Capítulo 25

- ¿¡Qué demonios significa esto!?

Terry volteó solo para encontrarse cara a cara con la mujer más insufrible que había conocido en su vida.

Desde un primer instante había notado las intenciones de Susana para con él, y la verdad era que no le causaba ninguna gracia. Susana era muy bonita, no podía negarlo, pero tendría que estar para fijarse en una mujer tan insoportable como ella. Además, él era casado, y solo tenía ojos para su esposa, claro que eso era algo que Susana no podría saberlo, al menos hasta dentro de un año, cuando la boda se hiciera oficial.

- ¿Por qué no te largas de aquí, Susana? – Le dijo Karen con fastidio – Terry estaba contándome lo bien que lo había pasado en sus vacaciones.

- Terry ¿Podríamos hablar un minuto? – Susana paso por alto las palabras de Karen.

- No lo creo – Le dijo él – Los ensayos están por comenzar.

- Estoy segura que a Robert no le importará.

- Pero a mí.

Y sin decir más, Terry se puso de pie y se fue de allí.

- ¿Acaso es que aún no pierdes la esperanza de que Terry se fije en ti? – Le dijo Karen burlonamente.

- ¿Qué te importa? – Susana estaba enfadada por la forma en que Terry la había tratado. Ella solo había querido preguntarle porque no representaría el papel de Romeo en la obra. Incluso estaba dispuesta a ofrecerle su ayuda para que se lo devuelvan, pero él no había querido escucharla.

- Me importa porque Terry es mi amigo, y por si no te has dado cuenta… no soporta ver siquiera tu rostro.

- ¡Eso no es cierto! – Exclamó la rubia.

- ¿Entonces porque crees que no ha querido hablar contigo hace unos instantes?

- Por el ensayo – Contestó – Es obvio que Terry es un actor profesional, y no le gusta perder tiempo en horario de trabajo. Probablemente hablaremos a la salida.

- Olvídate de él – Insistió Karen – Ya te he dicho que tiene novia, y está muy enamorado de ella.

Susana no contestó, simplemente se dio media vuelta y dejó a Karen sola. Durante toda la semana se había estado preguntando si lo que ella decía era cierto, y no podía dormir de tan solo pensar que otra mujer estaría besando aquellos labios que le pertenecían a ella. Simplemente no podía soportarlo. Tenía que averiguarlo.

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- ¿Dónde demonios esta Susana? – Gritó Robert con enfado. Los ensayos ya habían comenzado y su Julieta había desaparecido.

- Yo la vi caminar hacia la salida – Dijo Marcus.

- Esa muchacha irresponsable – Murmuro Robert, quien ya se había cansado de las estupideces que la actriz cometía constantemente – Muy bien – Dijo a todo – Ya que nos falta nuestra actriz principal… Karen tomara el papel de Julieta por el día de hoy.

La castaña tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para evitar comenzar a saltar como una niña. Esa era su oportunidad para mostrar verdaderamente lo que valía como actriz, y todo se lo debía a Susana.

ooo

- Listo – Dijo Candy con triunfo, mientras colocaba el último vestido en el armario.

Terry se había ido a trabajar muy temprano esa mañana y había tenido que desempacar las cosa ella sola. Claro que podía haber pedido ayuda, pero sus padres habían llevado a Delfina a tomar un helado, y los sirvientes estaban demasiado ocupados y no había querido molestarlos.

- ¿Señorita Candy?

- Pasa Mary – Le dijo ella con un suspiro. Ya le había dicho mil veces que la tuteara, pero Mary aún no se acostumbraba - ¿Qué necesitas?

- Hay una señorita abajo.

- ¿Quién es?

- No lo sé, no ha querido decirme su nombre.

- ¿Y qué es lo que desea?

- Pues eso es lo más extraño de todo – Dijo Mary con curiosidad – Ha dicho que viene de parte de Terry, y exige hablar con alguien de la familia.

- ¿De parte de Terry? – Candy comenzó a asustarse ¿Y si algo malo le había sucedido? – Dile que ya bajo.

