Disclaimer: Glee no me pertenece. La idea original y sus personajes son propiedad de Ryan Murphy.
Epílogo
Es una calurosa tarde en el jardín de los Berrys, pero ni siquiera el extremo sol del verano ha logrado impedir que los dos adolescentes se encuentren (como de costumbre) sentados bajo la pequeña sombra del árbol cercano. Él se mueve un poco, tratando de que sus manos se rocen apenas, y ella no pone resistencia alguna. Han estado así los últimos tres días: tirados uno al lado del otro, sin hablar, sin tocarse, simplemente disfrutando de la compañía. Finn está comenzando a pensar que, tal vez, Rachel nunca será capaz de perdonarlo por la cantidad de idioteces que ha hecho en el último año (mentirle acerca de su relación con Santana, dejarla sin darle chances de redimirse, comenzar a salir con Quinn y perdonar su infidelidad antes de la de ella, y pensar más en su popularidad que en el corazón de Rachel). Y, sin embargo, siempre encuentra pequeños signos de esperanza. En primer lugar, ella sigue invitándolo cada tarde, sólo a él, y pasan horas enteras solos bajo aquel árbol. En segundo lugar, ella le sonríe de vez en cuando, y no opone resistencia cuando él trata de acariciarla o de tomarle la mano.
- Rach, yo quería….
- ¿Nunca pensaste en cómo…?- ambos comienzan y se interrumpen al mismo tiempo, y sonríen por unos instantes (entonces Finn recuerda cuánto extrañaba su risa).
- ¿Qué ibas a preguntarme?- inquirió él, girándose para verla mejor. Rachel también se giró, de tal forma que ambos quedaron de frente.
- No, yo sólo… no era importante. ¿Qué ibas a decirme tú?- contestó, sin mirarlo, jugueteando con el pequeño agujero que había en la manta en la que estaban recostados.
- Bueno… se que ya lo he dicho un millón de veces, y se también que a estas alturas sería razonable que no me creyeras… pero realmente lamento todo lo que pasó en este último tiempo. Lamento haberte lastimado, y haber sido tan inmaduro y egoísta. Sobretodo lamento no haberte ayudado más con el Club Glee y eso.- le dijo, con la voz cargada de sinceridad. Rachel sonrió, y se atrevió a mirarlo por un segundo.
- Si yo… no voy a mentirte, dolió. Pero me ayudó a entender que a ti te hace falta descubrir quien eres, que es lo que quieres. Yo he sabido eso desde que tengo memoria, Finn, pero tu… creo que debes dedicarle más tiempo a entender quién eres tú antes de volver a pensar quienes somos nosotros.- le explicó, algo dolida, mientras volvía a juguetear con el césped que se colaba por el pequeño agujero.
- Ése es el punto. Este tiempo separados me enseño que… que soy mejor persona cuando estoy contigo. Yo se quien soy ahora, Rach. Sé que el Finn que todos quieren que sea (el popular a quien no le importa nadie más que sí mismo) no es suficiente para mi… porque no es suficiente para ti. Soy esta persona que hace lo que le apasiona, lo que ama. Como cantar y jugar al Footbal… y estar contigo. Soy este chico que te quiere, muchísimo, y que se preocupa por ti.- finalizó, acariciándole la mejilla. Rachel cerró los ojos, mientras sonreía un poco, y Finn creyó que había entendido el mensaje. Se acercó un poco más a él, colocando su largo brazo en su pequeña cintura, y abrió sus grandes ojos marrones para mirarlo de frente.
- Sabes que no siempre voy a estar ahí. Que tienes que aprender a ser tu mismo, a enfrentar tus problemas sin la ayuda de nadie.- le dijo, seriamente.
- Lo sé. Por mucho que me duela, lo se.- respondió él, devolviéndole la mirada. Se volvieron a quedar en silencio, ambos con los ojos cerrados, mientras él le acariciaba la espalda y ella jugaba con el cuello de su playera, haciéndole cosquillas en la parte baja de su cuello.
- ¿Qué era lo que querías decirme antes?- preguntó él, algo somnoliento.
- Oh… bueno… quería saber si alguna vez había pensado en un nombre para tus hijos.- respondió, restándole importancia, y Finn sintió un poco de pena al oir como ella no se refería más a los hipotéticos hijos como si fueran de ambos.
- Bueno… siempre he querido tener un niño para ponerle Christopher como mi padre.- confesó él. Ella asintió.
- ¿Y si es niña?- le preguntó, abriendo los ojos para encontrarse con los de él. Finn se mordió el labio, lo que le indicó a Rachel que debía estar usando toda su capacidad.
- No lo sé, no puedo pensar en ninguno.- dijo, rendido, después de un tiempo. Ella sonrió.
- A mi me gusta Amy.- le murmuró.
- Es un lindo nombre. ¿Me lo prestarías en caso de que mi hija naciera primero?- inquirió Finn, tratando de hacerle sentir a ella tan mal como él se había sentido. Rachel lo miró extrañada.
- Creí… creí que estábamos hablando de nuestros hijos.- le explicó, un tanto dolida.
- ¿En serio? ¿Aún… aún quieres que eso pase, después de todo lo que hice?- preguntó él, claramente agradecido. Rachel no pudo evitar sonreír al ver cuán tierno era cuando se lo sorprendía.
- Claro que sí. Aún pienso en esos niños que irán a la sinagoga y usarán esos gorritos.- bromeó. Antes de que supiera nada, Finn la acercó con el brazo con el que la sostenía y la besó, tomándola por sorpresa. Sin embargo, después de unos segundos, Rachel se unió al beso, acariciándole la parte baja de la nuca y dejando que Finn partiera sus labios con su lengua.
- ¿Y eso porqué fue?- le preguntó, cuando ambos se separaron en busca de aire. Finn sonreía de la manera más amplia y brillante que Rachel había visto jamás.
- Yo sólo estoy muy contento porque las cosas vuelven a su lugar. Y por… Amy. Porque se que, cuando llegue, será perfecta. Será nuestra. No hay forma de superar eso.- dijo, entusiasmado. Rachel sonrió, dejando que él la abrazara otra vez y enterrando su cabeza en el pecho de Finn. Así eran las cosas con ellos, pensó. No importa cuánto se desviaran del camino, siempre encontraban las nuevas direcciones para volver el uno al otro.
FIN
Hasta aquí llegamos con "Nuevas Direcciones", pero no se desesperen. En breve estaré publicando "Funny Girl", la continuación de éste historia. Espero que les guste y que la disfruten, gracias a todos.
B.-
