25. Reunión familiar
Kanon y Rhadamanthys rehusaron de pasar primero por su apartamento. La moto les llevó directamente al domicilio de Saga, llegando unos cuantos minutos antes que el mayor, debido a que la circulación sobre dos ruedas era siempre mucho más fluída de la que eran esclavos los coches.
- ¿Quieres subir ya?
- No, esperemos a Saga. Tampoco creo que tarde tanto...- Kanon le devolvió el caso con gestos apocados, poco habituales en él, y el inglés lo guardó en las entrañas de la gran motocicleta junto con el suyo.
- Iba en coche, y luego supongo que lo estacionará en su plaza de párking...Quizás demore un poco...- Reflexionó el Wyvern mientras dejaba caer el asiento para su debido cierre.
- Le esperamos aquí, ¿vale? - Kanon se guardó las manos dentro de los bolsillos de su inseparable y gastada chupa de cuero después de haberse subido la cremallera hasta rozarse la nariz, hundiéndola entre el cuello alzado al tiempo que todo su cuerpo se mostraba inquieto.
- Seguramente Shaka ya ha llegado también, dada la hora que es...- Insistió Rhadamanthys, corroborando dicha hora en su móvil.
- ¡Joder Wyvern! ¡Que quiero esperar a Saga! ¡¿Tanto te cuesta de entender?!
- ¡Hey! Calma, colega...Pero me extraña que prefieras estar en la calle pasando frío en vez de subir. Que es el piso de tu hermano...¿cuántas veces lo has pisado sin estar él? - El inglés apoyó su trasero contra el asiento de la moto, resignádose a esperar y vislumbrando una vulnerable parte de Kanon pocas veces vista tan desnuda.
Kanon se encogió de hombros y aprovechó para revolver uno de sus bolsillos y hallar el paquete de tabaco vacío.- Mierda...Voy al estanco que está aquí cerca. Ahora vuelvo...
- Deberías intentar frenar por hoy. Tu cuerpo quizás hasta te lo agradece...
- Cállate Wyvern. Hazte este favor...- Le largó Kanon con un desdén que no venía a cuento, echando a andar con rapidez hacia el destino fijado entre ceja y ceja.
A Rhadamanthys no le quedó otra que inspirar toda la paciencia que pudo e intentar asimilar que eran los nervios los que hablaban por el gemelo menor, erigido en un extraño estado defensivo que no acababa de comprender.
Kanon no dilató mucho su desaparición, y justo cuando regresó al lado del inglés Saga daba vuelta a la esquina, tomando su dirección al tiempo que ya iba buscando las llaves que les abrirían el portal.
- ¿Hace mucho que esperáis? - Dijo una vez llegó.
- No...
- ¡Sí, Saga, sí!...¡¿Por dónde cojones te has metido con el coche?! - Le replicó Kanon exhibiendo los mismos desaires, absteniéndose a duras penas de estrenar el nuevo cajetín de vicio.
- ¡Syntagma siempre está colapsada a esta hora! ¡¿Qué quieres que haga?! - Saga no le prestó más atención, y con gestos claramente bruscos ensartó la llave en el portal, peleándose estúpidamente con él hasta que consiguió desbloquearlo.- Vamos.- Ordenó, pasando primero.
Rhadamanthys alzó los brazos y se llevó ambas manos a la cabeza, inspirando otra vez mientras se revoloteaba los rubios cabellos, exhalando toda la resignación que pudo con la vista clavada en el oscuro cielo.- Chicos...en serio os lo digo...- Habló con toda la calma que halló, dejando atrás el apoyo de la moto con gestos perezosos.- U os calmáis, los dos...o la cena os va a sentar fatal.- Los dos hermanos se voltearon hacia él acuchillándole con sus respectivas miradas, a lo que el Wyvern trató de imponer parte de su temple aunque él mismo también se hallara un tanto expectante y nervioso.- ¡Joder! No es más que una cena en familia...Tú mismo has propiciado que vuestro tío esté aquí...- Concluyó, vertiendo su ambarina mirada sobre un tenso e inseguro Saga.
- No hubiera sido ético dejar que se quedara en el hotel pudiendo ofrecerle cama...- Se justificó el Fiscal, esperando el ascensor que no llegaba.- Solo éso...
