Las Secuelas de la Cumbre


–Ahora eres todo mío…

Abrí mis ojos y empecé a vislumbrar todo lo que me rodeaba, solo había negro, es como si nada hubiera cambiado desde que perdí la consciencia. Llevé mis puños hacia mi cara, y violentamente me froté los ojos. Miré una vez más en todas direcciones, pero todo seguía igual. "¿Dónde estoy? Puedo jurar que escuché a alguien…", por más que inquiría sobre que sucedía, no me hallaba en la facultad de encontrar una respuesta. Cerré una vez más mis ojos, haciendo fuerza con los parpados, y volví a abrirlos, sucedió lo mismo que antes, todo era negrura. Intenté moverme, pero también fue inútil, era como si estuviera adherido al negro eterno que me cubría.

–¿Ash?

Otra voz se dejó escuchar, pero era muy distinta a la primera, pues mientras esta se sentía peligrosamente cercana, la segunda se sentía muy lejana. La voz extraña que me hizo despertar se apreciaba hosca, pero, aun así, no me sentía amenazado por ella. La voz que me llamaba por mi nombre, era cálida, muy cálida, casi podía percibirla como el calor hogareño trasmitido por una fogata. Era muy extraño, pues, aunque no reconocía ninguna de las dos voces, aun así, estaba seguro que no eran desconocidas. Me sentía como en un plano existencial aislado del mundo real, solo acompañado por la voz tosca y familiar, mientras que la otra voz, dulce y hogareña, se encontraba fuera de éste, dispuesta a traerme de vuelta de esta extraña realidad.

–¡¿Ash?! –La voz lejana se escuchó una vez más, así que insistí en frotar mis ojos, con la esperanza de finalmente ser capaz de ver algo más que solo penumbras, otra vez, nada sucedió. Desesperado, comencé a gritar, con la fe de que, al menos, la primera voz me respondiera, pero nada sucedió. No importaba que hiciera, cada vez me sentía más solo… Ya ni siquiera el dueño de la voz amenazante me acompañaba. "¿Qué está sucediendo?", me pregunté exasperado. Nadie respondió, y, aun así, sentí que sabía la respuesta. "El aura…".

–Ash, no puedes hacer esto… ¡No puedes hacerme esto! ¡Tienes que despertar! –Ante la súplica de la voz, que ahora podía asegurar que era femenina, el mundo se sacudió, mi corazón se aceleró, de pronto ya no podía aceptar el mantenerme quieto ahí, sin hacer nada más que mirar hacia la negrura. "¿Cómo salgo de aquí?", ya lo sabía, era inútil plantearme esa duda. "El aura…".

–Serena, ya no podemos hacer nada más…

–¡No, no pienso aceptarlo! –La dimensión negra se sacudió violentamente, de una manera desorbitada, haciendo que el primer temblor se apreciara como si el viento hubiera soplado una ligera brisa en comparación. Mi corazón latió más rápido, ¿pero era eso algo real? Llevé mi mano derecha hacia mi pecho, y no pude captar el latido natural de mi órgano de vida. "¿Entonces por qué siento algo latir?", ya no será una sorpresa decirlo, pero aun así debo señalarlo, yo sabía la respuesta. "El aura…".

–«¿Qué está pasando?» –A pesar de que estaba seguro de haber pronunciado esas palabras, ningún sonido abandonó mi boca. Esta ocasión no me hice la pregunta, pues al parecer todo guiaba a lo mismo. "El aura…".

–¡Ash, te lo suplico, despierta!

–Serena…

–¡Aléjate, no lo toques!

No estaba seguro de que estaba sucediendo, no podía reconocer ni las voces ni los nombres, pero eran tan familiares, por más lejanas que se sintieran, que no podía permitir que el dolor las permeara de esa manera, sobre todo a la voz femenina, la otra era masculina, pero tranquila, a diferencia de aquella que causó mi despertar. Cansado de no poder expresarme, ni poder movilizarme, ni poder visualizar mi entorno, decidí concentrarme en el extraño latido que crecía y creía en mi interior. La extraña energía aceptó mi abrazo, y creció sin mesura; mis sentidos se avivaron, la luz volvió y pronto me hallé en un estado de catatonia, no podía respirar, me estaba ahogando.

