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Capítulo 25: Extraños

Hermione estaba felizmente sentada en su escritorio esa misma tarde cuando una joven bruja entró sosteniendo un pergamino.

—Esto acaba de llegar para usted, señorita Granger.

—Gracias —Respondió al tomar el papel y desenrollarlo. Sus ojos recorrieron el pergamino y se le formó un nudo en la garganta.

—¿Qué podría estar mal? —Preguntó en voz alta.

—¿Todo bien? —Preguntó la joven bruja.

—Sí, está bien. Dile al aprendiz de sanador Whitney que voy a tener que salir por un momento. Los niños están descansando así que no debería tener problemas.

La joven asintió y salió corriendo por el pasillo. Minutos después el sanador en formación Whitney Dobbs entró deambulando.

—Escucha, tengo que ir a checar a uno de los niños que fue adoptado, vuelvo pronto —Le dijo mientras tomaba su bolso. Lo más rápido que pudo corrió por el pasillo hasta donde estaba una fila de varias chimeneas, con un puñado de polvos flu entró en una de ellas y un remolino la llevó a la mansión Malfoy.

—¿DRACO? —Dijo en voz alta—. ¿Claire?

—¡Aquí! —Respondió corriendo por la escalera. Su rostro se puso rojo.

—Recibí tu nota ¿toso está bien?

—No estoy seguro. Sentémonos. —Dijo señalando un sillón de color marfil. Hermione tomó asiento estudiando su rostro con atención.

—¿Qué pasó?

—En realidad nada, pero ese hombre, el de la estación, estaba en el parque donde fuimos después de King's Coss. Él trató de llevarse a Claire y comprarle un helado.

—Oh, Dios… —Hermione dijo sintiéndose enferma. Había visto suficiente televisión Muggle para saber que había hombres peligrosos por ahí esperando para secuestrar niñas pequeñas.

—Estaba sólo a seis metros de distancia como máximo. Corrí hacia ella y la agarré pero él ya se había ido. Claire dijo que él le contó que se llama Fin.

—Tienes que observarla más de cerca —Estalló Hermione—. Gente como esa podría llevársela en un instante.

—Yo la miraba con atención… el tipo sólo apareció. Debe ser un mago.

—¿Ella está bien? Quiero decir ¿cómo reaccionó?, parecía tenerle miedo en la estación.

—Tiene que haberle dicho algo porque ella no parecía asustada en el parque.

—Se llama preparación.

—¿Qué?

—Preparación. Él hace que ella confíe en él antes de arrebatarla y desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

—Oh…bueno, él le ofreció un helado. Y ya sabes lo que le gustan.

—Creo que hay que hablar con ella. Hacerle saber que si un extraño se acerca a ella, debe llamarnos a ti o a mí.

—Creo que es una buena idea. Ella está arriba en su habitación jugando con su nueva escoba de juguete.

Hermione rodó los ojos.

—¿Qué?

—Nada.

—Hay algo —Dijo observando su rostro mientras subían por las escaleras.

—¿Una escoba de juguete, Draco? Podría caerse y lastimarse.

—Yo tenía una cuando tenía tres años, ella tiene casi el doble ¿Quieres que vaya a Hogwarts sin saber volar?

—Yo no sabía, y aún no sé, realmente.

—Confía en mí, ella estará bien —Dijo abriendo la puerta. Claire pasó por sobre sus cabezas en su pequeña escoba antes de aterrizar en la alfombra y correr hacia Hermione.

—¡Hermione! Mira mi escoba nueva ¿no es genial? Draco la compró para mí. Me enseño a volar el otro día, volé en el jardín y sobre el lago.

—Más despacio, Claire —Hermione se puso de rodillas para hablar con ella cara a cara.

—¿Más despacio? Estoy parada aún, Hermione —Dijo Claire mirándola de un modo extraño.

—Escuché que fuiste al parque hoy.

—Sí y di de comer a los patos.

—¿Habló un hombre contigo?

—Mmmhhmm —Respondió mirando sus juguetes esparcidos por el suelo.