- Aunque me joda reconocerlo, aquí Saga estuvo bien.- Le advirtió Kanon, apoyándose en el énfasis de su dedo índice apuntando directo a Rhadamanthys, invitándole a dejar de emitir sus pensamientos en voz alta.
- Ok, ok...¡Pues tranquilizáos, joder! ¡Que con vuestra actitud me estáis poniendo nervioso a mí!
- ¡Estamos muy tanquilos, ¿vale?! - Le espetaron los dos al unísono, consiguiendo que Rhadamanthys agachara el rostro y lo meciera con negativa, acompañando su rendición con un barrido de su mano al aire y un suspiro que acabó de enmudecerle, al menos durante el tiempo que la subida con el ascensor demandó.
...
El piso olía bien.
Incluso desde el rellano se percibía el aroma de una cena que al menos, en menú, parecía deliciosa.
Durante el ascenso, Saga no había parado de hacer bailar el manojo de llaves entre sus dedos, y dar con la correcta volvió a suponerle otro abusrdo mal trago. Era obvio que el frío Fiscal estaba gobernado por una tensión que le costaba manejar. Una tensión que aumentó cuando al abrir y ser el primer receptor de una agradable bocanada de cocina sabrosa y casera también escuchó voces que se comunicaban con una confianza que le molestó.
Más honestamente, ser testigo de cómo Shaka se mostraba tan afable y confiado, le molestó.
No por celos, no...el Fiscal no los sufría en esta ocasión, pero quizás lo que le indignaba era que Shaka parecía haberse olvidado de la historia que la noche anterior él mismo le había confiado entre lágrimas que raras veces mostraba. Ignoraba cuánto rato hacía que su pareja y su tío se hallaban en mutua compañía, pero dadas las compartidas palabras y tímidas risas que llegaron a sus oídos no le fue muy difícil entender que ambos se sentían cómodos con su interactuación. Y no. Definitavemente no le gustó apreciar cómo parecía que Shaka pasaba por alto que su tío, el hombre al que tan bien trataba, había jodido en parte la vida del hombre al que él, aún a día de hoy, tanto admiraba.
Las llaves las dejó caer sin mucha delicadeza encima del mueble del recibidor, y menos aún se dedicó a prestar ninguna antención más a Kanon y Rhadamanthys, el cuál se vio con la tarea de cerrar la puerta una vez los tres hubieron accedido al piso.
- Ya estamos aquí.
Saga se asomó a la cocina solamente para despachar con sequedad esta simple sentencia, y acto seguido desapareció hacia la protección de su dormitorio. No emitió ningún saludo, ni a Defteros ni siquiera a Shaka, que arrugó en entrecejo en un rictus de seriedad que ya auguraba en qué estado anímico se hallaba el Fiscal.
- Habrá tenido un día duro...- Intentó justificarlo Defteros, limpiándose las manos con un repasador mientras no perdía detalle del cambio de expresión sufrido por el semblante de Shaka.
- No. Está "girado"...
El forense se desató el mandil y lo dejó colgando de una silla antes de enjuagarse las manos con el agua del grifo y secárselas con el repasador que le tendió Defteros.
- ¿"Girado"...?
- Sí...O lo que es lo mismo: cabreado. Contigo quizás, conmigo por supuesto, que ya le conozco...consigo mismo, con el mundo...Básicamente, cabreado con las emociones que siente y no puede controlar...- Se sinceró Shaka con tono resignado, preparándose la mente para afrontar un pequeño gabinete de crisis en la intimidad de su compartida habitación.
Al abandonar la cocina se topó con los otros dos invitados a la reunión, a los cuáles saludó con rapidez.
Kanon suspiró sonoramente, se paseó sin rumbo por el salón y al fin carraspeó en un intento de hacerse pasar la primera oleada de toda la tensión que había estado incubando durante todo el trayecto hacia aquí.
- Tranquilo, Kanon. La cena irá bien...No te preocupes tanto, que yo no le voy a hacer ningún feo.
- Y a lo sé, Rada. Pero ¿y Saga? Ya has visto que mal humor acarrea de repente. Si tanto le molesta esta situación ¿por qué cojones la propició él mismo? - Se explicó Kanon, acercándose al Wyvern para poder hablarle en confianza.- Te juro que a veces no le entiendo.