Me sacudí violentamente, era incapaz de abrir mis ojos, pero sentí el brillo del ambiente acariciar mi piel, pude apreciar como un par de brazos delgados y delicados abrazaban mi cuerpo con fuerza, y también sentí algo húmedo empapar mi pecho. Inhalé, regresando el aire a mis pulmones, y sentí como si tuviera años sin realizar tal acción; empecé a toser forzosamente. Sacudí varias veces mi cabeza, y una vez mi respiración se normalizó, pude exigir a mis parpados a que se separaran.

–¡Ash! –Mis ojos finalmente pudieron recuperar su utilidad, y entonces fui recibido por la hermosa figura de una joven; sus ojos celestes como el cielo me miraban con sorpresa, como si lo que tuviera frente a sí fuera un milagro. Al principio, debido a la necesidad de acostumbrarme al brillo ambiental, no pude hacer más que vislumbrarla, pero conforme los segundos avanzaron, su imagen se volvió cada vez más nítida; al verla claramente, los recuerdos regresaron de golpe. Estábamos cerca de ser asesinados por los líderes del Team Geyser, cubrí el escape de Serena, la hermosa chica que me miraba con ojos llorosos, y nuestros compañeros, casi muero, pero entonces acepté la ayuda de la voz…

La voz; sí bien, por más que lo recapacitara, no podía asegurar que fuera la misma que me despertó en el mundo negro, si estaba convencido de ello. Mi instinto me decía que la voz de mi interior era esa voz que me habló en ese extraño lugar, probablemente un producto de mi imaginación… Pero entonces, ¿por qué no me habló más? Esa duda dejó de ser útil casi de inmediato, pues recordé lo que me "dijo" una vez acepté su completa ayuda: "… esta será la última vez que conversemos de esta manera". A decir verdad, no sabía si eso me alegraba, o preocupaba.

Analicé mi mente, mi yo interior, e incluso mi aura, que ahora fluctuaba libremente por mi cuerpo, y no pude estimar la ubicación de la voz que me atormentó por semanas, incluso más, si se toma en cuenta que la representación de Serena nociva que se me aparecía en sueños, era parte de dicha voz maléfica. Ahora que me hallaba solo una vez más, no sabía que esperar; al menos, el poder del aura es todo mío a partir de ahora. El sonido de sollozos llamó mi atención, miré hacia me pecho, y noté como mi novia lloraba sobre mí. Acaricié su cabello con mi mano derecha, causando que ella me mirara directo a la cara.

–Idiota, pensé que te había perdido… –Su voz quebrada sonaba cansada, adolorida.

–Jamás sería tan fácil deshacerse de mí. –Bromeé, pues quería que la tensión disminuyera; a diferencia de como sucedería en la ficción, sucedió todo lo contrario. Serena frunció el ceño y me cacheteó, tomándome por sorpresa.

–¡Te dije que no te arriesgaras y me dejaras ayudarte a retenerlos! ¡Estúpido intrépido, por poco y…! –Sus ojos se volvieron a cargar de lágrimas y me vi en la necesidad de abrazarla con fuerza; verla llorar me lastimaba de sobremanera. Quería decirle que al menos todo salió bien, y que me ahorré el temor de que ella estuviera en mi lugar justo ahora, pero decidí no decir nada y dedicarme a consolara.

–¿Sabes?, no voy a negar que entiendo tus razones. Pero, aun así, lidiar con todo el Team Geyser solo… En fin, nos diste un buen susto, Ash. –Miré al lado, y hasta entonces me percaté que me hallaba en la cama de la habitación que compartimos Serena y yo, en el apartamento base de Ciudad Slateport. Quien me había hablado era Brock, quien al parecer estuvo haciendo de enfermero el tiempo que estuve inconsciente. Detrás de él, cerca de la puerta de entrada, estaban los demás miembros del grupo, se notaban fatigados, algunos llevan vendas sobre su cuerpo, pero todos se notaban aliviados, en los ojos de las chicas, incluida la poco sentimental Misty, puede notar algunas lágrimas solitarias; al poner más atención, me percaté de que Joseph no estaba a la vista. Cuando lo viera, tendríamos una seria charla.

