Dar explicaciones no se puede en un espacio tan corto, quiero decir que mi vida ha cambiado la universidad exige tiempo, no estaba inspirada U, todo cambia ¿saben?, espero lo comprendan. Además de que no seguí porque me enoje, supe que alguien estaba plagiando mis fanfics, agradezco mucho a una lectora que me envío un mail sobre este hecho. Disfruten!


Luna violeta en sangriento desierto

XXV capitulo

El escorpión del desierto


Naruto corrió con todo lo que sus piernas le dieron para encontrarse con Gaara, sabia que era el indicado para darle la fatal noticia que recorrió el hospital como bomba de tiempo.

El zorro le dijo que si Hinata se había convertido en algo importante, el dominio del demonio de la arena podía ser peligroso, entando inestable. Nadie mejor que él conocía ese tipo de emociones. Y si sumaba el hecho de que Gaara hace poco había salido del hospital, esto pasaría a ser el posible fin de la aldea de la arena… y si no, de todo ser viviente a kilómetros a la redonda.

Además de que justo en ese momento al pelirrojo lo enviaran a una misión, es decir.

¿Por qué justo ahora se les ocurrió hacer una rebelión?

Su mente comenzó a hacer uniones, era demasiada ya la coincidencia de una rebelión. La desaparición de Hinata, el debilitamiento de Gaara.

Había gato encerrado, no se tenía que ser genio para saberlo, pero…

¿porqué¿para que¿querían a Gaara o a Hinata?

Espero que Gaara no me estrangule… - susurró para si Naruto

Esto era un caja de Pandora, primero porque no sabía como reaccionaría Gaara, tenia dos posibilidades uno: se quedaba muy quieto y silencioso o dos: todo sería una mar de sangre…

… mientras no fuera su sangre.


Terminó con los últimos centenares, que parecían desorientados. Pues sus maniobras no eran de defensa sino ataque. El último que cayo dejo caer un pergamino, pero antes de que pudiera recuperarlo se desmayó.

Iba a recogerlo cuando una especie de escalofrío lo recorrió de la cabeza a los pies.

Algo no estaba bien, algo malo sucedió.

Pero¿qué podía ser?

Volteó en dirección a la aldea, y su semblante se endureció en cuestión de segundos…

¿Podía ser Hinata?

Que todos los infiernos se maldicieran si fuera eso cierto.

No pudo seguir meditando y tratando de encontrar la presencia de la joven ojiblanco.

– ¡!!Gaara!!! – gritó alguien a unos kilómetros y al juzgar por la potencia de esos pulmones no podía ser otro que ese escandaloso de Uzumaki Naruto

"Lo que nos faltaba…el cabeza de chorlito con su vocecita de pitazo"

"Aquí ocurre algo que no me gusta"

Evaluo al fijarse detenidamente en el semblante del portador del Kyuubi.

"Pues si a ti no te gusta, me sumo con creces"

Shukaku expresó a punto de darle una jaqueca, y lo peor no era eso, es que además presentía lo que se avecinaba y para Gaara no sería nada color de rosas. Esto estaba pasando de castaño a oscuro.

– ¿Qué sucede? – Esbozo en un susurro el de ojos aguamarina con su semblante calmado y serio.

Naruto miro no tan horrorizado los miles de ninjas tirados por todos lados, y eso que Gaara estaba en recuperación, se notaba que su fuerza aunque debilitada era grande.

– menudo tío es este Gaara – pensó el rubio

Ahora se avecinaba el caos y la destrucción…miró a Gaara mientras apretaba un poco los puños y juntaba aire para decirle la mala noticia.


Su cabeza le dio vueltas, sentía todo el cuerpo aun adolorido por el circulamiento de chacra, le faltaba más reposo, se autodiagnosticó.

Hizo un breve chequeo a sus signos vitales para corroborar que todo estuviera bien, dentro de lo que se podía decir.

Sonrió al darse cuenta del pergamino en medio de las ropas de su pecho producto de la pelirosada, esperaba que en unas horas más su curación fuera completa.

