Hola ¿Cómo están? aquí finalmente les traigo el epílogo de esta pequeña historia, agradeciéndoles a todos lo que se han tomado la molestia de leer y comentar, así mismo les recuerdo que además del epílogo, aun queda el anexo que les había comentado, el cual espero estar subiendo entre este viernes y el domingo a más tardar.
Por último hay una nota al final del epílogo, la cual la coloco allí para no hacer "spoiler" si así puede decírsele.
Ahora sin más preámbulos aquí les dejo el epílogo, espero que lo disfruten.
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Epílogo
La noticia de la misteriosa muerte del renombrado asesino Leandro Mersenne no se hizo esperar siendo a la mañana siguiente el titular de todos los periódicos de la nación, así como también se convirtió en la noticia más impactante del momento ya que a pesar de los esfuerzos de la policía, no fue posible hallar al responsable del misterioso asesinato; ni siquiera la extensa investigación que se abrió sobre "todos" los que estuvieron en aquel almacén durante el enfrentamiento del asesino y el afamado detective, arrojo alguna pista útil o indicio alguno que ayudara esclarecer el misterio ya que por si fuera poco todos los relacionados con el caso tenían coartadas irrefutables que estaban respaldadas por terceros ajenos al caso, para colmo de los investigadores que se encontraban ante un genuino callejón sin salida.
Mientras en la región de Kanto la investigación seguía su curso sin obtener frutos; muy lejos de allí, en Osaka para ser más exactos, el mago y la inspectora se recuperaban tranquilamente de sus heridas, disfrutando de la compañía del otro a la vez que deseaban con todas sus fuerzas el poder salir lo más pronto posible de aquel endemoniado hospital para poder ir a ver a su hija cuanto antes.
— Paciencia mi bella dama —Musitó Toichi al ver el desespero de Aoko por levantarse de una vez por todas de aquella cama y salir corriendo como alma que lleva el diablo fuera de allí antes de que terminara volviéndose loca— En dos días te aseguro que serás dada de alta y podrás regresar con tú hija.
— Dos días es mucho —Replico Aoko cruzándose de brazos y haciendo un mohín con los cachetes "molesta" —Realmente quiero ver a mi hija, abrazarla y mostrarle que el tarado de su padre está bien… Ha estado preocupada y angustiada desde que desapareciste Kaito y dudo mucho que mi padre pueda venir ahora con todo el problema de la investigación que están haciendo sobre el caso de Leandro allá en Kanto… Es increíble como ese bastardo aun después de muerto sigue molestándonos.
— Vamos Aoko, cálmate un poco —Musitó Kaito juguetonamente sentándose al lado de su esposa en la cama acunándola entre sus abrazos— Yo también quiero volver cuanto antes, pero no nos veremos de aquí hasta que el doctor diga que ya estas bien del todo o que por lo menos te has recuperado lo suficiente para poder salir del hospital sin que te de un paro cardiaco o lago así por el estilo.
— Me estas tratando como a una vieja Kaito —Gruño Aoko golpeando a su esposo en las costillas por esa tonta bromita.
Toichi y Chikage simplemente los observaron en silencio esbozando una sonrisa enternecidos con la escena. Un gesto que no paso desapercibido a los agudos ojos de la inspectora.
— Por cierto —Dijo ya sin poder seguir aguantando la curiosidad que le producía aquella pareja que era tan atenta con ellos— ¿Quiénes son realmente ustedes?
— Son mis padres —Contesto rápidamente el joven mago adelantándose a las intensiones de sus progenitores, quienes planeaban inventarse alguna escusa barata para justificar su presencia allí y su comportamiento— Estaban vivos después de todo.
