Mi amor por ti
Nota aclaratoria: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen son de Naoko Takeuchi, al igual que la historia, es la adaptación de un libro de María Nestora Telléz Rendón, espero lo disfruten
Summary, El príncipe del Reino de ilusión estaba comprometido con la princesa Serena, sin embargo sus padres cometieron un error que los desterraría para siempre poniendo en peligro la unión de los dos enamorados, sin embargo una esperanza llega a sus vidas, pero para ella Serena tendrá que aprender a pelear por su amor de todos aquellos que se oponen a él, ¿podrá cumplir ella con todas las pruebas que será sometida? O ¿Ella dejará que quienes la rodean acaben con el amor que ella siente por Darién?
Capítulo 24 Las Tres Minas
Al amanecer del nuevo día, la joven pareja despertaba, encontrándose abrazados, su noche de bodas había sido todo lo que ellos esperaba, después de bañarse y vestirse, salieron al jardín donde todavía se seguían celebrando sus bodas, las cuales duraron tres días más, todos los invitados al terminar las ceremonias nupciales se marcharon no sin antes desearle lo mejor a la joven pareja.
La vida de la pareja volvió a su habitual rutina, sin embargo pronto llegó una carta del Rey dirigida a mamá Lupita, pidiéndole que regresara, la extrañaba tanto, si bien era cierto que se vieron en la boda de Darién, mamá Lupita había pasado bastante tiempo lejos de su hogar, debido a que tenía que ayudar para que su hijo y Serena pudieran casarse.
- ¿Qué pasa madre? – preguntó Darién al ver el rostro de su madre al leer la carta que el rey le había mandado
- Tu padre me necesita, me pide que vaya a su lado y ahora que ambos se han casado creo que es el momento de hacerlo – al escucharlo Serena no pudo evitar derramar unas lágrimas se había acostumbrado tanto a mamá Lupita, sin embargo la entendía, pues la señora estaba enamorado de su esposo igual que ella lo estaba de su amado príncipe.
Los días siguientes fueron para ayudar a mamá Lupita para preparar su viaje a Ilusión, llegó el día, una comitiva real había llegado para transportar a la augusta Reina a palacio, todos estaban tristes, hasta Luna la cual se había encariñado dulcemente con la señora
- Serena, pequeña, recuerda que puedes contar conmigo siempre, cada vez que me necesites usa el collar que te regalé y siempre acudiré a tu llamado –
- Gracias mamá Lupita – le dijo la rubia mientras la abrazaba, Luna no podía ni hablar, sólo se la pasaba hipeando, de tanto llanto que tenía, antes de irse mamá Lupita, acompañó a las pastoras a su antigua morada, para dejarles tareas y recomendaciones, después de ello partió con su esposo a su reino.
Los días pasaron, Serena se convirtió en una hermosa ama de casa, Darién por su parte salía todos los días a realizar tareas relacionadas con su labor de príncipe, un día mientras comían
- Serena, mi amor, quiero que me acompañes al monte de las tres minas – El monte de las tres Minas, tenía su nombre porque en él habían tres grandes Minas: La Mina de los Metales, La Mina de las Gemas y la Mina de los Minerales y Combustibles.
- Darién, me alegra el viajar contigo y conocer nuevos lugares – dijo emocionada la rubia, sin embargo al pensar en su nana se quedó callada
- Serena, no te preocupes por Luna, ella también vendrá con nosotros – ella sonrío feliz, pues realmente se sorprendía de cómo Darién adivinaba el más mínimo de sus pensamientos, y trataba de hacerla feliz, por supuesto Serena le comunicó a su nana el viaje, ella estaba feliz, le emocionaba el viaje.
- Andrew, iremos de viaje – le dijo Serena al ver a su amigo
- Lo sé pequeña, pero yo no les acompañaré, tengo que ir a Ilusión por un encargo del Rey, además tienes al príncipe contigo, el te protegerá y te cuidará
- Lo sé, Andrew, realmente estoy feliz por mi viaje, lástima que no puedas acompañarnos
- Si es una lástima, pero habrá tiempo para eso, el Rey me necesita
- ¿te necesita? –
- Así es pequeña, soy uno de los hombres de confianza del reino, además tú sabes que el enemigo no ha sido derrotado del todo, tenemos que prepararnos por si llega atacar – al escucharlo Serena se quedó pálida
- No te asuste Serena, mientras estés con el príncipe nada te va a pasar, el enemigo le teme en verdad al príncipe, nunca lo ataca pues con sólo verlo huyen despavoridos – Serena abrió los ojos, pues jamás pensó que su amado tuviera tal poder, pero el saberlo le daba confianza, siempre se había sentido segura con su esposo, y ahora sabía el porqué.
