Advertencias: Prusia ahora aparenta 16 años~ eso es todo~
Prusia Real
Mes Pajarito, Día pio:
1454
"Creo que deprimido es la mejor palabra para describir mi no awesome estado ahora…"
Fue así como comenzó su escrito diario de su vida; Las cosas no iban bien… aquella derrota fue bastante significativa, ocasionó un enorme problema económico y se vio obligado a estar rodeado de mercenarios que merecían más llevar el nombre de criminales. Pero lo que más le dolió fue el orgullo, sin duda.
En un intento de distracción envió a Ana un vino muy especial, pero se extendió la espera de una respuesta por parte de ella, hasta que se enteró que su antigua prisionera había muerto dos años después.
Y justo ahora se enteraba que su propia gente, los prusianos, querían apartarse de el.
-Tsk, malagradecidos.
A sus espaldas se había creado una confederación prusiana que buscaba la independencia del bando teutón. Ellos preferían ser territorio ajeno, ellos querían que Polonia los uniera a su país.
Sin embargo Polonia había pedido una carta formal donde trataran la anexión, y ya que la gente estaba actuando por su cuenta no sabían como obtenerla.
De esta forma la Orden teutónica no tardo en enterarse.
Lo peor fue que a pesar de que el emperador los apoyaba sus condiciones no les permitían luchar con ellos, y poco a poco fueron perdiendo ciudades y castillos.
Gilbert presentía que algo estaba sucediendo o acababa de suceder.
-Disculpe… -Un mensajero apareció a la puerta, probablemente aclararía el presentimiento del germano.
-¿Qué pasa ahora?
-Es sobre la confederación prusiana… -El hombre parecía dudar de la futura reacción de la Orden- … se han puesto de acuerdo con el rey de Polonia… y…
-Dilo sin rodeos, joder.
-…Y anexaron una gran parte de Prusia, señor… prometieron lealtad a Casimiro IV.
Demonios, lo sabía, esa era la sensación que percibía, se sentía incompleto, traicionado, dividido… Su propia gente le echaba en cara que preferían ser llamados polacos, y se llevaron sus tierras en el proceso.
-Supongo que… -El platinado estaba sombrío- Tienen un nuevo nombre.
-Sí, señor… la parte perdida se hace llamar ahora… "Prusia Real"
Un estrepito ocasionado por el alemán hizo que el mensajero pegara un saltito. La Orden se había tirado las cosas de la mesa bruscamente y se había puesto de pie, sus ojos rojos como la sangre ardían con intensidad; estaba furioso.
-¿Prusia Real, dices!
-Eh s-sí…
-¿Qué maldito chiste es ese! ¡Yo soy Prusia! ¡El real y el único!
El hombre prefirió dedicarse a asentir frenéticamente, asustado por la conducta del teutón.
-¡Pues lleva este mensaje! ¡Si quieren guerra les daré guerra!
Sin perder más tiempo el mensajero salió corriendo como alma que lleva el diablo.
/
Tiempo después los prusianos invadieron sorpresivamente la fortaleza teutónica.
-Ya sabía yo que aparecerían tarde o temprano.
Gilbert observaba por la ventana con una expresión bastante seria para ser suya, Sacro Imperio lo miraba sentado en una silla, conocía a su hermano mayor, aquella reacción no podía ser buena.
-Hermano…
-Quiero que te quedes aquí Reich, los hombres que me has brindado son suficientes.
-¡Pero…!
-Déjamelo todo a mí, en menos de lo que canta un pajarito tendré todo lo que perdí y mucho más.
-¡Eres tú quien debería tomar mis ordenes, hermano!
La Orden miro al menor, incrédulo de lo que acababa de escuchar, aunque su rostro apenas si expresaba sorpresa.
-¿Qué…?
-No pudiste con la guerra anterior ¡mírate ahora! la mayoría de tu ejercito es mío, hermano, estas dependiendo completamente de mí.
