Notas de la traductora: Hubo varias personas que me escribieron, tanto en review como PM con respecto a mi salud, quiero agradecerles y decirles que no, no me encuentro enferma, cuando hablé de los doctores me refería a sentimiento hacia ellos. No me gustan los hospitales, no suelo herirme como para terminar en un hospital, pero siempre que he ido es por muertes y la sensación no es agradable. Hablar de eso, en este momento me duele porque un ser querido pasó a mejor vida no hace mucho, entonces digamos que me puse sensible. En fin que yo me encuentro perfectamente de salud y quería agradecerles por haber preguntado por mí ^^ gracias. Espero disfruten este episodio. ¡Hasta el martes!
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Notas del Autor: Para responder a los reviews anónimos que preguntan pero no me dan ningún medio para responderles – lo lamento pero no, esta historia no será Seph/Cloud. No será Nadie/Cloud. Ya he dicho esto un par de veces, pero supongo que algunos de los nuevos lectores pueden haberse perdido las anteriores notas de autor.
Y con respecto a las muchas otras preguntas relacionadas con la trama que han mandado tanto, si no les he contestado directamente, probablemente sea porque se responderá en un capítulo futuro, así que les pido su paciencia al respecto. Aunque he mejorado mi velocidad en cuanto a mi paso de escribir mucho, aún soy un autor de paso lento por naturaleza y eso es algo que será muy raro que llegue a cambiar completamente.
Esto es más que suficiente para mí, ¡vamos al capítulo! Espero que lo disfruten.
El Quinto Acto
Capítulo 25
Por Sinnatious
"¿Angeal se puso en permiso de ausencia indefinida?" Demandó Génesis, golpeando sus manos contra el escritorio.
Lazard permaneció implacable frente al furioso Primera Clase. "Dijo que no esperaba estar lejos por más de un par de meses, pero acordamos dejar las fechas sin límite de tiempo en caso de que necesitara más."
"¿Qué podría tomar tanto tiempo?" preguntó Sephiroth.
"Es un asunto confidencial," respondió Lazard, observándolos a través de la parte superior de sus lentes. Los Tercera Clase pensaban que eso lo hacía lucir amenazador. Génesis pensaba que eso lo hacía lucir como un bibliotecario gruñón. "No estoy en libertad de hablar al respecto. Tendrán que preguntarle directamente a Angeal."
Sephiroth negó con su cabeza, sorprendido. "No nos dijo nada. Ni siquiera una advertencia."
Génesis apretó sus manos en puños, ardiendo en ira en silencio. Lo sabía. Hollander debió haberle dicho sobre la degradación. ¿Pero por qué se iría Angeal? Él necesitaba estar aquí, donde Génesis pudiera mantenerlo vigilado, ¡y donde estaría más cerca si Cloud conseguía adquirir su cura milagrosa!
Excepto que también Cloud se había perdido. Sephiroth tenía razón. No podía ser una coincidencia.
"¿Qué hay de Cloud?" demandó. "Nadie lo ha visto desde hace días, ¡y usted mismo dijo que no se encontraba en una misión!"
La expresión de Lazard titubeó – por solo un momento, pero un momento que ambos SOLDADOs notaron. "No estoy enterado de la situación de Strife. Considerando la pesada carga de misiones que se adjudicó durante estos últimos meses, tiene derecho a tomarse un descanso."
"Tu sabes muy bien tanto como yo que Cloud simplemente no se tomaría un descanso," siseó Génesis. "Él ni siquiera se tomaría un día libre si no le dijeras-"
Una pesada mano en su hombro le hizo detenerse. Sephiroth se paró delante de él, en un movimiento suave. "Entenderá, Director, que nos encontramos preocupados por nuestro compañero. Cloud solo ha sido Primera Clase por un corto tiempo, pero quizá haya atraído algún tipo de problema. ¿Confío en que este asunto ha sido notificado a la atención de los Turcos?"
Génesis tenía que darle crédito a Lazard – ni siquiera parpadeó bajo la sutil fuerza de la pregunta de Sephiroth. "Aún no. Tengo algo de confianza de que se encuentra seguro y a salvo y no hay ninguna prueba de que el Primera Clase Strife se encuentre en verdad perdido."
