Disclaimer: Los personajes y todo lo que te parezca familiar es de Meyer, como siempre Edward le pertenece a Bella, que puedo hacer. Pero las vueltas de la vida son mías XD
OMG 1000 reviews no me lo puedo creer, estoy tan feliz XD mil gracias a todas y a todos por hacer esto posible.
Este capi es BPOV
Capitulo 24
Cumpleaños
--Niños… en verdad… su madre va a ser mi muerte—hablo contra mi vientre antes de besarlo y poner mis piernas en sus hombros.
Me miro a los ojos con una expresión que dejaba ver el deseo que estaba conteniendo. Nunca había sido tan atrevida y nunca lo había deseado tanto como hoy. No sé si es porque estoy mucho más que feliz por la noticia de mis bebes o por las hormonas, pero lo necesitaba ahora. Edward lo sabia pero estaba tomándose su tiempo y eso me estaba torturando.
--Edward!!—lloriquee yo al mismo tiempo que empujaba mis caderas hacia abajo.
--Paciencia, amor—me dijo regalándome una sonrisa torcida y volviendo a besar mis muslos.
Él estaba jugando sucio besaba y acariciaba todo mi cuerpo menos el lugar donde yo quería que centrara su atención. Lentamente fue subiendo por mis piernas dejando húmedos besos por cada superficie que tocaba, su perfecta nariz rozo la parte interna de mis muslos los sentí inhalar como si estuviera olfateando el mejor perfume del mundo, yo me sonroje al saber que estaba oliendo mi excitación.
--Hueles demasiado apetitoso para tu propio bien amor—me dijo antes de lamer mi cálido centro.
Yo apreté las sabanas con las manos y me mordí el labio para reprimir el gemido que amenazaba con escapar de mi boca. Ya los demás debían haber terminado de ver la película, no podía permitirme otra sesión como la del piano.
Edward empezó a mordisquear mis labios inferiores, mientras que con dedo dibujaba círculos en mi clítoris, yo volví a empujar mis caderas y lo escuche reír suavemente. Las vibraciones que su risa trasmitió a mi sensible área hicieron que soltara un jadeo. No tuve tiempo a recuperarme de esas sensaciones cuando sentí su lengua deslizarse dentro de mí. Edward conocía tan bien mi cuerpo sabía exactamente donde tocar. Su lengua empezó a embestirme una y otra vez mientras sus dedos jugaban expertamente con mi sensible brote
--Edward!!—gruñí entre dientes cuando sentí que el calor alojado en mi estomago amenazaba con explotar.
Él también lo noto, las embestidas de su lengua se hicieron más rápidas cuando curvo su lengua para tocar el punto que sabia me haría explotar, tuve que llevarme una mano a mi boca para morderla y así evitar gritar su nombre. Mis paredes empezaron a contraerse, pero su lengua y sus dedos jamás abandonaron la faena. Mientras trataba de controlar mi respiración, sentí la lengua limpiar todos mis jugos. Subió por mi abdomen dando pequeños besos hasta llegar a mis labios. Me beso con ternura con adoración. Yo sonreí como tonta contra sus labios.
--Ahora dígame señorita Swan, que era lo que decía sobre la practica?—me dijo presionando su evidentemente excitado miembro contra mi estomago.
Yo sonreí la noche apenas empezaba.
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Me desperté envuelta en los protectores brazos de mi amado, me quede estudiando sus facciones, tenía una expresión de paz y una sonrisa en sus labios. Empecé a recordar los eventos de la noche anterior, yo cabalgando a Edward sobre la banca del piano, el rostro de Edward enterrado entre mis piernas, mis piernas alrededor de las caderas de Edward mientras me embestía una y otra vez haciéndome olvidar mi propio nombre. Sentí mis labios curvarse en una gran sonrisa, había sido una gran suerte que sus padres y hermanos hubieran bajado al sótano donde tenían una sala de cine para ver Tornado ya que Emmett decía que nada era más sexy que ver una rubia persiguiendo una imparable fuerza de la naturaleza, Rosalie lo golpeo y le dijo que esa había sido una de las actuaciones más memorables de Helen Hunt.
Trate de levantarme para ir al baño, pero al igual que en los últimos días tuve que correr para poder vomitar, como podía vomitar tanto en las mañanas si no tenía nada en el estomago. Edward estuvo a mi lado enseguida tratando de confortarme. Lo cómico era que los dos estábamos desnudos sentados en el suelo del baño mientras yo abrazaba a la taza que se había convertido recientemente en mi mejor amiga. Genial Bella ahora eres sarcástica hasta contigo misma, espero que mis hijos no hereden eso de mí.
