Campos blancos y rojos

Vanessa Palmer (pov)

Procure no hacer ruido, creo que no ayudaría si intentase aconsejarle. Se movió de la habitación hacía la cocina con el cepillo de dientes en la boca, mientras que una línea de pasta dental caía por su comisura, con su mano libre intento peinar su cabello, no haciendo un buen trabajo. Pase mis ojos por todos lados para no enfocarme en su torso desnudo, pero las imágenes de sus abdominales, como se marcaban y torneaban sobre su piel rojilla me hicieron acalorar, por lo que sopese la posibilidad de abandonar las novelas eróticas, que muy cautamente mantengo ocultas de Francis, las cuales ocasionan que mi mente vaya por lugares no recomendables y muy sudorosos ¿no leer mis novelas y de esta manera dejar de alimentar mi imaginación con escenas de alto voltaje? ¿Dejar de imaginarme a mi querido esposo en lugares soñados? ¿Perderme la posibilidad de soñar con poses que-aunque creo que algunas son sumamente incomodas o inventadas- serían sumamente emocionantes?...suspire profundamente, no, es una lastima, lo intente, pero creo que mis novelas se quedaran un rato más conmigo. Un ruido de algo chocarse llamo mi atención y vi a Francis refregándose la pierna ya que se la había chocado con una silla, mientras maldecía por lo bajo. Me mordí el labio inferior, mientras él buscaba frenéticamente su otra zapatilla, quise señalarle donde estaba, pero estaba enfrascado en lo que tenía que recordar que no me escucharía, lo conozco demasiado bien a mi querido marido. De alguna manera me siento culpable, pero no es mi culpa ¿o si? Solo quise verlo dormir un rato más, es hermoso cuando lo hace…de acuerdo, lo admito, tengo ciertos fetiches que son ligeramente preocupantes, hay que aceptarlo ¿a quien le gusta ver dormir a otra persona? O sea ¿no suena un poco enfermizo? Me sentí un poco pervertida, pero es raro ver a Francis dormir plácidamente, generalmente es él quien me despierta cada mañana, pero después de la reunión de ayer él estaba profundamente cansado, y quería verlo dormir, por eso no lo levante. No creo que sea completamente mi culpa, es decir, es mayormente su culpa por verse tan lindo al dormir, suave y seductor como solo Francis se puede ver, así que parte de la culpa la tiene él ¿no es cierto?...creo que necesito un sicólogo.

Así que le deje dormir un rato más-hora y media más- y él estaba llegando tarde para el trabajo, y como me había informado, aunque no sé como sentirme al respecto, tenía que llevarme antes a la casa del Dr. Cullen, donde estaría realizando mi sesiones de kinesiología. Me molesta enormemente que no me hay consultado al respecto, pero le vi tan cansado que sentí que no era el momento de hacerle oír mi opinión al respecto, pero lo haría a la noche. No veo necesario de realizar ejercicios, yo sola lo puedo hacer, soy perfectamente capaz de hacerlo sola sin que nadie me ayude; no quiero saber cuanto Francis le pagara al doctor, así que no veo la necesidad de tener otro gasto, cuando yo solita puedo hacerlo. Francis frunció el ceño, y lo conocía tanto que ya comenzaría a hablar en voz alta enumerando que le faltaba hacer, me quede quieta, mimetizándome con el mobiliario, porque cuando él se concentraba de esta manera no era recomendable intervenir, más que nada porque no escucharía, después me dice a mi que me meto en mi mundo pero él es peor.-el bolso con la ropa…-tomo su bolso de trabajo mientras se colocaba la zapatilla "perdida" que siempre estuvo a su lado.-…tu bolso con ropas…-tomo mi bolso, donde yo había preparado unas prendas para realizar ejercicios y otras cosas; con su dedo índice de su mano derecha comenzó a señalar por toda la sala, sin dejar de fruncir el ceño, tratando de ver que le faltaba.-…la silla de ruedas…-mi silla estaba a un costado de la sala, yo estaba sentada en el sillón para no incomodar. Tomo rápidamente con la mano libre la silla, ya cerrada, y se precipito hacía la puerta, cerrándola tras de él. Si me lo pongo a pensar tendría que estar sumamente molesta por toda la situación, no solo porque se olvido de cerrar la puerta con llave, sino porque se olvido el ítem más importante, o sea, ¡yo! Sentí los pasos desde rápidos desde el pórtico que regresaban, y sonreí cuando note que abrió la puerta y la mano de Francis apareció, pero mi sonrisa decayó cuando solo tomo la llave que estaba colocada sobre una mesita al lado de la puerta y cerró nuevamente la puerta.

