Soul Eater no me pertenece. De lo contrario, ya estaría casada con Death the Kid y le hubiese dado 8 perfectos hijos simétricos.
NOTA: Todas las gracias del mundo a naomi-evans por el dibujo que me hizo de Aria. ¡Ahora es portada de este fic! :D Es a do ra bleeeeee (L) :)
El valor de lo importante
El primer y último cumpleaños
Aria estaba dormida en brazos de Kami. Black Star estaba desmayado en brazos de Tsubaki. Kid y Chrona estaban en uno de los balcones. El matrimonio Evans se había despedido hacía unos minutos mientras que Spirit aún lloraba en uno de los rincones del salón, lugar que había ocupado toda la noche. Los demás se encontraban repartidos por la pista y las mesas pero la pareja principal continuaba en el medio de la pista. La canción era lenta, la perfecta excusa para bailar pegados, sin dejar de mirarse, con las manos unidas y una sonrisa de felicidad adornando sus rostros.
El señor y la señora Evans.
No se habían separado en toda la noche, excepto para bailar el vals con sus padres. Bueno, Soul había bailado con sus padres, Maka había golpeado a su padre por su intención de tirar de ella hacia la salida. Déjenle la cosa a Spirit, siendo histérico aún después de que su hija se casara. Y, luego, la fiesta se había desatado. Porque Soul había estado en cada detalle. Había sorprendido a todos, no solo a su nueva esposa: fiesta, comida, lugar, música, el casamiento más completo de todo el mundo. Aunque lo único que en realidad le importaba era su flamante y nueva familia.
- Todavía me cuesta creer que nos casamos. – murmuró Maka, pegando su frente contra la de él, su marido.
- Sí, debemos estar algo locos.
- ¿Locura? Nah, ¿donde? – ironizó ella, dejando salir una risa de esas que nunca puedes contener cuando te encuentras en puro estado de felicidad. – Ahora los ricachones amigos de tus padres no podrán decir nada.
- Sabes que no organicé todo esto por esa razón – Soul depositó un suave beso en sus labios – Lo hice por ti. Solo por ti. Para ti.
- Por nosotros – corrigió ella – Ahora somos "nosotros", oficialmente - ¿A quién quería engañar? Siempre habían sido "ellos" en conjunto, nunca "Maka" y "Soul" separados, siempre "Maka y Soul". Su casamiento solo había sido la confirmación de aquello que para ellos ya era natural y correcto. Y que murieran los que pensaran que estaban locos por contraer matrimonio con 20 años, ellos ni siquiera podían imaginarse las situaciones que habían vivido y el amor que se tenían.
- Me aseguraré de pedirle a Shinigami-sama unas vacaciones para tener nuestra luna de miel. Aunque no sé cuándo será eso… - dijo Soul.
- Primero lo primero – replicó Maka, apretando aún más su agarre – Red.
Soul frunció sus labios y luego tomó posesión de la boca de su esposa.
- No arruinemos esta noche. Disfrútala, es tuya.
Maka sonrió contra sus labios y volvió a unirlos para robar otro beso apasionado.
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- ¡Hola Shibusen! – exclamó Maka, abriendo sus brazos mientras le sonreía al edificio que se alzaba delante de ellos.
- Eww, ¿por qué estás tan feliz? – quiso saber Soul, parándose a su lado, con su típica pose de despreocupación, sus manos metidas en los bolsillos de sus pantalones.
- Porque a mí me encanta venir aquí – respondió Maka, girándose sobre ella y mirando a su hija quien estaba parada detrás de Soul. Le ofreció su mano - ¿Vamos, amor?
Aria sonrió y caminó con pasitos inestables hasta sujetarla. Soul, a su lado, sonrió y le ofreció la otra mano, la cual fue tomada casi al instante. Y así la familia se adentró al lugar.
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- ¡Miren quienes vienen ahí! ¡La familia Eater!
Ninguno de los dos pudo evitar sonreír ante la exclamación de Shinigami. Él, quien había sido el único que no había ido a su boda -por razones obvias-, estaba más que encantado con sus ex-alumnos contrayendo nupcias; después de todo, esa relación nunca terminaría. Él era Dios, él lo sabía.
- Hola Ari-chan – saludó, agachándose hasta quedar cerca de la altura de la beba, quien lo miraba fijo. Shinigami agitó uno de sus enormes dedos delante de su rostro y ella echó a reír, estirando sus manitos para intentar agarrarlo. – Es una ternura. ¿Están listos para volver a dar clases?
- Si, señor.
- Y otra cosa – de repente, el ente negro se puso serio – El Lunes de la semana entrante tendremos una reunión especial para arreglar qué vamos a hacer con Red. Vendrá Azusa desde Europa y Justin para tener el apoyo de más Death Scythes. Idearemos un plan para acabar con él.
Maka suspiró y cerró los ojos, agradecida. Ese asunto lo había rondado en la cabeza hacía un tiempo ya y justamente le iba a preguntar al director qué tenía pensado hacer sobre eso.
La campana de la institución sonó dando a conocer que comenzaba el horario de clases y Soul tomó a Aria en brazos.
- ¿Nos vemos en dos horas? – le dijo a Maka. Esa mañana, ella daba Desarrollo de las almas de 8 a 10 y él daba Entrenamiento Corporal de 10 a 12, horario establecido generosamente por Shinigami-sama para la correcta división de las horas del cuidado de Aria.
