Holaaaaa a todos, mis lectores. Se darán cuenta de que poco a poco esta historia esta llegando a su fin. Peroooo, yo no quiero que todo quedé en un FIN, así que quiero continuar con una segunda parte. Acepto todo tipo de sugerencias, gente bonita .

En fin, continuemos…

Todo era agitación en Drakalia. A Discord le hubiera encantada, pues faltaba poco para que comenzara un caos. La noticia de la traición y destierro de Escila se había esparcido como pólvora por toda la manada. Y ahora, se habían quedado sin oficial. Así lo hablaban los draconequus en pequeños cuchicheos.

Otro problema, sus cuatro prisioneros se habían fugado junto con la cocinera, el herrero dragón y su nuevo recluta. Sabían que la ex oficial les había ayudado a escaparse, cosa que les asombraba pues ahora esa draconequus había demostrado ser una total rompe órdenes rebelde e independiente. Sobre todo porque le había contestado en la cara al jefe Caronte.

Los cuchicheos se detuvieron cuando vieron aparecer a Caronte, frente a todos. Afortunadamente Fang y el draconequus novato los había puesto al tanto de que no debían dirigirle la palabra si no lo pedía o mirarlo a los ojos, pues estaba de muy mal humor y lo último que quisieran sería una feroz reprimenda o un destierro absurdo.

Todos se pusieron firmes, respetuosos y silenciosas, esperando alguna orden. Lo que pasará era impredecible, y eso les ponía más nerviosos.

Solo Fang lucía muy sereno. Conocía bastante bien a su antiguo aprendiz y sus arrebatos.

Caronte camino entre sus soldados, observándolos meticulosamente uno a uno, como si los estudiara. Algunos no lograban soportar los nervios y se mordían la lengua para intentar calmarse.

-Fang- llamo Caronte.

Su ex mentor se acerco con paso firme y confiado.

-¿Sí, señor?- pregunto, dando un pequeña reverencia.

-Debido a la "falta" de la ex oficial Escila y a con prisa que tenemos por la batalla, quiero que tú tomes el puesto de oficial- dijo Caronte.

-Muchas gracias, señor. Estoy seguro de que a pesar de mi edad, mi condición física aún posee su fuerza- dijo Fang.

-Sí como sea- dijo Caronte- cuento contigo.

Luego miro a todos sus guerreros y les dijo con un tono autoritario, como si les regañara a unos niños:

-Escúchenme bien todos, sé que la expulsión de la ex oficial Escila, sea algo.. "inimaginable" para ustedes. Pero sabemos que no es nada del otro mundo. Algunos tal vez no lo recordaran, pero ya tuvimos una compañera a la que le tocó el mismo destino, Huming. Claro, digamos que su caso fue diferente ya que fue ella quién nos dejo. Cuando ya no eres parte de una manada, pierdes todo, compañía, protección, etc. Sin que nadie más te ayude. No hace falta poner más ejemplos para tenerlos sobre aviso que quién se atreva a desobedecer una orden, por más pequeña que sea, correrá el mismo destino. No tengo reparos en desterrarlos, sea quién sea.

-Ni siquiera a los de tu propia familia ¿Cierto?- comentó Fang.

Los demás contuvieron la respiración.

-En eso yo no tuve nada que ver- dijo Caronte, mirándolo serio- fue "él" quiéneligió irse porque sintió que este no era su hogar. Al menos se despidió de todos.

Diciendo esto, miro de nuevo a los demás draconequus severamente.

-Bien, no pierdan más ¡Con la ausencia del herrero, tenemos trabajo atrasado para afilar las armas! ¡Dense prisa!- ordenó.

Todos continuaron con su trabajo sin parar. Afortunadamente, sabían usar sus poderes para crear fuego mientras golpeaban las puntas de sus espadas, lanzas o hachas para afilarlas más. Otros se dedicaban a tejer más redes antimagias. Otros, intentaban adiestrar a los timberwolfs que criaban para prepararlos. Esto no era muy sencillo, pues la única que sabía como tratar con ellos era Escila.