Bufe por lo bajo, y cruce mis brazos, si lo tengo que pensar, hay personas que se divorcian por menos, por lo que trate de bloquear el sonido del motor arrancando y como él se alejaba de la casa. puse mi mejor cara de enojada, que una vez la compararon con el rostro de un muñeco maldito, pero no pude, porque conocía a Francis, y sabía que en cuatro, tres, dos, uno…escuche como, cerca la camioneta frenaba bruscamente, para que el motor trabajara a sobre marcha, mientras retrocedía rápidamente. Los pasos no se hicieron esperar, y la puerta se abrió nuevamente, con el rostro asustado de Francis mirándome como si hubiese visto un fantasma. Levante la mano para saludarlo, y sonreí.-hola…-se me acerco a grandes zancadas, para levantarme del sofá, sumamente sonrojado y avergonzado.-…así que, soy Nessie, tu esposa, ¿y tu eres?- giro los ojos y cerro la puerta tras nosotros.

-lo siento…-dijo rápidamente, y disfrute verlo tan nervioso, era mi pequeña venganza.-es que…-y de pronto se detuvo mirando delante de él. Seguí su rango de visión y vi lo que le había sorprendido, al costado de un magnifico volvo plateado, estaban Edward Cullen y por lo que había entendido, su hermosa hermana, Rosalie. Ambos, parecían, estar esperándonos. Algo hizo que los músculos del cuerpo de Francis se comprimieran, como si estuviera en alerta, como si un peligro se acercara, trate de entenderlo, pero cada rasgo de su rostro se tensiono, creo que inconscientemente. Y tembló ligeramente, casi sentí como si el tiempo se detuviera, mientras mi piel se estiraba y enfriaba, como si cada parte de mi cuerpo se fuese separando; mi corazón latió con fuerza, podía ver como el agua se elevaba de la nada misma y nos separara, envolviéndonos, como un gran océano nos cubriese. Pase mi vista hacía los Cullen, pero ellos ya no tenían esa forma, eran lejanos, extraños y al mismo tiempo…conocidos. Tenía sueño, como si hace milenios no hubiese dormido, y nada era como se veía, porque podía sentir como la fuerza se me iba, me abandonaba y si seguía con Francis se significaba que estaría a salvo, pero no quería estar a salvo, quería quedarme, quería estar con….¿quienes eran? ¿Con quien quería quedarme? Pero el agua parecía nacer de la nada misma, y las formas de los Cullen se asemejaban a algo obtuso pero cálido, como un paisaje impresionista, me hacían recordar a una hermosa pradera donde sería feliz por siempre, pero Francis me llevaba con él y yo quería quedarme por más que podía ver que las flores de la pradera se fuesen a cubrir de sangre.- ¿en que les puedo ayudar?-la voz de Francis me hizo reaccionar, no se de donde salió esas sensaciones y pensamientos, y trate de alejarlas pero la molestia en mi pecho, como si estuviese vacío, abandonado, se quedaron conmigo.

Me enfoque en los Cullen, Rose parecía tan pacifica como un ángel hecho de nieve, pero algo en la exquisita estructura de Edward me molesto, es como si él lo supiera, como si pudiese ver algo de lo que yo imagine, y le molestara. Se recompuso al instante, pero sus ojos me siguieron como si fuesen faroles sobre mi, estudiándome; parecía, con sus orbes dorados, dominarlo todo, incluso, saberlo todo sobre mí. Trague pesadamente, mientras mordí mi labio inferior.-hola ¿Cómo te va, Nessie?- me saludo Rosalie, me ayudo su forma natural de actuar, porque alejaba la sensación de que su hermano lo supiera todo, aunque era notable como ignoraba a Francis. Ella se aproximó, como si fuese una modelo desfilando en una pasarela de Francis, perfecta y refinada, y me quise saber si al menos yo estaba peinada.-estábamos con mi hermano por la reserva, y pensamos que podíamos acercarte hacía nuestra casa ¿Qué te parece?- dijo casualmente y estoy segura que había algo de mentira en ello, pero no podía descifrar en donde estaría. Los dedos de Francis se clavaron un poco en mi brazo, aferrándome, y no tenía que mirar, que estaba indignado.