Luego de lavarme los dientes y beber un poco de agua tome un rápido baño; cuando salí del baño envuelta en una toalla para vestirme Edward estaba recogiendo nuestras ropas de anoche. Me sonroje cuando vi que tenía en la mano los retazos de mi ropa interior.
--Si salimos te comprare los diez que te prometí anoche—me dijo guiñándome un ojo y sonriendo torcidamente.
--Vamos a desayunar —le dije con la cara roja evadiendo su comentario. –Edward para cuando es la fecha de la boda?—le pregunte y me mordí el labio
Edward coloco nuestra ropa en el canasto y se acerco a mí.
--Te parece muy pronto en un mes?—me pregunto sonriendo.
--Que tal mes y medio, así le damos tiempo a Esme y a Alice para tenerlo todo listo sin que me traigan como loca de un lado a otro?
--Tus palabras son ordenes, amor.—me dijo tomando mi rostro
Edward se inclino para darme un beso en los labios y yo me levante en las puntas de mis dedos para poder alcanzarlo, su lengua rozo mi labio inferior pidiendo acceso. En cuanto le concedí acceso su lengua empezó a ominar la mía, sus manos se posaron en mi trasero y apretó mis nalgas haciéndome enrollar mis piernas en torno a su cintura, de pronto sentí la pared contra mi espalda. Mis manos se aferraron a su cabello. Una de sus manos empezó a acariciar mi estomago bajo mi camiseta. Yo me frote contra él y el beso se volvió más anomalístico. Edward tomo mi labio inferior entre sus dientes y lo mordió, yo ahogue un gemido en su boca. Quite mis manos de su cabello y las lleve a los botones de su camisa. Nos sobresalto un golpe en la puerta.
--Están vestidos?—dijo la voz de Alice
--Te juro que creo que lo hacen a propósito—me susurro Edward en el oído
Yo no pude evitar reírme por el tono de voz que uso.
--Claro ríete… como tú no tienes que ocultar tu problema.—me dijo embistiendo mis caderas para que notara sobre lo que me estaba hablando.
--Por que tienes a mi hermana contra la pared Edward?—pregunto Alice entrando a la habitación fingiendo inocencia.
--Alice…vete…--le dijo Edward sin mirarla
Yo me sonroje y solté mis piernas de la cintura de Edward.
--No me iré vine a ver si mi nueva hermana nos puede tocar una pieza en el piano… supongo que anoche le estabas enseñando algunas cosas.—dijo Alice y mi rostro se torno diez veces más rojo de lo que nunca estuvo.
Cuando Jasper empezó a reír, me di cuenta que teníamos más compañía y escondí el rostro en el pecho de Edward. Oh por dios que vergüenza, como escucharon? No que supuestamente estaban viendo una película en una habitación a prueba de sonidos?
--Fuera!—les dijo Edward pero pude intuir una sonrisa en su voz.
--No es justo Edward tu nunca me has dejado acercarme a tu piano y anoche cuando subí a buscar unas cervezas para mi Rose escuche todo un concierto—dijo Emmett riendo atronadoramente—después de lo que se escucho anoche no me extraña que mi hermanita este esperando gemelos—volvió a reír y Rosalie también.
--Claro que no te dejo acercar a mi piano, es mío y hago con él lo que quiera—le respondió Edward a punto de reírse.
Le di con el codo en las costillas, mi cara estaba imposiblemente roja y Edward no estaba ayudando. Él se separo un poco de mi para verme a la cara.
--Que?—me pregunto fingiendo inocencia
--No te preocupes Bella, solo los escuchamos nosotros cuatro por que Emmett bajo las escaleras a velocidad sobrehumana para decirnos, la curiosidad pudo más que nosotros así que subimos "disimuladamente" hasta la cocina y pues escuchamos que no tocas muy bien que digamos, pero donde quedaría la diversión si no fuera así—dijo Jasper.
Por todos los cielos supuestamente Jasper es el más serio después de Edward. Me arme de valor no iba a dejar que todos se siguieran riendo incluyendo a Edward.
--Pues espero poder practicar más Jasper, quien sabe de pronto en nuestra próxima visita les dé un concierto más armonioso—les dije con una sonrisa y tuve la satisfacción de ver cinco pares de ojos que casi se salieron de sus orbitas.
--Si quieres nos podemos quedar otra noche más aquí, amor. –me dijo Edward con una tonta sonrisa y los ojos iluminados.
Le lance una mirada asesina y él solo me sonrió y me dijo "que?" de la manera más inocente que hay. Le iba a responder sarcásticamente cuando mi estomago rugió a bien rugir de manera ruidosa.
--Parece que mis sobrinos tienen hambre, vamos a desayunar Bella—dijo Alice sacándome de los brazos de Edward.
--Hey!!—dijo Edward quejándose.