Mientras tanto, otros intentaban cocinar algo para que la manada no perdiera fuerzas por el hambre. Extrañaban a Lis, pues ella podría haberles ayudado en eso. Después de varios intentos fallidos, consiguieron hacer una especie de masa que por lo menos tenía un sabor decente.

La mantícora que poseían casi estaba al borde del desmayo. Andaba de allá para acá, arrastrando una carreta cargando pesadas armas o armaduras.

Y en el momento en que Caronte inspeccionaba las armas, la mantícora trastabilló y sin querer volcó todo el pesado contenido de la carreta sobre el jefe draconequus, que quedo semi sepultado. Al instante, los demás acudieron a sacarlo de allí.

En esos momentos, Caronte se sintió… liviano, como si se olvidara de sus problemas. Al abrir los ojos, se encontró en un claro en medio de un campo con el césped algo crecido, donde crecían flores rosas cuyos pétalos bailaban con el viento fresco. No traía puesta su armadura.

¿Qué rayos era ese lugar?

-Aquí al menos podemos hablar tranquilamente ¿No lo crees?- dijo una suave voz, entre el césped crecido.

-¡¿Quién esta allí?!- exclamo Caronte.

El césped se agito un poco y… una pegaso apareció en el claro.

-Tranquilo, solo soy yo- sonrío Huming, echándose en el suelo- que gusto verte.

Caronte se quedo de piedra ¿Esa era Huming? De pronto recordó, muy a su pesar, de la transformación que ella había realizado para dejar su forma original.

-¿Qué hacemos aquí? ¿Acaso esto es Forestreaml?- pregunto Caronte.

-Eso quisieras- río Huming- pero no, simplemente es la Pradera de la Eternidad, un lugar pacífico donde yo puedo reflexionar tranquilamente y ver a mis seres queridos.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Caronte, yo… he dejado de existir.

-¿Qué… eso significa?

-… fallecí hace tiempo, querido amigo, después de que di a luz a mi pequeña Fluttershy.

-No lo entiendo ¿Cuál fue la causa?

-Es difícil de explicar, pero… ocurrió porque, a pesar de que era una pegaso cuando me casé con Lion y tuve a mis hijos, mi cuerpo no estaba acostumbrado para poder engendrar hijos de otra especie que no fuera la mía. Pero al menos pude resistir para ver nacer a mis dos capullos.

-¡¿Moriste solo porque querías a ese unicornio?! ¡Te dije que no acabaría bien!

-Lioni no tuvo la culpa de nada. Es más, estaba preocupado por mí y mi condición. Pero le dije que yo quería tener a sus hijos, aunque me costara la vida. Además, así pasa en todas las relaciones de diferentes especies, la madre no siempre sobrevive al tener hijos, solo vive en casos excepcionales. Pero me siento feliz por mi decisión, desde aquí pude verlos crecer. Mi Asclepius ha logrado desarrollar un corazón fuerte y noble como su padre y mi don de curar. Mi Fluttershy, ella se parece tanto a mí de niña, tan dulce y bondadosa con una personalidad fuerte…

-No quiero interrumpirte ¿Bien?- dijo Caronte, algo cansado- Pero no entiendo ¿Qué hago aquí?

-Un golpe en la cabeza te dejo semi frío, señor gruñón- dijo Huming- pero no te preocupes, ya estas a punto de regresar.

-Volviendo a lo que estabas hablando ¿Sabes que Fluttershy esta en una relación con…

-… Discord, lo sé. Ese draconequus alocado y divertido es un gran novio. La hace feliz.

-Fluttershy correrá peligro si tiene hijos con él ¿Lo sabes, no?

-No, a mi hija no le pasara nada. Ella posee un poco de mi linaje draconequus, así que es casi de la misma especie de Discord. No correrá peligro si deciden tener una familia.

-Parece que tu historia de amor desigual volverá a repetirse con tu hija ¿No?

-El amor de verdad siempre florece y sus semillas dan hermosos frutos- sonrío Huming, acariciando una flor- y en tu caso, ocurrirá pronto.

En esos momentos, el cielo comenzó a iluminarse.

-Bueno, es momento de decirte adiós, mi amigo- dijo Huming, comenzando a desaparecer en el césped crecido.

