rebelde, aún no arreglado con un poco de gel.- ¿Qué haces aquí?- fruncí el ceño.

-Vengo a visitarlos, ¿Qué parece? ¿Puedo pasar?- caminé con paso firme, pero Butch me cerró el paso.

-Ehmm...no creo que sea posible, pues verás...- levanté una ceja con incredulidad.- ¡Boomer está desnudo! Sí eso.- rió nerviosamente y yo simplemente suspiré con enojo.

-Muévete.- de un sólo empujón lo tiré lejos de la puerta, aunque él no puso verdadera resistencia.- Eres igual a Bellota.- él sólo rió y cerró la puerta.

El departamento era tal y como lo recordaba, aunque en realidad dos meses no era tanto tiempo como para que cambiasen las cosas, ¿no? El pelinegro caminó junto a mí y me señaló el sofá, caminé unos pasos y me senté, relajándome, pero con una extraña incentidumbre, en especial cuando Butch gritó llamando a sus hermanos. Escuhé quejas.

-¡Demonios, Butch, el departamento no es tan grande como para que grites!- esa voz suave era inconfundiblemente del rubio.

-Bueno, pero ahora tú estás gritando, pequeño hermano.- escuché las nasales risotadas de Butch y un bufido de Boomer.

Me paré del sofá y me volteé para ver al hermano menor, él estaba parado junto a Butch con una expresión molesta, pero cambió a sorpresa cuando me vio, estaba igual que antes-obviamente- al igual que su hermano mayor estaba desarreglado, su prolijo cabello dorado estaba enredado, unas ligeras ojeras se asomaban debajo de sus grandes y brillantes ojos azules. Orbes rojas. No imagino su mirada con ese color, debió haber sido chocante ver sus ojos cielo envueltos en un velo de maldad extrema. Pero parecía repuesto, pues podía ver su sencillez, su inocencia y tranquilidad natural en sus ojos azules.

-Boomer.- sonreí y me acerqué con paso rápido.- Me alegro tanto que estés bien.- no pude evitar un nudo en mi garganta. Lo abracé con toda la fuerza que podía ejercer en mi estado.

-Vaya, esa debería ser mi frase.- rió suavemente y me correspondió el abrazo.- ¿Cómo te haz sentido?

-Muy bien, mi herida aún no sana por completo, pero lo hará eventualmente.- le sonreí, a ambos hermanos.

-¡Me alegro de escuchar eso, Blossy!- Butch colocó su brazo alrededor de mis hombros. Me sentí un poco intimidada al estar en medio de tan altos chicos.- Boomer, ¿Brick no despertó con mi súper grito?

-Al parecer no, sino, ya te hubiese dado un puñetazo en la boca.- reí ante eso.- Debe seguir durmiendo el muy perezoso.

-¿Estaban los tres durmiendo a estas horas?- levanté una ceja con incredulidad.- Son las siete y veinte de la tarde.

-¡Hey! Yo no voy a tu casa a discutir tu forma de vivir.- Butch hizo un puchero infantil. Reí ante ello y Boomer suspiró exasperado ante la inmadurez del moreno.

-Estábamos cansados, hace tiempo que no teníamos una sesión de entrenamiento físico.- Boomer colocó sus manos en sus bolsillos.- Así que hoy en la mañana decidimos jugar a los hermanos y practicar.- sonrió feliz.

-Me alegra saber que están pasando más tiempo como hermanos.- les sonreí a ambos y ambos se revolvieron en su lugar algo incómodos. Les cuesta admitir que sienten afecto entre ellos.- ¡Oh, vamos, no sean tímidos, ustedes se aman, admítanlo!- ambos mi miraron y luego entre ellos y pusieron cara de asco. Reí fuertemente.

-Blossy, ¿quieres hablar con Brick, no es así?- Butch deslizó su brazo de mis hombros y dio un paso atrás y me miró incómodo.

-Así es.- mi postura era determinada, a pesar de que el hermano de al medio se negara a dejarme ver al líder.

-Bien, ve a despertarlo.- dijo Boomer con simpleza y Butch le pegó un empujón en el hombro.- ¿Qué? Anda, ¿qué puede salir mal?

-Bueno, no sé, ¡Él podría matarnos dolorosamente!- Butch gritó y agitó ridículamente sus manos en el aire.

-Es un riesgo que correré.- el rubio se encogió de hombros y me señaló con el brazo el pasillo que conducía a las habitaciones.- Buena suerte, cuñada.

-¡Claro!- caminé con seguridad y me interné en el oscuro pasillo mientras aún oía a Butch quejarse.

-00-

Abrí suavemente la puerta, entré sin hacer ruido y mis pupilas se dilataron ante la oscuridad de la habitación. Era igual, sólo que más desordenada, había mucha ropa tirada. Posé mi mirada en un bulto bajo las sábanas blancas y el covertor rojo sangre, tenía un movimiento pausado de exalación e inhalación. Cerré sin emitir ningún ruido y me quedé en silencio unos minutos hasta que mi vista se acostumbró a las penumbras. Me saqué mis zapatos de taco bajo para no hacer eco con ellos y me acerqué con sigilo a aquel bulto.

-¿Brick?-susurré suavemente y con mi dedo índice piqué lo que supongo sería su espalda.

El bulto se revolvió y emitió unos gruñidos, fruncí el ceño y lo piqué más fuerte con mi dedo, pero aún así Brick no quería despertar. Realmente intenté despertarlo de manera suave, considerada, pero este sujeto tiene el sueño pesado, así que tomé las sábanas y el cubrecamas y los jalé de manera violenta, descubriendo de esa manera al adolescente que dormía debajo.

-¡Despierta, flojo!- grité moderadamente y con voz hastiada.

-¡Mierda!- Brick se enderezó y revolvió su cabello con molestia, pero aún parecía adormilado, sólo cuando se fijó en mí pareció despertar.- Uhm...

Lo miré bien, traía unos pantalones de dormir color negro, estaba sin camiseta, lo que me perturbaba, pues dejaba al descubierto su bien... cuidado cuerpo. Tenía unos ojos adormilados, pero sorprendidos de mi presencia. Esperen, ¿se cortó el cabello? Casi por inercia acerqué mi mano izquierda hasta sus hebras naranjas y acaricié su cabello con sorpresa. Estaba corto en la nuca y en la parte trasera de su cráneo, pero aun seguía manteniendo el cabello desordenado y largo en la parte superior de la cabeza, aún caían rebeldes cabellos a modo de flequillo. Se veía muy atractivo. Me sonrojé levemente. Pero, él se apartó de mi caricia y volteó a ver a otro lado.

-¿Qué haces aquí?- su voz, esa voz áspera, masculina. Ansiaba escucharla, es por eso que le demostré mi felicidad.

-¡Qué! ¡Hace meses que no nos vemos y me preguntas esa idiotez!- había olvidado que era un gran imbécil. Bufé con enojo.-¿Siempre eres tan grunón cuando te levantas?

-En primer lugar, no me levanté, me despertaste.- se levantó de la cama y caminó hasta su closet.- Y en segundo lugar, si no te gusta mi actitud, puedes retirarte.- se colocó una camiseta sin mangas y volteó a verme con sus típicos ojos fríos.- ¿Y bien?

-¿Estás tratando de auyentarme con tu mala actitud?- crucé mis brazos frente a mi pecho y coloqué todo mi peso en mi pierna derecha.- Porque, déjame decirte, que no funcionó en el pasado.

