Título: 30 son mejores que 1
Pareja: Uzumaki Naruto/Haruno Sakura
Notas: Shippuuden, sin ninguna línea de tiempo en específico.
Rating: T
Género: Romance/Humor
Tabla de retos: Momentos
Tema: 03. Encuentro
Naruto por fin ha terminado de comer y parece satisfecho y feliz, aunque ella no puede precisar muy bien por qué, de entre tantas razones. Al menos en eso están de acuerdo ese día, piensa ella, al tiempo que paga el ramen, al menos se sienten igual, tranquilos y hasta... bueno, ¿enamorados? No, no. Es demasiado pronto, aunque su desbocado corazón da un vuelco mientras piensa semejantes tonterías, confirmando que sus pensamientos no están del todo errados, aunque su orgullo y verguenza quieran determinar otra cosa.
Todo es diferente de esa fallida confesión en la nieve, en aquél país lejano y solitario, donde sólo consiguió dolor, furia y decepción, con medio mundo de testigo y las razones equivocadas, falsa, sí, como el mismo rubio había dicho, como él había visto en sus ojos apagados y su sonrisa fingida. Sin embargo, es tan diferente que hasta casi le da verguenza, porque la vez anterior incluso se atrevió a abrazarlo y ahora teme su contacto físico, como si éste quemara. No sabe qué hacer, no sabe cómo actuar.
—Naruto... —de nuevo están bajo el abrigo del firmamento plagado de estrellas lejanas, que palidecen frente a las luces de la ciudad. Sakura no quiere sentirse tan torpe en esas cuestiones, recuerda a la chica que alguna vez poco le importó pedirle un beso a Sasuke y se pregunta dónde ha quedado y si puede lograrlo de nuevo.
—¿Hm? —Naruto tiene los brazos cruzados atrás de la nuca y sus ojos somnolientos le indican que no la escucha del todo debido a la modorra causada por la comida.
Sakura se detiene con el corazón hecho un nudo, bombeándole a tal velocidad que en cualquier momento podría explotar. Naruto la imita, su semblante está calmado como esa noche pacífica donde las luciérnagas danzan entre los árboles y sólo el rumor del viento puede ser escuchado; aunque en realidad, también está nervioso.
La mujer no sabe cómo pedirlo o si al menos estará bien hacerlo. De un momento a otro le ha dado curiosidad, el capricho de intentarlo. Pero, ¿qué podría decir? ¿Naruto, bésame? ¿Naruto, me das un beso? Las opciones le causan inmensa verguenza, tanta que quiere correr a casa y esconderse de sí misma y sus extrañas ideas.
Qué raro que antes no fuera tan cobarde... Quizás es porque ahora sabe lo que en realidad se da y recibe en un beso, lo que realmente significa.
¡Con un demonio! Tan sólo hazlo. Eso le diría la inner que ya no existe, la propia voz de su conciencia que saca sus deseos más secretos.
Si sacó coraje para enfrentar muchas situaciones —quizás no tan peligrosas como las que él enfrentó—, ¿por qué diablos no podría hacerlo? ¿Qué es tan difícil?
Toma aire como si se fuera a lanzar de un risco y luego, tan rápido que casi parece una centella, toma el rostro de Naruto entre las manos y estampa sus labios contra los suyos, en un encuentro que lleva toda la noche planeando.
Sabe a ramen y Naruto nisiquiera reacciona inmediatamente, pero por alguna extraña razón, es de las mejores cosas que le han pasado en su vida.