-gracias por el ofrecimiento, pero yo llevare a mi esposa…-y no sé porque le dio connotación a la palabra esposa, la hermosa faz de Rosalía se tensiono, y había algo maligno en ella, pero no tuve miedo. Francis bajo los escalones del pórtico, colocándose ligeramente a un costado, anteponiendo su brazo, como si me estuviera protegiendo. Los labios de Rosalie se marcaron en una línea recta, reprimiendo algo gesto poco gentil.

-vamos hacía allá, creo que es razonable que la llevemos nosotros ¿no es así?-el tono de ella se fue agravando, dispuesta a pelear, y me dio la impresión que yo era algún tipo de premio. Jamás me sentí como un objeto, pero ahora lo sentía, y tengo que admitir que sentirse deseaba era algo nuevo e interesante. Levante mi vista hacía Francis y estaba rabioso, lo podía afirmar porque él tiene un diente, un colmillo particularmente, que no sé como lo hace, pero cada vez que esta conteniendo las ganas de romper todo es como si creciera y se hacía notar minúsculamente hacía fuera de sus labios.

-creo que es más razonable que yo la lleve, no quiero causarles molestias.-esta convencida que a Francis no le podría importar menos causarle problemas a ellos dos, era notable el rechazo que tenía contra ellos dos, no sé porque, pero estaba ahí. Los labios de Rosalie se torcieron un poco, molesta, con una sonrisa falsa hacía él.

-no es ninguna molestia, señor Palmer…-el tono gentil se mezclo con la patada tácita en el trasero que ella quería darle a mi esposo, y no sentí la necesidad como siempre de interceder, era como si la pelea fuese de ellos dos, y yo no tuviera que meterme.

-señora Cullen, no se preocupe…-me aislé, como si fuese un tema de todos los días, tenía problemas más grandes, como la sensación de que los ojos de Edward estaban clavados sobre mí. Procure enfocarme en el piso de tierra, mientras Francis seguía conversando/discutiendo con Rosalie, tenía la intención de interceder porque Francis llegaría demasiado tarde a su trabajo si seguía así.

-¿no es mejor Nessie que nosotros te llevemos así él no llega tarde al trabajo?- pregunto de la nada Edward hacía mí, y su graduación de voz era algo notable, como si intentara hipnotizarme de alguna manera, de forma suave y segura, como envolviéndome. Le mire fijamente, y la calidez que desprendía su mirada, me abrazo y asentí…. ¿asentí? ¿Por qué demonios asentí?- no queremos que él llegue tarde a su trabajo ¿no es así, Nessie?- era como si hablara a una versión muy pequeña de mi, como si yo tuviera cuatro años o algo así. Y yo volví a asentir.

-¿Nessie?- demando Francis, y me acorde que estaba en los brazos de mi esposo. Pero no pude dejar de mirar a Edward, que me sonreía torciendo los labios, me dio la impresión que tenía las mismas muecas que alguien que conocía ¿Quién será? Trate de ver a Francis, pero quise saber algo de Edward, era como si compartiera un secreto conmigo pero yo era muy tonta para entenderlo.

-si, Edward tiene razón, tú tienes que quedarte en la reserva y ellos me llevaran…-me detuve y fruncí el ceño ¿Dónde me llevaran? Edward dio un paso hacía delante, y no se como logro colocarse enfrente de nosotros.

-la casa Cullen esta a algunos kilómetros de aquí, él sabrá como llegar y de paso podrás conocer los alrededores sin tener que apurarte ¿Qué te parece, Nessie?- fue como si acariciara mi nombre, es raro que alguien haga eso, pero él lo lograba. Como una muñeca, asentí nuevamente.

