Disclamer: Los personajes y los escenarios del instituto Sweet Amoris son extraídos del videojuego Amour Sucré propiedad de Beemov, y su creadora Chinomiko. Esto lo hago sin fines de lucro.
Capítulo 24:
La venganza acaba de comenzar.
El amanecer iluminó poco a poco el invernadero, Rodolfa despertó encontrándose a Rocío y Lysandro charlando muy a gusto.
-¡Hola!- los saludó llamando su atención.
-Buenos días demonio, ¿ya puedes moverte?- le preguntó él, con unas enormes ojeras pero sonriendo ampliamente.
Ella se incorporó –¡Si, ya puedo!- asintió feliz.
-Ya amaneció- comentó Rocío –Es hora de que me marche...- murmuró con tristeza, nunca había podido charlar con un chico tan a gusto como con él.
-Nos volveremos a ver- aseguró Lysandro –. Y tranquila, encontraremos la forma de que descanses en paz.
Ella asintió sonriéndole –Espero verlos pronto- se despidió y desapareció.
-Demonio...- la llamó Lysandro.
-¡¿Si?!- preguntó ella corriendo hacia él, con Paco en sus brazos.
-Hoy no voy a asistir a clases, necesito dormir, si alguien me busca diles que mañana los atiendo- ella asintió –. Hasta mañana demonio.
-¡Chau!
Él se marchó y ella buscó algunos insectos para que Paco desayunara.
Castiel y Debrah llegaron juntos al instituto, él estaba algo preocupado ya que sus amigos no regresaron esa noche, sin embargo al ver un par de casilleros tirados a mitad del pasillo, con libros cuadernos y útiles escolares regados por doquier, mientras la directora se llevaba a Rodolfa de arrastro a la dirección gritándole furiosa, se tranquilizó. Eso lo explicaba todo, se habían quedado en la escuela haciendo desastres, entonces estaban bien.
Debrah y él entraron a clases como por variar un poco, un rato después ella le pidió al profesor que la dejara salir al baño, Castiel se preocupó un poco al verla irse, pero tal vez la pizza le cayó pesada o algo por el estilo.
Rodolfa entró al baño de mujeres cargando dos baldes, una escoba, un lampazo, además de algunos trapos y demás artículos de limpieza. La directora, luego de la reprimenda de turno, que a esta altura era una costumbre diaria, le ordenó limpiar todos los baños.
-Buenos días señora Lorraine, habla Debrah, ¿me recuerda?- escuchó una voz provenir desde el interior de uno de los baños –¡Oh, que dulce, yo también la extraño! Lo sé, regresé hace unos días, he estado cuidando de él desde entonces...
Rodolfa pasaba un trapo por la zona del lavamanos llevando un pañuelo en la cabeza, mientras escuchaba la charla de Debrah sin darle importancia.
-Pues... está bien...- continuó Debrah con un tono inseguro en su voz –No sé si debería decirle... Es que no quiero que él sepa que se lo conté, usted sabe cuanto lo amo, y las cosas no han estado bien entre nosotros desde que llegué, él ha cambiado mucho, temo perderlo...
Rodolfa ya estaba tratando de lavar el piso, pero usando un solo brazo le era complicado –¡Estúpido yeso!- pensó mirándose el brazo decidida.
-¿No le dirá?... Oh gracias... Entonces si le contaré, verá, él está viviendo con una chica, no sé que haya entre ellos... Si, claro que estoy celosa, pero esto va más allá de eso...- aseguró –Esa chica es una delincuente, se droga, fuma, bebe, roba y golpea gente... Todo un ente, además según sé ha estado en un psiquiátrico...
-¿Quién será esa persona tan malvada?- se preguntaba Rodolfa mientras se mordía el yeso en un intento por quitárselo.
-¡Lo sé! ¡Es terrible! ¡A mi también me asusta mucho que se relacione con alguien así!- exclamó fingiendo desesperación –No señora, hablar con él no funcionará, lo he intentado tantas veces... ¡Incluso terminó conmigo por ella! Escuche... detesto lo que voy a decirle, y lo he pensado mucho antes de decidirme a llamarla... Pero... creo que la única alternativa es que viva con ustedes, así podrán vigilarlo... Si, sé que de esa forma no podría verlo todos los días, pero sólo quiero su bienestar.
-¡Lo logré!- festejó internamente Rodolfa, cuando logró quitarse el yeso, y se puso a dar golpes al aire con el brazo lastimado en un intento por recuperar la movilidad, y lo más importante, la fuerza... Cuando viera a Ken podría golpearlo con ambos puños.