- Claro. Adiós Shinigami-sama. – comenzaron a caminar hacia la salida de la Death Room cuando la voz del director sonó nuevamente:
- Maka-chan, ¿podría tener unas palabras a solas contigo?
El matrimonio cruzó una mirada de confusión antes de que Maka volviera sobre sus pasos y Soul continuara su camino hacia la salida, quedándose en la puerta para esperar a su chica. Cinco minutos después, la técnica apareció portando una expresión que gritaba sus ganas de llorar.
- ¿Qué sucedió? – se preocupó Soul, bajando a su hija para sentarla en el suelo para pasar a abrazar a su esposa.
- Oh, nada – respondió Maka, riendo suavemente mientras secaba una lágrima que había escapado por sus ojos – Me puse sentimental. Me dijo que… que estaba orgulloso de mí y de cómo había crecido. ¿Sabes? Lo conozco desde que nací y que él me diga eso me… me pone muy feliz…
Soul la abrazó para que no viera que no podía contener una sonrisa. ¿Quién iba a decir que la fuerte y testaruda Maka se pondría sentimental por palabras que solo decían la verdad?
- ¿Ma? – la voz preocupada de Aria sonó desde el suelo y ambos se separaron para mirarla. Maka rió y la levantó para besar su frente.
- No es nada, Ari, mamá llora de felicidad.
Aria comenzó a balbucear incoherencias como si estuviera contestándole para nueva risa de ambos padres. Pasó a brazos de Soul para que Maka pudiera ir a dar clases y se despidieron pensando en que dos horas les parecerían eternas.
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- ¡Pa! ¡Pa!
- Ari, tengo que entregar este informe en quince minutos y todavía no escribí nada. Juego contigo en quince minutos.
- ¡Pa! ¡Paaaaaaaaaaaaaaa!
- ¡Ariiiiiii! – le devolvió el berrinche él, antes de volver al papel que estaba escribiendo. Aún así, Aria continuó tirando de su pantalón para que la levantara. Pero Soul sabía que si hacía eso, no podría escribir correctamente porque ella comenzaría a moverse y tocar todo y babear el papel… - En quince minutos, princesa.
Desde un punto más bajo, Aria hizo puchero.
- ¡Pa! ¡Baka!
Desde el otro sillón de biblioteca, Black Star echó a reír.
- Hey, eso no se dice – replicó Soul, volviendo su atención a su hija para agitar su dedo índice de un lado a otro frente a sus ojos – Puedes decírselo al tío Black, pero no a papá.
- ¡Oye! – se quejó el otro.
- ¿Por qué estás aquí, después de todo? ¿Dónde está Tsubaki?
- Dijo que iría con Liz a hacer unas compras. Y yo estaba aburrido así que vine para que diviertan a su Dios.
- ¿Qué somos? ¿Juguetes para ti?
- ¡Por supuesto! ¡Deben divertir a Ore-sama! Oye Ari, ¿Quieres que yo, el grandioso Ore-sama, te ayude a comenzar tu entrenamiento para convertirte en técnica?
- Tú no la ayudarás a nada, ¿entendiste? – replicó Soul con voz de ultratumba. Ni loco pondría a su preciosa hija en manos de Black Star para nada que tuviera que ver con su loca obsesión de ser siempre el mejor. ¡Tenía menos de un año, por amor a Shinigami!
- ¡No seas aburrido Soul! ¡Que Aria sepa lo que es bueno desde pequeña!
- Oh, ya cállate idiota.
- ¡No puedes decirme idiota, soy Ore-sama!
- ¡Oe!
Ambos hombros bajaron la vista a la pequeña.
- ¡Oe! – repitió Aria, estirando sus brazos hacia Black Star.
- Oye viejo ¿Qué está diciendo tu hija?
Soul miró a su mejor amigo y se preguntó seriamente si era retrasado mental o algo así. ¿Acaso no podía ser más claro? Luego de que la princesa Eater repitiera la "palabra" dos veces más, Black Star por fin cayó:
- ¡Oe! ¡Ore! ¡Estás llamando a Ore-sama! – exclamó señalando a la pequeña. Corrió a levantar a Aria y la hamacó en sus brazos.
- ¡Dímelo, dímelo otra vez!
- ¡Oe!
- ¡Oh, Aria, eso es geniaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal! ¡No aprendas a decir nada más!
- Hey – se molestó Soul, frunciendo el cejo.
Black Star expandió un guiño malvado en su rostro y colocó a la niña sobre su cadera.
- Mira, papá esta celoso porque, por fin, reconociste a tu Dios.
- ¡Yo no estoy celoso y tú no eres su Dios!
- ¡Papá está celoso! ¡Papá esta celoso! ¡Papá está celoso! – el autoproclamado Dios comenzó a cantar y bailar alrededor de la desierta biblioteca con su sobrina en brazos.
- ¡Que no estoy celoso!
- ¡Papá está celoso!
- ¡Black!
- ¡Papá!
Por unos segundos, ambos se congelaron en el lugar y luego miraron a Aria quien aún continuaba sonriendo por la diversión del baile de Black Star.
- ¿Qu-?
- ¡Papá! – volvió a exclamar ella, estirando sus brazos hacia Soul.
El más puro sentimiento de orgullo llenó el corazón de la guadaña al escuchar a su hija llamar por él. No era más Pa. Ahora era papá. Ella le estaba diciendo papá. Un nudo se formó en su garganta y avanzó hasta tomar a Aria en brazos. La beba inmediatamente llevó sus manitos hasta apoyarlas en sus mejillas y golpearlas suavemente.
