Oh cielos… este es el ULTIMO capítulo de la historia… ¿Quién está triste? ¿Quién está feliz?
Estoy triste porque es el final, y porque tuve un problema con una persona a la que quiero muchísimo, así que anímenme la existencia un poco. Bueno, vamos al cap
Yo siempre lo dije, iCarly no es mío, y nunca lo será porque ya se termino T_T igual que esta historia T_T
Sam POV.
-Hey, hey, despierta… -Escuché aquella voz entre sueños, aun tenia cerrados los ojos y dejé salir un gemido de protesta al mismo tiempo que jalaba contra mi pecho a mi hijo que también estaba dormido y siendo molestado por la misma persona. –Sam, despierta…
-No, no, déjanos dormir, vete… -Dije frotando mi nariz contra el cabello del bebé. Pasaron un par de segundos y pensé que se había rendido pero entonces sentí su mano en mi hombro.
-Sam, vamos, es tu cumpleaños
-Y por eso debes dejarme dormir hasta las 12 –Su risa sonó en la habitación y el bebé comenzó a moverse. Genial, si despertaba a Fred, adiós un par de minutos más de sueño.
-Vamos Sam, te preparé el desayuno, se va a enfriar
-Pues lo vuelves a calentar nerd. Ahora déjanos dormir… a penas son las 9… -Lo escuché suspirar y pensé que se había dado por vencido así que felizmente cerré los ojos inhalando el dulce olor de Fred y cuando comenzaba a perder la conciencia de nuevo, el bebé comenzó a moverse y a sacudir las manos, su puño golpeo directamente mi nariz y abrí los ojos llevando mi mano a mi cara. -¡Auch! Fred, si que tienes fuerza hijo…
-Me pregunto de donde lo heredó –Escuché a Freddie reír detrás de mi –Creo que ya no quiere dormir –Miré al bebé que lloraba insistentemente, muy a mi pesar, no habría más sueño por hoy.
-No, creo que tiene hambre –Dije alejándome un poco de él para ponerme de pie. Cuando estaba retirando las cobijas de encima de mí, Freddie se levantó rápidamente de su escritorio y me tomó de los hombros empujándome suavemente hacia la cama.
-No, no, no, tú quédate en la cama, te traeré el desayuno en un minuto y el biberón de Fred –Me encogí de hombros recostándome de nuevo.
-Bueh… como tú digas –Freddie me sonrió y tras un rápido beso salió corriendo de la habitación. Tomé al bebé en mis brazos para arrullarlo. –Shh, tranquilo, papá traerá el desayuno. –Eso pareció calmarlo un poco aunque no dejaría de llorar hasta que tuviera algo para comer en la boca. Movía su carita contra mi pecho, dándose a entender bastante bien, pero de verdad necesitaba apoyarme en la formula y durante la madrugada lo había amamantado, este bebé me iba a exprimir cada gota de leche. Tenía un apetito increíble y su peso subía solo lo necesario. A veces me sorprendía demasiado lo parecidos que éramos, no era normal. Pero me encantaba.
-¡Feliz cumpleaños! –Dijo Freddie entrando a la habitación con la charola de comida. La puso frente a mí y tomó al bebé de mis brazos para comenzar a darle el biberón. Y yo también tomé felizmente un pan tostado y lo mordí. –Wow, wow, tranquilo amigo, te vas a ahogar…
-Déjalo en paz, no le gusta que lo molesten cuando come
-Igual que a ti
-Igual que a mí
-Todo en él es igual a ti –Frunció el seño
-¿Y?
-Bueno, es mi hijo también, ¿No puede parecerse en nada a mí?
-Tal vez en algún futuro –Freddie gruñó
-No lo creo. –De pronto sonrió y lo miré frunciendo el seño. –Tal vez en un futuro tengamos otro hijo que sí se parezca a mí
-Wow, nerd, vas muy rápido
-Solo decía…
-Como sea, debo reconocer tu buen desempeño en el desayuno…
-Pero… -Me interrumpió.
-No había un pero, pero, no me has dado un beso de buenos días…
-Oh ¿Quién es cursi ahora?
-Oh cierra el pico y ven aquí –Se inclinó obedientemente para besarme en los labios. Si, este cumpleaños comenzaba bien. Fred soltó su biberón percatándose de nuestra situación y comenzó a balbucear como siempre para llamar nuestra atención.