Asombrada la impetuosa inspectora volteo a ver a la pareja mayor exigiéndoles una respuesta con la mirada a lo que Toichi y Chikage no pudieron negarse al sentir la intensidad de las miradas de la joven pareja sobre ellos; resignados Toichi y Chikage asintieron confirmando lo dicho por Kaito para luego contarle, al igual que lo hicieron con él en su momento, toda la historia desde du abrupta desaparición hace veinte años hasta su forzada reaparición recientemente y como, después de tantos años, para la sociedad ellos estaban muertos.
— Eso no es ningún problema —Sentencio Aoko muy segura de si misma, ganándose la atención de todos los presentes— Yo misma me encargare de todo. No voy a permitir se deshaga frente a mis ojos.
Kaito y sus padres intercambiaron miradas sin entender aun a lo que se refería Aoko con aquellas palabras tan audaces.
— No comprendo querida —Intervino finalmente Chikage encontrando su propia voz aun sorprendida— ¿Qué quieres decir?
— Nada —Contesto con simpleza sonriendo divertida ante la mirada extrañada de todos los presentes— Simplemente voy a traerlos nuevamente a la vida. Eso es todo.
— ¡ ¿Co… Cómo dices?! —Exclamaron al unisonó Toichi y Chikage sin poder dar crédito a lo que su nuera había dicho con tanta naturalidad. Kaito tan solo observo a su esposa de reojo esperando su respuesta.
— Pe… Pero eso no es posible —Balbuceo Chikage aun incrédula.
— ¿Pero qué dices Chikage-san? —Dijo Aoko como si aquello fuera lo más obvio del mundo— Soy la esposa de uno de los mejores magos que haya existido —Se jacto orgullosa— No hay nada en este mundo que sea imposible para mí.
Kaito soltó una sonora carcajada orgulloso de su mujer a lo que Toichi y Chikage no pudieron hacer nada más que reír también ante aquellas palabras dándole la razón a su joven y prometedora nuera que en ese momento era presa de los labios de su esposo, que no había podido resistir el impulso de besarla después de aquello.
— Por supuesto que el hecho de que seas la inspectora en jefe de la policía metropolitana no tiene nada que ver en todo esto ¿Verdad? —Musitó con ironía Chikage entre risas sin poderlo evitar.
— Eso solo es un bono extra —Contesto Aoko tras lograr separarse de Kaito por un breve instante, quien molesto comenzó a refunfuñar como un niño malcriado al ser interrumpido cuando las cosas comenzaban a ponerse interesantes. Aoko tan solo le dio un beso en la comisura de los labios para "contentarlo" a la vez que esbozaba una amplia sonrisa que refreno todo posible reclamo de Kaito, no quería arruinarle la felicidad que sentía al ver como su familia crecía y como ahora su esposo tendría la oportunidad de compartir con sus padres todo lo que no pudo en su momento y como Akari tendría la oportunidad de conocer a sus otros dos abuelos.
Mientras todo esto sucedía, en la habitación contigua un pesado ambiente se había instaurado entre las dos personas que en ella se encontraban, ya que luego de haber pasado gran parte de la noche hablando sobre lo que había sido de la vida de Kazuha desde aquella horrible masacre de hace veinte años atrás hasta ahora, finalmente había llegado el turno de Heiji de sincerarse con ella que a pesar de estar sumamente cansada y agotada, por no decir adolorida, se rehusaba a zanjar el tema en ese punto para irse a dormir como esperaba el moreno que hiciera. Después de todo ella también se merecía saber la verdad sobre lo que había sido de la vida de aquel valiente niño que la había salvado de la muerte arriesgándose a si mismo en el proceso. Por eso se había convertido en policía, porque necesitaba saber la verdad de una u otra manera.
— ¿Por qué quieres saberlo? —Pregunto finalmente Heiji quebrantando aquel pesado silencio que se había apoderado de la habitación— ¿No te basta con saber que a pesar de todo aun tengo consciencia?