- Si, señorita Candy.

ooo

Susana había llegado a la misma mansión en la cual había estado una semana atrás cuando había ido en busca de Terry. La mujer que la había atendido también había sido la misma, pero confiaba en que no la reconociera. Bueno, al menos la había dejado entrar.

En cuanto la sirvienta se retiró, Susana observó con admiración aquella majestuosa sala. La familia de Terry debía poseer una gran fortuna. Definitivamente le gustaría vivir en un lugar como ese una vez que se casaran.

- Buenas tardes – Le dijo una voz femenina a sus espaldas. Susana volteo para encontrase con una jovencita rubia de ojos verdes – Me han dicho que viene de parte de Terry ¿Algo malo le ha sucedido? – Le preguntó con preocupación.

Había llegado el momento de la actuación.

- ¡Oh, no! Nada de eso – Contestó Susana con una sonrisa fingida – Mi nombre es Susana Marlowe, pero probablemente ya me conozcas.

- Pues… la verdad no se me ocurre de donde podría conocerla, señorita Marlowe.

Susana frunció el ceño. Si había algo que la enfurecía, era no ser reconocida.

- Entonces me temo que no has salido mucho de casa – Le respondió con prepotencia – Pues mi rostro es uno de los más conocidos en el ambiente del teatro.

- Oh… así que es actriz.

- En efecto.

- Lo lamento, es que no hace mucho he llegado de Londres, y apenas me estoy adaptando a la vida de Nueva York.

- ¿En serio? Pues tu acento no parece inglés.

- Eso es porque soy americana.

- Ya veo…

- Pero porque no tomamos asiento – Le ofreció ella con una sonrisa – ¿Desea beber algo?

- Un té estaría bien – Le dijo mientras tomaba asiento, y Candy le pedía a Mary que trajera dos tazas de té – Pero aún no se con quién estoy hablando.

- Oh, cierto – Candy estaba intentando ser educada con aquella joven, pero la verdad era que le molestaba aquella actitud soberbia con la que le hablaba – Soy Condice White Andrey. Pero mejor cuénteme que es lo que desea.

- Bueno como ya he dicho, vengo de parte de Terry. Yo soy la actriz que representara a Julieta en la obra.

- Si, y Terry interpretará a Teobaldo – Dijo Candy con orgullo.

En ese momento, Mary llegó con una bandeja con dos tazas de té y galletas.

- Entonces imagino que también sabrá que en un principio se le había ofrecido el papel de Romeo.

- Claro que sí.

- Y también estarás de acuerdo conmigo en que algo raro tuvo que haber sucedido para ahora este interpretando el papel de Teobaldo y no el de Romeo.

- Nada de eso – Contestó Candy bebiendo un sorbo de su té – Terry pidió expresamente al director de la compañía que le cambiaran su papel.

- ¡Eso no es cierto! – Susana se puso de pie abruptamente, sorprendiendo a Candy con esa repentina actitud – Terry jamás haría una cosa así.

- No sé a qué ha venido – Dijo Candy, temiendo lo que podría pasar con aquella mujer desquiciada en su casa – Pero tal vez lo mejor sea que se retire de aquí.

- ¿Quién eres tú para echarme? – La miró con ojos furiosos. Pero Candy ya no iba a soportar su prepotencia.

- ¡Soy la novia de Terry! – Gritó. Le hubiese encantado decirle que era su esposa, pero no podía arriesgarse.

- ¿Cómo dices? - Los ojos de Susana se abrieron desmesuradamente, y Candy deseó que alguien estuviese allí para ayudarla.

- ¿Qué pasa aquí?

- Gracias a Dios – Murmuró Candy cuando su padre apareció por la puerta.

- ¿Quién es usted? ¿Y porque le está gritando a mi hija? – Le preguntó a Susana, pero ella no contestó y salió corriendo de la mansión, sin notar a la famosa actriz que estaba entrando por la puerta en ese mismo instante llevando a una niña de su mano.

- ¿Qué fue todo eso? – Le preguntó Eleanor.