—¿Quién era él?

—No sé.

—¿Lo conocías?

—Él estaba en la estación de trenes ¿recuerdas a ese hombre?

—Sí.

—Vino a hablar conmigo.

—¿Qué dijo?

—Él dijo hola —Respondió inocentemente.

—¿Y qué más dijo? —Preguntó Draco tomando la pista y se arrodilló al lado de Hermione.

—Me preguntó cuál era mi nombre.

—¿Le dijiste?

—Sí.

—No debes hablar con extraños, Claire. —Le dijo Draco.

—No lo hice. Su nombre es Fin.

—Pero no lo conoces, no puedes hablar con gente que no conoces —Dijo Hermione en voz baja.

—¿No puedo?

—No, no puedes —Repitió ella con firmeza.

—Oh.

—¿Dijo algo más? —Preguntó Hermione colocando una mano tranquilizadora en el hombro de Claire.

—Me preguntó dónde estaban mamá y papá.

—¿Qué le dijiste?

—Le dije que no estaba allí.

—¿Algo más?

—Luego me preguntó si quería un poco de helado y le dije que sí.

—Quiero que me prometas que nunca vas a hablar con cualquier persona sin Draco o yo amor, nunca más ¿de acuerdo?

—¿Por qué?

—Porque algunas personas no son tan buenas como parecen —Intervino Draco.

—¿Por qué?

—Simplemente no lo son. ¿Hay algo más que te hubiera dicho? Tenemos que decirle al ministerio sobre esto para que ellos puedan mantener a salvo a otras niñas.

—Me peguntó si estaba feliz y entonces Draco corrió hacia nosotros y desapareció.

—Está bien, cariño, por qué no juegas con tu escoba ahora mientras Hermione y yo vamos a abajo a conversar.

Ella asintió con la cabeza y volvió a su escoba, montando en ella e impulsándose con un pie por encima de la alfombra rosada. Hermione y Draco salieron de la habitación y cerraron la puerta tras ellos.

—Es simplemente extraño… —Dijo Hermione pensativamente.

—Lo es ¿Por qué le hizo todas esas preguntas y preguntarle si es feliz? —Preguntó Draco cuando bajaban por la escalera.

—Todo se reduce a la confianza. Pero creo que el ministerio necesita saber acerca de esto, voy a enviar una lechuza de inmediato. Mientras tanto mantenla aquí por unos días tal vez. Si ese hombre los estaba siguiendo a los dos, entonces tal vez se rinda al no verlos.

—Muy bien. Estoy seguro que podemos encontrar muchas cosas que hacer por aquí. Gracias Hermione.

—De nada.

—Nunca he estado tan asustado en toda mi vida, no te puedes imaginar —dijo en voz baja.

—Lo sé, pero ella está bien ahora. Tengo que volver al trabajo ¿de acuerdo? Vuelvo más tarde —Lo besó en la mejilla rápidamente antes de dirigirse a la chimenea.

—Hasta luego —Sonrió él mientras ella desaparecía.

Durante los siguientes seis días Draco mantuvo a Claire en casa. Ella se quejaba de no poder salir a cena, de compras o al parque, pero Draco la mantenía ocupada jugando. Colgó un columpio en el gran roble igual que como su madre siempre quiso. Le gustaba pensar que ella estaba mirándolos hacia abajo, sonriente, porque él imaginaba que ella hubiese querido a Claire como su propia nieta, del mismo modo como él la amaba como a su propia hija. Hermione llevó a Sophie a jugar dos veces, por lo tanto, cumplió su promesa con Claire. Antes de que Draco se diera cuenta ya era la noche anterior al procedimiento de adopción definitivo. Hermione arregló que los demás trabajaran por ella el día miércoles y estaba pasando la noche en la mansión.

Hermione estaba lavando los platos de la cena cuando Draco se colocó detrás de ella y la agarró por la cintura.

—No tienes que hacer eso. Evy lo hará.

—Está bien, no me molesta, puede tener la noche libre.