-Hey, ¿Qué pasa hijo? ¿Quieres decirle feliz cumpleaños a mamá? –El bebé siguió emitiendo sonidos inentendibles y Freddie lo extendió hacia mí. -¡Feliz cumpleaños mami, te amo! –Dijo Freddie con voz de bebé y rodé los ojos.
-Eres un bobo Alfredo –Tomé a Fred abrazándolo fuertemente mientras besaba su mejilla. Él en seguida se aferró a mi cuello pataleando alegremente. –Pero también te amo bebé. Más que a los grasitos
-¡Vaya! ¿Escuchaste eso Fred? Mamá de verdad te ama
-Claro que si nerd. Dime, ¿Cuáles son los planes para hoy? –Pregunté acomodando al bebé en mi regazo para seguir con mi desayuno.
-Bueno, primero terminarás de desayunar, luego tomaremos una ducha, nos alistaremos para salir los tres y entonces iremos por tu regalo de cumpleaños.
-¿Mi regalo de cumpleaños?
-Así es amor, tu regalo de cumpleaños
-¿Por qué no solo lo traes aquí?
-Oh no, es muy grande para traerlo al apartamento
-¿Me regalarás un perro? –Pregunté emocionada.
-No… yo… -Me miró confundido, cerró y abrió la boca un par de veces. -¿Querías un perro?
-Siempre he querido uno, pero nunca he podido tenerlo…
-Pues… hum, no era un perro, pero, cuando tengamos una casa más grande te compraré un perro, ahora –Añadió sacudiendo la cabeza. –Regresando a lo nuestro, date prisa y vamos a prepararnos, tenemos que salir antes de las once.
-¡Pero Freddie, dime ya que es!
-¡No! ¿Estás loca? Tiene que ser una sorpresa
-¿Ahora me llamas loca? ¡En mi cumpleaños! –Grité indignada. Freddie se inclinó una vez más para besarme
-Así es, estás loca. –Dijo tomando a bebé de mis brazos y luego me besó de nuevo. –Y por eso te amo tanto.
Freddie POV.
Rodé los ojos mientras acomodaba a mi hijo en su asiento para carro. Sam no dejaba de preguntar a dónde íbamos y que le iba a regalar de cumpleaños, porque no podía traerlo a casa, si había sido costoso, que tan grande era, y un montón de cosas más.
-¡Sam! Relájate amor, lo verás pronto, no está lejos de aquí –Dije abriendo la puerta para que entrara en el asiento del copiloto. –Ahora coopera y sube al auto
-Bien –Gruñó –Solo porque es mi regalo de cumpleaños. –Sonreí complacido y tras echar un último vistazo al bebé y asegurarme de que estaba bien colocado subí al auto y lo encendí, emprendiendo la marcha en seguida hacia nuestro destino. No estaba lejos, tan solo a 3 cuadras y media del bushwell, pero a Sam nunca le había agradado mucho la idea de caminar innecesariamente según ella. -Carly no fue verme en la mañana
-¿Qué? –Pregunté con los ojos fijos al frente.
-Carly siempre me llama a primer hora de la mañana en mi cumpleaños, y ni ella ni Spencer, ni una llamada ni fueron para nada al apartamento….
-Bueno, tal vez estaban ocupados, estoy seguro de que los veras pronto –Le sonreí y ella asintió.
-Eso supongo… -En ese momento aparqué el auto al lado de la acera y me giré para mirarla. -¿Aquí? ¿Tan rápido? No ha nada aquí Freddie… bueno, los licuados locos están media cuadra atrás, ¿Te pasaste?
-No Sam, es aquí…
-¿Aquí? –Preguntó de nuevo
-Si Sam, vamos, baja del auto, traeré a Fred. –Hice lo dicho y cuando el despierto bebé estuvo en mis brazos me acerqué a Sam quien veía a su alrededor confundida.
-Freddie no entiendo nada, así que dime de una buena vez que tienes entre manos, sabes que odio las sorpresas –Dijo molesta, cansada de la espera.
-Tranquila, ven, necesito que te pongas esto –Le extendí una venda para los ojos y me miró como si acabara de decirle que venía de otro planeta.
