AU Universe. Combinación de las dos películas.
Disclaimer: Los libros y películas de Cómo entrenar a tu Dragón le pertenecen a Cressida Cowell y a Dreamworks Animation, respectivamente.
Aclaración:
"Dragonés" (lengua utilizada por los dragones)
No hay necesidad de decir adiós
::
No importaba cuánto gritara, el dolor no se detenía.
Una opresión ácida en su estómago la estaba carcomiendo por dentro, sentía que le faltaba el aire y un nudo en la garganta la estaba torturando.
Valka sabía que era la persona más idiota, por no decir otra palabra, en todo Berk. Idiota por permitir que la curiosidad le ganara en lugar de la razón. Idiota por no matar al Stormcutter cuando tuvo la oportunidad. Idiota por curar al dragón y hacerse su amiga. Idiota por creer que Stoick entendería. Más que una idiota por traicionar a su hijo.
Los ojos ya le dolían de tanto llorar y sus mejías ardían.
―Los vikingos no lloran―se dijo en un triste susurro.
¿Pero que importaba ya?
Stoick le dejó muy en claro que ella no es, ni fue, ni será una de ellos. Ella lo sabía desde un principio, así que no entendía por qué le dolía tanto que Stoick se lo hubiera dicho. ¿O tal vez que él precisamente se lo haya dicho era lo que más la hirió?
¿Más como negar todo lo que su marido dijo? Él tenía razón en cada palabra que pronunció y ahora, Stoick iba a matar a Brincanubes para ponerle fin a esto de una buena vez. La venganza que ella no pudo obtener para su hijo la cumpliría él y sin ningún tipo de titubeo. Pobre Brincanubes, él no merecía ese destino...
Apartó sus manos de su rostro para quitarse las lágrimas con la manga de su blusa. Aspiró profundamente para calmar su respiración y cerró sus ojos.
Basta de llorar. Basta de hacerse la víctima en todo y en buscar un "¿y sí?" para todo.
Ella no era una vikinga, así que ya no tenía ninguna razón para seguir todas esas tradiciones. Abrió sus ojos y mostró una mirada decidida y llena de determinación. Se puso de pie y tomó una olvidada hacha que estaba en el interior del Gran Salón y salió de ahí a paso firme.
Caminó lo más erguida que pudo y se dirigió directo a la Arena.
Gobber, Alvin y Spitelout estaban en la entrada del lugar, mirando junto con todos los demás vikingos el asesinato que se iba a cometer que no se dieron cuenta de su presencia hasta que llegó hasta ellos. Antes de decir algo, Valka miró al pobre de Brincanubes amarrado con cuerdas y cadenas, y con lo que parecía ser un bozal de fierro que le impedía aventar fuego. El jadeo que dio hizo que los tres hombres se dieran la vuelta y la vieran.
Como Stoick no les informó nada sobre su encuentro, ellos creyeron que estaba ahí para animar a su marido o algo parecido. Así que cuando Valka le dio a Gobber en la cara con el mango del hacha, supieron que algo no estaba bien.
―¡¿Valka?! ―gritó Spitelout al verla irse directo hacia él.
Valka era muy ágil, así que cuando Spitelout le lanzó un golpe para defenderse de ella, lo esquivó y dando una vuelta sobre ella misma y quedó a espaldas de él, así que le dio una patada detrás de las piernas y luego un golpe más en la cabeza.
Alvin sólo levantó sus manos, indicando que no iba a hacer nada en contra de ella. Valka entrecerró sus ojos y miró al hombre con desconfianza, pues Alvin era alguien que nunca escaba de una pelea. Tal vez pensaba que si luchaba contra ella, Stoick iba a matarlo. No perdió más tiempo y abrió la reja de la Arena.
―No des ni un paso más, Stoick.
Stoick se giró y vio a Valka con un semblante lleno de determinación y un hacha en mano.
―Valka... ―gruñó Stoick.
Los aldeanos comenzaron a murmurar al verla ahí adentro y de que detuviera al Jefe en matar a esa bestia que les arrebató a su hijo.
―No voy a dejar que mates a Brincanubes.
Su declaración hizo que todos se volvieran locos. ¿Valka defendía a un dragón? ¡¿Valka estaba defendiendo al dragón que mató a su hijo?! Stoick frunció su ceño al oírla. Acababa de desterrarse ella sola por sus propias palabras. Él no tenía ninguna intención de contarle esto a nadie, ni a Alvin o Gobber o Spitelout, pues lo que ella estaba cometiendo era una traición y aún cuando era su deber como Jefe castigarla, su amor por ella lo cegó para no tomar esa decisión. Pero ahora que ya lo dijo ante todos, no había nada que él pudiera hacer para dejarla en Berk.