- No lo sé – Candy se dejó caer en el sofá, completamente confundida – Eleanor… ¿Conoces a una actriz llamada Susana Marlowe?

- ¿Susana? – Dijo Eleanor con curiosidad – Así que era ella quien acaba de salir de aquí corriendo.

- Según ella vino a traer noticias de Terry, pero luego comenzó a hablar del papel de él en la obra. Al parecer quería saber porque ya no interpretaría a Romeo.

- He oído hablar de Susana Marlowe – Comentó Eleanor mientras se sentaba en el sofá en tanto que Max cargó a Delfina y la llevó a su habitación – Pero la verdad es que no la conozco, aunque sí he compartido escenario con su madre un par de veces. No tienen muy buena reputación en el ambiente.

- ¿Y qué es lo que has oído sobre ellas?

- Bueno… la verdad es que no me gustan los chismes, pero se rumorea que Susana solo consigue los papeles protagónicos porque su madre, Loraine, tiene… ya sabes, una amistad especial con Robert Hattaway, el director de la compañía.

- Ya veo…

- Pero la verdad es que no entiendo que tiene ella que ver con mi hijo.

- Tampoco yo.

ooo

Había sido un ensayo agradable con Karen Klaise como Julieta, sobre todo teniendo en cuenta que no habían tenido que soportar las estúpidas exigencias de Susana, quien por cierto no había vuelto a aparecer por allí, y eso era algo que Robert Hattaway no pensaba pasar por alto.

- Karen ¿Puedes pasar por mi oficina?

- Sí, director – Le contestó ella con sumisión mientras lo seguía.

- Toma asiento, por favor – Karen hiso lo que Robert le decía mientras él se sentaba frente a ella – Te preguntaras porque estás aquí.

- Pues la verdad sí – Karen bajó la vista – Usted no suele hablar personalmente con los actores, para eso está el señor Miller – Dijo ella refiriéndose al ayudante personal de Robert.

- Es cierto… pero es mi deber hablar con los actores cuando es necesario un cambio en la obra.

- ¿Un cambio está diciendo?

- Sí – Robert juntó sus manos y la miró con seriedad – He notado tu excelente desempeño durante los ensayos de esta tarde. Y sinceramente creo que lo mejor para la obra sería tenerte a ti como protagonista.

- ¿Está hablando en serio? – Karen no podía creer lo que estaba escuchando. Era como si todos sus sueños se estuvieran haciendo realidad.

- Muy en serio.

Karen tuvo ganas de gritar de alegría, pero entonces recordó un pequeño problema.

- ¿Y Susana?

- ¿Qué con ella? – Le dijo Robert sin mostrar demasiado interés.

- Ella ha estado ensayando el personaje durante la pasada semana ¿Está seguro que no le molestara que me lo den a mí?

- Susana ha cometido un error al marcharse el día de hoy, y todos ustedes están advertidos sobre las llegadas tardes y las faltas. Ella conocía muy bien las reglas, y no voy a dejarlo pasar. Además, he notado que tu desempeño ha sido mucho mejor que el de Susana. Sinceramente lamento no haberte escogido a ti en primer lugar, pero espero que sepas aprovechar esta oportunidad que te estoy dando.

- Claro que sí, señor Hattaway.

- Bien… puedes retirarte.

- Sí – Karen se puso de pie y salió de la oficina.

- Lo siento Loraine – Dijo Robert para sí mismo – Lamentaré mucho no volver a tenerte entre mis brazos, pero no puedo permitir que tu hija arruine mi compañía.

Estaba seguro de que Loraine se pondría furiosa cuando se enterase que ya no sería Susana quien interprete a Julieta en la obra. Probablemente le gritaría y lo golpearía un poco, pero luego todo se calmaría. Conociendo a Loraine, encontraría otro productor teatral que acepte contratar a Susana a cambio de sus favores sexuales, y en cuanto a él… también podría conseguir otra mujer.