-Claro que se negará, pero sé que ustedes, sus padres, lo convencerán... Castiel es un gran chico, pero esa mujer está llevándolo por el mal camino- aseguró –. Si lo que le digo no es suficiente llame a la directora, ella le hablará sobre su historial, pregunte por Rodolfa.
Rodolfa le abrió la puerta asustándola y haciéndola gritar –¡Hola!- la saludó.
-¡¿Qué haces aquí?!- le gritó tapando el micrófono del teléfono –Eh... Señora Lorraine, debo irme, piense en lo que hablamos, hasta pronto- se despidió de la mujer y colgó.
-Dijiste mi nombre, estabas llamándome- explicó Rodolfa con el lampazo en la mano acercándole el trapo de piso todo mojado y sucio.
-¡Aleja eso de mi rostro!- la empujó y salió del estrecho baño –¡Ahora dime cuanto escuchaste de lo que hablé!- le ordenó
-Cuanto escuchaste de lo que...- repitió Rodolfa.
-¡No estoy bromeando!- exclamó Debrah tomándola por el cuello clavando levemente las uñas en su piel –¡Dime ahora mismo qué escuchaste!
-Escuché que...- dijo pensativa muy tranquila –Hablabas de una persona muy mala, que se drogaba, robaba y...y... ¡Violaba niños!- se inventó.
Debrah la analizó con la mirada unos segundos –Esta idiota no se sabe ni la tabla del dos... no es un peligro- pensó soltándola –. ¡No vuelvas a escuchar tras las puertas!- le advirtió saliendo del lugar.
-No sabía que la mamá de Castiel se llamara Lorraine- comentó Rodolfa como si tal cosa logrando que Debrah se detuviera y abriera los ojos muy grandes, al sentirse descubierta –. El masoquista se sentirá muy feliz cuando su mamá lo llame para pedirle que regrese con ella- comentó feliz recogiendo las cosas del aseo para marcharse.
-¡Si le dices algo de esto a Castiel te mataré!- la amenazó viéndola con furia.
-Inténtalo- le sonrió Rodolfa con un brillo especial en la mirada, casi parecía estar desafiándola –¡Sería muy divertido!- exclamó luego con su despreocupación usual, levantando la escoba emocionada por poder volver a usar su brazo.
-No estoy bromeando... quedas advertida- sentenció Debrah marchándose desconcertada –Esa maldita parece más peligrosa de lo que creí... acabaré con ella lo antes posible.
Kenti miraba preocupado hacia el pupitre de Amber, había faltado a clases ese día, eso era muy extraño, sus amigas se veían incómodas, sin saber que hacer sin su líder, podría jurar que a la hora del almuerzo intentarían tragar los sándwiches por la nariz o algo así.
-Seguramente sólo está enferma...- pensó viendo entrar a esa chica llamada Debrah nuevamente al salón, apenas se sentó ella y Castiel comenzaron a cuchichear.
No había visto a Rodolfa en todo el día, pero eso no era raro, ella solía andar por ahí haciendo travesuras. Se veía tan linda y tierna con sus mejillas sonrosadas y su sonrisa inocente, mientras echaba tachuelas en los asientos de los pupitres o ataba alambres de púas alrededor de los casilleros. Volvió a mirar hacia el asiento de Amber, no podía quitarse ese sentimiento de culpa, ¿y si no había ido por su culpa? Era completamente improbable, pero no estaría tranquilo hasta que confirmara que el motivo era otro.
El timbre de salida sonó, y poco a poco el salón fue vaciándose, él continuaba sentado sin saber qué hacer, pero por más que le daba vuelta al asunto no había otra opción, debía averiguarlo con Nathaniel. Salió del salón rumbo a la sala de delegados, pensado una buena excusa, debía preguntárselo de una forma que no pareciera que él estaba interesado ni nada por el estilo.
-Eh... Hola...- saludó a Nathaniel entrando a la sala de delegados.
-Buenos días, Kentin- respondió Nathaniel dejando sus papeles sobre la mesa y mirándolo con su cordial sonrisa –¿Se te ofrece algo?
-Eh... si, yo... este...- comenzó a balbucear –¡Debí pensar en algo antes de entrar!- se pateó mentalmente mientras Nathaniel lo miraba sin comprender –¡Quiero saber cual es el menú de la cafetería!
-Pues... aún no he ido a comer pero debe ser...
-Bueno si no sabes no importa...- lo interrumpió sin darse cuenta, y se quedó allí pensando en como decírselo.
-¿Necesitas algo más?- preguntó Nathaniel algo confundido con esa actitud tan rara.
-T...tu hermana...- dijo finalmente optando por ser directo -¿Por qué no vino hoy?