Ignorando todo, Valka dio un grito y corrió hacia Stoick con su hacha alzada. Las personas jadearon asombradas ante la seguridad de ella y no sabían si debían admirarla por irse en contra de su Jefe (¡Su marido!) o simplemente tomarla como una idiota. Tal vez Valka sabía luchar, pero Stoick era todo un experto en el combate y el mejor de todos. Él se hizo a un lado sin mucho problema, esquivando la hacha. Sin embargo, Valka no se detuvo aún cuando Stoick se movió. Demasiado tarde, Stoick entendió que él no era el objetivo, sino el dragón que estaba detrás suyo.
Valka corrió detrás de Brincanubes y de un saltó se trepó a él. Este tipo de bozales tenían su candado en la parte trasera, así que de un hachazo cortó el candando y el bozal se deslizó del hocico de Brincanubes, quedando libre de él. Stoick corrió hacia ellos, pero ya con su hocico liberado, Brincanubes lanzó fuego y Stoick no tuvo más remedio que alejarse para no salir herido.
Entre tanto, Valka ahora cortaba las cuerdas y cadenas lo más rápido que podía. Cuando logró deshacerse de todo, el Stormcutter extendió sus alas en libertad y después rugió con fuerza. Valka notó que la herida de Brincanubes estaba de nuevo abierta, pero parece que no lucía tan grave como para impedirle volar.
Las personas estaban titubeando en adentrarse o no a la Arena, pues no estaban seguros que no tendrían una segunda oportunidad para volver a capturar al dragón y menos ahora con Valka ayudándolo.
Valka se trepó nuevamente a Brincanubes con agilidad y luego gritó:
―¡A él!
Brincanubes sobrevoló el interior de la Arena, dirigiéndose hacia Stoick. Fue entonces que las personas reaccionaron y saltaron al lugar para ayudar a su Jefe, pero ya era demasiado tarde. El dragón tomó a Stoick de los hombros con sus garras y salió por el mismo agujero que le había hecho a las rejas cuando entró la primera vez, alejándose rápidamente de la isla con ambos humanos.
Stoick, quien traía su hacha y quiso cortar una de las garras que lo sostenían, pero Valka intervino ese ataque y el hacha del hombre cayó de sus manos. Luego, ella misma tiró su hacha y rezó de que no le cayera a nadie encima.
―¡Valka! ―gritó Stoick a todo pulmón―¡Bájame de aquí!
Stoick estaba golpeando a puño cerrado la garra de Brincanubes. Él era un hombre de gran fuerza, pero ahora no le causaba ningún efecto al dragón.
Como iba tomado de las garras, él no podía ver el rostro decidido de Valka. Si Stoick no la escuchó por las buenas, ahora lo haría por las malas. Miró en todas las direcciones por donde estaban volando y encontró un pedazo de tierra que simulaba una pequeña montaña. Le indicó a Brincanubes que fueran en esa dirección y cuando se acercaron, el dragón Soltó a Stoick cerca del vacío, logrando sostenerse solamente de la punta del risco. Brincanubes se detuvo frente a él y le gruñó. Cuando Stoick quiso subir, Brincanubes le pisó su otra mano con su garra y Stoick siguió colgando solamente de con una mano.
―¡Valka! ―volvió a gritarle―¡Tienes tres segundos para bajarme de aquí y regresarme a Berk! ¡¿Acaso no sabes las consecuencias que esto tendrá sobre ti?!
―Eso no importa ahora, Stoick. Tienes que dejar que yo te explique...
―¡No escucharé nada de lo que tengas que decirme!
Valka jadeó algo frustrada. Stoick seguía intentando mantenerse bien agarrado del risco, pero no estaba seguro cuándo más podrá soportar.
―¡Deja de ser tan terco, Stoick!
―¡En primer lugar no debiste siquiera considerar secuestrarme! Así que te lo repito Valka, no voy a escuchar nada.
―De acuerdo, entonces no hablaré. Sólo déjame mostrártelo―propuso ella con más calma―Por favor, Stoick. ¿Qué tienes que perder?
El hombre estuvo a un paso de decir que puede perderla a ella, pero guardó silencio por orgullo. Valka extendió su mano hacia él y Stoick la miró por unos momentos. Muchos años atrás, esa misma mano se extendió para él como un modo de ayuda y desde entonces confiaba plenamente en ese gesto.