-Si eso es lo que crees no necesito tú lastima ni nada por el estilo –Gruñó dolido.
-No me lo tomes a mal… solo quiero que estés bien –Sacro seguía haciendo gala de su timidez a lo que el de cabellos plateados sonrió y se acerco a su hermano, despeinándolo.
-Estaré bien, soy awesome.
Ante el silencio del ojiazul, Prusia besó su frente y salió del lugar determinado por ganar esa batalla.
/
Cuando Gilbert apareció en el campo de batalla hubo un leve lapso de silencio por parte de los presentes, después de todo el era en cierta parte el líder de ambos… o alguna vez lo fue.
El silencio fue rasgado tal cual lienzo por un prusiano harto del mando teutónico quien corrió contra la nación alzando su espada como si deseara partirle en dos. La velocidad del albino no se hizo de esperar y apunto directamente al cuello de la persona, con esa mirada cargada de seriedad.
-No me obligues.
A pesar del miedo producido por sentir el filo del metal sobre su cuello, la adrenalina pudo más con ese humano y reforzó su agarre sobre su arma, movimiento que Prusia notó, y antes de que pudiera ser atacado por aquella persona, cortó su cuello sin rechistar.
Sacro Imperio observaba desde lo alto horrorizado ¿Qué tan mal podía estar Gilbert para atacar a su propia gente?
Sabía que fueron ellos quienes se rebelaron contra el albino, pero sabía también que atacar sus propios ciudadanos era como atacarse a sí mismo. Confiaba en que su hermano sabría cuando detenerse antes de causar un daño irreparable, de verdad confiaba pero no por eso podía dejar de sentir miedo.
La batalla se extendía y podía apreciarse como al de mirada carmín no le gustaba hacerlo en absoluto, pero al contrario de sus verdaderos sentimientos su cuerpo seguía actuando como el sádico amante de la guerra que era.
Pronto polacos llegaron a auxiliar a los prusianos rebeldes, entonces La Orden sintió ese repentino alivio de no tener que luchar contra los suyos y descargar todo lo que sentía sobre los guerreros de Polonia.
-Osea, como que… no te esfuerces mucho, Gil~
-Te sorprenderá saber que no estoy esforzándome nada –Sonrió ladinamente mientras esquivaba un ataque.
-¿De verdad? Pues todo esta sucediendo totalmente como yo esperaba.
-Qué curioso~ esperaba que dijeras eso~
El rubio se aturdió un poco recibiendo un rasguño cercano a la barbilla, pero aún en medio de meditaciones miro a su alrededor y comprendió que La Orden no estaba utilizando la estrategia de siempre. Gilbert estaba ganando sin que siquiera ellos se enteraran.
No perdió más tiempo y giro montado en su caballo hacia el escape más próximo, escuchando la risa del prusiano incrementándose a sus espaldas.
Pero la Orden no iba a dejarlo correr tan fácilmente, después de todo eso fue algo que no le permitieron a el.
Varios prusianos miraron la persecución impresionados, pues a su parecer Polonia tenía las de ganar y no comprendían porque huían.
-Polonia~ -La voz rasposa del germano canturreó- Polonia~
-¡Tipo y como que me dejas en paz!
-Te dejaré en paz –Una extraña sonrisa se dibujo en los finos labios del albino- En absoluta paz~
Feliks no comprendió al instante porqué su enemigo había dicho aquello y se había detenido repentinamente, ganando una gran distancia de separación ¿Lo había dejado escapar?
Pero entonces sintió la propia disminución de velocidad, la pesadez de las patas de su poni, el aroma a tierra húmeda y la sensación de estarse hundiendo.
-¡El pantano!
Intentó librarse del fango que simulaba arenas movedizas pero conforme más forcejeaba más rápido se hundía.
