Capitulo 24.
- vaya, pero si hay reunión familiar. – dijo burlesca una voz desde la azotea. – y no me han invitado, que descortés abuelo. – hablo de nueva cuenta el hombre mostrándose ante todos y disfrutando la cara de incredulidad de los ahí presentes.
Continuara…
- Marcus. – dijo Abraham viendo a la figura en la azotea.
- abuelo, recuerdas mi nombre, que felicidad. – decía Marcus con fingida alegría.
- ¿Qué haces aquí? – cuestiono Precia viendo al chico con desprecio.
- esa mi estimada Precia-san es una muy buena pregunta, veras… - decía Marcus proponiéndose a explicar todo.
- déjate de tonterías y contesta. – dijo Abraham muy molesto.
- bueno la verdad es que supe que habría una reunión familiar y pues, decidí unírmeles. – decía Marcus con burla.
- déjate de juegos Marcus, ¿Qué haces aquí? – repitió Precia más que molesta.
- ya se los dije, sabía que abría una reunión familiar, después de todo, era el trabajo de Michiru ser una distracción. – dijo Marcus con una sonrisa en su rostro.
- eso lo explica, has venido por ella. – aseguro Haruka, el hecho de que Marcus dijera eso solo significaba que Michiru no estaba ahí por simple coincidencia.
- a decir verdad, venía a terminar con su miserable vida; después de todo ya tengo lo que necesitaba, ella solo era un estorbo, pero sin duda hizo muy bien su trabajo, es una lástima que hayas tenido que matarla, ¿sabes? No soy ningún idiota y sé que solo se unió a mí para mantenerme vigilado, pero aun así me dio su sangre. – él sabía que el repentino cambio de Michiru no era más que una farsa, solo fingió no saber nada para obtener la sangre de la aguamarina.
- eres un maldito. – Haruka estaba más que molesto al escuchar como hablaba Marcus de Michiru.
- ¿yo? Pero si has sido tú, quien le ha quitado la vida a la persona que decía amar más que a nada en este mundo, fuiste muy cruel, ni siquiera te importo que tu hija estuviera presente. – decía Marcus con fingida tristeza.
- eso no… - trato de explicar Haruka, pero Evangeline se lo impidió.
- no tenía otra opción, Michiru estaba fuera control. – contesto Evangeline viendo fijamente a Haruka, quería transmitirle al rubio que era necesario que Marcus siguiera creyendo que había acabado con Michiru.
- ¿nunca vas a dejar de esconderte tras los pantalones de Evangeline, perro? – dijo una voz tras Marcus y se aproximó a al borde de la azotea.
- Laurent. – dijo Evangeline al ver al chico aun lado de Marcus, esto se estaba complicando cada vez más.
- Laurent, ¿Qué significa esto? – exigió saber Abraham.
- significa mi estimado presidente, que el clan Sears le declara la guerra a la sociedad nocturna. – declaro Laurent con seguridad en la voz.
- ¿Cómo dices? – dijo Precia incrédula de que el joven estuviera diciendo esas palabras.
- lo que escucharon, esto es la guerra ahora. – dijo Laurent con mayor seguridad.
- ¿acaso los miembros de tu consejo están de acuerdo con esto? – cuestiono el señor Andri aun sin darle crédito a las palabras de Laurent.
- esos vejestorios están muertos, ya era tiempo de crear un nuevo concejo con sangre joven y eso es precisamente lo que necesita la sociedad nocturna, una vez que acabe con los tres clanes antiguos, nadie se opondrá a mí y regiré la sociedad nocturna. – explicaba Laurent siego de poder.
- claro muy inteligente de tu parte. – dijo Haruka con sarcasmo.
- silencio perro, esta es una conversación de adultos. – contesto con desprecio Laurent.
- y dime o sabio Laurent, ¿Qué es lo que exactamente vas a regir? Digo porque después de la guerra no quedara nada que regir, o es ¿Qué acaso planeas gobernar sobre las rocas? – decía Haruka burlándose de Laurent.
- te lo advierto perro, guarda silencio. – advertía Laurent con su voz gruesa.
- o por favor, eres tan idiota que ni siquiera te pusiste a pensar en las consecuencias de una guerra, pero adelante o gran deidad, sigue con tu estúpido plan de una guerra, después de todo lo que quede será tu reino. – dijo Haruka sin un atisbo de duda en su voz.
- SILENCIO. – grito Laurent y se fue sobre Haruka, no permitiría que ese perro lo humillara frente a todos.