No sin ciertas reservas, Defteros emergió de la cocina y, saludó cortesmente y se sonrió al ver cómo Kanon también se rendía a ese pequeño e inconsciente acto de medio estirar sus labios mientras sus miradas se conectaban un segundo antes que el gemelo menor se mirara al Wyvern y lo presentara debidamente.
- Él es Rhadamanthys...mi...mi...- Informó Kanon, comenzando a dudar con soberana estupidez al no atreverse del todo a definir la relación que les unía.- Bueno, Rada y punto. Y es inglés, pero hace años que vive aquí. Nos conocimos en la secundaria...Estudiamos juntos...Somos amigos.
Defteros alargó el brazo con la mano tendida y el Wyvern no dudó en corresponderle con fuerza el gesto, haciendo gala de su pulida educación.
- Nice to meet you, Rhadamanthys...
- The pleasure is mine, Defteros.- Respondió el inglés, viéndose agasajado con el uso de su lengua materna.- If you like, call me Rada. It will be ok.
- Sure...
El choque de manos cesó, y a Kanon le faltó tiempo para frivolizar el estreno de la presentación, mostrándose más calmado y receptor que su propio hermano.- ¡Hey! Me parece cojonudo que os exhibáis con el inglés, pero Rada habla perfectamente el griego. Que conste...
- ¿Ah sí?
- Qué remedio...- Aceptó el Wyvern, encogiendo sus hombros para ensartar los dedos en los bolsillos delanteros de sus ajustados jeans negros.- Decidí vivir aquí, así que hay que adaptarse.
- Por supuesto.- Le apoyó Defteros con conocimiento de causa.- Lo mismo me sucedió cuando fui a vivir a los Estados Unidos. Uno tiene que hacerse al ambiente que le rodea.
- Se nota que tu acento es americano...- Intentó bromear Rhadamanthys, siempre con respeto.
- Y el tuyo muy "British".- Defteros le guiñó un ojo al seguirle la broma, y el Wyvern lo aceptó con agrado y con la sensación que estaba frente a un hombre bondadoso y sin dobleces.
- Cuando se empeña en hablarme en inglés, yo no le entiendo una mierda.- Soltó Kanon, que acababa de despojarse de la chaqueta y se dirigía hacia la cocina a husmear lo que allí se cocía.
- Me niego a creer que no sepa hablar el inglés...- Susurró Defteros incrédulo, sintiendo cierta incomodidad en el hecho de conectar su mirada con otra de tan singular color, jamás visto con anterioridad.- Si aquí en Grecia es la segunda lengua al uso. La aprendemos de pequeños...
- Claro que lo sabe hablar, pero sufre de dos afecciones: vergüenza y vagancia, y no te sabría decir cuál de las dos va primero. Si tan solo se esforzara un poco...
- ¡Joder, Wyvern! - Exclamó Kanon desde la cocina.
- ¿Wyvern? - Inquirió Defteros en otro susurro dedicado al inglés.
- Sí, es mi apellido...Kanon casi siempre me llama así...- Le aclaró Rhadamanthys.
- ¿Desaparezco un segundo y ya me estás criticando? - Preguntó con su reaparición en el salón. Rhadamanthys negó silencosamente con la cabeza, enviándole una sonrisa que le prestaba total complicidad y apoyo en esa cena, y Kanon lo supo, sintiéndose poco a poco menos tenso y más a gusto.- ¡Vaya currada te has metido! Todo tiene una pinta fenomenal.- Continuó, dirigiéndose ahora exclusivamente a Defteros.
- Debo reconocer que Shaka me ha ayudado un poco.
- Imaginé que lo haría...Te dije que es un poco soso, pero buen tío al fin...Y a todo ésto...¿dónde se ha metido?
- Creo que ha ido con tu hermano...No me ha parecido ver a Saga muy cómodo...Quizás se sienta cansado o no se encuentre bien...
El mayor de los Samaras quiso seguir intentando buscar una explicación que justificara la acritud y distancia que le imponía su sobrino mayor, sabiendo que el único que le generaba toda esa descompensación anímica era él.