-Huming, espera- dijo Caronte, acordándose de pronto- si esta es la Pradera de la Eternidad ¿Por qué no veo a Escila contigo?

-Fácil, tontito- rio Huming- ella no este aquí.

En ese momento, todo se ilumino haciendo que Caronte cierre los ojos con fuerza.

-¡Señor, señor, despierte!- decía un draconequus.

Caronte se levanto de golpe. Estaba rodeado de sus guerreros, que lo veían con preocupación.

-¿Qué paso?- pregunto frotando su cabeza y colocándose su casco.

-Las armas le cayeron encima, mil perdones por eso mi señor, e hizo que perdiera el conocimiento. Nos dio un gran susto- dijo el guerrero.

-Estuvo como diez minutos inconsciente, pensamos que lo habíamos perdido- dijo otro.

-Ya extrañábamos a Asclepius para que lo ayudará- dijo una draconequus.

-No importa, ya regresen todos a lo que estaban haciendo nos queda mucho por hacer- dijo Caronte, poniéndose de pie y avanzando a su oficina.

Estaba confundido. Huming había dicho que Escila no estaba con ella en ese lugar significaba que no estaba muerta. Estaba viva, aunque no sabía su ubicación exacta; pero eso no importaba, podría encontrarla.

Era cierto que estaba muy enojado y se sentía traicionado por lo que había echo Escila, pero ambos eran una pareja. Quería negar la pena de su ausencia que todavía invadía su corazón, pero no lo lograba totalmente. La noche que pasaron juntos había unido sus destinos de cierta forma, los había echo sentir… completos, sin que necesitaran de nada más, solo estar juntos y compartir de aquellos tiernos besos, caricias y susurros.

¿Sería que… era eso lo que llamaban amor? ¿Qué podría saber él? En muchos años jamás se había preocupado en saber que era el amor ¿Y qué era en realidad?

Recordó que una vieja oráculo, de quién no se acordaba el nombre, le había dicho que el amor es un sentimiento muy fuerte, si es verdadero puede contra cualquier obstáculo y estar al lado del que amas te da una felicidad inexplicable. Y uno siempre se preocupa en el bienestar de ambos, no el propio.

-Entonces darías hasta tu vida, como Huming- pensó Caronte, sacudiendo la cabeza negativamente.

No, definitivamente no entendía que era el amor ¿Y qué importaba? Lo que importaba era que logrará aplastar a lord Lion Heart.

Aunque… tal vez, después de encargaría de buscar a Escila.

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Su nuevo hogar no era tan malo. Estar tanto tiempo bajo tierra no le había permitido ver otros ambientes. Y este era... maravilloso. Aire fresco, áreas verdes, cálida luz del sol y hermosos animales y plantas a la vista.

-Ahora puedo entender porque decidiste venir aquí, Huming- pensó Escila, mirando todo- es un hermoso lugar.

Se encontraba echada en el suave césped. Después de una ardua sesión de practicar movimientos de ataque con Fluttershy, Discord y lord Lion, tuvo que tomar un reposo por instrucciones de un preocupado Asclepius. Y aunque trato de insistirle que estaba bien, que no sentía ninguna molestia al moverse y que el bebé cooperaba sin darle dolor, Asclepius no cambio de opinión.

-Se preocupa demasiado, justo como su madre- rio Escila.

-Escila… -oyó detrás de ella.

Lord Lion Heart la miraba interrogador.

-¿Sí?- pregunto ella.

-¿Puedo sentarme a hablar?- pregunto lord Lion.

-Pues claro, eres uno de los señores de estas tierras- dijo Escila.

-He querido preguntarte… ¿Cómo es que llegó mi hijo Asclepius con ustedes?- pregunto lord Lion, sentándose.

