CAPITULO 25: ACCIDENTES. SUMA Y SIGUE LOS PROBLEMAS.

Todo había sido demasiado rápido, tan pronto como había visto la cara de Emmet viendo cómo Holly tenía sangre en el cuerpo le había lanzado un mordisco y me había interpuesto entre ellos y Holly con el pelo levantado y gruñéndoles.

Todos la habían mirado con cara de tener un trozo de tarta ante sus narices en vez de una persona, y yo no iba a dejarles ponerle un dedo encima, menos aún un colmillo.

"Tranquila Holly." Le dijo Carlisle haciéndome ver que Holly me miraba con cara de susto.

Eso me había dolido más aún, sobre todo cuando Carlisle la cogió en brazos para llevársela de allí para meterse los dos en un cuarto.

Yo me había quedado atrás, mirando la puerta con dolor mientras los vampiros me miraban aún con cara de querer catar 'ese pastel'.

"Tranquilo." Me dijo Bella levantando las manos hacia mí. "Todo va bien."

"Y un cuerno." Pensé dirigido a ellos. "Queréis comérosla."

"¿Se puede saber quién es?" Preguntó Alice a Bella.

"¿Y qué más da?" Dijo la rubia con cara de asco. "Es un chucho, el resto da igual."

Fui a lanzarme contra ella pero Emmet se interpuso y me paró cogiéndome del rabo.

"Por encima de mí, amigo." Me dijo.

"Calmaros, todos, ahora." Nos dijo Esme. "La situación ya es bastante grave sin peleas, por favor."

"Esme tiene razón." Dijo Bella. "No es agradable que te ataquen cuando eres… bueno, humana."

"Lo que no entiendo es por qué la protegen tanto." Dijo Rosalie. "No sirve para nada, por mucho que Alice haya visto algo."

Alice había visto algo, la miré anhelante y ella me entendió.

"No he… visto gran cosa." Dijo como si le costase admitirlo. "Es… no puedo ver gran cosa. Le he… bueno, la he visto morir varias veces, pero… otras sigue viva."

Viva, muerta. Carlisle me había dicho que la había visto viva, en un futuro.

Entonces oí ruidos al otro lado de la puerta y vi asomar a Carlisle.

"Chicos, necesitamos sangre." Dijo Carlisle. "0+. Voy a tener que actuar rápido."

"¿Qué ha pasado?" Le preguntó Esme como por mí preocupada.

"Le han rozado." Dijo Carlisle. "Está perdiendo sangre, eso es lo que olía. Necesita sangre rápidamente, y además, voy a tener que quitarle aún más."

Abrí la boca paladeando mis babas preocupado. ¿Tenía que quitarle sangre?. ¿Iba a tener que meterle más sangre…? Aquello era una locura.

Fui a meter el morro, pero Carlisle me lo impidió.

"No deberías entrar." Me dijo, con lo que empujé con un poco más de fuerza. "De verdad, ahora no puedes entrar. Te avisaré cuando puedas, pero será mejor que entres… más calmado."

Me cerró la puerta en las narices y volví a paladear con preocupación. Algo me olía a podrido, aquello no iba bien. Di varias vueltas en el sitio y finalmente acabé rascando la puerta con la pata.

"Oye, será mejor que vengas a esperar aquí." Me dijo Nessy tirando de mí con su mano de adolescente de 13 años. "El abuelo la curará. El abuelito siempre cura a todo el mundo."

Intenté separarme, pero aún siendo semivampiro, consiguió moverme y tirar de mí hasta el salón donde se sentó en el sofá y me hizo caer a sus pies.

"Deberías destrasformarte." Me dijo Esme. "La espera es más fácil si eres..."

Humano. Ellos tampoco lo eran, por eso podían entender aún menos mi punto de vista. En la forma animal el espíritu del lobo nos ayudaba a llevar el dolor mejor, era más fácil pasar por lo malo siendo un animal que una persona.

Comencé quedándome mirando en mis cuartos traseros la puerta de entrada al despacho donde la habían llevado, llegaron el resto con unas cuantas bolsas de sangre de trasfusiones que luego me enteré que era robada y cada vez que iban a entrar, yo intentaba acceder al cuarto, pero antes de que pudiese ver nada, salían chocando conmigo y Nessy volvía a cogerme y a llevarme al sofá. Los minutos pasaron a ser horas, y acabé tumbándome en el suelo pasando del resto.

