Diez de la mañana…
El sonido del reloj hacía eco en las paredes mientras dos jóvenes se encontraban sumidos en sus pensamientos.
Harry Potter golpeaba constantemente su zapato en el suelo, claro signo de los nervios que tenía en aquel momento. Miraba constantemente el reloj y cada vez que lo hacía parecía que las horas volaban. Por Merlin, en unas cuantas horas estaría entrando en el laberinto y quien sabe lo que le esperaría ahora.
Suspiró con aplomo y se dejó caer en el sillón frente a la chimenea concentrándose en las llamas y no en el terrible martilleo del bendito reloj que parecía no querer dejarlo en paz.
Y luego estaba el hecho de que Hermione lo había esquivado esos dos días; está bien, tal vez él tenía la culpa por decirle que le daría el tiempo para pensarlo, pero ¿eso implicaba no verse?; la extrañaba demasiado. Su sonrisa, su mirada, su apoyo y por Dios, esos celestiales labios que parecía habían nacido para ser besados por él y ningún otro.
El tiempo vuela y ciertamente lo hace cuando se avecina algo que no quieres que llegue.
Hermione permanecía con la mirada fija en los doseles de su cama mientras en la habitación se escuchaba el constante tintineo de las manecillas del reloj. Su ropa muggle era lo que complementaba su vestimenta el día de hoy. Acostada en la cama con un brazo sobre la frente y el otro en su estómago mientras se mordía el labio inferior y los pensamientos no la dejaban, se encontraba la castaña.
Faltaban horas para la última prueba del Torneo y aunque estaba animada por ir a apoyar a Harry y Viktor, pero en especial al Gryffindor, no podía dejar de atormentarse con lo vivido con Harry hacia dos días.
Lo extrañaba; sus abrazos, su sonrisa, ese pelo indomable, y sobre todo sus labios. La simple idea la hizo sonrojarse.
¿Endondelehabránenseñadoabesar?, se preguntó la castaña mientras recordaba los perfectos besos del pelinegro.
Suspiró y decidió pensar en otra cosa que no fueran sus labios pero simplemente era imposible, era como una droga, entre más tratas de dejarlo más te obsesionas.
Dios, tenía que aclarar sus sentimientos. ¿Sentimientos?, ella ya los tenía bien claros. ¿Entonces porque le pidió tiempo a Harry?, estaba completamente segura de que lo amaba. ¿Entonces porque esa estúpida decisión?
Ciertamente la respuesta no la sabía.
Mencionó algo referente a perder su amistad, pero… ¿le importaba más su amistad que lo que ambos sentían?, después de todo Harry le confesó que la amaba y ella a él. Obviamente las cosas no podrian ser como antes… entonces ¿por qué pedir tiempo?
Dos de la tarde…
Escasas seis horas faltaban para la última prueba y ambos jóvenes no se decidían en hacer otra cosa que atormentarse.
Harry había encontrado una actividad muy recreativa lanzando bolitas de pergamino a la chimenea y tratar de mantenerlas sin fuego la mayor parte del tiempo, claro que la abandonó cuando en un movimiento brusco de su varita uno de los pergaminos salió volando en su dirección y casi lo deja sin cejas.
Después tuvo un fiel acompañante, Crookshanks, aunque éste lo abandonó cuando en un descuido de su parte lo tumbó de su regazo para recoger una pluma con la que le estaba haciendo cosquillas al minino.
Y por último, justo en ese momento estaba pensando seriamente en subir al cuarto de las chicas y hablar con ella, porque según Lavander, Hermione no había salido en ningún momento y Parvati y ella le habían llevado comida hace un momento.
Volvió a mirar en dirección de las escaleras y calculando el tiempo que tendría para subir sin ser detectado esperó hasta que decidido se levantó.
¡Necesitoverla!,aunqueseasólounminuto;esmás,laveréporlapuertaperonolamolestare,sólolaobservareensilencio; pensó mientras se levantaba y se dirigía a las escaleras.
Si,esoharé,sólolaveréyluegoempezaréaconcentrarmeenqueharéenellaberinto; llegó a la escalera. Unsegundoodosylisto… puso un pie a la altura del primer escalón…
Hermione permanecía aun en su cama, con una bandeja de comida casi intacta en la mesilla de noche cortesía de Lavander y Parvati.
Y aun no podía dejar de pensar en el porque le pidió tiempo a Harry. Lo amaba. La amaba. Entonces ¿qué esperaba?
Necesitaba verlo, decirle que lo amaba, escucharlo decir que la amaba, abrazarlo, perderse en esa verde mirada… besar esos apetitosos labios.
Por Dios, ¡estaba perdidamente enamorada y aun así pedía tiempo!
Que estupidez.
Ya era tarde, pronto sería la última prueba y tenía miedo de que él pensara que no le importaba y por eso se alejaba de él pero la verdad era otra. Es cierto que estuvo alejada esos dos días, pero no era porque no quisiera estar cerca de él sino porque en esos dos días estuvo con Viktor.
