Capítulo 25

Paola ya no pudo responder, simplemente tragó saliva y asintió torpemente, mientras sus miembros parecían sin seguir respondiendo.

-Bueno, será como tú quieras –dijo Ken alejándose de repente, fingiendo que nada había pasado, asomándose a la entrada de aquél callejón, pero sin embargo su corazón le latía muy rápido y sentía que había estado a punto de dejarse llevar

Paola abrió los ojos y notó que Ken ya estaba un poco más allá. Estaba respirando agitada y aún no podía moverse. ¿Qué era ese extraño sentimiento que volvía a ella? Negó con la cabeza, no podía ser, ya se lo había dicho a sí misma antes y se lo repetía ahora: no, esa sensación, ese sentimiento no se podía repetir, porque si Ken se enteraba de los pensamientos que ella había tenido con él creería que era una pervertida, y ella jamás podría soportar que él pensara algo así de ella y por eso la rechace. Es decir, su relación había terminado sí, pero aún así él jamás debía enterarse de las ideas locas y pasadas que habían rondado por su mente cuando, estando sola, imaginaba que ahora que él ya no estaba en el Instituto ambos finalmente podrían hacer "cosas más de adultos". No, era algo muy vergonzoso y él no podía saber al respecto.

-Ya hay menos gente, ya podemos salir –escuchó decir a Ken, interrumpiendo sus pensamientos

-Okay –musitó ella con voz cansada, siguiéndolo cuando él se puso a caminar con dirección a la heladería

Compraron el helado y volvieron en el más absoluto silencio a donde esperaban ya todos los demás, sin mirarse siquiera, cada uno arrepentido por casi dejarse llevar por los mismos impulsos que no sabían que compartían desde hace ya un tiempo atrás. Al volver notaron que Kisugi y Taki estaban mojados de pies a cabeza y de un humor de perros.

-¿Qué les pasó? –preguntó Paola mirándolos de pies a cabeza

-Este idiota se puso a jugar en el kayak y el kayak se volteó –contó Kisugi molesto

-No estaba jugando, te estaba dando instrucciones para ganarle a esos dos gaijines que estaban un poco más allá –replicó Taki, pero entonces se percató de lo que había dicho y trató de corregirse- Es decir…extranjeros

-Gaijin o extranjero, es lo mismo –alegó Paola tratando de no prestarle mucha importancia

-En realidad no, porque son términos usados de diferente manera… –trató de explicar Becky, su lado académico la había llevado a hablar, pero entonces se dio cuenta que la explicación estaba de más- Pero bueno, eso no importa

-Aquí tienes tu helado –le dijo Ken a Kazuki, extendiéndole una bolsa

-¿Y la crema batida? –preguntó el otro sin pena alguna

-No había, agradece que conseguimos ese helado porque la calle principal estaba repleta de gente –gruñó su mejor amiga

-Sí, aparentemente habrá un festival de danza hoy, ¿quieren ir a ver? –preguntó Takeshi entusiasmado

-Lamento arruinar tus planes Sawada, pero nosotros tenemos que irnos –anunció Mamoru, ya con un nuevo vendaje en el antebrazo, poniéndose de pie- Kisugi y Taki tienen que irse a cambiar y además ya teníamos planes. De todos modos, gracias por querer incluirnos –añadió con cordialidad

-¿Tú tampoco te vas a quedar? –le preguntó Kazuki a Paola, en un tono que sonaba a reclamo

-No, porque como dijo Mamoru ya teníamos planes y además sólo vinimos a comer porque Ayumi nos lo pidió –alegó su amiga

-Lo dices como si hubieran sido obligados –se quejó Becky

-Nunca dije que nos obligaron, simplemente que ya que terminamos, nos vamos –devolvió Paola con impaciencia, ya que quería irse de ahí de una vez

-Gracias por todo Ayumi-san –dijo Mamoru, inclinando brevemente la cabeza- Que se diviertan –añadió, poniéndose a caminar

-Nos vemos en Tokyo –dijo Paola, haciendo un gesto con la mano a modo de despedida, dispuesta a irse, mientras Taki y Kisugi hacían un gesto similar y se iban

-Nada que a Tokyo, tú vendrás conmigo –anunció Kazuki y su amiga volteó a verlo sorprendida

-¿Qué?