Solo tenía ojos para la puerta, cada vez que percibía el más mínimo movimiento al otro lado levantaba la cabeza.

El resto acabaron llegando y con ellos vinieron Sam y Seth como enviado de Jake, pero no levanté la cabeza más que para verles por el rabillo del ojo, ni siquiera cuando intentaron hablar conmigo. Solo me importaba la puerta, el resto podía irse al infierno.

Varias veces pensé que por fin Carlisle saldría, pero finalmente acabó apareciendo y levantó la mirada hasta verme incorporar del suelo y dar dos pasos hacia él.

"Ahora puedes." Me dijo suavemente. "Pero intenta no hacer nada. Está inconsciente."

¿Inconsciente?

Le pasé corriendo y casi lo tiré contra la pared sin querer, pero entré en la sala; era un despacho, decorado con gusto y bastante austero salvo por algunos cuadros y montañas de libros de medicina y demás. Allí, en una especie de diván de psicólogo estaba ella, tumbada y pálida, con una venda en el cuello y otra en el brazo y en la basura, quemándose, unas bolsas con restos de sangre y montones de gasas manchadas de sangre.

Había dejado la puerta abierta, así que pude oír lo que hablaban fuera.

"¿Cómo está?" Le preguntó Sam.

"Parece estable." Afirmó Carlisle. "He tenido que extraerle mucha sangre con un torniquete para evitar que siguiese pasando al resto del cuerpo, pero creo que he eliminado todo rastro de veneno. Sin embargo, la marca quedará."

"No…" Dijo Sam.

"¿La han podido alcanzar?" Preguntó Seth preocupado mientras mi corazón se retorcía al ver una marca fina saliendo bajo el parche de la curva del cuello.

"Ha sido más bien un arañazo." Dijo Carlisle. "No tengo muy claro que pretendiesen hacerlo, sin embargo… era evidente que presentaba algunos signos de mordedura, y tiene una poco profunda de un solo colmillo en el hombro al cuello."

No deberíamos haber atacado a ese tipo, si por haberle hecho mover habíamos provocado aquel accidente y a ella le pasaba algo, no podría perdonármelo nunca.

Con cuidado le moví la mano con el hocico gimiendo con dolor intentando despertarla.

"Embry." Me dijo Edward desde la puerta. "No va a despertar por que hagas eso, aunque entiendo muy bien tu dolor."

No él no podía saberlo; entonces noté que se ponía tras de mí.

"¿En qué piensa?" Pensé para él. "¿Cómo vamos a poder explicarle lo que ha pasado hoy?"

Entonces Edward la miró y luego me miró a mí.

"Tiene miedo." Afirmó.

Eso me acabó de hundir.

"Lo sabía…" Murmuré mentalmente.

Le habíamos causado miedo, la habíamos protegido, pero tendría miedo para siempre.

"No, no tiene miedo de eso, al menos no demasiado fuerte." Negó Edward suavemente para sorprenderse. "Ella ya había visto eso. Es… vaya, tiene miedo, por Leah y por ti. Piensa… tiene miedo que los vampiros os matasen. Sufre por no haber podido hacer más que llorar."

Eso era ridículo. Seguro que estaba mintiendo, mentía o fallaba al ver lo que ella pensaba; eso era, debía estar viendo la mente de otra persona.

"No me equivoco." Me dijo leyendo mi mente. "Es… Deberías poder ver lo que piensa." Añadió sonriendo. "Es increíble que una persona humana pueda albergar algo así por vosotros sin saber lo que sois…"

Eso llamó mi atención y la de Sam y Seth que estaban en la puerta.

"¿De qué hablas?" Le dijo Sam.

"Amor." Afirmó dudando. "De varios tipos, pero en conjunto amor. Amor de primos para el marido de su prima Emily, amor amistoso por Jacob y los que la habéis estado visitando cuando estaba enferma… cierto temor hacia Paul, bueno, es lógico."