-si Francis, tienes que ir a trabajar…-creo que él quiso hablar, y sé que dudo, pero no acoto nada. No sé en que momento, Rosalie había cargado mi silla de rueda en la maletera del auto, y había sacado mi bolso, como si supiera cual era, de la parte de atrás de la camioneta y lo estaba colocando en los asientos de atrás del auto. Entonces, lo más bizarro ocurrió, Edward extendió sus brazos hacía mí, para recibirme entre sus brazos; por un segundo, pensé que Francis me tiraría al piso para molerlo a trompadas al joven, y lo percate porque escuche como sus dientes chocaron, por lo que toque la piel de su brazo.-"nos vemos a la noche, Francis"-me dije mentalmente lo más suavemente que pude, para calmar a la bestia. Él respiro pesadamente e ignorando a Edward, fue por un costado, Rosalie había abierto la puerta del acompañante, indicando que era ahí donde yo tenía que ir. Me sentí como una intrusa, y al mismo tiempo, como si ellos quisieran que yo estuviera ahí, no solo porque ellos prácticamente habían peleado con Francis por mí, sino también, porque me di cuenta como el asiento del auto había sido movido de tal manera para que yo no estuviera incomoda. Me acomode rápidamente, con ayuda de Francis, quien ajusto el cinturón de seguridad; me sentí como una traidora, por lo que mire su rostro, estaba molesto, y toque su rostro llamando su atención. Él se agito, pero no levanto su rostro para mirarme, sino que siguió luchando con el cinturón de seguridad.-"oye…te amo"-le recordé, por si él decidía olvidarlo, y suspiro pesadamente, sonriendo.

Levanto la mirada, y me miro a los ojos, y adore sus ojos negros, profundos y amorosos, se inclino hacía delante, mientras mi corazón palpitaba y mis ojos viajaban hacía sus labios. Mi respiración se volvió pesada y sonreí un poco, sentí su respiración sobre mi piel mientras se acercaba y sus manos acariciaban mi brazo y pierna…el sonido del claxon nos asusto, a lo que ambos nos agitamos, y note como Edward se sentaba en el asiento del conductor, y encogiéndose de brazos, se disculpaba por hacer sonar el claxon por error. Sonreí nerviosa, cohibida porque estaba en un lugar reducido con dos extraños y eso no era lo que realmente me inquietaba, sino el hecho que ellos pudieran vernos besando. El momento dulce había pasado y sentí los labios de Francis sobre mi coronilla, antes de cerrar la puerta del auto. No levante la mirada, y apenas escuche lo que Francis decía, sino que me concentre en los dedos de mis manos, contándolos como si eso fuese importante, uno, dos, tres, cuatro….creo que me falto un dedo, volví a contar los dedos de mi mano derecha, pero no se porque me seguía dando cuatro una y otra vez, pero trate de no desesperarme, porque sé que cuando estoy nerviosa soy prácticamente una deficiente mental. El aroma suave, perfumado, baño mi nariz y eso llamo mi atención, a lo que note que el auto ya estaba en la carretera y en marcha, me fije en el camino y como el arco que se alzaba sobre la entrada de la reserva se alejaba de nosotros.

Las nubes cubrían el cielo, dando un paisaje sub realista, ya que se mezclaba una ligera tristeza en el ambiente, respire hondo y el aroma persistía, por lo que entendí que estaba en el auto, era sabroso y dulzón; no podía identificar a que era pero algo en mi cabeza lo relacionaba con algo viejo, antiguo y hermoso, a un hogar, a casa, donde todo estaba bien y no tendría que huir. Tan pronto como reflexione esto, lo aleje, porque no estaba bien y me mareaba.-es hermoso aquí…-menciono Rosalie tras de mí, ella estaba en los asientos traseros justo detrás de mí, gire un poco la cabeza y asentí, no me gusta lo húmedo y frío pero el paisaje de Forks indicaba que no tenía nada que ver con eso, sino que invitaba a pasear por sus bosques y ser feliz ahí.