-Sólo digo lo que pienso.- estuvimos en silencio unos minutos.- ¿Te quedarás parada ahí para siempre?

-No.- me moví de mi postura y caminé hacia la cama.- También me puedo sentar aquí para siempre.- sonreí con sarcasmo y crucé mis piernas.

-Muy bien, tú ganas, PPG.- suspiró con pesar y se sentó en la silla del escritorio.- ¿Qué sucede?

-¿No puedo venir a saludar a mi novio después de dos meses sin verlo?- levanté una ceja con incredulidad. Suspiré ante su rostro estoico.- Vamos, Brick, dime ¿Por qué te alejaste de mí?- mis cejas se contrajeron en un signo de tristeza.

-No me alejé.- sus ojos se mantenían fijos sobre mí, con frialdad inexorable.

-¡Claro que sí! ¿Si quiera me fuiste a ver al hospital?- apreté mis puños.- Aún después del hospital, no diste señales de vida. Yo lo único que quería era ver tu rostro, oír tu voz, sentir tu calor.- miré hacia el suelo, me dolía verlo tan inexpresivo. Suspiró con fuerza.

-Lo lamento.- aún así no me aventuré a mirarlo.- Yo... no me sentía bien, sé que soy un criminal y que cuando decidiste corresponder a mis sentimientos, sabías que yo era y soy un maleante, pero... la manera en que me miraste, no la pude soportar.- con lentitud fijé mis ojos en él. Estaba cabizbajo.

-¿A qué te refieres?- fruncí el ceño.- ¿Decidir corresponderte? Suena a que me sentí forzada. Brick, entiende, yo te amo tal y como eres.- mi voz era algo violenta.- Siempre te miro con cariño.

-No esa vez.- sus ojos rojos transmitían un arrepentimiento, vergüenza.- Yo perdí el control, casi asesino a un ser humano. Sentí tanta excitación cuando su sangre comenzó a fluir, en mi mente sólo pasaba la palabra venganza, no podía creer que una niña malcriada acabara de apuñalar a mi amada y nadie quitara esa sonrisa triunfal y retorcida. Me sentí tan bien cuando sus ojos clamaban por piedad. Pero cuando me gritaste, tu rostro era la representación misma del terror. Te estabas muriendo, estabas cada vez más pálida, tu boca estaba pintada de rojo y tus ojos lagrimeaban de manera lastimera, pero aún así te preocupabas por la vida de esa niña. Eso me hizo sentir vil, ¿cómo alguien como yo, podría estar con alguien como tú? Yo creía que hacía lo correcto, pero te lastimé. Tus ojos rosas me miraban como a un asesino. No me perdonaré jamás eso.- sus puños estaban blancos, sus uñas hirieron su piel y la sangre caía al piso.- Jamás me perdonaré por pensar, actuar y sentir como un asesino.

El silencio reinó la habitación oscura, sólo se escuchaban nuestras respiraciones. Todo lo que había dicho, me había dolido, ¿Por qué Brick se desprecia tanto? Su voz había sido tan sincera, llena de verdadero arrepentimiento por sus actos, de verdad él se veía así mismo como a un asesino. No recuerdo muy bien ese día, hay ligeros huecos en mi memoria, pero si recuerdo esa sensación de miedo cuando vi la sangre de Princesa. Aún siendo como era, no merecía morir y menos si era gracias a mi novio, no, ese no era Brick. ¿Pero realmente lo dañé con mi mirada? ¿A tal nivel que se había apartado de mí para odiarse a sí mismo? Inaceptable, increíble. Ridículo. Brick, era un imbécil. Yo lo amaba tanto, pero eso no valía si él no se amaba así mismo. Di un largo suspiro y lo miré con desición, una desición que pocas veces había sentido.

-Jamás vuelvas a decir eso.- mi voz fue fuerte y con mucha determinación. El pelirrojo me miró con incredulidad.- Hablo en serio.

-Sólo digo la verdad.- se levantó de su asiento y caminó hasta mí. Colocó su mano izquierda en la cama, su rostro estaba muy cerca y muy serio también.- Tu novio es un maldito asesino.

Casi no lo pensé, al oír esas palabras sentí tanta rabia por él, no podía creer lo mucho que se odiaba y despreciaba. Su cara estaba volteada y una marca rojiza adornaba su mejilla.

-¡Te dije que no volvieras a repetirlo!- grité con furia y me paré repentinamente, empujándolo en el acto.- ¡Estoy harta de que no te respetes! ¡Por el amor a Dios!- caminé en círculos batiendo mis brazos.

-¿Respeto? ¿Cómo puedo sentir eso si soy un asesi- .-no lo dejé terminar.

-¡No!- mi voz se perdió al final de ese grito ahogado.- ¡No lo eres! ¡Deja de llamarte así! ¿No ves que te haces daño? ¿Crees que si fueras un monstruo como dices ser, habría tanta gente que te ama?- sentí el escozor de las lágrimas, pero no iba a llorar.- ¡Grandísimo imbécil!

-Pero, tú...- nuevamente tuvo que tragarse sus palabras.

-¡Yo te amo, imbécil!- grité desgarradoramente.- ¡Cómo es que no puedes entenderlo! ¡Ámate como yo te amo!- una solitaria lágrima abandonó mi ojo derecho. Sentía mis mejillas rojas, no por vergüenza, sino por rabia.

Brick se quedó sentado en el piso con mirada perdida, mi respiración era agitada y mi corazón latía desbocadamente. Poco a poco me fui calmando, toqué mi estómago, donde yacía mi cicatriz, y me senté pesadamente en la cama.

-Es difícil.- me estaba dando la espalda.- Empezar a quererte de un momento a otro.- hablaba de él.

-¿Tú no te quieres?- mi voz fue suave, demasiado, ¿me habrá escuchado?

-No lo suficiente.- su voz fue pausada, incómoda. Sabía que a Brick le costaba hablar sobre sus sentimientos.

-¿Por qué? Siempre te veías tan... seguro de ti mismo.- me recosté en la cama y me quedé con la mirada fija en el techo.

-Lo sé, pero en realidad, yo me sentía más seguro de mis poderes.- esa voz suave lo hacia parecer tan vulnerable.- Es obvio que mi egocentrismo es algo que comparto con mis hermanos. Soy así desde que recuerdo, fui creado para ser un villano, tenía muy claro mi papel: destruir a las PPG.- suspiró.- Cuando peleamos por primera vez y las vencimos tan fácilmente, me sentí tan poderoso, sabía que nadie era mejor que yo. Si las súper heroínas de Townsville cayeron como moscas ante nosotros, ¿qué era el resto de los ciudadanos? Nada. No merecían vivir en mi mismo mundo. Incluso Mojo era un burla para nosotros.- rió con sorna.- Cuando nos besaron inocentemente en la mejilla, sentí mi cuerpo arder, me sentí tan débil, patético, era como cualquiera de esos mugrientos ciudadanos, mi vida era tan frágil como la de ellos. Recuerdo que quise llorar, pero sólo me limité a gritar, a gritar no por mi muerte, sino porque era como los demás, un mortal, un maldito mortal que sucumbía ante algo tan inocente como un beso en la mejilla de una niña de cinco años.

Era verdad, jamás lo había pensado en profundidad, pero los RRB murieron alguna vez, cuando eran niños y un beso nuestro los hizo explotar. No sabía que ellos aún recordaran tantos detalles de ese día. ¿Cómo se sentía... morir?

