"Take me or leave me"
- Quinn - volvió a llamarla aun sobre su regazo - ¿No es genial? - pregunto sonriente
Trago saliva sorprendida por la noticia - C-claro... si si... eso es... - no logro terminar la oración
- LO SE! - volvió a gritar dejando apresurados besos sobre la mandíbula de la rubia. - Esto tenemos que festejarlo - aplaudió alegre
- Pero... tu... - se aclaro la garganta - ¿Te mudaras aquí... conmigo? -
- No... por ahora - le dio un beso en los labios - Quizá mas adelante podamos probar, ¿Que piensas? -
- Son cosas que podemos hablar mas adelante -
- Si, no quiero retrasar nuestro festejo privado - salto de sus piernas y arrastro a la rubia hasta la habitación.
Un nuevo día se asomaba en la ciudad de Nueva York, un día que prometía mucho y que lo empezaría de la mejor manera. Una hora de cinta en su mini gimnasio personal harían que su día se llenara de energías y porque no, mejorar su salud.
- Ya voy! – grito al sentir los golpes en la puerta de su casa. Eran a penas las ocho de la mañana – He dicho que ya voy! – camino apresurada hasta la entrada y se fijo por la merilla de su puerta ¿acaso veía bien? - ¿Beth? – vio como la chica asintió del otro lado. Trago saliva y abrió dejando a la vista el cuerpo de la rubia - ¿Qué haces aquí? –
- Por lo general la pregunta es ¿Cómo estás? –
Rachel negó con su cabeza – Lo siento… si, ¿Cómo estás? – pregunto atontada por la situación
- ¿Puedo pasar? – la morena asintió rápidamente dejando el camino libre para que entrara.
- ¿Quieres café, jugo? No lo se… ¿Has desayunado? –
- Jugo estaría bien. Ya desayune con mi madre… Brittany – aclaro
- Oh… - camino hacia la cocina dejando a la rubia en el living - ¿Cómo se encuentra Britt? Por los preparativos de su boda… ya sabes – le hizo entrega del jugo
- Un completo caos, Rach – escuchar el diminutivo de su nombre en boca de Beth la alivio un poco – Santana solo asiente a todo lo que pide mama, y bueno… te imaginaras que solo se le ocurren cosas disparatadas – levanto sus hombros
- Me imagino. San la ama, hará cualquier cosa que pida –
- Me temo que si – se acomodo en el sillón, la charla comenzaría en cualquier momento – No pienso quitarte mucho tiempo –
- El que sea necesario – aclaro rápidamente la morena – No te preocupes. Dime… ¿En qué puedo ayudarte? – pregunto nerviosa sentándose frente a ella
- Se que ustedes han pasado la noche juntas – levanto su mano pidiendo que no la interrumpiera – No te diré que romperé tus piernas si le haces daño a mi madre, sería algo completamente ilógico teniendo en cuenta sus edades y lo madura que son, ¿cierto? – pregunto con su ceja levantada llamando la atención de la morena, que asintió completamente muda – Solo limítate a no enredarla en tus problemas amorosos y de piernas, Rachel –
- Yo cambie… - susurro y Beth sonrió irónicamente – En verdad lo hice – dijo con firmeza esta vez
- ¿Por qué deberíamos de creerte? –
- No lo hago por ustedes, sino por ella y por mí. No me interesa en verdad si creen en mi o no, me basta con que lo haga Quinn –
- Con eso quieres decir que… - dejo la frase sin terminar
- Que… estoy enamorada de tu madre. Si, lo estoy – lo último lo dijo mas para si misma
Beth sonrió – Ya era hora ¿no crees? – Se levanto del sillón y pidió con un gesto que Rachel hiciera lo mismo para abrazarla – Se que eres buena persona, yo misma lo he comprobado. Pero es mi madre ¿lo entiendes? – pregunto aun manteniendo el abrazo
La morena lo rompió y la miro a los ojos – Créeme que lo entiendo, y la cuidare. No tengas dudas de eso – le sonrió.