-si lo es…gracias por llevarme.- y mire hacía donde estaba Edward que asentía en ese momento, su perfil bien estructurado era imponente, aunque tenía muchos rasgos de joven, había algo en él, emanaba sabiduría más allá de su edad. Paso la mano por sus cabellos y tan simple movimiento me encanto, por que lo reconocía por más que jamás lo hubiese visto.-yo tengo el mismo problema…-me acalore al momento que me di cuenta lo que había dicho. Baje la mirada y ahí encontré mi quinto dedo, ¡uff! Que suerte, por un momento había pensado que lo había perdido.

-¿Qué problema?-demando divertida Rosalie, como si le fascinara algo. Quise abrir la boca y lo hice, pero no salió ni una palabra ¡demonios! Me olvide como hablar. Percibí periféricamente como el pecho de Edward se movía, se estaba riendo, por lo que sentí el calor en mis mejillas, de alguna forma sé que él sabía a lo que me había referido, y quise que la tierra me hundiese. Nadie hablo por un rato, aunque yo seguía avergonzada, no había incomodidad por parte de ellos.

-mi esposa esta muy ansiosa de verte…-menciono al azar Edward, pero se sentía en sus palabras alegría por algún suceso espectacular, me mordí el labio y eleve mi cabeza lentamente, tratando de entender porque su esposa lo estaría.-….hace mucho que trabaja de enfermera y le gusta mucho realizar su profesión en la casa…-termino aclarando, asentí, y lo cierto es que Bella me caía bien, la noche anterior había sido tan amable, hacía tiempo que no me sentía tan cómoda con alguien, casi como si pudiera tener una conversación despreocupada y alegre. Cuando hable con ella me sentí normal, como si el mundo y el pasado no existiese solo ella y yo, hablando de nada importante y eso fue fantástico.

-¿te molesta si te pregunto algo, Nessie?- creí notar como los nudillos de la mano de Edward se apretaban cuando su hermana hablo, pero fue tan rápido que seguro había sido parte de mi imaginación. Pase mi vista por espejo retrovisor y vi, mediante este, el hermoso rostro de Rosalie.

-dime…-me acomode mejor, mientras que las sombras de los arboles cubrían el camino, habíamos entrado a un camino apartado de la carretera principal.

-¿Qué fue lo que te sucedió?-la visión de la bestia encima de mí regreso, mientras intentaba romperle las costillas con los puños, mientras que sus patas apretaban mis caderas al piso, aplastándolas, el olor nauseabundo regresaba a mi nariz, como si jamás se hubiese ido, mientas que la sangre me ahogaba y la visión se volvía más negra a cada segundo. La desesperación y el miedo, porque moriría ahí, porque Francis estaría solo, porque yo no pude cuidar a…la frenada del auto, me impulso hacía delante, y no me di la frente con el tablero porque una mano fría, pero cuidadosa me sostuvo para que no abalanzara hacía delante. El brazo de Edward había envuelto mis hombros, manteniéndome en mi lugar, mientras que por un segundo creí sentir un temblor por parte de su cuerpo.

Le mire, y estaba calmo.-perdón, vi un conejo en la carretera…no quería pisarlo.- mire hacía delante y no vi nada, estaba completamente desierta, pero asentí. Mi corazón se calmo y no sé porque, el brazo de Edward tardo un poco más de que tendría que haber tardado en dejarle. Mire por el espejo retrovisor y ningún cabello de la magnifica cabellera de Rosalie se había desacomodado.

-¿estas bien?- le pregunte y ella hizo un gesto para no darle importancia. Ahí fue cuando note, gracias al maldito espejo, como estaban mi cabello…parecía que un huracán había pasado por ahí, me quise matar; utilice mis dedos para peinarlos un poco, fallando miserablemente, mientras el auto seguía su camino.