–Bueno, al menos todos están bien. – Intenté sonreír, pero lo único que pude realizar fue una mueca, debido a la migraña y el dolor de cuerpo que sentía. Ellos respondieron con gestos similares, y pronto empezaron a abandonar la habitación, dejándonos solos a Brock, Serena y yo. El moreno me entregó un concentrado de baya Ziuela y Citrus para tratar mi estado, y se retiró junto con los demás. Ya solos los dos, la pelimiel se alejó de mi pecho, donde había permanecido desde que el moreno me habló, y me miró con melancolía.

–Después de que Brock dejó de hacerte RCP, y declaró que tu corazón no latía, pensé… –Tapé su boca con mi mano, y la acerqué para poder besarle; después de todo lo pasado en el Monte Pyre, realmente necesitaba hacerlo. Una vez nos separamos, pasados unos segundos, crucé miradas con ella una vez más.

–Estoy bien, no necesitas seguir preocupándote por mí… –Ella no parecía satisfecha; liberé un suspiro y me dispuse a hablar de nuevo. –Sí hace falta, te puedo prometer que voy a intentar no exponerme al peligro de esa manera otra vez. –Ella sonrió. –Repito, intentaré. –Añadí, resaltando la última palabra. –No puedes olvidar que trabajamos para Ion, es imposible que no nos expongamos a situaciones como estas de vez en cuando. Pero al menos voy a intentar ser menos intrépido. –Ella volvió a abrazarme, y el silencio reinó.

–Ash… ¿Crees que ahora si puedas hablarme de lo que pasó ese día que se encontraron el puesto de avanzada del Team Geyser? –Nos separamos del abrazo tras un par de minutos, y volvimos a mirarnos; suspiré, sabiendo que no podía seguir ocultando lo ocurrido. Le relaté todo, mencioné la voz y mencioné los cambios que sufría mi consciencia durante el uso del aura; me ahorré los detalles, por su bien, y también decidí no contarle sobre como acepté lo que reclamaba dicha voz.

–… Entonces logré controlar mi aura gracias a mi conexión con Togekiss y la voz dejó de molestarme. Que usara tanto poder, probablemente causó que casi muriera, pero estoy seguro que no se repetirá, ahora que tengo control total sobre el aura. –Una vez terminé de relatar la verdad a medias, me mantuve expectante a su reacción; aunque sabía que ella me apoyaba, temía que eso cambiara al saber lo que hice con ese entrenador del Team Geyser y su Grumpig. Ella, probablemente consciente de mis dudas, se acercó a mi rostro y me besó, abrazándome por el cuello, y repitiendo la frase: "No te juzgo, Ash". Pasado un tiempo, un aura de paz nos cubrió, y finalmente pudimos disfrutar de tiempo de pareja tras todo lo sucedido; así era, hasta que la realidad, cruda como solo ella puede ser, me golpeó en el rostro.

–¡¿Dónde está la chica?! –Dije, levantándome de la cama agresivamente y enfocando la mirada en Serena, con el ceño fruncido. El grupo de terroristas tenía los orbes y las ubicaciones de los legendarios del clima en su poder, no teníamos tiempo para disfrutar nuestra compañía como novio y novia. Serena parecía dispuesta a reclamar, señalando mi estado, pero la realización de la situación probablemente le llegó de manera tan fría como a mí…

Serena finalmente asintió, y en silencio, salió de la habitación con la intención de guiarme. Con gran dificultad, debido al entumecimiento de los músculos de mi cuerpo, me alejé de la cama y empecé a seguirla. La gran mayoría de nuestros compañeros se hallaban en la sala, así que sus miradas interrogativas, pues seguramente pensaban que duraríamos más tiempo en la habitación, no tardaron en rodearnos; los ignoramos, y seguí a mi novia a través del pasillo que lleva a la cocina. Una vez cruzamos el comedor, nos encontramos frente a una puerta de madera, la cual daba directamente a la bodega. Con cuidado, hice a Serena a un lado, y le indiqué que me dejara solo; no le di tiempo a que apelara, desbloqueé la puerta y entré, cerrándola tras de mí, aplicando el seguro nuevamente.