Pero este no era el hospital, sus ojos perlados se acomodaron a la nueva visibilidad y empezó a enfocar mejor

es curioso que el sol en el desierto procure dar un poco de vida, cuando lo que más da es muerte… - murmuró una voz a cierta distancia de la cama improvisada en la que estaba

Hinata se levantó un poco, pero no distinguió con total claridad la silueta que le habló, además de que su vista estuviera borrosa, la habitación le faltaba más luz, de seguro aun no amanecía.

Trato de moverse pero no pudo, sus manos tenía amarras de sellos, tenía que salir de aquí.

– Espero disculpes las breves molestias, pero solo lo hago por precaución – dijo, mirando por la ventana hacia el desierto y apartando algunos cabellos verdes de la frente

– Tetsu… - alcanzó a decir la ojiblanco – pe-pero no entiendo…

– Hai Hinata-chan – le respondió devolviéndole una leve sonrisa.

– Pe-pero…

– Tranquila no te precipites…poco a poco sabrás el motivo de que estás aquí, como mi invitada especial, aunque aun faltan invitados… - lo ultimo lo dijo más para si mismo que para la ninja.

– Gaara – pensó Hinata tratando de albergar la posibilidad de que estuviera bien y que pudiera venir a buscarla.

Tenía que estarlo, tenía que estar mejor…

No podía pensar bien en todo lo que sucedía, estaba más que segura que el motivo de que ella estuviera ahí era por Gaara.

Pero...

¿Qué quería Tetsu-kun de Gaara?

Barajo las infinitas posibilidades: Pelea, venganza, derrota y muerte.

Tembló al pensar en lo último.

Tetsu miró los ojos casi transparentes de la Hyuuga, le pareció curiosos que algo tan puro como ella estuviera al lado de ese monstruo de Arena, corrompido y deforme.

No podía negar que esa joven era atractiva en más de un ámbito en que la mirara.

Claro, si hasta era la llave principal para atraer a Gaara, para tenerlo controlado aunque sea un poco, despistarlo y llevar a fin lo que quería.

Un escorpión paso rápidamente por la ventana, ese escorpión cazo una lagartija inyectándole con su aguijón mortal.

Los ojos rojizos resplandecieron y sonrieron ante tal bello espectáculo tal como el tatuaje que era a quien lo representaba. Ese tatuaje estaba en su espalda y el veneno ya corría por sus arterias.

Un escorpión del desierto.


Notó de inmediato el sombrío semblante del portador del Kyuubi y eso lo alerto así que se volteo frente a él, respiro con calma.

Muy bien al grano, mientras más rápido se enterara mejor.

– Gaara…ha sucedido algo en el hospital…- empezó a decir Naruto

Las pupilas de Gaara se contrajeron automáticamente al asociar el lugar a la ojiblanco, sus músculos se tensaron y la arena que había en su tinaja se removió inquieta.

Se paseo nerviosamente la mano por el cabello rubio, antes de seguir, respiro y…

– Hinata ha desaparecido, y por lo visto la han secuestrado – dijo Naruto tratando de no apresurarse en dar tal noticia, y que no se le secara la garganta.

Naruto cerró los ojos por si acaso saltaba sangre o algo diabólico, al abrirlos vio solo que se escuchaba como la arena se movía estrepitosamente en la tinaja de Gaara, le pareció incluso que se estaba trizando aquella vasija.

– ¿Algún indicio de quién? – preguntó con voz zigzageante

Fuego, y un calor que lo estaba sofocando fue lo que sentía el pelirrojo, unas ganas de matar y de venganza. Una furia que no creía poder tener retener por mucho, parecía que su sangre hervía a cada latido que estaba aumentando.

– n-no – tartamudeó el rubio un poco preocupado por el brillo rojizo en los ojos del pelirrojo.

Nadie mejor que el conocía aquel brillo representante de las más puras y primitivas emociones que despertaban el poder que un portador podía llegar a poseer.

Con la arena atrajo el pergamino que antes no hubiera tomado en cuenta.

Mientras veía el mensaje con calma no noto nada que le sirviera hasta que vio aquel dibujo como firma.