--Tú siempre la tienes para ti solo, no seas egoísta y aprende a compartir hermanito. A demás tú tienes trabajo hoy, recuerdas?—le respondió Alice sacándome por la puerta aunque antes me pareció escuchar que Edward dijo algo como "duendecillo maléfico"
Cuando llegamos al comedor Esme y Carlisle estaban sentados desayunando. Tenía mucha hambre y por suerte en medio de la mesa había una enorme pila de pancackes que suerte.
--Buenos días Esme… Carlisle—les dije dándoles un beso en la mejilla.
--Bien gracias, cariño. Como pasaste la noche?—me pregunto Esme moviéndome las cejas como lo hacía Emmett, por todos los cielos ya sabía de dónde había salido él. Carlisle se ahogo con su café y toda la mesa estallo en risas.
--La pase muy bien gracias Esme—dije sonrojada.
Me serví los pancackes y los llene de miel. Edward puso la enorme píldora a un lado de mi plato y yo solté un suspiro. Edward me tomo la mano y cuando lo mire ya se estaba tomando la pastilla, así que seguí su ejemplo. Todos en la mesa nos miraron curiosos.
--Hermanito el hecho que ella espere gemelos, no significa que los dos tengan que tomar las vitaminas, solo le hacen efecto a ella. Eres medico debes saber esas cosas—le dijo Emmett riendo.
--No Emmett. Edward solo lo hace como un gesto de solidaridad conmigo, para que yo no tenga que pasar por eso sola—le dije frunciéndole el ceño
Esme, Alice y Rosalie exclamaron un "Awww" al mismo tiempo y Emmett se gano un golpe en la parte de atrás de la cabeza por parte de Rosalie.
--Que hice ahora Rose?—le pregunto Emmett mirando a Rosalie
--No molestes a una embarazada, eso no se hace—le dijo y luego me sonrió
Los hombres se fueron a sus trabajos. Edward quedo en venirme a recoger cuando terminara en la tarde. Alice y Esme tenían ya planes para mí. Iríamos de compras, no es fabuloso? Cuando Edward les dijo que la fecha de la boda era para un mes y medio casi les dio un ataque. Entraron en una fase de planeación con estrictas agendas que dio miedo. Aunque según Esme solo miraríamos vitrinas para las cosas de los bebes y veríamos todas las cosas de la boda. Lo primero que hice en cuanto ellas se fueron a arreglar fue tomar el teléfono y avisarle a Ángela de las noticias, además de pedirle que fuera una de mis damas. Mi amiga estaba más que feliz, no dejo de decirme que tenía que pasar por la agencia para enseñarle el ultrasonido cuando saliera de compras.
Luego llame a Renee, quien hizo que tuviera que alejar el teléfono de mi oído por todos los gritos que daba. Enseguida se puso a hablar con Esme y esta la puso al corriente de todo lo que tenían planeado para la boda. Dos horas más tarde finalmente salimos de la casa en dirección a la agencia antes de ir a una especializada en bodas.
--Oh por dios Bella son tan pequeños, aun no me lo puedo creer—me dijo Ángela en cuanto le mostré el ultrasonido.
Ángela llamo a Ben para darle las buenas nuevas y después de una breve conversación telefónica con él. Salimos en dirección a la tienda. Cuando llegamos me pude dar cuenta que todo era muy elegante. Escogimos las tarjetas de invitación las cuales eran realmente hermosas, eran simples pero elegantes, el papel era color marfil y las letras serian doradas estaban cubiertas por papel virgen que se sostenía de la tarjeta por un pequeño lazo de tul. La dueña de la tienda nos aseguro total discreción. Tres horas después salimos de la tienda después de haber escogido el color de los manteles, las servilletas, los centros de mesa y las decoraciones.
Estaba hambrienta, cansada y de mal humor cuando llegamos a un restaurante muy concurrido, parecía ser que las Cullen eran clientes frecuentes porque a pesar de la larga lista de espera pasamos de inmediato a sentarnos en una de las mesas.
--Oh gracias al cielo que vamos a comer algo, me estaba desmayando del hambre—les dije a Esme y a Alice.
--Es bueno que tu apetito haya aumentado Edward nos dijo que los primeros días no comías casi nada y eso no es bueno para mis lindos nietecitos—me dijo Esme tomándome la mano
--No te preocupes Esme, por ellos comería aunque no tuviera ganas de hacerlo
Alice me sonrió y empezó a describir como era mi vestido de novia, que para sorpresa mía ya tenía diseñado y confeccionado, solo le faltaba ajustarlo para que me quedara perfecto.
--Alice… desde cuando empezaste a hacer mi vestido de novia?—le pregunte con una ceja levantada.