- Saga ha estado en su línea habitual durante todo el día.- Dijo Kanon sin pensar, dejando que su trasero buscara asiento en el reposabrazos de sofá al tiempo que sus manos se anclaban sobre sus muslos, casi a la altura de las rodillas.- Pero ha sido llegar la hora de venir aquí cuando su cara y carácter han cambiado por completo. Se queja mucho de mí, pero él a veces también tiene un carácter de mierda, sobretodo cuando se le va la pinza así...
- Aspros era igual...- Confesó Defteros con un atisbo de tristeza, desviando su mirada hacia la puerta que mantenía sellada la intimidad del fiscal y forense.- Al menos de jóvenes a veces tenía arranques así.
- Y de no tan joven también. Por éso siempre se entendieron tan bien quizás...A veces miro a Saga y le veo a él...Es que son iguales joder...Con lo malo...y con lo bueno también.- Reflexionó Kanon quizás más para sí mismo que para los demás.
- ¿Qué quieres decir exactamente?
Defteros se acercó más a Kanon, que parecía estar con ganas de hablar, y Rhadamanthys se apresuró en desaparecer de sus alrededores temiendo escuchar una conversación que en absoluto le apetecía atestiguar. Sabía qué podría acabar saliendo de los labios de Kanon, tan bien como sabía que él no sería el protagonista de sus palabras, de modo que la cocina se convirtió en el temporal refugio de su necesaria escapada.
- Pues que Saga es jodidamente brillante con su trabajo, igual que sé admitir que lo era él...papá...Pero también cojea de su mismo mal carácter...
- Explícate con esta última parte, por favor...- Insistió Defteros en un susurro que invitaba a la confesión.- Yo le veo un buen muchacho, igual que a ti...
Kanon se rió amargamente, pero aceptó la invitación.
- Ni yo soy bueno, ni él es un santo...- Dijo, bajando la voz y buscando la mirada de su tío y ahora confidente.- Mira...Hostias, es que no sé si debería contarte todo ésto...
- Inténtalo si te apetece.- Defteros se aproximó una de las sillas del salón y tomó asiento en ella, quedando a la misma altura que Kanon y su posible explicación.
- Hace unos meses me acosté con Shaka.- Confesó el abogado sin apenas pensar las palabras que hicieron enarcar las cejas de Defteros en señal de sorpresa por el inesperado cariz que acababa de tomar esa conversación.- Tuvimos un revolcón, los motivos no importan ahora, y decidimos dejarlo ahí. Fue solo una vez, y ninguno de los dos tenía la intención de repetirlo, pero el gilipollas de Shaka tuvo que confesárselo todo a Saga porqué era incapaz de cargar con su propia culpa...¡Joder! Follamos una sola vez Def, una y ya está...no había que darle más vueltas. Fue sexo y nada más, pero cuando Saga lo supo entró en cólera y se las hizo pasar muy putas a Shaka...Muy putas...
A Defteros se le apagó la mirada, y no pudo hacer otra cosa que desviarla hacia sus propios recuerdos y acciones de juventud.- Vaya, lamento mucho que sucediera algo así...- Kanon chasqueó la lengua con resignación, inspirando hondamente mientras sentía cómo los ojos de su tío volvían a él.
- Cosas que pasan.
El mayor asintió en silencio, mordiéndose el labio inferior en un gesto muy suyo nacido en su propia infancia, y seguidamente trató de vislumbrar un verdadero y necesario quiebre en la nefasta repetición de la historia que acababa de conocer.- Pero lo superaron. Están juntos, y tú y Rada también...¿me equivoco?
- El maldito infarto que sufrió Saga logró que volvieran a estar juntos. Y yo, en esos días ya estaba retomando un estilo de vida más calmado...Pero esto no quita que Saga se pasara tres pueblos con todos nosotros por hacernos pagar ese maldito error.- La recuperada tristeza, o quizás un pequeño despliegue de decepción, seguía tomando la mirada de Defteros y su silencio dio rienda suelta a Kanon, que se halló compartiendo una parte de su pasado más fresco como todavía no había podido hacer con nadie que realmente fuera ajeno a la situación.- Resumiendo: el juicio que tenemos pendiente ahora es consecuencia de un juicio anterior donde Saga y yo nos enfrentábamos por primera vez, y fue allí cuando me asqueó ver la peor cara de papá reflejada en todo su ser. Quiso corromper el juicio, joderme a mí usando a Shaka en los peores, y sí, digo peores, parámetros que te puedas imaginar. Luego el infarto le asaltó en mitad de la audiencia y si está todavía con vida es porqué Shaka estaba en la sala y al ser médico, aunque lo sea de muertos, pudo mantenerle entre nosotros mientras llegaba la ambulancia. Después de todo lo que mi hermano le hizo, no dudó en ejercer con su juramento hipocrático...Y sí, gracias a ello están juntos otra vez, y bueno...y porqué se aman. Mucho. Supieron...en realidad todos supimos o pudimos de algún modo perdonarnos. Así de sencillo o de complicado, según cómo se mire.