Su semblante se endureció y su mirada se torno oscura, pareció como sombras se apoderaron del verde esmeralda de sus ojos.

Un escorpión aparecía al final del mensaje.

Naruto no entendió nada de lo que ocurrió, pero al parecer Gaara había descubierto quien había raptado a Hinata.

"No me digas que ya sabes quien raptó a Hinata-chan"

"Si lo sé"

En lo que pudo trago saliva, pues nunca había visto a Gaara tan enojado eso lo notaba por como el aura del joven se tornaba roja y empezaba a tener sus explosiones dentro de si.

"Entonces¿qué harás?"

El mapache escucho una risa sarcástica antes de la respuesta y eso significaba que el pequeño Gaara estaba enojado de verdad, una de las pocas veces que había escuchado esa risita cínica.

"¿No es evidente Shukaku?"

Zizeó respondiendo ante aquella pregunta con una voz gélida que hizo que el propio Shukaku se le erizaran los pelos del lomo.

– Un escorpión – dijo Naruto saltando

"Si algo le pasa a Hinata…mataré a Tetsu"

El pequeño escorpión fue aplastado y triturado por la arena hasta ser desintegrado por completo.


– Temari... –dijo Kankuro un poco asustado

– Lo sé hermano, también lo sentí…

– ¿Qué haremos?

– Solo esperar, ya se porque Gaara esta así…Hinata desapareció del hospital hace una hora, después de todo el escándalo

Esperaba que no fuera lo que pensaba, pero ya sabia que Hinata era quien curaba lentamente las heridas de Gaara y así si ella desaparecía todo el rencor de Gaara y la rabia seria implacable.

- Quiere decir

– Si Kankouro. Hinata es la cura de Gaara.

– Es decir que Gaara tiene novia!

– No digas estupideces en un momento como este – lo regaño a punto de tomar sus abanico y darle un certero golpe en la cabeza.

Vio con pánico el shacra de su hermano menor, pero aunque en realidad no lo veía solo lo imaginaba pues su poder se sentía hasta la aldea de la arena. Siendo que en realidad estaba a varios kilómetros de ahí.

– Temari… -dijo su hermano marionetista moviendo sus dedos, haciendo brillar los hilos que salían de sus dedos – mira lo que encontré – dijo con fingida inocencia

Un ninja cayo en medio del lugar, Kankouro miro con malicia mientras mirada a su hermana.

– Es un pobrecito espía que estaba perdido por ahí, lo encontré cerca del hospital

La rubia sonrió con sorna mientras abría su abanico.

– Muy bien pequeño empieza a hablar, y dinos lo que sabes.

Después de un procedimiento que implico algunos golpes y que estuviera dentro de las otras marionetas de Kankouro, el hombre habló.

– Con que Tetsu es quien planea todo – dijo Kankouro maldiciendo – nunca me gusto ese tipo

– Hay que avisarle a Gaara

– No creo, Gaara la encontrara. Conoce mejor que nadie los parajes del desierto. Ese venenoso tiene las horas contadas.

– Debemos avisarle a los demás, si hay una rebelión hay que estar alertas.

– Está bien.


– Tsunade-sama – exclamó Shizune antes de terminar el completo relato que le enviaban los enviados a la aldea de la arena

La mujer volteo y miro hacia su tranquila aldea, de seguro este espectáculo no se apreciaba en el desierto.

– dime Shizune¿han sabido algo de Gaara después de que se enterara de la noticia?

– No, según lo que me dijo Sakura, Naruto fue a comunicarle.

– Ya veo – sonrió de lado - Fue el indicado, eso quiere decir que él no se ha despertado por completo

Movió la silla de su escritorio y se acomodó mejor al mirar las fotografías y los pergaminos que venían de la aldea de la arena, entre estas estaba la imagen de Sabaku no Gaara.

– ¿Qué quiere decir? – preguntó asustada la morena ante aquella declaración que la dejo confundida

– Veras…un demonio al pasar tanto tiempo cerca de un humano se va de alguna manera fusionando con su portador, es una manera de convivencia, es como te acostumbras a alguien aunque en un principio sea un intruso.