Soltando un suspiro de cansancio, Stoick tomó la mano de Valka. Brincanubes miró a Stoick con sus ojos en forma de rendija y le gruñó de un modo amenazante.
La mujer tuvo que utilizar ambas manos para poder subir a Stoick y casi ella misma cae de Brincanubes en el intento. Stoick estaba sentado ahora detrás de ella y no lucía nada contento.
―Llévame de regreso a Berk.
Valka sonrió satisfecha al tener a Stoick arriba de Brincanubes.
―Brincanubes, regresemos. Suavemente por favor―dijo Valka mientras acariciaba la cabeza del dragón. El Stormcutter extendió sus dos pares de alas con calma y Valka ahora sonrió con orgullo y después giró su cabeza para ver a su marido―¿Lo ves? No hay nada que temer.
―¿Quién dijo que le temía?
Sin embargo, ninguno de los dos notó la mueca indiferente de Brincanubes.
"Agárrense bien"
Brincanubes despegó con fuerza y volaba a toda velocidad. Valka iba gritando asustada y con mucha fuerza, que estaba segura que su garganta le iba a doler más tarde. Se tuvo que inclinar hacia enfrente para tomarse bien del cuello de su dragón. Con esta era la segunda vez que volaba en Brincanubes, así que no estaba para nada acostumbrada a este tipo de vuelo.
―¡Brincanubes! ¡¿Qué es lo que te pasa?! ―gritó Valka como regaño.
Como la espalda de Brincanubes estaba cubierta con picos, Stoick estaba agarrado a uno de ellos con firmeza. Él estaba haciendo su mejor esfuerzo por no gritar desesperado como su esposa lo hacía, pero sentía que en cualquier momento iba a regresar el almuerzo.
―¡Valka! ―rugió Stoick intentando sonar calmado, pero falló terriblemente. Podía detectarse un poco de miedo en su voz―¡Haz que se detenga!
El Stormcutter comenzó a volar en línea recta con más calma y Valka se rió con nervio.
―Por lo general no es así―dijo ella de inmediato en un intento de calmar a Stoick. Brincanubes comenzó a hacerse hacia un lado y el rostro de la mujer palideció―Ay, no.
Ella volvió a gritar a todo pulmón cuando el dragón comenzó a dejarse caer y giró en el aire, dejando su torso hacia arriba y ellos hacia abajo. Ambos humanos se aferraron firmemente para no caer al mar. Valka lamentaba no haber intentado hacer una silla con protección para Brincanubes. Aún así, Brincanubes pasó su cuerpo entero sobre el mar y luego volvió a acomodarse.
―Brincanubes, ¿qué estás haciendo? ¡Tenemos que caerle bien!
Al parecer el Stormcutter estaba en una negación por hacerle caso a Valka, porque nuevamente comenzó a volar y luego giró.
―¡Eres realmente un reptil inservible! ―exclamó Valka entre las vueltas.
Los siguiente que ocurrió no lo esperaba. Valka logró oír a Stoick riéndose, como si se estuviera divirtiendo. Cuando Brincanubes dejó de girar y continuó volando, giró su cabeza hacia atrás y miró a Stoick con un rostro excitado, con una sonrisa de oreja a oreja.
―¡Otra vez! ¡Esto es divertido!
Ella podía ser toda una aventurera, pero a Stoick siempre le gustó lo extremo. Brincanubes oyó a Stoick y después se detuvo abruptamente y Valka soltó un grito de sorpresa. Cuando sintió ir a una velocidad más tranquila, abrió sus ojos y miró el bello atardecer que adornaba a Berk. Y no solo eso, ellos estaban lo suficientemente alto como para estar rodeado de nubes.
Sorprendida, Valka se soltó del cuello de Brincanubes y alzó su mano para tocar las nubes.
Esto era hermoso.
Stoick también se soltó del pico que estaba agarrado del dragón y también admiró el bello panorama. Ha vivido toda su vida en Berk y jamás lo había visto desde este punto y era toda una hermosura de lugar.
Continuaron volando con calma y el atardecer dio paso a la noche. Una aurora boreal hizo su presencia que dejó a ambos sin palabras.
―Está bien. Lo reconozco―dijo Stoick luego de no haber articulado ninguna palabra en un rato―Esto es... No tengo las palabras para decirte.
―¿No estás molesto? ―preguntó con cierto miedo.