-Sabía que llegarías a preguntarme- dijo Escila- bien, fue así. Cierta vez, un pequeño grupo en el que yo estaba, huía de una gigantesca hidra. Habíamos intentado enfrentarla, pero era demasiado para nosotros por lo que no nos quedo más que correr lejos y llegar a Drakalia. Afortunadamente, logramos evitarla desviándonos por otro camino, pero estábamos débiles y con algunas heridas, ya casi no podríamos avanzar. Y de pronto, un pequeño unicornio adolescente se nos acerco. Logró sanar nuestras heridas y reponernos con su magia de curación. Nos dijo que estaba perdido y si podía venir con nosotros en vez de quedarse en el bosque. Decidimos dejar que nos siguiera en agradecimiento y sería útil para ayudarnos. Al principio, Caronte no estaba de acuerdo en tener otro pony en nuestra manada, ya teníamos suficiente con Lis, pero su habilidad lo dejo sin palabras y solo asintió, lo que significaba una bienvenida. El unicornio nos dijo que se llamaba Asclepius, y que era hijo de lord Lion Heart.

-Fue mi culpa que se perdiera. No debí dejar que saliera a buscar solo su boomerang favorito- se lamento lord Lion.

-Ya no sirve para nada que te culpes. Él ya regresó a casa ¿Okey?- dijo Escila- Si sigues con las penas, vas a envejecer antes de tiempo.

-Ahora puedo recuperar con mis hijos el tiempo que perdimos. Hablaremos de tantas cosas que me perdí de su vida- dijo lord Lion- Asclepius me contó que sus hechizos de sanación mejoran con el tiempo, tal vez pueda ser el mejor ayo de medicina aquí. Fluttershy, ha derrotado junto a sus amigas a tantos enemigos, de quienes casi ni tenemos idea que existen.

-No sabemos que problemas pasan por otros lugares, lord Lion. No creo que nadie quiera salir al… "exterior".

-¿Y si… llegáramos a conocer a las princesas Celestia y Luna?

-¿A esas que dicen, son las gobernantes de toda Equestria? ¿No sería demasiado?

-Fluttershy me ha dicho que sería buena idea que nos presentáramos con ellas, tal vez ya sea hora de que nuestro período de sociedad clandestina termine.

-No estamos en el tiempo adecuado para presentaciones. Falta poco tiempo para que llegue el momento de sellar un destino de dos comunidades.

-¿Estas preparada para lo que viene, cierto?

-Siempre lo he estado- sonrío Escila.

-Y… si no es mucha molestia ¿Quién es el padre de tu hijo?- pregunto lord Lion, algo incómodo.

Escila respiro fuertemente.

-Caronte… - respondio.

Lord Lion parecía a punto de tener un desmayo.

-¿Có… cómo?- fue lo único que pudo decir.

-Mira, estuve en una relación secreta con mi jefe ¿Capisci?- suspiro Escila, cortante.

-Tranquila, tu vida privada es tu vida privada- dijo lord Lion- y… ¿Caronte lo sabe?

-Si lo hubiera sabido, no me hubiera desterrado en primer lugar ¿O tal vez sí?- dudo Escila.

-Cuando se entere, cuéntame que cara puso- rio lord Lion.

-Él no lo sabrá- dijo Escila, firmemente.

-Pe… pero, es el padre. Es su responsabilidad- dijo lord Lion.

-Este bebé es mío, yo lo traeré al mundo y lo criaré. Seré madre y padre para él- dijo Escila.

-No vayas a terminar como mi prima Amarilis. Una clásica historia, conoció y se enamoró de un pegaso conquistador, quién la dejó cuando le dijo que esperaba a su hijo Wild- suspiro lord Lion- y ahora serás madre soltera como ella.

-¿Qué importa? No necesito de una pareja para ser madre- dijo Escila.

-Algún día estarás con alguien, algún día- rio lord Lion.

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-Y así fue como llegamos a salvo a Forestreaml- termino de contar, Asclepius.

-Muy bien, y listo. Gracias por narrarme sobre la fuga que hicieron- dijo Twilight, terminando de escribir y cerrando su libro y la pluma.

-De nada, esa si que fue la primera aventura de mi vida- dijo Asclepius.

-Pues te espera otra, por la guerra- dijo Rainbow, con esfuerzo- ¡De acuerdo Applejack, me rindo! ¡Suelta mi casco!

-Jaja, te vencí otra vez- dijo Applejack, quien le estaba haciendo una llave de lucha a su casco.

-Y es concluye en 10 puntos para Applejack y 0 puntos para Rainbow Dash- rio Discord, que había echo aparecer un cuentapuntos.