Laurent se arrojó desde la azotea directo a Haruka y en un abrir y cerrar de ojos el castaño ya estaba prácticamente sobre Haruka, pero el rubio era más ágil, después de todo él había sido entrenado personalmente por Abraham, era un experto vampire slayer, Haruka desapareció de la vista de Laurent y apareció justo a su espalda dándole una patada que lo lanzo contra la pared de la gran mansión Andri destruyéndola, Laurent no daba crédito a lo que sucedió después de todo, él tenía más años que Haruka, sin mencionar que era el líder de un clan, ¿Cómo era posible que un simple perro le ganara? No se dijo, eso solo había sido suerte, él había bajado sin mediar nada cegado por la ira y el perro solo aprovecho eso, se levantó de entre los escombros y se plantó frente a Haruka de nuevo.
- no pienses que ese milagro se repetirá de nuevo. – dijo Laurent con molestia en su voz.
- di lo que quieras. – contesto Haruka.
Justo antes de que siguieran con su batalla, una de las sailors se transformó.
- por el poder del cristal del planeta marte… ¡Transformación! – grito Rei sorprendiendo a todos y en un abrir y cerrar de ojos se dispuso a atacar. – ¡saeta llameante de marte! – grito la sailor del fuego, pero el ataque no iba dirigido a Marcus, sino Haruka, el rubio no se esperaba eso y fue golpeado por su ataque, Rei pudo ver como Haruka salía disparado unos metros de donde ellos estaban.
- Laurent vio esto como su oportunidad y ataco al rubio propinándole una patada y lanzándolo más lejos. – no me guardes rencor, es una guerra y todo se vale. – dijo al ver como el rubio se ponía de pie.
- así que así son las cosas. – dijo Haruka a nadie en particular.
- al ver como su hermano era atacado por una de las persona que él había protegido Summer no soporto más, dejando a Hotaru en brazos de Aiden se lanzó sobre la sailor del fuego. – COMO TE ATREVES. – grito Summer y le dio un fuerte golpe a sailor mars quien salió disparada a metros de ahí.
- Summer NO! – pidió Haruka y rápidamente llego hasta donde su hermana se disponía a terminar con la vida de la sailor del fuego, quien después de ese golpe estaba completamente inconsciente, ni sus hermanos ni mucho menos su abuelo habían movido un dedo para ayudar a Rei, las sailors estaban petrificadas en su lugar, aun no se reponían de la noticia que Marcus les diera sobre la muerte de Michiru.
- SUELTAME, TERMINARE CON SU MISERABLE VIDA AHORA MISMO. – exigía Summer removiéndose en los brazos de Haruka.
- no, Summer, no debes, por favor, mírame estoy bien, nada me ha pasado. Decía Haruka para calamar a su hermana.
- aun así te ataco sin importarle nada, quería asesinarte. – decía Summer aun molesta, pero ya sin gritar.
- lo sé, pero no lo consiguió, Summer ponte un poco en su lugar, ella está enamorada de Michiru. – dijo Haruka y no pudo evitar que eso saliera con un poco de molestia en su voz. – el saber que Michiru ya no está debió ser un duro golpe. – dijo Haruka tranquilizando a Summer con eso.
- que conmovedor, así que esa niña amaba a tu predestinada, ¿Quién lo diría? Lástima que no dejaste que la mataran, después de todo era tu rival. – decía Marcus con burla.
- yo no soy como tú. – contesto Haruka.
- eso es más que obvio, yo hubiera acabado con ella sin dudarlo. – sentencio Marcus. – pero en fin. – dijo Marcus dando por terminada la charla, después de todo solo había ido ahí a matar a Michiru. – los dejamos con sus dramas familiares. – dijo Marcus dándole la espalda a todos y disponiéndose a marcharse, Laurent ya estaba junto a él.
- ¿piensas que los dejaremos ir así como así? – dijo Precia deteniendo el avance de Marcus.
- sé que no, pero… no tienen opción, están muy ocupados. – dijo Marcus y de la nada un grupo de vampiros rodeo a todos los que estaban abajo.
- maldición. – dijo Fate viendo como Marcus y Laurent comenzaban a caminar, trato de ir tras ellos pero un golpe la devolvió de nuevo al lugar donde estaba.
- Fate-chan. – dijo Nanoha corriendo hacia donde se encontraba Fate.
- maldita sea, lograron escapar. – dijo Fate con molestia al ver que no habían sido capaces de detener a Marcus y Laurent.
- todo estaba planeado Fate, no te tortures. – dijo Lindy, al ver como claramente los vampiros que los rodeaban no hacían ningún intento por atacarlos.