--Vamos Bella sabes que esas cosas toman tiempo, aunque yo me dedicara exclusivamente a ese proyecto tomaría tiempo y no sabría si lo podía tener listo.—me dijo evadiendo mi pregunta.
--Alice desde cuándo?—le volví a preguntar
--Desde él día que te conocí—dijo en un susurro y dándome una sonrisa que parecía a la del gato de Alicia en el país de las maravillas.
--Como sabias que iba a aceptar casarme con Edward?—le pregunte con los ojos como platos.
--Digamos que simplemente se algunas cosas…llamémosle intuición—me dijo y Esme la miro un tanto nerviosa.
--Bueno…supongo que está bien…eso creo—le dije
--Iremos al centro comercial a mi boutique para entallártelo. Un mes y medio no es mucho tiempo, hubiera deseado que tu y Edward hubieran puesto la fecha un poco más lejana—me dijo con el ceño fruncido.
--Alice si esperan más tiempo Bella tendrá una enorme barriga, no quieres eso verdad?—le dijo Esme de manera maternal.
--Si eso lo sé. Solo hubiera querido tener un poco más de tiempo para hacer la boda del siglo. Pero no te preocupes tenemos tiempo suficiente, siempre estoy dispuesta a un buen reto—me dijo con un brillo escalofriante en los ojos.
Terminamos de comer y nos encaminamos al centro comercial. En la boutique nos esperaba Rosalie, me sonrió y yo le devolví una tímida sonrisa. Poco a poco me estaba empezando a sentir cómoda a su alrededor.
Una vez que estuvimos sentadas en el despacho de Alice, Bree nos trajo unas muestras de telas que le pidió Alice.
--Bueno Bella, estos son los colores para las damas honor y la madrina. Aunque ayudaría mucho saber quiénes son así podría buscar el color exacto que vaya con ellas.
--Bueno… mis damas de honor son: Ángela y Rosalie…--le dije mordiéndome el labio mirando directamente a Rosalie—si no te molesta claro está—añadí con un susurro.
--Oh! Bella en verdad quieres que sea tu dama de honor?—me pregunto Rosalie con ojos llorosos.
--Claro que si Rosalie, pronto serás mi hermana—le dije tomándole la mano. Ella me la apretó levemente y me dio una gran sonrisa que yo le devolví.
Esme y Alice intercambiaron una mirada acuosa y sonrieron también.
--Bien ya sabemos quiénes son las damas ya sé que colores usar en ellas, solo falta saber quién es la madrina y pondré manos a la obra—me dijo sonriendo.
--Alice, pensé que lo veías todo, como no sabes que tu eres mi madrina?—le pregunte bromeándole. Ella pestaño dos veces antes que una enorme sonrisa se plasmara en su rostro.
--Gracias Bella! No me lo esperaba—me dijo abrazandome.
Yo le devolví el abrazo y bese su erizado cabello.
--Que clase de psíquica eres—le dije bromeándola.
Alice hizo unos bosquejos mejorados de los diseños que tenía pensado para las damas de honor y la madrina. Pronto me vi parada frente a un espejo de tres lados con un hermosísimo vestido blanco. No pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas. Alice había hecho un magnífico trabajo no podía pedir un vestido mejor.
Salimos de la boutique de Alice para dirigirnos al auto; Esme decidió que nos encontraría allá ya que necesitaba comprar unas cosas, cuando nos encontramos de frente con la persona que menos ganas tenia de ver, tratamos de evadirla pero ella se planto frente a nosotras.
--Vaya…vaya pero si la niñata ha conseguido que las Cullen la acepten tanto como para venir al centro comercial, aunque por lo que veo no han comprado nada—me dijo Tanya con desprecio.
--Mira zorra, aléjate de mi hermana, sino quieres que te borre esa estúpida sonrisa del rostro—le dijo Alice amenazadoramente.
La verdad es que Alice para ser tan pequeña tenía una mirada y una presencia que causaban escalofríos cuando se lo proponía. Ella era mucho más pequeña que Tanya, pero aun así pude ver como por los ojos de Tanya pasaba un flash de temor.
--Yo, no hablaba de Rosalie—le espeto Tanya.
--No te hagas la idiota sé muy bien que no hablabas de Rosalie, me refiero a mi hermana Bella—le dijo con u gruñido.
--Hermana?—le respondió en tono de burla
--Si nuestra hermana. Tienes algún problema con eso?—dijo Rosalie haciéndose notar.
Tanya me miro de arriba abajo, yo no me había atrevido a hablar. Sus ojos se quedaron clavados en el anillo que Edward me dio.