-Solo debes practicar más- dijo Pinkie, haciendo equilibrios de cabeza.

-Aún no sé cómo puedo dar mi parte en esta batalla- dijo Rarity- saben que no apoyo la fuerza bruta.

-¡Noqueaste a los Wondercolts y derribaste a unos changelings solo usando tus cascos!- exclamo Rainbow- ¡Podrías terminar con un batallón en menos de lo que canta un gallo!

-Mmm, bueno. Gracias por admirar mis "talentos"- rio Rarity.

-Al menos tú usabas tus cascos sin temor- dijo Fluttershy- yo no podía hacerlo.

-Vamos Flutty, ya eres casi toda una experta. Y pienso que tú podrías protegerme a mí- dijo Discord, juguetón.

Ambos se sonrieron y se dieron un pequeño beso, ante las sonrisas de sus amigos, aunque Rainbow intento no hacer una de sus muecas.

En eso vieron volando a Wild, medio manchado de una sustancia oscura, cremoso y espesa.

-¡Hey Wild! ¿Qué te paso?- le pregunto Applejack.

-Un globo estalló cerca de mí, no diré quien lo envió, y me cubrió de melaza totalmente- suspiro Wild, desde la altura.

Todas miraron serias a Discord, quien se encogió de hombros.

-¿Qué? Solo fue una inocente broma para hacerle ver que podemos ser amigos- dijo Discord, haciendo aparecer en su cabeza una aureola.

-Sí claro, "amigo"- dijo Wild, serio y siguió volando.

-Dissy, creo que te pasaste un poco- dijo Fluttershy.

-¡Sí, desperdiciaste preciosa melaza!- exclamo Pinkie.

-Créanme, lo hice por una buena causa- sonrió Discord, enigmáticamente.

Wild llego al gran lago, para intentar quitarse la pegajosa melaza.

-Sí bonita broma, no tiene gracia- refunfuño, limpiando su melena.

En eso, un estruendo en un lugar del lago lo hizo sobresaltarse. El agua que salpico, lo empapó un poco.

Blizzard estaba en medio del lago, disfrutando de la refrescante sensación. Sacudía su melena mojada salvajemente, esparciendo agua por todos lados. Su piel celeste mojada, brillaba por el reflejo del sol.

Wild se quedo de piedra, pero no sabía el motivo ¿Por qué razón se había quedado mirando a su amiga? ¿Sería por su… provocativos movimientos? ¿En qué diantres estaba pensando? Se dio un lapo por tener pensamientos extraños.

Cerro los ojos y no pudo evitar imaginarse a Blizzard saliendo del lago, avanzando hacía él, muy sonriente y con unos pequeños y húmedos mechones de su melena cubriendo su cara. Y que… acercaba sus labios a los de él… lentamente. Wild ya no resistió y acerco los suyos a la vez.

-¡Señor Wild!- exclamo una vocecita.

Wild abrió los ojos asustado. Skyrrel lo miraba, preocupada, mientras él la sujetaba. Casi le había besado el hociquito.

-Señor, le tengo mucho respeto y lealtad, pero creo que no somos para nada compatibles- dijo Skyrrel, mirándolo preocupada.

-Lo… lo siento, Skyrrel- dijo Wild, soltándola- pensé que eras… eras…

-La atractiva de Blizzard- dijo una voz detrás de él.

-Sí, la atractiva de Blizza… ¡Oye!- exclamo Wild volteando y mirando enojado a Flambeau Shield, quien estaba riéndose.

-¡Jajajajajajajajajajajajajaja, caíste, caíste!- se burlo Flambeau- ¡Y admitiste que Blizzard es atractiva!

-No admitió nada, tú le jugaste una broma- dijo Skyrrel, defendiendo a su dueño.

-Uy, pero admítelo, te encanta la pegasito- rio Flambeau.

-Déjame en paz, Flambooboo ¿Y dónde te habías metido? No te vimos en la reunión con todos los clanes- dijo Wild.

