Disclaimer applied


El albedrío de los condenados

Capítulo 25. La cruz de la vida, la cara de la muerte

Los ninjas de Konoha habían seguido, algo desconfiados, a los compañeros de Sasuke hasta la casa vacía que ellos habían "asaltado" para guarecerse.

—Sakura se fue tras Uchiha Itachi cuando detecté que su chakra no estaba demasiado lejos —informó Karin con aplomo.

—Pensaba que Itachi estaba muerto. ¿No lo mató Sasuke? —preguntó Sai.

—Últimamente los muertos tienen la manía de no quedarse muertos —bufó Kiba rascándose una de las cicatrices que le surcaba la cara.

—Itachi fue revivido —dijo Kakashi—. Naruto me contó que se encontró con él y consiguió liberarse del control del Edo Tensei, dijo que iba a detener a Kabuto.

—Pero, ¿para qué querría verlo Sakura? ¿No masacró Itachi al clan Uchiha? ¡Es un maldito asesino! ¡¿En qué mierda está pensando?! —espetó Ino exasperada por la temeridad de su amiga. No se le ocurría una razón para que Sakura quisiera reunirse con un resucitado asesino psicópata perteneciente a una organización criminal.

—Quiere convencerle de que haga entrar en razón a Sasuke —suspiró Kakashi adivinando las intenciones de Sakura y pasándose una mano por la cara con ademán derrotado—. Itachi no es lo que parece… No es el momento de hablar de eso ahora.

—Por lo que pude entender, Sakura quería que Itachi le contara a Sasuke la verdad sobre la muerte de su familia sin maquillarla para manipularle como habían hecho hasta ahora —confirmó Karin—. Y supongo que sí, ella había esperado que eso disuadiera a Sasuke de atacar Konoha.

—¿Y Sasuke estuvo de acuerdo con eso? —preguntó entonces Neji extrañado. Por lo que sabía de Uchiha no recordaba que fuera alguien demasiado colaborador.

—Sasuke no lo sabía, en realidad —contestó Suigetsu haciendo una mueca, sin poder evitar que los ojos se le desviaran de cuando en cuando hacia la espada de Kakashi—. La verdad es que todos pensábamos que estábamos buscando a ese chico rubio, Naruto. Sakura nos dijo que Kabuto le había atrapado. Éramos el equipo de rescate.

Un extraño silencio se apoderó de los ninjas de Konoha que lo miraban como si de pronto le hubiera salido otra cabeza.

—Mantengo su pregunta y añado un "Pff" incrédulo —dijo Kiba finalmente.

—Bueno, en realidad creo que al principio ella le obligó a ayudar —admitió Karin—. Le ató con un sello vinculante de daño físico…

Las exclamaciones no se hicieron esperar. Las reacciones fueron desde la mirada horrorizada de Sai hasta la promesa de Ino de retorcerle el cuello a Sakura en cuanto la viera, pasando por varias menciones a Kami y suspiros sobre lo inconsciente que había sido hacer algo así.

—Podéis bajar el nivel de drama, Sakura tuvo que romper el sello, así que ya no hay de qué preocuparse —dijo Suigetsu moviendo la mano como si apartara una mosca—. Después de eso, él decidió ayudarla por voluntad propia.

—Se enamoró de ella —apuntó lapidariamente Juugo, cuando vio que abrían la boca para seguir preguntando—. Por eso siguió a su lado, quería protegerla. Pero cuando se enteró de la mentira sobre Naruto sintió que le había traicionado y se marchó.

—… Pero… pero eso es absurdo —tartamudeó Lee—. Él incluso trató de matarla, sólo piensa en destruir Konoha. ¿Cómo va a…?

El chico sacudió la cabeza, confundido, no conseguía comprenderlo.

—… Él la protegió —murmuró Kakashi como si acabase de darse cuenta de algo—. La protegió de los ANBU cuando la atacaron… No puedo creerlo…

En ese momento Karin se levantó de repente, girándose hacia la puerta con expresión de sorpresa e incredulidad.

—…Imposible… —musitó la chica.

Justo cuando se disponían a preguntarle qué ocurría, la puerta de la calle se abrió bruscamente rebotando con violencia contra la pared por la fuerza con la que había sido abierta, y en el umbral apareció Naruto cargando nada menos que a Sasuke, inconsciente, en su espalda.