-yo tengo el mismo problema….-murmuro hacía mí, torciendo la sonrisa, Edward, y no pude hacer otra cosa que sonreír. El viaje no duro mucho, lo más extraño de todo, fue que parecía que los mismo arboles hubiesen sido diseñados para crear un majestuoso camino hacía la casa. Igual creo que el termino de casa no aplicaba a la construcción, sino que diría que era como una mansión, enorme, imponente y hermosa. Tenía tanto estilo, tanto vigor y la arquitectura me dejaba sin palabra, los colores blancos, canelas y marrones se alzaban por todos lados, junto con unos ventanales que adornaban por todos lados. Ni siquiera pretendí saber cuanto medía, solo me basta decir que el frente era más grande que muchos hoteles en los que había vivido con Francis. El auto se detuvo frente a la entrada, y respire profundamente, era como estar haciendo un examen o al menos lo que creo que se debe sentir cuando uno no sabe y aun así tiene que dar una evaluación; era como si fuese a ser inspeccionada y diseccionada por algún motivo en esa casa. Rápidamente, cada integrante de la familia Cullen, o al menos los que yo conocía, aparecieron, puede sonar egocéntrico de mi parte, pero era como si estuvieran esperando mi llegada, no sé porque ni como lo hacían, pero daban esa pauta. Mi corazón comenzó a palpitar fuertemente, mientras que el escalofrío, por la tensión, subía por toda mi piel; me costó respirar correctamente, por lo que mis fosas nasales, creo, se abrieron enormemente. Me sonroje, porque es lo único que hago siempre, hasta que la voz de Edward sobre mi oído, me agito.-no te preocupes, Nessie, no muerden…-me dijo, y persistía el sentimiento, era como si me hablara a una versión joven de mi, como quien le habla a un niño. No sé como, pero de Edward en menos de un pestañeo estaba a mi lado del auto, note periféricamente que Rosalie también había bajado del vehículo.

Era torpe y lenta a comparación de ellos, y fue ahí cuando sentí que al aroma ya no era tan fuerte, aun estaba en el auto pero sin la misma potencia, y no sé porque me sentí…sola. La puerta de mi lado se abrió y Edward se coloco a un costado. Y el tiempo se detuvo de nuevo, todo era movido por secuencias de cuadros, cada movimiento y tuve que cerrar los ojos, no dolía pero era confuso, era viejo pero de alguna manera nuevo ¿Qué era? Los campos estaban ahí, corría entre las flores, como si volara, pero mis pies eran tan ligeros, eran fantásticos, servían. Podía ver los campos blancos ¿eran flores o nieve? No daba frío, pero tampoco calor, eran…míos, todos míos, y nadie me los quitaría. Los perros gigantes estaban ahí siempre y me encantaba, sé que podía reír, y ellos serían míos también, para siempre, se quedarían y no estaría sola, jamás, no quiero estar sola. ¿Esto es felicidad? ¿Esto es despreocupación? Y el aroma no se iba, me bañaba y adornada, cada flor brillaba para mí, como estrellas en el firmamento, cada cosa era mía y no me dejaría, jamás. Me quede parada en medio del campo, no podía precisar a los perros gigantes pero ahí estaban, rodeándome, cuidándome, observándome a cada instante; y las figuras difusas se acercaban, quería correr hacía ellas, porque ahí estaba la respuesta, ahí había más, ahí estaba todo lo que yo quería, pero las flores crecían, no me dejaban pasar.

Me asuste, porque no podía perder las figuras, no otra vez, quise respirar pero el aire no estaba no era mío, nada era mió ahora, me estaba yendo y las flores se estaban tornando rojas, hermosas pero sangrientas, la sangre brotaba de ellas, como si estuviesen lastimadas; yo no podía moverme, no tenía las fuerzas para hacerlo, quería estar con las flores blancas y estas se transformaban, los perros no estaban más, y no quería el cambio, me daba miedo el cambio, me dolería el cambio. Logre girarme hacía un lado, y ya tuve un cuerpo, pero los campos ya no estaban, mis brazos aparecieron nuevamente, todo era corpóreo pero al mismo tiempo era inútil, el camino se hizo más largo mientras todo se volvía más oscuro. No había nada y el tiempo ya no era importante, entonces todo se volvió luz, yo no sabía que sentir, pensar o hacer, solo estaba, hasta que una de las formas apareció y se moldeo frente a mí. Podía verla y no tenía sentido, nada tenía sentido y era mía ¿Qué era? ¿Quién era? ¿Qué es? Y era mía. Y entonces, su forma se marco y era una figura femenina, hermosa y delicada; su largo cabello caía por sus hombros, bailando suavemente en sus contornos, pero no pude precisar quien era, solo que me sonreía, a mí, como si me quisiera… como si me amara. Levante la mano, intentando agarrarla, y cuando la toque…la oscuridad me rodeo, pestañee un par de veces, trate de saber donde estaba, y el aroma había regresado a mi lado, refregué mis ojos y me di cuenta que había estado soñando.