―¿Qué? ―Stoick la miro confundido―Sí. No. Quiero decir... No lo sé. No todos los días tu esposa te rapta con su... loco dragón y te lleva a un vuelo extremo.
Valka sonrió y luego rió débilmente. Aquello fue música para los oídos de Stoick.
―Bueno, al menos no soy aburrida, ¿cierto?
―Uh, supongo que no―Stoick soltó un suspiro y continuó mirando el cielo. Acarició un costado de Brincanubes y el dragón ronroneó un poco al contacto―Val―que la llamara de esa manera le hicieron sentir alivio, eso significaba que no estaba enojado―Admito que esto fue genial, que tal vez sí tengas razón respecto a los dragones. Pero... Pero eso no quita el hecho que fue él quien se llevó a Hiccup.
La sonrisa de Valka se evaporó y acarició con delicadeza la cabeza del Stormcutter.
―Lo sé―dijo ella con suavidad―Sé lo que hizo y me gustaría creer que hubo una buena razón.
―¿Pero qué clase de razón? Hiccup era sólo un bebé. Él no pudo haber hecho algo para merecer ser llevado.
―Ya lo sé―repitió ella un poco más agitada―Es que... No estoy segura, pero yo... ―Valka guardó silencio. Respiró profundamente y se dio ánimos internos. Si lo decía en voz alta, tal vez así sus demonios internos la dejarían de perseguir y por fin encontraría paz interna―Creo que tal vez ya es hora de que deje ir a Hiccup.
Stoick amplió sus ojos con sorpresa. Él, Gobber y casi todo el pueblo le habían comentado lo mismo ya, y ella siempre se disgustaba con todos cuando se lo decían. Oírla decir eso, provocó que se llenara de orgullo mezclado con tristeza.
Tomó el hombro de Valka y ella puso su mano sobre la de él. Ambos se sonrieron con ternura.
Los ojos calmados de Brincanubes se tornaron en rendijas y sus barbas comenzaron a vibrar. Sin previo aviso, el dragón bajó abruptamente y ambos jadearon sorprendidos por el cambio.
―Brincanubes, ¿qué ocurre?
Su vuelo comenzó a acelerarse y se adentró a una inmensa neblina.
"¡Puedo oírla!"
De entre la neblina, ambos pudieron ver a otros dragones volar a su lado. Una Pesadilla Monstruosa de un lado, un Nader del otro. Ambos cargando con sus garras un pescado grande.
―¡Agáchate! ―le dijo Stoick a Valka en un susurro.
Ambos se agacharon lo más que pudieron en Brincanubes.
Más y más dragones siguieron apareciendo y todos llevaban algún alimento con ellos. El corazón de Stoick comenzó a acelerarse de la adrenalina que recorría por sus venas. ¿Sería acaso lo que él pensaba?
―¿Qué está pasando? ―cuestionó Valka en voz baja.
―Rézale a Odín que no sea lo que creo que es.
Valka comenzó a asustarse y puso su mano sobre su dragón.
―Brincanubes, tienes que sacarnos de aquí―los rugidos de los dragones le provocaron un terrible miedo―Parece que traen presas
―Uh, Valka. ¿Y eso en qué nos convierte?
Ambos miraron a un Zippleback y parece que fue el único dragón que notó su presencia, pues una cabeza le señaló a la otra que miraran en su dirección y ambas cabezas entrecerraron sus ojos.
Todos los dragones comenzaron a descender y ni Stoick o Valka gritaron o dijeron algo. Pasaron por diferentes riscos y rocas hasta que llegaron a una isla con un enorme volcán. El lugar era oscuro y podía sentirse un ambiente tenso. Stoick temía por su esposa y Valka por él. Ninguno traía algún arma con el cual se pudieran defender y estaban a la merced de los dragones ahora.
Cuando entraron al volcán, el ambiente era peor. Todo ahora era rojo debido a la lava y había centenales, tal vez miles de diferentes dragones adentro. Dragones grandes y pequeños, de todos los colores posibles. Brincanubes miró a sus alrededores hasta que encontró un lugar en donde poder aterrizar.
Cuando descendió detrás de un pilar, ninguno de los dos se atrevió a moverse ni mucho menos a bajar. Brincanubes salió lo suficiente como para que él, Valka y Stoick pudieran ver hacia la lava. Los dragones sobrevolaban ahí y aventaban toda comida que tuvieran en sus garras, y después se marchaban.
―Es bueno saber que toda nuestra comida termina en un hoyo―dijo Stoick con cierto sarcasmo.
―Pero no se están comiendo nada―continuó Valka.