-Es una sensación de impotencia.- murmuró con recelo.- ¿Realmente mi vida acabará a los pocos días de mi nacimiento? Fue doloroso al principio, físicamente, pero después de unos segundos, ya no importaba el dolor, eso acabaría. El dolor era un significado de vida y mi vida estaba terminando.- una sensación desagradable se formó en mi estómago.- Pero, para mi suerte y mi regocijo, Él nos revivió y nos hizo inmunes a sus besos.- nuevamente rió quedamente.- Pero, aún así éramos patéticos, ¿la humillación era nuestra debilidad? Ciertamente hay una gran verdad tras aquello, pero aún así, ¿La creación de un gran villano como Él podía ser derrotada tan fácilmente? Nuevamente no era nada.- suspiró.- Tal y como esos mortales, las palabras, las acciones, las risas, los insultos, todo eso me afectaba como a ellos. Lo único que me separaba de ellos era el hecho de que yo tenía poderes, eso me hacía superior a esas ratas, pero eso me hacía inferior a las niñitas que salvaban a la ciudad. A medida que iba creciendo me di cuenta de lo inútil que era mi existencia. Soy un experimento y como tal fui creado con un propósito: ser el villano que tomaría control de Townsville al derrotar a las PPG. Sin embargo, eso jamás llegó a ser. Los RRB eran un juguete inservible, era un arma que no podía hacer daño, era un plan que salió mal, eran un criminal de burla como los otros. Éramos como Mojo, como Peludito, como la Banda Gangrena, éramos un fracaso, parte del grupo de los "pintorescos villanos de Townsville"

-Pero, ya no eres más un villano.- susurré.- ¿No puede amar a este Brick que está naciendo?

-Como villano, fracasé, como héroe,soy asesino y como asesino soy cobarde.- dio un largo suspiro.- No quiero parecer un especie de... emo o algo así, quejándome de "lo horrible que es mi vida", no quiero sentir lástima de mí. Siempre cuando oía a Boomer decir que éramos un chiste como villanos, yo solía contradecirlo, diciendo que ya vendría nuestro momento, sólo teníamos que prepararnos. Todas esas veces me trataba de convencer a mí mismo.- se volteó.- ¿Quién soy? Mi nombre es Brick, pero ¿Soy villano? ¿Criminal? ¿Un adolescente al azar?

-Es duro ser lo que somos, Brick.- comencé con voz queda.- Sé muy bien que no somos humanos, somos creaciones, experimentos. Cuando nos crearon, nuestros poderes fueron vistos como problemáticos y nos desterraron, éramos parias y nuestro padre sufrió por nuestra causa. Huimos a la luna, donde me quedé pensando en cual era mi propósito ahora, fuimos creadas en un principio como una simple niña, una hija que el Profesor jamás tuvo. Un accidente convirtió ese deseo de paternidad en la creación de tres súper niñas. Nuestro padre creía en nosotras, veía en nosotras, tres niñas que podían cambiar una ciudad azotada por el crimen. Pero no funcionó bien, Mojo nos manipuló, nos engañó y se convirtió en uno de los villanos más peligrosos. La ciudad no nos quería, nos odiaban por quienes éramos, ¿Qué debía pensar ahora? Como hija, hice la vida del Profesor un infierno, como heroína, hice la vida de Townsville un infierno.- sonreí con nostalgia.- Pero eso ya es pasado ahora, todo cambió en una manera que yo no imaginé, en esos momentos en la luna jamás imaginé que sería la líder del trio más poderoso, de las aclamadas y admiradas PPG. No sabía toda las aventuras que tendría, toda la gente que conocería, todas las lágrimas que derramaría, las heridas que tendría, no sabía nada de eso. Ahora, mirando hacia atrás, veo que hundirme en un mar de dudas y expectativas sobre mi rol en este mundo, no me sirvió de nada. Vivir la vida que se me estaba otorgando, eso valía la pena, ir aprendiendo cada día más sobre la persona que soy. Hace un año jamás pensé que sería madre, la maternidad no era parte de mi rol, no me veía en ese puesto, pero he me aquí, con dos bebés hermosos, siendo la maternidad una parte de mí ahora, siendo parte de lo que soy.- mi sonrisa se agrandó.- Con cada paso que damos, Brick, aprendemos quienes somos, y no importa lo que suceda, debemos darnos ese empujón, ese amor propio para disfrutar la vida que tenemos, para disfrutar con nuestros seres amados. No importa si ahora estás confundido, en esa línea entre tu pasado criminal y tu presente como un ciudadano respetable, cada día que pasa, tu visión sobre tu futuro se irá aclarando.

Un silencio vino de nuevo. Cerré mis ojos y tomé una gran bocanada de aire, estoy tan cansada, mi médico dijo que tratara de relajarme, mi cuerpo aún no estaba del todo bien y este estrés no me estaba haciendo bien, pero no podía dejar a Brick hundirse en un mar de inseguridades ridículas. Lo amaba demasiado.

Sentí como la cama de hundía bajo mi cuerpo, una calidez se sentía próxima a mí. Me hizo sonreír. Su brazo rodeó mi cintura y su boca tocaba ligeramente mi mejilla, su respiración era pausada y pesada, me daba cosquillas.

-Tienes material de política.- abrí mis ojos y me encontré con las orbes carmesí.- Sabes dar buenos discursos cursis.- sonrió de medio lado.

-Cállate.- me volteé y quedamos frente a frente.- ¿Sigues pensado que eres... un objeto ineficaz?

-No.- negó lentamente.- Supongo que tienes razón, me costará, pero encontraré mi propósito, no puedo pensar que vendrá y me golpeará en la cara de la nada. Debo trabajar por mi propia felicidad.- le sonreí con verdadera alegría.

-Finalmente, ¿Ves? mis discursos cursis son de utilidad.- sonreí como niña pequeña y él sólo rió quedamente.

-Realmente me alegra haberme enamorado de ti, PPG.- su sonrisa fue suave, natural y verdadera. Me sonrojé.

-También me alegra haberme enamorado de ti, RRB.- él se acercó y plantó un beso en mi mejilla.- ¡Oh, vamos, no seas cursi!

Él rió y le planté un beso en los labios, extrañaba esa sensación que me provocaba el líder de ojos rojos, era tan cálido este sentimiento. No sé como una heroína como yo terminó enamorándose de un criminal como Brick, pero no me importa averiguarlo, lo quiero tanto, he aprendido a querer cada parte de él, su personalidad dulce, preocupada, cariñosa, su parte reflexiva y triste, sus ataques de ira, su frialdad, su buen sentido del humor.

-Te extrañé.- me dijo con voz queda mientras nos cubría con el cubrecamas.

-Y yo a ti, criminal de cuarta.- sonrió demedio lado y me abrazó.

Me acurruqué junto a él, sintiendo su calor, sintiéndome viva, olvidando todo ese vacio y frialdad que fue estar en coma. No. Ahora estaba viva, con mi padre, mis hermanas, mis amigos, mis cuñados, mi novio y mis hijos.

-Brick.- susurré.

-¿Qué?- susurró de vuelta.

-¿No crees que hace calor?- rió estridentemente.