-¡Gilbert! –Buscó su mirada rojiza esperando que pudiera ver el mensaje de que necesitaba más apoyo que continuar con esta tontería pero los rubíes del teutónico destellaban entre las sombras de los arboles sonriendo, claramente sin ninguna intención de ayudarle.
-Eso es lo que pasa cuando te metes con el grandioso yo.
-¡Prusia! –Aquello solo hizo reír a La Orden, quien comenzó a alejarse dejando solo el eco de su risa.
El lodo le llegaba ya por el cuello y Polonia veía como muchos de sus hombres ya estaban prácticamente sumergidos y otros que estaban más libres pero aún así no podían escapar de esa trampa.
Cerró los ojos ¿Esto de verdad estaba ocurriendo?
-¡Feliks! –Polonia abrió sus ojos justo cuando escucho el llamado- ¡Feliks!
Lituania, quien al parecer solo estaba dando un paseo por allí dejo sus cosas rápidamente mientras corría donde el ejercito polaco a su rescate.
Nadie se percató del pequeño pajarito amarillo que voló adentrándose en la espesura de los arboles y se detuvo al llegar al hombro de su dueño, piando solo una vez.
-De nada… -Gilbert acarició al animalito con los ojos fijos en Lituania quien ya había logrado sacar más de la mitad del cuerpo de Polonia.
Caminó de regreso con sus guerreros silenciosamente, después de todo no estaba en sus planes decirle en cara a ese par que había enviado a Gilbird a guiar a Lituania a salvar a su amiguito. Frunció los labios, ni siquiera el sabía porqué lo había hecho.
/
Tras haber recuperado tres ciudades perdidas y haber ganado el respeto de varios prusianos que volvieron al bando teutónico, La Orden se enteró que Polonia se había ido a pasar el verano a casa de Lituania, le importaba poco el porqué, el aprovecho su ausencia y de esta forma recupero el este de Prusia.
Pero no todo eran buenas noticias; el Gran Maestre, a ausencia de dinero, le había prometido a los mercenarios un pago que nunca llegó, y en su lugar tomaron algunas ciudades de las cuales comenzaron una venta de castillos a Polonia.
Una patada en la puerta despertó al ojirrojo de sus cavilaciones.
-¡No llores más!
-¿Tú? –La Orden frunció el ceño mientras miraba a Dinamarca con los brazos abiertos como si esperara un abrazo- ¿Qué quieres?
-¿No te lo han dicho? –Bajo los brazos- ¡Soy tú nuevo aliado!
-Tsk, más te vale ser útil.
-¡Claro que lo seré! ¡Por algo soy el Rey! –Rió, aunque se detuvo casi al instante, rascándose la mejilla- Aunque igual si no puedo asistir a una que otra guerrilla es porque estoy teniendo una pelea con el rebelde de mi hermano.
-Menudo aliado me vino a tocar…
-¡Pero igual verás a Polonia caer! ¡Y a tus prusianos volver a ti de rodillas!
Gilbert suspiró y miró por la ventana, de verdad… solo esperaba que eso ocurriera.
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La Orden Teutónica recibió una propuesta por parte de Polonia:
"Osea, baby, yo sé que te gusta totalmente estar allí en Prusia y hacer tus tonterías, pero como que no, osea ¿Sí me entiendes? Tu gente no te quiere allí, así que, como que, me tomé la molestia de investigar un poco y verás, tipo y quedas mejor en Podolia, así que cámbiate para allá mejor~ xoxo: Polonia"
La carta termino siendo quemada en una chimenea con una obvia respuesta negativa por parte del teutón, el era prusiano, por lo tanto el era Prusia, era imposible que el considerara abandonar su propia nación.
El rubio ojiverde consiguió a Bielorrusia como aliada y un poco a Lituania (pues últimamente estaban algo peleados) pero las cosas no cambiaron mucho; La Orden con ayuda del Sacro Imperio y Dinamarca lograron recuperar otra ciudad.