La bodega era un lugar sucio y oscuro, no muy distinto al sueño que me atrapó hace unos momentos. La humedad que cargaba el aire lo hacía difícil de respirar, sobre todo ya que esta estaba acompañada de una densa capa de polvo; nunca le dimos utilidad a la habitación durante nuestra corta estadía, así que no vimos la necesidad de emplear energía en limpiarla. Estiré mi mano izquierda, y con el dedo índice, tanteé la superficie de la pared, hasta que sentí la plataforma de plástico; presioné el interruptor y la luz asesinó a la oscuridad. Ahí, en la esquina derecha del fondo de la bodega, se hallaba la chica pelirosa, mirándome con una sonrisa de confianza plantada en su rostro. Realmente no parecía afectada por la situación en la que se encontraba, todo lo contrario, era obvio que lo disfrutaba.

–Soy una de los cuatro comandantes del Team Geyser, ¡ordeno que me liberen! –Gritó espontáneamente, con un tono de voz dramático, extremadamente sobreactuado. –Supongo que eso esperabas oír, ¿no es así? Para ser sincera, dudo que al líder Maxie le afecte mi secuestro; para él siempre fui una herramienta con el único fin de desarrollar sus magníficos planes, y a mí eso nunca me ha molestado. Con ello, quiero aclarar que no les seré de utilidad.

–No, no esperaba nada de ti, estás demasiado loca como para poder predecir tus acciones. –Respondí serio, acercándome a ella; en general, seguía igual que como la dejé antes de que Metagross partiera, con sus manos esposadas, el único cambio es que ya no se hallaba inconsciente, algo que en esta ocasión me resultaba de utilidad. –Sí eso es cierto, entonces supongo que no me dirás por las buenas donde se halla la base principal del Team Geyser.

–¡Hey, que bien, parece que nos estamos entendiendo! –Me masajeé la frente con la mano derecha, intentando disminuir la migraña que seguía atacándome. –Aunque… Podría decirte un poco de nuestros planes; me caes bien, así que no veo porque no hacerlo. –Crucé miradas con ella, esperando que fuera una artimaña, pero percibí sinceridad en su aura.

–Lo que sea que pueda servirme para encontrarlos, será bienvenido. –Ella realizó una sonrisa irónica y negó con la cabeza.

–No será tan fácil, antes quiero que me desates. –Inmediatamente le regresé su acción, con una risa irónica de mi parte.

–Lo mejor será que no cuentes con eso… Tendrás que soportarlas hasta que podamos enviarte a la base principal de Ion, no pienso permitir que una asesina como tú ande suelta a su anchas. –Su sonrisa se amplió antes mi respuesta.

–Pues mira tú… Estas siendo muy hipócrita. Porque sí realmente crees eso, entonces tú mismo deberías encerrarte. –Hice fuerza con los puños, sintiendo frustración por sus palabras, pues, aunque no lo admitiría, ella tenía un punto. –Hmm… Siento algo diferente en ti… ¿Esa chica que te acompañaba murió? Eso explicaría porque pareciera que ya no te limitas como antes, puedo saborear el instinto asesino que desprendes, el odio hacia la humanidad…

–¡Basta! ¡No estamos aquí para hablar de mí! Sí no quieres terminar como tu Alakazam, lo mejor será que empieces a hablar. –La situación pudo más que yo, y terminé perdiendo los estribos, pero, aun así, la sonrisa nunca abandonó el rostro de la chica.