Intente estudiar la habitación, la superficie suave de la cama era como si acariciara mi piel, toque mis dedos la sabana ¿era seda? No podía precisarlo, pero era una hermosa textura ¿Dónde demonios estaba?- te quedaste dormida…-la voz, que reconocí al instante, de Bella apareció cerca de mí y la luz tenue de un velador regreso a la habitación. La vi sentada a un costado de la gran cama, mirándome directamente a los ojos; el calor subió por mis mejillas y me quise tirar de un pozo ya que me había quedado dormida frente a toda la familia. ¿Cómo fue posible eso? En ningún momento tuve sueño y aun así me dormí como un tronco. Abrí la boca y la cerré automáticamente, teniendo miedo de tener la voz rasposa, cosa particularmente mía cuando recién me despierto. Bella se mantuvo imperturbable, con una ligera sonrisa en su rostro.-…no habrás dormido bien ayer, después de la reunión con la gente de la reserva…-acoto y tuve que asentir; aun estaba medio atontada y me molesto no poder recordar lo que había soñado, pero me había dejado algo aprensiva. Lentamente, levante mi torso, ayudada por mis manos y Bella se abalanzo para ayudarme, su velocidad me dejo desconcertada.-..Deja que te ayude…

-puedo hacerlo sola…-no pude evitar sonar molesta, a lo que ella se quedo quieta; me sentí mal automáticamente por tratarla así, pero esto era culpa de Francis, estaba gastando dinero y recursos que no tenemos para que yo tenga una ayuda especializada. Suspire profundamente, mientras que me tire hacía atrás para apoyarme en el respaldo de la cama.- gracias, pero son tareas que puedo realizar…gracias de todas maneras…-ella asintió y se levanto de la cama, yendo hacía donde estaba mi silla de ruedas, a un costado de la habitación. Entonces, fue ahí que caí en cuenta el decorado, era la habitación de una adolescente, hermosamente construida, con paredes de color rojas y rosas mezcladas, con muebles perfectamente diseñados para el lugar y una cama de más de dos metros y ancho y alto, y aun había espacio de sobra.-disculpa mi curiosidad ¿pero de quien es esta habitación?- Bella que estaba a espalda de mi, se giro y mordió su labio antes de contestar, dudosa.

-la dueña todavía esta regresando de su viaje…-contesto sin especificar más y asentí.- ¿te gusta? … Digo ¿crees que a la dueña le guste?- soñaría tener una habitación así, toda para mí, si fuese mía no saldría nunca de esta y me tendrían que sacar a rastras de aquí.

-es hermosa, yo quiero una así…-parecía que mi respuesta le había alegrado, y trajo la silla hacía mí.-…además con una cama así, Francis entraría aquí sin problemas…-el sonido de algo romperse de alguna parte de la casa, me distrajo pero no altero a Bella, que agito la cabeza algo resignada. Ella se coloco enfrente mío, quitando la sabana que me cubría se inclino para ayudarme a salir de la cama.- no quiero que ofendas, pero yo puedo hacerlo…-dije, y ella solo respondió.

-sé que puedes hacerlo Nessie, pero realmente quiero ayudarte…-y paso su mano por mi frente hasta mis cabellos, para colocar un mechón detrás de mi oreja, en forma de una caricia, y por algún motivo mi garganta se cerro, porque quise llorar.

Espero que les haya gustado. Hasta la proxima actualización.

gracias para los que siguen leyendo, sorry por ser tan colgada y no actualizar, besos

los personajes no me pertenecen pero si la historia.