Capítulo 25
Cacería
-Cass- estoy incomodo no sé porque demonios la dije que nos veríamos aquí, a pesar de que ya ha visto el tugurio donde vivía por fuera y no ha salido corriendo espantada, no quiero que vea como es esta pocilga por dentro.
-Te espero aquí- me dice sentándose sobre un viejo neumático desinflado.
-No tardo nada- le echo una rápida mirada antes de entrar, ella asiente distraída, entro en el lugar que hasta hacía poco llamaba casa, paso a mi habitación me agacho y saco de debajo de mi cama mi ballesta y un carcaj con mis flechas.
Antes la tenía colgada en la pared, pero ahora que no estamos y que no sé cuándo va a organizar Merle alguna fiesta de las suyas, la escondo para que ningún yonkie me la mangue en pleno viaje.
Salgo y sigue en la misma posición en la que la había dejado con la mirada perdida en el infinito.
-Cassidy, esto…- me mira al notar que titubeo, ¿desde cuándo titubeo yo? –si no te apetece venir no tienes que hacerlo-
-¿Qué? No por dios ¿estás de broma? Solo una idiota desperdiciaría una clase de supervivencia contigo- se pone en pie más animada, -pero si has cambiado de opinión y crees que te estorbaré no pasa nada-
-Cuando te invité a venir ya sabía que estorbarías, con eso no hay problema- le digo sabiendo de sobra que la va a molestar.
-Vaya muchas gracias por tu fe en mí- dice sarcástica mientras seguimos el camino detrás de mi casa para adentrarnos en el bosque.
-No se trata de que te subestime, pero no estás acostumbrada a esto, aunque trates de evitarlo harás ruido- explico paciente.
-Muy bien- me sujeta por la muñeca -¿Cómo debo seguirte entonces para hacer menos ruido?- pregunta interesada.
-Intenta pisar sobre mis huellas, el terreno estará más blando al haber pasado yo antes.-
-Vale, ¿algo más?-
-Mantente en silencio y observa- asiente soltándome para hacer un saludo militar, después finge cerrar una cremallera imaginaria en su boca.
Niego divertido por su actitud.
Llevamos casi una hora caminando en silencio, he de decir que pese a ser su primera vez se mueve con bastante sigilo, de vez en cuando pisa alguna ramita o golpea alguna piedra pero en general es bastante silenciosa.
Y tiene una gran capacidad de concentración, sabiendo lo inquieta y curiosa que es me sorprende que consiga mantenerse tanto tiempo callada.
Me detengo y le hago una seña para que me imite y no se golpeé contra mi espalda, preparo la ballesta, fijo mi objetivo, apunto y disparo. Al ver caer la ardilla del árbol Cassidy pega un pequeño chillido involuntario.
-Lo siento- se disculpa en un susurro.
-Tranquila, es normal que te impresione, es la primera vez que ves algo así ¿no?- la pregunto recogiendo al animal del suelo, le arranco mi flecha, limpio la punta, me aseguro de que sigue sirviendo y la coloco de nuevo en el carcaj, después ato la ardilla a mi cinturón.
Ella me mira con una mezcla de asco y asombro.
-Yo- mira a la ardilla –sí, lo siento-
-Eh ¿estás bien?- pregunto intentando que no se me note la preocupación.
-Sí, sí, es solo… sabía a lo que venía, es estúpido que me ponga así- desvía su mirada al suelo.
-No estas acostumbrada, nunca has cazado para comer- digo quitándole importancia.
-¿Te la vas a comer?- pregunta sorprendida y no entiendo porque.
-Claro, no mato por placer, si le quito la vida a un animal es para alimentarme de él, no por deporte- me acerco a ella pero no estoy seguro de si es buena idea tocarla con lo nerviosa que se la ve, al final decido no acercarme.
-Vale- dice para sí misma –vale, eso puede entenderlo-
-¿Quieres aprender a hacer una trampa para conejos?- pregunto en un intento de cambiar de tema.
