Esperó pacientemente en la puerta que daba al hogar de los Dupain-Cheng mientras a su espalda podía escuchar los murmullos de los niños que se apresuraban a llegar a los lugares donde les entregarían sus dulces de aquella noche, así como varios cumplidos de estos o de los propios padres ante su "Disfraz" tan similar al de Chat Noir.
Ante aquellos comentarios no pudo más que contestar con un simple gracias levemente apenado, pues no habia forma en aclarar la situación porque en efecto, él era Chat Noir.
Pero al ser la noche de Halloween, era realmente natural que las personas confundieran su apariencia heroica con un disfraz lo bastante bien elaborado. Cosa que lejos de molestarle, le generaba un alivio en su cabeza, pues había tenido razón.
En esa noche podría salir por las calles sin que la gente lo viese como el héroe que era, podía ser un chico cualquiera que salía a pedir dulces, pues si lo llegaba a hacer como Adrien para estar con sus amigos (escapándose, como sería lo más obvio) sus fotos no tardarían en circular en la red.
Pero de esa forma, podría circular con libertad.
Y tener una cita medianamente normal con Marinette, agregó a su pensamiento y de inmediato sus mejillas se sonrojaron por completo.
Ante aquello comenzó a sentir sus piernas temblar ¿Aquello era realmente una cita? Bien, a ciencia cierta no lo sabía ¡Pero vaya que esperaba que lo fuera! De una u otra manera, ella se había introducido en su corazón sin que él mismo se percatara de aquello, Plagg incluso mencionaba que quizás habia ocurrido mucho antes de que siquiera pudiera pensar en la posibilidad, pero que su torpe cabellera rubia parecía nublarle todo en su mente.
Y poco a poco sabía que las cosas entre ellos habían cambiado.
No simplemente porque el trato entre ellos realmente demostraba un cariño diferente, sino también por aquellos besos que habían compartido con anterioridad durante las noches en las que de cierta manera se las arreglaba para preparar algo lindo para ella, o incluso dándole un recorrido nocturno por la ciudad vigilando que ningún tipo de cámara captaran sus acciones por el hecho de no desear ponerla en peligro.
Así como en las ocasiones en las que tomaba su mano entre la suya mientras simplemente se encontraban sentados en el suelo charlando de cualquier cosa que surcara en sus labios o disfrutando del agradable silencio entre ellos.
Quería tener una relación normal con ella, no solamente a través de la máscara de héroe. Pero Marinette, a pesar de que él podía ver en sus ojos que deseaba saber, se negaba a que le revelara su identidad; Momentáneamente, como ella decía.
Y no podía culparla, fuese lo que tuviesen, la seguridad de ambos se vería afectada sí ella supiera quien era.
Por eso ese evento en específico le había hecho mucha ilusión, aunque significara que tuviese que ser algo egoísta y que ella pasara la noche pidiendo dulces a su lado y no con todos sus amigos del instituto.
― Muchacho, me alegra ver que eres puntual ― la puerta que daba para llegar al hogar de Marinette se habia abierto, dejando ver al padre de la adolescente en esta mostrando una amplia sonrisa ― A diferencia de cierta señorita ― agregó con cierto toque de humor, logrando que una sincera sonrisa saliera de los labios de ambos.
― Estaba algo ansioso por esto, a decir verdad. Usted sabe que, bueno, esto es difícil por la situación en la que nos encontramos y ― Chat Noir paró en seco al sentir la mano de Tom sobre su hombro, quien le daba una mirada para que tranquilizara sus nervios.
― No niego que estoy emocionado así como algo angustiado por lo que tienen ustedes dos, muchacho ― confesó el hombre con un tono de voz suave ― Pero confió en mi hija, así como confió en que tú podrás cuidarle ante cualquier situación.
Chat Noir asintió energético ante las palabras del hombre, sintiendo que estas le habían llenado de gran valor su pecho, pero antes de que pudiese responder, escuchó una dentro del lugar que intentaba sonar molesta.
― No necesito que me cuiden, puedo hacerlo sola ― soltó con un tonó fingido de molestia al igual que toques de egocentrismo en este a la par que se ponía al costado de Tom Dupain.
Chat Noir la observó, ella había desenfundado un florete de utilería haciendo un ademan de saber utilizarla, y al observar aquel disfraz que ella habia guardado recelosa durante un par de semanas, no pudo evitar soltar una sonora carcajada.
Marinette llevaba una ropa que podía asemejarse mucho a la que mostraban las ilustraciones de los tres mosqueteros, solo que tanto como sus pantalones, camiseta holgada y sombrero eran de un color negro intenso.