– ¿Se hace parte de él? – preguntó

– Por decirlo de alguna manera, sus características se suavizan y pasa a ser como un acompañante del portador, si por alguna circunstancia se llegara a desatar todos los sellos…volvería a su estado inicial.

Los ojos castaños de la Hokage miraron el florero en su mesa centrando su atención en la blanca flor que estaba perfumando con su aroma la habitación, le recordó a la mayor de las Hyuuga.

– Es como un despertar después de un largo tiempo

– Eso no es lo peor, me temo que la situación se vuelve más delicada si se desata por emociones más fuertes. – reflexiono Tsunade

– Pero…que pasará con la aldea de la arena

– Shizune, envía algunos ninjas hacia allá, creo que es un plan para eliminar a Gaara.

– Pero…

– La política y las ansias del poder a veces pueden más, apresúrate.

La mujer rubia observo de nuevo la flor, y espero a que no se desatara todo por completo, el kazekage iba a ser Gaara, pues ella sabía que era lo mejor para la otra aldea. De seguro había alguien que no quería que ocurriera así.


Antes de que pudiera decirle a Gaara sobre los pequeños incidentes que estaban provocándose en la aldea, el pelirrojo desapareció en un conocido remolino de arena, Naruto alcanzó a gritarle.

– Estaremos como refuerzos Gaaara¡no te preocupes!

Gaara abrió los ojos y luego los entrecerró, aspiro el olor seco de la arena y dejo que su propia arena que burbujeaba se derramara y bajara por su espalda hasta llegar junto a la arena del desierto, esta vez cerrando sus ojos y provocando que toda la arena temblara, dejando que se mezclara toda con el entorno, formando miles de remolinos alrededor.

Shukaku lo observó, deduciendo lo que estaba haciendo, al mezclarse con la arena común podría viajar a miles de kilómetros y ubicar a quien deseaba buscar, nunca había visto una técnica así, pero Gaara era sin duda el mejor para intentarlo, pues su dominio con la arena siempre fue fuera de lo normal entre los ninjas.

"Está a unos cuantos kilómetros, puedo tener un margen de error"

"Te parecerá que voy a sonar sobreprotector pero no gastes mucho chacra, aun no te sobrepones del todo"

Le pareció muy extraño el comentario del mapache, aunque no iba a ser caso cuando encontrara al peliverde.

"lo que digas"

Cuando iba a comenzar a moverse sintió el roce de un papel en uno de sus bolsillos, metió su mano y sacó el sobre que Hinata le hubiera entregado en el hospital, aun quedaba medicina y termino de tomarlas y guardó celosamente aquel sobre. Por un segundo la presencia de la joven le hizo sentir gratificado, esa prueba de bienestar que ella procuraba con el, la pequeña gratificación de sus cuidados y de su completa atención.

Por ella debía intentar pensar fríamente la situación, aparentemente Shukaku estaba en calma, pero si el desataba su furia el demonio volvería al estado primitivo en el que siempre estuvo, y eso sólo podría provocar la destrucción, y podría dañar a la joven.

Hizo unos cuantos sellos mientras el remolino lo rodeaba.


Tetsu se movió de su lugar he hizo desaparecer la especie de casa que había hecho con sellos de tierra.

Hinata miro alarmada mientras sintió un encogimiento en su pecho, de seguro él estaba cerca…

- Gaara viene para acá – dijo con un esbozo de sonrisa maliciosa en su boca.

El peliverde se movió rápidamente extendiendo pergaminos por todo el lugar.

Era un buen rastreador, había calculado otras tres horas antes de que llegara. Eso solo sumaba el valor que Hinata tenía, más que interesante.

Gaara abrió los ojos y reconoció inmediatamente la cabellera verde, su entrecejo se arrugó.

– Bienvenido…no creí que llegaras tan rápido. – dijo Tetsu en forma de saludo, mirando a Gaara complacido.

– Libera a Hinata – respondió Gaara sin inmutarse al ver los pergaminos. Con relajada.

– Tranquilo… solo quiero darte una bienvenida…

Los pergaminos en el piso empezaron a estallar amortiguados por la capa protectora de Gaara.