— Esa es la cuestión —Replico ella encarándolo decidida a obtener respuestas a como de lugar— Ese "a pesar de todo" es lo que me preocupa Heiji… Yo quiero saber que eso, qué paso en todo este tiempo y sobre todo que tuviste que pasar solo por haber tomado la decisión de salvar mi vida esa noche y…
— No me arrepiento de lo que hice esa noche Kazuha —Sentencio interrumpiéndola bruscamente sumergiéndose en aquellos enormes e hipnóticos ojos verdes que lo observaban expectantes— Nunca considere un error el salvar tú vida… En realidad siempre me sentí orgulloso de ello ya que fue la última buena acción que hice antes de convertirme en un monstruo, en un asesino y no, como ya te dije no me arrepiento haber tomado esa decisión ni ahora ni nunca lo haré.
— Heiji…
— Guarda silencio Kazuha ¿Acaso no querías respuestas? Pues vas a tenerlas joder —Ordeno Heiji perdiendo la paciencia a lo que ella obedeció asintiendo en silencio— Durante todo este tiempo lo único que me ayudo a salir adelante y a soportar aquel tortuoso entrenamiento fue el saber que te había salvado y con un demonio en la época que el maestro trato de destrozar nuestras mentes, pude sobrellevar aquel infierno pensando e imaginando en lo que sería la vida de esa niña ¡Si hasta te imagine casada maldita sea! Y tú vas y te haces policía arriesgando innecesariamente tú vida y yo como un completo imbécil, trataba de convencerme de que estabas bien mientras trataba de contener el impulso de buscarte para no ponerte en riesgo, pero nooo, la señorita tenía que llevarme la contraría y…
Antes de que pudiera seguir quejándose sus labios se vieron repentinamente sellados cuando sin previo aviso Kazuha se abalanzo sobre él y tomando su rostro entre sus manos lo besaba con lágrimas en sus ojos. Sorprendido y sin saber como reaccionar Heiji se quedo estático en el sillón en el que se encontraba sentado, tras un par de minutos ella se separo de él y sin tener el valor para enfrentarlo hundió su cabeza en el hombro del moreno a la vez que se aferraba a su pecho.
— Lo… Lo… siento —Balbuceo entre sollozos mientras que Heiji, que aun se encontraba estático con los brazos extendidos hacia los lados sin tocarla, se debatía mentalmente entre lo que debía hacer y lo que no en aquella situación— ya sé que tú… que tú estas enamorado de la inspectora, pero… re… yo tan poco deje de pensar en ti desde aquel día y… y… al igual que tú trate de convencerme de que estabas bien y que habías logrado escaparte de alguna manera de esos dos monstruosos hombres por que yo… yo…
— ¿Tú? —La insto a continuar Heiji sintiendo como su corazón se aceleraba con cada palabra que ella decía haciéndole casi imposible el soportar tanto suspenso.
— Yo… Yo… ¡No importa! —Mintió descaradamente tratando de huir para no tener que encararlo, pero antes de que pudiera levantarse, Heiji cerro sus brazos a su alrededor aprisionándola contra su cuerpo y obligándola a permanecer sentada sobre su regazo, tomándola por sorpresa— He… Heiji ¿Qué estas haciendo?
— ¡Ah no! Ni creas que voy a dejarte ir así como así Kazuha ¡Ahora el que quiere respuestas soy yo! —Bramo Heiji asegurando su agarre para que ella no pudiera volver a intentar escaparse otra vez— Nos puedes venir besarme, haciendo un lio mi cabeza, decirme todas esas cosas y luego irte en la mejor parte dejándome con la intriga… Eso no es justo y lo sabes. Ahora vamos, dime lo que ibas a decir justo ahora ¡¿Tú qué?!
— Yo… Yo —Murmuro desviando la mirada apenada— pensaras que soy tonta, pero… La verdad es que yo —Heiji estaba comenzando a perder la poca paciencia que le quedaba, pero aunque sintió el impulso de apresurarla, se contuvo a ver si por si sola hablaba— yo me enamore de aquel valiente niño, por eso te dije aquella vez en la comisaría que yo también sabía lo que era perder a alguien que amas y…
Esta vez fue el mismo Heiji él que la silencio con un desesperado beso que descoloco a Kazuha, que apenas si pudo reaccionar para corresponderlo antes de que la imperante necesidad de aire los obligara a separarse el uno del otro con las respiraciones entrecortadas a la vez que sus desbocados corazones enviaban descargas eléctricas por todo su cuerpo.