Andrew partió, antes que ellos pudieran realizar su viaje, días después Darién y Serena, acompañados por Luna y una comitiva salían hacia las Tres Minas, el viaje fue de lo más placentero, el príncipe procuraba que tanto Serena como Luna fueran de lo más cómodas, Luna no pudo evitar comparar el viaje que realizaba con el príncipe con los realizados con Esmeralda y Rubeus, cuando viajaba con ese par de sinvergüenzas ellas tenían que servirlos a ellos, parecían sus esclavas y no sus invitadas, ahora ellas eran las que eran atendidas a lujo de detalle, tanto que no sintieron las inclemencias del viaje a pesar de que tuvieron que atravesar parte del desierto, sin embargo se fueron por un camino que no conocían, un camino completamente nuevo, pues el Monte de las Tres Minas estaba en el extremo opuesto a donde ellas habían vivido.
Durante todo el viaje Darién consentía no sólo a Serena, sino también a Luna, poco a poco el paisaje fue cambiando, volviéndose más rico en vegetación, haciendo que se viera la importancia que tenía ese lugar en el reino de Ilusión
- sus altezas – dijeron las personas al verlos llegar, Serena se sentía cohibida, si bien sabía que era la princesa del reino, jamás había tenido que hacer ese papel hasta ahora, pasaron a un hermoso comedor donde sirvieron ricos manjares, los gobernantes del lugar junto con sus esposas fueron excelentes anfitriones, sin embargo todas las conversaciones se daban en el lenguaje del reino, que gracias a la ayuda de mamá Lupita y Andrew Serena ahora dominaba perfectamente, ella cautivo con su encanto y su sencillez a todos los oriundos del lugar, habían oído de la belleza de su princesa, pero los rumores se quedaban cortos.
Después de la comida, les ofrecieron un paseo por las ciudades de las Tres Minas, para después llevarlos a una hermosa casa rodeada por amplios jardines, estaba en las afueras de la ciudad, debido que a Darién le gustaba disfrutar de la vida del campo, más que de la ciudad.
Al otro día fueron a visitar la primera Mina, la de los metales, aunque en realidad dentro de la Mina había varias Minas donde se extraían en primer lugar metales preciosos como el oro y la plata, pero también había Minas donde sacaban otros Metales, después de visitarlas, fueron llevados a las industrias donde transformaban esos metales en piezas útiles para el reino, por supuesto el oro y la plata servían para realizar las monedas y alhajas, las cuales eran repartidos de acuerdo al esfuerzo y trabajo de cada uno de los súbditos, por supuesto siempre se destinaba una parte para aquellas personas que no podían trabajar tales como los enfermos, los ancianos y los niños entre otros, el padre de Darién educaba a todos sus súbditos con los lemas de el trabajo dignifica a los hombres y mujeres, la educación encierra el tesoro de la paz, la armonía, la equidad, etc. Se podría decir que Ilusión era el reino donde todos deseaban vivir, ahora entendía Serena la importancia de prepararse para cuando le tocara gobernar junto con Darién.
Por supuesto los otros días sirvió para visitar las otras Minas, donde Serena aprendía cada vez más sobre la bondad del Rey y también sobre lo hermoso que era su futuro Reino, Darién le pidió que se quedaran unos día ahí pues necesitaba trabajar en algunos encargos de su padre, por lo que Serena aceptó encantada.
Así pasaron los días, por las mañanas Darién se iba a trabajar, pero llegaba a tiempo para comer con ella, después salía cuando era necesario para terminar unos asuntos, pero procuraba llegar antes del atardecer para dar un hermoso paseo mientras los rayos del sol se despedían de la tierra. Sin embargo un día, Darién no regresó a su habitual almuerzo, Serena le escribió en el corazón para preguntarle qué pasaba, sin embargo no recibió respuesta, pasaron las horas, el príncipe no volvía inquietando el corazón de la joven rubia, cayó la noche pero el príncipe no llegaba, Serena no dejaba de escribirle en su corazón, inquieta por la tardanza del príncipe se comunicó con mamá Lupita, la cual le dijo que no se preocupara, que en algunas ocasiones por las múltiples ocupaciones propias de su puesto, tal vez no podría realizar la rutina que tanto amaba.
