Capítulo XXIV
Los días que siguieron al despertar de Loki estuvieron tan llenos de preocupaciones obsesivas por parte de Thor, Frigga y Sif, que no lo dejaban solo ni siquiera para cenar. El hechicero generalmente recurría a su mal humor o actitud fría para alejar a la gente, pero en aquel caso tenía dos problemas: el primero era que ninguno de los tres lo iban a dejar solo por un par de gruñidos huraños o rabietas indignadas, el segundo: él realmente no deseaba que las personas que quería se alejaran de él; así, finalmente, el moreno terminó de reclamar y se dejó consentir, aunque eso significara el no poder leer un libro con tranquilidad o que los labios de su hermano lo distrajera al punto de perder la página que ojeaba.
Un día, mientras el primogénito descansaba en los brazos de su hermano menor, quien leía de forma queda un libro de poesía midgardiana, se sintieron unos golpes suaves, y seguido de eso una cabecita de cabellos blancos que se asomó con curiosidad a ese lugar al que jamás le habían permitido entrar antes.
-Toc, toc, Tío Thor –el niño se metió casi en silencio, en especial porque unos ojos verdes se posaron sobre él. Esos iris esmeralda eran fríos como el hielo y misteriosos como la gran biblioteca de palacio a la que no dejaban a casi nadie entrar –Tío Thor –golpeó despacito el brazo del rubio, pero este apenas se movió para murmurar algo parecido a "sigue leyendo Loki", pero que no llegó a ser más que un intento infructuoso por comunicarse; el moreno ni siquiera podía saber si estaba despierto o lo dijo en la inconsciencia del letargo.
-Ssssshhhh… -Loki le hizo un gesto al niño para que no molestara al futuro rey de Asgard y en cambio se acomodara en su otro costado –tú debes ser Ull… -el pequeño asintió y de forma tímida se acercó al hechicero -¿quieres que te lea un cuento?
-¿Me quiere leer un cuento? – el chiquillo se mostró extrañado; los únicos que le leían cosas eran sus maestros y no eran entretenidas como historias, sino idiomas, matemáticas, ética, moral y política. Las dos personas que se habían dado el trabajo de agarrar un libro y leerlo para él fueron su madre y su abuela, en especial una corta leyenda de Midgard que hablaba de una extraña guerra en Troya y que rezaba en su portada "La Ilíada". Ull sabía que era el favorito de su madre y también era el suyo, por eso Frigga lo leía con entusiasmo.
-No es fácil que los hombres lean historias ¿Cierto? Pero yo no soy igual a esos cabezas de músculos como tu Tío Thor; yo soy un erudito.
-¿Y los eruditos leen mucho?
-Los eruditos consagran su vida al conocimiento.
-¿Sabes mucho?
-Sí, sé mucho.
-¿Cómo qué? –Loki dejó soltar una risa cristalina que despertó a Thor, aunque este apenas se movió.
-Eres un chiquillo muy curioso ¿Qué te gustaría saber?
-No sé, algo entretenido.
-¿Magia por ejemplo?
-¿Magia como la de la Abuela Frigga?
-Algo parecido –el moreno comenzó a mover sus manos y estas formaron líneas hechas con humo de color; con estas comenzó a dibujar lugares, paisajes y pequeños personajes en movimientos: un caballero asgardiano peleando con los gigantes de hielo, El Padre de Todo intercambiando su ojo por el conocimiento de Yggdrasil, estandartes asgardianos y finalmente festejos en Midgard. Sonrió al ver los ojos castaños cargados de ilusión y lo siguió deslumbrando con sus dedos mágicos.
-Creí que te habías olvidado de esa hechicería tan básica.
-Y yo creí que no eras un chismoso, pero ya ves ambos que nos equivocamos.
-Ay, hermano, no sé cómo lo he hecho para vivir sin tu sarcasmo –ambos príncipes comenzaron a reír y para el disgusto de Ull las carcajadas se hicieron tan fuertes que las imágenes de humo dejaron de verse nítidas, esparciendo el vapor multicolor por toda la habitación, poniendo fin a la historia.
-Eso es, Thor, porque eres masoquista y te gusta que te insulte.
-De verdad lo he considerado.
-¡Tío Thor! –chilló el pequeño en un quejido y los otros dos se quedaron callados, pero aún mantuvieron las sonrisas en el rostro –¿puede continuar Tío… Tío Loki? –el moreno se sorprendió por esas palabras; el niño sabía perfectamente quién era, finalmente sólo pudo asentir y sonreír.
-Perdón, sigamos… -los ojos verdes terminaron fijos en los rasgos del rostro de Ull y el estómago se le apretó al sentir toda esa genuina inocencia que exudaba el pequeño y que a pesar de la diferencia de años, era la misma que Balder dejaba sentir.
-Yo también quiero aprender a hacer esto ¿Cree que mamá se pondría feliz?
-Estoy seguro, Ull.
-¿Me puede enseñar?
-Yo lo haré, no te preocupes.
Thor los miró en silencio y no pudo evitar sentirse incomodo ante los crecientes sentimientos de celos que comenzaba a sentir por su pequeño sobrino.
Era definitivo, mientras Loki estuviera, siempre habría un punto de discordia entre Ull y él y eso se forjó con certeza cuando los días siguientes Thor se vio desplazado de la cama por un pequeño Balder que se dejaba arrullar por el perfume a menta y lavanda que la piel del moreno siempre tenía.
Thor también quería dejarse arrullar por el cuerpo de su hermano, pero con el chiquillo ahí era imposible.
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Lo primero que hizo Loki cuando lo dieron de alta fue recorrer el jardín de rosas de su madre que alguna vez construyeron Sif junto con él. Frigga lo acompañó en silencio, como si Loki fuera una ilusión que si le hablaba desaparecería.
El mismo príncipe se sentía como un espejismo; tenía ideas borrosas en su mente de lo que había estado haciendo en el Hel todo ese tiempo y ya apenas podía recordar qué había pasado con Balder. Era como si su cabeza se hubiera votado a huelga por culpa de todo el dolor vivido.
Hablaron de cosas banales y solamente para hacerse compañía y sin darse cuenta pronto estaban teniendo un desayuno improvisado en los jardines de palacio, al cual se sumaron Ull, Sif y finalmente Thor.
A las once de la mañana todo era ruidos y gritos de alegría, o lo fue hasta que la estricta mirada de Odín fue a parar frente a ellos y los presentes no pudieron evitar mirarlo como algo ajeno a eso, el único que se levantó feliz fue Ull quien corrió a abrazar al hombre.
