Hola a todos :D
T-T si ya se… mil y en serio mil disculpas… solo dire que la vida de un adulto es un asco total y que odio el trabajo…
Pasando a lo bueno xD llego el nuevo cap, algo difícil de escribir ya que me llegaba de forma dispersa el cap a mi mente pero ya tiene coherencia y muajaja xD si intriga-chan aun se niega a irse y ya verán por qué lo digo ;D
KHR no es mio, solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 25: Enfrentamiento
Empezaba a despertarse, ya que podía sentir como el sol golpeaba su cara provocando que gruñera bajito mientras maldecía a ese astro brilloso por interrumpir sus sueños… es que no sabía que alguien como el necesitaba sus preciadas horas de sueño ya que con su trabajo era difícil tener esos momentos tan preciados donde podía dormir y olvidarse de todas las preocupaciones y deberes… ¿preocupaciones?, se removió en su cama mientras fruncía ligeramente el ceño mientras trataba de recordar que era esa preocupación que lo habia mantenido despierto hasta altas horas de la madrugada ya que estaba muy seguro que esta vez no habia sido por su papeleo… pero ¿qué era…?, tardo un poco pero al fin su mente despertó recordando todo lo que habia pasado la noche anterior a lo cual abrió sus ojos de golpe al mismo tiempo que sentía su respiración agitada en eso noto que sus manos estaban vendadas, miro a su alrededor notando que estaba en su habitación y que ya era de mañana lo cual solo lo angustio más, así que sin dudarlo busco colocarse salir de la cama pero al dar un paso fuera de su cama se tropezó con sus propios pies y cayó al suelo.
- Itte… - se quejó el pobre rubio notando que una de sus piernas tenía un grillete que lo dejaba encadenado a su cama, a lo cual frunció el ceño mientras buscaba liberarse de su encadenamiento notando que sus manos dolían al moverlas, pero en ese momento no podía detenerse solo por eso.
- Así solo te lastimaras más – opino alguien divertido a sus espaldas provocando que se girara rápidamente observando que cierto científico estaba sentado en el sofá de su habitación muy tranquilo con una sonrisa burlona en su rostro mientras le observaba.
- Lastimarme es lo de menos, en estos momentos deseo encontrarlo ya que no quiero que le pase algo a él y a mis hijos – indico con seguridad mientras miraba a ver furioso al peliverde que solo estaba bebiendo de forma tranquila un poco de café.
- Interesante – indico dejando la taza de café asentada sobre la pequeña mesita que habia enfrente de ese mueble y se acomodaba sus lentes – esta es la primera vez que en verdad te veo serio y preocupado por algo.
- No estoy para tu mal humor tío, en estos momentos en verdad deseo encontrar a Alaude – dijo molesto Giotto mientras buscaba liberarse de ese grillete que lo mantenía preso, pero notando que por el esfuerzo las heridas de sus manos se habia vuelto a abrir y sus vendas se estaban tiñendo de rojo – tch… - se quejó ante el ardor que empezaba a sentir en sus manos.
- Si sigues así puedes llegar a infectar tu herida y eso lo hará más complicado – le recordó con calma.
- No me importa.
- Dime ¿porque haces esto: por los niños o por el doncel? – pregunto con calma Verde.
- Por ambos – respondió con seguridad Giotto.
- Pff… - se burló el peliverde notando que ahora el rubio le miraba con enojo – jeje perdón, no te enojes o mal pienses es que… jeje… am… a ver… ¿cómo explicarlo ¿– dijo meditando sus palabras – veras es divertido notar lo bien que te conoce.
- ¿A qué te refieres? – pregunto enojado Giotto.
- … - Verde no contesto y solo se limitó a ponerse de pie para acercarse y liberarlo de su prisión – te soltare, pero no quiero que te muevas – le ordeno.
El rubio no entendía que pasaba exactamente, pero ese tono de seriedad en su voz le extraño y opto por obedecerle mirándole detenidamente, noto que le hacia una seña para que se colocara de pie y lo siguiera.
- ¿Y ahora me va a explicar o seguirás actuando extraño? – le pregunto haciendo que detuvieran su andar en medio del pasillo.
- Digamos que tal vez les mentí en una que otra cosa – dijo en un tono divertido en su voz.
- ¡Que…! - Giotto le miro asustado – ¿a qué te refieres?