-¿Estás loco? ¡No voy a ponerme eso!
-Sam, vamos amor, solo será un momento, tu regalo está justo frente a ti pero para mostrártelo necesito que te tapes los ojos, ¡Y no hagas trampa! –Me siguió mirando por unos momentos, luego suspiró y arrebató la venda de mis manos
-¡Bien! Solo para terminar con todo esto… -Se colocó la venda en los ojos y luego dejó caer pesadamente las manos a sus costados. –Ya está, ¿Y ahora?
-No hagas trampa Sam, ¡No veas!
-¡No hago trampa! Lo prometo, quiero terminar con esto. –Sonreí complacido, sabía que era honesta, aunque yo la conocía y sabía bien que su desesperación no era otra cosa más que ansiedad. Había trabajado en su regalo por meses y me sentía extremadamente nervioso. Carly y Spencer habían ayudado muchísimo, pero este era mi regalo para Sam. No podía pensar en algo mejor, y sabia que ella haría un excelente trabajo. Tomé su mano y la acerque a mí, colocando un suave beso en sus labios.
-Vamos amor, sígueme –Ella solo asintió y siguió mis órdenes, caminando de frente a donde le indicaba yo. Cuando estuvimos frente a la enorme cortina de metal toqué tres veces como había sido el acuerdo y momentos después aparecieron Spencer, Brad, Gibby y Samuel caminando sigilosamente para levantar entre los 5 la cortina, dejando al descubierto el establecimiento con puertas de cristal y metal con enormes ventanas.
-¿Qué fue eso Freddie? –Preguntó Sam ante el ruido. Le hice una seña a los chicos para que procedieran y rápidamente abrieron de par en par las puertas del establecimiento. Adentro estaban nuestros demás amigos, Carly, Melanie, mis papás, y Pam. Listos para gritar felicidades. -¿Freddie donde estás? –Preguntó algo preocupada extendiendo su mano y yo la tomé inmediatamente. -¿Qué está pasando? –Le indiqué a Brad que se acercara para darle a Fred y enseguida lo tomó. Me paré atrás de Sam y la envolví con mis brazos.
-Está pasando que es tu cumpleaños Sam, -Comencé a empujarla ligeramente hacia adelante para acercarla a la entrada. Y una vez en la puerta puse mis manos en la venda. –Y también, está pasando uno de tus más grandes sueños. –Besé ese punto detrás de su oreja y jalé la venda para descubrir su visa. Como lo habíamos planeado todos gritaron ¡Sorpresa! Al mismo tiempo y de no haber estado yo detrás de ella, Sam tal vez se hubiera ido de espaldas directo al pavimento. Puse mis manos en sus hombros y me acerqué para susurrar en su oído. –Feliz cumpleaños mi amor
-Yo... yo… pero… ¿Qué es todo esto?
-Es tuyo Sam –Dijo Carly acercándose a su amiga y abrazándola. –Freddie lo hizo para ti, feliz cumpleaños
-No… no entiendo… ¿Qué hizo Freddie para mí?
-Todo esto –Contestó Melanie extendiendo los brazos para hacer alusión al lugar. –Todo esto es tuyo Sam. Tu propio restaurante, ¿Lo recuerdas? –Las manos de Sam fueron directamente a cubrir su boca, sorprendida, se dio la vuelta y me miró, yo le sonreí.
-Freddie… -Jadeó. -¿Es en serio?
-Claro que si Sam. –Tomé su mano y comencé a caminar hacia adentro del lugar con ella, los demás siguiéndonos de cerca. -¿Recuerdas esa tarde en la cabaña? Estábamos tomando chocolate caliente, comiendo pastel. Acababas de felicitarme por lo bien que me había quedado la cena, yo te felicité por lo bien que te había quedado el pastel y entonces dijiste que pondríamos un restaurante juntos, junto a los licuados locos, bueno, no está junto a, pero si cerca a.