-¿Yo?- pregunta insegura, pero finalmente se lanza -sí qué demonios, aprender a hacer una trampa no puede hacerme daño, y ¿Quién sabe? Quizá algún día me sea útil.-
Caminamos un rato más hasta que veo una suave pendiente, por el cual desciende una senda que por el tamaño deben recorrer animales pequeños, por las huellas que se aprecian, la hierba está pisoteada y hay manchas de barro
-Por poder puedes dejar una trampa en cualquier sitio y rezar por tener suerte, pero es mejor que antes busques señales a tu alrededor que te indiquen por donde pasan los animales, pequeños caminos como esté, excrementos, lugares cerca del agua-
-Entiendo- asiente mirándome seria mientras me agacho en cuclillas en el suelo del bosque y ella me imita.
-Bien,- saco una cuerda de mi bolsillo trasero. –Para esto, puedes usar cualquier cuerda larga que sea doble, es cierto que el alambre funciona mejor, pero esto servirá. La cuerda debe tener aproximadamente el tamaño de esta, unos ochenta centímetros.-
-¿Si es más larga la corto?- pregunta curiosa.
-Sí, bien, a continuación, haz un pequeño lazo de unos dos centímetros y medio al final del hilo, como referencia, puedes doblar la cuerda o el alambre alrededor de tu dedo. Después dobla el extremo hasta que entre en contacto con la misma cuerda de modo que haya aproximadamente unos cinco u ocho centímetros de alambre adicional en el fondo del lazo. Este sería tu lazo corredizo.- Se lo paso para que lo intente ella, de nada sirve que se lo explique si no es capaz de hacerlo por sí misma.
-Vale, vale, lo tengo,- susurra emocionada mostrándomelo. -¿y ahora?-
-Gira el extremo de la cuerda para asegurarla, envuelve la longitud que sobre en la cuerda unas cinco o seis veces, así lo aseguras con firmeza. Esta es la parte más importante de la trampa y debe unirse bien. Luego toma el otro extremo de la cuerda y pásalo por el lazo pequeño que acabas de hacer como si metieras un hilo en la parte superior de una aguja.-
Con paciencia por parte de ambos va siguiendo todas mis instrucciones hasta que la trampa está lista y colocada en su sitio.
-No tiene mala pinta ¿no?-
-Nada mala teniendo en cuenta que es tu primera vez y que lo has hecho con cuerda en vez de con alambre- coloco mi mano en su hombro.
-Creo Daryl que lo que quieres decir es, ¡demonios Cass, buen trabajo!- dice lo último intentando imitar mi voz, fallando miserablemente, consiguiendo así arrancarme una risotada.
-Vamos será mejor que sigamos un poco más, aún queda bastante luz- infla los cachetes de aire en gesto de enfado por burlarme de ella, pero luego sonríe y comienza a seguirme de nuevo.
Después de un rato hago un gesto para que se detenga, levanto mi ballesta y disparo.
Esta vez Cassidy no chilla, aunque sigue viendo las ardillas atadas a mi cintura con recelo, en cambio a mí me mira con esa mirada que me dedica a veces, y que no sé cómo interpretar.
-Daryl Dixon eres una pasada, tienes una puntería impresionante, oye ¿crees que podría probar? Simplemente a dispararla me refiero, no quiero darle a nada vivo- me giro a verla sorprendido tanto por el elogio como por su petición.
-Eso es practica- me encojo de hombros. -¿estás segura de querer intentarlo?-
-Si eres tú quien me enseña si- contesta segura.
-De acuerdo, ven aquí.- Busco un terreno llano, cuando lo encuentro desciendo con agilidad por la cuesta y extiendo la mano para ayudarla a bajar del alto en el que estábamos. Ella la toma con firmeza pero va con demasiado impulso y choca contra mi pecho.
-Lo siento- dice sin levantar la vista.