-¡Tata! -lo tomó de la mano y lo arrastró hasta la manta sobre el pasto en la que estaban sentados. Odín pudo notar la frialdad en la mirada del menor de sus hijos, acompañada con incómodos y tensos labios.
Se sentó junto a ellos y comenzó a comer con el niño en sus piernas y pendiente de las acciones de Loki quien de pronto volvía a actuar natural, como si no notara su presencia.
-¿Cómo te sientes?
-Bien -contestó simplemente Loki- gracias por la preocupación.
-Hijo -habló Frigga -es tu padre, él siempre se preocupa por ti.
Loki miró un segundo a la mujer y luego volvió a fijarse en Odín. Finalmente terminó sonriendo mientras decía sin ninguna convicción.
-Lo sé, Madre, porque lo más importante es tu sangre... -lo último lo mencionó tranquilo y sin ningún aparente sentimiento, pero el silencio que se impuso en ese momento fue pesado y desagradable.
-Ey -interrumpió Thor -¿Dónde es el funeral? -digo con tono jocoso -estamos aquí para celebrar que Loki está bien.
El moreno lo miró y agradeció mentalmente a Sif por cumplir su petición y mentirle al rubio en su nombre: él aún pensaba que eran hermanos de sangre.
Decidió ignorar las presencia de su padre y esa mirada extraña que le dirigía... algo andaba mal con él, lo podía notar, y su instinto de conservación le gritaba que lo que estuviera planeando Odín no le deparaba nada bueno.
-Quizás una fiesta sería más divertido que un desayuno en el patio -por fin habló Loki.
-Hermano... Esa es una increíble idea -el rubio le secundó la moción.
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Thor se dedicó toda la semana a organizar una fiesta épica, la cual Loki en un día rehizo por completo, ajustando todo a sus gustos. La cantidad de personas disminuyó a menos de la mitad, agregó artistas circenses para que actuaran mientras los asistentes bebían, disminuyó la comida; no quería que fuera una escusa para que se quedaran más de lo necesario, y se encargó de que todos superan, pero muy pocos pudieran entrar, porque algo que él tenía claro era que le gustaba más lo exclusivo que lo popular; y era un príncipe, así que podía ver satisfechos sus caprichos.
Finalmente, el instinto básico de querer tener todo lo que se está prohibido o negado hizo que pronto esa fiesta estuviera en boca de todos y cada noble del reino, e incluso de otros reinos, lucharan por conseguir una invitación, incluso llegando a interceptar al mensajero para poder robar una sin considerar que los invitados eran muy puntuales y Loki los conocía a todos.
La locura fue colectiva y de pronto todos sintieron que asistir era la única forma de caerle en gracia a Odín, siendo que este ni siquiera estaba interesado en aquello.
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El día de la fiesta Loki quedó impresionado la cantidad de personas que esperaban en la entrada de palacio la posibilidad de poder ser invitados de última hora por parte de la Familia Real.
El moreno miró el titánico y dorado portón de entrada y notó como la gente se agolpaba creando una masa patética y uniforme que luchaba por ser notada y al mismo tiempo poder mirar quiénes habían sido invitados. Todo aquel despliegue de adulación adornada en fanatismo hizo que a al menor de los príncipes el vino le cayera mal al estómago, agriando su humor; no todos los encuentros de la Familia Real debían ser fiestas a puerta abierta.
-Estos idiotas... "oh Asgard, añorado Asgard" -dijo con voz de burla y llamó al jefe de guardia de palacio -no dejes que nadie entre sin invitación.
Dentro de todo celebraban que aún estaba vivo, no cualquiera escapaba de las manos de Hela, especialmente después de tanto tiempo de estar perdido en El Helheim: él tenía derecho de elegir con quién quería estar, especialmente en un mundo que siempre lo trató mal por ser diferente a ellos.
Sonrió de medio lado, mejorando el carácter.
Amaba verlos desde el interior, arremolinarse fuera de la reja como moscas sobre la pestilencia, no entendía hasta qué punto podían llegar los nobles con tal de volverse populares ¿Ahora el "chico debilucho" realmente era tomado en serio como un príncipe? ¿Acaso ese grupo de simios había dejado de temerle a la hechicería?
Entró radiante al salón y junto a Thor se volvieron los anfitriones de la noche, pasearon por las mesas, procuraron que no faltara la cerveza, la hidromiel ni el vino, que la comida a pesar de que no abundara, nunca faltara para los presentes, que la entretención fuera del gusto de todos y que todas las personas presentes pudieran hablar con otras, sin quedarse solas en un rincón. Loki sabía lo incómodo que podía ser llegar a una fiesta a la que no se conoce a nadie.
Estaba conversando de forma agradable con Sif cuando vio como la entrada se iluminaba sólo con la hermosa presencia de Freyd y Gerd, provocando a Loki un fuerte dolor de estómago a causa de los nervios. Ya era hora de que sumiera las consecuencias de sus errores. Especialmente de los que no estaba arrepentido.
El príncipe se aceró a él, le hizo una profunda reverencia junto con su esposa y ambos le sonrieron con la misma estima que siempre le habían prodigado.
-Joven Erudito, Príncipe Loki, es increíblemente satisfactorio saber que no murió en manos del Ragnarok.
-Príncipe Freyr, Princesa Gerd –les hizo una leve reverencia e intentó disfrazar una mueca con algo más amistoso–que agradable sorpresa –mintió con toda la habilidad que le habían dado los años.
-Recibimos la invitación por parte de Thor, él sabía que lo pondría feliz –el moreno pensó que esas no serían las palabras que él utilizaría, pero no podía rechazar así a la realeza vanir.
-Claro que sí, siempre es grato verlos cerca de mí; ahora tomen una copa y cuéntenme qué me he perdido por diez años.
-Vaya, eso es todo un reto –dijo tomando un vaso de hidramiel y ofreciéndole uno a su esposa –sería difícil conseguirlo, pero parte de las cosas importantes es que estuvimos viviendo en Midgard, siendo Reyes es un país que actualmente se llama Suecia y nuestros hijos gobernaron luego de nosotros y muchos de nuestros descendientes aún están allá, viviendo la actualidad de ese reino, intentando disfrazar lo mejor posible su inmortalidad. Se ha convertido en una locura vivir en Midgard, por eso nosotros regresamos a nuestro bello Vanaheim.
-Increíble…
-Ni que lo diga… -Freyr le siguió contando de las vivencias de la actualidad de Midgard, los mitos que habían creado sobre ellos, riéndose de ciertas supersticiones que habían nacido entre los mortales y finalmente decidió que era tiempo de abordar el verdadero tema que lo llevaba a Asgard -Erudito, he conversado con mi hermana y no quiero ser insolente, pero me gustaría aclarar ciertos puntos –el jotun miró a Sif y se disculpó con esta, alejándose con los vanir.