"¿Cuándo tiempo tiene alguien que estar perdido antes de que-"
Sephiroth lo hizo callar de nuevo antes de que Génesis pudiera continuar con su enteramente justificada ofensa. "Entiendo su posición, Director. Ciertamente no queremos que ninguna misión sensible se vea comprometida. Si es posible, por favor manténganos informados de la situación."
"Haré eso," respondió Lazard cortésmente, regresando su atención al papel en el escritorio frente a él. Por supuesto eso era solo una distracción – Génesis podía ver desde donde estaba parado que ese documento ya había sido firmado. "¿Eso era todo, caballeros?"
Antes de que Génesis pudiera quejarse, Sephiroth lo guió por el hombro hacia la puerta. "Eso es todo, Director. Gracias por su tiempo."
Con Sephiroth prácticamente empujándolo hacia la puerta, Génesis casi tropezó contra el borrón púrpura y morado que hacía sentadillas afuera de la puerta. "¿El cachorro de Angeal?" preguntó, incapaz de alejar la incredulidad de su voz. ¿Quién hacía sentadillas en el pasillo afuera de la oficina de un ejecutivo?
"Zack," saludó Sephiroth. "¿Qué estás haciendo aquí?"
"Vine a preguntar de nuevo por Cloud y Angeal," explicó Zack, estirando su cuello para ver alrededor de ellos hacia la oficina de Lazard.
Génesis cerró la puerta tras de sí. "No pierdas tu tiempo," ladró. "Lazard no te ayudará en esto."
"Así que ya lo intentaron, ¿eh?" Adivinó, rascando la parte trasera de su cuello.
"Aparentemente, Angeal se ha marchado por tiempo indefinido," Respondió Sephiroth, alejándose ya a grandes pasos de la oficina. Génesis lo siguió, haciendo señas al Segunda Clase para que le siguiera – honestamente, ¿el chico pensaba que era seguro mantener la siguiente conversación justo afuera de la puerta de Lazard?"
"¿Y Cloud?" Preguntó Zack corriendo detrás de ellos.
Sephiroth solo frunció el ceño a modo de respuesta.
"Eh. ¿Quizá está en una misión clasificada?" Supuso Zack.
"Tal vez es ahí a donde fue Angeal, pero ellos no asignarían a Cloud a nada como eso," Señaló Sephiroth. Preguntó el botón del elevador una vez, muy deliberadamente. El plástico crujió bajo su presión – la única señal exterior de su frustración.
"¿No te has dado cuenta?" Preguntó secamente Génesis. "Cloud solo recibe exterminaciones de monstruos o trabajos de escolta. Los Turcos pueden haber dejado de vigilarlo, pero no confían en él lo suficiente para darle nada de alto nivel clasificado."
El elevador llegó. Y como si hubiera sido convocado por su mención, Tseng salió de ahí y levantó una ceja ante los tres SOLDADOs reunidos en el lugar. "Esta es una visión inusual." Sus oscuros ojos observaron a cada uno de ellos por turno, pero Génesis mantuvo su expresión casual, permitiendo que solo una pequeña pizca de irritación se mostrara. Los Turcos podían ser maestros en cuando a leer el lenguaje del cuerpo se trataba, pero los actores eran su complemento ideal.
Por supuesto, mientras que él mismo se consideraba un actor, no podía decir lo mismo de su actual compañía.
"¡Qué hay, Tseng!" Zack dio un salto hacia el frente, pero Génesis lo detuvo por el cuello de su traje y lo arrastró dentro del elevador con ellos.
"Discúlpanos Tseng, estamos cuidando a este durante la ausencia de Angeal," dijo Sephiroth.
La puerta del elevador se cerró y desapareció al Turco de la vista antes de que pudiera responder. Génesis se relajó y dejó caer al Segunda Clase que se retorcía. "¿Por qué fue eso?" se quejó. Angeal había dado justo en el clavo – era la personalidad exacta de un cachorro.