-No pasa nada- carraspeo un poco y me aparto de ella. –Antes de que te la de, trátala con cuidado por tu bien, si la disparas mal, podrías arrancarte las uñas, lo sé por experiencia, duele un huevo-
-Auch- contrae el rostro al imaginar el dolor -¿y después de eso seguiste usándola?-
-Evidentemente- respondo serio.
-Vaya cojones tienes, y luego dices que yo estoy mal de la cabeza por ver películas de terror al menos a mí no me va el sado duro-
-¿El qué?- no sé a qué se refiere.
-Ya sabes el sadomasoquismo, sexo en el que hay látigos, fustas, pinzas para los pezones, lencería de cuero, palabras de seguridad, amos y sumisos.-
-No me va eso, y borra lo de que me preocupe tu obsesión por las pelis de miedo, me acojona que sepas eso que dices- digo a la par que intento quitarle importancia al hecho de que se ponga a hablarme de sexo duro cuando estamos solos en medio del bosque.
-O vamos no lo he practicado, pero vivo en Los Ángeles es imposible no enterarse de ese tipo de cosas- dice como si nada –aunque ahora que lo pienso dime ¿Qué te parecería verme con unas botas negras hasta los muslos y un corpiño negro con tachuelas?- dice sugestivamente moviendo las cejas de arriba abajo, el pensamiento me pone caliente y una parte de mi cuerpo en especial se encuentra despertándose ante la idea.
-Pensaría que estás loca si crees que te dejaría golpearme a cambio de sexo- y ciertamente jamás la dejaría golpearme ni aun siendo un juego.
-También está el bondage, podría atarte- me sonríe y ahora mismo no sé hasta qué punto está jugando y hasta cual habla en serio.
-¿Quieres que te enseña a disparar o no?- la ronquera en mi voz podría interpretarse como enfado pero la verdad es que ha conseguido excitarme.
-Por supuesto- afirma sonriente como si no acabase de decir que me ataría mientras follamos.
Lo primero que hago es dejar que tense sola la cuerda de la ballesta si no es capaz de eso no tiene caso intentar nada más. Tras unos momentos en los que creía que no lo conseguiría con mucho esfuerzo lo logra, me aseguro de que el mecanismo de disparo esté bien tenso y le explico cómo tiene que mirarlo.
Coloca el proyectil y esta lista para disparar.
-Vale ten en cuenta que al ser un proyectil de caza y no para practicar el tiro seguramente se te desvíe, en cuanto a lo demás, es parecido a disparar un rifle. ¿Has disparado alguno?- la pregunto colocándome a su espalda.
-Se de peleas de bar y navajas pero nada de armas de fuego- noto como se estremece al decir eso, está nerviosa.
-Colócatela bien en el hombro y prepárate para el retroceso- explico situándome a su espalda.
-Vale- respira entrecortadamente.
-Tranquila, tienes todo el tiempo del mundo,- le susurro en el oído.
Levanta la ballesta y apunta a un árbol que está a unos diez metros, fija el objetivo, manteniéndolo durante un minuto para asegurarse de que no se desvié demasiado de su curso y dispara.
-Vaya, buen disparo- me asombra de verdad que haya conseguido acertar al objetivo.
-¿Qué dices? Le he dado más arriba de lo que quería- refunfuña.
-Cierto pero le has dado al árbol que querías eso ya es mucho- la animo.
-Gracias supongo- sonríe más entusiasta, orgullosa de sí misma. Me devuelve la ballesta y veo cómo va a recoger la flecha, mientras tanto empiezo a preparar una pequeña hoguera. -¿Qué haces?-
-Vas a probar a que saben las ardillas- le digo a lo que pone cara rara.
-¿Y si no me gustan?- pregunta insegura.
-Cenas en casa- afirmo para calmarla.
-Vale, oye ¿Cuándo iras a ver mi súper trampa de conejos?-
-Mañana me acercaré, hay que revisarlas por ley cada 24 horas- después de eso no hablamos más, yo despellejo las ardillas y les saco las tripas, ella mira a otro lado intentando no vomitar. -¿Nunca has destripado un pescado?- pregunto despreocupado.