-00-

Había poca iluminación, el aire era algo viciado, olía extraño, un olor no familiar para mí. Mis zapatos con taco hacían gran eco y eso me tranquilizaba en cierto modo, ya que el silencio que había era perturbador. Ajusté mi chaqueta, tratando de sentir protección, lo cual era estúpido, es decir, ¿no soy una PPG? Bueno, después de estar al borde de la muerte me sentía tan vulnerable como cualquier otro ser humano. Me detuve frente a una gran puerta gris.

-Sólo cinco minutos.- el guardia me miró con severidad y yo sólo asentí con cautela.

El hombre abrió la gran puerta de metal, mis pies temblaron al sentir la luz que se filtraba desde adentro. Mi corazón dio un vuelco, me quedé congelada. No, no podía hacerlo.

-¿Señorita?- dijo con voz irritada el hombre de ojos negros. Asentí y comencé a adentrarme a aquel cuerto luminoso.

Una vez dentro, me arrepentí, traté de dar la vuelta e irme corriendo, pero el guardia ya había cerrado esa gran puerta gris, Juro por todo lo que es sagrado que estuve a punto de darle una patada a aquel bloque gris y salir volando, pero una voz congeló mis pensamientos.

-¿Qué haces aquí?

Me giré con un ligero temblor en mis manos, tragué saliva y me compuse, mi cara se libró de toda expresión y mi espalda se irguió con altenería.

-Vengo a visitarte.- mi voz era una pésima imitación del tono frío que Brick poseía.

-Siempre tan atenta.- una sonrisa torcida apareció en su cara, mas no era de soberbia, era de tristeza.

Había una mesa grande y blanca que nos separaba, una silla frente a mí me estaba esperando, pero no la utilizaría. Ella estaba en la suya, utilizaba un traje naranja, de cuerpo entero, con una serie de números escritos en su pecho izquierdo. Su brazo estaba muñecas estaba enlazadas por unas brillantes y relucientes esposas, se podía ver como su piel estaba irritada en esa zona. Tenía su largo y hermoso cabello atado en una cola baja, pero aún así estaba maltrecho, mechones caían sobre su cara, sus ojos estaba desprovistos de rimel, de sombras, unas oscuras ojeras se asomaban debajo de unos muertos ojos negros. Sus labios, siempre decorados de un divertido color, ahora estaba descoloridos, partidos. Todo en ella pintaba un escenario perfecto de soledad. Lo normal sería que sonríera ante su destino. Debía odiar a aquella asesina, aquella que hizo mi vida un infierno desde que tengo memoria. ¿Pero, por qué no podía? Sentía lástima por esa muchacha. Princesa tenía tanto potencial; era hermosa, exitosa y muy inteligente, ¿Por qué alguien sacrificaría tan buenas cualidades por algo tan asqueroso como la envidia? Sentía una pena abrumadora al verla así, realmente si pudiera hacer algo para cambiar su destino, lo haría sin dudar. Sé que muchos me llamarían ingenua, pero, ¿Cómo puedo condenar?

-¿Y bien? ¿Sólo te quedarás ahí parada los siguientes minutos?- un suspiro salió de sus labios pálidos.- ¿O acaso la risa te impide hablar con claridad?

-No te odio.- dije con convicción.

Sus ojos negros se posaron en mí unos segundos, luego bajó la cabeza y negó con ella, una ligera risa sarcástica salió de su garganta.

-Lo estás haciendo más difícil para mí, Blossy.- enderezó su posición para verme con incredulidad.

-¿A qué te refieres?- miré con tentación esa silla frente a mí, pero no me senté, aún no me siento segura.

-Me sentiría menos miserable sabiendo que me odias, que te consumes en ese sentimiento tan pútrido. Me daría una felicidad absurda saber que todas las noches al cerrar tus ojos, piensas en el día en que casi te mato. Sintiendo miedo, pavor, horror.- rió quedamente.- Pero, sabiendo que sigues tan ingenua y moralmente correcta... eso hará mis días aún más insufribles.- su mirada se concentró en mí, esas pupilas fijas, ese iris oscuro, ese cristalino enrojecido, acuoso.

Se paró de repente y mi corazón dio un vuelco gigantesco, saltó como pudo la mesa, pero tropezó con la silla desocupada y cayó sobre mí. Reprimí un grito de horror y la atrapé como pude para no caer al suelo. Su cuerpo era frío y temblaba. Sus manos esposadas tomaron mi bufanda y la estrujaron con fuerza, sin estrangular como pensé durante un segundo que haría. Sus manos temblaban con fuerza.

-¡Por favor, di que me temes!- nuestros ojos se encontraron. Rosa y negro. Sorpresa,confusión y desesperación, tristeza.- ¡No soportaré vivir aquí sin la esperanza de haber hecho tu vida miserable!- sollozaba con fuerza y poco a poco el agarre de sus manos desaparecía.- ¡Te lo ruego!- un sollozo ahogado salió de su boca mientras lentamente caía al suelo de rodillas, sus manos sujetaban débilmente mi falda.

-Princesa.- mi voz era suave, no sabía como enfrentar esta situación.- Cálmate.

-¡No, no digas cosas amables, no hables con voz consiliadora!- sus gritos eran lastimeros, las lágrimas marcaban sus mejillas, su cuerpo temblaba aún más. -¡Odiame!- su último grito fue desgarrador.

La puerta gris se abrió con fuerza y dos guardias entraron, con ferocidad tomaron a Princesa de los brazos y la alejaron de mí, pero la pelirroja aún se revolvía con estrepitosos brincos, lanzaba patadas y llantos dolorosos. Golpeó las sillas, las mesas, una de sus patadas le dio en el ojo del guardia, quien con dolor, la dejó ir. Princesa aprovechó de correr hacia mí, pero tropezó y su cabeza golpeó la punta de la mesa, cayó con un ruido sordo y corrí a su encuentro.

-¡Princesa!- me arrodillé y traté de levantarla. Nuevamente nuestras miradas chocaron.

-Por favor.- susurró con dolor, mientras la sangre corría de su frente.

Los guardias volvieron y la tomaron con rudeza, no importando la lesión de la muchacha, intenté tomar su brazo, pero los guardias la arrastraban lejos de mí. Princesa Morebuck volvía a su celda.

-¡Lo siento mucho, pero no puedo!- le grité con desesperación.- ¡Mi corazón ya no quiere odiar más!

Los ojos negros de Princesa parecieron aterrarse ante tal declaración, pero una sonrisa suave y triste cruzó su hermoso y maltratado rostro, cada vez desaparecía más y más de mi vista, y cada vez sus movimientos eran menos violentos, hasta que alcancé a oír un suspiro cansado y un sollozo callado.

-Lo sé, siempre envidié tu capacidad de ser...- me arrastré hasta la salida para oír sus palabras.- ... Bombón Utonio.

Aquel silencio asqueroso volvió a consumir todo rastro de humanidad, de calidez, de comfort, de vida. Mis manos temblaron y vi como unas silenciosas y pocas lágrimas cayeron de mis ojos. ¿Por qué me duele?

-También sería más fácil para mí odiarte.- silencio.

-00-

-¿Una conferencia de prensa?- los ojos azules de mi hermana menor se abrieron con incredulidad.- ¿Por qué?- preguntó mientras mimaba a su sobrino.

-Todo este tiempo la prensa a estado hostigándome, bueno ahora estoy lista para ir y confrontarlos.- tomé a mi hija y la elevé en el aire, ella sólo batía sus piernitas.