"Ibas a preguntarle a Tseng sobre Cloud, ¿no es así? Idiota," le recriminó. "¡Y para lo que importa!" Génesis giró hacia su viejo amigo. "¿Qué fue todo eso allá sobre 'ciertamente no queremos que ninguna misión sensible se vea comprometida.'?"
Sephiroth se cruzó de brazos, observando pensativamente hacia el piso. "Solo pensé en algún por qué Lazard podría no haber avisado a los Turcos."
Génesis se congeló, una sensación como si el dedo de Shiva hubiera recorrido su espina dorsal. "No pensarás-"
"¿Qué ShinRa puede haber planeado su desaparición? Quizá." El elevador sonó y salieron hacia el piso de SOLDADO, cambiando los silenciosos pasillos de los ejecutivos adinerados por las muestras elegantes de la capacidad tecnológica. Sephiroth hizo un gesto hacia el Cuarto de Equipamiento. "O tal vez algo asustó a Cloud y él se fue. Angeal pudo haber sido asignado en una misión encubierta para traerlo de vuelta, o..." Dejó que esa frase colgara en el aire.
Imposible. ¡Angeal no haría eso! Hacía menos de un mes había estado preocupado de que Cloud fuera suicida. ¡Simplemente él no se daría la vuelta y lo asesinaría!
Zack pareció estar de acuerdo. "¡De ninguna manera, señor! No puedo creer eso. Angeal nunca podría-"
"¿Aún y cuando Cloud traicionara a la compañía?" interrumpió Sephiroth. "Dime, Zack, ¿qué harías tú si se te ordenara encargarte de un traidor, y el traidor resultara ser tu amigo?"
El Segunda Clase mordió su labio entre sus dientes, con la cabeza gacha. "Yo..."
Burlándose, Génesis no le permitió terminar. "Estamos saltando a conclusiones. Si Angeal estuviera en una misión, no se marcaría como en marcha indefinida." Génesis podía explicar la parte de haberse marchado, pero no quería decirle a nadie más sobre la degradación si podía evitarlo. "Y si Cloud en verdad se hubiera ido a la lista negra, ShinRa ya lo habría enlistado como 'perdido en acción' o 'muerto' o alguna otra mentira transparente."
"Supongo que sí..." Concedió Sephiroth. "Pero eso no importará al final. Si Cloud permanece perdido sin decir palabra durante más tiempo, será enlistado como un desertor."
"¿Qué?" chilló Zack. "Pero la guerra terminó, ¿verdad? ¡Ya no necesitamos esas reglas!"
"¿Pensaste que ShinRa iba a reescribir nuestros contratos solo porque ganamos?" comentó Sephiroth.
"¡Pero eso es muy malo! ¿Cloud lo sabe? Podría estar en problemas, pero en lugar de un rescate, ¡la gente estaría cazándolo!"
El Cachorro tenía un punto. Génesis los llevó hacia una esquina desierta y llamó a los otros dos SOLDADOs para que se acercaran. "Escuchen," susurró. "Hay tres de nosotros. Deberíamos buscar a Cloud y Angeal por nuestra cuenta."
"¿Cómo-" comenzó a decir Zack, pero Génesis levantó una mano enguantada para evitar la pregunta.
"Los tres de nosotros somos los mas familiarizados con Cloud y Angeal. Tenemos la mejor oportunidad de rastrearlos. Cualquiera que fuera a buscarlos tendría que preguntarnos primero, de cualquier manera."
Los labios de Sephiroth se curvaron en una ligera apariencia de una sonrisa. "Y mientras que la compañía continúe con no tener una línea oficial de la desaparición de Cloud, no hay absolutamente nada malo en que nosotros busquemos por nuestra cuenta."
Génesis asintió. "Exacto."
"¡Kunsel también ayudará!" Intervino Zack. "Ha estado entrenando con Cloud desde que él llegó aquí."
"Bien, con él somos cuatro," coincidió Génesis. "Si jugamos bien esta misión, dos SOLDADOs Primera Clase y dos Segunda Clase deberían ser capaces de cubrir gran parte del terreno."
Sephiroth asintió, pensativo. "Quizá deberíamos iniciar siguiendo el rastro de Angeal. Aún estoy convencido de que encontrando a uno nos llevará hacia el otro."