–Sé que no lo harás, o de lo contrario me hubieras degollado cuando me tenías en tus fuertes brazos… –Comentó ella, sugestivamente. –Pero como ya dije, si estoy dispuesta a darte un poco de información… –Hizo una pausa para pensar, y luego comenzó su explicación. –Nosotros lo que buscamos es corregir al mundo, así como ustedes, los de Ion; el problema es que el mundo, la sociedad misma, pasó hace mucho tiempo el límite de la salvación. Sé de lo que hablo, yo estudié psicología en la misma Universidad donde trabajaba el líder Maxie. –Escuchar esa revelación me sorprendió, nunca hubiera pensado que esa loca fuera una persona con tal nivel de estudios. –En fin, nuestro sueño es que Groudon y Kyogre reinicien el mundo, para poder comenzar de cero. Será como teorizan muchos estudiosos de la biología Pokémon, las adversidades son la causa de la gran mayoría de las evoluciones; la selección natural se encargará de corregir nuestro camino.

–Lo que me describes… –Dije, una vez estuve convencido de que había terminado de hablar. –… no es selección natural, no puedes llamar así lo que claramente es una catástrofe impuesta por ustedes, que no son más que terroristas. Nada asegura que sus planes salgan bien, y puede que las cosas terminen mucho peor de lo que ya están.

–Jojojo… Por eso no me preocuparía, es imposible que eso pase, ya tocamos fondo como sociedad… –Ella se detuvo, y genuinamente pude captar como la sonrisa desapareció de su rostro un segundo, para luego volver con más fuerza, cargada de maldad. –Aún recuerdo cuando el líder Maxie me pidió ayuda, pues aseguraba que le sería de utilidad durante su cruzada. Yo no solo era buena estudiante, también se me daban muy bien las batallas Pokémon, y gané un par de veces el campeonato universitario; cuando él se fijó en mis habilidades, mi vida carecía de sentido. No quería ser psicóloga, pero tampoco quería ser entrenadora y viajar por el mundo, no le veía sentido a eso, ni a la vida misma. Solo estudiaba, porque mi padre me decía que era la única manera de hacer algo de utilidad con mi vida… Pero entonces el líder Maxie me habló del Team Magma, una organización que buscaba ampliar las oportunidades de las personas y Pokémon en la tierra. Decía que no solo habría más terreno para los Pokémon, sino que, además, el humano podría sacarle más provecho, económicamente, a la tierra que al mar. Me parecía una estupidez, no lo negaré, pero su pasión por dicho objetivo me cautivó. Él le dio sentido a mí vida…

–¿Por eso haces todo lo que te dice? –Ella asintió. –¿Y realmente no te importa ser solo una marioneta?

–Al principio no me di cuenta que era así… Pero entonces sucedió; el Team Magma se hizo famoso en la región, y mi padre se enteró que había renunciado a la universidad para unírmeles. Me amenazó con entregarme a la policía; asustada, consulté que debía hacer con el líder Maxie, y él me respondió que debía deshacerme de él… No me importó tomar la cuchilla, que usaba para acampar durante cada misión lejos de la civilización, para con ella apuñalar a mi padre repetidas veces en el pecho. Mi madre me vio, y tuve que silenciarla, cortándole la garganta. Ese día, bañada en sangre, descubrí mi verdadera pasión; nunca me había sentido tan viva, como cuando vi la vida de mis padres abandonar sus cuerpos. Igual nunca demostraron amarme, ¿cómo podría yo hacer lo mismo? –No sabía que decir, mi sangré se heló ante tal confesión; ella verdaderamente estaba loca. Convencido que no le sacaría nada de información, me volteé y emprendí la salida de la habitación, pero antes de cruzar el umbral de la puerta, ella me habló. –Sé que no eres muy distinto a mí… Tal vez, algún día, podríamos divertimos arrebatándole a algunas personas sus vidas carentes de sentido, jejeje…

–¿Obtuviste algo? –Me preguntó Serena, apenas salí de la bodega; yo negué con la cabeza.

–Mierda… Colress nos va a matar por haber perdido los orbes. –Comentó Sawyer, que recién entraba en el comedor, acompañado por Brock.