-Lo que oíste. Dejaré que te quedes en esa casa hasta mañana. Pasado mañana vendrás conmigo a Kobe –determinó Kazuki mirándola seriamente

-¿Pero por qué? –reclamó Paola

-Porque ya fue suficiente de las trastadas que se mandaron –dijo Kazuki frunciendo el ceño, y todos los que ahí quedaban se sintieron aludidos- No vas a volver al Instituto a encerrarte en tu habitación lamentándote por haber roto con Ken –añadió, mientras él lo miraba con cara de "si no te diste cuenta, estoy aquí"

-Yo no iba a ir a lamentarme –replicó Paola molesta

-No me interesa, prefiero que estés conmigo. Así podrás desahogarte, desmadrarte, ahogar tus penas en alcohol…lo que sea, pero conmigo

-No puedes decidirlo así de repente

-No lo decidí de repente, lo decidí el mismo momento que supuse que viniste con Izawa a Miyakojima por escapar de tus problemas con Ken –explicó Kazuki severamente- Así que llama a tu abuela y dile que no estarás en Tokyo, sino en Kobe

-Yo no quiero ir a Kobe –se entercó Paola

-Pues irás, aunque no quieras

-Ich will nicht zu gehen! (¡no quiero ir!) –exclamó la chica enojada

-Sie wollen nicht, obwohl zu gehen! (¡irás aunque no quieras!) –devolvió Kazuki igual o más enojado aún

Ante semejante respuesta, todos, incluida Becky, miraron sorprendidos a Kazuki. Jamás se hubieran imaginado que él supiera hablar alemán, y menos que Paola siguiera recordando cómo hablarlo ya que en muy escasas ocasiones la habían escuchado pronunciarlo. Claro que la sorpresa era mayor para sus más antiguos amigos, ya que ni Ken ni Takeshi habían escuchado un diálogo así entre ellos, aunque luego supusieron que tal vez era porque jamás los habían visto discutir antes. Mamoru y los otros dos se habían dado cuenta que Paola no iba con ellos, así que volvieron por ella, cuando se encontraron con tan rara discusión.

- Sie können nicht machen! (¡No puedes obligarme!) –gritó Paola mirándolo molesta

- ¡Lo haré si es necesario! –replicó su mejor amigo en japonés

-Sie können dies nicht tun! (¡No puedes hacerme esto!)

-¡Tú no puedes hacer esto! Deja de ser tan cabezadura, mit ihm zurück (vuelve con él) –añadió Kazuki en un tono casi de súplica

-Ich will nicht, Ihre Familie ist wie meins! (No lo haré, ¡su familia es igual que la mía!) –admitió Paola, sorprendiéndose a sí misma ante lo que acababa de confesar

-Lo sabía –bufó Kazuki con tristeza- Entonces ten el valor de decirlo

-Nein, niemals (No, nunca) –respondió ella con terquedad

-Dann fick dich! (Entonces jódete!) ¡Te vas conmigo a Kobe! –concluyó Kazuki más enojado que al principio

Paola miró dolida a su mejor amigo sin saber qué decir. Dio media vuelta y se fue corriendo de allí, seguida por los ex Nankatsu, mientras todos tenían una gran interrogante acerca de sobre qué había sido la discusión.

-No sabía que hablabas alemán –comentó Takeshi con inocencia

-Aprendí un poco hace mucho, para poder comunicarme con "alguien" y que no se sienta tan fuera de lugar estando aquí –dijo Kazuki simplemente, molesto, marchándose por el lado contrario

-¿Entendiste algo? –preguntó Ayumi a Becky

-Un par de palabras apenas –admitió Becky pensativa- Mencionaron algo de una familia, ella dije que "nunca" por algo, y al final él básicamente le dijo que…que se… -balbuceó sin poder saber con qué palabras expresar la palabrota vertida por el chico- Bueno, que se atenga a las consecuencias

Tras oír la discusión, Ken se sintió peor de lo que estaba, porque ahora, para mal de males, Paola había tenido una discusión como nunca había tenido con su mejor amigo, y lamentaba que a causa de sus errores hasta Kazuki, que a pesar de la manera agresiva en la que se había aparecido ahí, se había sumado a querer ayudarlos y había terminado envuelto en el problema.

-Kazuki tenía razón –dijo de pronto Ken- No necesitaba solucionarlo todo tan apresuradamente mientras seguíamos aquí. Al final, aquí o en donde sea, si esto se puede arreglar se arreglará, sino…tendré que darme por vencido –añadió con tristeza, marchándose seguido por las miradas tristes de sus tres compañeros de aventura

Más tarde, mientras Becky y Ayumi se encontraban entretenidas en la computadora de la primera descargando las fotografías que habían estado tomando esos días, Kazuki fue hasta la habitación de Ken.