- Hmm… digamos que tal vez si se dónde está tu doncel agresivo y tus hijos – hablo con calma sonriendo de lado.
- … - Giotto le miro impresionado y después apretó muy fuerte sus puños – ¿qué estás diciendo…? - le pregunto furioso.
- Antes de que me hagas uno de tus acostumbrados dramas déjame explicarte un par de cosas – hablo con calma Verde mientras colocaba sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón.
- … - el rubio solo frunció el ceño al mismo tiempo que asentía con la cabeza.
Al notar que tendría toda su cooperación decidió decirle la verdad a medias, obviamente solo le explico la parte donde Kawahira, su pareja y el participaron e igual donde se encontraba en esos momentos el rubio platinado, pero Verde lo notaba… Giotto sabia que estaba omitiendo información, ya que se le notaba aun con el ceño fruncido.
- Y eso es todo – indico de forma tranquila.
- Entonces… ¿por qué nos mentiste hace rato si tú fuiste uno de los autores del secuestro? – pregunto Giotto, ya que notaba que las palabras del contrario eran verdaderas, pero lo conocía y sabía que pese a todo a él no le gustaba participar mucho en esa clase de planes a menos que alguien se lo pidiera – pero más importante, ¿quién les pidió a ustedes que lo secuestraran?
- Confórmate con saber su ubicación o no es lo que querías descubrir hace un momento: saber dónde estaba para ir a verlo – le contesto con calma.
- … - el rubio lo metido un momento antes de retomar su andar hasta la puerta principal de la casa – cierto e igual supongo no me dirás nada más.
- Es correcto, así que andando – opino con calma el mayor y tras eso ambos salieron de la mansion.
Donde al salir, ambos se subieron a uno de los vehículos que había en el lugar y de forma discreta Verde mando un mensaje de texto simple antes de guardar su móvil y meterse al interior del vehículo para llevar a rubio a ese lugar.
Era inaudito, un insulto… algo verdaderamente humillante… es que no tenía lógica ¿cómo era posible que todo habia terminado de esa forma…? es decir, ella lo tenía todo: poder, dinero, respeto… era alguien en ese maldito mundo y muchos le temían y la respetaban por solo ser la señora Vongola… entonces, ¿por qué en ese momento estaba tirada en el suelo con varios moretones y encerrada en una maldita habitación con barrotes en las ventanas? ¿en qué momento su vida cambio de esa forma tan radical? ¿por qué la vida era injusta y la torturaba de esa manera?, definitivamente buscaría vengarse de todos y cada uno de esos miserables que la habían dejado en ese lugar empezando por la maldita de Yuni por haberla traicionado… si… se vengaría de toda esa maldita familia y les haría sufrir y pagar todas esas humillaciones que le estaban haciendo pasar. Con ese pensamiento en mente buscaba con todas sus fuerzas quitarse esas esposas que la inmovilizaban de manos y piernas… dolía y podía sentir como su sangre escurría por ellas ya que llevaba rato intentando zafarse de esa prisión, pero ese dolor y ardor no era nada comparado con su fuerza de voluntad para buscar su libertad y llevar a cabo una cruel y dulce venganza contra toda esa familia.
- Tch… - hizo una mueca de dolor, al sentir como el frio metal que amarraba sus manos hacia fricción con su piel provocando que ardiera, pero no se daría por vencida y seguía buscando liberarse… algo que consiguió tras unos intentos más ya que su sangre ayudo a lograrse zafarse de dicho objeto – agh… - se quejó al ver como sus muñecas estaban cortadas y sangraban, se las sujeto haciendo una mueca de dolor mientras buscaba algo rápido con la vista para vendarlas pero al no encontrar nada opto por rasgar su hermoso y fino vestido de diseñador para poder hacer una venda improvisada mientras se mentalizaba que cuando esto terminara se compraría miles de vestidos en compensación de ese. Con algo de temblor llevo sus manos hasta su cabeza donde se tocó su cabello buscando algún pasador… ya que esperaba que conservara alguno después de que su amado esposo le jalara su cabello y deshiciera su peino sabía que habia perdido algunos, pero logro sonreír de alivio al encontrar uno con el cual tras doblarlo un poco procedió a abrir la cerradura de las esposas de sus piernas.