- abuelo. – dijo Evangeline preguntándole con la mirada a Abraham ¿Qué era lo que quería que hicieran?
- mátenlos a todos. – sentencio el presidente del concejo. – solo dejen a uno vivo para hacerle unas preguntas. – tan rápido como dijo esas palabras los tres escuadrones se lanzaron a acabar con los vampiros que los rodeaban.
Los tres escuadrones no tardaron mucho en terminar con los vampiros que estaban a su alrededor, solo habían sido una distracción para que Marcus y Laurent pudieran escapar, esos vampiros ni siquiera eran un reto para los tres mejores escuadrones.
- ¿están todos bien? – cuestiono Abraham después de que los escuadrones acabaran con esos vampiros.
- sí, todo estamos bien abuelo. - contesto Evangeline. – por cierto, aquí tienes. – lanzándole a uno de los vampiros que los había rodeado.
- Kristen. – hablo Haruka aproximándose al lugar donde estaban todos, no intervino en la batalla por estar cuidando de Rei, quien aún no recuperaba en conocimiento.
- no estarás sugiriendo que la ayude ¿o sí? – dijo Kristen con molestia en la voz.
- por favor. – pidió Haruka, él sabía que Rei no era mala, solo estaba tomando las decisiones equivocadas, no era su culpa, era de ese sentimiento que nos volvía locos a todos, ese sentimiento llamado amor.
- lo lamento Haruka, pero no lo hare. – contesto seriamente, esa chica no había hecho otra cosa que atacar a su hermano y no estaba dispuesta a ayudarla, después de todo que había hecho esa chica por ellos.
- Kristen-san por favor, ayuda a Rei. – pidió Serena con lágrimas en los ojos, sabía que Rei se había esto comportando mal, pero no podía dejarla así era su mejor amiga.
- lo siento Serena, no tengo nada en contra de ustedes, pero esa chica. – señalando a Rei en los brazos de Haruka. – no ha hecho otra cosa más que insultar, ofender y ahora hasta lastimar a mi hermano, aunque a él esto parece no afectarle, a nosotros como sus hermanos si, sé que tengo un juramento como médico, pero es más fuerte mi cariño por mi hermano. – no la ayudaría, no lo haría aunque se lo suplicaran, para ella lo que a esa chica le paso se lo tenía muy bien merecido.
- Shamal, ayúdala tú, por favor. – pidió Hayate a su guardiana, no era de su agradado el meterse en disputas familiares, pero no podía dejar morir a esa chica.
- Hayate-sama. – dijo Haruka con una sonrisa en sus labios.
- Haruka-san, eres mayor que yo y esos formalismos no me gustan. – dijo Hayate con una sonrisa al ver al rubio.
- gracias Hayate. – era lo menos que podía hacer, Shamal era una de las mejores médicos, claro después de su hermana.
- creo que lo mejor es llevarla adentro. – dijo Shamal viendo a Rei, necesitaba que estuviera recostaba para valórala.
- abuelo. – dijo Haruka pidiendo permiso, después de todo cuando Kristen se negó a ayudar a Rei su abuelo ni siquiera se inmuto con el hecho, así que suponía que él estaba de acuerdo con su hermana.
- llévala a su habitación. – dijo Abraham sin emoción en la voz. – Shamal lo que necesites se te conseguirá, solo te pido que esa chica no necesite ir a un hospital.
- como usted diga, Abraham-sama. – dijo Shamal haciendo una leve inclinación y siguiendo a Haruka.
- gracias abuelo. – agradeció Haruka, sabía que esto le traería problemas, pero era un riesgo que asumiría.
- después de que termines, ven a verme al estudio. – ordeno Abraham, sabía que su nieto no podía evitar el proteger a las sailors, pero eso no evitaba el hecho de que tanto el cómo sus otros nietos desaprobaran el hecho de que ayudara a esa chica.
- muchas gracias. – dijo Serena agradeciendo a Abraham y haciendo una inclinación a lo que las sailors le siguieron.
- no tienen que agradecerme nada a mí, sino a mi nieto, si no fuera por el esa chica no recibiría nada de la familia Andri. – y era verdad, si no fuera porque Haruka se empeñó en ayudarla el no movería un solo dedo para ayudarla.
- aun así, muchas gracias. – repitió la princesa de la luna, sabía que esas personas no eran malas, solo estaban defendiendo a su familia.