—¡Sakura-chan! ¡Tienes que venir dattebayo! ¡Sasuke está herido! —gritaba Naruto buscando desesperadamente a Sakura con la mirada entre los presentes.

—Sakura no está aquí, Naruto ¿Qué ha pasado? —preguntó Kakashi mientras Juugo ayudaba al chico a tumbar a Sasuke en el suelo.

El Uchiha no tenía buen aspecto, estaba pálido como la muerte y la venda que le cubría precariamente el estómago estaba empapada en sangre. Naruto caminaba nerviosamente agarrándose el pelo con los puños y con los ojos llenos de lágrimas.

—Naruto-kun… —musitó Hinata llevándose las manos a la boca, preocupada.

—Peleamos… yo… yo no…—balbuceó Naruto alterado— Hay que ayudarle dattebayo… Ino, por favor haz algo.

Ino hizo un ademán de acercarse pero Sai la retuvo por el brazo con suavidad, dirigiéndole a Naruto una mirada seria.

—No, Naruto. A esto es a lo que hemos venido —le recordó firmemente—. Sasuke es una amenaza para Konoha, para todos nosotros, su muerte salvará a Sakura. Lo sabes.

Rápido como un rayo, el puño de Naruto se estrelló en la mejilla de Sai tirándolo al suelo y sorprendiéndolos a todos. Estaba demasiado nervioso como para simplemente gritarle, demasiado frustrado y, sobre todo, se sentía demasiado culpable.

—Te diré lo que sé. Aquellos que abandonan a sus compañeros son peor que escoria ¡Y yo no pienso hacerlo dattebayo! —Gritó Naruto con determinación— Conseguiré salvarlos a ambos, y si la estúpida ley de Konoha les condena por esto es que es injusta ¡Y juro que la cambiaré! ¡Seré Hokage y me aseguraré de que algo así jamás vuelva a pasar! ¡No abandonaré a ninguno de mis amigos, ese es mi camino de ninja!

Todos guardaron silencio sobrecogidos por las palabras de Naruto. Él siempre había tenido esa fuerza, esa confianza para seguir lo que había elegido y creía correcto aun cuando todos los demás habían decidido abandonar. Por eso durante años había mantenido la esperanza en hacer volver a Sasuke, por eso lo daría todo para salvar a Sakura, ese era su camino de ninja y, lamentablemente, también la cruz de su vida, pues le había acarreado demasiados sufrimientos y preocupaciones ser fiel a sí mismo.

Sai levantó la vista y se frotó la mandíbula dolorida por el golpe suspirando, tras lo que alzó la mirada y esbozó una pequeña sonrisa para alivio de los presentes. Por suerte, no era rencoroso y simplemente admitió el puñetazo de Naruto al igual que había aceptado el que Sakura le propino en una ocasión, hacía ya demasiado tiempo.

—Parece… que todavía tengo mucho que aprender sobre estas cosas —musitó pensativo—. Sólo espero que por el bien de todos, no te equivoques.

Ino ya se había acercado a Sasuke y le estaba retirando las vendas que había improvisado Naruto para examinar mejor la herida. Sasuke gimoteaba levemente por el dolor que le producía el contacto, frunciendo el ceño y moviendo levemente los labios para formar palabras ininteligibles.

—Por Kami… —murmuró horrorizada la chica cuando vio los daños—. Naruto, tú realmente querías matarlo, ¿no es así?

—… Yo… yo pensé que se defendería dattebayo —gimoteó el chico de nuevo con su tono suplicante—. Él simplemente desvió su ataque en el último segundo y dejó que le hiriera…

—¿Sasuke te dejó herirle? —preguntó Karin entre anonadada e incrédula. Imposible, Sasuke ni siquiera dejaba a nadie acercarse a menos de un metro sin empezar a mandarle miradas de advertencia. Era un egoísta ególatra que se preocupaba únicamente por sí mismo. Ni en el más loco de los universos, él dejaría que le tocaran un pelo voluntariamente.

—Él… él lo hizo por Sakura, pensó que era la única manera para que pudiera volver a Konoha —contestó Naruto—. Me hizo prometerle que cuidaría de ella, que diría que él la obligó a ayudarle.