Un Gronckle que volaba de manera graciosa llegó hasta el centro del lugar y regurgitó un pequeño pescadito. Valka mostró un rostro de disgusto al recordar que Brincanubes la hizo comer un trozo de pescado en ese mismo estado. El Gronckle rascó su oreja sin ninguna preocupación y cuando oyó el gran rugido, abrió sus ojos sorprendido.
Ya estaba dispuesto a marcharse cuando una enorme cabeza salió de entre la lava y con su enorme hocico, tragó al Gronckle como si fuera una nuez.
Stoick y Valka ampliaron sus ojos con terror.
―¿Qué es eso? ―preguntó Valka asustada.
Todos los dragones retrocedieron y lucieron asustados. La cabeza del enorme dragón estaba regresando a la lava, pero se detuvo y volvió a salir, comenzado a olfatear el lugar.
―Brincanubes, tenemos que salir de aquí―le dijo Valka a Brincanubes―¡Ahora!
"¡Foráneos!" rugió la Reina.
El inmenso dragón quiso comerlos de un mordisco, pero Brincanubes fue rápido y salió volando de ahí. Todos los dragones se alteraron y comenzaron a volar al mismo tiempo hacia la salida. La Reina sacó más parte de su cuerpo y cuando estuvo a un paso de comerlos, un Zippleback se interpuso en su camino y el pobre dragón terminó siendo comido en su lugar.
Ni Stoick ni Valka dijeron algo cuando regresaron a Berk.
Notas de la autora: Qué tal chicos! Antes que nada, siento muchísimo no haber subido el Side Story que les comenté, pero tuve una crisis existencial con esa historia y no quise subirla en el estado en que estaba escrito. Luego no me fue ni bien ni mal en el concurso al que entré y tuve otra crisis existencial por un examen del cual no estudié por andar en el concurso y por escribir otra historia...Les agradezco por sus ánimos y también por sus felicitaciones, la pasé muy bien en mi cumpleaños que fue el día 28, no me caí de las escaleras que fue ganancia peeeeeero estrellé la pantalla de mi celular -.- Wooohpieee~
Ahora sí, ¿qué tal les pareció este capítulo? Debo decir que no es uno de los mejores que he escrito, pero me gustó como quedó al final. Nuevamente les agradezco a todos ustedes por sus reviews *reverencia* y gracias por tener la paciencia de esperar este capítulo. Sé que Stoick estuvo demasiado OoC, pero tengo una buena explicación para eso: en las historias que he leído dentro de este fandom, la mayoría plantea a Stoick como alguien terco y gruñón y que sus emociones ganan antes que la razón y que luego dice cosas hacia Hiccup que nos hace hervir la sangre; no digo que eso esté mal y la mayoría de esas historias me gustan, pero como dije, eso es hacia Hiccup. Quiero creer que con Valka a su lado, Stoick es más "suave" y "comprensible" dentro de lo que cabe, tampoco digo que aceptará todo de un solo golpe... Ups! ¿spoiler?
En fin.
Agradezco sus reviews a: Niknok19, Atzuko-san, yami, Saya (casi le atinas a la fecha c;), eli gam, KatnissSakura , LaRojas09, fanatico z, nati, ali nav, Lady Nightmare thmda, Gashicalmy, LightInfinite18 , Aoki, Teresa, dark buterfly, danny naymar 1
Para nati: muchas, muchas gracias, jajja. Te juro de verdad que me sacaste una enorme sonrisa *abrazo* ¡Gracias de nuevo!
Para danny naymar 1: lamento muchísimo en decepcionarte. Es un honor que me hayas tenido en consideración.
Una última cosa. De entre todos los problemas que se llama vida, mi ciudad fue clasificada entre las 50 más peligrosas de todo el mundo. Debo decir que este fue todo un impacto en mi, pues yo sé que en donde vivo es un maldito caos, pero verlo ya plasmado para que todo el mundo lo sepa cambia todo. Ya me he llevado varios sustos que me han hecho llorar al igual que mi familia y amigos, llegando al punto de no detenernos a ayudar a nadie y a gritar, llorar y agacharse cuando un globo o cohete estalla. Ahora, ¿por qué les estoy diciendo esto? Porque les pido por favor que se cuiden bastante. No, tal vez no los conozco personalmente, pero quiero creer que son buenas personas. Y espero de verdad que jamás pasen por estos sustos por los que yo he vivido. No es para nada bonito.
Que tengan todos una muy bonita semana y por favor cuídense.
Saludos~!