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Toc Toc Toc
La Orden ni siquiera se inmutó, alguien como el no era quien debía abrir la puerta, por lo que siguió comiendo su sopa en el gran comedor del monasterio mientras una mujer apurada se aproximaba a abrir la puerta.
Hubo un intercambió de murmullos hasta que la mujer se acerco al albino sumisamente.
-Señor, es para usted.
Gilbert la miró y luego miró de reojo la puerta.
-¿Quién es?
-Son prusianos del sur, señor…
-…
-¿Qué…? ¿Qué les digo, señor?
-Diles que pasen.
La mujer asintió y fue a llevar el mensaje, La Orden aprovecho para terminar con sus alimentos y llamar a alguien a que se los llevara, quedándose sentado a la cabeza de la mesa en espera de sus inesperados visitantes.
No tardaron mucho en aparecer, muchas personas, pero que a su parecer no eran todas ya que aún podían escucharse voces afuera. Gilbert espero a que ellos hablaran primero.
-Perdone… primero queremos disculparnos.
Siguió en silencio mirándolos fijo, aunque indico a la mujer que podía marcharse.
-Verá, nosotros nos hemos dado cuenta de nuestro error y nos hemos rebelado ante Polonia.
-…
-Recuperamos varios castillos, señor –Se apresuró a agregar otro hombre.
-Y queremos que ustedes los tengan de vuelta, como muestra de nuestra lealtad –Los hombres agacharon la cabeza en señal de respeto a lo que Gilbert sonrió y se levantó de su sitio.
-No podía esperar menos de mi gente –Dijo una vez estando frente a ellos- Danke schön.
Los prusianos sureños parecieron aliviados y sonrieron también- A usted, Orden Teutónica.
/
Polonia hizo llegar una segunda carta al de cabellos plateados, quien gruñó mientras la abría y leía.
"HoOola~ hay osea, Gil, cariño, no te lo vayas a tomar a mal pero sigo pensando que es una genialísima idea que tu y tus guerreros de blanco se muden hacia Podolia. No me lo vas a creer, y como que no es necesario agradecerme, pero les he preguntado a los chicos de Podolia su opinión y están como que totalmente de acuerdo ¿Genial, no? Porfis dime que sí. Atte: Polonia 3"
Terminando de leer y de criticar la rara forma de escribir del polaco, La Orden tomó otro papel y comenzó su respuesta.
"Hallo Feliks, ¿Sabes qué? ¡El increíble yo esta dispuesto a aceptar a Podolia y su gente! Claro que es genial, pero si crees que abandonare Prusia estas muy equivocado, así que… lo siento "cariño" pero si quieres que esta guerra terminé tendrás que comenzar a usar lo que tienes dentro del cráneo. Atte: ¡El asombroso yo!"
Era de esperarse que siguiera recibiendo ataques y cartas polacas…
"No seas mala onda Gilbert, ¿Cómo crees que vas a tener Podolia y Prusia al mismo tiempo? Cómo que el que necesita usar el cerebro eres tú, querido. Pero no te preocupes, si tan solo pudieras dejar una parte de Prusia yo estaría como que totalmente de acuerdo ¿Qué dices? Atte: ¡El aún más asombroso Polonia!"
Gilbert meditó sus opciones mientras releía la carta del ojiverde y finalmente sonrió, entintando una vez más su pluma para escribir una respuesta.
"Siéntete afortunado polaquito, pues el increíble yo ha decidido tomar en cuenta tu oferta, te daré una parte de Prusia y yo obtendré Podolia a cambio ¿A que soy awesome? Un plan donde todos salimos ganando ¿No? Atte: ¡El infinitamente más asombroso yo! (¡y te callas!)"
El trato fue aceptado sin que Polonia sospechara nada de la facilidad con la que lo había conseguido. Pero más tarde La Orden se encargo de persuadir al rey polaco, y el acuerdo fue roto. ¡El no abandonaría Prusia! ¡Ni siquiera una parte!
/
-¡Oye teutónico!