-¿Tienes planes para hacer algo esta noche? –le preguntó Kazuki, mientras Takeshi, que lo había visto pasar, se asomó curioso a la puerta

-¿Ahogarme en mis pensamientos es un plan? –dijo Ken con sarcasmo

-Nop

-Entonces no, no tengo

-Bueno, entonces déjame invitarte a tomar algo, así hablamos y te desahogas un poco –dijo Kazuki

-Sabes que yo no tomo –le recordó su amigo

-No pueden tomar, es una regla de los jugadores de fútbol –intervino Takeshi alarmado al escuchar la oferta

-Tampoco es que vamos a embriagarnos e irnos de parranda con mujeres de vida fácil –respondió Kazuki con cierta burla- Solamente será una cerveza o algo así

-Pero yo no tomo –repitió Ken

-Siempre hay una primera vez para todo –alegó el delantero

-¡Entonces yo también voy! –dijo Takeshi sintiéndose ignorado

-Tú no vas, porque si nos descubren entrando a un bar con un menor de edad nos meteremos en problemas –explicó Kazuki con crueldad

-Entonces vamos a tomar un café –sugirió su pequeño amigo, decidido a no ser dejado de lado

-No, no vas a ir –repitió Kazuki de cansado ante la insistencia- Mejor quédate aquí a cuidar de tus amigas

-Pero yo quiero ir –replicó Takeshi haciendo un puchero

-Quédate, y por ningún motivo le digas a ellas a dónde fuimos –dijo Ken, convencido por la idea, poniéndose de pie

-Sí, o tu novia querrá exorcizarnos –se burló Kazuki

Nada convencido, Takeshi vio cómo sus amigos se iban, pensando que eso de ser menor que ellos, en momentos como ése, apestaba bastante. Kazuki y Ken fueron a un lugar que no quedaba muy lejos. Ya que el festival de danza se estaba llevando a cabo en la ciudad, el lugar no estaba muy lleno, porque la mayoría de turistas y lugareños habían preferido ir a ver el evento. Pidieron un par de cervezas y se fueron a sentar a una pequeña mesa, en lo más apartado que pudieron, tratando de pasar desapercibidos.

-Esto sabe horrible –se quejó Ken, tomando un trago

-A la amargura de la cerveza se suma la amargura de tu humor –sentenció Kazuki en tono de resabido, dando un trago de su botella

-¿Me invitaste para burlarte? –bufó Ken

-No tengo por qué burlarme, en todo caso vine porque también quiero desahogarme. Odio pelear con Paola –admitió el muchacho con un dejo de tristeza

-Lo siento Sorimachi, todo esto es mi culpa –se lamentó Ken

-No tienes por qué disculparte, el que Paola sea tan intransigente es culpa sólo de ella –alegó su amigo- Además me molesta que no entienda que lo que está haciendo no está bien. Tú la viste, se comporta como si Izawa fuera uno de nosotros, es decir, como si fuera Tadashi o Yukata…

-Sí, entiendo…

-Y no es que lo defienda, pero a estas alturas hasta una cateta tan cateta como ella debió de haberse percatado de las intenciones de él para con ella -explicó Kazuki- Por lo que me parece muy mal que se abalance sobre él, que se deje besar y ése tipo de cosas. Finalmente es un hombre, y que ella hagas esas cosas es hasta cruel

-Por eso te dije que no podría decirle por qué me alejé de ella, porque en muchos aspectos sigue pensando como niña –dijo Ken con amargura

-No es por niña, es por tarada –replicó Kazuki molesto

-Realmente estás molesto, ¿eh? –preguntó Ken, ciertamente divertido ante los insultos nunca antes escuchados contra la chica

-¿Es que viste cómo se puso? Le dije que se iría a Kobe conmigo y armó un escándalo como si le dijera que la quiero mandar a un claustro a rezar día y noche –se quejó el otro

-No le gusta que le impongan nada –alegó su amigo, dando otro trago de su amarga cerveza

-Y lo peor es que me di cuenta que se dio cuenta lo que te dije esta mañana

-¿De qué se dio cuenta? –preguntó Ken extrañado

-¿Quieres saber lo que hace rato me dijo en alemán?

-¿Me lo quieres decir?