— Pe… Pero Heiji yo… yo creí que tú… la inspectora y…
— Shhhhh mujer —La interrumpió Heiji una vez más sonriendo sin poder evitarlo a pesar de tratar de aparentar que aun estaba "molesto"— No interrumpas el momento con tonterías —Dijo acomodándola de tal manera que quedo sentada de frente a él sobre su regazo con las piernas a ambos lados de su cintura, una pose un tanto comprometedora que le permitía "sentir" mejor su delicado cuerpo a la vez que la acercaba más al suyo— Solo déjate llevar y ya después veremos que pasa ¿Si?
— Si —Respondió sonrojándose a más no poder a la vez que se dejaba llevar por aquel hombre que de alguna u otra le había dado a entender de una peculiar manera que la correspondía y por ahora eso era lo único que le importaba a la joven oficial.
— Ran —
Una vez Shiho se repuso de sus heridas salto de aquella cama de hospital como si estuviera poseída por algo y corrió a buscar al doctor Araide, quien al verla correr de ese modo hacía él comprendió rápidamente lo que se proponía la científica y sin decir palabra alguna la recibió en su despacho dispuesto a comenzar a trabajar con ella para decidir la mejor manera de aplicar el tratamiento diseñado por Shiho a basa de motores moleculares, un tratamiento que dependía enormemente del trabajo que él mismo había estado realizando en secreto para cubrir la parte más importante de todo aquel tratamiento y era el desarrollo de una sustancia experimental, que incentivara o mejor dicho que estimulara la neurogénesis, el cual es el proceso a partir del cual se generan nuevas neuronas y células Gliales, es decir nuevas células cerebrales y aunque esto no había sido una tarea para nada sencilla, el doctor había conseguido varios estudios que demostraban que la neurogénesis no solo era posible en adultos (antes se creía que solo existía en la etapa prenatal y durante le desarrollo cognitivo) sino que también habían científicos se han dedicado a buscar sustancias químicas que ayudaran a estimular este importante proceso regenerativo como lo reportaba la revista "Cell Stem Cell" en la cual no solo se reflejaban algunos de los datos de las pruebas que habían realizado un grupo de científicos de la Universidad Suroeste de Texas, en , quienes habían identificado una sustancia química llamada P7C3, la cual provoca el nacimiento de nuevas neuronas en el cerebro actuando, de forma especifica, sobre la región en la que se alojan el aprendizaje y la memoria.
El detalle de esta sustancia es que solo había sido probada en ratones y en ratas que eran portadores de una mutación genética que les impedía generar nuevas neuronas en una determinada zona del cerebro, denominada circunvolución de giro; el resultado de estas pruebas resulto positivo aunque no se podía pasar por alto el hecho de que varías de las nuevas neuronas generadas también habían muerto durante el proceso. Fueron investigaciones de este tipo lo que motivo al doctor a seguir trabajando y consultando otras investigaciones, para luego en base a la investigación y a las simulaciones realizadas por la misma Shiho terminar de desarrollar una sustancia que no solo incentivaba la neurogénesis sino que se acoplaba al método de Shiho a base de motores moleculares que no solo permitían la reconexión axonal sino que la agilizaban reduciendo el tiempo de reconexión aproximadamente a la mitad. Fue un proceso largo, pero tras un arduo trabajo de equipo ambos lograron determinar y demostrar que la sustancia que habían encontrado podía ser aplicada en seres humanos.
