Heey readers! Lamento mucho la tardanza, pero es que pfff han pasado tantas cosas. Pero todo está bien ahora, o al menos eso espero (:

Woow, muchísimas gracias por todos los reviews. En verdad se los agradezco:

"Camila", "Gertrude", "Susurros", "xXArleenXx", "Isa Cullen", "Miila Cullen", "Nelita Cullen Hale", "Karen", "Lily4ever", "MariellaWaldorf", "KutisHN" & "Dreamy Cullen".

Además, muchas gracias a quiénes pusieron a la historia como favorita y me pusieron como autor favorito, también.

Les dejo este nuevo cap. No es tan largo como el anterior pero sé que les gustará.

Esperaré sus reviews ansiosa. Ojalá y lleguemos pronto a los 100 (:

Por último, tengo dos noticias para ustedes... pero mejor se las revelaré hasta el siguiente cap.

Que tengan una excelente semana. Gracias, de nuevo por el apoyo y nos leemos en un par de días.

- Cezi


Capítulo 25: "Sweet Dreams (Are Made Of This)" - Emily Browning.


Sweet Dreams (Are Made Of This)

Edward's POV

Gotas de lluvia gruesas empezaron a azotar las ventanas de la casa.

¿En verdad esto no era un sueño, una horrible pesadilla?

¡Despierta, despierta!

- ¿Edward? - repitió Bella.

Ella estaba allí, frente a mi, viendo en mi dedo anular un anillo de matrimonio, tomado de la mano con otra mujer.

¿Cómo se podría explicar esto en una forma coherente?

- Bella... - susurré.

Un nudo en mi garganta se formó cuando vi cómo su mirada formaba el rompecabezas.

- Emmett yo... - escuché decir a Rose.

El tipo alto sólo nos miró una última vez y salió de la casa. Rose lo siguió. ¿Ellos se conocían?No quise darle importancia... lo único que importaba ahora era la mujer que amaba.

- Bella déjame explicartelo...

- ¿Eres casado? - pasó desesperada sus manos por su cabello castaño.

- No es lo que tú piensas...

- ¿Eres casado?

- Déjame explicartelo - intenté decir de nuevo.

- ¿Eres casado? - dijo ahora gritando.

Sus ojos chocolates estaban inundados de lágrimas.

Asentí con la cabeza, ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Negarlo?

Yo tenía la culpa de que ella se hubiese enterado de esta forma. Tuve tiempo suficiente para explicárselo con calma, pero no... fui demasidado egoísta. Ahora estaba pagando las consecuencias.

- ¿Cómo pudiste? ¿Por qué? - me miró demandando una respuesta.

- Me enamoré de ti... Lo que siento por ti es verdadero - repuse.

- Todo lo que sale por tu boca son mentiras. ¿Qué fui yo? ¿Tu amante? ¿Tu burla?

- No es así, Bella. Rosalie y yo jamás...

- Ahhh, Rosalie... ¿o debería decirle Señora Cullen? - gritó histérica.

- ¡Escúchame! - le tomé el rostro a la fuerza - Te amo, Bella. Lo nuestro... lo nuestro fue demasiado lejos, pero no me arrepiento de nada, ¿me oyes?

- Todo fue una mentira. Tú sabías bien cómo me sentía con el divorcio de mis padres y no te importó; tú eres un hombre casado y no te importó. ¿Qué dice eso de mi? ¿de ti? ¿de lo que tuvimos? - sus labios temblaban de la impotencia.

- Traté de decirtelo... bueno, quería decirtelo, las mentiras se acomulaban y temía que pasara exactamente esto... ¿no entiendes? No quería perderte.

- ¿Cómo me vas a perder si jamás me tuviste?

Su comentario erizó mi piel.

- Yo te amo, así como tu me amas a mí... Nos pertenecemos, Bella - no pude más y me eché a llorar sin apartar la vista de ella.

Bella caminaba en círculos, no paraba de llorar.

- Eres casado, Edward - respondió - Pensaba en dejar todo por ti... Ir hasta el fin del mundo por ti... ¡¿cómo puedes decir siquiera que me amas, si me mentiste todo el tiempo? ¿cómo pudiste hacerme esto?

- Todo lo que te he dicho es verdad... Escúchame... Rose y yo... nos casamos, pero no porque nos amáramos, ella quería salir de Londres, su madre y mis padres planearon nuestra boda.

Bella miraba al suelo, negando con su cabeza todo el tiempo.

- Ella y yo jamás hemos estado juntos, nuestra relación es de hermanos... Tienes que creerme. ¿Qué puedo hacer para no perderte?