-¡Estás loca!- Bellota gruñó con ferocidad.- ¿Qué tal si esas aves de carroña te hacen sentir mal? Sabes que iré y los aplastaré a todos.- bufó y se echó en el sillón.

-Tonta.- reí ante su dicho.- Todo estará bien, ya no soy la misma de hace un año.

-Pero, esos malditos tampoco, te atacarán con todo su arsenal.- los ojos verdes de Bellota me miraron con intensidad. Le sonreí.

-Cálmate.- acuné Jackie y suavemente emepecé a cantar una nana.

-¿El Profesor sabe acerca de esto?- preguntó con cautela mi hermana menor.

-No.- no tenía que levantar mi mirada para saber que ambas me miraban con desaprobación.- ¿Qué?

-Tú estás buscando que te de una horrorosa paliza.- suspiró la morena.- primero vas donde Princesa y ahora te presentarás en público. Hay algo malo en tu cabeza. En serio.

-¡Bellota tiene razón!- Burbuja chilló con intensidad.- Y déjame decir que Bellota es bastante idiota, ¡pero esta vez no!

-¿Ya ves?- dijo la hermana de al medio, pero luego se dio cuenta de lo obvio.- ¡Cómo que idiota, rubia estúpida!

-¡Ya me oíste!- mis bebés emitieron risitas ante los gritos sin sentido de mis hermanas menores.- ¡No creas que me he olvidado de ti, hermanita mayor!- diablos.

-Vamos, tienen que calmarse, tengo todo bajo control.- me levante y dejé a mi bebita en su cunita.- Es algo que debo hacer, hace mucho tiempo ya que me he mantenido al margen de todo, he visto como los demás me critican sin conocerme, como si ellos fueran perfectos. Ya me cansé, por primera vez me siento fuerte, inquebrantable, quiero exponer mis pensamientos frente a todo este asunto. ¿Está bien?

-Ok, te entiendo, pero permíteme estar presente ahí contigo.- Bellota empuñó su mano y frunció el ceño.- No dejaré que ningún imbécil se pase de listo.

-¿Bellota, aceptas esta idea tan loca?- un puchero apareció en la boca de mi hermanita. La morena suspiró.

-Sí, no comparto aún la idea, pero acepto su realización.- Burbuja iba a hablar, pero mi hermana la interrumpió.- Acéptalo, Burbuja, aún sin nuestra aprobación, Bombón acudiría a la conferencia sin dudarlo. Es mejor manternernos unidas respecto a esto.

-Vaya.- la miré con una sonrisa maternal.

-¡Q-qué!- Bellota me miró incómoda.- ¿Por qué me sonríes así?

-Has madurado.- lo dije sin ánimo de burla, aún no podía desaparecer la tonta sonrisa de mi cara.

-Lo dices como si fuera sorprendente.- bufó y se paró del sillón.

-Lo es.- Bellota fulminó con su mirada a la rubia, quien sólo dejó a su sobrino en la cunita.- Y yo que pensé que el pasar más tiempo con Butch te haría más torpe.

-Malas hermanas, dudan de mí todo el tiempo.- nosotras reímos.

-¡Pero aún así nos amamos!- Burbuja corrió hacia nosotras y nos abrazó con fuerza.- ¡Las amo demasiado!

-No... puedo respirar... me aprietas los pechos.- dijo Bellota con voz ahogada, pero eso sólo hizo más apretado el abrazo de la menor.

-¡También te amamos, Burbuja, por favor no nos mates!- grité con desesperación y con gracia.

Realmente la vida me empezaba a sonreír nuevamente, había olvidado que el calor una una familia siempre sana un corazón golpeado, no sé que sería de mi vida sin mi padre, mis hermanas, mis bebés, mi novio, mis cuñados, el Alcalde, la señorita Bellum, Jason, en fin, todas esas maravillosas personas que me estaban dando la fuerza necesaria para enfrentar a crítica población.

-00-

Había muchísima gente, más de lo que habría imaginado y cada una de ellas estaba expectante ante mis posibles declaraciones. Suspiré, estaba en frente de la Alcaldía, había un podio con micrófonos, abajo la gente se amontonaba para ver que sucedería, también había varios reporteros de programas amarillistas, poco a poco mi idea me parecía más rídicula, pero no había vuelta atrás.

-¿Te estás arrepintiendo?- Bellota preguntó con actitud despreocupada.

-Casi, pero quiero terminar con esto pronto.- me volteé y le sonreí.

-Muy bien, señorita Utonio, todo está listo para sus declaraciones.- me decía un señor a cargo de la difusión de esto. Asentí.

-Muy bien, terminemos con esto.- mis hermanas me siguieron.

Caminé hasta el podio, pude ver como la gente tenía esos rostros de expectación, tomé una gran bocanada de aire y exhalé el aire, mis manos temblaban y un sudor frío corría por mi sien.

-Uhmm...- un eco se hizo por los parlantes, vi unos flashes desde el público.- bien, sé que muchos se preguntarán "¿Por qué Bombón organizó una conferencia?" y la razón de ello es muy simple.- sonreí con nerviosismo.- Es porque quiero que dejen de hablar porquería sobre mí.- fruncí el ceño. Oí murmullos provenientes del público.

-Vas bien, hermanita.- escuché el susurro socarrón de mi hermana morena.

-Estos últimos meses me he estado escondiendo como si de una criminal me tratase, sintiendo vergüenza, miedo.- suspiré.- Sola, escuchando todas esas palabras venosas saliendo de la boca de los supuestos profesionales a cargo de la prensa amarillista. Bueno, ya me cansé, me cansé de sentirme mal conmigo misma, sólo porque un montón de estimados ciudadanos desicierdon vaciar su veneno en mí. Sí, yo, Bombón Utonio, líder de las PowerPuff Girls, una chica de casi diecisiete años de edad tengo dos hijos, dos hermosos gemelos. Muchos dijeron, dicen y dirán que es una aberración y sí, los entiendo, porque yo misma sé que el quedar embarazada fue una negligencia de mi parte, una ignorancia, hay muchos métodos anticoceptivos que podrían ahorrar todo esto, inclusive sería capaz de llamar a la abstinencia, porque de todos modos, sólo soy una niña, no debí haberme adelantado a mi tiempo, no debí jugar a ser adulta, no debí creer que esa era la única forma de demostrar mi amor por mi novio. Fui una tonta, ingenua y manipulable adolescente guiada por las hormonas, pero quiero que estén muy atentos a lo que diré.- tomé una bocanada de aire.- Yo no me arrepiento de mis hijos, los amo con todo mi ser, tanto como una mujer de treinta años, como una de cincuenta o de setenta podría amar a sus hijos, no me siento avergonzada, de hecho es todo lo contrario, me siento tan orgullosa de la persona que soy ahora, he madurado tanto, más de lo que jamás de ustedes jamás creerá.- cambié mi peso a mi pierna derecha.- En fin, para hacer esto corto... no hablen más de mi vida, porque estoy muy feliz con ella.- iba a retirarme cuando recordé algo.- ¡Ah! Y por último, para que lo sepan de mi boca.

-¿No creo que se lo que yo creo que es?- escuché a Bellota.

-Sí... es lo que crees que es.- un suspiró acompañó lo dicho por Burbuja y yo sólo reí.

