Esto es un mini capítulo que hará de pie para el siguiente, un poco menos dramático y más personal con respecto a Alexa.
Suerte.
CAPITULO VEINTICUATRO
Flashback
-Algún día –susurró Harry Potter.
-Ese día nunca llegará, cuatro ojos. No lo permitiré.
-Se enamorarán y por fin tendré en mi familia, una Malfoy convertida en Potter.
-Sobre mi cadáver. Mi bebé siempre será Malfoy y el corajudo que quiera tenerla, tendrá que llevar mi apellido por sobre cualquier otro.
-Ella te desafiará y romperá todas las reglas arcaicas tuyas, hurón.
-A diferencia de tu mediocridad, Alexa se enorgullece de ser mi hija.
-Pero te tiene miedo.
-¡Eso no es verdad!
-Me ha dicho que no quiere que mates a James. Teme por la vida de mi hijo.
-Y hace bien. Tu hijo corre mucho peligro.
-¿Es una amenaza acaso?
-No tomará a mi hija. Nunca, Potter –replicó Draco Malfoy, vigilando los pequeños pasos de su niña.
-Cuando se vaya a Hogwarts, James será su protector. Nadie mejor que mi hijo para cuidarla.
-Después del mío cara rajada, para eso lo entreno día y noche. Debe cuidar a su hermana de las garras de los animales.
-Estás hablando de MI hijo, cuidado con tus palabras Malfoy. Tú también lo eras cuando quisiste esposar a mi hermana. Un animal muy peligroso, si me permites.
-Pero Hermione no es de tu sangre.
-¿Acaso importa? La he protegido de peores magos que tú. Además, ella tampoco tiene otros familiares. Ron y yo somos parte de su vida. Siempre lo seremos. Sus hermanos mayores, así nos llama.
-Hablando del zanahoria.
-¿Ahora me dirás que tampoco quieres a la pequeña Rose, en tu clan?
-Demasiado gen de Weasley.
-Cierto. No quieres manchar tu línea de sangre.
-No vuelvas a repetir eso, Potter. Sabes bien lo que pienso al respecto.
-¿Entonces?
-Simplemente, no me parece correcto que entre primos se quieran.
-Ellos no son primos. Ninguno de los pequeños lo son.
-Para mí, sí. El hecho de que tus hijos me llamen tío y hayan crecido como primos, marca la diferencia.
-Lo hacen porque no tienen a nadie más. Los Weasley hacen exactamente lo mismo que nosotros. Sabes a la perfección que Scorpius y Alexa son como nietos para Molly y Arthur.
-Entonces con más razón, sería algo imprudente. Inaceptable.
-Yo creo que tú no quieres compartir a tus hijos. Ellos crecerán, Malfoy y ya no podrás manejarlos a tu antojo. Hermione te lo dejó muy en claro, Alexa será la más hermosa de su generación. Inteligente y audaz. Atraerá muchas miradas y comenzará a independizarse.
-Entonces tendré que educarla en casa.
-¡Por Merlín! –bufó Harry Potter, riendo por la testarudez de su compañero.
-James Potter no será novio de Alexa, por sobre mi cadáver.
-Alexa Malfoy se enamorará perdidamente de mi hijo, a tal punto que será capaz de corromper toda línea de sangre y educación. Y terminarán juntos y no podrás evitarlo.
-Te odio, Harry Potter. Te odio y siempre te odiaré.
-Y tu hijo, mi ahijado, caerá rendido a los pies de Rosebood Weasley. Dejará de lado el ideal de heredero. Mejor anda buscando un tercer hijo que pueda ocupar tu imperio, porque a los más grandes ya los perdiste.
-Tú deberías buscar una hija, para entender qué es lo que se siente luchar desde el momento de su nacimiento. Sólo con tal de mantenerla lejos de los hombres. Odio ser padre.
-No. Odias tener una hija.
-Y que sea tan parecida a Hermione. Mejor voy investigando conjuros de protección.
-¿Para qué?
-Una niña como mi Alexa debe tener ciertos cuidados. Será un arma mortal.