"Hay suficientes de nosotros para seguir todos los rastros," exclamó Génesis, un poco más enojado de lo que había pretendido. Sephiroth levantó una ceja, pero no hizo ningún comentario al respecto.
No quería contemplar ese escenario. No lo haría. Aún si sufriera por la degradación, seguramente Angeal jamás se vería empujado a hacer algo tan falto de honor.
Aún sí, Génesis se encontró preocupado por el pensamiento. Consternado. Sospechoso. Y más que nada, preocupado de que pronto se vería forzado a tomar la difícil decisión. No entre Sephiroth y Cloud, como había temido, sino por una mucho más dolorosa.
¿Dónde yacía su lealtad? ¿Con su viejo amigo, o con el hombre que lo había salvado de la muerte segura?
Una inhalación, una exhalación. Repetida, lenta y cuidadosamente. Una y otra vez.
Cloud había aguzado su oído durante la mayor parte de la media hora, esperando por un momento donde podría ser dejado a solas. Solo un minuto. Eso era todo lo que necesitaba. No sabían que ya estaba despierto – los había evadido esta vez, manteniendo su respiración pareja y tranquila, esperando a que lo último de las drogas desapareciera de su sistema. Gaia, había tenido suerte de no haberse entregado en su primer despertar. Sus pensamientos eran un caos confuso por los primeros minutos de la consciencia – un torbellino de confusión ya que alternativamente se preocupaba por Zack y entonces por los niños y entonces por sus amigos en Avalancha... Mantener su línea de tiempo en orden era ya bastante difícil cuando estaba completamente consciente.
Pesados pasos se escuchaban alrededor del laboratorio, ahogando el gentil repiqueteo de las máquinas y el rítmico sonar de varios monitores. Una silla crujió. Cloud casi gimió. ¡Solo vete!
No pudo contener su tranquilidad cuando el silencio se rompió bajo el sonido del timbre del PHS. "Son persistentes, les concederé eso," maldijo una voz familiar. Cloud se relajó de nuevo. Angeal. Angeal nunca administraba las drogas.
Aunque Hollander de nuevo estaría aquí muy pronto. ¿Debería arriesgarse a escapar mientras Angeal estaba en la habitación? El SOLDADO de cabello negro lo vencía en cuanto a fuerza bruta, pero Cloud era más rápido. Solo necesitaba deshacerse de las amarras. Sus dedos temblaron por su propia voluntad.
Un error descuidado. Angeal maldijo. "¿De nuevo estás despierto?"
Atrapado.
Cloud abandonó la pretensión de dormir y abrió sus ojos, fijando su mirada en su compañero SOLDADO Primera Clase con una mirada plana. "¿Quién continúa llamando?" habló con voz áspera.
Angeal frunció el ceño. "Tal vez yo debería estar preguntando cuanto tiempo has estado despierto."
Cloud giró su mirada de vuelta al techo. Angeal suspiró, y un momento después puedo escuchar una botella siendo desenroscada, y dicha botella fue colocada junto a sus labios. "Suenas sediento."
Lo estaba terriblemente. No se había dado cuenta de cuan sediento se encontraba hasta que había intentado hablar. El líquido empapó su garganta reseca, suavizando los bordes irregulares y ahuyentando la persistente niebla mental. Tragó el agua y tragó el agua hasta que Angeal alejó la botella.
El Primera Clase de cabello negro tapó de nuevo la botella con una expresión pensativa. "No estás entrando en pánico como las otras veces," observó.
La mirada de Cloud permaneció fijada al techo. Eso ayudaba. Todos los laboratorios lucían similares, pero este era dolorosamente brillante – tan blanco como los hospitales. El laboratorio de Hojou también había sido blanco, pero un tenue tinte verde coloreaba cada superficie. Los vapores del mako manchaban con el tiempo todo en el laboratorio. La única fuente de verdadero blanco habían sido las nuevas batas de laboratorio de Hojou, y aún ellas pronto eran manchadas de rojo y verde.
"Él no puede curarte," declaró Cloud sin preámbulos. "Solo está usándote. Solo está interesado en robar el trabajo de Hojou."