Aunque dos cosas distaban bastante para afirmar que Marinette en efecto estaba disfrazada de un mosquetero; en primer lugar, de su sombrero parecían sobresalir un par de orejas felinas y llevaba unas botas de color gris realmente más grandes de lo necesario para su pie. Añadiendo que en sus mejillas llevaba dibujadas de cada lado tres líneas, simulando los bigotes de un gato.
― Sí, creo que he entendido el punto ― atinó a decir Tom, intentando no soltar una carcajada como Chat Noir lo hacía en esos instantes, pues él ya había reído lo suficiente en la parte de arriba de su hogar.
Su hija se habia esmerado en ese disfraz; El gato con botas, y ante sus ojos era más que obvio que lo hacía para ir acorde con cierto héroe felino, aquel que en un principio había proclamado que realmente no tenía sentimientos románticos hacia ella, pero ahora mismo se encontraba en su puerta listos para salir en una especie de cita.
Su primera cita oficial era algo más acorde a ello.
― ¡Chat Noir! ― regaño Marinette, aunque realmente ella habia comenzado a reír también. Habia obtenido el efecto que buscaba en él, cosa que le hacía realmente feliz.
― Lo siento princesa, es que te vez miauravillosa, pero creo que por ahora no podré llamarte princesa ¿Qué tal gatita? ― cuestionó llevando su mano hacia el frente en señal de galantería.
Ante su comentario, ambos adolescentes escucharon un carraspeo proveniente de Tom, quien los observaba con su ceja arqueada ante tal comentario.
― ¡Y-yo realmente lo siento! ¿Eso sonó mal? En mi mente sonaba diferente ― se intentó disculpar de forma rápida mientras movía sus manos de forma aleatoria realmente nervioso.
Tragó saliva debido a ello, pero al escuchar la risa producida por el mayor se relajó un poco.
― Te entiendo, me pasó algo similar cuando comencé a salir con Sabine ― comentó con una sonrisa en su rostro.
Marinette simplemente pudo suspirar, caminando hasta encontrarse a un lado de Chat Noir, tomándolo por el brazo.
― Entonces, ya que hemos pasado un momento algo vergonzoso ¿Podemos irnos? ― cuestionó, observando a su acompañante quien asintió, sintiéndose nervioso ante su repentino contacto.
Cuando se despidieron del mayor y caminaron varias cuadras hasta encontrarse alrededor de un tumulto de gente, las manos de ambos se entrelazaron.
Chat Noir había pensado seriamente que el disfraz que Marinette portaría esa noche sería algo referente a una serie que ambos estaban realmente fascinados; falsamente habia pensado que su disfraz secreto se trataría de Sailor Moon y que de una u otra manera se las arreglaría para pegarle una estampa de luna dorada sobre su frente para que los trajes de ellos hicieran juego.
Nunca imaginó que le sorprendería con un disfraz del gato con botas, siendo que él mismo al ser Chat Noir también cumplía con las especificaciones de aquel nombre.
Y que de cierta forma Marinette había buscado acoplarse a él, no al revés.
Al pedir los dulces en la primera residencia y recibirlos, ambos sonrieron en conjunto.
― Te queda mejor ser un gato que lleve botas de lo que a mí, ¿Lo sabias? ― le susurró en su oreja, haciendo que un rubor apareciera en el rostro de ella.
Algo que él habia comenzado a adorar; más cuando quien causaba aquello era él.
― ¿Mencionas que en la relación yo llevo las botas? ― inquirió ella, observándolo de reojo.
Chat Noir guardó silencio durante unos instantes, pues nunca habían llamado a lo que tenían algo parecido a una relación. Pero él realmente quería que lo fuera.
Y él que Marinette lo sacara a relucir de esa forma, simplemente lo dejo sin respiración, en el buen sentido.
― Pues sí, parece que tú eres la que lleva las botas de nuestra relación, princesa ― hizo una pausa, atreviéndose a besar la palma de ella ― ¿O por ahora es gatita?
Ante aquel comentario soltado por parte del héroe con un tono por demás pícaro logró que sus mejillas acentuaran su color carmín, antes de regañarlo por aquella frase tan atrevida.
Aunque en esos momentos no tuviera nada de mentira debido al disfraz que llevaba.
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Me atrasé horrible con mi mes Marichat debido a que llegó mi novio y pues estuvimos ocupados con muchos eventos familiares, añadiendo que ya es mi última semana del semestre!
Me pondré al corriente entre mañana y pasado para terminar el mes como el ship manda uvu