-¿Amber?- preguntó Nathaniel frunciendo el ceño –¿Por qué quieres saber eso? Que yo sepa ustedes no son amigos ni nada.
-¡No, claro que no somos amigos! Solo que... bueno... no la vi, y tenía curiosidad, quería saber si estaba enferma o algo.
-Francamente no tengo idea- confesó –. No creo que estuviera enferma, ayer llegó y se encerró en su habitación, no ha salido desde entonces- murmuró algo fastidiado ya que su padre le había hecho pagar a él por los caprichitos de su hermana.
Ken bajó la mirada, ahora si se sentía oficialmente culpable –Gracias Nathaniel...- murmuró y se marchó algo apenado.
El delegado se quedó viéndolo irse con una ceja levantada –¿Mi hermana le habrá robado algo y por eso no quiso venir?
-¿Qué sucede Debrah?- preguntó Castiel viéndola preocupado –Estás muy pálida... ¿No te sientes bien?
-¡No, claro que no, estoy perfecta!- exclamó mirando a todos lados nerviosa –Si a esa idiota se le ocurre abrir el pico estaré en problemas...
-Insisto- le tocó la frente –. No te ves bien- aseguró, pero en ese momento su celular sonó –. ¿Mamá?- preguntó extrañado leyendo la pantalla.
Ella lo miró con atención, algo nerviosa, pero disfrutando el momento, su plan saldría bien, estaría en primera fila para ver la caída de ese maldito que no la valoraba, y cuando estuviera de rodillas le daría el golpe de gracia.
Él escuchó unos minutos a su madre, su rostro se notaba cada vez más confundido –Mamá... ¡No mamá...! ¡Espera...!- intentaba detenerla pero por lo que Debrah podía escuchar desde su lugar, la mujer estaba realmente enojada –¡¿Irme?!- preguntó él finalmente.
Bajó la cabeza de inmediato, desde el ángulo de ese tonto se vería afligida, pero en realidad estaba sonriendo ampliamente, el plan era perfecto, su infierno estaba comenzando.
-¡Mamá, no sé de donde sacaste todo eso!- exclamó él mostrándose bastante molesto –¡Pero no me iré! ¡Aquí tengo a mis amigos, mi novia, mi casa, mis cosas!- la mujer continuó hablando pero él la interrumpió –¡Nada de eso! ¡No es una delincuente y mucho menos una drogadicta! ¡Sólo es una niña tonta que no tiene donde vivir! ¡No mamá... no me iré de aquí!
La campana que anunciaba el fin del receso sonó, pero Castiel continuaba discutiendo con su madre, Debrah tampoco entró a clases, esperó pacientemente a que él colgara. Cuando lo hizo, de mala manera y casi arrojando el celular al suelo por supuesto, ella se acercó.
-¿Qué sucedió?- le preguntó demostrando preocupación.
-Mi madre habló con la directora- espetó furioso –. ¡Cree que Rodolfa es una chica peligrosa! ¡Que es una mala influencia para mi!
-¡Oh... cielos...! Pero gatito, tranquilízate- le pidió acariciándole el brazo –¿Qué quiere que hagas? ¿Por qué hablaste de irte?
-¡Porque eso quiere! ¡Dice que mañana me envía el boleto de avión! ¡Que me quiere lejos de esa chica y de esta escuela!
-¡No! ¡Por favor Castiel! ¡Eso te alejará de mi! ¡No soportaría perderte!
-¡Claro que no me iré! Tranquila...- la abrazó –Me quedaré aquí contigo.
Ella se aferró a él aparentemente muy necesitada y asustada, con su cabeza enterrada en el pecho de él se permitió sonreír –¿Crees que te lo dejaré tan fácil? Pagarás por todo, idiota...
-Ah... ¡Un Bellsprout!- exclamó Armin.
-No, se llama Paco- negó Rodolfa con su planta.
Alexy observaba el invernadero en el que los tres se encontraban, tenía mucha curiosidad por esa chica tan rara y acabó arrastrando a su hermano con él a saludarla, pero ahora parecía que el que más se divertía era Armín.
-¿Evolucionará en un Weepinbell?
-¡¿Un wipinbel? ¿Qué es eso?
-Es...- él miró alrededor a ver si encontraba alguna planta parecida, pero entonces divisó a una chica con un gran block de dibujo que los observaba tímidamente desde un rincón –¡Oye tú! Si tú, ¿nos prestas una hoja y un lápiz?
-S... si...- asintió Violeta algo cohibida, acercándose a ellos, con precaución por esa chica que tan "buena" reputación tenía.
-Gracias- dijo Armín recibiendo los útiles y se sentó en el suelo a dibujar, Rodolfa se sentó también a curiosear los garabatos del chico.