- ¿Ya sabes que preparas para la cena? – la morena frunció su ceño
- ¿De qué hablas? –
- Santana me ha dicho que hoy tienes una cena… - dijo dudosa
- Santana, claro – negó con su cabeza sonriendo – Vendrán a comer Alex y Piper, amigas de Quinn… supongo que las conoces – Beth asintió
- ¿Solo ellas? –
- Claro. Quieren hablar sobre algo conmigo y me pareció correcto invitarlas a cenar luego de atormentarlas durante estos meses. ¿Quieres unirte? –
- No, gracias. Tengo planes…con mi novio – Rachel abrió su boca sorprendida
- Bethany! – chillo alegre abrazando a la rubia – No soy la única que ha decidido darle una oportunidad al amor –
- No eres la única – ambas rieron – Creo que me iré, aun tengo cosas que hacer – dejo un beso en su mejilla – Estamos en contacto ¿de acuerdo? –
- No dudes de eso. Cuídate – hizo un saludo con su mano despidiéndola en la entrada de su casa
- ¿Cuánto más te falta? – preguntaba una cansada Alex desde la sala
- Te dije que ya estoy… solo me falta un pendiente. No se donde lo he dejado – salía de la habitación y entraba corriendo al baño
- QUINN! SI NO SALES AHO…-
- Ya estoy – apareció en la sala con las manos en alto - ¿Qué tal? – giraba en su sitio
- Bien. Vámonos – tomo su campera junto a las llaves del auto
- ¿Solo bien? – Alex tiro su cabeza hacia atrás pidiendo por un poco mas de paciencia. No era que ella carecía de ese don, teniendo en cuenta a quien tenia como novia, pero Quinn durante las últimas horas se había comportado como una completa maniaca. Una adolescente. Una de verdad.
- Estas perfecta ¿de acuerdo? Berry se te tirara encima cuando te vea parada en la puerta –
- Solo lo dices para que nos marchemos pronto –
- Me conoces – la apunto – Créeme que estas bien, y la sorpresa será genial –
- Intentare creerte. ¿Has tomado el helado? – Alex asintió
- Ya lo bajo Piper, ahora… ¿Podemos irnos? –
- Claro. Solo déjame dejarle una nota a Natalie – corrió hacia la cocina y tomo el anotador que colgaba en la heladera
"No me esperes despierta. No se cuanto durara la reunión. Cuídate"
- VAMOS QUINN! – volvió a gritar desesperada
- YA VOY MALDITA SEA! – paso corriendo frente a los ojos de Alex completamente nerviosa
- Se te está volviendo una costumbre maldecir rubia – bromeo antes de cerrar la puerta.
- Oh por dios… de tan solo pensar que estoy cocinando a un pobre animal se me revuelve el estomago – hablo para sí misma mientras sacaba la carne asada del horno – Lo siento – le pidió disculpas al trozo de carne interrumpiéndola el sonido del timbre – Ya abro, denme unos minutos por favor – grito acomodando la comida en el centro de la mesa
- Estoy mal gastando minutos de mi dorada vida frente a tu puerta, Berry – canturreo Alex haciendo negar a Quinn con la cabeza y una adorada sonrisa nerviosa a un costado de la puerta escondida.
- No tienes paciencia ¿Cómo la soportas Piper? – se escucho la voz de Rachel tras abrir la puerta
- Buen sexo – respondió la rubia haciendo reír a la morena y a su novia. Quinn se quedo sorprendida al ver la interacción de las tres mujeres ¿Cuándo había pasado aquello?
- No lo dudo. ¿Cómo están chicas? Pasen a mi humilde piso – les dio un beso y se abrió paso haciendo un gesto con su mano dejando a la vista su lujosa residencia
- Espero que lo de humilde lo digas por ese jarrón – comento Alex
- ¿Qué tiene mi jarrón? – frunció su ceño
- Es horrible – dijo sin más levantando sus hombros. Rachel abrió su boca sin creerlo ¿Qué tenían en contra de su amado jarrón?