"¿Y qué hay de mí?" Pensé empujando su mano suavemente con mi trufa animándola a despertar.

"Lo tuyo… lo tuyo es especial." Afirmó Edward. "Te profesa algo bastante complicado y complejo. No sé cómo llamarlo."

Le miré con curiosidad tras dar la vuelta a la mesa y apoyar mi cabeza enorme ahora sobre su abdomen inerte pegando la oreja a su pecho para oír su pulso suave pero débil.

"Ojala pudieras verte como ella te ve." Me dijo Edward. "Estoy seguro que incluso a alguien que odia los romanticismos le gustaría."

"Papá." Le dijo Nessy suavemente para darle una mano mirándole y haciéndole mirarla para luego asentir.

Entonces Nessy me miró a mí y vino hacia mí para poner su mano ante mí como si fuese a morderla, cuando fue a tocarme retiré la cabeza en un acto reflejo pero luego la volví a acercar a su mano hasta que la enterró sobre mi frente lupina.

De pronto, mi cabeza se llenó de imágenes de todo tipo, era como ver una película de las del móvil de los gemelos, las películas caseras.

Primero vi a Holly en clase, nosotros estábamos haciendo el tonto con otros chicos y chicas de la reserva, pero ella parecía estar en una esquina, veía el libro que estaba estudiando y nos veía a nosotros, como si su atención fuese de uno a otro tema alternativa.

Vi otros momentos, vi cómo todos se metían con ella, incluso yo.

Vi muchas otras cosas, pero luego vi algo más. Vi todo el tiempo desde que había enfermado cuando estuvo representando la obra de ballet fuera de la reserva. Sentí como si fuese mía su agonía cuando despertó en casa enferma y me vio allí, sentí su bochorno cuando se vio mostrándose tan desvalida ante mí, su sorpresa cuando me vio llegar al Jefferson de Philadelphia por el pasillo, su alegría cuando estaba con ella y algo frío y oscuro cuando no estaba. Era raro, casi todos los recuerdos referentes a mí eran alegres, cálidos; entonces llegó al ataque de esa noche, se mostró entrecortado, como si Nessy no supiera todo lo que pasaba en la mente de Holly para mostrármelo.

Vi el dolor y el miedo en mi propia cara desde los ojos de Holly y su dolor e impotencia viéndonos a Leah y a mí sufrir.

"Lo siento, no he podido ver mucho eso." Me dijo apartando sus manos de mi frente con cierta pesadumbre.

"NO. Gracias…" Murmuré mentalmente sacudiendo la cabeza sobre el regazo de Holly con suavidad. "A los dos. A todos."

"No hay de qué." Me dijo Edward. "¿Te prestamos ropa?"

Asentí. Ya llevaba bastante tiempo en esa forma, y si ella despertaba y me veía así…

"Aquí tienes." Me dijo Alice con Bella sonriéndome apenas 4 segundos más tarde con un pantalón que parecía de otra época y una camisa.

Los cogí con los dientes y fui a ocultarme tras las cortinas de la ventana.

"Uh… qué sugerente…" Dijo Seth bromeando.

"Embry, no." Me dijo Edward de pronto.

"¿No, qué?" Le dije acabando de destransformarme y saliendo con los pantalones a medio poner.

"Oh, oh…" Dijo Seth.

Vale, eso sí que me hizo asomar para ver cómo Edward sacudía la cabeza y Sam miraba a Holly.

"Holl." Le dije casi saltando hacia ella y haciendo que pestañease aún más mirándome.

Un momento, esos no eran sus ojos de siempre, la mirada no era la de siempre.

"Holl, qué…" Le dije.

"La leyenda…" Murmuró para de pronto parecer despertar de un sueño y apartarse para caerse del diván, sin embargo, cuando Sam fue a ayudarla, ella se volvió a apartar chocando con la estantería tras ella.

Nos tenía miedo, sentí como si algo dentro de mí se partiese.

"Salid todos." Dijo Carlisle. "Holly, tranquila, estás bien." Le dijo cogiéndole la cara entre las manos para hacerla mirarle a él. "Todo está bien, eh, soy yo."

"Dr.… Cullen." Le dijo.