--Así que Eddie me consiguió reemplazo oficial como su prometida. Tú fuiste la única que pudo conseguir para que le diera el sí en tan poco tiempo. Él pobre debía estar desesperado para pensar en ti y claro como tú siempre estuviste enamorada de él viste tu gran oportunidad verdad? En realidad crees que te ama? No seas tonta él estuvo conmigo durante dos años diciéndome cada noche lo mucho que me amaba, demostrándome con sus caricias todo lo que sentía por mí. Te apuesto que si le dijera que le doy otra oportunidad no dudara en tirarte a la basura. Tu misma nos veías a diario en la playa, sabes que es cierto lo que te digo—me dijo con rabia.
Mis ojos se empezaron a llenar de lagrimas, odiaba sentirme débil yo había visto la relación de Edward y ella. Pero también sabía que él me ama, que él nos ama. Pensé poniendo una mano en mi vientre. Le iba a responder cuando escuche el sonido de una bofetada. Levante la mirada para ver que Tanya tenía la mejilla roja y que Rosalie estaba parada frente a mí con su mano aun levantada en su dirección.
--Edward la ama, la ama mucho más de lo que alguna vez te quiso a ti, si es que alguna vez te quiso en realidad. Yo creo que mi hermano solo estaba cegado porque eres más o menos bonita. Así que no te atrevas a volver a meterte con Bella, sé muy bien que cada vez que te encontrabas con ella le decías cosas. Ahora ella no está sola, tiene a Edward, a Alice y a mí; así como al resto de la familia. Escúchame bien Tanya, si me entero que alguna vez le dices algo o le haces algo, aunque sea mirarla mal. Te las veras conmigo y con Alice; sabes muy bien que con nosotras no puedes jugar. Así que si quieres seguir teniendo una cara que pague tus deudas y te consiga amantes ricos, te mantendrás alejada de ella.—le gruño Rosalie de una manera tan fría que me helo la sangre. Espero que ella nunca use ese tono conmigo.
Tanya no dijo nada, solo nos miro con furia antes de alejarse. La seguí con la mirada hasta que mis ojos se encontraron con unos azules que miraban con insistencia. Félix abrazo a Tanya cuando llego a su lado y me guiño un ojo antes de alejarse con ella.
Alice y Rosalie estaban que echaban humo yo las seguí sin decir nada. No podía creer que mi relación con Rosalie hubiera avanzado tanto en dos días como para que ella me defendiera de una manera tan fiera. En mi mente aun podía escuchar el eco de las palabras de Tanya. Esme nos esperaba junto al auto, nos miro con preocupación cuando nos vio acercarnos.
Rosalie y Alice le contaron todo lo que paso. Esme tenso sus labios en una línea recta y dijo que prefería omitir su comentario, porque su madre le había enseñado que cuando uno no tiene nada bueno que decir mejor no dice nada. Estaba tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta cuando aparcamos frente a la casa de los Cullen. Alice salió dispara del auto y Esme la siguió. Yo me baje con cuidado y me iba a poner en camino cuando sentí una mano en mi hombro.
--Se lo que estas pensando y te equivocas. Edward te ama tanto o más que tu a él. Estoy consciente que no hemos tenido una relación muy buena que digamos; pero conozco a mi hermano y sé que no podría vivir sin ti.—me dijo Rosalie con una mirada sincera.
--Rosalie… porque me defendiste de Tanya?—le pregunte curiosa.
Rosalie dejo escapar un suspiro y me dio una sonrisa triste.
--Creo que te debo una explicación.—me dijo recostándose contra el auto—Sé que estas consiente que pase por una experiencia similar a la tuya. Similar pero muy distinta. Al inicio estaba enojada contigo y conmigo a la vez—le iba a hacer una pregunta pero ella me indico que la dejara continuar, así que guarde silencio—Contigo porque me recordaste a como era antes de que me violaran y conmigo porque me di cuenta que pude seguir siendo la Rose que siempre fui si así lo hubiera deseado. Estaba tan enojada conmigo que me fue más fácil volcar mi enojo contra ti y contra Edward. Éramos muy similares Bella. A pesar que siempre fui algo vanidosa no tenia mal corazón, era feliz y me sentía libre. No me interesaban los hombres, prefería quedarme en casa leyendo alguna revista de mecánica o viendo programas de reconstrucción de autos, era tímida, las chicas de la escuela se metían conmigo porque era más hermosa que ellas y no quería pertenecer a su grupo, pero nunca les respondía así como tú. Luego todo cambio una noche y me convertí en la Rosalie que conociste. Si te preguntas porque fue mi cambio hacia ustedes, te diré que me di cuenta que la diferencia entre lo que te sucedió a ti y a mí; es que lo que me sucedió fue una monstruosidad, en cambio lo que te sucedió a ti solo fue un error. Un bello error si me permites que te lo diga, el amor que hay entre tú y Edward es tan fuerte que pudo convertir esa noche en lo más hermoso que hay—me dijo con lagrimas en los ojos poniendo una mano sobre mi vientre.