Tras consultarlo con Shinichi, Kogoro y Eri consiguieron su aprobación para aplicar el tratamiento, procediendo a suministrarle a Ran la sustancia que había encontrado para luego "inyectarle" en el cerebro los motores moleculares. No esta demás decir que aquella fue una angustiosa y desesperante espera no solo para Shinichi y los padres de Ran, sino para Kaito, Aoko y todos sus conocidos en especial para los mismos Araide y Shiho, quienes rogaban al cielo para que todo su arduo trabajo realmente sirviera de algo y que esa joven de corazón puro y bondadoso pudiera asimilar bien el tratamiento y no muriera en el proceso, el cual sin duda era el peor caso posible.
Tras casi doce horas de espera y de intensa observación, Ran finalmente comenzó a mostrar señales de que su cuerpo había asimilado correctamente el tratamiento y por lo tanto estaba fuera del peligro de muerte, un gran acontecimiento que lleno de felicidad a todos por igual; sin embargo Shiho y Araide decidieron extender el periodo de observación otras cuarenta y ocho horas más solo para cerciorarse de que todo realmente estuviera en orden y que el caprichoso destino no se antojase de repente de darles una horrible sorpresa. Una vez despejadas todas las dudas comenzó el verdadero y arduo camino hacía la recuperación de la karateka ya que como bien lo habían dicho Shiho y Araide, en caso de que Ran sobreviviera a la primera etapa del tratamiento, tendrían que empezar desde cero con ella, es decir tendrían que hacer de cuenta que era como un enorme bebe ya que tendrían que enseñarle de nuevo a hablar, leer, escribir y a caminar entre otras cosas, por no decir que era absolutamente necesario que hiciera actividades que le permitieran agilizar el cerebro y una vez recuperara de nuevo su antigua constitución física debería comenzar a ejercitar su cuerpo ya que esta actividad no solo ayudaría sus músculos sino que también podría ayudar al proceso de la neurogénesis como algunos científicos creían según conocidas publicaciones en reconocidas revistas científicas como Nature y Science, entre otras más, así como enpapers, artículos y trabajos de grado.
La rehabilitación de Ran no fue fácil, ni muchos menos sencilla de sobrellevar para sus allegados, quienes realmente se sentían dolidos cuando la karateka tardaba en reconocerlos u olvidaba momentáneamente ciertas cosas o tenia episodios en los que perdía la lucidez. Fue en esa ardua época en la que Shinichi mostro una dedicación absoluta hacía ella, olvidándose de cualquier caso que pudiera surgirle ya que en su mente la principal prioridad era el bienestar de su esposa y para ello involucro mucho al pequeño Daiki también en este proceso ya que éste además de estar feliz de poder conocer finalmente a su madre y de compartir tiempo con ella, también disfrutaba de los juegos que su padre solía colocarle a Ran y a él mismo para que agilizaran la velocidad de procesamiento y razonamiento del cerebro como lo habían sugerido Shiho y Araide; así mismo la presencia del pequeño había resultado ser un poderoso incentivo para Ran que la hacían querer mejorar lo más pronto posible para poder ser una verdadera madre para su hijo, desde que podía reconocerlo como tal, y para librar a su dedicado esposo y a todos sus conocidos de la carga que estaba siendo para ellos ahora.