La silla crujió de nuevo. No giró su cabeza para ver la expresión de Angeal. "¿Ya lo sabes?" Las palabras apenas y sobrepasaban un murmullo. "¿Sobre la degradación?"
Cloud asintió. "Es por eso que estoy aquí, ¿no es así? Pero eso no funcionará. Las Células-S no pueden arreglarlo. Y Jenova..." Tembló. "Jenova solo lo empeorará."
"Hollander piensa que funcionará."
"Todo lo que le importa a Hollander son las Células-S," replicó Cloud, girando su cabeza al fin para observar a su captor. ¡No era posible que Angeal pudiera ser tan ingenuo!
El SOLDADO no pareció molestarse por su mirada – si acaso, Cloud solo podía ver pena en su rostro. Eso hizo que si piel ardiera. "Sobre eso – lo que dijo. ¿Es verdad? ¿Eres un clon?"
Las amarras crujieron cuando se estiró, intentando levantarse por mero reflejo. "¡No lo soy!" Tomando un respiro para tranquilizarse, Cloud repitió. "No lo soy. Soy Cloud Strife. Solo porque tengo un montón de Células-S no me convierte en una copia. Yo soy mi propia persona." Necesitaba decirlo, recordárselo a sí mismo. No había luchado tanto para reclamar su propia identidad de vuelta solo para rendirse de nuevo ante Sephiroth. "No soy una marioneta."
"Así que es por eso que esa cosa de la marioneta te molesta tanto," adivinó Angeal. "¿El original puede influenciar a la copia?"
"¡No soy una copia!" Gruñó Cloud. ¿Por qué no lo escuchaba?
"Lo lamento. No quise..." Angeal buscó las palabras. "No te pareces nada a él. Es obvio que no eres un clon. Ni siquiera un familiar."
Cloud se estremeció. Yazoo, Kadaj, Loz. "Estamos esperando, hermano mayor."
"¿Me equivoco?" Angeal sonaba genuinamente curioso. "Escuché que la madre de Sephiroth estaba muerta..."
"No estamos relacionados." Su voz sonaba apagada y poco convincente incluso para sus propios oídos. "Es solo... ¿Eso hace alguna diferencia? El punto es que las Células-S no pueden ayudarte. Hollander está mintiéndote."
"¿Y esperas que solo te crea por tu palabra?" Angeal negó con su cabeza. "Lamento todo esto, Strife, especialmente luego de haber escuchado eso, pero no puedo dejarte ir hasta que Hollander verifique lo que estás diciendo. Ya se ha tomado muchos riesgos para ayudarme a resolver este problema."
Por supuesto que Angeal confiaría más en la palabra de Hollander que en la de él – el científico le había dado al SOLDADO moribundo todas las promesas que había querido escuchar, mientras que Cloud solo había demostrado haber estado mintiendo desde el principio. Pero tenía que haber algo- "Espera. Recuerda a los hipogrifos," insistió Cloud. En uno de sus momentos más lúcidos, finalmente recordó a qué le recordaban. "Esos eran sus experimentos. ¡Está usándote para experimentar en monstruos, no para encontrar una cura! ¡Dentro de lo que a él le concierne, eres solo un experimento fallido, no un humano!"
"¿De qué estás hablando? Eso fue hace meses."
"¡Desde entonces Hollander ya sabía sobre la degradación! ¡Lo sabía porque Génesis lo tenía!"
Vio que Angeal se tensó, vio el destello de la duda pasar por el rostro del SOLDADO. "Tienes razón. Pero entonces porqué las pruebas toman tanto..." Las palabras se perdieron, y Cloud esperó, manteniendo su respiración. ¿Finalmente iba a escuchar? Quizá, y solo quizá, aún podía salir de esto sin tener que luchar contra el otro Primera Clase.
El Comandante negó con su cabeza, aún y cuando sus ojos mostraban su malestar. "¿Cómo sabes de todo esto?"
Había sido acorralado en una esquina de nuevo. "Génesis me lo dijo. En Wutai," encubrió.
Angeal aún no lucía convencido, pero parecía que estaba abriéndose paso hacia él. "... Voy hablar con Hollander. Tú espera aquí. Él querrá saber que estás despierto de nuevo." Se puso de pie para marcharse.