Una vez libre, busco colocarse de pie notando que ya debía ser como medio día y el estúpido de su padre aun no habia aparecido o dado alguna señal de vida, con algo de trabajo se encamino hasta la puerta pegando su oído buscando escuchar algo, notando que si… podía escuchar algo, una conversación muy interesante provocando que una sonrisa se dibujara en sus labios mientras reía bajo, presto mucha atención y cuando escucho que esas voces se habían alejado decidió pensar en un plan rápido: ya tenía la forma perfecta para vengarse de esos malditos Vongola, si… les daría donde más les doliera al mismo tiempo que de entre sus ropas sacaba un bronce singular que observaba de forma divertida.
- Jeje, creo que al fin ya encontré el momento ideal para devolver esto – dijo divertida observando un bello broche en forma de rosa color rosada con piedras de ónix en forma de hojas a su alrededor, pero curiosamente en el centro de la flor se podía apreciar algo rojo…
Lo volvió a guardar entre sus ropas mientras que regresaba su atención para lograr escuchar algo más tras la puerta y una vez que se aseguró que ya no habia nadie cerca busco abrir la cerradura de la puerta con el mismo pasador usado anteriormente, una vez abierta la abrió con cautela de no hacer ruido y comenzar a caminar a paso lento por ese pasillo buscando no ser descubierta, pero justo en ese momento al pasar por una esquina se encontró con una sirvienta quien pasaba por el lugar y al verla ella estaba por gritar para alertar a los demás de que ella habia escapado, pero Kyoko logro ser más rápida y tomando lo primero que tuvo a su alance: un jarrón, la golpeo en la cabeza provocando que el objeto se rompiera por el impacto en la cabeza de la pobre mujer.
- Jeje shhh… dulces sueños – le dijo con burla notando como poco a poco el suelo se manchaba con la sangre que brotaba de la cabeza de la empleada.
Busco rápidamente llegar a su habitación donde enseguida le puso seguro a la puerta para ir rápidamente hasta su armario para cambiarse de ropa ya que se sentía sucia e igual buscar algo especial, donde tras mover algunas cajas saco una pistola Desert Eagle que le habia dado su padre como regalo de bodas, la cual cargo mientras una sonrisa burlona aparecía en su rostro, justo en esos momentos empezo a escuchar ruido en la planta baja… al parecer ya habia descubierto a la mujer muerta y unos segundos después escucho como golpeaban su puerta pero poco le importo mientras sacaba de entre su colección de ropas un lanza granadas Mk-1S que ella misma habia comprado en cierta ocasión y se encamino con calma a su tocador para maquillarse y tapar los moretones de su cara.
Justo en ese momento a puerta fue derribada dejando notar que varios empleados estaban armados mirándola con el ceño fruncido y apuntándole con sus pistolas, pero notaron que ella se notaba molesta mientras los miraba a ver con rabia ya que por el ruido habían hecho que se pintara mal sus labios.
- Malditos, como se atreven a interrumpirme – les grito Kyoko enojada, pero los sirvientes solo se limitaron a dispararle ya que esas eran sus órdenes de matarla en caso que intentara algo pero las balas en sus brazos y piernas no impidieron que ella tomara su lanza granadas, matando a todos en un solo disparos – tch… ahora tendré que cambiarme otra vez – se limitó a decir, mientras se quitaba ese vestido lleno de sangre y se encaminaba al baño para lavarse otra vez y colocarse un nuevo vestido.
Los demás empleados al ver que sus compañeros habían muerto optaron por escapar del lugar buscando un refugio seguro mientras buscaban contactarse con sus jefes e informarles lo que habia ocurrido.
Kyoko salió con calma del lugar como si no hubiera ocurrido nada para caminar hasta su vehículo, el arranco para salir a una velocidad normal hacia su nuevo destino ya que no tenía prisa en llegar mientras se relamía sus labios ya que podía sentir que su venganza pronto llegaría y sería una muy placentera que disfrutaría de forma lenta.
En otra parte de la ciudad y de forma paralela el grupo de policías que se habían mandado para la captura del grupo de mafiosos estaban teniendo ligeras dificultades ya que el líder de ese grupo se había escondido en el sótano del lugar y estaba poniendo resistencia al arresto, pero obvio eso no derrotaría a Alessandro ya que tenía órdenes estrictas de atrapar a todos y cada uno de esos delincuentes además de encontrar a Alaude y llevarlo de regreso con su jefe.
- Ya tenemos rodeado el lugar y los explosivos están preparados - escucho que le informaba uno de sus hombres.