- Papá – y sonrió con esa sonrisa ocupada solo por tres dientes.
- Si, princesa. Soy papá – replicó Soul, acariciando su cabecita – Papá te ama. – Por unos segundos se vio metido en la tan típica frase que Spirit usaba cada vez que veía a Maka y, por fin, entendió que, cada vez que él la decía, el sentimiento que venía con ella era inigualable.
- Qué manera de quitarle protagonismo a tu Dios, Soul – se quejó el técnico. Y ahí iba Black Star arruinando el momento…
Pero no recibió respuesta, Soul aún continuaba en su propio mundo de adoración hacia su hija. Y el informe… ¿Quién se acordaba del informe?
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- ¡Ma!
- Hola amor, ¿te portaste bien?
- ¡Aria ha sabido reconocer a su Dios!
Maka giró la cabeza sin entender y sujetó a la pequeña.
- Muéstrale a mamá, Ari – pidió Black Star, portando una sonrisa más brillante que el mismo resplandor de su alma - ¿Quién soy yo?
- ¡Oe!
El asesino colocó sus manos en su cadera en una pose invencible y levantó su mentón orgulloso del logro de su sobrina. Maka echó a reír y meció a su hija.
- Hiciste que tío Black se sienta orgulloso. Muy bien Ari.
- ¡Yo soy un tío orgulloso! Aunque luego Soul me quitó el protagonismo.
La técnica volvió a confundirse; allí fue cuando Soul apareció luego de haber corrido a la oficina del Dr. Stein para entregar el bendito informe una hora tarde. Cuando llegó, Aria extendió sus bracitos hacia él, señalándolo.
- ¡Papá!
Maka la miró sorprendida y luego observó a su esposo, quien portaba una expresión que gritaba orgullo por donde la miraras. No pudo hacer más que sonreír y besar su frente con cariño. La expresión en el rostro de Soul era impagable, lo que la hacía amar aún más a su hija por causar eso en la persona más importante de su vida.
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- ¡Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas Ariaaaaaaaaa, que los cumplas feliz! – se suponía que la canción del feliz cumpleaños era cantada por todos los presentes pero, en ese momento, Black Star se había apoderado de la situación y había puesto sus desafinadas habilidades de canto a hacer que todo Death City escuchara su voz y solo su voz en el cumpleaños número 1 de la princesa Eater.
- ¡Eres un gritón! – se molestó Chrona, empujando a Black Star hasta hacerlo caer sobre el sillón de la sala, cosa que logró callarlo de sorpresa.
- Esa es mi chica – rió Kid, levantando su mano abierta para chocarla con la de su novia.
- Tienes que apagar la vela, Ari – indicó Liz. La beba simplemente la miró.
- ¡Yo la apago por ti! – se ofreció Patty y, colocándose detrás de Aria, sopló y apagó el fuego. Todos aplaudieron riendo, logrando que la menor también lo hiciera antes de que se estirara hacia el pastel.
- Ey, espera que lo corte – pidió Tsubaki riendo, tomando el plato y llevándolo a la cocina. Aria la siguió con la mirada.
- ¡Ia!
La espada demoníaca se giró sobre sus pasos y le sonrió a Aria con ternura. Hacía tan solo dos días que había comenzado a balbucear las palabras que escuchaba. Luego del descubierto "Oe", Tsubaki estaba "hablando" con ella y diciéndole lo mucho que la tía la quería, cuando un "Ia" la sorprendió. Su nombre era muy largo y complicado para una pequeña de un año, pero que la llamara "tía" había sido emocionante. Aún no recordaba los nombres de los demás, excepto el de Kid. Kid era solo "I", era gracioso escucharla llamar a su tío con una sola letra pero, al igual que cuando usaba el "aa" para Maka y Soul, Kid aparecía al instante cuando escuchaba a su sobrina aclamar por él.
Maka era otra cuestión. La noche anterior estaba leyendo un libro, con Aria jugando sobre una sábana en el suelo cuando sintió un tirón en su remera y bajó la vista. Su hija le devolvía la mirada con sus enormes y exóticos ojos bicolores y le extendió un cubo de colores. Ella rió, cerrando el libro:
- ¿Quieres que mamá juegue contigo?
- ¡Mamá!
Y eso había sido todo. La emoción se había desatado en Maka y así la había encontrado Soul cuando había salido de bañarse, tirada en el suelo sobre la sábana, pidiéndole a su hija una y otra vez que repitiera aquella palabra que había esperado por tanto tiempo.
Ahora, era la fiesta de cumpleaños número 1 de Aria Eater. El amor y la felicidad se podían sentir en el aire. Los tíos y los abuelos habían llenado de regalos a la pequeña homenajeada quien solo se dedicaba a sonreír, balbucear y pedir comida. El pastel le fascinaba, aunque estaba haciendo un verdadero desastre comiéndolo, con la mitad de la masa cayéndose sobre las piernas de Chrona. A la bruja no podía importarle menos, ver a su sobrina feliz era lo más lindo del mundo.
- Se han terminado las golosinas – señaló Maka, colocando sus manos en sus caderas, pensando cómo era posible aquello si había comprado como para un batallón.
- ¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo! ¡Las golosinas nooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
Ah, claro. Un batallón quedaba chico contra el hambre de Patty...
- ¡Su Dios exige golosinaaaaaaaaaaaaaas! - …y el de Black Star.
- Podemos ir a comprar más, hace un día muy bonito afuera – señaló Tsubaki, corriendo la cortina para dejar pasar aún más luz.