-Oficialmente estoy saliendo con Brick Him.- un silencio abismal hizo aparición.- Así es, la líder de las PPG sale con el líder d elos RRB, asi que... bueno si quieren hacerme pedazos con eso, adelante, porque yo y mi familia sabemos muy bien que Brick ha cambiado, quizás no a simple vista, pero su espíritu es más puro.- sonbreí ampliamente.- ¡Peace!- con un gesto de mi dedo de enmedio y una carcajada de mi hermana morena nos fuimos volando. Dejando atrás mucho barullo.

-00-

-¡Tú estás completamente loca!- vociferó Robin, una de mis amigas. Todos reímos.

Eran cerca de las ocho y media de la noche, estaba en casa, había organizado una junta con las personas que más quería, estaban mis hermanas, mi padre, el Alcalde, la señorita Keane, la señorita Bellum, varias amigas y amigos de la escuela, Jason también estaba ahí con su tranquila sonrisa, inclusive estaba la, ahora, doctora Sedusa y mis cuñados. Como siempre, sólo faltaba alguien, alguien muy especial que hacía mi mundo girar y ver todo más rosa. Sí, aún sigo cursi.

-No puedo creer que dijeras todo eso.- una sonrisa orgullosa cruzó los rojos labios de la señorita Bellum.- Los programas de espectáculo no han parado de hablar de tu "osadía" y tu falta de criterio ante las nobles personas del ámbito televisivo.

-¡Que se pudran!- vociferó con rudeza mi hermana de ojos verdes.

-¡Bellota!- mi padre la rependio.- Debiste hablarme de esto antes, hija.- agaché un poco mi cabeza ante su tono.- Pero, estoy orgulloso, al fin decidiste hacerles frente, porque no tienes nada de qué avergonzarte.

-¡Eres genial, hermanita!- Burbuja me abrazó con fuerza y yo le devolví el abrazo con mucho amor.

-Lo mejor fue cuando admitiste tu romance con Brick.- apuntó Sedusa.- Debiste ver las caras de esos idiotas, parecían un montón de helados al sol.- una gran risota acompañó sus dichos.- Es hermoso que al fin te sientas segura de tu relación con el diablillo aquel.- guiñó su ojo.

-¿Tú sabías de mi hermana y Brick?- preguntó con curiosidad mi hermanita.

-Bueno, la primera vez que los vi juntos fue cuando Bombón lo trajo para curar una herida en su brazo, ya sabía que algo habría entre ellos, los roces, las miradas, los silencios.- cruzó las piernas y me dirigió una mirada muy segura.- Y cuando Brick estuvo con ella en el hospital para recibir a los pequeños, ahí supe que ellso se amaban. Fue hermoso verlos juntos, luchando y transmitiendo esa aura de paz.

-¿Estás segura que eres tú, Sedusa?- dijo Bellota con incredulidad. Todos reímos.

-Tiene razón, desde siempre mi hermano tuvo sus ojos en ti, cuñadita.- Butch guiñó su ojo y yo me sonrojé.

-Mentiroso, antes peleabamos sólo por respirar el mismo aire.- tomé un poco de agua.

-Sí, eos es cierto, pero eso no quiere decir que él nunca haya pensado algo más... inadecuado.- una sonrisa ladina cruzó el rostro níveo del eplinegro.

-¿Perdón?- el Profesor levantó una ceja.

-¡Ehm! ¡Es decir, ehm, no en ese sentido... es sólo que!- movía con nerviosismo sus manos mientras todos reíamos.

-¡Tranquila, mujer!- Bellota pasó su brazo alrededor de sus hombros y besó su mejilla.

Estuviemos mucho tiempo hablando, compartiendo anécdotas, riendo y gritando. Realmente extrañaba esto, el sentirme tan bien con la gente que amo, el sentirme en paz, con mi ambiente, conmigo misma, en fin, con la vida. Espero que todo esto mejore, que nunca más me sienta sola, abandonada, rota. Sé que con mis hijos el amor nunca faltará, mi corazón se hace cada día más grande y me gusta, Realmente me gusta este sentimiento, esto lo que muchos llaman felicidad.

-¡Bombón, llegó el último invitado! Un poco tarde, es decir, sólo son las doce y diez de la noche.- seguí la sarcástica voz de mi hermana hasta llegar a la puerta principal.

Ahí, en el umbral, estaba un chico alto, de gorra roja, con chaqueta negra, camisa roja sangre, pantalones de mezclilla negros y zapatos negros de vestir. En su mano derecha traía un enorme ramo de rosas de color rosa, similar a mis ojos. Estaba agitado, su repiración era irregular, levantó el rostro y pude sus potentes ojos rojos, un ligero rubor sobre sus mejillas y una gota de sudor caer cerca de su sien.

-¿Lo dejo pasar?- Bellota cruzó sus brazos y levantó su ceja.

-No lo sé.- coloqué mis manos sobre mi cadera y levanté mi ceja izquierda.

-Bombón.- esa voz amenazante salió de sus labios que ligeramente tiritaban.

-Muy bien, que pase.- moví mi mano de manera desinteresada

Brick entró y dio un largo suspiro, se paró en su altura total y con nerviosismo me entregó el hermoso ramo de rosas, con una sonrisa lo tomé y le di las gracias con timidez. El pelirrojo abrió la boca para decir algo, pero se contuvo al sentir las inquisitivas miradas de mis familiares y amigos. Un fuerte sonrojo se posó sobre sus mejillas, pero lo disimuló volteando el sentido de su gorra, creando una barrera con la vicera roja.

-¿Vas a estar parado ahí toda la noche?- Bellota caminó hasta sentarse junto a su novio.- Ven a sentarte, idiota.

Caminé hasta él y tomé su mano con delicadeza, lo guié hasta la sala para que podamos al fin compartir como una gran familia feliz. Pero, él se detuvo y me miró con unos ojos muy determinados, los cuales contrastaban con su mentón tembloroso y el sudor frío de sus manos.

-Tú... lo admitiste... frente a todos.- sus voz era queda. Le sonreí con cariño y apreté ligeramente su mano.

-Claro, no tengo de qué esconderme, te amo, Brick y quiero que el mundo sepa que mis sentimientos son puros.- le volví a sonreír.- Vamos a sentarnos, tontito, gracias por las rosas, están preciosas.

-¡Espera!- detuve mi caminar y me volteé hacia él.- Yo también te amo.- no em miraba.

-Lo sé.- una sonrisa atontada cruzó mi rostro.- eso me hace muy feliz.

-No, quiero que de verdad lo entiendas.- metió su mano derecha en su bolsillo.- Quiero que entiendas que el corazón de este criminal late solamente por ti.- llevó su rodilla derecha al suelo. Mi corazón se inquietó.- Es por eso, que aquí y con todos estos testigos, yo, Brick Him, te pregunto humildemente.- una cjita de forrada en terciopelo negro apareció entre sus dedos.- Bombón Utonio, ¿Te casarías conmigo?- un brillante anillo apareció en la cajita, era muy hermoso. Silencio.

-¡Qué!- la voz de mi padre me sobresaltó, pero aún así me sumergí en mis pensamientos. Poco a poco el ruido y las voces confundidas desaparecían a mi alrededor.