Violeta asintió tímidamente y huyó hacia su rincón rodeado de flores, donde solía dibujar, se sentó allí pero apenas levantó la mirada tenía el rostro de Alexy muy cerca.
-Tranquila, no soy ningún violador- le sonrió él, al notar lo nerviosa que se puso –. Te he visto en clase, pero como casi nunca hablas no sé ni tu nombre.
-V... Violeta...- respondió bastante sonrojada, desde que ese chico llegó a la escuela no podía pensar en otra cosa.
-Mi nombre es Alexy, perdona al grosero de mi hermano, es un placer conocerte- se sentó a su lado –¡Jajaja mira tu rostro, le hace honor a tu nombre!- ella bajó la mirada mucho más avergonzada –¡No te ofendas! Sólo era una broma, te ves linda en ese estado.
Violeta tuvo que esforzarse por no desmayarse, apenas pudo levantar la mirada y sonreírle un poco, acto seguido volvió a mirar su block de dibujo, ese acto de extrema valentía era lo más que podía hacer con él tan cerca.
-¿Qué dibujas?- preguntó Alexy intentando cambiar el tema para no hacerla sentir más incómoda.
Mientras ella le enseñaba sus dibujos, Armin y Rodolfa continuaban en su mundo.
-¡No! ¡Así no va a ser!- le dijo ella mirando el dibujo, dio vuelta la hoja y dibujó un Paco muy musculoso, con enormes fauces, un gran arsenal provisto de ametralladoras y bazookas, vestido con lindo conjunto de marinerito coronado por una boina muy mona.
-¿Y cómo se va a llamar?- preguntó Armín viendo el dibujo.
-Paco.
-¡No! Tiene que llamarse diferente, algo como; ¡Pacotronoitor Ultra Mega Plus!
Rodolfa lo miró como si estuviera más loco que ella.
-Soy un idiota- pensó Kentin saliendo desde detrás de la columna y avanzando cautelosamente.
Nathaniel quien se dirigía a su casa luego de clases, se detuvo y miró hacia atrás por tercera vez desde que salió del instituto, Kentin se ocultó rápidamente tras un buzón.
–¡Idiota es poco!- continuaba pateándose mentalmente retomando su persecución, por fortuna en la escuela militar había aprendido a camuflarse, aunque las ramas que se había enredado en el cabello más que hacerlo pasar desapercibido, llamaban la atención de todos los transeúntes.
Nathaniel finalmente llegó a su casa, Kentin esperó hasta que entró quitándose las ramas de la cabeza. Una vez que no había peligro se quedó de pie frente a la puerta sin saber qué hacer.
-¡¿Por qué siempre espero hasta último momento para pensar un plan?!- se quejó –¡¿Y por qué demonios estoy aquí?! ¡¿Qué me pasa?!
Observó la edificación, simplemente llamar a la puerta preguntando por ella no parecía un plan muy inteligente, sobre todo después de seguir a Nathaniel a hurtadillas. Tenía que encontrar su ventana, era lo único que podía hacer.
Recorrió el contorno de la casa de dos pisos, intentando no parecer demasiado sospechoso, seguramente los cuartos estarían en la parte de arriba así que analizó una a una las ventanas, sabiendo que sería un ejercicio inútil, ¿en qué clase de casa se podría saber desde afuera donde dormían los integrantes?
Encontró su respuesta a analizar la casa. La primer ventana que observó tenía pegotines de gatitos por todos lados, por unos minutos se preguntó si la familia tendría algún niño pequeño, pero luego recordó los comentarios acerca de la aficción del delegado por los gatos.
-Me cuesta creer que Nathaniel tenga ese tipo de stickers en su ventana...- murmuró observando uno en particular de Hello Kitty.
La siguiente era una ventana más grande, dudó un poco al ver stickers de anime, pero también había unos de deportes, dudaba que Amber tuviera esos gustos, para ese entonces ya comenzaba a preguntarse si realmente sería la casa de Nathaniel. Continuó recorriendo hasta encontrarse con una ventana bastante despejada, sólo tenía un par de figuras de flores, tampoco parecía el estilo de Amber pero era la que más se adecuaba a la hija de la familia.
Permaneció unos minutos sin atreverse a hacer nada, ¿qué pasaría si salía su madre, o Nathaniel? Pero había ido hasta allí por una razón estúpida, pero razón al fin, no podía marcharse ahora. Además realmente estaba preocupado por ella, no era como si la chica fuera a cortarse las venas por tres palabras suyas, pero saber que la había afectado de esa forma hacía que casi la apreciara un poco, al menos que la viera como una chica normal... casi normal.