Cinco fueron los años que le tomo a Ran recuperarse por completo y volver a ser autosuficiente, cinco largos años en los cuales tuvo la oportunidad de volver a enamorarse de ese estúpido detective que era su esposo y así mismo de amar con toda su alma a ese pequeño que había sido fruto de la unión de ellos, ese mismo pequeño de siete años que pesar de su corta edad mostraba ser tan inteligente como lo era su propio padre cuando tenía esa edad y aun que no llega a ser como Conan, por obvias razones, habían ciertos gestos en los que se asimilaba a su esposo y amigo de la infancia cuando había sido obligado a tomar esa forma, aunque eso ahora era un recuerdo que no valía la pena sacar a la luz otra vez. Podía decirse que una de las cosas que más le gustaban de la relación que tenía con su hijo es que éste no solo la veía como su madre sino también como a una amiga junto a la que había a prendido a leer, a escribir y caminar casi por igual, una amiga con la cual pasaba horas tratando resolver los pequeños acertijos del profesor Agasa o de la liga juvenil de detectives los cuales eran un pequeño calentamiento para cuando legaba la hora de su padre les pusiera alguno de esos juegos que tanto le gustaban, los cuales iban desde sudokus, anagramas, curiosos juegos con monedas que a pesar de ser sencillos siempre tenían un truco para poder resolverlos, adivinanzas, crucigramas entre otros juegos como el de relacionar los números de las placas de un auto con palabras, etc. Realmente no solo había logrado volver a casi por completo a la normalidad, ya que de vez en cuando olvidaba cosas momentáneamente, sino que también había logrado formar una estrecha relación con su hijo de tal manera que hacían ver que esos dos años de ausencia que tuvo en su vida jamás hubieran existido.
— ¿Mamá, papá por qué tienen que irse? —Pregunto un día el pequeño Daiki mientras observaba como su padre corría de un lado a otro hablando por teléfono preguntando por "reservaciones", "vuelos de regreso" y algo acerca de un parque o villa en la cual su padre había insistido mucho con quien fuera con el que estuviera hablando por teléfono, mientras su madre acomodaba las maletas de ambos.
— No lo sé cielo —Contesto Ran suspirando pesadamente— Esta es una de locas ideas de tú padre.
— Mmmp, ya veo —Musitó el pequeño con la vista clavada en sus zapatos como si fueran la cosa más interesante del mundo, para luego alzar lentamente la mirada hacía Ran y haciendo su mejor imitación del gato con botas de Shrek, pregunto— ¿Puedo ir con ustedes?
— Pues yo…
— No —Sentencio Shinichi con firmeza entrando a la habitación, pues ya se esperaba que su hijo usara aquella táctica que era sin duda infalible con Ran que no podía decirle que no al pequeño cuando se ponía de ese modo, a menos claro que estuviera molesta— ya te había dicho terremoto que no podías venir con nosotros.
— Pero papaaaá —Replico el pequeño al ver que su plan había fallado, a la vez que trataba de pensar en algún buen argumento lógico para convencer a su padre, ya que sabía que de no ser así no lograría nada con él, porque ya había comprobado que el chantaje emocional no lo afectaba igual que a su madre— mira, piénsalo bien por un momento ¿Si? Si ustedes se van solos, entonces se aburrir muuuucho porque no van a tener a nadie con quien jugar y van a estar muy tristes ¿Si? Por eso yo tengo que ir con ustedes para que no se aburran y no estén tristes. Por qué a mi no me gustan que estén tristes ¿Entendiste papá?
Mientras Shinichi reía ante el pequeño intento de su hijo por convencerlo con su "certero" argumento "lógico", Ran se había derretido ante las palabras de su pequeño y había corrido hacía a él abrazándolo con fuerza en un vano intento de no morir de una sobredosis de ternura.
— Ya te dije que no hijo —Repitió el detective tras haber encontrado la fuerza para dejar de reír por un momento obteniendo un puchero por parte del pequeño que aprisionado por los brazos de Ran no pudo hacer nada más que eso— Solo será por un par de días, volveremos antes de que te des cuenta y además no vas a estar solo hijo.
— ¡Daiki! —Antes de que el pequeño pudiera replicar una vez más, una alegre y familiar voz lo llamo desde la puerta haciéndolo voltearse con alegría.
— ¡Akari! —Grito igual de emocionado que la pequeña niña que recién había llegado junto con sus padres, se zafo del abrazo de su, madre de un salto y corrió hacía ella abrazando con fuerza a su mejor y más grande amiga— Te extrañe mucho ¿Dónde estabas?