-Luego tú dijiste que tendría un sistema de pantallas de plasma, equipo de sonido, luces, maquina de baile, luces de neón, computadoras táctiles en las mesas… Freddie –Me miró de nuevo, sus ojos estaban inundados por las lágrimas. –Todo está aquí…
-Así es cariño, todo está aquí. Y es tuyo. De Fred y de mí para ti –Ambos miramos bien al lugar. Spencer y sus amigos artistas (La mayoría los mismos que nos habían ayudado con la habitación de Carly cuando se quemó) hicieron un trabajo increíble con el lugar. En muchas maneras se hacía alusión a iCarly recordando de dónde veníamos todos. Luego los ojos de Sam se posaron en el gran nombre del restaurante que abarcaba lo de toda una ventana, hecho de luces neón que prenderían por la noche.
-¿Fred's? –Preguntó sonriendo.
-Bueno, el restaurante será nuestro, como él. Y… no se… me agradó la idea de ponerle el nombre de nuestro pequeño…
-Me encanta. –Dijo envolviendo los brazos alrededor de mi cuello. –Gracias Freddie, te amo. Es el mejor cumpleaños de todos
-También te amo Sam. Feliz cumpleaños. –Y luego me besó, con los aplausos de todos de fondo. No podía estar más feliz de poder ayudar a cumplir uno de los más grandes sueños de Sam. Ese sería mi trabajo de por vida…
Sam POV.
No podía creer todo lo que Freddie había hecho por mi… comprarme este lugar y poner un restaurante… él sabía que era mi más grande sueño, y ahora se había hecho realidad gracias a él. Después de las felicitaciones todos nos sentamos a comer, riendo y platicando todos juntos. La rockola tocaba música y Fred pasaba de brazos en brazos deleitándose como siempre de la atención de todo mundo. Tomé la mano de Freddie y él me sonrió, envolviendo luego su brazo por mis hombros y besando mi frente. Me permití por un momento hundir mi rostro en su cuello e inhalar su aroma. El restaurante, la comida, el pastel en forma de logo de iCarly, los regalos, todo había sido increíble, pero sabía que nada hubiera tenido sentido si él no estuviera aquí conmigo. Y no podría pedir nada más para un cumpleaños perfecto que tener a mis dos hombres conmigo. Freddie y Fred. Mi mundo ahora giraba en torno a ellos, y mientras contemplaba el lugar, sabía que daría todo de mí para que fuera el mejor restaurante de Seattle, un lugar exitoso, para que en un futuro, ambos estuvieran orgullosos de mí.
Era lo menos que les podía dar a cambio de todo.
XX
Eran ya casi las 7 de la noche cuando Fred comenzó a llorar, frotando sus ojitos en señal de que tenia sueño. Lo tomé en brazos y comencé a arrullarlo, casi inmediatamente se quedó dormido. Todos lo habían agotado, y a decir verdad, también me sentía algo cansada.
-¿Te gustó el suéter Sam? –Preguntó Carly señalando el suéter que ahora usaba para tapar a Fred mientras Freddie traía su cobija del auto.
-Claro Carls, me encanta. No puedo creer que tú lo hayas hecho
-Bueno, Marisa me enseñó bien. ¿Sabes? Ese suéter lo tejí cuando tú y Freddie estaban… lejos. Sabía que regresarías y que tendría la oportunidad de regalártelo.
-Gracias Carly, es genial. –Le sonreí.
-No puedo creer todo lo que ha pasado, tan rápido… y por fin las cosas nos salen bien, demasiado bien diría yo –Añadió señalando al lugar. –Extremadamente bien para ti –Dijo después tomando mi mano para ver mi anillo de compromiso y como cada vez que lo veía no pude evitar sonreír.
-Así parece Carls, las cosas están bien ahora. –Dije pasando una mano por el cabello de mi bebé.
-Te lo mereces Sam, y también Freddie, y este pequeño hermoso
-Todos nos lo merecemos
-Así es Sam. Todos merecemos algo de paz…
XX
-¿Estás bien? –Preguntó Freddie rodeándome con sus brazos y acurrucándose contra mí en la cama. -¿Por qué no puedes dormir?
-Yo… solo estaba pensando en algo…
-¿Es malo?