- Perfecto.
- Señor ya revisamos todo el lugar y el hijo del jefe no se encuentra aqui - dijo algo nervioso otro de los policías.
- Entonces activen los explosivos y tráiganme a ese sujeto con vida - hablo de forma seria Alessandro.
Tras escuchar esa orden los oficiales procedieron a activar las pequeñas bombas colocadas de forma cuidadosa para volar la puerta y pared de hierro reforzado y sacar al líder de su escondite
Por su parte Ramiro se encontraba nervioso y angustiado, habían conseguido salir de su oficina esquivando a los policías y matando a varios, pero no pensó que ya los tenían rodeados y estaban listos para abrir fuego apenas los vieran, por lo cual y evitando las balas del fuego cruzado logro llegar hasta su sótano donde hay poseía una habitación con paredes y puertas brindadas, la cual generalmente se usaba para retener ahí a sus víctimas de secuestro y esconder a uno que otro rehén.
- Maldición... - murmuro con su acompañante mientras cerraba la puerta y le colocaba una barricada por cualquier cosa.
- Ese maldito no se va con rodeos – opino enojado Ramiro.
- Jefe ¿qué haremos? - le preguntó algo angustiado su acompañante.
- Tranquilo no pueden entrar así que podemos pedir apoyo de… - empezo a hablar Ramiro con fingida calma, pero en ese momento sus palabras fueron interrumpidas cuando ocurrió lo inevitable.
De un momento a otro se dio la señal y se activaron las mini bombas colocadas de forma estratégica en la puerta destrozándola en el proceso provocando que varios pedazos de metal salieran volando por todas partes.
- Muévanse y atrapen a ese par – indico Alessandro mientras sacaba su propia arma y entraba de primeras al lugar mientras sus hombres le seguían y empezaban a buscar entre los escombros los cuerpos de los mafiosos. Tras pasar unos minutos de búsquedas encontraron a los dos, notaron que uno estaba mal herido mientras que el otro solo tenía algunos raspones - que rastrero, usaste a tu compañero como tu escudo – se mofo, pero mirando con rencor al hombre que estaba sentado en el suelo delante suyo, el cual ya se encontraba esposado y era custodiado por dos oficiales.
- Eso no es ser rastrero, además es su deber proteger a su jefe o no tú haces lo mismo perro – le dijo con odio Ramiro – y ¿dónde está tu jefe?, de seguro está en su oficina muy cómodo mientras otros hacen el trabajo pesado.
- Los métodos y estrategias de mi jefe no son de interés de personas como tu – contesto de forma fría Alessandro.
- Jeje, te duele que te diga la… ah…. – Ramiro quiso provocar al oficial, pero este le piso la pierna que tenía herida provocando que dejara escapar un grito adolorido.
- Cállate, nadie te ha dado permiso de hablar – indico – ahora dime ¿dónde lo tienes? – pregunto apuntándole con su arma.
- No se dé que hablas – indico con nerviosismo Ramiro ya que él se encontraba desarmado y en ese momento podía notar que su vida pasaba delante de sus ojos.
- Créeme que no soy paciente, ahora contéstame ¿porque querían secuestrar a Alaude y donde está en estos momentos? – dijo enojado Alessadro quitándole el seguro a su arma.
- … - Ramiro palideció ante eso, debía pensar rápido en una forma de escape o al menos algo que le salvara su pellejo, pero en esos momentos no lograba pensar en una buena excusa.
- ¿Hablaras o te hago hablar? – indico disparándole cerca de su cabeza causándole un ligero corte en su mejilla derecha, demostrando que no sería paciente.
- Esta bien te digo… yo… yo… - empezo a temblar, pero en eso se le ocurrió una gran idea – ¡yo solo seguía las ordenes de Vongola! – grito asustado al notar que este colocaba la pistola sobre su frente.
- ¿Qué tiene que ver Vongola en todo esto? – pregunto con calma, pero sin dejar de ocultar su sorpresa.
- To… todo fue un plan de ellos – dijo con algo de inseguridad – ellos me pidieron que lo secuestrara… el motivo no lo sé, pero todo fue planeado por el Décimo y de hecho él es quien tiene en su poder al hijo de tu jefe – hablo con seguridad.
- … - Alessandro lo miro asombrado, pero luego su mirada se volvió oscura.
- Entonces como notaras yo no soy al que deberías estar arrestando en estos momentos – intento hablar con calma.