-Sé lo que deseas saber, es sobre el Ragnarok ¿No?
-Es exactamente sobre eso.
-Yo fui el culpable de detonarlo; mi hermano Balder tenía una maldición sobre sus hombros y se suponía que cuando muriera se condenarían Los Nueve Reinos a la extinción, decidí que la única forma de salvar a mi hermano sería convocando la maldición, pero los demás no debían morir por mi causa… hice un trato con Hela, aunque ella fue la que me buscó y luego intenté hacer lo mismo con Freya, pero esta última se negó absolutamente, así que ocupé mis poderes para poder dominar su mente… por Las Nornas, Freyr, puedo derretirme en disculpas, pero realmente no lo lamentaré jamás –volvió a mentir el moreno -nadie murió y aparte liberé a mi hermano, que si bien está en otro cuerpo, por lo menos tiene la oportunidad de iniciar una nueva vida en la que no esté encerrado en un monasterio en contra de su voluntad.
-Freya está muy enojada, cuando despertó del transe y se dio cuenta de lo que ocurrió, me dijo que si Usted llegase a morir peleando, se iba a encargar de cortar su garganta; ella sabe que en el Valhala ya no se puede morir, pero sí le dolerá.
-Eso da miedo…
-Lo sé, yo le dije que era natural que Usted tuviera un plan que ella no alcanzaba a ver y al final resultó que yo tenía razón, de verdad me impacta su sabiduría, Gran Erudito.
-Freyr, creo que hace un tiempo te pedí que sólo me llamaras por mi nombre; y si no es así te lo pido ahora… por favor… sólo trátame de Loki.
-Perdón, no quise incomodarlo.
-Ambos tenemos el mismo título y en algún momento tú serás Rey de Vanaheim, aparte de haberlo sido ya en Midgard, no tenemos que llevar una situación de respeto extremo, por otro lado agradezco su confianza, aunque Freya tiene algo de razón y fue una apuesta muy elevada.
-Pero si no se juega no gana ¿O no es así? Especialmente si se tiene la balanza cargada a nuestra cabeza.
-Puede que tengas razón –le dijo sonriendo y vio a Thor de lejos –por favor, siéntanse en casa, disfruten, hablen, bailen, yo iré a ver a mi hermano un momento y luego nos volvemos a reunir.
-Claro que sí, muchas gracias por todo, Er… Príncipe Loki…
-Que sea sólo Loki.
-Que así sea, entonces, Loki –la pareja se dio la vuelta y se retiró para poder charlar con los nobles aesir, de los cuales conocían a la mayoría, el moreno sonrió al posar sus ojos verdes en el pequeño Ull que se aferraba al brazo de su madre y se sorprendió al notar la mano de Fandral alrededor de la cintura de la guerrera quien usaba un impecable vestido blanco, decorado con una faja dorada para acentuar su cintura.
Miró el suelo y apretó los puños: la conversación con el vanir le habían recordado los labios de Balder, sus caricias, sus ansias en la cama y la amabilidad con que día a día complementaba su vida en el monasterio y se preguntó si todo lo que hizo valió la pena; le había dicho a Freyr que sí porque no quería parecer un psicópata extremista, pero sabía que dentro de todo lo era, algo debía estar mal en su cabeza de genio para hacer cometer tan acción de atrocidad sin siquiera haberse detenido a pensar si eso era bueno o no.
Lo peor era que no sabía si había valido la pena finalmente todo lo que hizo y a veces quería despertar desesperadamente en el monasterio, abrazado contra su hermano, viendo el frío amanecer que usualmente se asomaba entre las montañas.
-Quizás debí haber sido menos ambicioso –murmuró con rencor hacia sí mismo. Lo quiso todo: que Balder fuera libre, que Sif no sufriera, sentirse amado, olvidar a Thor. Lo intentó, se esforzó, pero desde un principio tuvo que haber calculado que nada de eso terminaría bien; no consiguió nada, pues incluso la supuesta libertad de Balder se podía poner en tela de juicio por el simple hecho de que este había muerto.
Nada.
Lo sacrificó todo y lo perdió todo como un novato, no como un erudito.
Se acercó a hablar con Thor, pero cuando este se volteó pudo notar como los ojos azules formaban una mueca de pánico y el rostro del rubio se quedaba congelado entre la indecisión de abrazarlo y besarlo o sólo llevárselo de ahí.
Loki no entendió qué le pasaba hasta que sintió como dos gotas dibujaron un camino húmedo sobre su nariz y pronto fueron seguidas de otras y otras más.
El moreno estaba llorando por el recuerdo de Balder y Thor sin pensarlo lo tomó de la mano y lo arrastró fuera del gran salón ante la mirada atenta de Odín que se mostraba severa y disgustada.
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Thor dejó que su hermano llorara acurrucado en sus brazos mientras le acariciaba el cabello y lo apretaba un poco más contra él. Entre sollozos consiguió algunas palabras coherentes que logró usar para descifrar qué le había pasado al menor y finalmente dejó que este se desahogara a su gusto, manchando con lágrimas su pecho.
-Retirémonos, de todas formas ya están todos lo suficientemente ebrios como para no necesitar alguien que coordine, además puedo regresar en una hora más.
-Soy el peor homenajeado, de hecho debería estar muerto, no sé qué hago en Asgard...
-Loki… no digas eso, no es tu culpa, no estés triste por lo ocurrido, tú sólo querías lo mejor para nuestro hermano y en mi opinión lo conseguiste.
-¿Por qué? Porque ya no te molesta para estar conmigo ¿no? –murmuró con algo de rencor –siendo sinceros jamás lo quisiste.
-No seas cruel conmigo, hermano, yo soy ahora el tío de esa criatura y lo cuido casi como hijo, sé que en su momento estuve muy celoso de él, pero todo eso quedó en el pasado, ahora lo amo, realmente lo hago.
Loki asintió, sintiéndose avergonzado, pero no fue capaz de pedir perdón, Thor lo abrazó un poco más contra él y sonrió, él no esperaba esa disculpa, sabía cómo era su hermano y se conformaba con tenerlo entre sus brazos.
-Vamos a tu habitación -dijo el menor y Thor asintió.