No me pude contener y la abrace. Ambas lloramos abrazadas, al fin podía comprender por que Rosalie es como es y porque nos hizo pasar todos esos malos tragos. De pronto la escuche reír.
--Si le dices a alguien lo que hablamos y que me viste llorar. Lo negare todo—me dijo palmeándome el hombro y limpiando sus lagrimas.
--Tu secreto está a salvo conmigo Rosalie—le dije limpiando mis lagrimas.
--Rose… llámame Rose—me dijo con una sonrisa.
--BELLA?!—escuche la voz de Edward llamarme desde la puerta de la casa.
--Seguro Alice y Esme lo pusieron al corriente de lo que paso en el centro comercial. Recuerda lo que te dije. Edward te ama, no dudes nunca de eso.—me dijo antes de caminar hacia la casa.
Edward llego hasta mí y me envolvió en un fuerte abrazo.
--Bella, amor estas bien? Lamento no haber estado allí para evitar que pasaras por un mal trago. –me dijo apretándome fuerte.
--Estoy bien Edward, no te preocupes nada que no haya podido manejar. Ya sabes que tengo práctica con Tanya y sus comentarios. Recuerdas todas las veces que la vi en la playa?—le dije regalándole una sonrisa. Se veía tan preocupado.
--En verdad? Amor en serio puedes decirme cualquier cosa. Alice me conto lo que te dijo, todo lo que ella te dijo no es cierto. Ya te dije que cuando estuve contigo me di cuenta que nunca la ame… yo…yo…solo te he amado a ti mi ángel en verdad… se que sonara ilógico…--lo corte con un beso en los labios.
--Edward…no tienes que decirme nada. Sé muy bien que me amas—me corregí—sé muy bien que nos amas—le dije poniendo su mano en mi vientre.
--Bella los amo más que a mi propia vida—me dijo con sinceridad me dio un corto beso en los labios y luego se inclino a besar m vientre.—Quieres que vayamos a casa? Según me contaron has tenido un día muy agitado.—me dijo acunando mi rostro entre sus manos.
--Si la verdad estoy algo cansada—le dije con una sonrisa.—pero como volveremos a casa, fue Charlie quien nos trajo recuerdas?
--Amor, que poco sabes de mi, crees que mi volvo es mi único auto?—me pregunto levantando una perfecta ceja.
Yo me sonroje, mordí mi labio y asentí. Edward se inclino y tomo el labio que mordía entre los suyos.
--Sabes que me vuelves loco cuando te muerdes el labio?—me dijo con una sonrisa picara-- Y no el volvo no es mi único auto. Lo cierto es que mi auto de todos los días, pero tengo otro un Aston Martin, es muy ostentoso por eso siempre lo tengo en casa de mis padres, nunca lo has visto porque nunca lo he llevado a casa. Vamos a despedirnos de todos para poder ir a descansar.—me dijo llevándome hasta la casa.
Cuando entramos a la casa Esme estaba al teléfono contándole todos los detalles que escogimos hoy para la boda. Enarque una ceja y me dijo moviendo los labios "Renee" yo rodee los ojos, mi madre es capaz de tomar un vuelo para venir a ayudar con todos los preparativos. Nos despedimos de todos, incluso de Renee que aun estaba enfrascada en una conferencia telefónica con Alice y Esme. Edward enarco una ceja con curiosidad cuando abrace y bese a Rose. Nos dirigimos al garaje de los Cullen nunca había estado en ese lugar. Había casi diez autos que estaban tapados con mantas me llamo la atención uno que estaba en la esquina más lejana y parecía desencajar en la línea de autos, casi todos parecían ser deportivos o autos muy veloces mientras ese se veía…grande…si ese es el adjetivo que le podía aplicar ya que no podía ver cómo era. Edward le quito la manta y pude ver un auto plateado era realmente hermoso. Me ayudo a sentarme ya que prácticamente era como sentarme en el suelo. Yo empecé a reír como tonta.
--Que es tan gracioso amor?—me pregunto mientras salíamos por las rejas de la mansión.
--Estas consiente que cuando tenga unos 4 meses más no podre sentarme en este auto, ni siquiera con tu ayuda?—le dije y volví a reír.
--Si debemos considerar un auto más familiar. Ambos tenemos autos deportivos necesitamos uno más familiar, no crees amor?—me dijo tomando mi mano y colocándola sobre su pierna.
Cuando le iba a responder, me pare en seco ya que vi el letrero por el que me había estado muriendo todo el día.
--Edward!!—mi voz sonó dos octavas más altas de lo normal.