- Cierto, pero eso no quita que eres un maldito mafioso que ha matado y secuestrado a muchos Ramiro Sasagawa y en este momento serás llevado a prisión a la espera de un juicio – indico dando un paso hacia atrás mientras guardaba su arma entre su saco.
- Nooo… y… y si llegamos a alguna especie de acuerdo – indico dudoso ya que no quería ir a prisión porque sabía lo que le pasaba a todos los que entraban a la cárcel y no quería ese fin para él.
- ¿Qué clase de acuerdo? – pregunto Alessandro – dudo que sepas algo que me interese.
- Puede decirte la ubicación exacta de la actual mansion Vongola y el nombre de sus integrantes principales.
Alessandro lo miro algo dudoso, ya que sea una información no tan confiable sería una gran aportación si sus palabras eran reales.
- De acuerdo… - indico girándose y dándoles una orden silenciosa a los oficiales que estaban parados al lado de Ramiro notando que este sonreía de forma triunfal – me llevaras a ese mansion en este momento y donde me mientas ve pensando en el color de tu ataúd – indico Alessandro sonriendo de lado notando que el mafioso perdía el color de su rostro.
Mientras esto ocurría en otra parte de la cuidad de forma paralela se podía sentir la tensión en el aire ya que en ese edificio se empezaron a escuchar varios disparos acompañados por el sonido de varios objetos cayéndose y rompiéndose en el proceso del fuego cruzado.
Elena se habia despertado al escuchar el primer disparo lo que provocó que mirara de forma angustiada a su alrededor notando que estaba en la oficina de su esposo, al escuchar el segundo disparo se asustó mirando en dirección a la puerta y justo en ese momento sintió que algo no estaba bien ya que de un era extraño sabía que si algo así ocurría… mínimo habría varias personas movilizándose por el lugar para ir al lugar de origen de los disparos pero el lugar estaba en silencio, el cual solo se rompía al dejar escuchar el eco de las detonaciones; con cautela y algo de miedo se encamino hacia el escritorio de su esposo para abrir el cajón y sacar de su interior la pistola de reserva que guardaba en ese lugar.
Con pasos temerosos salió del lugar notando que todos los oficiales que deberían estar en el lugar estaban tirados en el suelo, ante eso ella ahogo un grito de miedo al mismo tiempo que se escuchaba un nuevo disparo notando que provenía del piso inferior a donde ella se encontraba, con cautela camino hacia las escaleras, pero justo cuando estaba por pisar el primer escalón para bajarla sintió una ligera presión en su espalda.
- Te sugiero que, si quieres seguir con vida no bajes – escucho que alguien le decía a lo cual ella se asustó – ahora suelta el arma y levanta las manos – ante esa orden escucho como le quitan el seguro a una pistola por lo cual no dudo en acatar la orden que esa voz le habia dado y dejo caer el arma para luego levantar las manos – bien ahora con calma te sentaras en ese asiento – indico la voz mientras la empujaba levemente hacia la silla que estaba a su izquierda.
Elene se mordió su labio inferior en signo de frustración, pero en ese momento acato la orden del desconocido sentándose en la silla solo para encontrarse de frente con un joven peli morado de cabello corto, ojos color violeta, poseía un tatuaje en forma de gota color morada debajo de su ojo izquierdo, tez clara, quien en ese momento llevaba un curioso atuendo de motociclista e igual tenia varios princings en su oreja izquierda.
- ¿Qué planeas hacer conmigo? – pregunto Elena mientras apretaba sus puños.
- Wow tranquila, en vez de que me agradezcas me regañas – indico de forma juguetona esa persona.
- ¿A que te…? - Elena estaba confundida pero justo en eso se escucho un fuerte estruendo en el lugar provocando que se asustara y por inercia mirara en dirección a las escaleras que estaba por bajar.
- A eso – indico con calma el contrario mientras se sentaba en una silla y se colocaba de frente a la rubia – mejor quédate aquí o podrías acabar en el fuego cruzado.
- ¿Tu mataste a esos hombres? – pregunto mirando los cuerpos de los policías que estaban tendidos en ese piso.
- Matar es una palabra muy drástica, digamos que solo los puse a dormir temporalmente.
- ¿Por qué harías eso?
- Porque no tengo interés en matar a esos sujetos.
- ¿Porque lo haces? – pregunto angustiada la rubia.