–De todas maneras, ningún tipo de información nos hubiera sido de utilidad de momento… –Añadió Brock, ganándose miradas de interrogación por parte de Serena y mía, Sawyer parecía estar al tanto, pues empezó a negar con molestia. Brock suspiró y empezó a explicarnos. –Inteligencia ya respondió, nos ordenaron mantenernos con bajo perfil. Nos prohibieron hacer cualquier movimiento; al parecer, tras el ataque de ese Alakazam, la mayoría quedamos inhabilitados para realizar misiones por un par de semana. Al menos las secuelas son más físicas que psicológicas, tomando en cuenta que fue un tipo Psíquico, pudo haber sido peor… Como decía, por ello mismo, debemos esperar a que Inteligencia determine la ubicación del Team Geyser y decida como abordaremos la situación. –Realmente no podía creer lo que escuchaba, la sangre estaba por entrarme en su límite de ebullición.

–¿Qué clase de estupidez es esa? ¡No contamos con tanto tiempo! ¡En este momento el Team Geyser podría estar a punto de…! –Me detuve al ver quien entró a la habitación.

–Lo siento, necesitaba tomar aire… ¿Qué sucede? –Cuestionó Joseph, al notar que todos lo mirábamos directamente.

–¿Así que esta vez no dirás que andabas "patrullando"? –Lo confronté, avanzando a paso firme en su dirección. –Realmente eres como la habilidad Ausente de Slaking dentro del grupo; una completa desgracia de líder y compañero.

–Ash… –Entendí que Serena deseaba calmarme, pero era inútil, la furia que sentía no podía ser controlada.

–Por tu culpa, casi morimos… Por tu culpa, Serena pudo haber apuñalada hasta la muerte. ¡Por tu culpa el mundo está por ser destruido! –Tomé a Joseph del borde de su camisa y le di un puñetazo en la barbilla, lanzándolo contra el suelo. Habría seguido, de no ser porque Brock me tomó de los brazos y Serena comenzó a hablarme para calmarme, Sawyer se acercó al pelinegro y lo ayudó a levantarse.

–Necesito un trago… y estar solo. –Me solté del agarre de Brock, e ignorando las palabras Serena y mis compañeros, salí de la habitación, del apartamento, y me dirigí al bar más cercano. Ingresé al primero que entró en mi rango visual, el letrero rezaba "Bar Eón", tenía un Latios tomando cerveza como logo. Tenía más de un año de no ahogar mis problemas en alcohol, así que, a la quinta cerveza, ya estaba completamente ebrio.

–... En las noticias de sucesos, se resalta el asesinato del antiguo presidente del ya extinto Club de Fans de Pokémon, Yoshinori Sukizo; al parecer fue asesinado en su casa en la región de Kanto, fue encontrado por su esposa con el cuello rebanado y…

–En verdad este mundo está jodido… –Dije para mí mismo. –Cantinero, un shot de Vodka, por favor. –El hombre, de barba prominente, me entregó el pequeño vaso lleno del líquido trasparente, yo lo hice resbalar por mi garganta sin demora; estaba tan inhibido, que no sentí el típico ardor causado por el alto grado de alcohol de la bebida.

–¿Puedo sentarme? –Estaba en la barra, frente al cantinero, así que la pregunta me pareció extraña, a pesar de mi estado; volteé, y gruñí al ver quien había realizado esa pregunta.

–Joseph, o debería decir, Yūrei… no soy el dueño de este maldito lugar, así que no puedo decirte si puedes o no sentarte. Así que haz lo que te plazca. –El muy imbécil me tomó la palabra y se sentó a mi lado… Las horas pasaron, y ambos estábamos en estado de embriaguez decadente, aun en dicho estado, me seguía cuestionando la razón por la que Joseph vino a tomar conmigo.

–… Entre otras noticias internacionales, se ha declarado oficialmente que el Campeón de Kalos, Alain Tsuyomaru, ha abandonado su título, tras unas semanas de haberlo recuperado. Aún no se sabe las razones que lo llevaron a ello, pero se ha estado teorizando que se debe a una recaída en el consumo de drogas; cabe señalar que el antiguo Campeón de Kalos fue descubierto combatiendo bajo el efecto de Bellsit, la droga producida en base al veneno de los Bellsprout, también cabe aclarar que…

–¡Ja! Ese estúpido no pudo con la presión y renunció, que patético. –Me burlé, balanceando mi cuerpo a lo largo de la butaca sobre la que me hallaba sentado.