-No lo sé… -Contesté con un suspiro. Hacía un par de semanas desde que el restaurante había abierto oficialmente y habíamos establecido un par de cambios en nuestras vidas. Dirigir el restaurante era difícil, cansado, pero sin lugar a dudas me hacía sentir útil, además de ser la madre de Fred, la prometida de Freddie, la mejor amiga de Carly, el restaurante era algo mío solamente y lo veía crecer día a día con orgullo. También, por concejo de Marissa y muchas personas, decidimos comenzar a hacer que Fred se acostumbrara a dormir en la cuna, según el pediatra, era bueno de vez en cuando, pero no del todo sano que el bebé durmiera con nosotros toda la noche. Así que habíamos comenzado con pequeños periodos, y ahora, dormía casi toda la noche en la cuna, y un par de veces lo logró la noche completa, y de todos modos, la cuna está a un par de pasos de nosotros.
Sin embargo… últimamente había algo que rondaba mi cabeza, sentía como un capitulo inconcluso de mi vida, ni siquiera yo lo asimilaba y la forma en que Freddie pudiera reaccionar me asustaba. Por eso no podía dormir esta noche, sabía que tenía que hacerlo, no tenía claro como, pero… tenía que…
-¿No lo sabes? –Preguntó levantando la cabeza para mirarme, quitando delicadamente un mechón de cabello de mi rostro.
-¿Recuerdas la vez que te besé en el patio trasero de Ridgeway? –Freddie sonrió, asintiendo y luego besó mi mejilla. –Después, pensé que había enloquecido por odiarte y sentirme atraída por ti al mismo tiempo…
-Lo sé, ¡Te tuve que sacar de un psiquiátrico! –Rió levemente y luego su expresión se tornó seria al verme. -¿Qué pasa Sam? ¿Qué tiene que ver todo eso con que no puedas dormir?
-Me siento así ahora mismo…
-¿Estas… teniendo dudas, acerca de nosotros? ¿De lo nuestro?
-¡Dios, no! ¡Claro que no Freddie, jamás! Te amo y quiero estar el resto de mi vida contigo y nuestro pequeño, es acerca de algo mas…
-Cielos Sam, entonces dime de una buena vez que es…
-No creo que te vaya a agradar… no quiero que te enojes conmigo –Dije abrazándolo fuertemente hundiendo mi rostro en su cuello. –Creo que estoy loca Freddie
-Bien, vamos a hacer algo, solo dímelo, así, sin más rodeos –Dijo alejándose un poco de mi para verme a los ojos. Ok, aquí vamos…
-Quiero visitar a Bernat en prisión –Ambos nos quedamos completamente quietos por lo que se sintió una eternidad, podría jurar que ni siquiera estábamos respirando, de pronto, en un par de bruscos movimientos Freddie se alejó de mi y se sentó al borde de la cama, recargando los codos sobre sus rodillas y corriendo las manos por su cabello. -¿Freddie?
-¿Estás loca Sam? –Casi gritó girándose para verme severamente. -¿Por qué diablos querrías visitar al tipo que hizo de nuestra vida un infierno?
-Yo… no lo sé, hay cosas que necesito preguntarle…yo…
-Siempre te agrado, ¿No? Un par de meses más en esa maldita casa y me hubieras cambiado por él –Dijo amargamente, poniéndose de pie. Apenas podía creer lo que escuchaba, -¿Lo extrañas? ¿Es eso? ¡Solo dilo Sam! –abrí la boca para hablar pero nada salió. Era increíble.
-¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? –Exploté por fin, después de unos segundos –Tal vez llegué a sentir empatía un par de veces por él, pero la única razón fue que estaba embarazada, y necesitaba cosas que solo él podía llevar a casa… si tu hubieras podido ir a comprarme ropa para embarazada, o algo en especial para comer, ¿En serio crees que hubiera recurrido a Bernat? No puedes estar hablando en serio Freddie… -Podía sentir las lagrimas en mis ojos, no podía creer que Freddie estuviera insinuando que yo tuviera algo con Bernat. –La única razón por la que quiero ir a verlo, es porque necesito saber la razón que tuvo para escogernos a nosotros, hay cientos de parejas en Seattle, Freddie. Nunca te preguntaste… ¿Por qué nosotros?
-Preferiría olvidar todo eso…
-Tú, pero yo no… tal vez a ti no te importe, pero yo necesito entenderlo, ¿Sabes qué? Ni siquiera sé porque te lo dije, debí suponer que no me ibas a apoyar
-Sam, yo…
-No Freddie, no sigas. Ya dijiste lo que pensabas, créeme, tengo suficiente de ti llamándome una cualquiera
-¡Yo nunca-!