- Jaja ok este giro es interesante ahora esto se volvió un interrogatorio – indico divertido - hmm… bueno es algo complicado, pero puedes tomarlo como tu iniciación de bienvenida.
- ¿Eh… iniciación? – repitió confundida.
- Jaja tu cara – se burló – perdón creo se me olvida que los civiles no están acostumbrados a estas pruebas que la mafia les hace a sus nuevos miembros.
- Pero que dices, si mi esposo e hijo son policías y ellos no…
- Buuuueno dudo que tu hijo llegue a ejercer después del nacimiento de sus bebes.
- ¿Como saben eso? – pregunto Elena, pero en eso una idea surco por su mente – espera, ¿ustedes se llevaron a mi hijo?
- ¡Oh! tenemos a una genio entre nosotros – dijo de forma sarcástica y burlona el contrario – así es, fui yo quien lo secuestro y debo decir que de no ser por los bebes hubiera sido complicado el secuestro, en verdad tu hijo es algo especial de carácter.
- Je… así que eso fue lo que paso – escucharon una voz grave detrás de ellos sorprendiéndoles, pero provocando que el peli morado se tensara más al sentar un ligero peso sobre sus hombros.
- … - este miro de reojo a su derecha encontrándose a su cuñada que le miraba de forma divertida y en eso noto que detrás de ella estaba el esposo de esta, quien tenia una sonrisa sádica en su rostro y se notaba ligeramente molesto.
- Eso quiere decir que mi hermano nos mintió – indico con calma Luce – verdad que sí, Skull – dijo con una perturbadora calma mirando de reojo al chico que ahora parecía estar en una crisis mental.
- Solo te lo diré una vez vuelve a sentarte si es que aprecias tu vida – indico con calma Reborn mirando de reojo a Elena y apuntándole con su arma mientras sonreía de lado, quien habia aprovechado la distracción del peli morado para colocarse de pie e intentar escapar de ellos.
- Je, así que tu eres la madre de Alaude al fin nos conocemos, mucho gusto – hablo con calma Luce ignorando las amenazas de su esposo.
- … - Elena los miraba algo preocupada ya que mencionaban a su hijo con tanta familiaridad, lo cual no comprendía – ¿quiénes son ustedes? – se atrevió a preguntar – ¿cómo es que…?
Pero su pregunta nuevamente se quedó a medias ya que un nuevo estruendo se escucho en el piso de abajo.
- Luce saca a este par de aquí, este lugar dentro de poco ya no será seguro – dijo con calma Reborn mientras colocaba sus manos en sus bolsillos y caminaba a paso calmado escaleras abajo.
- Bueno ya escucharon señoritas andando.
- ¡Hey!, recuerda que estoy con ustedes – reclamo enojado Skull.
- Los lindos donceles que están en problemas por mentirosos no deberían contradecirme – recordó de forma divertida la peliverde haciendo que el contrario se asustara.
- Yo no iré con ustedes – se negó Elena.
- No es una petición es una orden, además aquí solo estorbaras así que vamos a buscar a Alaude ¿te parece? – indico con calma Luce mientras caminaba hacia la salida de emergencia del edificio.
- ¿Acaso ya saben a dónde lo lleve? – pregunto asombrado Skull.
- No, no tengo ni la más minina idea, pero ahora mismo me llevaras a ese lugar – hablo con tranquilidad Luce mientras tomaba de la muñeca a Elena para obligarla a caminar.
- Tch… eso es trampa – se quejó el doncel.
Elena miro hacia atrás preocupándose al escuchar mas disparos en el lugar, pero esos sujetos tenían razón, ella en esos momentos solo estorbaría por lo que acepto seguirles ya que todo indicaba que irían a ver a su hijo.
Por otra parte Reborn bajaba con cautela las escaleras encontrándose con el gran caos que ese par habia creado en las oficinas del segundo piso, al menos agradecía que Skull hiciera algo útil y hubiera neutralizado a todos los oficiales del edificio para que esos dos pudieran pelear a gusto, en eso una bala paso muy cerca de su actual posición por lo que la mirar a la derecha los vio peleando a lo cual solo rodo sus ojos en señal de fastidio mientras apoyaba su cuerpo en la pared cercana y observaba de forma analítica esa pelea e igual pensaba en todo lo ocurrido pensando que aun falta un cabo suelto por atar ya que tenía un extraño presentimiento