-Mira Ken, no sé cómo te lo vayas a tomar, pero repito, yo ya te había dicho que era así –advirtió Kazuki- Le pedí que volviera contigo

-¿Qué? –se asombró Ken

-Y ella dijo que no lo hará –añadió Kazuki mirándolo con cierta pena

-¿Por qué? –insistió su amigo con evidente desilusión

-Porque tu familia es como la de ella, y ella no quiere volver a pasar por lo que pasó

Ken iba a decir algo, pero las palabras se quedaron sin salir, y él se mordió el labio. Desvió la mirada y esbozó una sonrisa de amargura. ¿Qué podía hacer él contra eso?

-Lo siento –musitó Kazuki

-Je, no es tu culpa –respondió Ken, tomando un trago largo y pidiendo otra cerveza

Rato más tarde, sin haber bebido demasiado, Ken se encontraba apoyado sobre la mesa, adormilado.

-Eres malo para el alcohol –comentó Kazuki viendo con preocupación a su amigo

-Te dije que no bebía –replicó él esbozando una sonrisa, con la voz enrarecida por el alcohol

-Deberíamos irnos de una vez –dijo Kazuki, pidiendo la cuenta

-Si el alcohol realmente sirve para olvidar, supongo que todavía no puedo irme, porque esto me duele cada vez más –explicó Ken, golpeándose el pecho con un puño

-El alcohol no ayuda a eso –alegó su amigo, comenzando a arrepentirse por haber ido allí con Ken

-¿Sabes algo? Le dije que no me rendiría, que no podía dejarla ir así –contó Ken, irguiéndose en su silla- ¿Y sabes qué me dijo ella? Que igual todo terminaría algún día, que debíamos acostumbrarnos a la idea, ¿tu amiga puede ser más cruel? –preguntó dolido

-Está lidiando con sus propios demonios internos –dijo Kazuki suspirando cansado

-Lidiando con sus propios demonios internos mientras está con Izawa, gran recurso –comentó Ken con sorna

-Lastimosamente tú no puedes cambiar el concepto que tu familia tiene de Paola, ni la idea que ahora ella tiene de ellos

-¿Y por qué tengo que pagarlo yo, si soy el que está en medio? –reclamó Ken con dolor reflejado en los ojos- No me importa lo que digan mis padres, yo no la dejaría sólo por lo que ellos piensen

-Y qué harías, ¿contradecirlos? Y si digamos funcionara, ¿cómo vivirás el resto de tus días, sabiendo que Paola no se acercará a ellos jamás? Eso no es vivir –opinó Kazuki

-¿Entonces qué puedo hacer? –inquirió Ken- Debí hacer lo que estaba haciendo desde el principio, ocuparme en el fútbol, no pensar en otra cosa que no sea fútbol, y esto no me habría pasado. ¿Por qué tenía que enamorarme?

-Porque no es algo que planeas, sucede inevitablemente –musitó Kazuki pensativo

-Kazuki, yo no la quiero perder, pero ella no quiere estar conmigo, ¿qué hago?

-Aguantar y esperar mi amigo, esperar a que las cosas se calmen un poco –sugirió Kazuki, dándole unas palmadas amistosas en el hombro

-No es justo –musitó Ken, apoyando nuevamente la cabeza sobre la mesa

-No, no lo es –dijo Kazuki con seriedad, sacando su teléfono y marcando un número- ¿Aló? Dónde estás

Después que habían llegado a la casa donde se estaban quedando, Paola se encerró en su habitación, bastante contrariada y molesta, durante casi todo el resto de la tarde. Cuando a lo lejos escucharon la música y el bullicio de la gente, Kisugi y Taki decidieron que si estaban de vacaciones era para disfrutar estando allí, no para quedarse esperando a que alguien deje de hacer berrinche. Por su parte, Mamoru se sentó en el sillón a leer algo en su tablet, mientras esperaba a que la chica decidiera abrir la puerta y hablar con él. Mucho rato después, la espera de Mamoru terminó, ya que sintiendo hambre, Paola salió de la habitación casi a hurtadillas.

-Tenemos que hablar –dijo Mamoru, sorprendiéndola

-Sólo quiero comer algo –replicó ella haciendo un puchero

-¿Qué pasó con Sorimachi? –preguntó Mamoru directo al punto

-Kazuki es un cruel dictador que cree que puede decidir sobre mí como le venga en gana –se quejó Paola, sacando del refrigerador unos onigiri que allí habían- Quiere que pasado mañana me vaya con él a Kobe

-¿Y por qué decidió eso?