¿Yo? ¿Casarme con Brick? Esto no podía ser más que un sueño, uno muy extraño, si sólo fue ayer cuando el pelirrojo me propinaba fuertes golpes para cumplir el cometido tras su creación: destruirme. Fue sólo ayer cuando descubrí que mi novio, mi supuesto príncipe azul, me engañaba con princesa, sólo ayer descubrí que estaba emabrazada de él. Sólo ayer me sentí hundida en un mar de miseria, la gente me odiaba y me recriminaba, sólo ayer esos ojos carmesí em miraban con lástima, con frialdad, con desinterés. Sólo ayer me reencontré con mi antiguo novio Jason, sólo ayer Brick admitió sus sentimientos. Sólo ayer engañé a Jason con Brick, lo me costó un juicio por mis hijos, mis amados hijos. Sólo ayer me debatía entre la vida y la muerte, hace unas horas admití mi amor por Brick ante todo Townsville. Hace sólo unos segundos atrás era una niñita de cinco años que salvaba su ciudad de lso pintorescos villanos antes de irse a dormir. Sonreí, mis mejillas se sentían calientes y mis manos temblaron y apretaron con fuerza el ramo de flores.

-¿Y bien?- Brick estaba muy nervioso, como nunca antes lo había visto.

-¡No te atrevas, hija!- mi padre habló con autoridad, pero también inseguridad.

-Brick, yo...- sentía mi corazón latir más rápido y mis mejillas más cálidas.- No.

Nuevamente el silencio, la cara de Brick palideció, sus ojos nerviosos y expectates cambiaron a unos fríos, pero tristes, se paró y cerró la cajita aterciopelada.

-¡Auch, eso debe doler!- escuché a Butch detrás de mí.

Brick frunció el ceño y mandó una gélida mirada hacia su hermano menor, al escucharlo tragar saliva supe que el moreno se había asustado ante tal fría mirada. Acerqué mi mano hasta la suya, la tomé con firmeza y lo miré con mucho cariño. Lo guié hasta la cocina y ahí permanecimos hasta que volví a escuchar los murmullos y risotadas provenientes de la sala. Mi novio permanecía callado, sus hombros estaban caídos, sus cabellos ocultaban una mueca de vergüenza y en su mano aún reposaba la cajita aterciopelada.

-Brick.- seguía ocultando su mirada.- Mírame.- con pesar levantó su rostro.- Te amo, ¿Lo sabes?- sus ojos vacilaron, su cabeza dio un pequeño gesto de aprobación.- Pero, esto es demasiado, tanto para mí como para ti. Somos unos adolescentes, aún no nos graduamos de la secundaria, somos aún inmaduros.

-Metí la pata, ¿no?- una sonrisa socarrona apareció por unos segundos.

-Sólo por hacer esto enfrente de tus hermanos, no sé cómo sobrevivirás a esto.- reí quedamente. Él estaba callado.- Anda, no es la gran cosa.

-Por una vez, creí que estaba haciendo lo correcto.- apoyó su espalda en un mueble.- pero, como siempre, la termino cagando.- bufó con enfado.

-No hables así, y no sólo me refiero a la mala palabra.- me apoyé junto a él y rocé su brazo.- Es sólo que no creo que entiendas lo serio que es esto.

-No creo que tú entiendas lo serio que estoy al respecto.- volvió a bufar y colocó sus manos en sus bolsillos.- Realmente estoy listo para tomar un paso así.- le sonreí.

-¿Sí?- levanté una ceja.- ¿Sabías que necesitamos permisos legales de nuestros padres?- él me miró con cara de interrogación.- No lo sabías.- reí.- Somos menores de edad, sólo podemos casarnos con un permiso, que dudo que mi padre me otorgue y tú... bueno, no tienes padres.- me sentí algo incómoda al decirlo.

-Vaya... había olvidado ese minúsculo detalle.- un ligero sonrojo de vergüenza cruzó su rostro.- ¿Ves? Siempre que intento hacer algo bueno, me sale terriblemente mal.- su labio inferior sobresalía en un puchero.

-Brick, tú siempre haces cosas buenas.- lo abracé.- Tu sola presencia siempre me hace sentir mejor, más de lo que te imaginas.

-Gracias.- no parecía convencido.- pero, ¿no quieres conservarlo?- sus ojos se posaron en los míos.

-¿Conservarlo?- negué con la cabeza.- Brick, si algo he aprendido con toda esta expreciencia, es que jamás daré algo por sentado.- formé una mueca triste.- Te amo, lo sé, pero ¿Y si algo cambia? ¿Si yo dejo de quererte como ahora? ¿Si tú te olvidas de mí?

-Lo entiendo, pero aún así, quiero que lo conserves.- tomó mis manos y colocó la cajita entre ellas.- Aunque en el futuro no seamos nada, quiero que lo tengas, para que no olvides que tú cambiaste mi vida.

-¿Yo cambié tu vida?- reí quedamente y apreté la cajita contra mi pecho.- Me estás dando mucho crédito, creo que sólo hice tu vida más enredada, como criminal tenías menos problemas.- reí.

-No seas tonta, tú de verdad cambiaste mi vida.- sus manos temblaron un poco.- De no ser por ti, aún sería ese tipo bravucón, un criminal malvado, lastimaría gente sin razón. Seguiría siendo un tipo frío y solitario.- sus ojos rojos se fijaron con determinación sobre mí.

-Sigues siendo frío.- reí nuevamente y él sólo bufó con cansansio y sus hombros decayeron.- Era una broma, que pesado eres.

Brick bufó nuevamente y con determinación tomó mi cara con sus fríos dedos, me sorprendí por la rudeza de su acción, pero inmediatamente dejé de pensar cuando sus labios tocaron los míos, como siempre me sonrojé y llevé mis manos hasta su chaqueta, aún sosteniendo la cajita con el hermoso anillo dentro.

-Br-brick, todos están a unos pasos.- le dije con vergüenza y timidez, pero él aún así no paraba de besarme con cariño.

-No me importa, no quiero desperdiciar ningún minuto.- dijo con terquedad.

Posicionó sus manos en mi espalda, el frío de ellas atrevesaban mi sueter delgado, haciendo que me acurrucara más hacia él, tomando ventaja de esto Brick volvió a besarme, pero con más suavidad, con esa dulzura que pocas veces tenía. Su cuerpo estaba tan frío, quizás por cuanto había estado en la fría noche. Me estrechó en un abrazo más fuerte, su mano izquierda viajó hasta mi cabello y enredó sus dedos en él. Con cuidado llevé la cajita hasta el borde del mueble junto a nosotros y dejé mis manos libres para poder abrazar al idiota que tenía delante de mí, lo cual al hacerlo, sólo sirvió para que Brick profundizara el beso haciendo mi cara arder por la vergüenza si alguien nos veía en un momento tan íntimo. Brick pareció obviar mi notoria timidez. Con delicadeza su lengua lamió mi labio inferior, haciendo que abriera mi boca y apretara mis ojos cerrados, con pasión muy propia del oji-rojo, introdujo su lengua dentro de mi boca y en ese momento comenzó una danza que poco a poco iba perdiendo. Emití un suspiro y Brick me apretó contra su cuerpo, ya no estaba frío.

-Bombón, tus hi- oh, lo siento.- la voz de mi hermana me hizo sonrojar de una manera exagerada. Me separé con rapidez de Brick, quien sólo tenía una mirada hastiada.- Volveré dentro de un momento.

-¿Qué sucede?- le pregunté peinando mi cabello con nerviosismo.

-Mis sobrinos quieren a su mamá.- dijo con simpleza.

-Oh, bien, ya voy.- sonreí y me volteé para ver a un molesto Brick.- ¿Quieres verlos?

-Por qué no.- dijo con sus manos en los bolsillos.- Vamos a ver a esos enanos.