- Pero decorativo… - intento calmar las aguas Piper dándole un codazo a su novia
- Lo he comprado cuando viaj… - Alex la interrumpió
- No cierres la puerta – pidió tras ver como la morena se disponía hacerlo
- ¿Por qué no? –
- Porque mi cola es larga y la apretaras – giro sus ojos al ver el recorrido que hacia Rachel con sus ojos corroborando si allí había una cola que pudiera apretar – Es genial jugar contigo, caes siempre – comenzó a reír provocando que Rachel comience de nuevo a cerrar la puerta – Espera, hay un regalo para ti afuera. Ve por el –
- ¿Regalo? – frunció su ceño aun parada en la puerta
- Ve Rach, nosotras llevaremos el helado a la cocina – le sonrió Piper animándola
Temerosa pero más que nada nerviosa, tomo con su mano izquierda el borde de la puerta y sin soltarlo estiro su cuerpo sin ser suficiente ahora su cuello. Miro a su derecha y no había nada, solo una pared llena de cuadros con discos ganadores por algunas bandas donde su sello discográfico acuno. Miro a su izquierda y pudo verla. No mas sombreros extraños, mucho menos remeras con cuello de tortuga, ahora era una remera de tirantes fina color blanco con una camisa veraniega del mismo color encima, acompañado por un jean color salmón. Wow, aquello era un gran cambio, simplemente, wow!.
- ¿Quinn? – pregunto asegurándose que su visión no la traicionaba
La rubia sonrió ampliamente - ¿Quién más? – ambas sonreían como bobas esperando que alguna de las dos diera el paso inicial, llegando por fin por parte de Rachel.
- ¿Puedo? – pregunto temerosa sin saber cómo saludarla
- Alguien muy sabia para su estatura me enseño que los besos no se piden, se roban – rápidamente sintió los labios de la morena en sus labios. Besos con sonrisas, con susurros. Besos desesperados, tan así que la rubia tomo con su mano libre la espalda de la morena para no caerse.
- Veo que te alegras de verme – sonrió Quinn aun besando a Rachel
- Y no te imaginas cuanto – se aferro al cuello con sus brazos y se deleito con un último beso. – Ven pasa -
- Hermoso lugar – alago tras ver la sala que la recibía. Allí todo estaba decorado en colores claros, logrando que la iluminación de la ciudad provocara un contraste perfecto.
- ¿Te gusta? He comenzado a pensar que quizá me mude pronto – comento tomando su mano y emprendiendo camino hacia el comedor
- ¿Y eso porque? ¿Te iras de Nueva York? – pregunto alarmada
Rachel comenzó a reír – Jamás abandonaría mi amado Nueva York, pero este piso me esta quedando grande para una persona solitaria como yo – levanto su hombro – No sabia que venias así que siéntate en mi lugar yo iré por un plato mas – indico la silla perteneciente a la cabecera de la mesa.
- Rach no encuentro la sal – hablo Piper tras verla entrar en la cocina
- No te hubieses molestado, ve a sentarte yo me ocupare de la ensalada –
- No es molestia. ¿Te gusto la sorpresa? – levanto ambas cejas con cierta picardía
- Me encanto – sonrió tirándole un trapo a la rubia por hacerle caras graciosas subidas de tono – Gracias por ayudarme aun sin conocerme – se puso a su lado viendo como condimentaba la ensalada tras pasarle el salero.
- No agradezcas – advirtió llevándose un trozo de lechuga a la boca comprobando que estaba bien – Pero… -
- Aquí vienen los peros… dispara – le pidió con un gesto en su mano
- Sabes que para mí nadie es suficientemente buena para Quinn – levanto sus hombros
- ¿Tan enamorada estabas? – la rubia asintió
- Déjame decirte que tu eres la que más se acerca si eso te deja tranquila – le sonrió – Se que contigo estará bien –
- ¿Qué hay con Natalie? – Piper puso los ojos en blanco instintivamente – Eso significa que no te cae muy bien – sonrió por la cara de Piper y, como toda mujer, porque se sentía un poquito feliz por aquello.