- ¿Qué esperas que pase? ¿Uhmm? - me retó - ¿Quieres que las cosas regresen a la normalidad? Vamos a considerarlo sólo un momento, ¿si? Tú presentas a todos a tu hermosísima esposa, juegan a ser el matrimonio más feliz del mundo; y luego regresas a mi casa para acostarte conmigo, ¿te parece? yo juego el papel de la amante, del hazmereír de todos.

- Bella... por favor para.

Sus comentarios sarcásticos continuaban.

- ¿Es ése el papel que yo jugaba, Edward? ¿Tu amante?

- Estás malinterpretando todo, Bella.

- No, tú estás confundiendo las cosas

- ¿Qué hago, Bella? Dime, ¿qué hago? No quiero perderte - dije desesperado.

Me dedicó una mirada de odio, nunca nadie me había mirado así.

- Debíste pensarlo antes - murmuró fría.

Se alejó de mi y se encerró en una habitación.

Me quedé en shock por varios minutos. Aún rogaba que todo fuese una pesadilla.

Podía escucharla llorar tendido del otro lado de la puerta. Me partía no poder acercarme a besarla y decirle lo mucho que la amaba.

- Bella, ábreme... por favor - lloré.

- No quiero volver a verte nunca más - gritó Bella desesperada - Te odio.

- No, no por favor... Necesitamos hablar. Te amo, Bella... Te amo.

- Vete. Vete - gritó otra vez - No quiero volverte a ver nunca.

- ¿De qué hablas? Yo te amo. Por favor, Bella tienes que escucharme.

- Vete. Vete - su voz desgarrada insistía que me alejara de ella.

Seguí al pie de la puerta, llorando y reprochandome todo el daño que había causado.

La lluvia no paraba.

Quedamos en silencio por varios minutos. De repente un rush de adrenalina me invadió.

- ¡Bella, abre la maldita puerta! ¿Bella? ¡Bella!

Jasper apareció de la nada, casi olvidaba que estabamos en su casa.

- Edward, deja las cosas como están. Será mejor que te vayas.

- No pretendo irme... ¿Bella? ¡Bella!

- Sólo vete, Edward - escuché desde la habitación.

- No voy a irme hasta que hablemos... tenemos que hablar.

La puerta se abrió de golpe.

- ¿De qué debemos hablar, Edward? ¿De qué? - demandó.

Me arrodillé y besé sus manos sólo para que ella me respondiera con una bofetada.

- No te quiero volver a ver, ¿entendiste? Nunca... ¡Nunca!


Rosalie's POV

- Por favor, Edward. Ya vámonos - susurré desesperada.

- Si. Creo que es el momento oportuno.

Buscamos nuestros abrigos en la habitación donde Alice los había dejado. Tomados de la mano y compartiendo una sonrisa nos acercamos a la puerta principal donde estaban recibiendo a sus invitados.

- Jacob no debe de tardar - murmuró una voz femenina.

Dimos vuelta en el pasillo y mi sonrisa se transformó en una mueca llena de horror.

Los invitados eran una mujer menuda de cabello castaño y Emmett...

Mi cerebro no reaccionaba. ¿Esto en realidad estaba pasando?

- ¿Edward? - preguntó la mujer confundida.

- Bella...

No sabía si reír de histeria o echarme a llorar, ¿en verdad esto esta pasando?

Emmett me miraba consternado. Traté de verme desde su perspectiva. Estaba tomada de la mano de un joven, usaba mi anillo de bodas, y sobre todo, había mentido sobre dónde pasaría el día.

Tuve miles, no millones de oportunidades para ser honesta con él. ¿Por qué no lo hice antes y así me ahorraba esta humillación? ¿Qué podía hacer para que Emmett no me odiara? ¿Qué mentira seguiría ahora?

Mi corazón se rompió en mil pedazos cuando su mirada se dirigió únicamente a mi dedo anular. Yo era una mujer casada...

¿Por qué no paré la farsa a tiempo? - me reproché.

Lo miré a los ojos para que entendiera...

La lluvia no paraba afuera. Podía ver los relámpagos reflejados en las ventanas.

Todo se congeló.

- Emmett yo... - susurré temerosa.

Me dedicó una mirada que paralizó mis huesos. No era de confusión o tristeza... Era odio.

Sin decir nada salió de la casa. Yo lo seguí.

Bajó las escaleras enfadado.

La lluvia fría nos empapó en cuestión de segundos.

- Emmett, por favor. Espera - grité tras de él.