—Entonces es cierto… —dijo Kakashi asombrado—. Sasuke está enamorado de ella.

—Sí, es lo que llevamos ya un rato diciéndoos —concordó Suigetsu rodando los ojos—. Incluso se besuqueaban por ahí. No es como si hubiera dejado de ser un capullo por eso, pero al menos está de mejor humor… a veces.

La idea de Sasuke besuqueando a alguien no dejaba de ser algo inquietante para los ninjas de Konoha, que siempre habían creído que Sasuke aborrecía todo contacto humano.

—Ino ¿Cómo vas dattebayo? —preguntó ansiosamente Naruto.

—¡No me presiones! ¡¿Quieres?! —Respondió Ino estallando en nervios, tenía los ojos algo húmedos— Aunque lo parezca esto no es una curación por simple imposición de manos, estoy haciendo todo lo que puedo… está muy débil…

—Ino tienes que salvarlo, por favor —suplicó Naruto arrodillándose junto a ella—. No puede morirse ahora…

—Lo estoy intentando —contestó la chica con la voz rota, el labio inferior le temblaba. Se llevó el dorso de la mano a la frente para retirar el sudor que comenzaba a acumularse en su piel y volvió a intentar su jutsu médico con renovadas fuerzas. Si Sakura había salvado a Kiba prácticamente con un milagro, ella conseguiría salvar a Sasuke. Se lo debía.

—¡Está funcionando! —exclamó Naruto al ver que la herida se hacía más pequeña y se reducía el sangrado.

—… Todavía tiene demasiado daño interno —musitó Ino preocupada. Estaba muy lejos de funcionar, lo sabía, aquello no era suficiente. Sasuke estaba cara a cara con la muerte y ella poco podía hacer para ayudarle.

—Oh, mierda —espetó Karin de pronto—. ¿Quién de vosotros ha invitado a un escuadrón de ANBU?

—Yugao y los suyos deben habernos seguido hasta aquí —masculló Kakashi.

—Adorable, ahora incluso tienen nombre —ironizó Suigetsu—. En fin, al menos ahora nosotros somos más. Vamos "equipo increíble" deberíamos detenerlos antes de que lleguen aquí… al contrario de lo que todos en Konoha parecéis creer, el fuego en el interior de una casa no es bueno.

—No podemos enfrentarnos a ellos directamente —informó Lee con pesar—. Sería interferir en una misión ANBU de nuestra propia aldea.

—Genial —masculló el chico sarcásticamente— Sabéis qué, debería pasar de esto, así podría ver cómo miráis a los ANBU de vuestra propia aldea, muy enfadados y con mucha, mucha desaprobación mientras se cargan a vuestros amigos. Por suerte para ellos, Sakura me cae bien y Sasuke… no me desagrada del todo… a veces.

—Yo iré, es mi responsabilidad —dijo Kakashi con decisión—. Meternos todos en problemas no nos ayudará.

—Yo también dattebayo —se apresuró a anunciar Naruto.

—Tú quédate con Sasuke —ordenó el jounin—… Tal vez no salga de esta, Naruto.

Naruto apretó los puños y miró con dolor hacia dónde Ino seguía tratando de reanimar a Sasuke sin ningún éxito.

Karin apartó la vista de la expresión atormentada de Naruto y se encontró con la penetrante mirada de Suigetsu fija en ella.

—Karin… —musitó el chico.

—No, no puedes pedirme eso —respondió la kunoichi sabiendo lo que significaba aquella mirada.

No iba a usar su don regenerador con él, no después de que tratara de matarla y le dejara bien claro que únicamente soportaba su presencia por conveniencia. Además, puede que no lo dijeran pero todos sabían que la situación sería más sencilla si Sasuke muriera. Nadie se atrevía a formularlo claramente, pero la gran mayoría de los presentes parecían más incómodos que preocupados por el Uchiha. Los únicos que parecían sentirlo realmente a parte de Naruto, eran Kakashi, la chica médico, Juugo y Suigetsu.

Suigetsu seguía con los ojos fijos en ella, "se va a morir" decían sus ojos "¿podrás vivir con eso?". Si la situación fuera inversa, Sasuke no le dedicaría ni siquiera un pensamiento, no creía que moviera un dedo para salvarla. Él era egoísta, indiferente y algo cruel, sólo se preocupaba por sí mismo.