–En realidad lo odia, ¿no es así? –Ante la pregunta de Joseph, dejé de reír y me enfoqué en él.

–Tú no gozas de un estatus muy distinto, a decir verdad. –Le respondí con veneno. El suspiró, y se preparó para hablar, pero no me importaba que pudiera decirme, a excepción de… –Quiero que me hables de Samantha. –La sorpresa lo silenció; pensé que no diría nada más, así que tomé la botella de cerveza, que recién me entregaba el cantinero, y empecé a verter el líquido dentro de mi cuerpo.

–Ella es lo mejor que me ha pasado en la vida… –Dejé de tomar, y empecé a verlo de soslayo, sin separar del todo la botella de mi boca. –Ella me hizo sentir más vivo de lo que nunca me he sentido… No importaba que las relaciones entre agentes fueran mal vistas, de igual forma entre cada misión sacábamos tiempo para vernos; por ella estuve dispuesto a dejar de trabajar solo. Pero entonces pasó, una mafia caza-Pokémon de Sinnoh me siguió el rastro hasta Hoenn, lugar donde me encontraba de escapada junto con ella. Se cobraron que asesiné a su líder, violándola y degollándola. Me encontré su cabeza empalada en la lámpara de la habitación, llena de sangre y semen… Arceus mío, estoy seguro de que ese fue mi castigo por asesinar a tantas personas, no importa que fuera mi trabajo, fueron mis manos las que acabaron con todas esas vidas… Me la quitaron, como pago por todas esas almas que envié al Mundo Distorsión… –Sus silenciosas lágrimas comenzaron a empapar la barra de madera.

–Así que hasta eso fue tu culpa… –No sentía la menor pena por lo que me relataba, solo era capaz de ver a través del patrón de sucesos. –No te bastó con condenar a esa chica, también decidiste condenar a Serena… ¡Tú, desgraciado! ¡Estabas dispuesto a separar a Serena de mí, arrebatármela, para llenar el vacío que dejó esa chica! Me la querías quitar, para condenarla al mismo destino que sufrió Samantha. –No podía pensar lógicamente, estaba cegado por los celos que cargué por meses, por la furia que me estrangulaba; la ira me controlaba, y necesitaba lidiar con la fuente de tanto dolor: Joseph. Salté de mi butaca, y descoordinadamente, golpeé la mejilla del pelinegro, que seguía atónito por mis palabras.

Ambos caíamos al suelo, yo sobre él, y entonces comencé a golpear su rostro sin piedad. Cada golpe causaba que más sangre me salpicara, cada golpe era un nuevo crujir… Joseph intentó defenderse, pero no tenía las cualidades para hacerlo; dejé su cara y me concentré en golpearlo en el estómago. Esa sería la conclusión de lo ocurrido solo unas horas antes.

–No importa cuánto te golpee, nunca será suficiente para que pagues tus errores… –Estaba cegado, todo lo veía negro y rojo, estaba sediento de venganza… Todos los que me dañaron deben pagar, ahora podía entender bien esa frase de aquella voz, y ahora sabía que tenía razón. No hacer nada contra esas personas, sería como perdonarlos, y no estaba dispuesto a ello; Joseph solo sería el primero de los muchos que probarán el sabor de mi venganza. Lo vi tocar torpemente su cinturón, así que supe que la golpiza no estaba siendo suficiente, en mi mano derecha comencé a cargar una esfera de aura; la gente del bar comenzó a gritar y pronto solo éramos él y yo.

–¡Gangar, Hipnosis! –Un brillo rojizo cubrió la sombría taberna, una luz magenta pasó frente a mis ojos, y volví a perder la consciencia. Una vez más, todo era oscuridad, una vez más, me hallaba en el imperio de la negrura.