Como siempre gracias por cada review y cada mensaje, me alegra saber que a pesar del cambio drástico de trama, aún siguen disfrutando de la historia :).
Está tan diferente que apenas puedo dejarla de mirar por encima de las cartas que estamos leyendo en una de las salas de la comisaria. Se ha quitado el saco y puedo ver como el sujetador se marca en su camisa rosada.
Su pelo que ahora lleva por encima de los hombros, está recogido en un moño desarreglado que la hace ver adorable.
Intento concentrarme en una de las cartas pero mis ojos vuelven a mirarla.
-¿Se puede saber que quieres?.-Me dice sin levantar la mirada de la carta que tiene en sus manos.
-¿Qué?.-Digo aparentando estar distraído.
-Estás mirándome.
Yo la miro y ella me regresa la mirada.
-Es…-Yo dejo la carta a un lado.-A pesar de que estás diferente, sigues estando adorable cuando pones esa cara de agobio.
Ella me mira seriamente y regresa su vista a la carta. Me da la sensación de que intenta no sonreír, pero no puedo estar seguro.
-Aún no entiendo que haces aquí.-Es lo que dice luego de varios segundos.
-Ya te lo dije, vine a ayudar. Además me interesa saber porque esta persona ha escogido mis libros.-Ella me da una mirada de incredulidad pero no dice nada más.-¿Puedo hacerte una pregunta?.
-La harás aunque te diga que no.-Me dice sacando otra carta de uno de los sobres.
-¿Qué haces tú aquí?.-La veo fruncir el ceño y levantar la vista.
-Trabajo aquí.-Es lo que me dice como si eso lo explicara todo.
-De eso me he dado cuenta, gracias. Lo que quiero decir es ¿Qué haces trabajando como policía, Kate?. Estaba seguro de que serías una de las mejores abogadas de Nueva York.
Ella no me mira y noto como traga hondo y su pecho sube y baja con un ritmo rápido.
-No quiero hablar de eso.-Yo entorno los ojos.
-¿Es por Johanna? ¿Por lo que pasó…?.
Ella me mira de repente y sus ojos hacen que guarde silencio. El miedo y la angustia que veo en ellos me paraliza.
-Dije que no quiero hablar de eso.-Me dice en un tono que nunca había escuchado en ella.
Yo aparto la vista y cojo otra carta.
-Uhm, creo que encontré algo.-Digo colocando la carta que tiene un dibujo perturbador sobre la mesa.
Ella inclina la cabeza y yo no puedo evitar mirarla una vez más. Porque es simplemente sublime poder estar junto a ella, poder mirarla, poder oler su esencia a cerezas y poder mirar la forma en la que su pelo brilla bajo la luz.
Tengo todo este dolor, todo este rencor guardado, y sin embargo, eso no me impide sentir lo que siento y siempre sentiré por Kate.
Ella levanta la vista al notar mi mirada y carraspea mirando de nuevo la carta. Sé que lo siente. Sé que también siente esa embriaguez de deseo, esta sensación de atracción que hace que nuestras pieles quieran estar juntas, pero como siempre, lo disimula.
-Creo que, creo que sí que es algo…-Coge el sobre mirando el remitente.
Luego se pone de pie y yo, intentando calmar mi respiración, la sigo a través de la comisaria.
-Hemos encontrado algo.-Le dice a dos hombres que están sumergidos en cierto papeleo.
El de piel morena me mira curioso.
-¿Nos hemos visto antes?.
-Creo que si.-Respondo divertido.
Notamos la mirada de Kate.
-¿Habéis acabado ya con la romántica reunión?, vale, gracias. Como decía…-El irlandés levanta la mano.
-¿Qué hace el aquí?.
Kate resopla.
-El señor Castle, nos ayudará con el caso a petición del Capitán.
-En realidad fue petición del alcalde.-Digo con media sonrisa de forma sobrada.
Kate me da una mirada asesina y les explica a los chicos todo sobre la pista que hemos encontrado.
En cuestión de segundos un equipo es reunido para ir a buscar al sospechoso y autor de la carta.
-¿A dónde crees que vas?.-Me dice Kate poniendo su mano en mi pecho cuando yo intento seguirlos.
El contacto es íntimo e inesperado. Ella aparta la mano enseguida y yo me encojo de hombros.
-Voy contigo.
-Ni lo pienses. Esto no es para civiles, Castle.
-Técnicamente no soy un civil, soy bastante famoso.-Ella me mira con los ojos entrecerrados.
-No.-Es su respuesta.
Y yo sonrió con autosuficiencia metiendo las manos en la chaqueta.