"Eso es, tranquila." Le dijo. "Mira, casi te acabas de sacar la vía." Le dijo para metérsela mejor.

"Holly, estás…" Le dijo Sam para llevarse la mano avisando por parte de Carlisle.

"Por favor, está confundida." Dijo Carlisle.

"Será mejor que esperéis fuera." Nos dijo Esme poniéndose en medio de la puerta. "Vamos… todos fuera…"

Rechazo, Holly parecía tenerme miedo, no sé cual de las dos me había dolido más.

Entonces Bella vino y se acuclilló ante mí cogiéndome las manos.

"No te preocupes, estoy segura de que…" Me dijo.

"Bella, la chica es más lista de lo que parece." Le dijo Rosalie. "Le ha visto destransformarse y tiene miedo, que es lo más lógico cuando les conoces."

"Cierra la boca, rubia." Le dijo Seth contestando por primera vez mal a un Cullen.

"Embry." Me dijo Sam. "Eso le pasa a todas. Emily también tenía miedo cuando se enteró."

"Sam, estaba aterrorizada." Le dije. "Yo nunca le he visto a Emily mirarte así."

"Estaba asustada." Dijo Edward. "Está asustada, por lo de esta noche, porque acaba de ver a la persona que más quiere ahora mismo pasar de ser un lobo enorme a ser una persona tras unas cortinas, tiene miedo de lo desconocido, pero sobre todo está confusa. Carlisle la está calmando."

"Carlisle la calmará." Afirmó Bella. "Es… es realmente bueno para explicar estas cosas."

"Me debe odiar, le doy miedo…" Dije sintiendo una losa en el pecho.

"Solo está confusa y asustada por todo." Dijo Edward. "Ha sido demasiado en una sola noche."

"Embry." Me dijo Nessy tocándome el brazo y sobresaltándome. "Estoy segura que no pasará nada. Es… bueno, se supone que la impronta no es algo de lo que puedas escapar ¿no?"

"No…" Murmuré.

¿Qué más daba que pudiera o no escapar de esto? Ella me odiaba, yo la aterrorizaba.

"¿Me permites una pregunta?" Me cortó Edward mis pensamientos para hacerme mirarle y asentir. "¿Tanto te duele que te tema?. ¿Acaso no opinas que sea suficientemente fuerte como para aceptar lo que sois? Porque te tiene tanto miedo como a Sam o Seth."

"Es fuerte." Le dije. "Y supongo que si le damos tanto miedo como para alejarse de nosotros estará mejor."

"¿Acaso te parece que esos vampiros fuesen a por ella por vosotros?" Me dijo Jasper.

"Eso es cierto, Embry." Me dijo Sam. "Ella tiene algo que alguien quiere."

"O no." Dije recordando quiénes había. "No se me había ocurrido pero… ¿y si fuesen por ella para llegar a nosotros?"

"¿Es cierto eso?" Me dijo Edward preocupado.

No, no creo que estuviese preocupado por mi hipótesis, era más bien por la cara que podía ver en mi mente, así que asentí.

"¿Qué pasa?" Dijo Jasper.

"Jane." Dijo Edward. "Estaba allí cuando atacaron la casa."

"¿Los Vulturi?" Dijo Alice. "¿Qué pueden querer ellos de ella?"

"Si los Vulturi están en el ajo también, entonces igual la hipótesis de que vayan por ellos no es tan descabellada." Dijo Edward.

"Ojo por ojo y diente por diente." Dijo Jasper. "Las dos manadas estaban dispuestos a defendernos a muerte y ahora ellos podrían pretender varias cosas que tengan que mezclar a una humana normal y corriente en el plan."

"Ya estás empezando a…" Comencé.

"Han acabado." Dijo Edward torciendo la cara con el oído hacia el pasillo de la puerta del despacho como escuchando. "Creo que te van a llamar."

"Embry." Me llamó Carlisle. "¿Puedes venir, por favor?"

Recorrí el espacio en un tiempo record, y antes de girar el picaporte oí algo que me hizo dudar.

"Tranquila, no tienes que temer." Le dijo Carlisle.