Está bien, pésima forma de decir el porque no estuvo con él. Pero tampoco era para que pensaran cosas que no son.
Esos dos días le habían servido de mucho pues pudo al fin hacerle entender a Viktor que a él sólo lo veía como amigo y decirle que estaba enamorada de otro, aunque no le dijo de quien tenía la remota idea de que el búlgaro ya lo sabía. Sólo sería de confirmárselo.
Y de nuevo Harry en sus pensamientos.
¿Qué diablos le había hecho?
¡Necesitoverlo,necesitoverlo!, pensó con ansias. Tengoquedecirlequeestoyconél;apoyarlo. Se levantó de la cama y se dirigió a la puerta.
Debesaberquenomentíesedía,queloamo… llegó a la puerta.
Tengoqueir,tengoqueapoyarlo, pensó con decisión mientras apoyaba su mano en el picaporte…
… y giró sobre si mismo.
Mejoresperoaqueellavenga, pensó el ojiverde y regresó a su asiento…
OtalvezdebadarleespacioparaqueseconcentreenelTorneo, pensó la castaña regresando a su cama…
¡Cobarde!, les reprendió una vocecilla muy conocida por ambos y con el timbre de la voz del otro.
Y al final el tiempo cobró su cuota…
Harry se levantó un tanto tembloroso y se dirigió al campo de Quidditch donde estaría el laberinto mientras se perdía entre la mar de estudiantes eufóricos…
Hermione bajó presurosa las escaleras para encontrarse con la soledad de la Sala Común.
¡Demonios!, maldijo mentalmente.
Corrió hacia la salida y apenas puso un pie fuera de la Sala Común fue arrollada por una muralla de estudiantes arrastrándola con ellos…
— ¡ES GENIAL, LA ÚLTIMA PRUEBA!
— ¡HARRY TIENE QUE GANAR!
— ¡DEBE SER UN GRYFFINDOR EL VENCEDOR!
— ¡HARRY!, ¡HARRY!, ¡HARRY!
Gritos, exclamaciones, palabras de ánimo… demasiadas voces entraban en los oídos de Harry pero ninguna era la que quería escuchar…
— ¡ESPERO QUE SEA POTTER EL CAMPEÓN!
— ¡SI, QUE SEA ÉL Y NO EL CARA BONITA DE CEDRIC!
— ¡PUES YO APUESTO 10 GALEONES A QUE EL GANADOR ES DIGGORY!
Un gran grupo de estudiantes de Gryffindor y Hufflepuff le hacían imposible a Hermione pasar, si ella empujaba hacia delante, inmediatamente todos se venían hacia atrás y la empujaban junto a los demás…
No había escapatoria, tendría que enfrentar esta prueba solo, sin el apoyo de Hermione.
— ¡Harry!, ¡Harry! — dos voces lo llamaron mientras brincaban y movían los brazos para llamar su atención. Inmediatamente reconoció sus pelirrojas cabelleras.
Liberándose quien sabe como del tumulto de estudiantes dobló por otro pasillo y esperó a que lo alcanzaran.
— ¡Que suerte que nos viste!… — respiró Ron mientras se acomodaba su torcido yérsey Weasley.
— Si, pensé que iban a destriparme ahí mismo — se quejó Ginny acomodándose el cabello y la blusa con el escudo de Gryffindor.
Harry medio sonrió y miró sobre sus hombros.
— Tranquilo, también fue victima de la multitud pero llegara. Tú confía — lo animó Ron en susurro y pasándole un brazo por los hombros mientras le revolvía el cabello amistosamente, tomó a su hermana del mismo modo y los arrastró a la salida…
Era simplemente caso perdido. Resignada dejó que la muchedumbre la arrastrara con ellos y cuando finalmente salieron al exterior y pudo librarse de ellos suspiró con frustración. Si pensó que lo vivido anteriormente era mucho ahora simplemente la palabra mucho abarcaba muy poco.
Una marea de alumnos le impedían ver más allá de tres cabezas y eso ciertamente era un problema cuando muchos de ellos eran más altos que ella. Tenía que encontrar una forma de pasar entre la multitud sin morir en el intento…
Apenas vieron a Harry caminando hacia ellos, los alumnos hicieron un camino indicándole por donde pasar. El pelinegro se sentía como una vaca en exhibición y que la mandarían al matadero apenas llegara a su destino, mientras a su lado Ron caminaba con las orejas rojas y Ginny con un leve tono rosado en sus mejillas.
— Es una suerte que seas campeón, sino… — dijo el pelirrojo. Harry hizo una mueca que pudo tomarse como una sonrisa. Sin embargo Ginny le dio con el codo a Ron en el estómago al advertir el estado del pelinegro…
Y justo cuando se iba a dar por vencida un joven búlgaro aparecía ante sus ojos. Lo recordaba como un amigo de Viktor. El joven le dijo algo pero ella no entendió entre los gritos a su alrededor, el joven sonrió y le indico que lo siguiera.