Tal vez había llegado el momento de sentar cabeza y casarse con una buena mujer. Después de todo, a pesar de la edad seguía siendo un hombre muy atractivo. Pero por el momento dedicaría todo su tiempo a la obra.

ooo

Al entrar por la puerta de su casa, Terry se encontró con dos mujeres y un hombre parados frente a él, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

- ¿Qué sucede aquí? – Preguntó Terry, sintiéndose como en el banquillo de los acusados - ¿Dónde está Delfina?

- En el jardín, con Clin – Respondió Candy cortante.

- Bien… - Terry se quitó su abrigo y dio unos pasos, pero Max se colocó frente a él sacando pecho - ¿Qué sucede?

- Hay muchas cosas que debes explicar, muchacho.

- ¿De qué están hablando?

Terry entendía cada vez menos. Esa mañana, cuando se había despedido de su familia, todo parecía estar bien, por eso no entendía por qué razón lo estaban juzgando en aquellos momentos.

- Los dejaremos solos – Dijo Eleanor adoptando la misma postura que los demás – Vamos, Max.

Ambos se retiraron dejando sola a la pareja.

- ¿Vas a decirme ahora que está pasando? – Le preguntó Terry a su esposa perdiendo la paciencia.

- Sentémonos – Dijo ella. Ambos se sentaron uno al lado del otro en el sofá.

- Y bien…

- ¿Quién es Susana Marlowe? – Candy fue directo al grano.

- ¿Susana Marlowe? - ¿Qué demonios tenía que ver aquella mujer con todo esto? – Ella es… pues es una compañera de teatro.

- ¿Y tienes muy buena relación con todas tus compañeras, Terry? – El tono de voz de Candy era fulminante.

- No sé de qué estás hablando – Terry comenzó a levantar la voz – Prácticamente no tengo relación con Susana ¡Ni siquiera me cae bien!

- ¿Y porque vino aquí esta tarde? – Le preguntó ella levantando la voz también.

- ¿Dices que Susana estuvo aquí? – Terry estaba desconcertado.

- ¿Te sorprende?

- ¡Claro que me sorprende! Desapareció de los ensayos esta tarde y nadie sabía dónde se había metido. Tuvieron que poner una reemplazante. ¿Qué quería? – Solo esperaba que no hubiera dicho alguna locura.

- Quería saber porque no interpretaras a Romeo.

- ¡Maldición!

- ¡Terry! ¡Dime que está pasando!

- ¡No está pasando nada! – Se puso de pie y le gritó con tal fuerza que Candy saltó de su asiento – Lo siento… en verdad lo siento, no fue mi intención gritarte.

- Está bien – Candy suspiro intentando contener la calma - ¿Podrías decirme a que se debe todo esto?

- Te lo diré – Terry volvió a tomar asiento e intento tranquilizarse un poco – Conocí a Susana el día en que fui a la audición para entrar en la compañía. Solo cruzamos un par de palabras, pero a partir de ese día ella no ha dejado de acosarme. La verdad es que nunca le he dado esperanzas de nada, pero ella no lo entiende. ¡Dios mío! Ni siquiera sé cómo ha conseguido la dirección de esta casa.

Candy miró fijamente a los ojos de su marido, y pudo saber que le estaba diciendo la verdad. Terry no le mentiría de esa manera.

- Te creo.

Terry sonrió y abrazó a su esposa fuertemente.

- Lamento que hayas pasado por esto.

- Ella fue muy descortés.

- Te prometo que hablaré con ella y le recriminaré por haber venido a molestarte.

- No es necesario…

- ¡Claro que sí! Tengo que dejarle en claro de una vez por todas que no pude meterse en mí vida, y mucho menos venir a mi casa y tratarte mal.

- De acuerdo… pero ten cuidado. He visto su mirada, y me dio miedo.

- No te preocupes – La besó con ternura – Por cierto, el fin de semana vendrá a comer una compañera de teatro. Te aseguro que ella no es como Susana – Se apresuró a añadir al ver la expresión de su esposa – Karen ha sido una buena amigo y desea conocerte.

- De acuerdo – Sonrió Candy – Yo misma organizaré la cena.

Continuará…


Gracias por los reviews! =)

Espero que les guste este nuevo capítulo!

Besossssssss