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El príncipe heredero y señor del rayo jamás esperó que Loki le asaltara los labios con fuerza, prácticamente arrastrándolo a la cama. Estaba tan triste que creyó que dormirían abrazados y recordarían el pasado, pero en cambio el moreno cambió de actitud en cuanto cruzaron el umbral de la puerta. Comenzó a arrancarle la ropa con brusquedad y lágrimas en los ojos, luego empujó a Thor contra el colchón y se le iba a montar encima de su cuerpo semidesnudo, cuando el otro lo detuvo entre incómodo y excitado, se enderezó y lo abrazó con fuerza, arrullándolo con besos en el rostro, aunque el otro príncipe lo miraba con un rictus de disgusto.
-Hermano, tranquilo.
-¡Qué rayos te pasa! ¡Pensé que era lo que habías querido todo este tiempo!
-Y lo es, Loki, pero no quiero meterme entre tus piernas por un ataque de nostalgia con Balder.
-¡¿Ahora?! ¿En serio, ahora? ¿Tú, el señor arraso con las reglas porque soy el maldito heredero al trono, me vienes a decir a mí que no tomarás esta oportunidad porque de pronto tienes consciencia y esta te pesa? –miró a Thor con enojo y finalmente se levantó de la cama -¡Que te quede claro, si no eres tú, conseguiré quién me de lo que quiero!
Loki dio media vuelta pero la mano de Thor lo atajó y lo tiró sobre la cama. De pronto también estaba molesto.
-¡Y qué se supone que harás! -le gritó con voz profunda y oscura -¿Meterte en los pantalones de Fandral?
-¡Y por qué no! A él le gusto desde hace mucho ¡Podría darle el favor esta noche!
-¡Deja de meterte en la vida de las personas sin medir las consecuencias! -le gritó con rencor -¡eres el erudito más estúpido que he conocido!
-Tú no eres quién para decir algo así...
-¡Fandral lo está intentando con Sif! ¿Qué demonios te pasa? ¿No fue suficiente maquinación el triángulo amoroso con Balder? ¿Debes crear uno con Fandral?
-Sif me dijo que era un matrimonio falso...
-Eso fue al principio.
-¡Se nota a leguas que no se aman!
-¡Lo están intentando, por Las Nornas! Y aunque no resultara, no tienes derecho a meterte ¿Quieres sexo? Bien, yo te lo daré, pero no quiero que pienses en "él"... –el rubio acentuó la última palabra, intentando hacer entender al menor a quién se refería.
-Thor...
-¿Sabes? Lo peor de todo es que sé que no lo conseguirás y me molestaré porque a nadie le gusta sentirse usado.
-No quiero usarte -murmuró Loki, sintiendo como la rabia dejaba su cuerpo -no de la forma que crees por lo menos... Thor... tú no entiendes -se sentó en la cama -necesito que lo borres de mi sistema, no quiero recordar más sus manos en mi piel o su boca en la mía -volvió a sollozar -me duele, me duele tan adentro que a veces siento que me voy a desmayar ¡Y no debería decírtelo! Pero no sé qué más hacer con todos estos sentimientos... Thor... haz sido mi más grande amor... eres el único capaz de sacar a Balder de mi sistema; eres el único que yo quiero que lo haga.
-No costaba tanto pedir bien las cosas -susurró el rubio con un mudo en la garganta.
-Nunca he pedido bien las cosas.
-Tienes razón -el mayor lo abrazó y comenzó a besarlo lentamente, rozando ambas lenguas con cuidado; tenía miedo que si no era suave su hermano de verdad se desmayaría.
Con delicadeza jamás vista en el rubio, desprendió la ropa que aún quedaba en el delgado pero fibroso hechicero y no pudo evitar sonreír lleno de emoción al volver a tener ese cuerpo desnudo entre sus sábanas.
Loki bufó, avergonzado.
-Quita ese rostro de idiota –exigió y a cambio consiguió que su hermano se colocara encima de él, antes de besarlo con fuerza y haciendo notar la erección incipiente que poco a poco crecía rozando la contraria, separadas por el pantalón a medio poner de Thor.
El moreno lo vio con los ojos nublados por el calor que comenzaba a crecer de forma desesperante en su interior, el vaho en la boca, la saliva del príncipe heredero escurriendo aún por su garganta, el deseo en su piel erizada y el pulso descontrolado.
Sólo Thor podía conseguir eso en él.
Le dolía admitir que aunque amó con su vida a Balder y quiso quedarse junto a él, jamás iba a poder sacar al rubio de su pecho ni de sus entrañas.
Lo jaló del cabello con brusquedad para comenzar a besarlo profundo, al tiempo que procuraba que ambas intimidades se rozaran hasta el punto que el tacto con la tela dolía con desesperación y calentura.
-Déjame verla –suplicó el menor con la voz cargada de morbo y el otro sonrió de medio lado antes de liberar su miembro despierto en gloria y deseoso de invadir a Loki.
El moreno iba a bajar una mano para acariciar a su hermano, cuando este decidió que prefería someter a dejarse hacer, amarró ambas muñecas de Loki con un trozo de sábana que rasgó con sus músculos y la fuerza del sexo, y luego juntó ambos miembros para masturbarlos juntos como tantas veces lo habían hecho en su infancia, hacía ya tantas vivencias.
Entre gemidos cargados de sensualidad y caricias toscas y guerreras, pronto el rubio tubo a su hermano tendido como una masa temblorosa que lloriqueaba por una liberación pronta, que el mayor no estaba interesado en complacer.
Deseaba torturarlo para que jamás pudiera quitarse sus caricias nuevamente de su cuerpo. Jamás debía volver a entregarse a nadie más.
Le lamió las mejillas para limpiar las lágrimas que abandonaban inconscientes los ojos verdes que resplandecían por la humedad que acumulaban de forma proporcional a la cantidad de caricias hechas con esas manos rasposas por el uso de la espada y el Mjölnir; el heredero besó el cuello contrario, acaricio la blanca y visible clavícula con su lengua y luego la mordió dejando manchas rojas que durarían días; lo mismo hizo con el resto de la piel expuesta que se iba amoratando con una deliciosa escusa; lo suficientemente placentera como para hacer que Loki se olvidara de pensar en las marcas que siempre detestó.
El dios del trueno bajó hasta el miembro duro de su hermano y con una sonrisa ladina comenzó a lamer desde la base de los testículos hasta la punta que comenzaba a chorrear líquido pre-seminal salado y transparente; succionó la cabeza, haciendo que su amante se retorciera de placer, desordenando aún más el desastre de la cama, lo metió a su boca y comenzó a tragarlo hasta albergarlo por completo, relajando su garganta, sintiendo como el final de la extensión le golpeaba el fondo. Succionó con fuerza, ignorando el reflejo de arcada, sintiendo como su propio miembro palpitaba por falta de atención.