Olvídate de eso. ¡Por ningún motivo del Planeta Cloud iba a quedarse ahí y esperar a que ese maldito científico lo detuviera otra vez! ¡Zack había muerto una vez por su libertad! ¡Jamás iba a dejar que nadie se la quitara de nuevo!
Tan pronto como Angeal cruzó la puerta, rompió las amarras de los brazos. El monitor dejó ir un sonido lastimero cuando quedó en línea muerta, habiéndose ya arrancado los censores. Era inesperado – no había forma que el SOLDADO no escuchara eso. Con la adrenalina surgiendo, se agachó para liberar sus tobillos también. La puerta se abrió de un golpe y Angeal regresó corriendo ante el sonido. "¡Oye!"
No podía detenerse, tenía que deshacerse de Angeal mientras aún tuviera el elemento sorpresa. Pero moverse se sentía como si intentara nadar a través de la Corriente Vital – ¡sus extremidades eran tan pesadas y lentas! Apenas se había bajado de la mesa cuando el Comandante ya se encontraba a su lado.
"¡Idiota, dije que esperaras! ¡No hagas esto más difícil de lo que ya es!" reprendió Angeal, sosteniéndolo de los hombros.
Las piernas de Cloud se convirtieron en gelatina cuando intentó ponerse de pie.
Ninguno de ellos se esperaba eso – Angeal se encontró a sí mismo inhalando profundamente, en busca de aire, y el rubio parpadeó sorprendido cuando sus piernas se doblaron bajo él. Aunque no iba a dejar escapar esta oportunidad. Cloud giró su brazo alrededor de él con toda su fuerza, golpeando la parte trasera de las rodillas del SOLDADO. Su balance se perdió y sus pies se barrieron bajo él, Angeal cayó hacia atrás y su cabeza se golpeó contra el escritorio.
Su cuerpo quedó relajado y cayó contra el suelo.
Cloud se congeló. El cuarto permaneció quieto y en silencio. Cuidadosamente, se acercó y empujó al inconsciente SOLDADO de nuevo. La cabeza de Angeal colgaba de lado, sus ojos estaban cerrados y la boca parcialmente abierta. No había sangre ni huesos rotos. Solo estaba inconsciente. La degradación podría dejarlo mareado más tiempo de lo normal, pero estaría pronto de nuevo sobre sus pies.
Era un golpe de suerte para él. Angeal no estaba muerto – pasando eso, francamente a Cloud no le importaba nada más. Solo quería salir. Agarrando su adolorido brazo – Gaia, la parte trasera de las rodillas de Angeal parecían estar echas de piedra – se forzó a si mismo a ponerse de pie, vaciló un momento y luego dio un paso vacilante.
Esta vez, sus piernas se mantuvieron firmes. Dejando salir un tembloroso respiro, Cloud se apresuró a la salida, sintiéndose mas confiado con cada paso. Debía haber sido solo la persistencia de los efectos posteriores a las drogas y los días de inactividad.
La puerta crujió al abrirse, llevándolo a un pasillo de concreto, iluminado por una solitaria bombilla, que apenas y daba luz. ¿Era alguna especie de bunker? Aunque al aire le faltaba ese estancado olor húmedo del subterráneo. ¿Era un almacén de ShinRa?
El pasillo se dividió en un cruce en forma de 'T' y Cloud escuchó por un momento, tratando de escuchar más allá del golpeteo de su propio corazón. Podía escuchar algo de bullicio a su izquierda – voces apagadas, elevadas por la agitación – así que fue a la derecha. No podía arriesgarse a encontrarse con nadie más en este momento, no cuando aún se sentía débil y no tenía su espada ni su materia.
¿Dónde estaba? Necesitaba salir, ¿pero entonces qué? ¿Acaso Hollander lo secuestró en secreto, o con la bendición de ShinRa?
Frunció el seño, aferrándose a un fragmento de sus recuerdos. Pensaba que podía recordarlos hablando. Algo que tenía que ver con Lazard...