-¿Insinuando que yo sentía o tuve algo con Bernat? –Le interrumpí, limpié mis lagrimas y suspiré mirándolo fijamente a los ojos –Por favor no sigas hablando Freddie, déjalo así
-Sam… -Esta vez fue Fred quien lo interrumpió, llorando insistentemente, tal vez nuestros gritos lo despertaron. Me di la vuelta de inmediato, tomando al bebé en mis brazos, acurrucándolo contra mi pecho.
-Shh, shh, tranquilo bebé, ¿Te despertamos? Lo siento –Le susurré intentando calmarlo, tal vez estaba mal, pero usaría a Fred para alejarme de Freddie por el resto de la noche. De verdad me sentía herida por sus palabras, así que me acosté acomodando al bebé al lado de mí, en un extremo de la cama. Freddie me observaba, parado del otro lado de la cama. Decidí solo ignorarlo, colocándome en una posición cómoda para amamantar al bebé, luego de un par de minutos, lo escuché suspirar pesadamente y se metió en la cama, acostado boca arriba sin cerrar los ojos. No sé a qué hora me quedé dormida, ni sé a qué hora lo hizo él…
XX
A la mañana siguiente Fred me despertó muy temprano exigiendo un cambio de pañal y leche. Le preparé su biberón y me senté en la sala a alimentarlo. Cuando regresé a la habitación Freddie estaba en la ducha, así que comencé a preparar la pañalera y las cosas de Fred, necesitaría dejarlo un rato con Carly, quería terminar con esto de una buena vez por todas. Cuando acababa de poner al bebé en la cuna, de nuevo dormido, Freddie salió del baño y comenzó a buscar su ropa en el closet. Aproveché el momento para meterme al baño y tomar una ducha también. Dejé que el agua caliente me relajara por un buen rato antes de salir. Freddie no estaba por ningún lado de la habitación, así que inferí que se había ido ya a la escuela.
Tras tomar un rápido desayuno fui directamente al apartamento de los Shay. Carly no tenia clases hoy, así que le pedí que cuidara a Fred un par de horas, le dije que tenía que atender un asunto del restaurante, porque si le decía mi verdadera intensión, jamás me dejaría salir del bushwell.
Después de despedirme de Fred y Carly salí directamente a la calle y comencé a caminar a la parada del bus. Freddie había querido comprarme un auto, pero no lo había visto realmente necesario, con el suyo era suficiente, y el restaurante estaba muy cerca de casa, así que no le había visto sentido. El camino a la prisión fue corto, debido a que no había tráfico, seguía pensando que podría decir, como lo diría, o si querría Bernat verme siquiera.
Bajé del bus y caminé hacia la entrada, parándome afuera y contemplando la fachada del edificio. Había estado ahí cientos de veces para visitar a mis familiares, y nunca me había sentido tan nerviosa como ahora. Suspiré profundamente y cuando estaba a punto de comenzar a caminar sentí una mano tomar la mía, entrelazando nuestros dedos. Percibí su aroma e inmediatamente supe quien era. Giré la cabeza para ver a Freddie parado al lado de mí, mirando al frente, luego también giró la cabeza, me sonrió y ambos comenzamos a caminar hacia la entrada.
Freddie POV
Me sentía terrible por todo lo que le había dicho a Sam la noche anterior. Nunca fue mi intención herirla, pero los celos y la rabia me inundaron tan de pronto que no pude detener las palabras que salieron de mi boca. Odiaba la forma fría en que me miraba en la mañana, odiaba que no me dirigiera la palabra, y de algo estaba seguro.
No quería que pasara nunca jamás.
Yo me había equivocado, y mientras conducía hacia la escuela no dejaba de pensar que podría hacer para reparar el daño que le había hecho a mi prometida con mi estúpida actitud de la noche anterior.
Fue por eso que tomé el siguiente retorno, conduje hasta la prisión de Seattle y esperé hasta que ella llegara, sabía que vendría. La vi llegar, caminé hacia ella y tome su mano para luego caminar hacia la entrada de la prisión.