Finalmente se dejó de tonterías y arrojó una pequeña piedrita al cristal, esperó unos momentos, tal vez no había escuchado, así que tomó una más grande y la arrojó con un poco más de fuerza justo en el momento en que la ventana se abría.
-¡Diablos!- exclamó al ver la que la silueta que abrió, caía hacia atrás, así que sin detenerse a pensar en que podía ser cualquier persona y que seguramente tendría problemas, trepó la pared de la casa valiéndose de algunas salientes y entró por la ventana ahora abierta.
Amber estaba sentada en el suelo, con una mano en la frente mirándolo confundida.
-¡Amber! ¡Lo siento! ¡¿Te lastimé?!- bajó del marco de la ventana y se arrodilló a su lado preocupado.
-¡¿Tú me golpeaste?!- exclamó ella quitándose la mano de la frente donde apenas tenía un rasponcito –¡¿Qué haces en mi habitación?!
-¡No fue apropósito! ¡Creí que no habías escuchado por eso lancé otra!- explicó él bastante apenado.
-¿Por qué viniste?- lo miró con seriedad cuando ya le había pasado un poco la conmoción –¡¿Pretendes seguir con tu discursito del ayer?!- preguntó molesta levantándose sin permitirle ayudarla -¡No es necesario, me quedó muy claro!
-Tienes razón no debí venir- murmuró molestándose –. ¡Soy un idiota al preocuparme por alguien como tú!
Ella se sentó en su cama de brazos cruzados dándole la espalda –¡Si, claro, preocuparte! ¡Eres un idiota grosero y despiadado!
-¡Tú eres la grosera despiadada! Y para tu información si me preocupé, hasta le pregunté a tu hermano si estabas enferma. ¡Porque yo si tengo sentimientos, no como tú!
Ella no respondió, y él se quedó en silencio, observando la habitación, era un poco diferente a lo que esperaba, sólo había un espejo y no cientos, no tenía gigantografías de ella misma en las paredes, parecía la habitación de una chica normal, eso era extraño.
-Entonces... ¿A qué viniste?- preguntó aún sin mirarlo pero más tranquila.
-Ya te lo dije... estaba preocupado... quería saber si... el que no hayas ido a clases tenía algo que ver con lo que te dije ayer...- se sinceró.
-¡¿Eso creíste?! ¡¿Te sientes el centro del universo o qué?!- preguntó ella levantándose de la cama para verlo con su expresión burlona tan característica.
El la miró con reencor, se sinceraba y ella aprovechaba para atacarlo, no volvería a bajar la guardia.
-¡¿Crées que me iba a deprimir porque alguien como tú me insultó?!- continuó Amber alterándose gradualmente –¡¿Porque me trató como una cualquiera cuando yo sólo le ofrecía pasar un buen rato conmigo?! ¡¿Que me llama idiota cuando ni siquiera me conoce?! ¡¿Que como la estúpida que le gusta no lo quiere entonces se descarga conmigo?!- le gritaba al borde de las lágrimas –Dices que yo no entiendo que eres una persona con sentimientos... pero tú no pareces entenderlo tampoco- murmuró fríamente con los puños apretados, girándose para que no la viera llorar.
Ken se quedó de piedra, esta vez si lo había dejado sin palabras, al final era él el completo imbécil que no sabía tratarla, que se dejaba llevar por sus frases tontas en lugar de fijarse en el verdadero significado de estas. Se había quedado con lo que ella mostraba al mundo, ese disfraz de niña mimada, arrogante y burlona, nunca había pensado que si intentaba ahondar un poco encontraría a la chica sensible que estaba frente a él en esos momentos.
Se acercó despacio y la envolvió en sus brazos con ternura –Ya Amber... Lo siento... No volveré a hablarte así.
Ella se resistió un poco al abrazo, pero finalmente se dejó confortar, nunca pensó tenerla así en sus brazos, era como si se encontrara en una especie de dimensión paralela donde todo era lo contrario a lo que él conocía. Una parte de su cerebro continuaba sospechando que era una trampa, que ella sólo estaba manipulándolo, que cuando volviera a abrir la boca se burlaría de él, pero sabía bien que no había fuerza en ese mundo que lo hiciera marcharse hasta que se calmara, hasta verla tranquila y bien nuevamente.
-¿Mejor?- le peguntó cuando la sintió más calmada.
Ella lo miró con expresión de genuina confusión, era como si hubiera regresado a sus cabales, y no supiera como reaccionar. Casi podía leer en su mirada los insultos que se le venían a la mente para conservar su dignidad, sin embargo algo le impedía decírselos. Se permitió considerar la loca idea de que al fin se había ganado su respeto, que si bien no era algo que hubiera buscado demasiado, era agradable saber que lo había conseguido siendo él mismo, y no un idiota desagradable que respondía sus insultos de igual forma.
