Otro capitulín para ustedes.
Un abrazote.
TC GAN
En el capítulo anterior, Terry decidió tomar cartas en la vida de Candy. Si la vida de su rubia ha sido lejos de ser la ideal, él se encargaría de hacerla más interesante aún. Por eso hurgan un plan para liberar a Candy de la prisión de sus padres. Todos van a ayudar y el tiempo es limitado. Como parte de ese plan, ella convence a sus padres de que ya no quiere estar con Terry. Lo llama frente a ellos y hace la pantomima de cortar su relación. Esto le hace mucha gracia al castaño. Mientras ella lloraba, él reía. Finalmente, los padres comienzan a confiar en ella y le permiten seguir con sus planes de apartamento y universidad; aunque siempre vigilada por ellos por medio de la dama de compañía.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 25
Candy le aseguró al jefe de la agencia del banco que Terry podía quedarse. Dentro de esas cuatro paredes, Candy se dio cuenta de por qué los padres no querían que se fuera. Terry se quedó impresionado con la noticia. Pero no fue el único. Ella también. ¿Cómo era posible que un empleado de banco supiera esta gran verdad y ella no? La verdad era simple. El hombre que la atendió no era un simple empleado. Era el gerente del banco. Él fue quien hizo los arreglos originales con los abuelos de la chica.
Señorita White, sus abuelos le dejaron un legado muy importante antes de morir. Este fideicomiso lo dejaron con condiciones muy particulares. Mientras usted era menor de edad, sus padres recibieron un suma importante cada mes para su manutención. ¿Hace cuánto dice usted que cumplió la mayoría de edad?
Cumplí 18 años hace como tres meses.
Eso le permite recibir ese dinero a usted directamente. Lo seguirá recibiendo hasta que cumpla 25 años. Después de eso, se le hará entrega de otra suma y a los 31, se le entregará la totalidad para que haga con ello lo que usted decida.
Señor… - Intervino Terry.
Astor.
Señor Astor, ¿qué cantidad le entregaba a los padres de Candy?
Lo mismo que recibirá de ahora en adelante. Lo que me parece extraño es que no hayan informado al banco que ya era mayor de edad.
Nuevamente, Señor Astor, ¿cuánto?
Se le entregaba quince mil dólares.
¡Quince mil dólares! ¡No lo creo!
Efectivamente, señorita White. Todo lo habían dejado estipulado aquí. Permítanme un momento. Ya vuelvo. Al enterarme que usted vendría, me comuniqué con el abogado de sus abuelos. Tengo entendido que ya viene.
El gerente salió de su oficina. Buscó con la vista a otro hombre. Las tres damas sentadas se sorprendieron al ver a un hombre algo mayor muy elegantemente vestido entrar a la oficina. Dentro de la oficina, Candy estupefacta no sabía qué pensar. Para Terry era claro. Por lo poco que sabía de la vida de su rubia, estaba seguro que ellos usaban el dinero para ellos mismos. Al ella alejarse, perderían esa entrada.
Fui a escuela pública, tuve que sacar una beca para poder estudiar, le rogué a mis padres para que me dejaran vivir con Annie y con Patty… No me dejaban ir mucho al cine ni a comer. Mi ropa no es cara… No lo entiendo.
Cariño, puede que suene muy desconfiado, pero ¿qué crees que hacían con el dinero?
No lo sé.
¿Estás segura?
Ellos nunca… - Bajó la mirada.
Ellos nunca te pusieron atención hasta ahora.
¿Cómo lo sabes?
No te enojes por favor. Me lo contaron tus amigas.
¡Qué vergüenza contigo!
¿Por qué?
Es que… - Se puso a llorar.
Tranquila. – Terry la abrazó. – No todos crecimos en una situación excelente. Yo tampoco tuve una niñez muy agradable. Para poder ser médico, me pelee con mis padre. Él quería que fuera abogado. Estuvo muy complicada esa época. No me apoyó para nada. Todo lo que tengo ahora es porque lo he trabajado. Es verdaderamente mío. Y casi no me hablo con ellos. Más bien, con él, no. A mi madre le hablo de vez en cuando. Pero nada más.
Lo siento.
Nada… nada… tranquila. ¿Ves? No todo el mundo tiene una de esas familias solidarias. Lo importante es que tú y yo no cometamos el mismo error. Tú y yo formaremos una de esas familias solidarias, unidas, amorosas. ¿Te parece bien?
Me parece. – Se dan un beso.
El abogado entró.
Señorita White, soy el licenciado Amroqui. Fui el abogado de sus abuelos. Es un gusto conocerla finalmente. Señor Grandchester, un gusto verte nuevamente.
¿Se conocen?
El licenciado Amroqui es amigo de mis padres. ¿Cómo estás?
Bien gracias. No sabía que conocías a la señorita White.
La conocí hace poco en realidad.
Ya veo. – Se volteó a ver a Candy. - ¿Ha leído el documento?