Tomé la cajita del mueble y la guarde dentro de los bolsillos de mi sueter, me encaminpe junto con mi novio hasta la sala donde pude percibir la picarona mirada verde de mi cuñado seguido por un gruñido del pelirroja que caminaba detrás de mí. Subimos las escaleras despacio, hasta llegar a la plata alta y seguir nuestro camino hasta mi cuarto, donde, sumergidos en la apacible oscuridad de mi cuarto, dormían mis bebitos. Me acerqué hasta el borde de la cunita y vi cómo Jack batía tus regordete bracitos en busca de atención.

-Hola, preciosos, mamá llegó.- con cuidado tomé a Jack y lo acuné entre mis brazos. Sus ojos brillantes me miraron con felicidad. Oí balbucear a mi hija.

Brick caminó con paso firme, se acercó hasta el borde de la cuna con mirada seria, se inclinó y con cuidado tomó a Jackie entre sus brazos, los cuales temblaban ligeramente. La bebita emitió un sonido similar a una risa y batió sus brazos hacía la cara del hombre que la sostenía. Brick la sostuvo cerca de su cara,Jackie acercó su mano regordeta y tomó un mechón de pelo anaranjado, lo jaló fuertemente. Brick emitió un quejido elve, pero una sonrisa verdadera y adorabel estaba postrada en su rostro.

-Traviesa, eres mala conmigo igual que tu madre.- la acunó entre ssu brazos mientras se movía lentamente.

-Yo no soy mala.- un puchero apareció en mi boca. Brick rió sarcásticamente.- Eres un delicado.

-Asi que ya saben, enanos, prepárense para tener a una mamá muy estricta.- los bebés balbuceaban al oír su voz.- Ya saben que siempre podrán ir a visitar a tío Brick para ir a divertirse y causar algún caos por ahí.- guiñó su ojo a la niña que yacía en sus brazos.

-No les enseñes idioteces a msi hijos.- bufé y él rió quedamente, luego yo también reí.

-Muchas gracias, Bombón.- mantenía sus ojos carmesí fijos en Jackie.

-¿Gracias?- lo miré sin comprender.

-Sí, ya te dije que tú me ayudaste a cambiar para mejor.- me sonrió.- tú siempre acudes a mí como si yo fuera una especie de héroe o algo, siempre me has hecho creer que tú me necesitabas a mí, pero no podía estar más equivocado. Bombón, yo te necesito a ti.- caminó hasta quedar al frente de mí.- Yo necesito tu sonrisa para sentirme a gusto, necesito de tus regaños para caminar por el buen sendero, necesito su aliento para respirar, necesito tus latidos para vivir.- pegó su frente a la mía.- Yo te necesito más que tú a mí, y me gusta que sea así. Tú eres una mujer fuerte, una madre devota, una hermana incondicional y una hija modelo.- me sonrojé.

-Siempre me das mucho crédito.- dije suavemente.

-Y tú siempre te miras en menos.- con suavidad posó sus labios sobre los míos. Su beso fue corto, pero demasiado dulce.- Los amo.- abrí mis ojos sorprendida.

Aún no podía creer todo lo que había sucedido y todo lo que iba a suceder, desde ser una adolescente deprimida al saber de un embarazo no deseado, a ser una adolescente con tanto amor a su alrededor, casi sentía que no era merecedora de tanto afecto. Nunca me había sentido tan feliz y mi vida sólo estaba empezando, tenía tanto que pasar aún, pero con personas como mi familia, amigos, mi novio y mis hijos, sólo podía ver una brillante luz al final del incierto futuro. Después de tantas lágrimas no podía creer que por fin era capaz de esbozar una sonrisa tagrande y feliz. Sentí algo cálido en mi mejilla.

-¿Estás llorando?- la mirada preocupada de Brick me despertó de mis pensamientos.

-Tonto.- sonreí con ganas.- ¿Sabes que hay más de unsignificado para las lágrimas?- me miró confuso.- ¡Estoy llorando de felicidad!- sonrió y suspiró aliviado.

-¿Tan repentinamente?- me cuestionó con incomodidad.

-Idiota, ¿Qué esperabas después de esas palabras tan lindas?- se sonrojó y volteó la cara.- Jamás había estado tan feliz, Brick, también te debo las gracias, has hecho mucho por mí también. Te amo demasiado.- me acerqué y lo besé en la mejilla.- Demasiado.

Brick sonrió con dulzura y levantó a mi pequeña hija, la miró por unos segundos, sonrió con gran felicidad y besó su pequeña frente. Luego em miró, se incó y besó la frente de Jack.

-Ustedes cambiaron mi vida, muchas gracias.- me sonrió.

Ahí super que mi vida iba ir de bien a mejor, de espectacular a perfecta. No podía pedir más nada. Con tanto amor alrededor, ¿cómo podía quejerme? ¿cómo podía pedir más? Genuinamente, creía que el Cielo me había mandado este par de ángeles para darme un sentido, para re enfocar mi mirada en lo que de verdad importa; el amor, en cualquiera de sus formas, cualquier cosa que nos haga sonreír es bueno, debemos considerarlo, no hay que despreciar nada, porque el amo se manifiesta de mucha formas y todas ellas son para hacer nuestro mundo un poco más brillante, más perfectamente imperfecto.

-Los amo.-

-FIN-


I'M FUCKING ALIVE!

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(Un ávido lector golpea a la autora con un teclado)

Ok, soy una gran basura, los he tenido abandonados, sé que esperaron muchísimo y para re-matarla les traigo el final del fic, y honestamente hace mucho tenía pensado que este fuera el último capítulo, pero si quieren culpar a alguien (algo) pueden culpar a lo siguiente: UNIVERSIDAD, la muy maldita me tuvo por el suelo este primer semestre, he estado muy atareada, con trabajos y pruebas y realmente no tenía tiempo para nada. Hace meses que no veía a mis amigos, que no dibujaba, nada. De hecho, emocionalmente no estaba muy bien, la palabra correcta no es deprimida, pero si estaba con un mal ánimo. Creía que reprobaría mis materias y eso no me dejaba con muchas ganas de escribir, realmente me estaba dando un estrés muy estúpido. Pero, mejor tarde que nunca, ¿no? Me siento muy mal por haber dejado a mi fic atrás, junto con todos ustedes, fieles y amados lectores. Me sentí muy mal cuando leí un review en el cual creía que había abandonado el fic. Por eso lo siguiente:

Muchas gracias a todos ustedes, a cada uno de ustedes, me demoraría una enternidad en escribir todos sus nombres, pero sepan que cada vez que leía sus review me daban fuerzas para continuar y es por eso que los aprecio, a cada uno de ustedes. Lo aprecio demasiado. *abrazo grupal*

Aunque, este no es el final, porque tenía contemplado hacer un epílogo para esta historia y no, no me demoraré otros 4 meses y algo, lo juro. Pero, me gustaría saber, ¿Qué les gustaría leer en él? Es una especie de regalo, por haber sido tan pacientes. Háganme saber, trataré de incluir lo posible *Fanservice?*

Sneaky Peak: Sucede un "time skip" veremos el futuro de nuestra adorable pareja y los demás adorables personajes.

BYE, everyone, muchas gracias, nos vemos en el epílogo. *besos y abrazos*

P.D: Disculpen cualquier falta de ortografía, mi computador no tiene Word... y ando media idiota últimamente, muchos números hacen que se me olvide utilizar las palabras.