-Nunca en tu vida vuelvas a hacer eso.-Escucho que me dice Kate cuando ambos nos quedamos solos en el cuarto a través del cual se ve la sala de interrogatorios.
Yo la miro aparentando inocencia.
-¿Hacer qué?, tú eras la que estaba allí interrogando, no yo.
Y vaya si me había quedado sorprendido.
Nunca había visto a Kate tan decidida, tan determinada y tan sexy. Dios, mi corazón martillaba con fuerza dentro de mi pecho y mis ojos solo podían mirar sus labios ahora que la tenía frente a mí. Verla haciendo su trabajo, me había dejado muy mal.
-Sabes perfectamente de lo que hablo. A pesar de tu chantaje sobre ser amigo del alcalde, te dejé venir de buena gana y luego me desobedeciste.
-¿De buena gana?.-Ella entrecierra los ojos.-No te desobedecí, solo no te escuché.
-Te dije claramente que te quedaras en el auto, Castle, mira si vas a estás aquí para molestarme…
-¿Molestarte?, ¿Esa es, según tú, es la razón por la que estoy aquí?.-Rio divertido.
-¿Qué otra cosa puede ser?.
-¿Desde cuándo te has vuelto tan egocéntrica?.-Ella aprieta la mandíbula.
-¿Y tu desde cuando te has vuelto tan toca pelotas?.
Los dos nos miramos y yo acerco mi cuerpo al de ella.
-Antes no me decías eso, de hecho antes cuando hablabas de…
-Si dices una palabra más te meteré mi puño en la boca y no me importará que seas amigo del presidente, ¿vale?.
Yo rio entre dientes demasiado divertido de poder picarla tan fácilmente.
-Si señora.-Hago un saludo militar.-Bueno…-Continúo luego, mirando al chico que está sentado en la mesa.-Parece que es él.
-Lo es.
Yo ladeo la cabeza.
-¿No ha sido todo muy fácil?.
-Esto no es como en tus libros, Castle. En la vida real si las pistas apuntan a un sospechoso, es muy probable que él lo haya hecho.
-Sí, pero…¿Cuál fue el motivo?.
Kate frunció el ceño mirando al chico.
-No necesita ninguno, claramente tiene un trastorno mental y…-Se calla cuando me ve negando con la cabeza.
-No me lo creo.
Cuando giro la vista ella me mira de forma inquisitiva con los brazos cruzados.
-¿No estarás diciendo esto porque el caso ya está resuelto y no podrás quedarte aquí para seguir molestándome?.
Yo sonrío divertido otra vez.
-Detective, siento desilusionarla, pero le repito que no todo gira en torno a su persona.
-Yo nunca dije…
-Kate.-Montgomery interrumpe nuestro interludio.-¿Es nuestro hombre?.
-Todo indica que sí, señor.-Dice ella carraspeando y evitando mi mirada divertida.
-Pues yo no lo creo.-Digo yo.
-Tu cállate, ¿sí?.-Me susurra ella.
Kate le explica cómo ha ido el interrogatorio y que todas las pruebas apuntan al chico y Montgomery la felicita por su trabajo volviendo a salir.
-Yo sigo diciendo que no es nuestro hombre.
-¿Nuestro?, no, tu ya acabaste aquí. Así que puedes callarte e irte…-Dice caminando hacia la puerta.
Yo la tomo del brazo y mi cuerpo se acerca al de ella hasta que su espalda queda contra la puerta.
-¿Sabes?, sigues repitiendo eso de que me calle. ¿Por qué no lo intentas, Kate? ¿Por qué no intentas callarme?.-Mis ojos miran sus labios.- Cállame con tus labios, como solías hacerlo antes ¿recuerdas?.-Noto como su cuerpo se estremece con mi cercanía y el olor de su piel me descontrola por segundos.
En realidad lo único que había querido era dejarla en evidencia y demostrarle que aunque aparente toda esa frialdad, aun me desea tanto como yo la deseo a ella. Pero quizás me había excedido y el que había salido perdiendo había sido yo. Porque oh dios, el calor que emana de su cuerpo y la sensación de tenerla junto a mí, hacen que todo sea demasiado sobrecogedor.
Sin embargo retomo la compostura y acerco mi boca a la suya, tentándola, pero no la beso, ella abre la boca como respuesta, excitada, y casi caigo en la tentación de robarle un beso. Mi mano rodea su cuello y mis dedos se pierden en la calidez de su piel durante varios segundos, acariciando las finas hebras de la parte de atrás de su cuello.
-Estoy a dos segundos de darte una patada en una zona en la que te va a doler mucho. Así que tienes un segundo para soltarme.-Su mirada se endurece de nuevo y yo la suelto poco a poco.