Ahora podía ver con más claridad el porqué ella quería hacer eso. A decir verdad ahora tenía sentido, también estaba esa pregunta en mi mente constantemente.
Después de anunciarnos y decir a quien veníamos a ver, nos sentamos en la sala de visitas para esperar a que trajeran a Bernat. Sonreí al recordar la última vez que había estado en este mismo lugar con Sam, para visitar a su tío y primo favoritos. Con mis pantalones llenos de jamón.
Mi sonrisa se desvaneció en el momento en que la reja se abrió, revelando a Bernat con su traje de prisión seguido de un guardia de seguridad. Se veía demasiado delgado, la barba que le daba un aspecto rudo ahora lo hacía lucir como un vagabundo, su cabello era un desastre y su rostro, cielos… estaba casi irreconocible. Tenía un par de cicatrices del lado derecho, y una en la frente. Miré a Sam que lo observaba de la misma manera sorprendida. El guardia lo condujo hasta nosotros y él se sentó, mirándonos fijamente.
-Vaya, vaya, vaya… que sorpresa –Dijo, con una voz ronca que seguía despidiendo el mismo sarcasmo de siempre. -¿Vinieron a asegurarse de que mi vida es miserable en prisión?
-No lo creo –Contestó Sam. –No necesito comprobarlo, se que lo es… -Bernat asintió
-Es bueno ver que ustedes están bien. Aunque no me lo crean, llegué a estimarlos… -Jadeé ante su cinismo, quería asesinarlo. -¿Cómo está el bebé?
-Él está bien, -Contesté jugando con el anillo en la mano de Sam. –Los tres estamos bien
-Es bueno saberlo –Dijo sonriendo –Y hablo en serio. Ustedes dos son especiales, siempre lo supe, siempre –Sam levantó la mirada inmediatamente y Bernat le sonrió. Odiaba admitirlo y odiaba con todas mis fuerzas que así fuera, pero ellos dos tenían algo en común, no lo entiendo hasta ahora, pero hay algo que los hace entenderse.
-¿Siempre?
-Sí, siempre Sam –Contestó Bernat asintiendo lentamente.
-¿Por qué nosotros? –Continuó Sam. -¿Por qué Freddie y yo? Solo quiero saber eso para poder regresar a casa y vivir el resto de mi vida con mi hijo y mi prometido…
-¿Por qué ustedes? –Bernat rió negando con la cabeza, luego nos miró. –Por eso… -Señaló nuestras manos juntas. –Ustedes no fueron los primeros, y varias de las parejas que escogí, terminaban odiándose entre ellos. Odiándose a un grado increíble, me daban a sus bebés sin siquiera pensarlo, y si los dejé ir después del parto, estoy seguro que jamás volvieron siquiera a mirarse entre ellos. Otros se culpaban mutuamente por cualquier cosa… uno de ellos, golpeó a su novia para hacerla perder al bebé –mis ojos se abrieron desmesuradamente. ¡Eso era horrible! –Lo maté después de eso. A ustedes dos los observé por semanas. Hasta la fecha no sé cómo no me di cuenta de que eran celebridades en su entorno. Era gracioso escucharlos discutir, sobre cualquier tontería, sobre cualquier cosa tan irrelevante y siempre terminaban besándose para callarse mutuamente. Siempre intentando complacerse el uno al otro en todo, a pesar de sus diferencias… sabia que sin importar por lo que los pusiera, siempre iban a estar juntos. Y debí saber, que por esa misma razón, al escogerlos a ustedes, estaba firmando mi sentencia… los dos tienen algo muy poderoso en común chicos, nunca se dan por vencidos. Esa fue la razón Sam, solo eso… en ustedes… -Agachó la mirada suspirando profundamente. Luego nos miró con una sonrisa triste en su rostro, -En ustedes veo lo que fue mi relación con Caroline, fui un idiota al dejar que mis sentimientos me doblegaran. Nunca, hasta el fin de mis días, nunca dejaré de culparme por su muerte. Si yo hubiera conducido… si hubiera sido más como tu –Dijo mirándome fijamente, -Si la hubiera puesto primero que nada como tú a Sam… tal vez no estaríamos sentados hoy aquí…
-Pero lo estamos –Contestó Sam –Solo necesitaba saber eso. –Parecía tan perpleja como yo. -¿Sabes? No cambiaria a Fred por nada del mundo
-¿Fred?