- Me alegro que así haya sido. Al menos de vez en cuando surge una pizca de esperanza hacia el proceder humano.
- Quizás...qué se yo.- Kanon se sonrió, pero también con un poco de tristeza dado el mal regusto que le generó recordar esos hechos no tan pasados.
- Y Rada y tú...solo amigos ¿no? - Le preguntó Defteros con picardía, sonriéndose de medio lado sin ser consciente que ese seductor y familiar gen también lo poseía Kanon.
- ¡Sí, claro! - Se rió el menor, ardiendo en una vergüenza desconocida en él.
- Ya...
- Nos conocemos desde que teníamos granos en las mejillas, y bueno...pues a los dieciséis_
- Alguien tiene que poner la mesa, ¿no?
La voz de Rhadamanthys coartó en seco toda intención que Kanon pudiera tener de seguir hablando por los descosidos, y evitar el riesgo de verse actuando en palabras poco decorosas urgió más que nada en ese momento. Sabía de sobras lo boca suelta que podía llegar a ser el gemelo de su elección, y sencillamente no le apetecía tener que escuchar todas sus intimidades aireadas tan abiertamente. No al menos al inicio de la noche y con la mente clara y serena.
- ¿Os encargáis vosotros de ello? - Preguntó Defteros, alzándose con la intención de acceder a la cocina y terminar de preparar lo que a él le correspondía, sintiendo la necesidad, por primera vez en años, de tener que aguantarse las ganas de reír que le había ocasionado la presurosa y oportuna aparición del inglés.
...
- No sé porque tienes que ser tan seco y desagradable, Saga...Al fin y al cabo ha sido idea tuya que tu tío esté en casa...
- Hice lo que creía correcto. Pero ésto no significa ni que le perdone nada ni que vaya a reírle todas las gracias.
Saga se hallaba sentado en la cama, deshaciéndose del calzado de calle para ensartar sus pies en algo más doméstico y cómodo.
- Nadie te pide que "le rías las gracias"...pero al menos sé más agradable con él. No debería costarte nada.
- ¿Como lo eres tú, por ejemplo? - Le soltó, dedicándole una mirada achicada por algo parecido a la frustración.- Al entrar he escuchado cómo hablabais...¡Incluso os reíais!
- ¡¿Acaso estás celoso?! Por qué si es esta la razón ahora mismo ya no sé qué pensar de tu actitud, Saga... - Se defendió Shaka, bajando el volumen de su voz al mismo instante de darse cuenta que lo había alzado indebidamente.
- ¡No estoy celoso! ¡Por dios! Es mi tío, por favor...¡¿Cómo voy a estar celoso de él?! - Exclamó el Fiscal, alzándose de la cama para internarse en el baño después de pasar por al lado de Shaka y cerrarle la puerta en sus narices.
- ¡¿Entonces?! ¡¿Qué te pasa conmigo?! ¡¿O con él?! ¡Explícamelo, por favor! - Shaka sintió el impulso de entrar en el baño y seguir manteniendo esa especie de discusión sin una puerta de por medio, pero se aguantó las ganas y esperó respuesta al otro lado del muro impuesto por Saga. Solamente escuchar el uso que se estaba haciendo del inodoro, la descarga del agua de la cisterna y el posterior sonido del grifo del lavabo ya le hizo suponer que Saga no le iba a contestar, o no al menos mientras estuviera refugiado en el baño.- Saga...responde...
- Me jode que le trates tan bien. Éso es todo.- Le escupió Saga de sopetón, abriendo la puerta con un brusco gesto que le dejó el rostro de Shaka a tan solo un palmo de distancia.