Edward soltó una carcajada mientras aparcaba en el auto rápido.
--Alitas y batido verdad amor?—me pregunto acariciando mi mejilla.
Yo asentí y empecé a moverme intranquila en mi asiento mientras esperaba que sirvieran nuestra orden.
--Eres el mejor—le dije mientras me lanzaba a sus brazos para quitarle el paquete.—pero hoy tampoco te daré—lo amenace mientras tomaba el batido en mi manos y le daba un sorbo.
--Esta vez estoy prevenido compre dos—me dijo cuando le entregaron un segundo paquete.
Yo reí y Edward se unió a mis risas. Cuando llegamos a casa ya estaba satisfecha y mis ojos se cerraban prácticamente solos.
Me di una ducha rápida y cuando salí para recostarme vi a Edward hablando muy bajito por teléfono. Fruncí el ceño ya que en cuanto me vio, corto la llamada de inmediato. Cuando le pregunte con quien hablaba me dijo era del hospital para hacerle una consulta. Lo deje pasar por que estaba muy cansada. La cama se veía muy acogedora y en cuanto deje reposar mi cabeza en el pecho e Edward me quede dormida.
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La mañana trajo un dulce aroma que no pude identificar. Mi almohada estaba muy suave, demasiado suave para ser el pecho de Edward. Abrí los ojos y deje escapar un jadeo. Mi habitación estaba llena de flores de todas las especies, en una silla había un enorme oso de peluche con globos llenos de helio. Fruncí el ceño mientras recorría la habitación en busca de Edward. De pronto la puerta de la habitación se abrió revelando a mi dios griego personal cargando una bandeja con pancackes!!
--Edward que es todo esto?—le pregunte confundida.
La musical risa de Edward inundo la habitación. Cuando se sentó a mi lado en la cama y coloco la bandeja sobre mi regazo me dio un suave beso en los labios.
--Feliz cumpleaños amor—me dijo con su frente pegada a la mía.
--Feliz cumpleaños?—le pregunte confundida.
--Hoy es trece de septiembre, amor—me dijo y volvió a reír. Su cálido aliento rozo mi rostro.
Estuve tan entretenida en todos los eventos que han pasado en las últimas semanas que me olvide de la fecha.
--Todos es muy hermoso Edward gracias—le dije mientras le daba un corto beso en los labios ya que el olor a pancackes me reclamaba.—como sabes que esto era lo que iba desear comer de desayuno?—le pregunte intrigada. Sobre las alitas le había contado yo, pero no recordaba haberlo hecho sobre los pancackes.
--Dedico mi tiempo libre a estudiar tus expresiones, eres muy fácil de leer para mi últimamente, amor. No necesito leer tu mente, todo lo que pasa en esa linda cabecita se refleja en tu rostro.—me dijo dándome un beso en la punta de la nariz y entregándome la "maravillosa" píldora; eso sería lo único que no extrañaría del embarazo.—Vamos amor que mis hermanos no deben tardar en llegar. Creo que preferías estar arreglada antes que llegue Alice y quiera jugar a Barbie Bella.—me dijo sonriendo y yo lo mire con horror.
Termine de comer mis deliciosos pancackes y me di una ducha rápida. Cuando baje las escaleras estaban esperándome Alice, Esme y Rose. Edward tenía una expresión que era una mezcla entre disculpa y diversión.
--Feliz cumpleaños Bella!!—me dijeron las tres a la vez.
--Gracias!—les respondí enarcando la ceja. –Que hacen aquí tan temprano?—les pregunte un tanto asustada por sus sonrisas eran apenas las 6:30 de la mañana.
--Vamos a irnos a un Spa solo las cuatro no te parece genial? Luego cuando regresemos tendremos una pequeña reunión para celebrar tu cumpleaños, así que dile adiós a Edward—me dijo Alice tomando mi mano y remolcándome hasta la puerta.
Edward corrió y me dio un corto beso de despedida.
--Lo siento—me dijo al oído mientras me ayudaba a subir al mercedes de Esme—diviértete amor.
Esme acelero el auto y pude ver que sus hijos habían heredado el gusto por la velocidad de ella. Mi futura suegra era una cajita de sorpresas. Pronto nos detuvimos frente al Ojai Valley Spa. Alice y Rose me tomaron de las manos y me llevaron hasta una cabaña donde la vista panorámica de las montañas era asombrosa.
--Buenos días Sras. Cullen mi nombre es Gianna y seré su anfitriona el día de hoy—nos dijo una mujer muy hermosa con aspecto europeo.—en esta mesa están sus batas por favor despójense de todas sus ropas y envuélvanse en ellas
Tomamos las batas y nos dieron un poco de privacidad para cambiarnos.