—Vamos, Juugo —llamó el antiguo miembro de Taka saliendo junto a Kakashi, seguido del gigantón.

Karin se acercó hasta dónde estaba Sasuke, inclinándose para mirarle sobre el hombro de Ino. No tenía buen aspecto, el sudor perlaba su cara, estaba pálido y tenía el ceño fruncido. De cuando en cuando movía los labios como si murmurara algo indescifrable o soltaba algún pequeño quejido.

—Sasuke-kun… vamos… —suplicó Ino apartándole delicadamente un mechón de pelo de la frente mojada por el sudor.

El muchacho frunció el ceño y movió la cabeza murmurando algo. ¿Murmurando "Sakura"? Adivinó Karin con sorpresa. Tal vez, su conciencia sugestionada le había hecho imaginarlo porque, en el fondo, quería algo que le recordara su parte humana, esa en la que era sólo un chico de diecisiete años que quería a su compañera de la infancia, que había querido sacrificarse por ella al final. Si él moría seguramente Konoha sería indulgente con Sakura ya que su acción no había causado demasiados problemas, esa chica sobreviviría… pero a veces eso no es suficiente.

La vida es algo más que simplemente sobrevivir…

"Mierda" pensó Karin con furia. Estúpidas palabras de Sakura. Aquello no debería ser así, ella no debería estar obligada a tomar esa decisión. Joder. Iba a matar a Suigetsu. No era tan fácil como lanzar una moneda al aire y decidir "cara, muerte; cruz, vida"… ella ni siquiera tenía una moneda y a pesar de lo furiosa que la hacía sentir, sabía que en su mente siempre saldría cruz. "Maldición".

—Apártate de ahí —bufó la chica bruscamente empujando a Ino.

La kunoichi de Konoha se quedó mirando sorprendida por el empujón, cómo, sin dejar de maldecir y protestar, Karin se levantaba la manga de la camisa dejando a la vista varias marcas en su piel y se acercaba a Sasuke.

—¿Qué haces dattebayo? —preguntó Naruto exaltado.

—Algo de lo que seguramente me arrepentiré —espetó Karin con una mirada torva—. Salvarle la vida a un imbécil.

Sin más explicaciones acercó su muñeca a la boca de Sasuke.

. */*/*/*/* .

Kabuto extendió un brazo hacia Sakura que se alargó rápidamente convirtiéndose en una feroz serpiente que se abalanzaba sobre ella para atacarla.

La chica supo que no era suficientemente rápida como para esquivar el ataque, de modo, que optó por una posición defensiva para tratar de repelerlo. Se preparó para recibir el fuerte impacto que muy probablemente la lanzaría por el aire varios metros en el mejor de los casos. Cruzó los antebrazos frente a ella, con la esperanza de poder frenar un poco el tremendo golpe, o tal vez poder impulsarse y saltar por encima. Sin embargo, antes de que aquella serpiente pudiera alcanzarla, algo que ya había sentido anteriormente la rodeó. Era aquella sensación de estar dentro de una pecera, recibiendo los ruidos amortiguados desde afuera, sólo que en esta ocasión en lugar de azul lo veía todo rojo.

Sorprendida, Sakura comprendió que Itachi había activado su Susanoo y había hecho que alargara un brazo hacia ella protegiéndola en el interior de su puño y librándola así del ataque.

—¿Ahora te dedicas a proteger niñitas, Itachi? —bufó Kabuto con mofa— Enternecedor, el héroe atormentado oculto tras la fachada de frío asesino.

—… —Itachi simplemente le devolvió una mirada seria sin inmutarse.

—Deberías haberme dejado quitarla de en medio —continuó el discípulo de Orochimaru—. No es nadie y sólo te estorbará.

La sangre de Sakura hirvió de ira ante aquellas palabras, pero tuvo que reconocer que en algo ese gusano tenía razón, ella sólo iba a ser un estorbo en aquella ocasión. Esa lucha le venía grande y lo sabía. No conocía exactamente las habilidades de Kabuto, pero si estaba ahí plantado provocando a alguien tan poderoso como Itachi, es que debía tener al menos un poder comparable. La sola idea le ponía los pelos de punta. Además, ni siquiera sus habilidades de sanación serían útiles en esa ocasión, ya que el Edo Tensei hacía que Itachi se regenerara solo.