Había caído la noche, Serena se hallaba con el alma en un hilo, había algo que le decía que estaba en peligro, entonces escucha que tocan a la puerta, Luna corre abrir, pero antes de que lo haga Serena, con la prudencia que había adquirido gracias a su suegra y a su amigo Andrew la detuvo
- No Luna, no abras, primero veremos de quién se trata – y así lo hizo abriendo el pestillo para saber quien tocaba a su casa a esa hora, al hacerlo se llevó una sorpresa de Susto, frente a su puerta se encontraba Esmeralda junto con su esposo Rubeus, al darse cuenta de que era ella, la rubia cerró la puerta, al darse cuenta la peliverde que su amiga la había ignorado le contesta
- Serena, amiga mía, esposa del príncipe de Ilusión, vine a visitarte – pero Serena se quedó callada, por lo que Esmeralda siguió insistiendo – Por favor Serena, ábreme, quiero saludarte cómo se debe, cómo la princesa del reino de Ilusión
- Esmeralda, vete, no quiero saber nada de ti – expresó firmemente la rubia
- Pero amiga, tus palabras me duelen – mintió la peliverde
- Tú no eres mi amiga, con engaños siempre me apartabas del amor de mi vida, te pido que te vayas, he renunciado a tu amistad –
- Pero Serena, siempre hice lo mejor para ti, además ahora que te has casado no creo que Lord Diamond quiera importunarte con sus pretensiones de amor, él respeta tu matrimonio con el príncipe
- Nuevamente te pido que te alejes de mí, Esmeralda, no quiero volver a verte, lárgate – le grito la rubia, al ver la peliverde que ya nada podía hacer con Serena se dirigió a Luna
- Luna, querida, por favor ábrenos, la noche es muy fría, además no queremos hacerle daño –
- Lo siento Esmeralda, pero Serena tiene razón, ustedes nada más nos engañaban, además nos utilizaban para su provecho – respondió Luna, por un buen rato Esmeralda siguió insistiendo ante las temerosas Serena y Luna, pues sabían que no podían confiar en ella. Al ver Esmeralda que todos sus esfuerzos eran inútiles, les dijo – De acuerdo Serena, quise ser amable contigo, pero no me dejas otro remedio – en ese momento empezaron a atacar la casa, Serena temblaba de miedo,
- Serena, ¿Qué va a hacer de nosotros? - decía Luna
- No lo sé Luna, sin embargo el príncipe no dejará que nada nos pase –
- Pero ¿Cómo lo va a saber? –cuestionó Luna, Serena se quedó pensando pero su nana la sacó de sus pensamientos – avísale a través de su corazón
Serena le escribía a Darién en el corazón, así como trataba de comunicarse con mamá Lupita, no acababa la rubia de poner la última letra, cuando se escuchó la voz de Darién
- Deténganse, no toquen esa puerta – su voz era imponente, pero antes de que acabara de hablar sus enemigos había huido despavoridos
Abrió la puerta y abrazó a Serena para consolarla pues la rubia no paraba de llorar, había tenido un miedo terrible, realmente estaba asustada
- No llores mi amor, lo siento, pero nos tendieron una emboscada, por eso me atrase
- ¿Emboscada?
- Si tal parece, que Lord Diamond está siguiendo nuestros pasos, no soporta que nos hayamos casado, pero de ahora en adelante no nos separaremos, será que será un poco incomodo, pero no puedo dejarte sola, ahora que Esmeralda ha descubierto donde vivimos – La rubia asintió, la verdad no le molestaba acompañar a Darién en sus labores reales, al contrario resultó de mucha ayuda, por lo que el pelinegro estaba feliz de ver cómo Serena se había transformado en lo que siempre debió ser: Una hermosa y digna princesa, capaz de resolver y ayudar en los problemas de su pueblo.
Llegó el día de volver al Bosque del Resplandor Dorado, al irse recibieron un pequeño regalo formado que simbolizaba la Luna y la tierra en un corazón, atados por una guirnalda de rosas, Serena estaba fascinada con esa joya, el príncipe mando ponerla en un broche, el cual colocó a la rubia, se despidieron de los habitantes del lugar, ambos estaban felices por regresar a su amado lugar, pero también estaban temerosos, sabían que la batalla final en contra de Lord Diamond estaba cerca
bueno chicas, les traigo otro capitulo, si estoy actualizando rápido, pero son los últimos capitulos, además que por un tiempo tuve abandonado este fic, así que se los debo, como ven esta vez Serena no se dejó engatuzar por Esmeralda, además el principe la salvó, lo que sí como me di cuenta de que los capitulos quedarían, cortos, cortisismos decide juntarlos, así que sólo falta un capítulo más y el epílogo, los subo en esta semana, gracias por todo su cariño como les dije falta la batalla final, habrá emoción pero no lágrimas, además supongo que ya se imaginan el final verdad?
les deseo lo mejor, los espero en el siguiente capitulo y sobre todo espero sus reviews sobre todo espero que hayan pasaro un hermoso dia de San Valentin y este fic está dedicado a todas mis amigas y futuras amigas de este pagina, las quiero
besos
Cherrie
14 de febrero - 2010