Acabé de abrir la puerta y miré dentro para ver que Holly estaba recostada en el diván y Carlisle estaba a su lado. Joder, ahora entendía a Jake cuando lo de Bella, jode bastante que el objeto de tu amor más puro se fíe más de unos vampiros que de ti, claro que Holly no sabía lo que era su médico de cabecera.

"¿Me habéis llamado?" Pregunté.

"Tengo que ir a ocuparme de unas cosas." Me dijo Carlisle. "¿Te importa quedarte con ella un poco?"

"Claro." Asentí.

Mientras cerraba la puerta, yo fui a ocupar su asiento junto al lecho de Holly que no pareció perderme de vista, y cuando fui a cogerle la mano me la apartó unos centímetros, así que la dejé ahí.

"Lo siento." Acabé rompiendo el silencio. "Ojala hubiese podido decirte que…"

"No." Murmuró.

"Holl, para mí eres muy importante." Le dije. "Esa es la única verdad."

"¿Por qué no me lo…?" Murmuró mirándome como con miedo. "Cuando yo te… cuando vi el… tú me dijiste que me había… me sentí…"

"Y no sabes cómo lo lamento." Le dije. "Pero no podía decirte nada. Me dijeron… me ordenaron que te quitase la idea de lo que habías visto de la cabeza."

"¿Por qué?" Me dijo.

"Porque nadie debe saberlo." Le dije. "Es… ojala te lo hubiese dicho… Entiendo que ahora me odies."

"Yo no…" Me dijo suavemente pero alarmada. "No te odio."

"Pero me temes." Afirmé. "Aunque no lo sepas, para mí es como una tortura, saber que la persona que más quiero me tiene miedo es…"

Ahí guardamos silencio, era doloroso, notaba su miedo, lo olía, pero a la vez, ese rechazo y el miedo que le inspiraba yo era una tortura para mí.

"¿Sois… protectores?" Me dijo rompiendo el silencio.

"Sí." Asentí.

"Entonces, aquella vez que… tú estabas…" Murmuró.

"Cuando me viste esa mañana venía de investigar unos rastros." Le dije. "Nunca pretendí hacerte el menor daño, solo te seguí porque no me pareció seguro que estuvieras sola por allí."

Asintió sin mirarme del todo.

"No sabes lo difícil que ha sido para mí tener que ocultártelo, tener que hacerte sentir mal aquel día porque Sam me lo había ordenado y…" Me dijo.

"¿Sam?" Me dijo asombrada. "¿Qué tiene que ver…?"

Mierda… maldita bocaza mía…

Bueno, de perdidos al río.

"Sam es un alfa." Le dije. "Como su abuelo y como otros más. El problema es que… bueno, no puedo decirte nada. ¿Lo entiendes? Es…"

No podía mirarla, estaba así por mi culpa, le había hecho daño, la había aterrorizado… y entonces noté algo cálido en mi mano, así que miré donde estaba y vi su mano.

"Ha tenido que… ser duro." Me dijo.

"Mucho." Cedí. "Es… sé que no me vas a creer, pero… lo que más me duele es causarte a ti dolor, hacerte sentir mal por mi culpa…"

Entonces levantó la otra mano y me hizo una caricia en la cara, un simple contacto que me hizo derretir por dentro.

"¿Ya no te doy miedo?" Le dije.

"Sí." Murmuró. "Es… tengo miedo." Dijo. "Pero… no de ti. Sé que tú no…"

"¿No?" Dije.

"No me harías nada." Dijo. "Pero… los animales muy grandes y… carnívoros me dan…"

"Nosotros nunca te haremos nada." Afirmé cogiéndole y besándole las manos. "Todos saben quién eres, y si te pusieran un solo pelo encima se las tendrían que ver conmigo."

"No quiero que... te pelees... por mí." Me dijo antes de que pareciese darle una ola de dolor.

"¿Qué te pasa?" Le pregunté asustado. "Dime, qué te duele."

Con cuidado y temblando de dolor pareció llevarse la mano a las vendas del hombro.

"¡Carlisle!" Grité.

"Embry, aparta un momento, por favor." Me dijo Carlisle entrando de golpe por la puerta apareciendo a mi lado. "Holly, tienes que ser fuerte." Le dijo. "No luches contra ello, deja que pase."

"¿Qué está pasando?" Pregunté. "¿Por qué está así?"