- Me parece bien, podemos pasear a la cumpleañera – comentó Liz, despeinando los cabellos de su sobrina.
- Okey, entonces vamos. – Soul sujetó su billetera, cerciorándose de tener suficiente dinero y cerraron todo para bajar las escaleras y dirigirse al mercado.
Diez minutos después, las golosinas habían pasado a un segundo plano. Aria había pedido bajarse de los brazos de su padre y había corrido por el pasto del parque del barrio hasta llegar a un grupo de palomas que salieron volando ni bien la vieron dirigirse hacia ellas. Todos echaron a reír ante la escena, mayormente porque luego la pequeña se sentó en el pasto y comenzó a arrancar las flores del suelo. Dos segundos después, Liz y Tsubaki corrían hacia ella para sacárselas de la boca.
Maka y Soul miraban a su hija desde un lugar más apartado y sonreían con un sentimiento que solo podía traducirse como orgullo. Su pequeña ya tenía un año y era increíble lo rápido que había pasado. Con todas las emociones, los momentos hermosos, las despedidas y las situaciones memorables, podían afirmar que su hija era lo más preciado que tenían en su vida. Esa peliblanca de ojos verdes con motas rojas era todo para ellos, la amaban más que a su propia existencia. Nunca habían pensado que existiera ese tipo de amor, tan difícil de explicar, tan difícil de describir. La felicidad quedaba chica. Y se sentían realmente bendecidos.
La técnica apretó la mano de su esposo y lo volvió a ver con los ojos ligeramente aguados.
- Hace un año que Aria llegó a nuestras vidas.
Soul suspiró y Maka pudo notar perfectamente cómo un tinte melancólico se apoderaba de sus ojos.
- Está tan grande…
Ella sonrió y se abrazó a su brazo, apoyando su cabeza sobre el hombro de él.
- Es perfecta. Y tú eres un padre increíble. Gracias… por ser cómo eres. Por no hacerme vivir la misma historia que con mi familia.
La mirada rubí de su esposo encontró la suya y lo sintió enredar un brazo en su cadera para atraerla aún más a él.
- Las amo. Nunca las voy a abandonar. Ustedes son mi todo. Nuestra hija y tú son mi mayor orgullo.
Maka tragó pesado por la emoción y asintió, abrazándose a su torso, perdiéndose por unos segundos en el corazón su chico. Podía sentir todo lo que había dicho, podía sentir que era verdad, podía sentir todo su amor. Y lo amaba. Aún más que a su existencia.
Y así, de la nada, el grito de Aria hizo que la vida huyera de sus cuerpos.
Volvieron su cabeza violentamente, con la preocupación a flor de piel. Todos sus amigos estaban arrodillados cerca de Aria, quien continuaba dando gritos agudos y dejaba que las lágrimas comenzaran a correr por su rostro. Se veían asustados, confundidos, horrorizados. No habían hecho nada ni había pasado nada. Aria simplemente había estado mirando el árbol sobre su cabeza y, de la nada, había dejado salir un grito que había helado a todos del miedo. Nunca la habían escuchado llorar así. Lloraba desconsoladamente. Lloraban con dolor, con desesperación.
Ambos padres corrieron hacia ella, sintiendo su corazón desbocarse dentro de su pecho. ¿¡Que estaba sucediendo!? Maka se arrodilló a su lado y la levantó para abrazarla contra su cuerpo.
- ¡Amor, ¿Qué sucede?! ¡Shh, shh, tranquila, bebé, tranquila!
Pero no parecía querer calmarse. Es más, intentaba alejarse de Maka, empujándola para que la soltara, dando alaridos que solo conseguían asustar aún más a todos.
- Por favor, Ari, por favor – Maka estaba comenzando a desesperarse. ¿¡Que demonios le sucedía a su pequeña!?
- ¡Es la sangre negra!
Todas las miradas se giraron hacia Chrona. Desde su espalda, Ragnarok había aparecido y miraba la escena detenidamente.
- ¡Su sangre negra está despertando! Y sus vibraciones están luchando contra ella, es por eso que llora, está inmersa en un enorme dolor en este momento.
Soul se pasó las manos por el cabello, sintiendo la desesperación apoderarse de él e impedirle hablar. Maka, en cambio, ya estaba llena de lágrimas:
- ¿Q-qué pued-do hacer? Ragnarok, ¿qué hag-go? – rogó con impotencia mientras acunaba a su pequeña contra su cuerpo, Aria aún intentando alejarse de ella.
- ¡Ayúdale a controlar la sangre negra! ¡Rápido!
Maka tembló luego de las órdenes pero afianzó el agarre aún más y acercó su frente a la de su hija. Su llanto la desgarraba, en sus lágrimas se podía escuchar el dolor que estaba sintiendo, le partía el alma, la despedazaba por dentro saber que la persona más importante de su vida estaba sintiendo esa cantidad de dolor y que no sabía muy bien si podría ayudar. Intentó apartar el miedo a lo desconocido y cerró los ojos concentrándose para pasar sus vibraciones hacia ella y ayudarla a dominar la sangre negra. Haría lo que fuera necesario para aliviarla, cualquier cosa.