--Esto va a ser tan divertido, Bella. –me dijo Rose yo me mordí el labio un poco avergonzado de dejar que alguien que no conocía me viera casi desnuda.
--Rose, cuando nos acostemos en la camilla, nos quitaran toda la ropa?—le pregunte con vergüenza.
--Nunca has estado en un spa?—me preguntaron Alice, Esme y Rose a la vez
--Nunca—les dije bajito con un poco de vergüenza
--Pues tendremos que hacerlo más seguido—me dijo Alice
--No te preocupes cuando terminemos aquí estarás más que relajada.—me dijo Rose tratando de tranquilizarme.
--Buenos días Sras. Cullen nosotras seremos las encargadas de sus masajes el día de hoy, quien de ustedes es la Sra. Isabella Cullen?—pregunto una mujer como de unos cuarenta años con sonrisa cálida. Yo levante la mano y ella me sonrio.—Subase aquí, le daré un masaje que se llama el masaje de la madre es especial para embarazadas. Cuanto tiempo tienes dulzura?
--Seis semanas—le dije sonrojándome mientras ella me ayudaba a despojarme de la bata y me tapaba el trasero con una sabana.
Alice, Esme y Rose ya estaban recostadas y sus masajes habían empezado. En cuanto Ana puso sus mágicas manos en mi espalda me sentí derretirme. Estaba relajada como no lo había estado en mucho tiempo. Cuando hubo terminado nuestro masaje, nos sentamos para que nos dieran una manicure y un pedicure relajante de lavanda, no podía creer que se demoraran cincuenta minutos en cada uno de mis pies. Almorzamos mientras nos mimaban. Alice, Esme y Rose parecían estar muy acostumbradas a esto. Pasamos una agradable mañana y parte de la tarde siendo consentidas. Cuando nos volvimos a vestir Alice me entrego un vestido azul marino precioso. En cuanto estuvimos listas nos dirigimos a casa. Ya me moría de ganas por ver a mi Edward.
Cuando llegamos vi aparcados el jeep de Emmett y el porshe de Alice. Edward salió a recibirme y me dio un tierno beso en los labios.
--como fue tu día amor?—me pregunto
--Fue maravilloso—le respondí y sus labios se curvaron en mi sonrisa favorita.
--Me alegro estaba algo preocupado por si no te gustaba—me dijo
--Deja de acaparar a mi hermanita—dijo Emmett mientras apartaba a Edward y me tomaba en brazos. Sus abrazos desde que supo que estaba embarazada se habían vuelto más cuidosos.—Feliz cumpleaños pequeña—me dijo y me dio un beso.
--Gracias Emmett—le dije.
Luego fui envuelta en los abrazos y las felicitaciones de Jasper y Carlisle.
La sala estaba hermosa estaba igual de llena de flores que mi habitación, había un hermoso pastel con glaseado rosado. De pronto el timbre de la puerta sonó. Emmett volvió con un ramo de orquídeas blancas, yo fruncí el ceño al ver que Edward tenía cara de confusión. Eso significaba que no las había comprado él. Tome la tarjeta en mis manos y la abrí, pude sentir a Edward leyéndola sobre mi hombro.
Para la mujer más hermosa que han visto mis ojos, espero que tengamos la oportunidad de conocernos más íntimamente. Hasta que ese día llegue te deseo que tengas un muy feliz cumpleaños.
Félix Vulturi
Todos nos miraban con curiosidad. La expresión de Edward era de pura rabia, su quijada estaba tensa, sus dientes fuertemente apretados y sus ojos se volvieron oscuros casi negros. Tomo el ramo de las manos de Emmett y la tarjeta de las mías. Camino hasta la cocina y las arrojo en la basura.
--Edward, no pasa nada—le dije poniéndole ambas manos en las mejillas. Él cerró los ojos y dejo escapar un suspiro pesado.
--Tienes razón, nada nos arruinara este día.—me dijo y me dio un beso en los labios.
La reunión transcurrió con tranquilidad, Ben y Ángela llegaron minutos después. Edward salió a buscarme unos chocolates aunque parecía aliviado de que lo enviara a salir fuera de la casa. Jasper fue con él, así que lo deje pasar nuevamente.
Cuando paso media hora el timbre de la puerta volvió a sonar, yo estaba con Ángela y Ben en la terraza conversando de los planes de su boda.
--Bella te busca alguien—grito Emmett a mis espaldas.
Cuando me voltee en mi rostro se dibujo una gran sonrisa.
--Jake!!—grite antes de arrojarme a sus brazos.
No estaba muerto andaba de parranda(8) ya llego el chucho u.u así que para las que se preguntaban si Tanya y Jacob aparecerían la respuesta es si lol como pudieron ver. Así que Dum, dum, dun, dum (8)
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