-Ven...- la llevó hasta la cama sentándose a su lado –Curaré esa herida...
-No termino de entender- dijo el hombre confundido –Entiendo que llamaras a su madre para hacerle creer esas cosas de él, pero... Si está emancipado y no quiere irse no lo hará, no acabarás alejándolo de nadie.
-¿Eso crees?- preguntó Debrah tomando una copa de champagne mientras observaba la hermosa vista que tenían desde esa habitación –Mi plan nunca fue que se fuera... mi plan es que se quede aquí, totalmente solo... Para empezar alejaré a sus padres de él, créeme, cuando acabe ellos no le hablarán siquiera.
-Creí que tu objetivo era alejarlo de esa chica.
-Tengo algo muy bueno preparado para ella, pero tranquilo, todo a su tiempo.
-Debe tener otros amigos... compañeros de clases...
-Esparciré algún rumor sobre él y todos lo detestarán, sin contar que pronto se quedará sin su adorada novia- le recodó, sonriendo ampliamente.
-En cinco días- asintió –. ¿Te alcanzará el tiempo para hacer todo eso?
-Tranquilo, tengo tiempo de sobra- sonrió y se bebió de un trago lo que quedaba en su copa –. Ahora mismo pondré en marcha el segundo acto.
Él la miró con interés mientras marcaba un número en su celular, Debrah era una gran actríz cuando de venganza se trataba, era un gran espectáculo verla en esa faceta.
-¿Se... Señora Lorraine?- preguntó ella cuando la atendieron, con la voz claramente afectada, cualquiera que no estuviera viendo su rostro completamente seco, pensaría que el llanto de esa pobre chica era intenso –N... no... no me pasa nada... No se preocupe...- sollozaba.
Su representante le guiñó un ojo, en cuanto llegaran a Nueva York la pondría a audicionar para actriz, seguramente sus ingresos aumentarían mucho, su muñequita perversa era una mina de oro.
-Y...yo... No sé si decirle... Es que...- continuaba ella –Castiel, él... Él ha estado drogándose... ¡Esa chica lo llevó por ese camino! ¡Es lo que tanto temía! ¡Intenté convencerlo pero él me... me golpeó!- exclamó sollozando más fuerte –¡Pero no le diga! ¡Tengo miedo de que me mate! ¡Nunca lo había visto así!
Él hombre se cubrió la boca conteniendo la risa, Debrah era demasiado ocurrente para esas cosas, entonces la vio cambiar su expresión a una confundida.
-¿Señora? ¿Lorraine, sigue ahí?- preguntó ella –Señora, respóndame...- pidió un par de veces pero acabó aburriéndose y colgando.
-¿Qué pasó?- preguntó él –¿La dejaste sin palabras?
-Eso parece- asintió ella mirando el teléfono –. De un momento al otro dejó de hablar.
-Eso que dijiste es muy duro para una madre, ¿no le habrá pasado algo?
-¡Oh vamos! ¿Crees que le dio un infarto? ¡Nadie puede ser tan imbécil!- aseguró restándole importancia –En estos minutos debe estar llamando a Castiel para reclamarle, es una pena no estar allí para ver su cara.
-Nunca pensé que Castiel pudiera mostrarse agradable ni aún siendo un niño- comentó Ken charlando tranquilamente con Amber.
-Las personas cambian, sobre todo bajo la influencia de una arpía como Debrah- respondió ella mirándose el rostro en un espejo, pasando sus dedos por la curita que él le había puesto en la frente –. Ahora dime tú, ¿cómo es que llegaste a enamorarte de alguien como esa loca?
-Pues, cuando ella entró a la escuela todos le temían, era muy silenciosa, y enseguida todos supieron que había estado internada en una clínica psiquiátrica, así que se convirtió en la loca de la escuela.
-Pero tú te le acercaste a pesar del todo y ella se abrió contigo- adivinó Amber, acostumbrada a ese tipo de historias en las telenovelas adolescentes que miraba.
-¡No! ¡Ni loco! Yo le temía mucho, pero un día unos chicos de jardín de niños me acorralaron para robarme el dinero del almuerzo, entonces ella pasó caminando por allí, con esa aura negra que siempre la rodeaba y ellos huyeron dejándome en paz.
-¿Jardin de niños? ¡Valiente como siempre!- lo interrumpió.