- Por favor, por favor… - rogaba con los ojos cerrados, aún sintiendo cómo Aria arañaba su piel en orden de luchar contra lo que la atormentaba. – Ari, mi amor, por favor... tienes que pelear… Ari, pelea…
¿Cómo había terminado todo así? Hasta hacía unos minutos habían estado felices, riendo porque perseguía a las palomas… y ahora estaba luchando por su vida, por no dejar que su hija fuera consumida por la locura, peleando porque ese no fuera su primer y último cumpleaños. Tenía que funcionar. Tenía que estar bien. Por unos eternos segundos, Aria pareció dar pelea a la sangre negra, con valor, como digna hija de ambos… Hasta que su llanto fue disminuyendo y sus movimientos fueron mermando. Maka estaba más que aterrada, no quería abrir los ojos, no sabía qué podía ver. Continuó estabilizando la onda de alma de su hija con su propia, inestable y horrorizada. No dejó de hacerlo hasta que el llanto terminó por ser hipidos y sus golpes dejaron de atentar contra su rostro.
- Ma… mamá…
Sus esmeraldas se abrieron para ver a su pequeña. Ella le devolvió la mirada completamente enrojecida, con su labio inferior temblando. Sentía su cuerpito temblar entre sus brazos. Sus manitos, antes cerradas en puños y golpeando su rostro, ahora estaban aferradas a su camisa, como si con esa acción no quisiera separarse de ella.
Llevó una de sus manos temblorosas y acarició sus cabellos despeinados.
- Mi amor… ¿estas bien?
Soul se dejó caer a su lado y Aria lo volvió a ver. Sus ojos lo hicieron desplomarse. Abrazó a ambas, sintiendo su corazón latir desbocado sin poder recuperarse del miedo que había vivido. Los demás pudieron respirar correctamente por primera vez, intentando regular sus propias ondas de alma.
Maka la separó de ambos y la inspeccionó de pies a cabeza, buscando algo anormal, algo que les diera algún indicio de lo que había sucedido. No encontró nada aunque eso no la hizo tranquilizarse ni un poco. Algo estaba muy mal… podía sentirlo.
- ¿Cómo estás tú? – quiso saber la técnica, mirando a su esposo quien no quitaba la vista asustada de su hija.
- Yo no… no sentí nada… solo… horror...
Giró su cabeza hasta Chrona quien también negó con un gesto.
- Yo tampoco sentí nada…
- Claro que no sintieron nada – la voz de Ragnarok llamó la atención de todos nuevamente – Porque la mierda que estaba haciendo eso no quería lastimarlos a ustedes.
Lo que hizo que un escalofrío los recorriera de arriba abajo no fue lo que dijo… sino la dirección que estaba observando cuando lo hizo. Porque, al girar las cabezas, allí lo encontraron.
A él y su sonrisa insana.
Red.
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Maka cayó sentada en el suelo cuando Soul la empujó para entrometerse entre el ataque que Red no tardó en hacer y su cuerpo. La hoja de guadaña apareció con rapidez y todos los demás se colocaron inmediatamente en posición de batalla.
El Kishin se alejó de dos saltos y sonrió con locura.
- ¡Hoy sí lograré que jueguen conmigo!
Black Star, Kid y Chrona se colocaron a sus lados, todos delante de Maka, quien aún no se recuperaba del shock, aferrada a Aria con su vida.
- El juego se sigue llamando "quien tiene el bollito". Esta vez ¡sí lo tendré yo!
Las tan conocidas cintas se expandieron por todo el lugar y Spartoi se colocó en pose de batalla.
- ¡Maka!
El grito firme de Soul hizo que su cuerpo se tensara.
- ¡Ve con Shinigami, corre!
Maka abrió la boca para replicar algo aunque nada salió desde sus labios.
- P-pero…
- ¡CORRE!
La técnica se puso de pie con sus piernas temblando y amenazando con tirarla al suelo. Soul estaba pidiendo ¿qué lo abandonara?
- S-Soul…
- ¡¿QUÉ MIERDA ESTAS ESPERANDO?! ¡CORRE!
- Si están buscando a Shinigami, no creo que lo encuentren – se metió Red, dejando su cabeza caer a la derecha mientras doblaba su pierna, adoptando una pose "inocente". – Lo encerré… así que…
Kid bajó sus armas y volvió la vista rápidamente hacia Shibusen. Alrededor de la escuela se alzaba un cubo color rojo que parecía brillar mientras giraba alrededor de la totalidad del edificio.
- ¿Qué demonios es eso? – quiso saber Kid, preocupado. Su padre y los demás estaban ahí dentro. Y eso no parecía augurar nada bueno.
- Es un cubo de espacio-tiempo. – replicó Chrona quien aún no bajaba a su espada – Puso a todo Shibusen en otra dimensión. Es como el cubo que Medusa le pidió a Free y Eurka que hagan cuando revivimos al Kishin.
- ¿Mi padre y los demás están bien?
- Lo están. Solo que no podrán salir de allí… lo que supone que no nos podrán ayudar.
Soul dejó escapar una maldición mientras su mente maquinaba a mil por hora. No podía dejar que Maka peleara con él ¿Quién quedaría con Aria? Era imposible sostener una guadaña y luchar, y con la otra mano, tener a su hija de un año. Maka lo había hecho anteriormente, en su última batalla con Red, pero Ari era considerablemente más pequeña y más liviana. No tenía idea cómo haría para poder. No tenía idea si iba a poder. Pero era más que obvio que lo intentarían.
Pelearían con su vida.
Maka se levantó del suelo, aún sosteniendo a su hija contra ella, mientra Aria había comenzado a llorar nuevamente. Intentó calmar su dolor nuevamente pero sus manos y su onda de alma temblaban considerablemente. ¿Qué harían?
Red continuaba mirándolos con una sonrisa insana en su rostro. Podía sentirlo comenzando a ponerse impaciente por comenzar a jugar. Demonios.