Cuando menos Lazard sabía, si no es que estaba directamente involucrado en esto. El Director había estado incómodo con él desde aquel encuentro en su oficina, recordó Cloud. Había lucido mucho menos entusiasmado sobre el promoverlo a Primera Clase que cuando lo había estado cuando lo promovió a Segunda Clase. No se necesitaba tener mucha imaginación para pensar que habría tomado la oportunidad de descartarlo silenciosamente del panorama.
Al diablo con esto. Había terminado con ShinRa. Debió haber sabido que la compañía no tomaría su contrato nada más serio de lo que él había planeado. Y había sido una estúpida idea para comenzar – el pensar que Hojou simplemente se atravesaría en su camino y que podría matarlo sin ningún daño colateral. Se marcharía y luego haría lo que debió haber hecho en primer lugar – ingresar al departamento científico hasta que tuviera la cabeza de Hojou en una lanza.
El pasillo por el que había estado avanzando, pronto se abrió en un área más grande. El techo se extendía varios pisos más sobre su cabeza, las cadenas danzaban desde el techo y las sombras de enormes cajas se fundían en estrechos corredores de caminos concretos. Después de todo sí era un almacén. Pero más importante era que captó un olor familiar. Algo vivo.
Un par de pasos más y el hedor se hizo insoportable. Olía como a una granja de chocobo que no había sido limpiada durante semanas. Sangre, piel, heces y la apestosa respiración de animal cubrían el lugar.
Una sombra se movió a su derecha. Cloud giró, con sus dedos buscando una espada que no estaba ahí. Aunque la sombra simplemente se acomodó y cuando sus ojos se ajustaron se percató, con horror, de que lo que pensó que eran cajas, eran en verdad jaulas.
Un ojo negro y brillante lo observó desde dentro de la jaula más cercana. Un aleteo y gruñidos guturales se expandían como una ola conforme las bestias atrapadas se volvían conscientes de su presencia.
Monstruos. Todo el almacén estaba lleno de monstruos.
Manteniendo su respiración, Cloud avanzó por el pasillo de concreto entre las jaulas. Especímenes. Todos eran sombras de negro y plateado, algunos portaban un rostro extrañamente familiar en el patrón de sus pelajes o plumas. Así que había tenido razón con los hipogrifos. Hollander había estado experimentando con las habilidades de transferencia del Proyecto G, en lugar de buscar una cura como había prometido.
No le sorprendía. Mientras más cambiaba las cosas, más permanecían siendo lo mismo. La única diferencia era que en lugar de que Génesis secuestrara a Hollander para buscar una cura, Angeal secuestraba gente para él.
Su nariz se retorció con disgusto conforme pasaba por entre las jaulas, con sus ojos brillantes de mako atrayendo las hambrientas miradas de las bestias hacia él. La mayoría de los monstruos grandes lanzaban sus cuerpos contra las barras, haciendo sonar las cerraduras, y el ritmo de Cloud se aceleró. Sus dedos temblaron buscando la empuñadura de su espada, algo de materia, cualquier cosa, pero no se atrevía a correr el riesgo de regresar al laboratorio para buscarlos. Sus ojos estudiaron el techo, buscando alguna pista, algo de luz, cualquier señal que revelara la salida.
Entonces se detuvo y olfateó. Enterrado bajo el hedor de demasiados monstruos en un reducido espacio, un olor familiar entró en su sobrecargado sentido del olfato. Pasto fresco, cítricos, un fragante y florido perfume...
Siguiendo a su nariz, el olor dulce se fortaleció. Ya lo reconocía. Bobozanas.
Banora. ¡Estaba en Banora!
Por supuesto. Los extraños grifos que había encontrado estaban cerca. Y esta era la aldea natal de Génesis y Angeal – ¡naturalmente aquí es donde Hollander escondía su laboratorio!
Ansioso ahora, Cloud se apresuró hacia la salida, corriendo hacia la fuente del aire de campo.
En su prisa por escapar, no se dio cuenta del metal crujiendo o el bajo zumbido mecánico entre las sombras. Los monstruos enjaulados se callaron, uno por uno, y solo cuando el almacén estuvo completamente en silencio el SOLDADO se detuvo.
El zumbido se convirtió en un grito y un gigante cayó del techo.