-Si, lo que digas- murmuró no muy contento, tratando de no prestarle atención para no enojarse con ella nuevamente –. Desde entonces opté por quedarme a su lado, así nadie me tocaría... Me enamoré casi de inmediato, intenté hacérselo saber de todas las formas posibles, pero un día me metí a su cuarto por la ventana y le pegué una foto mía sobre el rostro de su peluche de pitufo para que siempre me recordara, esa fue al primer vez que me golpeó... Después de eso lo hacía cada vez que le demostraba mi amor, por lo visto le gustó porque ya luego lo hacía siempre que me veía, y no solo conmigo, sino con todos... Aunque siempre estuve orgulloso de que a mi me golpeara más que a los demás.
Amber lo miraba asustada –¡Eres un acosador! ¡Y un masoquista!
-¡No me llames así! ¡Sólo era un niño! Todos hemos hecho estupideces de pequeños...
Ella asintió aunque no muy segura –Entonces... nosotros nunca seremos nada...- dedujo sintiéndose extraña por hablar de esa forma con él.
-No estaré con alguien que no ame, no es justo para ella, ni para mi, ni para ti... Pero... me gustaría ser tu amigo por el momento, más adelante ya veremos- se encogió de hombros, la idea de tener algo con ella ya no le resultaba tan disparatada ni desagradable.
Ella asintió sonriendo un poco –Pero lo mantendremos en secreto– él la miró frunciendo el ceño –. No es nada contra ti... Sólo tengo una reputación que mantener, mis amigas jamás lo entenderían...
-Si no te entienden no son tus amigas.
-No son malas chicas, sólo algo superficiales- dijo con naturalidad.
-El burro hablando de orejas- pensó Kentin divertido –. Está bien, sigue actuando frente a todos, yo sé como eres de verdad.
Ella se sonrojó y se acercó a él, siendo abrazada de inmediato, se quedó allí disfrutando de sentirse querida. Los chicos con los que había estado antes no la trataban mal, pero siempre era algo mucho más físico, ninguno era capaz de abrazarla de esa forma largo rato, no era que alguna vez les hubiera pedido algo así tampoco.
Levantó la cabeza de su pecho y buscó su boca pegando sus labios a los de él, no era un beso apasionado como los que se dieron antes, era más bien un agradecimiento por haber visto a la verdadera Amber, la humana, y continuar allí con ella. Él aceptó esa muestra de cariño, ambos sonrieron con sus rostros aún pegados, disfrutando de la sensación tan agradable. En ese momento la puerta se abrió.
-QUITA TUS SUCIAS MANOS DE MI HERMANA!
-¡Mira!- exclamó Rodolfa mostrándole una foto.
-Ah... Esta es la que tomó Lysandro aquella vez- comentó Castiel tomándola sin interés, la llamada de su madre lo había dejado de muy mal humor.
-¡Si! ¡Paco era tan pequeño! ¡Ahora está mucho más grande!
-Si, lo que digas- murmuró, en ese momento sonó su celular –. ¿Diga?- atendió –Papá...
-¡Por tu culpa tu madre está internada! ¡Espero que estés contento, ya no te molestará más! Y no te molestes en venir, sólo le harás daño- el hombre murmuró lo último con frialdad y colgó.
-Mamá...- murmuró Castiel completamente pálido dejando caer el teléfono.
Continuará...
Hola a todos, espero que les haya gustado el capítulo, a mi me pareció que bajé un poco la calidad, no sé porqué... tal vez porque no tuvo tanto humor, espero que aún así se hayan divertido. Sólo faltan tres o cuatro capítulos para el final, muchísimas gracias por estar siempre allí, gracias a su apoyo y hermosos comentarios es que he llegado a escribir tanto. Por esta vez les voy a pedir disculpas, estoy bastante mal, no puedo ni abrir los ojos por la gripe, pero quería actualizar en fecha, así que si me lo permiten mañana edito el documento y agrego las respuestas a los comentarios, y se los envío por mail privado a quienes están logeados.
Muchas gracias por entender, besos.
EDITO:
Muchas gracias a todos los que se preocuparon por mi salud, ya estoy un poco mejor, con el dolor de cuerpo pero al menos mi cabeza volvió a funcionar, ahora temo no llegar a tiempo con el capítulo 25, ayer intenté escribir algo pero todo quedó tan mal que es lo mismo que estar en cero. Así que si el domingo no actualizo ya saben que sera el lunes o el martes, pero intentaré mantenerme con los tiempos. Por el momento aquí les dejo las respuestas a sus comentarios.
Aguitos: Jajaja, si, otra loquita como Rodo, pero por más fantasma que sea nunca va a superarla. El estilo de Rodo es más personal que un auto, ella golpearía a Rodo con un fierro o directo con sus manos. Cuando puedas pasame el dibujo, tengo muchas ganas de verlo. Gracias por tus lindas palabras respecto al fic, y si, Rodolfa y Lysandro son un dúo dinámico, y Castiel si va a sufrir, de hecho ya lo está haciendo. Yo también creo que ella va a defenderlo y si, cada vez está más humana. Gracias por escribir, espero que te haya gustado este, besitos.