Serena y las otras sailors se fueron rumbo a la habitación de Rei para saber cómo estaba, era su amiga, sabían que lo que estaba haciendo no era lo correcto, pero a pesar de todo era su amiga, solo había un pequeño cambio, su amiga se había enamorado de un amor imposible, ellas sabían lo mucho que Haruka y Michiru se amaban, aunque si Michiru había muerto ya no había nada que hacer.
-¿creen que sea verdad lo que dijo Marcus? ¿Qué Haruka mato a Michiru? – cuestiono Mina con dolor en su voz.
- no lo creo, Haruka jamás haría eso y menos frente a Hotaru, ella ama a su madre. – decía Lita defendiendo a Haruka.
- yo estoy de acuerdo con Lita, no creo que Haruka haya sido capaz de matar a Michiru, todo esto tiene que tener una explicación. – decía Amy segura de sus palabras.
- yo estoy de acuerdo con ustedes chicas. – dijo Serena pero ya no pudieron seguir con su conversación ya que habían llegado a la puerta de la habitación de Rei y Haruka estaba parado a fuera.
- Haruka ¿Cómo esta Rei? – cuestiono Mina con un poco de temor en la voz.
- en estos momentos Shamal la está valorando, yo salí porque me lo pidió. – contesto Haruka mirando hacia la puerta.
- Haruka… - empezó Setsuna, no quería preguntar pero sabía que tenía que hacerlo, tenía que hacerle esa pregunta, tenía que saber si era verdad que había matado a Michiru, a su mejor amiga.
- antes de que empiecen a querer cuestionarme sobre lo que paso y quieran matarme, dejen les digo que no, no la mate y si, si está viva, es todo lo que les puedo decir por ahora. – dijo Haruka mirando un punto fijo en la pared pero nunca mirando a las sailors.
- no esperaras que nos quedemos conformes con eso ¿verdad? – dijo Setsuna, las respuestas que les había dado Haruka solo eran ambiguas, si en verdad Michiru estaba viva ¿Dónde estaba?
- pues lo tendrán que hacer Setsuna, porque yo no tengo tiempo de explicarles nada, además de que mi familia me espera para hablar sobre lo sucedido, ahora si ustedes pudieran quedarse con Rei, me harían un favor. – no quería ser grosero, pero las chicas no le dejaban mucho de donde escoger, si supieran en lo que se había metido Rei por haberlo lastimado no estarían así, pero bueno eso era algo que tenía que arreglar con su abuelo.
- vete Haruka, nosotras nos quedaremos con Rei. – dijo Serena con tranquilidad, ella sabía de sobra como de protectores eran los hermanos del rubio.
- gracias Serena, si Shamal necesita algo que no esté en la mansión, bajen de inmediato a hacérnoslo saber para traerlo. – dijo Haruka de espaldas a las sailor, ya se había adelanto unos pasos pero recordó que posiblemente Shamal necesitaría algo.
- así lo haremos, no te preocupes. – informo Amy, ella no pensaba que Haruka era malo, ni mucho menos los Andri, simplemente se habían conocido de una manera un tanto desafortunada.
- estoy más tranquilo ahora que me dices eso tu Amy, nos vemos después. – era hora ir se y enfrentar a su abuelo y hermanos, sabía que esto solo le traería problemas.
Haruka recorrió la distancia desde el cuarto de Rei hasta las escaleras a paso tranquilo, después de todo quien tiene ganas de ir a que le griten, para su sorpresa ya todos estaban dentro de la mansión y no solo eran sus hermanos y su abuelo sino todos, al parecer esa declaración de guerra los iba a tener muy ocupados a todos.
- qué bueno que ya estás de vuelta. – dijo Abraham viendo a Haruka bajar las escaleras con lentitud.
- abuelo, lo que paso… bueno yo… - trataba de explicarse, sabía que nada funcionaria, pero tenía que hacerlo.
- déjalo, entiendo tus razones… - dijo Abraham y viendo la sonrisa en el rostro de su nieto agrego algo más. – mas no las comparto, estoy molesto porque has tratado que tu hermana la trate sabiendo lo que eso significa, crees que fue grato negarse para ella, es médico, tiene un juramento, no puede decidir a quién salva y a quien no, pero esa chica se atrevió a lastimar a su hermano, pero al parecer él estaba más preocupado por la chica que lo ataco que por su propia hermana. – Abraham estaba muy molesto con Haruka por haber puesto a Rei primero que a su familia, entendía que habían sido su familia, claro que lo entendía, pero esa chica lo había atacado e insultado, con eso no quería decir que la dejara morir pero cuando menos que no pusiera a su hermana en un predicamento.