Lágrimas rodearon mis mejillas, eran tan gruesas que podrían confundirse con la lluvia que azotaba mi cara.

- Emmett, te lo suplico. Para - traté de correr para alcanzarlo.

Él frenó de repente. Lo rodeé para tenerlo frente a mi.

Su cara estaba igual de empapada que la mía, los dos nos miramos y lloramos en silencio bajo el frio y la lluvia.

- ¿Por qué? - susurró.

- Emmett, tienes que escucharme...

- ¿Alguna vez significó algo para ti?

- ¿De qué hablas? Tú eres todo para mi. Te amo, Emmett.

- ¿Por qué no lo pensé antes? Tu actitud sospechosa, el hecho de que no quisieras hablar de ti... todo tenía sentido y fuí tan estúpido que no lo vi.

- Lamento no haber sido lo suficientemente valiente para confesarte todo, pero tenía miedo de perderte. Eres lo mejor que me ha pasado - sollocé.

La lluvia no paraba, pero ninguno de los dos nos movíamos del pavimento.

- Eres una mentira... todo lo que tu eres es mentira - me miró de manera fría.

Él tenía razón, yo había construido toda una red de mentiras, fuí egoísta al querer retenerlo a mi lado.

- No quería perderte... No tenías que enterarte de esta forma - susurré.

- ¿De qué forma querías decírmelo? - su voz estaba llena de ira - ¿Me invitarías a tu cena de aniversario? ¿O me lo dirías cuando fuese a nacer tu primer hijo?

- No quiero perderte... No voy a perderte... Yo soy tuya - repetí varias veces como una demente.

- Me perdiste... Nunca fuiste mía.

- Soy tuya, soy tuya - repetí de nuevo.

Tomé sus brazos y los puse en mi cintura. Él se safó de mi abrazo.

- Rosalie.

- No me dejes, por favor. Sé que mentí, sé que te lastimé pero no puedo perderte.

- Rosalie - volvió a decir sin ningúna expresión en su rostro.

- Lo prometiste... Prometiste que no me dejarías... Prometiste que siempre me ibas a amar - lloré.

- ¿Qué iba a saber yo? - gritó - Eres una mujer fría y superficial. ¿Tienes miedo de ser como tu madre? Pues malas noticias: eres exactamente como ella; mueves gente a tu alrededor, juegas con sus sentimientos a tu antojo. Tu padre debe de estar muy decepcionado de su linda princesa de plástico.

Sus palabras me hirieron y clavaron en mi corazón millones de agujas.

- No te atrevas a hablar de mi padre... - susurré.

- Deberías volver a Londres con tu querido esposo, dile que te compre millones de joyas... No eres nada... Vacía... Nada.

- ¿Cómo te atreves?

Sabía que él estaba molesto conmigo y tenía todo su derecho, pero no tenía porqué hablarme de esa forma.

- Bienvenida al mundo real, Rosalie.

- ¿Crees que sabes algo de mi? No tienes idea de todo lo que he pasado - grité furiosa - Mi madre me casó por la fuerza con un hombre que jamás amé, fui forzada a vivir esta vida falsa, ¿crees que has sufrido? No tienes idea. No tienes idea de lo que es sufrir la muerte de la única persona que te ha querido.

Emmett me miraba con ojos llenos de asombro y consternación.

- Lo lamento - susurró - No debí tratarte así.

Por un momento pensé que la pelea había terminado. Que el me había perdonado y que todo regresaría a la normalidad.

Me acerqué para abrazarlo pero él se safó de nuevo.

- No quiero... No quiero volver a verte nunca más - soltó de pronto.

- ¿Qué? - dije hiperventilando.

Me miró a los ojos por última vez y, sin decir nada, se alejó y en cuestión de segundos lo perdí de vista.

- ¡Lo prometiste! - grité llena de amargura - ¡Lo prometiste!

Caí en la oscuridad.

Me arrodillé aún bajo la lluvia y me eché a llorar.

No me importaba el frío... Lo había perdido... Lo perdí a él.

- Emmett - susurré - No me dejes.

Y me quedé allí, tirada en la calle. Sin ningún tipo de esperanza.

Sentí que pasaron horas y la lluvia no cesaba.

No sé cómo, pero recuperé fuerza y con la poca que tenía, regresé a casa.

Cuando llegué allí, una figura descansaba en el porche.

Edward lucía pálido y sin vida.

Me acerqué hacia él y al hacerlo nos miramos a los ojos por varios segundos.

- Debemos hablar - susurré.