-Las reuniones son aburridas, solo se dicen discursos y blablabla- se quejó Flambeau- yo prefiero salir al bosque y enfrentar bestias temibles. Por ejemplo, acabo de torcerle las patas a unos timberwolfs yo solito…

-No seas mentiroso, tú solo eres un miedoso llorón- dijo Wild- esa vez que encontramos al basilisco, te escondiste detrás de mí todo el tiempo.

-¡Mentira! Solo esperaba el momento adecuado para saltarle encima sorpresivamente- se justificó Flambeau.

-Sí, como no- dijo Wild- y… ¿Participaras en la guerra?

-¿Guerra?- pregunto Flambeau.

-La guerra contra los draconequus ¿O acaso lady Flamia no te dijo nada?- se rio Wild.

-¡Claro que participaré!- exclamo Flambeau, con poses valerosas- Y… y… ¡Les daré una paliza a esos dracomosellamen!

En ese momento, algo cubrió con su sombra a Flambeau.

-En ese caso- ¿Por qué no le das una paliza a él?- pregunto Wild, señalando.

Flambeau se volteo y se quedo algo sorprendido al ver a Discord, volando encima de ellos.

-¿Y Wild, viste a esa pegaso qué te interesa?- pregunto el draconequus, desinteresado.

-No me engañas, Wild. Es un buen disfraz para intentar hacerme temblar. No voy a caer- dijo Flambeau.

-¿Crees que es un disfraz?- pregunto Wild.

-¡Pues claro! A ver ¿Quién es el que se esconde dentro?- el unicornio salto en el cuello de Discord y abrió su hocico, para ver dentro de su boca.

-¿Pero qué haces?- pregunto Wild, desconcertado.

-Un buen material, es convincente. Y la movilidad también, como el bien simulado aliento de dragón- observó Flambeau, metiendo la cabeza dentro de la boca de Discord.

-Ah… - trato de decir Wild.

-¡Jaja, y mira estos colmillos falsos!- se rio Flambeau, señalándolos.

-Oye, ya basta. No nos conocemos y ya estas mirando dentro de mi boca- dijo Discord, quitándolo de su boca.

-Ah… Wild… entonces… ¿Es… es un draconequus de… de verdad?- pregunto Flambeau, empezando a temblar.

-Sí, torpeee- se río Wild.

Flambeau empalideció, se puso de cuclillas abrazando sus cascos y se dedico a morder la punta de su cola.

-Que valiente que eres, en verdad- dijo Skyrrel, sarcástica.

-¿Acaso le di un susto?- pregunto Discord, desconcertado.

-Él le teme a todo lo desconocido, no te preocupes- le explico Wild- volviendo a lo que dijiste ¿Entonces, me embarraste de melaza para que viera a Blizzard nadando?

-Valió la pena para ti, así que no te quejes- se rio Discord.

-¿Estas loco? Hiciste que pensara cosas vergonzosas- dijo Wild, empezando a sonrojarse.

-¿Y qué? Te gusta y punto- dijo Discord.

-Bien, bien, admito que es muy atractiva y… creo que podría estar sintiendo algo más ¿Contento?- cortó Wild, caminando por el otro lado seguido por Skyrrel.

-Oye ¿A dónde vas? Podría darte consejos para relaciones muy buenos- se rio Discord, siguiéndolo.

No se dieron cuenta de que la pegaso los había escuchado.

-Tonto bribón, si supieras que yo… si te quiero- susurro Blizzard, detrás de un arbusto.

-Escuché… eso- dijo Flambeau, quien comenzaba a recuperarse de su susto.

-¡Si se lo dices a alguien, te mandaré al otro lado del bosque de un ventarrón, entendiste!- le amenazo Blizzard.

-Ya, ya no me grites- dijo Flambeau, yéndose- ash, las yeguas se vuelven odiosas con el tiempo.

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Todos los ponies continuaron con su entrenamiento, hasta que llego la noche. Pasaron el valioso tiempo de tranquilidad en silencio, las familias durmieron abrazándose con fuerza y las parejas se dedicaron unos besos tranquilizadores. Cuando amaneciera, sería el momento para sellar el destino de todos.

Lord Lion permaneció junto con Fluttershy, Discord, Asclepius y (a petición de sus hijos) Escila. Cerca de ellos estaban lady Blood Orchid, Amarilis y Wild.