No tenía opción.
- Soul – por más que intentó, la voz le tembló considerablemente. Respiró profundo y se acercó lentamente – Transfórmate.
El hombre vaciló por unos momentos, sin moverse de su posición de batalla, sin dejar de proteger a su familia. Eso era: era todo o nada. Si perdían en esa pelea, acabarían muriendo o perdiendo la única razón para vivir. Pero… lucharían.
Su forma de Death Scythe voló hacia la mano derecha de Maka y ella lo manipuló con destreza. Luego acomodó a Aria sobre su cadera y suspiró con dolor.
- Ari – le habló. Aunque estaba casi segura que su hija no podría entenderle, igualmente apretó los labios y continuó – Sujétate fuerte, por favor.
La pequeña dejó escapar un sollozo pero, para sorpresa de Maka, sujetó su remera con una fuerza admirable en un infante de un año y escondió su cabeza bajo el cuello de su mamá. Maka pudo sentir las lágrimas quemarle los ojos.
- Eso es, mi amor. – murmuró con orgullo. Ella misma adoptó una pose de batalla y resonó con su esposo. Siempre que resonaban, sentía una sensación cálida invadirla. Esta vez, por el contrario, no sentía más que tensión y miedo.
- Entonces… - la voz de Red los puso atentos – Si no van a empezar el juego, comenzaré yo.
Las cintas que salían desde su espalda comenzaron a hacer un remolino que acabó con todo lo que se ponía delante de él: árboles, casas, edificios. Las personas huían desesperadas, sin saber qué era esa cosa y sin querer quedarse a descubrirlo. El caos rondaba en todo Death City.
Chrona fue la primera en moverse. Con agilidad, saltó y bloqueó el remolino que se acercaba peligrosamente a ellos. Si bien Ragnarok no pudo cortarlo del todo, varias de las cintas perdieron fuerza y cayeron al suelo, lo que le dio a Black Star el tiempo suficiente para saltar por encima de su cabeza y atacar su cuello con Tsubaki en modo espada mítica.
Red, sin embargo, leyó sus intenciones con anterioridad y se hizo hacia un costado, logrando atrapar a Black Star con una de sus manos y lanzándolo hacia uno de los pocos edificios que se mantenían en pie. Kid no perdió oportunidad en subirse a su patineta y atacarlo desde el aire. De esa manera, podría moverse con más libertad.
Mientras los tres buscaban algún espacio para atacar, Maka se mantenía en posición de batalla, intentando idear un plan que los ayudara. Pensar en un momento así no era nada fácil y ciertamente no la estaba ayudando, ya que el pánico se interponía entre su raciocinio y no conseguía deliberar con claridad. En lo único que podía pensar era en su pequeña hija temblando entre sus brazos. No era lo mejor en un instante así.
- ¡Colitas!
Escuchó a Red y apenas tuvo medio segundo para quitarse del camino de su nuevo ataque, el cual falló por centímetros.
- Demonios. – agitó a Soul y formó el caza demonios. Lo único que se le ocurría era atacarlo con todo lo que tenía y rogar que eso funcionara. Aún faltaban tres días para el lunes, si hubiesen planeado con más anterioridad la reunión sobre este tema, tal vez no...
- ¡Maka!
Se corrió nuevamente, esta vez cayendo de espaldas, lastimándose al procurar que su hija no sufriera ningún golpe. Aún así, Aria continuaba llorando, demasiado asustada como para hacer otra cosa.
- ¡Dame al bollito! – ordenó Red, acercándose a paso rápido, estirando su mano para atrapar el cuello de Maka.
- ¡Nunca! – interpuso a Soul entre ellos dos y creó un nuevo espacio, el cual rápidamente fue cerrado por su nuevo ataque. Solo defenderse no serviría de nada, debía atacar y creer que lograría algo con eso.
Black Star apareció por detrás y clavó a Tsubaki en el hombro izquierdo de Red. Kid arremetió contra él con su Death Canon. Todos tuvieron la misma idea. Debían hacer la cadena de resonancia.
Mientras Kid y Black Star retenía a Red con sus ataques, Maka corrió hacia Chrona quien estaba cuidando su espalda desde cerca.
- Chrona, tenemos que atacar con la cadena de resonancia – explicó rápidamente. Su amiga frunció el entrecejo y asintió, sabiendo exactamente lo que eso significaba.
Maka mordió su labio inferior para evitar dejar salir un sollozo y bajó la vista hacia Aria. Su hija la miró con sus ojos completamente enrojecidos. Apoyó la guadaña contra su cuerpo y utilizó su mano para deshacer delicadamente el agarre que Ari tenía contra su remera. La pequeña la miró sin entender.
- Tienes que quedarte con la tía Chrona por unos momentos. – le dijo, separándola de su cuerpo, pasándosela a su amiga – Mamá y papá ya vuelven.
- ¿Mamá?
Maka cerró los ojos y se acercó para besar su frente.
- Te amamos.
- ¡Mamá! – inmediatamente, la niña extendió sus brazos demandando volver a los de su mamá. Ambos padres sintieron su corazón romperse.
- Chrona, por favor – rogó la ojiverde.
Ella asintió.
- La cuidaré con mi vida.
La técnica asintió y se giró para alejarse rápidamente de ellas, intentando opacar los gritos de su hija, llamándola para que volviera con ella. Al ver a Maka acercarse a toda velocidad, Kid y Black Star saltaron desde su posición de ataque y se colocaron al lado de su amiga.