-Así nombramos a nuestro bebé –Contesté
-La tradición en tu familia, ¿cierto? –Asentí. –Me alegra que no le pusieras un nombre horrible como el tuyo, -Sam y él rieron, ganándose una mirada enojada de parte mía. –Me alegra saber que está bien el pequeño Fred
-Como sea –Continuó Sam –No lo cambiaría por nada, lo amo muchísimo, él y Freddie son mi prioridad, así que supongo que, gracias, Bernat. No sé si sirva de algo, pero nos diste algo demasiado bueno
-Y yo no sé si sirva de algo, pero… lo siento chicos… nunca debí haberme fijado en ustedes, pero me recordaban tanto a ella, que no podía evitar querer tenerlos cerca. De verdad lo siento, y sé que merezco estar aquí… y cumpliré gustoso mi sentencia… sé que es difícil para ustedes perdonarme, pero… tal vez, si en un futuro logran hacerlo… puedan venir a visitarme alguna vez. Estoy completamente solo, y bueno… Carmine y Chezz si que se toman en serio lo de hacer mi vida miserable…
-Les diré que se midan –Dijo Sam.
-Gracias, entonces… lo siento chicos… pero sé que repararan este desastre que hice, de hecho, ya lo están haciendo. Serán una bella familia…
-Lo sé –Dije abrazando a Sam –Ya lo somos…
XX
Cuando regresamos a casa ambos estábamos muy silenciosos. Sabía que pensábamos en lo mismo, la idea de perdonar a Bernat era algo difícil, pero era lo mejor, guardar resentimientos dentro de nosotros no traería nada bueno. Me acosté en la cama al lado de Sam, abrazándola por la espalda mientras ella pasaba su mano por enfrente de Fred quien intentaba tomarla con sus aun muy torpes manitas.
-¿Te sientes mejor?
-Sí, gracias por acompañarme…
-Yo, lo lamento, por todo lo que dije anoche. Fue tan repentino, me cegaron los celos, lo siento Sam –Dije hundiendo mi rostro en su cabello.
-Está bien Freddie, lo entiendo. Pero debes de saber y tener siempre en cuenta que te amo a ti, solo a ti y a nadie más
-Lo sé, también te amo Sam…
Y ahora la entendía. Haber cerrado esa fase de nuestras vidas con Bernat, me daba la sensación de que habíamos cerrado el círculo por completo, que estábamos listos para dejar atrás esa etapa de nuestras vidas y comenzar con una totalmente nueva. El pasado estaba en el pasado, y el futuro, el futuro estaba por venir y prometía mucho.
El futuro, al lado de las dos personas más importantes de mi vida.
El pasado nos define y tenemos motivos para esforzarnos en huir de él o de lo malo que haya ocurrido pero solo conseguiremos dejarlo atrás aportando cosas positivas .WENDELL BERRY
Casi siempre termino mis historias con una frase . ¿Les gusto? La historia en general
En serio estoy MUY triste, quiero mucho a esta persona, y me duele no hablarle, pero tiene que aprender la lección. Como sea… alégrenme un poco la existencia.
Es el ultimo capitulo chicos, regálenme largos y bellos reviews.
GRACIAS a todos y cada uno de los que estuvieron apoyando esta historia, de verdad, sus reviews me inspiraron más de una vez para seguir escribiendo y a final de cuentas, todo esto lo hago para y por ustedes chicos, porque si no hubiera un público, esto no sería posible.
Gracias, de verdad gracias, no saben cuánto.
Si te gusta la forma en la que escribo y no estoy en tus alertas de autor, tal vez quieras ponerme, porque estoy trabajando en algo fresco y nuevo, además estoy haciendo una adaptación a seddie de una historia zanessa que escribí hace como 4 años, más o menos. Creo que les va a gustar
Me despido por ahora chicos. Pero hay más proyectos en puerta, traducciones, adaptaciones de mis historias viejas, nuevas novelas, one shots, song fics, etc… no se desharán de mi tan fácilmente!
Les debo un epilogo, lo sé. Estará listo cualquier día de estos.
Una vez más, gracias, muchas gracias chicos. Los amo. Hasta pronto…