-¡Basta! –exigió el menor, pero el otro no lo quiso escuchar, sólo continuó moviendo la cabeza con entusiasmo, simulando al coito -¡Por Las Nornas! ¡Si sigues me voy a correr!
No lo soltó; en cambio de eso metió un dedo ensalivado por su pequeño ano provocando de inmediato que Loki se viniera en su boca. Sin dejarlo recuperarse lo volteó, lo colocó en cuatro, abrió sus nalgas y perdió la lengua llena de semen en su culo apretado por los años lejos de las aventuras amatorias.
El grito cargado en morbo que desgarró al hechicero le dio alas al futuro rey para comenzar a dilatarlo y lubricarlo con su propio semen.
Finalmente Thor volvió a recostar de espaldas a su hermano y se acomodó entre sus piernas.
-Sé que odias demasiadas muestras de cariño, pero debo decirte que jamás dejé de pensar en ti… te amo tanto y esto es como un sueño del que no quiero despertar.
El moreno le sonrió con dulzura y le acarició la mejilla mientras dejaba que el rubio metiera centímetro a centímetro su gran miembro duro, quejándose apenas, a pesar del gran tamaño que el hijo de Odín tenía.
Abrió los ojos verdes, llenos de lágrimas de placer, mezcladas con dolor, al sentirse completamente lleno; se había olvidado lo que era tener a Thor en su interior, esa sensación intensa de que lo atravesaba, era algo que no supo cómo olvidó; intentó aferrarse de las sábanas y de no sollozar mientras el rubio comenzaba a moverse, casi sin salir de él a causa de lo apretado que estaba. Jadeó un par de veces, tomando todo el aire que podía y poco a poco su interior se fue soltando ante la voluntad del mayor quien al ver el rostro sonrojado y los labios entreabiertos, deseosos y llenos de saliva de su pareja, no pudo más que atacarlo con más y más fuerza, haciendo que la garganta del menor se rasgara con un grito ahogado que salió mucho más ronco que su voz acostumbrada.
Loki lo miró por un segundo antes de tirarse a sus labios y besarlo con mucho diente y lengua.
Era el primer polvo que tenían en años y no fueron capaz de durar más de diez minutos en el coito.
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Ull corría de un lado a otro del Gran Salón estimulado por la gran cantidad de golosinas que en su vida normal no le era permitido consumir. Frigga intentó llevárselo para acostarlo en la habitación que alguna vez le perteneció a Balder, pero que por culpa de la maldición no había podido ocupar y que ahora le tocaba el turno a su alter ego de hacerlo; pero el pequeño no quiso dormir: simplemente no podía dejar de correr con toda la azúcar que había en su sistema. Comenzaba a marear a Sif quien de pronto se sentía lo suficientemente anciana como para rechazar una celebración con sus amigos e ir a la cama temprano.
Miró el reloj cósmico que se encontraba en el Gran Salón y supo que realmente no era temprano.
-¿Dónde se metieron Loki y Thor? –preguntó la chica y su esposo suspiró de forma profunda.
-¿No es obvio? Con Loki enfermo habían muchas cosas que no podían hacer, pero ahora no lo está ¿Qué mejor oportunidad?
-¿Insinúas que ellos…?
-Deben estar poniéndose al día con tantas noches de soledad ¿No está claro? Este es un regalo que Las Nornas le han hecho a nuestro futuro rey, sólo espero que sepa aprovecharlo, ambos se merecen una oportunidad sin importar lo idiotas que pudieron ser en el pasado.
-¿Odín habrá notado algo entre ellos?
-El Rey se ha estado comportando extraño –murmuró Fandral y la morena asintió –se ve muy lejano y pensativo cuando aparece Loki a la escena.
-Debe ser por lo del Ragnarök.
-¿Sinceramente? Creo que es más que eso… Thor me había hablado de lo mucho que le disgustaba a su padre que comenzara a buscar información para encontrar a Loki y resulta que de pronto aparece de la nada y amenaza el acenso al trono, porque estoy seguro que mi amigo no lo dejará escapar una vez más… si lo hace sería un idiota y Odín debe saber eso.
-¿Estás insinuando que El Rey planea algo?
-No lo sé, espero que no, pero si es así que Las Nornas los amparen.
-Cuando regresen deberíamos hablarles de nuestras sospechas.
-Tan inocente mi dulce esposa –dijo el rubio, sonriendo –si están haciendo lo que yo creo que están haciendo no regresarán –murmuró, le tomó el rostro y le besó la frente –¿Deseas retirarte ya a nuestro hogar? –la mujer miró a su hijo que corría siendo perseguido por su niñera y se rió.
-No seré capaz de lidiar con nuestro hijo ¿Te parece que esperemos a que se agote lo suficiente como para que se quede dormido?
-Vamos a pasear al jardín, entonces.
La mujer no dijo nada cuando su compañero la cubrió con su tapa y aceptó la mano que galantemente le tendía antes de salir del ruido y el olor a alcohol y hacia el encantador jardín de rosas de la reina.
-¿Y si ellos deciden pelear contra el mundo? –murmuró Sif.
-Quizás puedan perderlo todo, pero ¡Ey! Nosotros seremos fieles a ellos, si algo va mal con nuestros futuros reyes, los seguiremos hasta el fin de Yggdrasil si fuese necesario.
-Por mientras estén juntos sortearán todos los problemas, pero… ¿Y si vuelven a separarse?
-Nosotros les recordaremos qué es lo más importante.
-Eres un buen amigo…
-Siempre lo he sido, sólo espero ser un buen esposo algún día.
-Ya lo eres –susurró la chica y se acercó para dejar un suave beso en la comisura de los labios ajenos.
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Isgardur era uno de los hombres más rectos y confiables de Asgard aparte de un guerrero fiero y valeroso; eso más el trato firme pero justo con sus alumnos y su tropa, más su buena voluntad, hicieron que se ganara el favor de los superiores y bajo el amparo de estos, a los quince años de servicio había de a poco escalado, ganando el título teniente primero, luego coronel y volviéndose al final uno de los mejores brigadieres que la ciudad dorada había visto nacer.
No le agradaba quedarse en la opulencia de palacio, prefería vivir en su pequeña pero cómoda casa con su esposa y sus tres hijos.
Él era de baja nobleza lo que significó en su juventud saberse destinado a quedarse cuidando las pocas tierras de su padre, administrando las exportaciones que tenían, confinado al ocio de un escritorio, condenado a jamás alcanzar El Valhala; pero tenía seis hermanos más por lo que se dio el lujo de cambiar aquello por lo que verdaderamente lo apasionaba: servir a Asgard, aunque fuera como un soldado raso sin beneficios ni glorias familiares.