Sí, pero hay mucho de esto que no sucedió.
Me imaginé. Por eso no nos permitían verla. ¿En algún momento gozó de alguna de los beneficios establecidos por sus abuelos?
Bueno… me mandaban de campamento durante los veranos y me mandaron a Europa este último.
Bien… Bien…
¿Se pueden meter en líos mis padres?
Eso no la debe preocupar. Lo que suceda con ellos no tiene que ver con usted. Ahora que nos ha visitado, estaremos en contacto directo.
Oye, Amroqui, eso no va a poder ser. Desde hace un tiempo, no la dejan salir de casa y si sale es con compañía. Se supone que está aquí para sacar algo de dinero de su cuenta para pagar su parte de un sofá.
No muy entiendo lo que dices, Terry.
Candy… - Terry se dirige a ella. – Tendrás que ser muy cuidadosa con lo que sabes. No puedes demostrarle a tus padres que estás al tanto de todo esto. ¿Entiendes? Ellos no pueden saber qué tu sabes. Puedes correr peligro si lo saben. En pocos minutos, saldrás de aquí con un sobre con el dinero para el sofá. Te reunirás con tus amigas con mucha alegría de que sacaste el dinero. Te enfocarás en ir a comprarlo solo saliendo de aquí. ¿Me entiendes? Yo les contaré lo que sé. No demuestres que sabes.
No entiendo bien.
Hazle caso a que tú no sabes nada de esto. Saldrás con el sobre de dinero para el sofá. Se van a comprarlo con tus amigas como lo planeaste. Sobre esta reunión no dirás nada.
No digo nada.
Si tus padres se enteran que lo sabes, puede que no te dejen salir otra vez. Eso no lo puedes permitir.
Está bien, no entiendo bien, pero lo haré.
¿Qué más le podemos dar para justificar esta visita tan larga que incluye abogado?
Aquí está el sobre con el dinero. Le entregaré este otro sobre. Este tiene información sobre un préstamos para automóviles. Cuénteles que vio uno que le encantó. Y que solo preguntó por preguntar. Talvez, una vez esté trabajando se anime a comprarlo.
Convénselos que trabajarás para ganarte el dinero para el carro.
Bueno. ¿Entonces… me tengo que ir ya?
Ya. – Terry la volvió a abrazar. Le dio un beso y la dejo ir.
El gerente y el abogado estaban felices de ver a su amigo tan feliz. Le comentaron la bonita que hacen aunque ella es un poco joven. A lo que él respondió que no se imaginaba encontrar a la mujer de su vida en Venecia. Les contó cómo la conoció. Los tres rieron. Terry, al recordar la mirada de Candy al darse cuenta que hablaban el mismo idioma, y los otros, ante tan divertida anécdota. También, les contó lo sucedido en los últimos días. Amroqui no lo podía creer. ¿Qué tipo de gentuza eran que se apropiaron del dinero de la chica? Eso quería decir problemas para ella. El castaño les pidió que no hicieran nada en contra de los padres hasta que Candy estuviera por fuera de su casa. Definitivamente, no era en su beneficio hacerlo antes. Podía ponerla en peligro y eso no era bueno. Los tres llegaron a un acuerdo. Esperarían a que Terry la hubiera sacado del país. No querían arriesgase a que la arraigaran. El hecho de que los padres de Terry se mueven en ese mismo círculo de personas fue un beneficio puesto que el licenciado lo conocía desde muy joven.
Al salir de la oficina, Candy les explicó sobre el préstamo del carro. Ante la empleada, tuvieron que hacerse las locas como si supieran eso desde hacía tiempo. Fueron a comprar el sofá. Lo llevarían al apartamento a los tres días. Esta sería otra salida.
Por supuesto, durante este tiempo Terry se encargaba de arreglar las cosas para poder salir. En uno de los mensajes a Candy, le recordó sobre la necesidad del pasaporte. Le estaba respondiendo cuando escuchó el picaporte de la puerta.
En el próximo capítulo, Candy está nerviosa porque piensa que sus padres no creyeron lo del préstamo del automóvil porque escucha, por detrás de la puerta, a sus padres hablar con el gerente del banco.
Les cuento que asumo que estarán arreglando algo porque sus reviews no aparecen en la página,
pero como aparecen en mi correo aquí les va.
ALEXIA: me alegra que te guste la historia. Ya veremos que pasa.
lucero: ¡tan romántico! Que se la lleve a Venecia y ya... (No sé cómo se hace el muñequito con ojos soñadores) jajajaja...
CARMEN: ya vamos a ver qué tan interesante.
Anelis Granchester: todos podemos desaparecer de vez en cuando, pero es bueno regresar. Bienvenida de vuelta.
nuve: bienvenida a ¡Qué vergüenza! Espero te esté gustando la historia hasta ahora.
Como siempre, gracias a todas las personas que leen la historia. A todas, las invito a dejar un comentario.
Hasta la próxima
TC GAN