— Con mi papá en un lugar llamado París en uno de sus espectáculos de magia —Canturreo la pequeña captando toda la atención del pequeño en cuestión de segundos haciéndolo olvidar que sus padres aun seguían allí.
— Vaya, será mejor que aprovechen ahora antes de que sea demasiado tarde —Bromeo Kaito como si estuviera hablando de una bomba a punto de estallar a la vez que le daba un par de palmadas al detective en la espalda apartándolo disimuladamente de sus mujeres— oye, sé que tienes un grave caso de inanición, pero no vayas a ser muy brusco con ella.
— Cállate idiota —Bufo Shinichi sonriendo por lo bajo— hay algunas cosas que tengo que mostrarle primero.
— Claro, estas planeado recrear aquel día ¿Cierto? —Inquirió Kaito recibiendo un leve asentimiento por parte del detective— Pues eso es muy típico de un "pequeño detective" como tú Kudo jejeje —Bromeo ganándose un leve codazo en las costillas por parte de su amigo.
— Y lo dice un "payaso engreído" como tú Kuroba —Refuto entre dientes tratando de hablar lo más bajo posible para que ni Ran ni Aoko los escucharan, después de todo solían molestarse mucho cada vez que los veían discutiendo por tonterías y digamos que no era bueno tentar a su suerte.
— Bueno, bueno ahora si va enserio —Dijo Kaito dándole otro par de palmadas en la espalda a la vez que estrechaba su mano— Buena suerte hermano.
Con un leve asentimiento y sonrisa cargada de confianza Shinichi correspondió al gesto de aquel ladrón que era su único hermano, sin importar esa tontería de que no tuvieran lazos sanguíneos ni nada por el estilo, si alguien le preguntaba él sin duda diría que Kaito Kuroba era su hermano, su mejor amigo y sin duda un miembro importante de su familia.
Así luego de despedirse de su hijo, de la pequeña Akari y de Kaito y Aoko, finalmente Shinichi y Ran se encaminaron hacía el aeropuerto donde gracias a la ayuda de Vermouth e Irish habían logrado conseguir el primer vuelo que saldría para Italia ese día, una ayuda que el detective agradecía enormemente a la peculiar pareja que había hecho posible la disparatada idea que se le había ocurrido en la tarde de día anterior. Una idea en la cual llevaría a Ran a aquel parque que no solo marcaría el inicio de la relación de de la inspectora y el mago sino que también seria testigo de su propia y peculiar reconciliación con la karateka, ya que ella luego de llevar a Aoko a aquel lugar como lo había planeado en secreto con el detective y tras asegurarse de que esos dos se marcharan juntos luego de resolver sus diferencias, aguardo el momento preciso e intercepto al mismo Shinichi cuando este ya se disponía irse del parque. Lo encaro, lo acorralo y antes de que Shinichi pudiera decir o hacer cualquier cosa, lo beso de tal manera que no solo lo dejo descolocado y confundido sino que también lo dejo deseoso de más como si se tratara de un adicto que había descubierto una nueva y embriagadora sustancia sin la cual no podría vivir.
—Ahora que tengo tú atención,hablemos Shinichi. Aun tenemos muchas cosas que aclarar ¿No crees?—Propuso con una sonrisa esperanzada en su rostro a la vez que un intenso rubor se apoderaba de sus mejillas luego del atrevido y apasionado que le había dado al detective
— ¿Sabes una cosa Ran? —Dijo en aquel momento tomando de la mano a la joven karateka con una sonrisa dibujada en su rostro— He pensado que hay algunas cosas que no puedo decirte con palabras.