Nadie jamás dio una moneda de oro por aquel ser, tuvo que ir por sobre los deseos de su progenitor y escaparse de la casa antes de que lo atraparan para poder enlistarse: era torpe, demasiado delgado y realmente tímido; en los primeros entrenamientos pasó golpeado y en el suelo, siendo la burla de sus compañeros.
Lo único que tenía a su favor era la fuerza de voluntad y saber hacer las cosas bien, sin atajos ni trampas.
Entrenó duro, día y noche, sin salir a beber con los demás, sin intentarse ganar el favor de Thor, sin ir a bailes y festines, sólo para conseguir esculpir su físico y dominar la espada. Jamás se quejó, renegó o se arrepintió de haberse ido de casa.
Buscó solución y la consiguió.
El Padre de Todo notó aquello y finalmente, al retirarse sus hombres de confianz, Isgardur se volvió la mano derecha del Rey de Asgard. Por eso no se extrañó que Odín lo llamara para lo que suponía sería un secreto de estado.
-¡Señor! -se cuadró frente a su superior.
-Descansa -le dijo El Rey y lo invitó a tomar asiento –entonces… comprenderás que el tema que aquí toquemos no puede llegar ni siquiera a los oídos de tu familia.
-Sé guardar la información, Señor.
-Lo sé, eres de mi absoluta confianza y aún así me veo en la necesidad de pedirte que no me traiciones.
-Si es necesario decirlo para siempre, yo lo seguiré recalcando, Señor.
-Te agradezco aquello, porque estoy algo intranquilo… como todo el reino lo sabe, mi hijo Loki desapareció en el Ragnarök y fue la única baja real que tuvo Asgard, en aquel entonces, la única persona que existía para suceder el trono estaba obsesionado con encontrar a su hermano perdido y ahora que lo encontró su nueva obsesión es Loki, no podemos permitir aquello… por qué te preguntarás… -el otro hombre sólo asintió –primero es porque un rey no tiene permitido complacer sus propios caprichos y debe entregarse completamente a su pueblo.
-Eso es loable.
-Pero ni lejanamente es la verdadera razón por las que tomo cartas –Odín suspiró con cansancio y se masajeó el puente de la nariz –temo que mi hijo menor haya hecho una alianza con Hela; no sé si le fue bien, no sé si le fue mal, como sea él se quedó en el Hel... lo sé… Sif y Thor me lo confirmaron, aunque ninguno pudo darme una historia completa sobre aquello. Yo creo que hay más, pero Loki es lo suficientemente inteligente como para ocultar información… eso… y Hela lo es aún más como para haber engañado a Loki. No sé si esté bien, si las vivencias en el inframundo trastocaron su ya delicada mente, sinceramente espero que esté en sus cincos sentidos, aunque lo veo difícil, tengo miedo de que Loki sea la llave que se necesita para traer el ejército de sombras a nuestro reino.
-Entiendo… no hablaré, Señor ¿Pero qué hago yo aquí?
-Finalmente al ver que mi hijo no me escucharía ni me obedecería, comprometí mi ayuda a Thor, por eso Loki está aquí, por eso lo encontramos; el Loki que está aquí no es el real, es un clon hecho con magia de alguien muy poderoso… la idea es exterminarlo… le haremos creer que mi hijo menor tuvo una muerte accidental.
-Eso es cruel.
-Pero necesario –murmuró con rostro cansado y abatido –lamentablemente necesario.
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Los rayos del sol llegaron deslumbrantes desde el amplio ventanal de la habitación de Thor hasta el pálido rostro dormido de Loki, quien acostumbrado a la oscuridad resintió pronto tanta luminosidad, despertando con un rictus de desagrado y desvelo; sus ojeras eran negras y marcadas y el dolor de cadera era evidente cada vez que se movía... no recordaba lo doloroso que era tener sexo luego de mucho tiempo de sequía.
Se desenredó de los brazos de y Thor con toda la intención de cerrar las cortinas y recuperar un par de horas de sueño de las que su hermano le había quitado la noche anterior. O por lo menos eso pretendió hasta que sintió un picoteo en el ventanal.
Frunció el ceño y prefirió ir a revisar; ni siquiera se sorprendió de ver a un cuervo de Odín intentando llamar su atención para entregarle un pequeño papel. Loki se supo desnudo frente al ave y podía adivinar el torso de Thor siendo expuesto en gloria y las sabanas apenas cubriendo su hombría y parte de su trasero; sabía que su padre se enteraría de todo lo que su cuervo veía, pero no dejó que la preocupación lo invadiera: de seguro que Odín ya sabía que habían pasado la noche juntos.
Leyó apenas la misiva con su nombre y despachó al ave diciéndole que en una hora más iría al Salón del Trono, luego de eso mando a preparar la bañera a Ivar y se metió al agua templada, intentando relajarse y preparándose psicológicamente para la conversación que pronto tendría lugar.
La verdad era que le sorprendía que su padre hubiera esperado tanto.
Cuando estuvo listo le dejó un beso en los labios entreabiertos de su hermano y este alcanzó a despertar justo para tomarle la mano y tirarlo sobre la cama para abrazarlo.
-¿A dónde vas tan temprano? Aún quedan horas para poder despertar.
-Primero: ya amaneció; segundo:,a ti no te interesa dónde voy.
-Entonces no te dejaré ir, es fácil -ambos iniciaron una pequeña pelea de tira y afloja hasta que Loki, usando sus trucos sucios, terminó besando a Thor para que lo soltara -¡Esto es trampa!
-No, eso es usar la cabeza... -vio que su hermano se quejó, haciendo puchero, a lo que el moreno respondió negando con la cabeza mientras sonreía -pero de todas formas te diré.
-Entonces no me quejaré más.
-Es algo que te incumbe de todas formas.
-¡Planeabas no informarme de algo que merecía saber!
-Yo jamás sería capaz…
-Loki, siempre haces cosas como esas…
-Tienes razón, entonces sí sería capaz… -el moreno se rió un poco ante la frustración de su hermano, pero pronto se puso serio, se acercó para dejarle un beso fantasma en los labios y se acomodó sentado sobre las sábanas para mirar al mayor con tranquilidad –Thor, estoy seguro que ayer no fuimos en lo absoluto discretos al marcharnos y eso va a traer consecuencias… yo estoy asumiendo que quieres vivir con ellas si a cambio podemos estar juntos, pero sí en cambio no lo deseas, debes decírmelo en este minuto y no abogaré por nosotros e inventaré alguna escusa ante él, pero debes saber que si no quieres estar conmigo, no va a haber una tercera oportunidad, así que responde con seriedad y estando bien seguro de tus intenciones ¿Quieres que eliminemos las mentiras y luchemos para poder estar juntos? –el rubio lo vio sorprendido y emocionado. Simplemente le sonrió y lo abrazó con fuerza.