- No me cae en absoluto, ni siquiera la paso – hizo una mueca de disgusto – Le puse mucho limón – Rachel comenzó a reír
- Déjame a mí – tomo el mando de la ensalada - ¿Por qué no te cae? –
- La he conocido cuando llegamos. Es muy falsa – la morena frunció su ceño – Déjame explicarte – se sentó sobre la mesada – Cuando llegamos la ayude hacer el desayuno mientras Alex y Quinn arreglaban unas cosas en el estudio. Ella sabe que debe ganarse a las amigas de su novia para que todo esté bien, como pasa en todas las relaciones ¿no? – Rachel levanto sus hombros sin saber que decir. Ella jamás había pasado por eso, claro, nunca había tenido una relación seria, no fuera de la cama – No importa. La cuestión en si es que me empalago con su papel fingido de novia perfecta. Sé muy bien como son las de su tipo - dijo con seguridad doblando el trapo que fue lanzado
- ¿Y cómo son? – se intereso dejando a un lado la ya terminada ensalada
- Son absorbentes, por fuera todo está bien pero puertas adentro una vez que atrapa a su presa definitivamente saca su verdadera personalidad. Es de esas personas controladoras, sin ir más lejos mientras desayunábamos le sonó el móvil a Quinn y ella se mordía los codos por preguntar quién era, en lugar de eso me dio una enorme sonrisa sabiendo que yo la estaba observando –
- Vaya… eres muy… observadora – comento la morena mientras mentalmente repasaba los mensajes o mails que le había mandado a Quinn.
- Demasiado. Y no parara hasta conseguirlo –
- ¿Conseguir que? –
- Casarse con Quinn – la mandíbula de la morena roso el piso
- No digas tonterías, Quinn jamás se casaría con ella –
- Pero la puede detener con un hijo ¿no crees? –
- Quinn se cuida… ¿verdad? – no sabía si lo había dicho como afirmación o pregunta. Solo deseaba que Quinn tomara prevenciones antes de acostarse con Natalie.
- No lo sé. Pero Natalie ya pidió el traslado –
- ¿Eh? –
- Vivirá aquí… con Quinn -
- ¿Falta mucho? – interrumpió Alex desde el marco de la puerta
- No. La ensalada ya esta lista ¿cierto Rach? – la morena asintió por inercia aun sin caer en lo que Piper le había dicho. «Demonios, lo único que falta es que quede embarazada. No podre competir contra eso, no contra un hijo. Algo que jamás podre darle a Quinn»
- No le des importancia – susurro Piper minutos después ya sentadas en la mesa – Disfruta el momento – le sonrió despejando la mente de la morena y viendo como Quinn las observaba con el ceño fruncido
- Bien. Espero que la carne sea de su agrado, demasiado que he tenido que cocinar a este pobre animal en mi horno – comento disfrazando su actual mal humor
- No seas escandalosa. El estará gustoso de alimentarnos esta noche – agrego Alex
La cena paso sin inconvenientes. Rachel luego de tomar la mano de Quinn, esta suavizo su gesto y se tranquilizo diciéndose mentalmente que solo eran ideas de ella, que todo estaba bien con Rachel. Disfrutaron del helado y de la sobremesa con un poco de café.
- ¿Ya han comenzado con los ensayos? – pregunto la morena
- Si, ya hemos cerrado con los papeles principales y los actores ya están escogidos. –
- Me alegro por ti Quinn… será increíble – le sonrió besando su mano
- Gracias – le sonrió
- Me tiene a mí como directora ¿Qué esperas? – Fanfarreo Alex provocando que las mujeres de la mesa giraran sus ojos y le aventaran sus servilletas – No lo esperaba de ti, Pip – dijo dolida
- Sabes que lo hice jugando – la beso poniendo incomoda a las Faberry
- Bueno soltando que no es un dulce – comento Quinn
- Celosa – bromeo Piper - ¿Qué te parece si vamos yendo? –
- Que no se diga mas, a casa! – Alex se paró de su asiento y comenzó a despedirse de Rachel para luego hacerlo con Quinn.