Ambos nos miramos serios y yo me maldigo por haber perdido el control de esa manera. No quería que de ninguna manera ella se diera cuenta de mi desesperación, de cuanto, a pesar del daño que me había hecho, aun la necesitaba.
-Eh…-Esposito abre la puerta interrumpiendo el incomodo momento. Nos mira a ambos y supongo que siente como la tensión puede cortarse con un cuchillo.- Quería preguntarte una cosa, pero si estáis ocupados…-Comienza a decir a Kate.
Yo supongo que Kate no le ha contado a nadie sobre nuestra antigua relación, pero por la mirada del detective, algo sospecha.
-No, el señor Castle ya se iba.-Me dice ella mirándome de reojo.
Aún noto el sonrojo en su cuello y siento cierta satisfacción.
-Tiene razón, ya me iba. Aunque sigo insistiendo en que tenéis al hombre equivocado.
Digo caminando hacia la puerta.
-Gracias por tu experta opinión, Castle. Pero en primer lugar nadie la pidió.-Dice Kate irónica.
Yo la miro divertido y simplemente termino por irme.
Mis pies se mueven de un lado a otro mientras le cuento a mi madre lo ocurrido, con un vaso de whiskey en la mano, mientras ella toma pequeños sorbos de vino y me mira incrédula y divertida al mismo tiempo.
-No puedo creer que Katherine sea policía.-Me dice cuando termino de narrar los sucesos.-Y que además os reencontrarais en una situación tan…bizarra como esa. Quiero decir, alguien está asesinando gente como en tus libros ¿y ella es quien lleva la investigación?. Te lo digo, chico, el destino existe.-Dice con voz experta levantando su copa con aire digno.
-No sé si es destino, mala suerte o buena suerte.-Digo mirando luego a lo lejos.-Todo es tan extraño, madre. Y ella está tan diferente…
-Bueno, por supuesto que lo está. Han pasado ocho años, definitivamente ya no es una niña.
Yo me acerco a la ventana mirando la lluvia caer. Había comenzando a llover justo después de que yo hubiese llegado de la comisaria.
-No se trata de que haya crecido o madurado o lo que sea. Es como si, el dolor la consumiera, como si…
-¿Hubiese perdido a alguien a quien amaba y nunca lo hubiese superado?.
Yo me giro y mi madre me mira con cariño.
-Creo que esa es la razón por la que se ha convertido en detective de homicidios.
-Es muy probable.-Menea la cabeza sorbiendo luego un poco más del vino.
-Oh madre…pero está tan hermosa y…-Ella me mira con pena.-Lo sé. Se lo que estás pensando, pero créeme, no creo que entre nosotros dos…
-Oh, ahórrate tus discursos baratos, Richard.- Ríe ella.-Se perfectamente que nunca olvidaste a esa chica y se perfectamente lo cabezón que eres. Nunca te das por vencido con nada. ¿Lo harás esta vez?.-Me dice con sorna.
-Ni siquiera me ha preguntado como estoy.-Es mi respuesta.-Ni qué ha sido de mi vida…
-Bueno, obviamente no tenía que hacerlo. Con leer el periódico es suficiente.
Yo la miro sin poder creer que esté de parte de ella.
-Madre…-Comienzo a decir, pero nos vemos interrumpidos por la llegada de Alexis.
-Hey.-Saluda a penas mirándonos.
-Alexis…-Digo yo antes de que ella suba y se encierre en su habitación.
Esas semanas han sido muy difíciles entre nosotros y siento como si un gran abismo se hubiese abierto en nuestra relación luego de que regresamos a Nueva York.
Ella se gira resignada y me mira.
-¿Qué?.-Me pregunta con fastidio.
Yo la miro durante varios segundos, notando su cabello empapado por la lluvia y luego… algo extraño.
-¿Eso…? ¿Qué…? ¿Te has teñido el pelo?.-Digo impresionado.
-Ah, sí, ¿te gusta?.-Me dice con aire inocente mostrándome las puntas de su pelo que se ven amarillas, mas como las de una cantante de una banda de rock que las de una chica de trece años.
Yo me quedo sin habla unos momentos.
-¿Cuándo?.-Digo impresionado.
-Hoy.-Me dice sonriendo con aparente inocencia.
Yo abro la boca pero vuelvo a cerrarla.
-Yo creo que se ve adorable.-Escucho que dice mi madre.
-Gracias, abuela.- Sonríe Alexis.-Voy a estar en mi habitación.
-Espera.-Digo yo y ella vuelve a mirarme.-Tenemos una conversación pendiente.