-Es lo único que realmente deseo en este y en Los Nueve Reinos.
-Sea… prepárate para una gran batalla.
-Si el resultado es poder quedarnos juntos, no me importará nada, ni siquiera el destierro.
Loki dejó la habitación de su hermano con reticencia y se encaminó por los pasillos dorados del palacio, auto-convenciéndose de que todo era para mejor y las mentiras que siempre fueron su fuerte, esta vez tenían que terminar. Lo importante eran hablar las cosas de cara, enfrentarlas y ganarles con austucia.
De eso él tenía mucho.
Además Odín lo único que podía cobrarle contra la posibilidad de tener una relación era por hombres y no tener heredero al trono, porque claramente no eran hermanos ¿Pero realmente no podían tener herederos? Encontró la forma de detener el Ragnarök sólo con porfía, de seguro podía hacer que su transformación femenina tuviera un vástago que se volvería en el futuro rey de Asgard. Quizás sus entrañas de varón jamás albergarían un óvulo fecundado, pero él siendo ella convertía su cuerpo por completo, no sólo en apariencia.
Su padre debía escucharlo; la justicia estaba de su parte.
Sabía que Thor aún no era consciente de que su pequeño hermano era adoptado, pero primero quería ver cómo jugar aquella carta con El Padre de Todo. El rubio de seguro sólo lo sabría, correría, gritaría y exigiría, sin manejar realmente el poder que aquella información contenía… al príncipe heredero jamás se le pasaría por la cabeza que eso derivaría en alborotos en Asgard: un jotun en la línea de herencia del trono asgardiano. Ambos mundos se odiaban y él estaba consciente de eso; no quería desfavorecer a su reino, pero ya había saltado las dudas que mantenía.
Necesitaba quedarse con su hermano.
Al llegar no se detuvo siquiera a que lo presentasen, abrió las puertas del Salón del Trono y caminó hacia el rey; después de todo él seguía siendo hijo del viejo tuerto que estaba sentado en el trono, aunque sabía que la distancia que entre ellos había nacido ya no podía ser brincada.
Se detuvo frente al trono y ni siquiera hizo el gesto de querer mostrar una reverencia, en cambio de eso lo miró retador y con una sonrisa burlona lo enfrentó.
-¿Padre, necesitaba hablar conmigo? –el rostro de Odín se movió en disgusto, pero prefirió omitir aquello, no iba a caer en las provocaciones de su hijo.
-Acércate muchacho, tengo que hablar algo importante –el moreno subió las escaleras que separaban al piso del trono y en cada gesto destilaba su desconfianza con aquella situación. Una vez que estuvo cerca se sentó en el sitio que le correspondía por jerarquía y esperó a que hablara –necesito que me digas qué pasó el día del Ragnarök… -Loki iba a interrumpir, pero El Rey le ganó –sé que tú fuiste el culpable… Sif se vio acorralada para contarnos cuando su embarazo ya no podía mantenerse en secreto, pero no sabían todo; ni ella ni Thor ¿Serías capaz de relatar lo ocurrido sin mentir? –el menor lo pensó mucho y finalmente habló de manera seria.
-Sólo si me das amnistía completa por mis crímenes.
-¿Crees que estás en posición de exigir algo así?
-Oh Padre, no querrás que tu pueblo se entere que un príncipe asgardiano fue el causante de tanta destrucción, especialmente si este príncipe asgardiano resulta ser un príncipe jotun.
-¿Y si quisiera arriesgarme?
-¡Oh, por favor, viejo necio! ¿Para qué? ¿Para arruinarle la coronación a "la luz de tus ojos"? No me hagas pelear contigo, he visto más de lo que crees, he estudiado más de lo que puedes imaginar, sé cosas que no pensarías jamás, tengo muchos años menos que tú y mi cabeza puede más que la tuya ¿Quieres que te humille? Bien, eso haremos.
-Te puedo silenciar…
-¿En serio crees que es tan fácil como matarme? Ya hablé una vez con Hela para que me devolviera las almas y a pesar de que la muy zorra me las regaló con una trampa, cumplió su trato ¿Crees que no me devolvería el tiempo necesario para joderte un rato? –el ojo azul de Odín se quedó fijo en el rostro enojado del príncipe y asintió, total no importaba; el resultado era el mismo.
-Está bien, tendrás amnistía total, además de eso sólo yo sabré el curso de los sucesos.
-Me parece perfecto –lo miró un segundo y luego desvió la vista –primero debes saber que cometí tantas tonterías por amor… tú no lo entenderías porque para ti sólo hay dos personas que importan en tu vida y el resto somos desechables. Balder no sólo fue mi hermano; él fue mi compañero de celda, mi mejor amigo, mi discípulo y maestro y por sobre todo él fue… él… él fue…
-¿Tu pareja? –el menor vio a su padre y asintió.
-Ya lo sabían, era obvio, pero de seguro pensaste que todo estaría bien porque nos tenían lo suficientemente lejos como para que no repercutiera… jamás pensaste lo mucho que estaba dispuesto a llegar por amor. Yo maté a Balder mientras hacíamos el amor; por accidente descubrí que el hechizo que colocó en él Frigga, no era inmune al muérdago… una planta tan pacífica jamás podría haber hecho dañado físicamente a Balder ¿No? Pero en las manos correctas hasta el más inútil puñal se vuelve un arma… bañé mi daga con aceite de esa planta y lo distraje lo suficiente para que no notara mi traición… llegué a la conclusión de que para salvar a mi hermano de la maldición debía hacer que se cumpliera… Hela me hizo el trabajo fácil; de hecho ella me buscó ¿Cómo? Hizo que tú me llamaras para la guerra contra los vanir, Angrboda se encargó de llevarme ante su presencia, pactamos las almas de los muertos, incluida, por supuesto, la de Balder. Freya me hizo el trabajo más difícil y me negó todo para que no se me ocurriera llevar a Los Nueve Reinos a un caos total, pero ya sabes cómo me dicen los midgardianos… soy el dios de la mentira y las travesuras; esta fue y será la más grande de todas… no me costó realmente dominar la mente de ella y con eso me asegure de conseguir a los muertos en batalla, no podía arriesgarme a que alguien más muriera o sino yo dejaría de tener razón ante los ojos de ustedes. Necesitaba espadas y por eso Sif y Thor terminaron en mi grupo a pesar de que todos los vieron luchar en Asgard… los que de verdad pelearon en sus nombres fueron los traidores del Concejero y El Hechicero.