Hinata no podía seguir mirando sin hacer nada, cuando Tetsu le lanzaba más logro empuñar sus manos y lanzar rayos de chakras que rompieron todos los sellos que iban dirigidos al pelirrojo, necesitaba evitar que el gastara su chacra esta debilitado. Tenía que ahorrar fuerzas, pero ella estaba en parecidas condiciones y eso no ayudaba.

– No puedo entenderlo es inaudito, como puedes tu Hinata-chan…defender a un asesino, un demonio en persona. – dijo el peliverde caminando hacia ella, aun teniendo muchos pergaminos en el suelo haciendo una especie de barrera entre ellos y Gaara

De verdad que no lo entendía, tan bella, tan pura…y con una fuerza que se le desbordaba por los poros

– no digas eso, el no es un demonio – exclamó la peliazul moviéndose y tratando de zafar las manos de las cuerdas

Si tan solo tuviera las manos libres, ayudaría y no se volvería a sentir tan indefensa e inútil. Tan irremediablemente miserable.

Quería proteger a Gaara, aunque sonara ilógico en una situación así.

Debía liberarse, pero algo no le gustaba en la forma en que Tetsu la miraba, era como… no le gustaba.

– ¿Así? No me digas que es un ángel, te equivocas. Lo único que a hecho es matar a las personas a toda su merced, sin discriminar, cuando se le daban sus deseos y para saciarse.

Aquellas palabras hicieron un poco eco en los oídos de Gaara, pero lo que más le preocupaba y le desagradaba era la forma en que la miraba.

Fue como si el instinto lo dominara y no deseaba que él se acercara a su Hinata.

– no es cierto – volvió a negar Hinata con voz decidida

Sentía el peligro en la mirada del ojos rojizos, parecía que era sangre brotando y brillando.

– Aunque al menos ha servido para defender la aldea¿no lo crees Hinata-chan?

Gaara apretó la mandíbula, ese idiota se estaba acercando demasiado a la joven sus movimientos lentos no le gustaban, dio unos pasos aplacando los pergaminos con sigilo.

– ¡Calla!, basta. El no es un objeto para que lo trates así – exclamo totalmente enojada, no permitiría que hablaran así de Gaara.

Él había sufrido tanto, sus ojos se soledad lo decían, su alma que empezó a hablar con la suya. Había sufrido y callado y nadie ni siquiera se acerco a él, todos le temían. Lo quería, y no aceptaba que aquellas palabras la envenenaran.

– Me pregunto que te habrá hecho para que lo defiendas tanto – dijo con sorna apoyando su mano en la rodilla desnuda de la joven

Se alerto, ese toque no era como las manos de Gaara, no había comparación. Sintió repulsión, no quería que ni siquiera le tocara la mano.

– no te atrevas… - susurro Gaara cerrando los ojos antes de que un leve tono rojizo rodeara sus orbes por segundos.

La arena atravesó el suelo bajo sus pies y corrió debajo de la tierra, por el subsuelo a velocidad.

Su respiración se paro al ver como la mano de Tetsu iba subiendo por la rodilla de la joven hacia su muslo. Era en cámara lenta, el dolor en su cabeza aumento y el gruñido animal se estaba desatando en su interior.

– y si no que… - lo desafió guiando su mano por la pierna por el muslo de Hinata.

Mucha suavidad lo recibió y aun más maliciosa fue su sonrisa al percatarse de cómo el pelirrojo estaba furioso, la joven estaba sorprendida y paralizada.

– Estás muerto… - siseó con una voz ronca, abriendo los ojos de súbito y mirándolo con ojos resplandecientes y rojos

La arena envolvió la mano y la alejó de la pierna de Hinata, junto con ello apretando lo suficiente para dejarla quebrada y haciendo que un gemido de dolor escapara de la boca de Tetsu.

otra batalla en el desierto comenzaría pronto.


Agradezco el apoyo incondicional de todos!, de verdad que me dieron las ganas de seguir por ustedes . Espero les guste.

§The Girl Magic and Mystic of the anime§