Capítulo 25. Investigación silenciosa
Wisdom Crown despertó como en cualquier otro día, pero ya no se sentía igual que en otras ocasiones. Hacia algunos días que se sentía así. No escuchaba ninguna respiración al lado suyo, no sentía a nadie al lado suyo. El ahora dormía en su cama completamente solo. Él siempre prefería dormir acompañado, de pequeño a veces dormía con su hermano o su madre; posteriormente pasaron a ser Sassaflash y Forest; y luego su esposa Applejack. Durante el último año él había dormido junto a su esposa, pero ahora ella se había pasado a su propia cama. Él la veía en la cama de su izquierda, mientras que al frente de las camas se encontraba la cuna de su hija Final Lazuli Crown.
El rey se levantó de su cama y se estiró como siempre. Luego se arregló, y hecho un vistazo a la cuna de su hija. La pequeña dormía tranquilamente allí. La noche anterior había sido una de esas noches milagrosas en las que no se despertaba en medio de la noche.
— Duerme mi bebé.
El rey salió de su habitación y se encontró con sus dos guardias personales, cuidando afuera de la habitación. Los saludó a ambos, y luego se fue junto con Forest hacia su oficina.
Sassaflash se quedó allí viendo como sus amigos se alejaban de allí. La pegaso celeste soltó un suspiró y se mantuvo allí haciendo guardia.
Dentro de la habitación, Applejack no tardo una hora más en despertar, pero fue debido a los llantos de su bebé. La reina abrió los ojos y se estiró bostezando. A pesar de que los llantos de su hija le interrumpieron el sueño, ella durmió muy bien la noche anterior, y también en las ultimas. Se sentía muy bien, pues ahora ya no tenía a Caramel a su lado en la cama.
Applejack se levantó, y fue con su bebé llorando y la cargo para calmarla.
— Tranquila, mami está aquí, Lazuli.
Applejack llevó a su bebé a su cama, y la empezó a mecer allí. La pequeña unicornio amarilla se empezó a tranquilizar poco a poco, hasta que su llanto paso a ser alegría.
La reina entonces colocó a su bebé a un lado de la cama. La pequeña Final Lazuli se acomodó allí, mientras su madre tomaba una libreta y un lápiz que tenía al lado de su cama. Debía escribirle una carta a su familia.
Applejack intentó concentrarse en escribir las palabras a su familia, pero no le salían. Ya llevaba tres días tratando de escribirles una carta, y no lo lograba. En el basurero aún estaban sus intentos fallidos de la noche anterior. Simplemente no sabía que palabras escribir. ¿Cómo decirle a su familia que estaba en un reino lejano, que ahora era una reina, y que tenía una hija?
Tras escupir el lápiz a un lado, Applejack vio hacia afuera de la habitación, por una puerta de vidrio que daba al balcón. Hoy hacia un buen día. Había sol, pero varias nubes para que la luz no fuera tan intensa. La yegua vio a su bebé, quien seguía acostada en su cama, y sonrió.
El rey ahora mismo se encontraba en su oficina, revisando algunos documentos con enojo, pero estos no tenían nada que ver con la estabilidad del reino, o al menos no de forma directa. Esos documentos eran resultado de una investigación que se había hecho alrededor de la base rebelde. Y también se encontraban varios papeles referentes a un pony en específico.
Tras una investigación de los alrededores se descubrió que había un túnel hacia la superficie que estaba a un kilómetro de la entrada a la base rebelde. Ahora mismo se encontraba derrumbado, pero habían señales de que había sido cavado por ponis, y que posiblemente alguien lo había utilizado. Eso solo confirmaba sus sospechas de que algunos rebeldes habían logrado escapar.
— ¿Qué pasa, Wisdom? — preguntó Forest desde un sofá cerrando un libro que leía.
— Aún hay rebeldes vivos — dijo Wisdom molesto.
Forest reaccionó ante eso con preocupación, y soltó un suspiro.
— Tranquiló, no permitiré que Rune Blade te haga nada — aseguró Forest con una sonrisa confiada.
— ¿Rune Blade? No estoy hablando de esa loca.