"Como ya sabes gracias a ellos se alargó la batalla en Vanaheim; fue gracias a esos hombres que Hela logró contactarme; como sea, yo los hechicé para que ellos actuaran como los guerreros y tuvieran las apariencias de Thor y Sif más sus dones de batalla y resultó todo bien, ni siquiera tú lo notaste al principio, luego, mientras todo colapsaba Angrboda nos buscó para ir al Hel; al único que fuimos a buscar fue a Balder para poder detener todo, lo que no sabía era que la reina del inframundo nos atacaría con su ejército de sombras y dentro de toda la confusión mi hermano, que en ese minuto solamente era un alma, me empujó para evitar que Garm me agarrara entre sus fauces y con eso su alma se condenó a desaparecer; si no hubiera sido porque Sif estaba embarazada hubiera sido imposible salvar su esencia –Loki bajó la vista y Odín evitó preguntar por el claro triángulo amoroso que ahí había habido –luego de eso hice que Sif y Thor se fueran y yo me quedé a cambio de las almas de los demás y de que los monstruos que destruirían Los Nueve Reinos se retiraran de vuelta a sus lugares respectivos… fin.
-¡Qué! –el ojo lleno de furia, de Odín, se clavó en el rostro del menor, quien dio un brinco ante el grito repentino que El Rey había dado -¡Estás bromeando! ¡Pasaron diez años de eso, necesito la otra parte de la historia!
-No hay otra parte, no hay nada… sólo aparecí en Asgard y luego de diez años me encontré despertando acá ¿Algo más? Nada más, yo tampoco sé qué me ocurrió en el inframundo, me intriga de sobremanera, pero creo que lo único que podría traer aquello sería que me perdiera nuevamente en El Helheim.
-¡Eso no me sirve! ¡Yo te traje para saber qué planeaba Hela! ¿Y así respondes?
-Tú me trajiste… ¿Cómo se supone que hiciste eso? ¿Acaso me sacaste del inframundo? ¿Tomaste tu caballo de gran señor y te fuiste heroicamente a buscar mi alma? Oh, claro que no, jamás harías eso.
-¡Ja! –Odín sonrió de lado y a Loki se le agrió el estómago; eso cada vez estaba más extraño y peligroso –Claro que no, nunca sería tan idiota para meterme en el terreno de Hela como lo hiciste tú… aún así te debes preguntar cómo conseguí traerte.
-Oh Rey entre reyes, ilustra a este "idiota" –escupió de mal humor el menor.
-No te traje ¡Nadie te trajo! Eres sólo un instrumento para mis propósitos.
-¡Deja de acertijos, viejo, qué demonios quieres decir!
-Sólo estás aquí para convencer a Thor de no seguir buscándote, ni siquiera eres tú, fuiste creado con magia.
-U-un clon –tragó en seco y los ojos verdes se abrieron con desesperación -¡Qué me vas a hacer! –se paró buscando una salida.
-Ya te dije… necesito que Thor deje de pensar en ti para que se despose como las reglas dicen ¿No te sorprendió que no me acercara a ti a pesar de los años que estuviste desaparecido?
-Jamás has sido el mejor padre.
-Pero aún así siempre traté a Loki como mi hijo… tú no eres mi hijo…
-¡Maldición! –comenzó a recordar los planos del castillo que guardaba en su brillante cabeza y sin dudarlo corrió a un pasillo secreto que estaba detrás de Odín; este no hizo nada, en cambio sonrió y murmuró.
-Tan predecible –cuando el moreno abrió el pasadizo se topó de frente con Isgardur quien con mano firme y un movimiento rápido le tomó el brazo para atraerlo a su cuerpo y así poder asestar dos golpes con un estilete, directo a los pulmones, haciendo que estos poco a poco se llenaran de sangre que pronto rebalsó por la nariz y la boca del clon de Loki, asfixiándolo con su propio líquido carmesí mientras sus ojos verdes no podían evitar llenarse de lágrimas de dolor y de angustia.
Loki maldijo internamente porque la falta de aire no le permitía hablar. Una mano se aferró a la armadura de cuero del soldado, llenándola de sangre, junto antes de que su cuerpo colapsara y cayera retorciéndose por la desesperación de no poder respirar, hasta que por fin se rindió dejando que su vida llegara a su fin pensando únicamente en la persona a la cual amaba ¿Lo extrañaría? No importaba si era Loki o un clon de este; él podía sentir lo que alguna vez sintió el dios de las travesuras y en ese minuto la tristeza y el odio por no volver a ver a Thor le rebalsaba el cuerpo.
Isgardur tomó el cuerpo del príncipe y lo miró lleno de angustia, El Rey se paró frente a él y negó suavemente.
-No es real, no debes preocuparte.
-No me pareció mentira –murmuró y bajó la vista.
-No es real… -repitió El Padre de Todo y se dirigió a la salida del Salón del Trono –procura que ni Thor ni Frigga vean el cuerpo antes de que lo arreglen, debe parecer como si todo fue obra de Hela.
-Los sanadores lo notarán, el punzón es pequeño, pero deja marca de todas formas.
-Los sanadores ya lo saben, no puedo hacer esto sin ellos.
El guerrero vio a Odín irse y se preguntó que si matar a un miembro de La Familia Real por orden de su propio Rey era traicionar a la patria; y si no era así se preguntaba por qué su pecho le dolía con tanta angustia.
NA: mucho tiempo sin actualizar, pero creo que les dije que preparo un cosplay para la comicon y en eso estoy... de hecho deben darles gracias a "Amor y traición" que es el mejor fanfics de Thorki que haya leído alguna vez en la vida, pero que siempre logra romper mi corazoncito de pollo... Ophelia Wells y Cuencas Vacían han hecho the best fics 4 evah y me tienen sumamente amarrada y el último capítulo estuvo tan intenso que tenía que quitarme la imagen mentar escribiendo, necesitaba que mi cabeza reemplazara las imágenes de Thor y Loki que me dejaron ellas por último por esta historia en la que tienen un triste final, pero que el trayecto fue lindo... de hecho ni siquiera les he comentado siendo que lo leí el mismo día que lo subieron, porque quería terminar de escribir este capítulo y así quitarme las ganas de suicidio.
No estoy diciendo que esto sea mucho mejor, pero ayuda XD.
Gracias por esperarlo, gracias por los rev y esto sólo empieza... de verdad perdón por la demora.
Les doy permisos de odiar a Odín.