—Deshaz el Edo Tensei, Kabuto, esa técnica no debe ser usada por nadie, es demasiado peligrosa, más de lo que tú pareces comprender —advirtió Itachi.

—¿Y qué sabrás tú de eso? Yo he sido capaz de llegar más lejos que nadie en el dominio de los jutsus. Yo que no pertenezco a una de esas familias bendecidas con ojos especiales o talentos desde el nacimiento, sino que lo he ganado a base de mi propio esfuerzo —espetó Kabuto—. No puedes parar el Edo Tensei, incluso si me matas, el jutsu continuará.

Sakura se removió inquieta ante aquellas palabras. Eso era malo, muy malo, ya era bastante difícil tratar de acabar con él, pero detenerle sin matarle y conseguir que deshiciera la técnica… Ni siquiera podía pensar por dónde empezar. Iba a ser aplastada como una mosca en aquella pelea de gigantes, debería salir de allí o terminaría estorbando a Itachi, tal vez podría avisar a sus compañeros de Konoha para que le ayudaran contra Kabuto. Entonces la vio. Estaba tendida en el suelo, inconsciente, con el pelo enmarcando desordenadamente su cara de piel pálida y su gabardina sucia de tierra.

—Anko-san —musitó Sakura, horrorizada, sin que ninguno de los otros dos se diera cuenta.

Habían llegado noticias a Konoha de que había desaparecido cuando buscaba a Kabuto, la mayoría ya la daban por muerta. Al parecer Kabuto la había retenido todo aquel tiempo, desde allí no podía comprobarlo, pero esperaba que siguiera con vida. Tal vez no fuera de mucha utilidad en la batalla, pero si algo tenía claro era que al menos iba a ayudar a Anko a salir de esta.

. */*/*/*/* .

Kakashi acompañado por Juugo y Suigetsu había vuelto a recorrer el camino que habían hecho antes para ir a la casa. Prácticamente con toda seguridad, el grupo de ANBU estaba siguiéndoles el rastro cuando habían llegado, por lo tanto lo más probable es que pasaran por allí.

—Me intriga qué pudo haber hecho Sasuke para ganarse vuestra lealtad —preguntó Kakashi echando un vistazo de curiosidad a los dos ninjas.

Sugetsu pensó rápidamente en algo divertido y probablemente obsceno que contestar para descolocar al jounin, pero para su sorpresa fue Juugo quien contestó.

—Mi mejor amigo se sacrificó por Sasuke, cuando vino a buscarme quise comprobar si su sacrificio mereció la pena —dijo el gigantón—. Sasuke me ayudó a contener mis… ataques y… a pesar de todo lo que ha pasado, he aprendido mucho viajando con él. No es tan malo como piensas, únicamente está demasiado herido, demasiado solo.

Kakashi asintió y giró su ojo hacia Suigetsu, indicándole que esperaba su respuesta. El chico chascó la lengua como si le pareciera molesto tener que contestar, había pensado burlarse de la pregunta con alguna contestación fuera de lugar pero las palabras de Juugo le habían hecho pensar. Sabía por qué se había unido a Sasuke, necesitaba una oportunidad para obtener sus preciadas espadas pero… ¿Por qué ahora era leal a él? ¿Por qué trataba de ayudarlo sin recibir nada a cambio?

—…Él y yo no somos tan diferentes como pueda parecer —masculló al final sin mirar a nadie—. Yo también sé lo que es perder a un hermano y lo que es estar solo. A pesar de todo, Sasuke me libró de Orochimaru. Y aunque sea un auténtico bastardo, si alguien como Sakura pudo ver algo bueno en él, es que debe tenerlo… a pesar de esa puta pinta de gigoló que gasta.

No había podido resistirse a tratar de quitarle importancia a sus palabras con un comentario burlón al final, de otro modo sería demasiado incómodo.

—¿Y tú? —Preguntó de pronto Juugo— Pensaba que Konoha quería a Sasuke muerto. ¿Por qué tú no?