"Carlisle no ha podido eliminarlo todo." Me dijo Sam con la cara sombría. "Le han inoculado un poco de veneno, él se lo ha sacado todo, pero cabía la posibilidad de que le quedase una minúscula gota sin filtrar."

"¡No!" Dije.

Aquello era lo más doloroso que me había pasado nunca, me desgarraba ver cómo Holly parecía convulsionarse, como si quisiera arrancarse el hombro y gritando de dolor.

Intenté ir con ella, pero me sujetaron entre todos los machos de la sala en el pasillo. Estiré mi mano hacia Holly, pero no podía tocarla, estaba demasiado lejos...

Pasó un buen rato antes de que pareciese quedar dormida.

"Le he pinchado un anestésico." Afirmó Carlisle con unas jeringuillas de sangre en la mano. "Espero que esto haya acabado con todo el veneno, pero... no puedo asegurarlo al 100 por ciento..."

"¿Insinúas que esto podría volver a pasarle?" Le dije.

"Podría ser." Me dijo. "Ahora hay que intentar saber si esto fue un accidente o intencionado."

"La mujer no pretendía convertirla." Afirmó Edward. "No sabía que le haría esto, aunque supongo que si se enterase le alegraría."

"Voy a... ¡MATARLES!" Acabé rugiendo. "¡OS JURO QUE LES VOY A IR A BUSCAR A SU MALDITO NIDO DE CHUPASANGRES Y LOS VOY A MATAR A TODOS!"

"¡Embry, calmate!" Me dijeron casi todos a su ritmo.

"Embry, cal-ma-te." Me dijo Edward. "No puedes ir allí y enfrentarte a ellos como si nada."

"¡SE HAN ATREVIDO A VENIR A NUESTRA CASA!" Les grité. "¡HAN HECHO DAÑO A MI CHICA!. ¡LES VOY A ARRANCAR LAS CABEZAS COMO SI FUESEN CORONAS DE BOTELLA DE CERVEZA!"

"Embry, cálmate de una maldita vez." Me dijo Sam. "Vamos a buscarles. Iremos cada día y cada noche a patrullar. No van a volver a pasar por nuestros terrenos y eso te lo aseguro."

"Embry, no sabemos lo que va a pasar, pero... ¿podemos contar contigo para que te encargues de vigilarla y cuidarla?" Me preguntó Carlisle. "Ya sé que lo llevas haciendo casi un año y medio; pero esto no es una simple enfermedad."

"Lo que tenía tampoco." Le dije. "Y la duda ofende, voy a protegerla y cuidarla con mi vida."

"Bien." Asintió. "Vigílala bien de cerca, no sabemos lo que puede pasar, está muy débil de por sí por su enfermedad, aún no se había recuperado del todo y ahora esto."

"No va a ir al lado oscuro." Afirmé comprendiendo lo que pretendía sugerir. "Yo no la voy a dejar perderse."

"Lo que Carlisle quiere decir es que no sabemos lo que le ha podido ocasionar." Me dijo Edward. "Nunca antes habíamos visto nadie nada parecido."

"Las cosas son sencillas." Afirmó Jasper. "Cuando nuestros colmillos tocan una presa esta, o muere o se convierte."

"La excepción es Bella." Afirmó Carlisle. "Pero sus condiciones eran, digamos... especiales."

"Además, le sacamos el veneno de inmediato." Dijo Edward.

"Pero le habéis sacado el veneno." Les dije.

"Sí, pero Bella solo sufrió cuando le metieron el veneno." Dijo Carlisle. "Ella ha sufrido aún cuando pensábamos que se lo habíamos sacado."

No podía ser, aquello no tenía sentido. Holly no...

Cualquiera menos ella.

Sacudí la cabeza con frustración.

Quería hacer algo por ella, pero no podía. Me sentía impotente sabiendo que ella sufría y no podía hacer nada por ella.

"¿Por qué no entras y la velas?" Me dijo Edward.

"Nosotros estaremos por aquí." Dijo Carlisle. "Tan solo danos una voz y estaremos ahí antes de que te des cuenta."

Asentí. Sí, estar con ella no ayudaría pero al menos haría algo.