- ¡Red! – llamó la mujer, tomando la atención del Kishin – Por lo que le has hecho a Death City y por lo que nos has hecho a nosotros, ¡tomaremos tu alma!
El Kishin extendió sus brazos hacia arriba, emocionado.
- ¡Vengan si puedan! ¡Que comience el juego!
- ¡Cadena de resonancia!
Y comenzaron los ataques.
Empezaron por contraatacar sus cintas con la formación que habían utilizado contra Mosquito la primera vez que había peleado con él. No fue tan fácil por las malditas extensiones que no dejaban de salir de su cuerpo pero fueron arreglándoselas para acercarse poco a poco. Black Star y Maka lo atacaron directamente, ya que sus armas servían para golpes directos, mientras que Kid lo mantenía a raya desde el aire, prohibiéndole alejarse, devolviéndolo al lugar indicado con las balas de su onda de alma.
De un segundo a otro, Maka formó el caza demonios y se acercó corriendo. Tenía que encontrar su punto débil, todos tenían un punto débil. Pero, con toda esa locura contenida y la otra que flotaba en el ambiente, la tarea no estaba siendo fácil. A solo un metro de golpearlo, Red desapareció del lugar, logrando que frenara de golpe.
- ¿Dónde…?
- ¡Aquí!
El golpe repentino en su espalda la hizo volar metros hacia la derecha y golpear un árbol. Soul pudo sentir una corriente eléctrica recorrerlo por completo. Era como si lo hubiese sacado de sí mismo por unos segundos. Ese ataque podría haber sido mortal si no tuvieran el nivel de fuerza y energía que portaban. Inmediatamente, Maka lo tomó otra vez y se levantó recuperando su pose de pelea.
- ¿Eso es todo lo que tienen? – se burló el demonio. Giró su cabeza a 180º y tomó por sorpresa a Kid. Uno de sus brazos se estiró hasta sujetar uno de los pies del joven shinigami y, con un movimiento ágil, lo giró sobre sí mismo y lo azotó contra el suelo con toda su fuerza.
Black Star y Maka sintieron su corazón contraerse.
- ¡KID!
- ¡Y ahora sigues tú! – se emocionó el Kishin, lanzándose contra Black Star. Al mismo tiempo, Maka corrió hacia su mejor amigo. No podía dejar que pelearan uno a uno, debían hacer algo en conjunto. Rápido.
- ¡Tan solo ven maldita basura, Ore-sama te va a hacer mierda!
Eso solo consiguió que Red corriera más rápido, arremetiendo contra él en un ataque que fue bloqueado hábilmente por Tsubaki. El asesino saltó hacia atrás, siendo perseguido rápidamente por el demonio, quien no perdía oportunidad de agredirlo. Todo sucedió demasiado rápido. Antes de que Maka fuera capaz de llegar hacia su amigo y ayudarlo, Red tomó a Tsubaki y tiró de ella. Black Star, negándose a soltarla, fue arrastrado con ella y, ni bien estuvo cara a cara con Red, él le regaló una sonrisa insana:
- Adiós – murmuró. Y, acto seguido, sujetó su cabeza con sus dos manos y un golpe por voltios envolvió a Black Star y Tsubaki.
- ¡NO!
Formó el caza demonios una vez más y arremetió contra Red. Esta vez, fue más rápida que él y logró cortar sus brazos, los cuales cayeron inertes al suelo, al igual que el cuerpo de su mejor amigo y la espada.
Maka bajó sus hombros, agradeciendo al cielo haber llegado a tiempo. La onda de alma de sus amigos aún no se había extinguido pero no sabía cuánto más hubieran aguantado recibiendo ese ataque.
El Kishin volvió a reír y se giró hacia ella, con sus extremidades superiores aún derramando sangre negra por el corte realizado.
- Ahora te toca a ti, Colitas – le dijo, haciendo sonar su cuello, moviendo su cabeza de un lado a otro. La técnica afianzó el agarre con el mango de la guadaña y respiró hondo.
- Ahí vamos, Soul.
- Con todo. Te amo.
- También te amo.
Se lanzaron a correr hacia su enemigo quien solo se mantuvo pasivo, sonriendo con locura. Dos metros antes de arremeter contra él, volvió a desaparecer pero esta vez Maka cerró sus ojos y detectó el foco de locura con rapidez. Esa fue la razón por la que esquivaron el ataque que les vino desde debajo. Se giraron y Maka agitó la guadaña, apuntando al cuello de Red. Fue un ataque fallido, el demonio volvió a saltar hacia atrás, aunque ambos notaron que se tambaleó al aterrizar en el suelo.
¿Estaba débil?
- Esta es nuestra oportunidad. – Dijo Soul – Ataquemos con todo.
Maka asintió y formó el caza demonios nuevamente. Este era el golpe final. Tenía que serlo. Rogaban que lo fuera. Corrió hacia su enemigo quien parpadeó un par de veces.
- ¡Te mataré, maldito! – nuevas cintas salieron desde la espalda de Red y embistieron contra Maka pero, antes de que pudieran tocarla, se agachó con agilidad y derrapó en el suelo, levantando la guadaña. Acompañado de un grito que encerraba todo lo que estaban sintiendo, clavó el arma en el centro del pecho de Red.
El Kishin abrió los ojos con sorpresa y bajó la vista lentamente para observar la hoja de la guadaña incrustada en su pecho. Desde debajo, Maka respiraba entrecortadamente, aguardando algo que indicara que lo habían logrado, que habían ganado.
