Hola!!!! lo siento por el atrasooo.. pero mi Internet se cortó y blablabla... en fin, después de muchas peleas con la compañía... por fin hoy puedo subir el chap!
ahora me voy a la U, así q cero posibilidad de responder los rr!!!... pero el prox cap responderé doble, porque hay algunos comentarios en especial que tengo q responder... está bien?
Espero sus saludineees! (vamos por los 400 rr :o!)
Ember
Capítulo XXV: Conociendo al nene.
- ¡es precioso!- exclamaba Lavander mirando al pequeño Abri en brazos de Ron, el cual sonreía orgulloso de su ahijado.
Al día siguiente, Hermione se vio obligada a llevar a sus antiguas compañeras de habitación a conocer a su hijo. Era tanto lo que insistían que si no lo hacía pronto, Harry tomaría a Abri y lo llevaría a la Sala Común de Gryffndor, cosa que estuvo apunto de hacer.
- ¿y cuánto tiene ya?- preguntó Parvati, haciéndole gestos divertidos con sus manos.
- un mes- explicó Harry orgulloso- nació el mismo día que yo.
- y heredará el mismo mal carácter- agregó Ginny divertida.
- hey… no tengo mal carácter- alegó Harry, fingiendo estar molesto.
- claro que lo tienes- espetó la muchacha y lo abrazó espontáneamente, cosa que Lavander y Parvati encontraron de muy mal gusto¡como abraza así a un hombre ocupado, Merlín!
- oye… ¿y a quién salió tan rubio?- preguntó de pronto Lavander, ella se esperaba un niñito crespito de pelo castaño oscuro.
- eh… pues- balbuceó Hermione nerviosa.
- la mamá de Herms es rubia y bueno, mi mamá era pelirroja…- respondió rápidamente Harry.
- sí, mi mamá es rubia- corroboró Hermione, aunque ella sabía que el color que llevaba su madre era a causa de años de experimentar con distintos tonos en su cabeza y enormes facturas de una costosa peluquería. Pero la explicación le bastó a sus curiosas amigas y asintieron siguiendo con sus mimos al bebe.
- ya es hora de que vayamos a pociones- anunció Harry mirando el reloj en la pared.
- Snape y su clase que me quita tiempo con mi ahijado- alegó Ron molesto.
- ya vamos mejor será, o sino nos quitará puntos y este año ganamos la copa sí o sí- dijo Harry decidido- cuídate Herms, tomaré muy buenos apuntes… lo prometo.
- adiós chicos- se despidió la castaña tomando a su pequeño en brazos- presten atención.
El aula de pociones estaba envuelta por un humo azulino que producía insomnio a los alumnos que esperaban con paciencia la llegada de su puntual profesor.
Siempre llegaban cinco minutos antes, incluso los slytherin se apresuraban, después de todo la furia de Snape era algo muy poco aconsejable.
Draco se sentó junto a Pansy en el puesto de siempre, sólo que ahora una silla quedaba desocupada al otro lado del rubio, una silla que hace años era ocupada por Blaise. Ambos repararon en lo mismo y sonrieron melancólicamente, extrañaban mucho los comentarios divertidos del moreno.
Un cuchicheo se escuchó desde afuera y pronto apareció Harry, Ron y otras dos chicas de Gryffindor que reían escandalosamente.
- en serio Harry, te felicito- decía una chica de pelo negro y largo, que pronto Draco reconoció como una de las gemelas Patil- es hermoso.
- sí, parece un ángel- decía la otra chica, de pelo caoba y grandes ojos pardos, sentándose junto a su amiga en un pupitre.
Pansy escuchó la conversación y saludó con un asentimiento de cabeza a ambos chicos que se sentaron frente a ellos.
- ¿por qué saludas a Potter y a la comadreja?- le preguntó Draco molesto. ¡Hasta esas chillonas conocían a su hijo y él no!
- por que, como ya sabes, yo no pretendo seguir con esa farsa de que odiamos al resto y que somos superiores y blablabla- dijo Pansy muy seria- lo único que se consigue con eso es… bueno, que sucedan cosas como lo de Blaise…
- no te hagas la cínica Pansy- espetó Draco en un murmullo- ambos sabemos que toda tu actuación es por una misión.
- ¿de qué estás hablando?- preguntó alterada la chica frunciendo el ceño enojada.
- de que…-.
- hola Draco- saludó caminando hacía ellos la chica nueva, con su cola rubia alta en su cabeza y sus ojos verdes mirando inocentemente al muchacho.
- hola Ann- saludó éste fastidiado, justo cuando pretendía aclarar unas cosas con Pansy, venía a importunar esa chica.
- puedo sentarme a tu lado- preguntó dejando su mochila sobre el pupitre- es que ando algo perdida con el nuevo horario y las materias y me han dicho que eres muy buen alumno.
- ¿eso te han dicho?, claro que sí, por algo soy el príncipe de Slytherin- respondió el muchacho arrogante. Él sabía que todos murmuraban que Ann era hermosa y bueno, las mujeres hermosas siempre acudían a él- siéntate por favor…- invitó caballerosamente, ante la mirada enojada de Pansy.
En eso una campanada sonó y con ella entró Snape, más abatido que de costumbre, cerrando la puerta de un solo golpe.