-Qué sea rápido.
-¡Mi guerra con Suecia terminó!
El albino sonrió ladinamente al danés, cruzándose de brazos.
-Así que ahora te tengo de tiempo completo.
-¡Tengo una buena noticia y una mala!
-…
-¿Cuál quieres escuchar primero!
-La… ¿Buena?
-¡Mi guerra con Suecia terminó!
-Eso ya lo habías dicho, arsch!
-Entonces te diré la mala.
-Imbécil…
-¡Suecia se puso a apoyar a Polonia solo para llevarme la contra!
El rubio rió ante su revelación mientras el prusiano se cubría la cara con una mano, resistiendo las ganas de darle un puñetazo a ese tipo.
/
Polonia tuvo un nuevo éxito, logrando tomar otro castillo pero la persistente sonrisa de la Orden prevalecía.
-¿Te crees que estas de suerte? –Se dijo el alemán a si mismo esperando a que las puertas de madera se abrieran ante el.
Estas se abrieron en un rato y un hombre polaco asomo la cabeza nerviosamente.
-¿Blume? –Preguntó el teutón con una sonrisa.
-Sí… soy yo, por favor… no hagan mucho ruido.
-No te preocupes por eso~ Kesesesese~ -Pronunció de una manera algo seseante adentrándose en el castillo que había tomado Polonia.
Tras la silenciosa masacre que se creo dentro de aquel lugar y habiendo un polaco intacto, Polonia no tardó en sospechar de la traición del tal Blume y mando a que lo colgaran, después de todo por su culpa, el éxito polaco no había valido nada.
Se notaba que Polonia estaba desesperado, pues era ahora su gente la que se negaba a cooperar pues estaban cansados de esa guerra que ya se había extendido ocho años, y el rubio se vio obligado a amentar los impuestos para reunir más ejercito.
/
La penumbra de la noche reinaba en el lugar.
Si tan solo no estuvieran reunidos allí en una nueva batalla tal vez apreciarían más la luz de la luna y las estrellas.
-¿No te cansas de perder, Polonia? –La Orden y su contrincante se rodeaban amenazándose con sus espadas creando un círculo.
-Osea que gracioso, mira como me rio.
-Kesesesesese que te rías no esta en mis planes, después de todo.
Feliks solo sonrió, antes de lanzarse de nuevo contra el prusiano para atacarle.
La verdad es que Polonia estaba ganando esta batalla, y al darse cuenta de aquello la moral del rubio había aumentado, pero la del ojirrojo bajó junto con su suerte, aún así, orgullo era lo último que perdería.
Actualmente ambos tenían problemas con sus respectivos aliados, Sacro Imperio cada vez le daba menos guerreros a la Orden ya que estaba cansado de todo ese rollo de la guerra que ahora tenía una antigüedad de trece años, mientras que Lituania no apoyaba del todo a Polonia, pues a diferencia del ojiverde, el no era partidario de la idea de que los teutónicos se marcharan a Podolia. Lituania insistía en que si Gilbert era la personificación de Prusia, era una idea absurda y hasta cierto punto cruel pedirle que abandonara sus tierras por otras.
-Liet es un tonto…
-Ya estas divagando –Se burló el germano dando un espadazo, espadazo que fue detenido por Polonia.
-Me refiero a que Prusia Oriental siempre fue territorio polaco.
Gilbert frunció el ceño y atacó de nuevo, esta vez fue más difícil para el polaco defenderse de la espada del albino, pero aún así lo logro.
-Sigue llevando el nombre de Prusia. No fue tuyo, no es tuyo y no será tuyo.
-Hay Gil, tu y Liet son un par de cabezas duras.
-"Awesome" es la única palabra que alcanza para describirme, a Lituania dile como quieras –Hablaban mientras luchaban, sin perder la concentración en ambas acciones.
-En serio, como que… tú estarías mejor en Podolia.