AkaneSaotomee: Debrah definitivamente es una arpía, se ofende con Castiel cuando ella está viviendo con un tipo y engañándolo con él, y no conoce a Rodo, si esas dos se enfrentan será genial, una batalla épica, pero ya sabemos quien ganará. Y si, Castiel se merece un poco de lo que le pasa, pero Debrah se pasa, y si, Amber si sabe como arruinar las declaraciones, tan bien que iba... Si, sólo era cuestión de tiempo para que Ken se peleara a golpes con Castiel, y si Debrah es buena actriz... Rodolfa tiene un trauma interno muy grande por como es, la pobre se siente culpable por ser así, y es tan inocente y dulce cuando quiere. Rocío es muy cambiante sin dudas, pero todo sea por el amor de su no-vida, Lys. Ya ves como va la venganza de Debrah, ya veremos como se desarrolla todo, besitos y muchas gracias por dejarme el comentario.
AnarchyShooter: Si, a esta altura Castiel es más idiota que Nath, yo creo que Lys lo hizo adrede. Si, ya ves que a Amber le puede gustar alguien, encariñarse con esa persona hasta el punto de mostrarse tal como es, pero nunca perderá su cuota de orgullo. Besitos, gracias por el comentario.
Abru linda: Hola, a mi también me gustó mucho ese comentario, si publico con más frecuencia no llego con los capítulos, y Rodo duerme en el sofá de la sala, aunque una vez lo hizo en la cama de Castiel, pero nunca han dormido juntos. Muchas gracias por tu comentario, besos.
Florixta: El 19 sólo estaba en francés, ohh... a mi no me gustan los spoilers, sólo averigüe lo de debrah para no estar tan perdida con el personaje, pero aunque no me gusten siemrpe tengo a alguien adelantánome cosas. Que bueno que te hay gustado como lo puse en práctica, fue realmente una buena idea. Entiendo tu sentimiento con Debrah, creo que a todos nos pasa, estoy bastante desesperada por continuar a ver si puedo darle su merecido, lo malo es que aún no sé como... tal vez tirándole una piedra gigante sobre la cabeza... Farrés definitivamente es el mejor, y Lys es el favorito de muchas, Rocío tiene buen gusto para estar muertita. Amber es un problema en si mismo, la pobre no tiene mucha experiencia sobre como debe comportarse durante una declaración de amor por lo visto. Muchas gracias por escribir, nos vemos en el siguiente. Besitos.
Wendylove4: Me emocionó mucho tu comentario, muchas gracias por todo lo que decís, me alegraste el día y cada vez que lo leo. Ya ponto Debah jugará su última carta y verás lo mala mala maldita que puede llegar a ser. Besitos y muchísimas gracias por escribir y leer.
Rox Siniestra: Si, vas a hacer todo lo posible por casarte con él, tirando todos los casilleros necesarios para eso. Vacaciones como esas son las que necesitan unas vacaciones post vacaciones, espero que a pesar de la falta de descanso estés aprovechando y disfrutando el viaje, gracias por tomarte un ratito para leer y dejar el rev. No sé que sea la dentadora de la directora, ¿o es la dentadura? En cualquier caso si me gustó la idea de matar a Debrah y ni hablar de un Lys más loquito. Besitos y dulces sueños.
Mimime: Hola, gracias por dejarme el comentario. Si, definitivamente Debrah es el punto débil de Castiel, al menos ganaron ese premio, creo que si lo merecían. Jajaja, si, Lys es lo mejor de este fic.
Ni hablar que él ama a Debrah, pero si tiene una conexión con Rodo que por momentos lo devuelve a tierra, lástima que la arpía esa nunca se de por vencida, y ni hablar, Rodolfa es otra al lado de Castiel, cosa muy valorable. Definitivamente Amber está muy desconcertada por lo que siente hacia el nerd idiota, y Ken es la perseverancia hecha persona. Yo también recordé tu fic cuando hacía esa parte, al menos no siento que estuviera plagiándote, sólo quería poner de manifiesto la hipocresía de la chica esta prohibiéndole que Rodo estuviera viviendo con él mientras ella vivía con otro hombre y tenía amoríos con él, y si, Castiel cae como un gatito en cualquiera de sus tretas. Jajja, si, la fantasma es la representación de muchas de nosotras, muchísimas gracias por el comentario, comenzaré a vende camisetas del Team Rodo. Besitos.