Cloud se lanzó hacia atrás, a centímetros de ser aplastado por la pesada construcción de metal. El concreto crujió bajo cada una de las seis puntas de acero que actuaban como pies, y sus oídos sonaban por el grito de los servos. Una masiva ametralladora se giró, como la cabeza de una serpiente ciega que busca a su presa, en medio de un coro de clicks, fuertes ajustes y motores que se encendían.
Lanzándose a sí mismo a un lado, el rubio apenas y fue capaz de evadir la lluvia de balas. Giró hasta ponerse de pie, con sus pasos salpicados por las rondas de alto calibre que explotaban bajo él, con sus oídos temblando por la conmoción de las explosiones. Fragmentos de concreto desgarraban su ropa, sus dedos, sus mejillas. Maldiciendo, Cloud se lanzó tras una de las jaulas.
Debió haber sabido que su escape estaba siendo demasiado sencillo. Hollander jamás dejaría la seguridad solo a cargo de Angeal. ¿Cómo es que pasaría esto sin su espada ni materia?
Las barras de metal de la caja en la que se estaba ocultando gruñeron. Las dos patas delanteras de la máquina se habían convertido en un par de pinzas romas, y se encontraban desgarrando la puerta abierta con fuerza bruta. ¿De dónde demonios había conseguido Hollander un guardián como este? ¡Las máquinas de Scarlett no podían hacer nada más que moverse alrededor y desperdiciar munición!
No había tiempo para pensar. Salió de su escondite, saltando a la cima de la jaula más cercana con un solo salto. Los receptores ópticos se desviaron para rastrear el repentino movimiento y la máquina abandonó su actual tarea, haciendo que la pistola volviera a girar. La caja medio destrozada se arrugó bajo una de las patas de metal, y Cloud se estremeció ante el grito de agonía de la criatura atrapada.
Genial, ahora estaba simpatizando con monstruos.
El motor traqueteó mientras el arma giraba, preparándose para disparar. Cloud saltó y sus botas hicieron un ruido sordo contra la carcasa de metal oxidado de la máquina. Golpeó con su puño la pierna más cercana. La máquina se tambaleó fuera de balance, hacia un lado. "¡Argh!" Cloud no tuvo tiempo de evadir la salvaje barrida de la pinza del otro brazo. Golpeó su costado como un camión, lanzándolo limpiamente como si fuera una muñeca de trapo.
Golpeó el suelo y rodó, con sus brazos rodeando su cabeza a la par que chocaba contra una de las jaulas, haciendo que las barras se abollaran por el impacto. Tosiendo, luchó para regresar a ponerse en pie, haciendo una mueca al ver su herida y sangrienta mano. La máquina cojeó hacia él, girando violentamente sus servos para compensar la pierna atascada. Cloud casi mordió su lengua cuando una de las pinzas se lanzó encima de él, aplastándolo contra el suelo, con su frío y mecánico agarre aplastando sus hombros.
Frenéticamente comenzó a patear ciegamente; intentando golpear una unión, obtener algo de qué apalancarse, cualquier cosa. ¡No podía ser aplastado y morir ahí! Aún necesitaba matar a Hojou, destruir a Jenova, detener a Sephiroth, salvar a su madre y a Aerith, a Zack y Nibelheim-
Su pie se estrelló contra una de las otras patas, y el motor se detuvo repentinamente. El sistema hidráulico quedó sin aliento y los servos que le detenían se detuvieron. Cloud lo observó, atónito, y aún aplastado contra el suelo por una pinza que era cinco veces más pesada que First Tsurugi. ¿Su salvaje patada lo había hecho? ¿La máquina se había descompuesto, así nada más?
Entonces hubo pasos. Lentos y casuales crujidos de zapatos de vestir de cuero se aproximaban en medio del concreto roto.
"Finalmente te atrapé."
Cloud se congeló en el instante en que escuchó ese tono de voz agudo y nasal.
Nunca olvidaría esa voz. No importaba cuántos hoyos hubieran en su memoria desde aquella vez, no importaba cuantos años hubieran pasado, él nunca podría, jamás, olvidarla.
Hojou.