Draco levantó la ceja.

—No me mires así, ya sabes lo que opino de los elfos domésticos —Sonrió cuando él la atrajo hacia sí y la beso profundamente.

—Me encanta eso de ti, la intensidad con la que te preocupas de todos y de todo —Susurró Draco cuando tiró de sus labios.

Hermione se sonrojó y bajó su mirada hacia el suelo.

—Bueno, alguien tiene que cuidarlos… podría ser yo ¿verdad? —Bromeó.

—Estoy tan contento de que vengas conmigo mañana, estoy muy nervioso.

—¿Por qué? No tienes nada de qué preocuparte, es sólo papeleo y firmas. Tú ya eres el padre de Clair no necesitas que nadie te diga eso —Le dijo con dulzura, poniendo la cabeza en su hombro.

—Lo sé, es sólo que quiero que todo salga perfecto ¿Pusiste el vestido en mi habitación?

—Sí.

—¿Llegó el anillo? ¿Está grabado? ¿Está bien la piedra de nacimiento?

—Todo está bien, Draco. Estás más nervioso que una novia el día de su boda —Bromeó.

—Muy divertido —Dijo alejándose de ella y tomando un paño para secar los platos.

—Esto es lindo.

—¿Qué?

—Esto —dijo ella—. Nosotros, Claire. No creo haberme imaginado jamás haciendo algo tan doméstico en toda mi vida.

Draco se rió de ella.

—No creo haberlo imaginado tampoco. Creo que me imaginaba más como una especie de gigoló.

—¿De verdad? —preguntó divertida—. ¿Una mujer diferente cada noche y ese tipo de cosas?

—Algo como eso —dijo sonriendo.

—¿Y ahora?

—Ahora no puedo imaginar una vida sin Claire…—Hizo una pausa—… o sin ti.

—Para… —Bromeó.

—Está bien, yo… no te diré lo mucho que me preocupo por ti nunca más —Dijo en broma pretendiendo alejarse.

—Oh, vamos… —lo siguió por el pasillo.

—No, no… no puedo —Fingió dolor—. Es obvio que tú no sientes lo mismo.

Hermione se rió.

—Sabes que lo hago.

—Entonces dilo… o me iré para siempre —Intentó decir con cara seria.

Ella no pudo evitar reír de nuevo. Él le recordaba una heroína de una cursi novela de romance.

—¿Decir qué?

—Lo sabes.

—¿Qué me gustas?

Draco se llevó la mano al corazón.

—No, no…

—Draco para, sabes lo que siento.

—Pensé que lo sabía.

—No ha cambiado.

—Entonces dilo —Ya no bromeaba.

—Draco… —Dijo sonrojándose.

Él la miraba fijamente con sus ojos grises sin parpadear.

—¿Por qué no puedes decirlo?

—Lo hago.

—Sí, con la mitad del corazón y sólo cuando te presiono.

—No significa menos. —Dijo en voz baja.

—No me has contestado ¿Por qué simplemente no puedes decirme lo que sientes? Sin bromear, sin sarcasmo —Dijo con firmeza.

—No sé por qué. Parece que simplemente las palabras no quieren salir de mi boca.

—O no quieres que ellas salgan… —Ya estaba un tanto enfadado.

—¡Si quiero! —Dijo en defesa propia—. Quiero estar enamorada y vivir felices para siempre… pero parece que es esperar demasiado. Es como si estuviera esperando que pase algo malo que lo arruine.

Él caminó hacia ella y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo, abrazándola con fuerza.

—Nada lo arruinará. Los dioses no nos dejarían encontrarnos después de todo este tiempo sólo para arruinarlo después.

—¿Draco? —Pregunto poniendo la cabeza en su hombro.

—¿Sí?

—Te amo.


aww lo dijo! al fin Hermione! Gracias por sus reviews chicas :*

Buen fin de semana para todas, nos leemos el lunes ;)

*Siempre digo Chicas ¿hay chicos aquí? un guiño si los hay!