— ¿Eh?
— Forest, una loca con una espada tratando de matarme no me preocupa. Hay cientos de ponis que quieren eso — dijo Wisdom con seriedad — Lo que me preocupa es un demente que secuestró a mi familia solo para ver como reaccionaba. Silent Dagger sigue allí afuera, lo sé.
— ¿Silent Dagger?
— El líder de los rebeldes — dijo Wisdom con mucho enojo recordando con enojo a ese pony. Allí se quitó uno de los guantes que traía y vio las quemaduras en su pata. Forest vio esas heridas, las cuales estaban también presentes en sus demás patas, y entendió que fueron hechas por ese pony del que hablaba — Lo investigué, es peligroso.
— ¿Peligroso? ¿Cómo?
— Hace muchos años, durante el reinado de mi padre. Él era el dueño de una compañía mercantil muy exitosa, hasta que de repente desapareció llevándose consigo todos los fondos, o eso se estipula. Y… su esposa… su esposa y su hija fueron encontradas muertas en el rio, apuñaladas — explicó Wisdom con un tono sombrío.
Forest quedó callado ante eso. ¿Un pony enserio sería capaz de algo así? ¿Por qué? El unicornio pelirrojo vio la expresión de su amigo. Era una de miedo, una de miedo al futuro.
— Lo encontraremos — volvió a asegurar Forest en parte aliviado, pues no habría una cacería contra Rune — Incluso ese Silent perdió toda su rebelión. No puede hacer nada.
—Forest, esos no eran los ojos de alguien que se queda sin hacer nada, aún debe tener mucho dinero oculto. Y se veía muy seguro de que sobreviviría. Ya puso a mi familia en peligro. Un día… podrían ser mi esposa y mi hija las que estén en él rio. ¡No puedo permitir eso! ¡Debo encontrarlo!
— Y lo haremos — dijo Forest poniéndose detrás de la silla de su amigo — Relájate, ese estrés no te hará bien
— Forest por favor no vayas a… — allí sintió los cascos de su amigo sobres sus hombros — …hacer eso.
— Es para ayudarte — rio Forest mientras movía sus cascos.
— Forest para.
— Admítelo, se siente bien.
Wisdom cerró los ojos mientras su amigo le daba ese masaje. Era verdad que se sentía bien. Sentir esos fuertes cascos sobre su cuerpo le daba una sensación agradable. Forest sin duda sabia como aliviarlo. Le recordó a aquella época en la que ellos dos…
— ¡Suficiente! — exclamó el rey reaccionando de golpe, y levantándose de su silla, quitándose los cascos de Forest de encima — Voy a visitar a mi familia — dijo el rey a su guardia personal, yendo hacia la puerta con una expresión de incomodidad — ¿Podrías traerme algunas flores?
— Claro — sonrió Forest — ¿Traigo equipo de arquería?
— ¡Si! — exclamó Wisdom rápidamente — Yo me adelantaré — salió rápidamente de la oficina, pues quería hacer algo de distancia de su guardia.
— Sin estrés te ves más bonito — rio Forest para sí mismo
Forest se quedó allí sonriendo y luego soltó un suspiro. Quizás no parecía el mejor momento para intentar darle un masaje a su amigo, pero si no interrumpía ese momento, Wisdom podría haber entrado en una obsesión. Ya había sufrido mucho cuando Applejack y Lazuli estaban con los rebeldes, y realmente no quería que se obsesionara con eso. Por eso le dio el masaje, esperando que se alterara y fuera a ver a su familia, pues era la mejor forma en que Wisdom aliviaba el estrés.
Wisdom solo avanzó por el castillo, hasta llegar a la salida. Los que pasaban a su lado se inclinaban en señal de respeto, o miedo. Él se daba cuenta, pero ahora le daba igual. Solo siguió enfocado en sus asuntos. Usualmente él ponía una mirada de autoridad cuando pasaba junto a sus sirvientes, pero ahora solo tenía una mirada calmada. Algunos sirvientes y guardias que llevaban más tiempo en el trabajo vieron extrañados como había algo diferente en su rey.