Miraban el cielo nocturno, pensando en lo que vendría. Ahora lo que importaba era que estuvieran juntos.

Aunque lord Lion y Discord no estaban muy tranquilos.

Ya se había decretado que, mientras los guerreros lucharan, los ayos, los potrillos y los ponies que no estuvieran en condiciones de pelear se quedaran dentro del palacio, donde Poseidón los cuidaría de algún peligro que se presentara y Asclepius esperaría listo para atender a alguien que entrara por alguna herida.

Fluttershy había dicho que pelearía junto a su padre y Discord. Además, Escila se había comprometido a cuidarle la espalda todo el tiempo. Sin embargo, lord Lion y Discord, habían diseñado un plan secreto.

Lentamente, llego la mañana. Caronte había acertado en pronóstico del clima. El día había amanecido cubierto por la niebla y solo algunos rayos de sol lograban filtrarse.

Los líderes dieron la orden de que cada pony ocupara sus puestos. Varios familiares se separaron y unos se alinearon con sus tropas y otros entraron al palacio, escoltados por Poseidón y Asclepius.

Los animalitos del bosque, quienes habían sido alertados a tiempo, se refugiaron en sus respectivos escondites.

-Ha llegado el momento- dijo Twilight.

-Sí- afirmo Applejack- ya no hay vuelta atrás.

Cada ejercito se alineo en orden, silenciosos y decididos. El clan "Fauna" se situó a un lado.

-Estamos listos, papá- dijo Fluttershy, avanzando junto a su padre.

-Hija, antes de que esto comience- dijo lord Lion, intentando no llorar- solo quiero pedirte que te cuides mucho. No toleraré perderte.

-No lo harás papá, todo saldrá bien- dijo Fluttershy.

-Siempre tan positiva, mi pequeña- sonrió su padre acariciando su cabeza- pero solo importa que Asclepius y tú estén bien. Te amo, hija.

-Y yo a ti, papá- dijo Fluttershy, abrazándolo.

Luego, le dedicó una dulce sonrisa a Discord y poso sus labios dulcemente sobre los de él.

-Lo lograremos juntos, Dissy- le sonrió y le abrazo fuertemente.

-Sí… lo haremos- respondio Discord, hundiendo su rostro en su suave melena.

-Pero, solamente nosotros dos, hija- dijo lord Lion.

-¿A qué te refieres?- pregunto Fluttershy, confundida.

Lord Lion y Discord intercambiaron una mirada cómplice. El draconequus chasqueo sus dedos y en un segundo Fluttershy desapareció y reapareció dentro del palacio en la montaña. Sus puertas se cerraron y un candado las aseguro firmemente.

-¿Qué fue lo que paso?- pregunto Fluttershy- ¡Tengo que salir! ¡Debo estar con ellos!

Por más que empujo las puertas con sus cascos y las pateo con fuerza, no pudo abrirlas.

-¿La encerraron, cierto?- pregunto Escila, al lado de lord Lion y Discord.

-Lo acordamos, no permitiríamos que algo le pase a Fluttershy- dijo lord Lion.

-Después nos disculparemos- dijo Discord.

-¡Muy bien! ¡Líderes guardianes, presenten sus gemas!- llamo lady Blood.

Los cinco líderes avanzaron al frente de la cascada barrera. Cada uno, alzo su gema a altura suficiente y recitaron:

"Finalmente, el momento ha llegado,

sellaremos el destino de los cinco clanes.

Un enfrentamiento que tal vez sea recordado,

o solo como un acontecimiento no recordado".

Apenas terminaron de recitar, la cascada barrera se abrió, dejando libre la entrada o salida.

Los cinco ejércitos se quedaron esperando.

-Ya estarán cerca- pensó Escila, quien le dedico una ultima caricia a sus vientre.

Después de un tiempo, en el que solo hubo silencio… se pudo sentir el leve sonido de pisadas…

NOTA DE LA AUTORA:

Espero que les halla gustado.

Estamos cerca de terminar esta historia, pero tengo planeado escribir la segunda parte, se aceptan sugerencias.

Hasta otro capítulo, gente bonita.