-Luego, papá.-Me dice comenzando a subir las escaleras.
-Alexis…
-Luego.
Escucho como cierra la puerta de su habitación y miro a mi madre aun sin palabras.
-¿Adorable?.-Digo luego.-¡Parece la integrante de un grupo punk!.
Mi madre ríe entre dientes.
-Pero si tú a esa edad hacías cosas peores que teñirte el pelo.
-Pero Alexis nunca había…ella…-Digo señalando las escaleras.-Ella no se parece a mí en ese sentido, no es normal…
-Oh, yo creo que es bastante normal si tomas en cuenta que la trajiste aquí sin previo aviso y luego de tener la mayor parte de su vida viviendo en Los Ángeles.
-Sabes que no podía regresar sin ella.
-Lo sé, lo sé.-Me dice asintiendo y poniéndose de pie.-Pero eso no quita el hecho de que ella sea una adolescente en una edad difícil.-Dice mirándome con sabiduría.- Créeme, chico, que se tiña el pelo no es lo peor que puede pasar.-La veo caminando hacia la cocina para servirse más vino y yo me quedo allí de pie, sintiendo como todo de pronto se mezcla en mi cabeza.
Así que le doy un gran sorbo a mi vaso dejándolo vació.
Y esa misma noche, mientras intentaba conciliar el sueño, y digo intentaba porque nunca lo logré, esta maravillosa, esplendida y brillante idea llega a mi mente.
Abro los ojos con fuerza y me levanto de un salto sintiendo el frió suelo bajo mis pies descalzos. Entro a mi despacho con paso ágil y enciendo el portátil abriendo un documento en blanco al que pongo como título: "Nikki Heat."
Y entonces escribo todas las ideas que aparecen en mi cabeza como pequeñas luces que iluminan mi camino, que me hacen ver las cosas con claridad y que desatan en mi una euforia increíble, porque hacía mucho que no creaba un nuevo personaje, y eso me emociona de una manera excepcional.
Porque además mi fuente de inspiración esta vez es bastante real.
Luego de escribir todo lo que mi cerebro tiene que dar esa madrugada, me estiro en la silla satisfecho, contemplando la oscuridad del salón desde mi posición; pensando luego cual pudo ser el motivo que llevó a Kyle, el chico que supuestamente asesinó a Alison Tisdale, a asesinarla de esa forma, sin ningún tipo de motivo concreto además de tener una fijación con mis libros y un trastorno mental.
De pronto un pensamiento entra en mi mente.
Por supuesto. El trastorno.
Estiro la mano cogiendo mi móvil y buscando el número que, hábilmente le había sonsacado a Montgomery.
-¿Hola?.-La voz malhumorada y adormilada de Kate me responde al otro lado del teléfono.
-Los pétalos de rosas en el asesinato de Tisdale, ¿eran grandifloras o híbridas?.
-¿Qué? ¿Quién…? ¿Castle? ¿Pero en qué demonios estás pensando para llamarme a las tres de la mañana...? Y espera un segundo, ¿Cómo es que tienes mi número?.
-¿Grandifloras o híbridas?.-Insisto a pesar de que mientras iba hablando su tono sonaba menos adormilado y mas cabreado.
-Umh…el informe decía grandifloras, creo. ¿Has perdido la cabeza?.
-No, cariño, acabo de evitar que un hombre inocente vaya a la cárcel.-Digo con una amplia sonrisa.
-La única que va a ir a la cárcel soy yo cuando vaya a buscarte para asesinarte con mis propias manos.-Dice irritada.
-Oh, ¿vendrás a visitarme?, dejaré la puerta abierta entonces.-Digo aún sonriendo.
-Eres insufrible.
-Sí, pero lo que te voy a decir te va a interesar.
-Estoy segura de que no me va a interesar en absoluto.
-Bueno, entonces puedes colgar ahora si tan poco interesada estás.-Digo mientras subo los pies en el escritorio con aire relajado.
Silencio.
Eso es lo que escucho por al menos cinco segundos, en donde estoy seguro, ella está teniendo una lucha interna, porque sé que al igual que a mí, esta situación, le trae recuerdos, recuerdos en los que pasábamos nuestras noches charlando por teléfono y por videochat y se hacían las tantas, pero ninguno de los dos podía decir simplemente adiós.
-Habla.-Me dice con los dientes apretados y yo sonrío de nuevo.-Pero si vuelves a decirme cariño si voy a colgarte.-Continúa luego.-Pero literalmente, te colgaré del primer árbol que encuentre.
-Entendido.-Digo y luego comienzo a contarle mis razones.