-¿Y tú has oído hablar de los congelados?- contraataca pasándome una botella de agua para que me lave las manos de sangre.
Los dos nos reímos como tontos tras ese intercambio de pullas.
Cuando la ardilla está lista me vuelve a sorprender como a lo largo de toda esta tarde, coge voluntariamente un trozo y lo prueba.
-No está mal, creí que tendría un sabor más fuerte, prefiero el conejo, pero está bueno- me sonríe –mis felicitaciones al cheff-cazador- me rebullo en mi sitio intentando ocultar el sonrojo que noto en mis mejillas y no contesto nada. Seguimos comiendo en silencio, cuando terminamos, recogemos el pequeño campamento improvisado que habíamos montado, al fin no puedo contenerme y me encuentro preguntándole
-¿Estas mejor?- sonríe para sí misma, como si hubiese estado esperándolo.
-A decir verdad sí, y gracias ti- me extiende la ballesta y me la coloco en la espalda, asiento sin añadir más – ¿no vas a preguntarme nada? – cuestiona Cassidy de pronto viéndose nerviosa.
Lo medito unos segundos -¿Quieres hablar de ello?-
Emprendo el camino de regreso en la oscuridad creciente del bosque. -Bueno sé que evitar los problemas no sirve de nada, pero la verdad es que no, no quiero hablar del tema ahora mismo, quiero seguir sintiéndome así, sintiéndome segura- me detengo y la miro sobre mi hombro.
¿A qué o a quien puede tenerle miedo? -Entonces no hablaremos- la digo para calmarla.
Siguiendo la carretera caminamos por la cuneta y nos adentramos en el pueblo tras un rato vemos la casa de Ale.
-Sé que dije que no preguntaría y no lo haré, pero si necesitas cualquier cosa- sostengo su mano mirándola fijamente a los ojos –sea lo que sea,- la suelto y miro al suelo -te ayudaré en todo lo que pueda- eso aunque no se lo diga, es una promesa.
-Lo sé- responde, apretando mi hombro y dándome un beso en la mejilla, -oye ¿no vamos a tu casa a dejar tu ballesta?- pregunta confusa al darse cuenta de donde estamos.
-No, estas cansada- ella se enrojece al darse cuenta de que lo he notado –has aguantado más de lo que creía y sin quejarte chica de ciudad, no está nada mal- según digo eso ella pone los brazos en jarras.
-Ya estamos con lo de que soy una princesita, pues que sepas que puedo conseguir que te arrodilles solo con un gesto, para que te enteres, Don soy el más duro de todo el bosque-
-¿A si? Eso tendría que verlo- digo en plan fanfarrón.
Ella sonríe confiada, se acerca a mi despacio y su puño se dirige raudo a golpear mi entrepierna, al darme cuenta de su intención me inclino para protegerme.
-¿Lo ves?- pregunta ella sabiéndose ganadora, -un solo gesto- se inclina hasta mi oído -y estas a mis pies oh gran cazador-
-Eso es jugar sucio- digo poniéndome recto y mirándola de forma amenazante.
Ella se ríe -vamos Daryl alguien ha tenido que explicarte que en la guerra y en el amor todo vale- dice golpeando su cadera contra la mía, encabezando ahora la marcha
Niego con mi cabeza pero sin quitar la sonrisa de mis labios y ambos entramos en casa después de un largo día.
Hola momentos incomodos con ex amigas, si acabo de tener uno de esos muy frio al menos por mi parte porque no me salía tampoco otra cosa. No voy a contaros el "drama" porque me saldría más largo que el capítulo XD.
Cambiando a temas mejores he estado de vacas en Gandía desde el 25 de junio hasta el 29 con mi mejor a amiga María, y otra amiga nuestra, ha sido genial, mucha playa, mucho vagueo, muchas risas, también algo de fiesta, vamos que ha sido breve pero hemos disfrutado al máximo, deseando hacer otra escapada igual jajaj.
Espero que os haya gustado el capi, besototes.