Fueron los segundos más largos de toda su vida.
Finalmente, Red cayó sobre sus rodillas y escupió una gran cantidad de sangre. Maka sintió sus ojos llenarse de lágrimas. ¡Lo habían logrado! Sintió a Soul compartir su mismo sentimiento abrumador y cerró los ojos por unos segundos. Entonces…
Sus ojos verdes se abrieron de golpe.
Red le sonrió otra vez.
- ¡Solo bromeaba!
Los brazos de su enemigo, recientemente cortados, volvieron a crecer de golpe y tomaron el mango de la guadaña, llenándola de sangre en el proceso. Ambos sintieron su mundo terminar.
- Adiós.
Una nueva descarga eléctrica recorrió el cuerpo de Maka y la forma de arma de Soul impulsándolos varios metros hacia atrás y golpeando el suelo con violencia. El ataque fue tan fuerte que obligó a Soul a perder su forma de arma.
Cuando fue capaz de recobrar la conciencia, unos segundos después del impacto, Soul se irguió sobre sus rodillas, sintiendo todo su cuerpo entumecido y aún reaccionando a la descarga eléctrica.
- Maldición – murmuró, enfocando su vista borrosa en su alrededor. Estaba demasiado débil y no podía respirar correctamente… pero tenían que volver a la lucha. Debían matarlo. Debían acabar con ese hijo de puta.
- Maka, ¿estás bien? – preguntó, llevando una mano a su cabeza para acallar el zumbido constante. Al no recibir respuesta, buscó a su esposa con la mirada. La encontró acostada tres metros a su izquierda, al parecer el golpe la había dejado inconciente.
- Maka… - con gran esfuerzo se puso de pie y caminó inestablemente hacia ella. – Maka, vamos, tenemos que- al llegar a su lado, el shock hizo que las palabras no continuaran saliendo de su boca.
La técnica yacía sobre el suelo, con largas cortadas producidas por la descarga eléctrica, con sus labios entreabiertos y sus ojos abiertos de par en par.
- ¿Maka? Maka, despierta – se dejó caer de rodillas a su lado y tomó su rostro con sus dos manos, girando su cabeza para que lo mirara – Maka. Vamos, Maka, no me asustes. Despierta. ¡Despierta!
¿En qué momento había comenzado a gritar?
¿En qué momento había comenzado a llorar?
¿En qué momento había descubierto que la persona más importante de su vida tenía los ojos abiertos… pero nunca más lo volvería a ver?
- ¡MAKA, DESPIERTA, MALDICIÓN!
Juntó sus manos sobre su pecho y comenzó a hacer presión una y otra vez.
- ¡Despierta!
Llevó su boca a la de ella y le dio respiración boca a boca.
- ¡Maka!
Intentó nuevamente con su pecho.
Vamos…
No conseguía pulso.
No me hagas esto…
Su cuerpo seguía inerte.
Tienes que despertar…
Sus ojos ya no tenían vida.
Aria te está esperando, Maka, ¡despierta!
Cuando los sollozos y sus temblores fueron imposibles de controlar, lo único que el cuerpo de Soul atinó a hacer fue a sujetar la figura sin vida de su esposa y atraerla contra su cuerpo, dejando al llanto apoderarse de su ser.
Maka está muerta.
¿Cómo habían llegado a eso?
Maka está muerta.
Se suponía que hoy era un día feliz.
Maka está muerta.
El día del primer cumpleaños de su hija… había sido el último en la vida de Maka Evans.
Maka estaba muerta.
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Hola queridos lectores que en estos momentos querrían tomar un hacha y clavarla en mi espalda.
Tengo tres noticias: una buena y dos malas.
La buena es que aprobé todos mis exámenes parciales y regularicé las materias del cursado 2013 :D
La primera mala es que ahora vienen los exámenes finales… Lo que lleva a la segunda mala: es muy probable que no pueda actualizar hasta finales de Diciembre, que es cuando rindo y veo si apruebo o no. Voy a estar estudiando hasta Navidad -.-
Voy a intentar hacer todo lo posible por ir escribiendo de a poco el próximo capítulo pero no prometo fecha de actualización porque no me gusta romper mis promesas :/
¿Qué les pareció este capítulo? A mí me pareció algo bastante perturbador, el hecho de comenzar a escribir algo tan bonito como una boda y un cumpleaños y terminar relatando la muerte de nuestra mamá preferida. Pero esto es algo que tenía en mi mente desde el comienzo del fic. No se preocupen, todo tendrá sentido en los próximos capítulos, nada es en vano, pero los dejo para que hagan sus propias especulaciones ¿hice bien en asesinar a Maka? (Creo que tengo una ligera sospecha de cuales serán sus respuestas)
En fin, espero que sean pacientes y realmente lo lamento, no me gusta estar tanto tiempo sin actualizar :/ Intentaré hacerme un tiempo para escribir pero no es nada seguro.
Por ahora, espero sus reviews y comentarios acerca del capítulo. :)
Ah, y respondiendo a la duda de Taisho Hanako: El DWMA es la "Death Weapons and Meisters Academy", lo que traducido sería: La Escuela para Armas y Técnicos de Shinigami. Perdón por no aclararlo pero, como yo leí el manga en ingles, supongo que era algo natural para mi XD Así que ahí esta :)
¡Nos leemos pronto! ¡LES RUEGO QUE RECEN PORQUE ME VAYA BIEN EN MIS EXÁMENES!
Hikari x Takeru