-Pues yo no sé, supongo que porque quiere tenerme con él el resto del verano –bufó Paola molesta

-Siempre he oído de ti y de otros decir que él es tu mejor amigo, pero es una relación que no termino de entender –confesó Mamoru confundido- A veces actúa más como tu padre o tu hermano mayor

-Es que Kazuki es todo eso –alegó Paola con la boca llena, apresurándose a masticar para proseguir- Es mi padre, mi hermano, mi mejor amigo, mi confidente, y para algunos hasta mi novio no oficial –esto último lo dijo rodando los ojos divertida

-¿Si no te hubieras ido al Toho entonces yo sería como Sorimachi? –inquirió Mamoru pensativo, provocando que Paola se atore con lo que acababa de meterse en la boca

-¿Qué?

-No lo sé, siempre me lo he preguntado –admitió él con sinceridad- Si tú no te ibas, el lugar de quién podía estar ocupando yo ahora, ¿el de Sorimachi o el de Wakashimazu?

Paola lo miró extrañada y no supo qué decir, así que consideró mejor no decir nada y fingir que tenía tanta hambre que necesitaba atiborrarse la boca con los onigiris.

-¿No me piensas responder? –preguntó Mamoru con una media sonrisa, reconociendo la intención de la chica

-¿Por qué piensas en eso? El hubiera no existe –respondió ella, tragando lo que tenía en la boca- Y en todo caso, lo que importa es que tú no reemplazarías a nadie ni nadie te reemplazaría a ti. Cada uno de ustedes tiene su propio lugar en mi vida

-¿Y qué lugar es ese que tengo?

-El de mi querido amigo Izawa Mamoru, cuál otro –contestó Paola sonriendo

-¿Y alguna vez ese lugar dejará de tener la etiqueta de amigo? –preguntó él con curiosidad

-Eso no te lo podría decir –alegó ella incómoda- Pero por ahora creo que no –añadió con cierta pena

-Está bien –dijo el chico sonriendo- Pero no me pienso resignar, no renuncio desde hace tres años y no renunciaré ahora –anunció con positivismo

-¿Hace tres años? -repitió Paola intrigada- ¿Qué pasó hace tres años?

-Que "alguien" se metió aquí adentro y no quiere salir –contó él divertido, señalando su cabeza

-¿A ti no te gustaba Nakazawa o alguna de las concubinas de Tsubasa, no? -preguntó Paola con sospecha

-Espera, ¿qué? –preguntó Mamoru a punto de reír- ¿De dónde sacas eso?

-Como dijiste "desde hace tres años", pensé en que ellas eran tus más cercanas pretendientas –alegó Paola

-No, no era ninguna de ellas. Pero espera, ¿quiénes, según tú, son las "concubinas de Tsubasa"? –preguntó Mamoru sonriendo divertido

-Las chicas ésas que andaban tras Nakazawa como llevándole el velo –dijo Paola con cierto desdén

-¿Yukari-chan y Kumi-chan? –inquirió el chico

-Ah, ¿así se llaman? Pues ésas

-No, no me refería a ninguna de ellas, y tampoco sé por qué dices que eran las concubinas de Tsubasa, jajaja

-Qué sé yo, como el Nankatsu parecía el reino chiquito de ése…chico –se frenó Paola de insultar al otro, ya que sabía que era amigo de Mamoru- Entonces daba la impresión que aquellas eran la esposa principal y sus concubinas

-Jajaja, jamás había oído algo así, eres muy ocurrente

-No, si no lo creía yo sola, lo decíamos todos mis amigos y yo –aclaró ella sinceramente, cortando de pronto la risa del chico

-¿Todos los del Toho decían eso? –preguntó él, ahora un poco molesto

-No todos, sólo los del equipo de fútbol –explicó Paola con cinismo- Con la salvedad de Kojiro, al que le valía madres ese tipo de temas; de Takeshi, que creo que no entendía qué era una concubina, y de…bueno, de Ken, que no se metía a opinar de eso

-¿Ustedes tenían mucho tiempo para perder o qué? –indagó Mamoru enarcando una ceja

-No mucho, pero era divertido criticarlos, mataba el tiempo –admitió Paola sin pena alguna

-¿CriticarLOS? ¿así que yo también estaba incluido?

-Bueno, sí, pero yo te defendía –aclaró ella con orgullo

-¿Y te lo debo agradecer? –inquirió Mamoru sin saber si reír o qué

-No necesariamente. Pero volviendo al tema, ¿de quién estabas hablando?

-¿De quién qué?