Kakashi suspiró decidiéndose entre contestar verdaderamente o decir algo para salir del paso. Después de todo quienes eran ellos para contarles sus pensamientos, no los conocía, su único vínculo era tener el mismo objetivo en ese momento… sin embargo…

—Porque le fallé cuando me necesitaba —admitió finalmente el jounin—. Y no es la primera vez que fallo a alguien a quien debo proteger. Pensé que Sasuke estaba perdido, que la única forma de ayudarle era pararle de cualquier modo. Y después, cuando Sakura estuvo en peligro, no dudé en tratar de sacrificarle para salvarla porque no podía soportar perderlos a los dos… Me equivoqué y voy a hacer lo que sea necesario para que los dos salgan de esta… Así que ya puedes salir Yugao.

Ante esas últimas palabras los dos ninjas de Taka lo miraron desconcertados, sin embargo, Kakashi siguió con la vista fija en los matorrales que bordeaban el camino. Segundos después sus dudas quedaron despejadas cuando una mujer ataviada con el uniforme y la máscara de los ANBU de Konoha salió acompañada por el resto de su escuadrón.

—¿Sabías que estábamos aquí, Kakashi? —Dijo Yugao casi con tristeza— Lo lamento, pero tus palabras no harán las cosas diferentes. Los sentimientos no deben interferir en las misiones, lo sabes mejor que nadie. El código de conducta ninja existe por una razón y debemos respetarlo.

—Entonces respétalo, yo me respetaré a mi mismo —contestó Kakashi—. No dejaré que les hagáis daño.

—¿Les? —Se extrañó entonces la kunoichi— ¿Es que ahora también vas a proteger a Uchiha además de a Sakura? Kakashi, razona, él trató de matarte. Entiendo que lo de la chica sea difícil de aceptar pero ¿él?

—Es mi alumno también y pelearé por él, no volveré a darle por perdido —reafirmó el jounin —. Sakura tenía razón, él merece otra oportunidad, si nosotros no lo hacemos ¿quién lo hará?

Suigetsu carraspeó dándose por aludido, después de haber estado aguantando todas las ideas psicópatas de Sasuke en esos últimos tiempos creía que al menos merecía un reconocimiento. Sin embargo, ninguno le prestó atención.

—De veras siento esto, pero no me dejas otra opción —declaró Yugao colocándose en posición de batalla, a su alrededor, el resto de su escuadrón se preparó para atacar.

Kakashi echó la mano hacia atrás alcanzando el mango de su espada bajo la mirada de envidia de Suigetsu que hizo un mohín frustrado al notar el kunai que tenía él. Juugo por su parte trató de mantenerse tenso pero tranquilo para no descontrolarse.

La tensión en el ambiente podía cortarse con un cuchillo, sin embargo, nadie atacaba… de hecho, nadie movía un pelo. Justo cuando Suigetsu abría la boca para protestar por su imposibilidad para moverse, una voz femenina llegó hasta ellos.

—Me encantan las entradas dramáticas ¿a ti no? —dijo una chica rubia apareciendo a un lado del camino, apoyada indolentemente en un enorme abanico.

A su lado, un muchacho castaño arrodillado en el suelo bufó en respuesta mientras sus manos seguían manteniendo la posición de un sello.

—Lo sé, lo sé… —rodó los ojos la chica para después añadir con una media sonrisa— Es problemático.


Hola :)

Bueno, finalmente no he sido tan malvada como para acabar con Sasuke, Karin ha mostrado su lado benevolente al final jaja. No la culpéis por dudar, Sasuke no se ha portado precisamente bien con ella.

Por fin ha aparecido Shikamaru con su entrada final teatrera en el último segundo. Y también hemos descubierto que Anko entra en el juego, a ver si Sakura consigue hacer algo por ella.

Contestando la duda de Kirarapau, Itachi fue resucitado por Kabuto con el Edo Tensei y en un principio estaba bajo su control, pero se libro de él cuando peleaba contra Naruto gracias al ojo de Shisui (que él mismo le había dado a Naruto anteriormente sin que él lo supiera) por lo tanto no está controlado por Kabuto y decide ir a pararlo.

Un beso especial para Myros-sempai, anímate bonita que tú lo vales ;)

Muchas gracias por todos los reviews, sois geniales como siempre.

Besos, Ela.