- ¿Tu te quedas? – pregunto Rachel curiosa al ver como se despedían de ella también
- Lo mismo pregunto, ¿Piensan dejarme aquí? – Levanto su ceja – Les recuerdo que he venido con ustedes -
- Pero nosotras no queremos llevarte de vuelta, así que te aguantas – la apunto Alex tironeando de Piper quien levantaba sus hombros diciendo un "lo siento"
Quinn miro a Rachel buscando explicaciones – No me mires a mí, yo no tengo nada que ver en esto. Ni siquiera sabía que venias –
- No puedo quedarme… - dijo apenada
- Lo entiendo – corto su discurso, no quería escuchar aquello, no quería oír un "Natalie me espera" «Demonios, no llores Berry, no lo hagas» se reclamaba mentalmente mientras buscaba en la heladera el numero de algún taxi. – Mierda… - susurro nerviosa al no encontrar el papel donde tenía anotado el numero – Putos números que no te facilitan las cosas cuando se necesita – dijo con los dientes apretados
- ¿Qué sucede? – su cuerpo se tenso tras oír su voz y sentir como las manos de Quinn la tomaban a la altura de sus hombros
- Nada –
- En nuestro idioma eso significa que pasa, y mucho – intento darla vuelta pero la morena presento resistencia – Rachel… ¿Qué pasa? –
- No pasa nada ¿de acuerdo? – se soltó del agarre y volvió a buscar entre los imanes pegados en la heladera – No encuentro un estúpido taxi –
- No te preocupes por eso… - la interrumpió
- Claro que me preocupare, no quiero que Natalie se enoje por pasar tiempo de mas conmigo –
- Rachel… -
- ¿Qué digo? Ni siquiera debe saber que estás conmigo –
- Rach… -
- ¿Me equivoco? – se dio vuelta con su rostro tenso y los ojos llenos de lagrimas amenazando con salir
- Ey – intento acercarse pero la morena se alejo
- Responde –
- No te equivocas – ni siquiera termino de decirlo cuando la morena retomaba su tarea de buscar un numero – Ya deja de hacer eso – pidió tomándola de la mano
- Es exactamente lo que hare, dejare de hacer esto – se apunto a ambas
- ¿A qué te refieres? – Quinn frunció su ceño asustada
- En unos días cumpliré mis cincuenta años, Quinn – se soltó del agarre nuevamente – No andaré como una adolescente escondida –
- Yo tampoco lo hare – afirmo de inmediato – Pero ahora mismo solo necesito tiempo para poder hablar con ella –
- ¿Tiempo? – Resoplo con fastidio - ¿Cuánto? Porque no tengo mucho, voy por la mitad de mi vida y te diría que un poco mas ¿Cuánto quieres, Quinn? –
- No lo se, quizá cuando pase todo este tema de la obra y… - la detuvo pidiendo que se calle con un gesto en su mano
- No, ni lo sueñes. Vete – camino hasta la puerta de salida
- Rachel tu misma estuviste de acuerdo con esto – comento agitada mientras corría detrás de la morena intentando hacerla entrar en razón
- Estuve, tú misma lo dijiste. No puedo hacerlo, lo siento pero no te compartiré, no con Natalie – abrió la puerta – Vete –
- Rach… no nos hagas esto – pidió
- ¿Qué no haga qué? –
- Acabar con esto –
- Ni siquiera ha empezado por dios, Quinn! – Grito desesperada – Ni siquiera puedes dejarla –
- Y tú te atreves a decidir por mi – respondió en el mismo tono perdiendo toda la paciencia
- Bien, si quieres decidir hazlo ya mismo – se cruzo de brazos - ¿Dejo abierta la puerta o la cierro? –
Quinn frunció su ceño – No comprendo – negó con su cabeza
- Te lo pondré fácil – termino con la distancia que las separaba sintiendo el cálido aliento de la rubia – Es ella o yo, decide. Ahora -
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me corresponden