Recordó el detective observando de reojo como su esposa contemplaba el camino conforme se acercaban al aeropuerto. Realmente aquella había sido la primera vez que se había sentido verdaderamente acorralado entre la espada y la pared, ya que después de todo lo que había pasado entre ellos, la manera en la que él había "huido" cuando su identidad fue revelada ante ella cuando aun era Conan Edogawa y sobre todo por la manera tan distante en la que se habían tratado el uno al otro cuando casi muere durante la prueba de supervivencia a la que había sido arrastrado por Panter y en la cual casi pierde la vida. Realmente que después de todo lo que había pasado jamás se imagino que todo acabaría bien para ellos, así como nunca se imagino que un cruel asesino como lo era el bastardo de Leandro Mersenne aparecería de repente en sus vidas arrebatándoles la felicidad por la que tanto habían luchado, empujándolo cada vez más y más hacia los limites de su cordura, haciéndolo pensar que todo estaba perdido y que no había ninguna otra salida y haciéndolo darse cuenta que una vez más se encontraba entre la espada y la pared y que su única opción era doblegarse a sus designios, pero no… Nada esto era verdad, pues de alguna u otra manera Shinichi había aprendido a la fuerza con todo lo que había tenido que vivir para llegar de nuevo a este punto con Ran, que:
"Aunque no seamos capaces de ver la solución a un problema, esto no significa que ésta no exista"
Algo tan cierto como lo eran el día y la noche ya a pesar de que muchas veces nos sentimos acorralados y no somos capaces de ver la luz al final de nuestro camino, esto no significa que esta no exista y que no haya una salida, siempre podemos encontrar una alternativa aunque en el momento no seamos capaces de verla y eso él mismo lo había demostrado cuando ante todo pronostico sobrevivió a la prueba que Leandro le había impuesto, lo demostró Heiji cuando salvo a Aoko y Kazuha en una situación en la que como mínimo una de ellas dos moriría, lo demostró Kaito al salir con vida de aquel incendio y por supuesto que lo habían demostrado los mismos Toichi y Chikage Kuroba al volver de la muerte después de tantos años relegados a las sombras, por no mencionar a Shiho y al propio doctor Araide quienes habían logrado la tarea hasta ahora considera casi imposible de salvar la vida de Ran y volverla a la normalidad… Si, esta era una lección qué jamás olvidaría y la cual se había encargado de enseñarles a Ran y a Daiki durante aquellas largas sesiones de juegos durante su rehabilitación, colocándoles un problema difícil e incentivándolos a buscar siempre una solución, aunque esta no fuera tan clara como las anteriores… De alguna u otra manera le había enseñado a su hijo y le había recordado a Ran, que sin importar la situación nunca, nunca debían rendirse
Ahora, solo le quedaba disfrutar al máximo junto a Ran y a Daiki del camino que el mismo había creado donde antes creía que no había nada.
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HE aquí el epílogo, espero les haya gustado.
Nota: Las revistas cientificas, los estudios realizados, así como la misma sustancía P7C3, no son datos que me invente al azar ya que dichas revistas si existen, el trabajo con los motores moleculares es un trabajo que esta haciendo un amigo de la universidad (el cuál me dio su permiso para mencionar ciertas cosas sobre su trabajo) y el caso de Ran es un caso basado en la vida real... Ahora que partes no han sido corroboradas cientificamente aun, pues el desarrollo de uan sustancia afin a la P7C3 que se acople al uso de motores moleculares para estimular la reconexion axonal de una neurona, aunque en la actualidad se siguen realizando estudios en este campo y se a logrado el desarrollo de ciertas drogas experimentales que pueden aplicarse en seres humanos, pero si mal no tengo entendido, esto ha sido en áreas o tratamientos especificos como lo son el tratamiento del Alzheimer y el Parkinson, entre otros estudios más que se han venido realizando con la esperanza de que algun día se logre obtener un tratamiento definitivo para estos casos en los que ocurren lesiones cerebrales como las que sufrio Ran, de las cuales hay registro de personas que se han recuperado después de un cierto tiempo y han tenido que empezar desde cero como lo hizo ella.
En fin eso es todo lo que quería aclarar. Por último les recuerdo una vez más lo del anexo y si logro tenerlo listo antes, entonces lo publicare por esta vía.
Hasta entonces cuídense mucho.