- hoy comienza el último año escolar de sus vidas, si pasan sus Éxtasis, claro- reparó con una mueca cínica- y por ello deberán aprender el doble, después de holgazanear sus anteriores seis años. Me gustaría saber si alguien recuerda los ingredientes de la Solución para Encoger…- preguntó esperando que alguna mano, seguramente la de Granger se levantará, pero para su asombro la sabelotodo de Gryffindor no estaba en el salón y, a pesar de que Pansy había levantado la suya dispuesta a responder, Snape se dirigió justo frente a Harry y Ron, con el odio nítido emanando de sus pupilas.
- ¿dónde está la señorita Granger… o señora Potter?- se corrigió, sólo por hacer enrabiar a Harry con su comentario.
- Hermione tiene permiso para faltar profesor- respondió Harry defensivo, sabía que Snape sólo quería fastidiarlo- nos turnaremos en la asistencia, con permiso del Director, así que ella vendrá la próxima clase.
Snape asintió indignado y se volteó sin hacer mayor comentario al respecto.
- diga Señorita Parkinson- pronunció finalmente-.
- los ingredientes profesor son raíces de margaritas cortadas, ciempiés cortados, higo seco pelado…
Draco que ya no escuchaba a su amiga recitar algo que él no recordaba, se quedó quieto ante la información tan valiosa que Harry había equivocado en aclarar.
Si era así como lo harían para cuidar al bebe, eso significaría que no sólo Hermione estaría sola la próxima clase, que como había averiguado sería de Transformaciones para los Gryffindor, sino que estaría sola día por medio… cosa muy beneficiosa para sus planes.
- muy bien Señorita Parkinson, diez puntos para slytherin… ahora espero que todos recuerden el procedimiento de aquella poción por que entrará en su primera prueba…-.
Draco caminaba sigiloso por los pasillos evitando que alguien más se percatara de su extraño comportamiento.
Seguía a Potter antes de su hora de Transformaciones suponiendo que éste iría a chequear cómo se las arreglaba la castaña sola en su primer día escolar en Hogwarts. Y tal como veía, no se equivocaba.
Lo siguió con cuidado hasta que el muchacho de pelo oscuro se detuvo frente a un cuadro muy cursi para su gusto, donde una pareja de enamorados se miraba con las manos tomadas y sonreían bajo el ambiente de una tarde primaveral.
- budín de vainilla- dijo Harry serio y el cuadro se abrió, permitiendo su entrada.
Draco se sentó en el frío piso del pasillo y flectó sus piernas para que la estatua que estaba a su lado las ocultara.
¿Qué haré?, pensaba nervioso, ¿por qué he seguido a cara rajada hasta aquí¿Qué pretendo lograr con ello?, se preguntaba con su cabeza gacha entre sus rodillas.
Cuando Potter había salido del salón excusándose con pobretón por no acompañarlo a la Sala Común, Draco había tomado sus cosas y ,despidiéndose rápidamente de Ann y mirando serio a Pansy, se alejó de las mazmorras para seguir a su enemigo hacía donde creía que se dirigía. Pero ahora que estaba ahí, no sabía por qué había hecho caso a sus impulsos.
Esperó unos minutos en silencio hasta que el cuadro de los enamorados se volvió a correr y por el pasaba Harry, sonriente camino hacía su clase de transformaciones.
Cuando hubo desaparecido por el pasillo, Draco se levantó y se paró frente al cuadro… aún indeciso de su próxima acción.
- budín de vainilla- dijo finalmente y los enamorados, sin siquiera molestarse en mirarlo, se corrieron para dejar pasar al nervioso joven.
Draco entró a una sala decorada en todos los tonos que los Gryffindor solían llevar. Era redonda y los sillones amarillos combinaban perfectamente con las cortinas magentas que evitaban el paso de una luz directa al cochecito azul que estaba en el centro de la habitación.
El muchacho se quedó en el umbral, muy quieto, extrañado de que Hermione no hubiera aparecido ya tras la puerta que se veía al fondo del pasillo y, cogiendo su varita ante cualquier problema, se acercó al coche sigiloso.
Su corazón palpitó fuertemente y sus ojos se abrieron impresionados ante el pequeño bebe que vio ahí.
El niño vestido con un tierno traje rojizo, movía sus manitas hacía arriba apretadas en un puño que producía unas arrugas rollentas en su dorso.
Era pequeño, de eso no cabía duda, y tal como Hermione le había señalado, sólo una pelusa blanca cubría su cabeza. Su piel era pálida, tan pálida como la suya propia y sus ojos rasgados permitían señalar, no con suficiente precisión, que sus ojos eran claros… algo así como un azul grisáceo.
Draco no pudo evitar sonreír embobado y llevó su mano desocupada a la mano que el pequeñito alzaba hacía el cielo. Rozando su piel tersa y provocando que el niño se aferrara de su dedo, como si de un juguete se tratase.
- Harry… ¿aún estás ahí?- preguntó la voz de la castaña que se acercaba- debes ir a clases recuerda que…- recriminó en el umbral de la puerta, pero lo que estaba viendo no se acercaba a lo que se esperaba
No pude revisar el chap, espero que esté bien.. sino, les ruego q me los hagan saber...
ýa sabemos cómo Herms, ahsta el momento, se disculpa porque el nene sea rubio...
y bueno, ya saben como se las arreglarán Harry y Hermione...
Ahora.. cómo reaccionará la castaña???
espero sus saludines!
kiss!