- lo siento. – se inclinó delante de su abuelo, era lo único que podía hacer, disculparse, ya había cometido el error, no había más que hacer que pedirle perdón a su abuelo.
- no es a mí a quien le debes una disculpa, sino a tu hermana. – sabía que estaba siendo muy duro con él, pero de algún modo tenía que hacerle saber que en la sociedad nocturna primero es tu familia.
- hai abuelo. – era lo menos que esperaba, cuando menos su abuelo no dijo nada acerca de lastimar a las sailor del fuego por su osadía como diría.
- camino la distancia que lo separaba de Kristen e igual a como hiciera con su abuelo se inclinó frente a su hermana. – Kristen, perdóname por favor. – lo que menos quería era poner a su hermana en aprieto y sin pensarlo lo había hecho, de pronto sintió como unos brazos se colgaban de su cuello.
- no importa. – no le gustaba ver a su hermano así, su abuelo lo había humillado frente a todos y aun así ahí estaba, pidiéndole perdón. – solo no quiero que te hieran, sé que esas chicas son importantes, pero ¿no podemos nosotros ocupar ese espacio que tienes para ellas? – no pudo evitar que esa pregunta saliera de sus labios, desde que Haruka se había encontrado con las sailors parecía como obligado a estar con ellos.
- ustedes ya lo ocupan, son mi familia, ellas fueron mi familia y siempre las voy a considerar de esa manera, pero ustedes son los hermanos que nunca tuve, sé que sonora loco, pero tal vez nací para estar aquí con ustedes, se es aquí donde pertenezco. – no sabía porque se sentía de esa manera, pero de alguna forma, sentía que pertenecía a ese mundo.
- bien, basta de sentimentalismos, tenemos otros asuntos que atender. – corto el ambiente Abraham, la escena le parecía muy tierna, pero aun así tenían que preocuparse por la declaración de guerra.
- lo siento chicos, era muy emotivo pero tenemos que preocuparnos por lo que Laurent y Marcus traman. – y eso era lo que más le preocupaba, las intenciones de esos dos.
- necesitamos investigar el clan Sears, además sugiero que ustedes. – refiriéndose a Precia y Hayate. – permanezcan en la mansión, es mejor si estamos juntos, llamaremos a los generales y nos prepararemos para la batalla. – era lo que menos quería hacer, pero no había opción, si había guerra pelearían.
- me parece la mejor opción amigo mío, solo que estamos olvidando una cosa, Marcus dijo que tenía la sangre de esa niña, si logra combinarla con la del ejercito de Laurent, tendremos un grave problema, ellos podrán caminar en el sol mientras que nosotros solo tenemos a los tres escuadrones, son los únicos que pueden moverse durante el día. – no quería pensar en eso, pero le era inevitable en una guerra tenían que plantearse los peores escenarios.
- tienes razón Precia, no lo había pensado de esa manera, pero creo que tengo la solución a esto. – solo había una, su carta de triunfo estaba justo ahí, en la mansión.
- entonces dila, ¿Cuál es la solución? – no podía creer que su amigo tuviera una solución para ese predicamento, después de todo él siempre le contaba todo, a menos que fuera el hecho de beber la sangre de las sailors y pelear en igualdad de condiciones.
- Michiru Kaioh. – ella era su carta de triunfo, si les decía dónde estaba el escondite de Marcus podrían destruirlo.
- pero ella… - Precia no quería decir que la chica estaba muerta, después de todo era la predestinada de uno de los ahí presentes.
- está viva. – sabía que la condición de Michiru dependía más de ella que de otra cosa pero estaba viva. – está abajo recuperándose, espero que para mañana ya esté completamente recupera. – explicaba Kristen.
- Marcus piensa que está muerta, eso es una ventaja para nosotros, si lo vigilamos, podríamos tener una oportunidad. – decía Abraham, en su cabeza su plan tomaba forma.
- quieres que esa chica nos diga dónde está el escondite de Marcus, eso lo entiendo, pero ¿para qué vigilarlo? – sabía que su amigo era un gran estratega pero estaba vez no le estaba siguiendo el ritmo.
- quiero destruir el laboratorio, no podemos poner en riesgo ni a mis nietos, ni a tu hija, ni a los guardianes de Hayate, no podemos enviarlos solos, a pelear contra todo un ejército, si destruimos el laboratorio, estaremos en igualdad de condiciones para la guerra, creo que eso es lo único que no podremos evitar. – no quería una guerra pero a esas alturas ya era inevitable.
- cuenten… conmigo. – hablo una débil voz desde las escaleras, sorprendiendo a todos.
Continuara…