-Podolia, Podolia… es ya lo único que escucho de ti ¡No es nada awesome! ¡Hasta a tu nombre se parece!
Feliks infló las mejillas molesto, de verdad que no era fácil negociar con el prusiano. Debía proseguir con las acciones, así que se concentró más en atacar al ojirrojo.
-Esta bien, como que… igual puedo dejarlos seguir en Prusia ¿Sabes?
El caballero teutón alzo una ceja, obviamente había otras cosas en la mente del rubio.
-Siendo mis vasallos, por supuesto –Polonia sonrió con superioridad.
Sonrió el también, sabía que no sería tan fácil lograr que Polonia lo dejara en paz, aunque de verdad estaba comenzando a cansarse.
-¡Sueñas~! –Interpuso su espada a la polaca velozmente haciendo aparecer un par de chispas que solo duraron una fracción de segundo.
-¿Qué tal si me das algunas ciudades al menos?...
La negociación se extendía, el teutónico estaba completamente harto de esa guerra de trece años y de la voz de Feliks proponiendo cosas.
-... Osea, como que… quiero Pomerellia, Cumerland, Marienburg y Elbing~ -Decía con la mirada de un niño creando su carta a Santa Claus.
-Sigue intentando Feliks…
Las sugerencias polacas terminaron con un ojiverde enojado y atacando a diestra y siniestra. La Orden Teutónica después de un gran rato de lucha donde había comenzado a darse cuenta que Polonia estaba ganando decidió parar con toda esta molesta situación, después de todo ya había recuperado la mayoría de lo perdido.
-Bien –Soltó de pronto el albino.
-¿Eh?
-Quédate con esa parte rebelde, con esos malagradecidos que quedan de "Prusia Real"
Polonia lo analizo con la mirada sin creerle mucho.
-Estoy hablando en serio, verdammt, estoy harto de esto y quiero una cerveza. Además no pienso tener gente "a mi lado" que sueña con ser territorio polaco… ¡Ellos se lo pierden!
-Osea, como que totalmente de acuerdo –Polonia sonrió guardando su espada y extendiendo la mano hacia La Orden, para sellar el trato.
-Sí, sí, ya déjame tranquilo –Apretó la mano del rubio, aliviado en el fondo por terminar con la guerra.
/
A pesar de todo el papa seguía en contra de la independencia de Prusia Real y no acepto que tuvieran un gobernador polaco y puso a uno que era apoyado por los teutónicos y Hungría. Y Polonia se enojó.
-Olvida las guerras Polonia, resolvamos esto como adultos.
-Como que… totalmente de acuerdo.
Se miraron fijamente, una mirada digna de rivales y extendieron sus manos con una lentitud intrigante.
-¡Piedra, Pergamino o cuchillo! –Dijeron al unisonó.
Resultado: Dos piedras.
-¡Piedra, Pergamino o cuchillo! –Repetición instantánea.
Resultado: Dos piedras.
-Mein Gott! ¡Deja de elegir piedra!
-¡Tú deja de elegir piedra!
-…
-¡Piedra, Pergamino o cuchillo! –Una vez más.
Resultado: Dos cuchillos.
-¡Argh! ¡La cuarta es la vencida!
-¡Piedra, Pergamino o cuchillo!
Resultado: Dos piedras… de nuevo.
Al final decidieron que mejor ni uno ni otro, no serían gobernantes polacos ni gobernantes teutónicos, si no que serían gobernantes justamente nacidos en Prusia Real.
Sí señor, creo que eso es más razonable.
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*Notitas: Hahahaha obviamente lo ultimo no fue con un piedra papel o tijera y si con una pequeña guerrilla por allí xD pero como casi no hay información de eso y quería un poco de comedia pues lo he hecho así ;)
Es la versión antigüita de Piedra, papel o tijera xDD
Tomatazos? Flores? 1313? Deja un review :'D
Hetalia no me pertenece si no a Hidekaz Himaruya-sama!*