- ¿Quieres que le trate mal? - Insistió el forense, después de verse apartado del camino con un leve empujón ejecutado sobre su pecho.- ¿Que le haga desprecios y que le haga sentir incómodo y con ganas de volver al hotel?
- No, yo no he dicho éso...- Masculló el Fiscal, despojándose de la camisa para vestirse el torso con ropas más deportivas.
- Mira Saga. Hacía tiempo que no te veía así de "girado"...y no...- Shaka se puso firme, frenando con una señal de su mano la intención de dar la vuelta a sus palabras que veía reflejada en la mirada del mayor.- No me voy a tragar ésto que estás a punto de decirme de que "el que está girado eres tú". Yo estoy perfectamente bien. Tu tío me cae bien. A mí no me ha hecho nada para que deba ser desagradable con él y si el que tiene problemas para asimilar todo ésto...para reconocer que pese a todo también tienes ganas de estar bien con él y no te atreves, es asunto tuyo. Pero no lo es ni mío, ni de tu hermano ni de Rhadamanthys.
- ¡No puedo olvidar todo lo que sucedió en el pasado como si nada! - Flaqueó Saga, dejándose caer de culo otra vez sobre la cama.
- ¿Pero por qué, Saga?
- ¡Pues porqué cometimos los mismos errores! ¡Todos nosotros! ¿Acaso no te has dado cuenta?
- ¡Claro que sí! Pero no somos iguales a ellos...Nuestra historia no es la suya...
- No es la tuya. Pero yo la heredo, Shaka.- Admitió Saga, bajando la vista mientras sus brazos caían vencidos sobre sus muslos.- Sé que debo perdonar, mirar hacia adelante, olvidar...Créeme que lo sé y lo intento. Por éso le ofrecí casa y acepté esta horrible cena "en familia" pero a la hora de enfrentarle la mirada con naturalidad no puedo.- Dijo, alzando la vista brillante de emoción aún sin condensar.
- Siendo negativo no vas a sacar nada positivo de todo ésto.- Shaka se sentó en la cama, al lado de Saga pero sin atosigarle con su proximidad.
- Ya lo sé, maldita sea...- Masculló Saga, chasqueando la lengua con decepción hacia sí mismo más que hacia nadie.- Joder...ayúdame, Shaka...Dime qué debo hacer...- Rogó, buscando la complicidad y amor que años atrás había encontrado en un extraño chaval que aún seguía a su lado.
Shaka suspiró sonoramente, rodando la vista hacia el techo en busca de las mejores palabras que pudiera hallar para hacerse entender.- No fuerces conversaciones...No busques reproches...- Comenzó a decir, deslizando sus ojos azules hasta dar con la ya más apaciguada mirada de Saga.- Agradece el terrible esfuerzo que ha desempeñado durante toda la tarde, porque aunque le he echado una mano, ya lo tenía casi todo preparado...Deja que la situación fluya, así de fácil.
- Es muy budista ésto...- Trató de frivolizar Saga, aprovechando el momento para restregarse una mano por los ojos.
- Es muy cierto, y es lo que cuenta.- Sentenció Shaka, abandonando el asiento que le ofrecía la cama para regresar al salón.
- Espera...- Saga le tomó de la muñeca antes que pudiera alejarse demasiado de él, y aprovechando el agarre también se alzó y se abrazó a Shaka con franca ternura.
- Irá bien, ya verás...
Antes se separarse, Saga le besó los labios y sin dudar más volvió a elegir el baño en vez del salón.- Me tomo la medicación y ahora me uno a vosotros...
- Allí te espero.
- Ah, Shaka...¿cuándo tengo hora con el cardiólogo? Estoy hartándome de tanta pastilla y vida sana...
- La semana que viene.
- Perfecto...a ver si ya me quito de tomar todo ésto...- Refunfuñó Saga antes de llenarse la boca de píldoras y darle un copioso trago al vaso de agua.
Shaka se sonrió para sí y al fin regresó al salón.
Dejando unos segundos más para que el siempre imponente Fiscal recuperara la compostura.
Y para que se despojara definitivamente de todas las telarañas de resentimiento y culpa de dos pasados que de nada le servirían en la inminente velada.
#Continuará#