Era como si llevara una enorme pala de las que usan para quitar la nieve y ella fuera una simple observadora. Por donde pasara el búlgaro, los estudiantes desaparecían inmediatamente, no sabía si era por su gran tamaño, su aspecto hosco, o por la manera en que los empujaba a los lados, pero Hermione aun así estaba agradecida pues la alejaban sólo un reducido grupo de su objetivo… y fue entonces cuando lo vio a la distancia… su cabello indomable, su mirada triste, su sonrisa forzada hacia su amigo pelirrojo y su hermana, y Hermione no pudo evitar sentirse más que miserable. Dando un "gracias" al búlgaro emprendió carrera por su cuenta hacia su destino…
—… el Expelliarmus puede servir, el Desmaius, mmm… el Patronus quizás, uno nunca sabe… ¿cuál más?… — el pelirrojo no dejaba de darle instrucciones a Harry pero éste simplemente no escuchaba.
A su lado estaban los otros campeones y al parecer ellos si tomaban muy en cuenta los comentarios de sus amigos y familias pero para él era inútil tratar de concentrarse.
— ¿Quizás Impedimenta? — opinó Ginny.
— ¡Si!, — exclamó Ron — Impedimenta, emh… Bombarda si quieres acortar la distancia — bromeó pero su efecto sólo hizo efecto en su hermana.
Harry suspiró y se volvió a ver la entrada del laberinto y donde los Profesores junto a Bagman hablaban…
No iba a esperar más tiempo, si fueron cuatro años para darse cuenta de lo que en verdad sentía por Harry y saber que era correspondida no iba a desperdiciar ni un segundo más… haría lo que fuera para estar con él.
Empujando logró avanzar un poco más.
Quería estar junto a él más que nada en el mundo y nada la iba a alejar de su cometido. Ni sus inseguridades. Ni sus pensamientos pesimistas. Ni siquiera ésa maldita muchedumbre que le impedía avanzar.
Enojada porque no la dejaran pasar empujó más fuerte…
— ¡LA ULTIMA PRUEBA ESTA A PUNTO DE EMPEZAR!; ¡ALUMNOS Y FAMILIARES FAVOR DE PASAR A OCUPAR SUS ASIENTOS!; ¡CAMPEONES POR AQUÍ! — la voz de Albus Dumbledore resonó en los alrededores y un joven se sintió desfallecer mientras una joven estaba cada vez más cerca de su objetivo.
— Bueno, creo que nosotros ya nos vamos… — empezó a decir Ginny.
— Te veremos al final — dijo Ron sonriéndole.
— Gra…
— ¡HARRY! — exclamó la voz de Hermione a su espalda. Harry se giró y la vio corriendo hacia él.
El pelinegro la miró confundido pero su corazón empezó a palpitar como loco mientras ésta rápidamente se acercaba entre la multitud; iba a abrir la boca para decir algo pero fue callado por los labios de Hermione sobre los suyos; emocionado, rápidamente la abrazó de la cintura y la levantó varios centímetros del suelo mientras ambos olvidaban en donde estaban y que eran observados por muchas personas. El oxigeno no llegaba a sus pulmones, ¿pero que importa si estas con la persona amada?, Hermione estaba bien prendida al cuello de Harry y éste a su cintura mientras sus labios se besaban con ansias y amor al verse nuevamente juntos después de "mucho" tiempo.
Viktor vio aquello y esbozó una sonrisa triste para seguir su camino. Ginny los miró sorprendida y no pudo evitar sentirse un tanto enojada pero sabía que era lo mejor, si ellos eran felices, ella también lo sería. Ron sonrió burlón al verlos y un brillo apareció en sus ojos al ver por fin unidos a sus dos mejores amigos.
— ¡Suerte!, ¡te estaré esperando! — le deseó Hermione con una gran sonrisa luego de culminar el beso y con ésa promesa oculta. Harry sonrió y la abrazó fuertemente mientras la bajaba lentamente al suelo y le dio un último beso antes de partir a la última prueba.
Con el corazón latiéndole frenéticamente se puso en la entrada del laberinto y su mirada nunca se desconectó de Hermione, un brillo especial apareció en sus ojos al ver como la castaña le decía entre labios "Te amo" y le mandaba un beso. Con una sonrisa se giró y entró junto a los otros campeones al laberinto.
Sin siquiera ser concientes de lo que les espera al ver regresar a Harry Potter, El Niño Que Vivió.
El momento de elegir entre lo fácil o lo correcto ha llegado… y con ello…
Lord Voldemort.
—
¡El final!
Solo falta el epilogo.
Snif! Snif!
Estoy muy orgullosa de este fic… bueno, de todos jejeje
Sé que esta historia la escribí muy diferente de mi primer historia "Vacaciones es Australia", pero al final la cuenta lo que les pasa a los dos ¿verdad?
Tengo que agradecerles a muchas personas ero simplemente las palabras no salen de mis acalambrados dedos así que esperen al siguiente capitulo para los agradecimientos.
Actualizare pronto. Déjenme comentarios.
Y recuerden: ustedes tienen el poder de cambiar la historia, sólo tomen un pedazo de pergamino, una pluma y dejen salir las ideas.
Con cariño.
Yuly