-Eso de hace tres años

-Ah, una amiga que vi hace tres años en una fiesta de Navidad –comentó Mamoru- Una amiga que resulta que era una defensora mía y yo sin saberlo –añadió con sarcasmo

-¿Fiesta de Navidad? –repitió Paola desconcertada, ya que al escuchar la aclaración acerca de la "amiga defensora" no pudo no notar que hablaba de ella

-Tú apenas me saludaste a la distancia. Yo quería ir a hablarte, pero cuando te encontré te fuiste rápidamente –contó él, sin entrar en detalles sobre que la había visto discutiendo con su papá

-¿Y desde hace tres años tú…? –trató de preguntar Paola sorprendida

-Supongo que si alcanzaba a hablar contigo no estarías pasando por esto con Wakashimazu –interrumpió él tratando de que sonara a broma algo que decía muy en serio

-Yo no tenía ni idea –musitó Paola apenada

-No pongas esa cara, sólo dije todo esto para que sepas que puedes decirme amigo, pero en algún momento espero que dejes de hacerlo –confesó Mamoru viéndola con seriedad

-¿Ya no quieres ser mi amigo? –preguntó ella confundida

-Sí y no. Siempre seré tu amigo, pero yo no te veo sólo como a una amiga, y ya te lo había dicho –le recordó él sonriendo

-La verdad no sé ni qué decir –admitió Paola suspirando

-No necesitas decir nada, sólo necesitas saberlo –alegó él sin dejar de sonreír- Ahora deja esa cara que seguro aquellos dos regresarán pronto y dijeron que traerían algunos fuegos artificiales para que juguemos

-Okay –murmuró Paola nada animada, yendo con su amigo a esperar en la puerta el regreso de Kisugi y Taki

Cuando los otros dos llegaron jugaron como niños chiquitos encendiendo varitas con chispas de colores. Para Paola ésas eran unas vacaciones como pocas, ya que tan sólo en contadas ocasiones había tenido la oportunidad de jugar con ese tipo de cosas. Verse ahí, con esos tres amigos, era como irreal. Si bien no tenía con ellos la cercanía que tenía con los del Toho, aún la pasaba bien bromeando, molestando y hasta renegando con ellos. Después de todo para ella seguían siendo los niños que había conocido de pequeña, nada más que más grandes, pero igual de inmaduros.

Al terminar de jugar con la pirotecnia que habían llevado Taki y Kisugi, notaron que el cielo estaba cada vez más nublado. Entraron en la casa y comieron algo que habían comprado también esos dos antes de volver. Cuando terminaron de cenar Taki y Kisugi se fueron nuevamente al festival de danza, a ver qué de divertido conseguían hacer ahí, mientras Paola se quedó con Mamoru sentados en la puerta de la casa, esperando a ver si desde ahí lograban ver los fuegos artificiales que más tarde se supone que encenderían en el festival. De pronto, Paola escuchó su celular sonar. Al ver de quién se trataba, no pudo evitar dar un respingo.

-¿Aló? –preguntó con un tono de voz entre molesto e intrigado

-¿Aló? Dónde estás

-En la casa donde estamos quedándonos, ¿por?

-Necesito que vengas a un lugar, no me siento bien –dijo Kazuki, al otro lado del teléfono

-¿Qué te pasó? –preguntó Paola preocupada, olvidándose por completo de la discusión que había tenido horas antes con su mejor amigo

-Te lo diré cuando vengas –alegó Kazuki- Ah, y dile a Izawa que hoy te quedarás conmigo, porque realmente no me siento bien

-Okay, no hay problema con eso. Mándame tu ubicación por mensaje –pidió la chica- Voy para allá –añadió, colgando

-¿Quién era? –preguntó Mamoru curioso

-Kazuki, no sé qué le pasó que dice que no se siente bien –alegó ella, poniéndose de pie y entrando en la casa

-¿Pero es grave? ¿quieres que te acompañe? –inquirió su amigo con tono de preocupación, siguiéndola

-No, no es necesario –respondió Paola- Es tarde y parece que va a llover, además como no sé qué le pasa es probable que me quede con él hoy. Mañana en la mañana volveré

-¿Segura que no quieres que vaya contigo?

-Segura, igual gracias por tu buena intención –dijo ella sonriendo, tomando una chaqueta, una carterita y marchándose

-Llámame cuando sepas qué pasó con él –le pidió Mamoru, viéndola irse a toda prisa, ella sólo volteó y le hizo un signo de aprobación con la mano, para luego reanudar su marcha


Gracias a BraveNewWorldd por seguir este fic n_n

"Gaijin" es un término japonés considerado despectivo que se usa para referirse a los extranjeros.

Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.