El corcel salió a la parte trasera del castillo, llegando a un inmenso jardín lleno de flores de colores. Él sabía a donde ir, a una sección con las flores más hermosas, y un arroyo recorriendo el lugar. Llegó a donde habían 3 lapidas, estando la de en medio llena de agujeros.
Wisdom se acercó a las tumbas y se sentó frente a ellas. Al principio estuvo un rato cayado pensando en que decir. Una suave brisa pasaba por su melena, y el aroma de las flores alrededor le hacía sentir calmado.
— Hola — habló finalmente Wisdom — Ha pasado un tiempo, lo siento. Applejack y mi bebé fueron secuestradas por unos rebeldes, y eso ocupó toda mi atención….
Wisdom miró con calma las tres tumbas. Realmente no esperaba que le respondieran, pero le hacía sentir bien el hablarles, al menos a las de su madre y su hermano. Luego pensó en si debía hablar sobre el hecho de que el líder de los rebeldes podría seguir por allí, pero no quería llevar ese estrés a las tumbas de su madre y hermano. Sacudió rápidamente la cabeza y pensó en otro tema.
— Oh cierto, ya nació mi hija — dijo Wisdom sonriendo — Se llama Final Lazuli Crown. Es toda una ternura. Je, se parece a su madre, aunque es una unicornio. Cielos, cuando cumpla su primer mes será un gran problema. Nuestra familia tiene una genética muy rara.
Wisdom siguió hablando sonriendo, pero luego sus ojos se pusieron tristes. No soltaba lágrimas y se mantenía sonriendo, pero se veía triste.
Hablando de la reina, ella ya había salido de su habitación, y ahora mismo se encontraba por allí en el jardín.
Applejack decidió dar un paseo con su hija. Obviamente no saldría del castillo, pues no sentía seguro para su bebé dar un paseo por la ciudad. Aunque afuera del castillo estaba la parte alta del reino, una zona muy segura, ella realmente no confiaba en esa ciudad aún. Por fortuna el castillo tenía un enorme jardín. A pesar de que a Lazuli aún le molestaba la luz del sol, el carrito en el que la llevaba la cubría bien. Además de que le ayudaría a Lazuli a acostumbrarse a exteriores.
— Que lindo, ¿verdad Lazuli? — preguntó Applejack sonriendo y viendo a su bebé, quien le sonrió de vuelta.
Applejack sintió bien la alegría de su bebé, pero detrás suyo sintió amargura. Detrás de ella iba Sassaflash, quien se mantenía a 2 metros de la reina. A pesar de que Applejack había hecho algunos intentos por hablarle a la pegaso en los últimos días, ninguno había funcionado. Sassaflash siempre se alejaba o simplemente se encerraba en su habitación.
Applejack siguió avanzando por los jardines. Realmente nunca los había explorado. Ella siempre se la pasaba dentro del castillo, pues no tenía motivos para salir, pero ahora quería darle aire fresco a su hija. Ahora mismo se encontraba en la sección con las flores más bellas que había visto en su vida.
Allí Applejack escuchó una voz, y al seguirla encontró a Caramel, sentado frente a unas tumbas.
— Quiero que Final tenga una infancia feliz, pero no sé qué daño le hará ver que sus padres no se aman. Sé que yo y Val no fuimos criados por padres que se amaban, pero de pequeño yo tenía esa impresión — volteó a ver a la tumba de su madre — Siempre quisiste hacerme pensar eso para proteger mi inocencia mamá, y siempre te agradeceré lo que hiciste por mí. Sin embargo, Applejack nunca mentiría. Ella no dejaría que nuestra hija sea criada en una mentira.
Applejack reaccionó al oír eso, y luego vio a su bebé quien era ignorante de lo que escuchaba. La reina luego volteo a ver a Sassaflash, quien la vio con enojo. Era como si le dijera "Déjalo en paz". Sin embargo, Applejack la ignoro, pues no podía ignorar lo que acababa de oír.
— Hola — saludó Applejack acercándose llevando el carrito.
Wisdom escuchó la voz de su esposa y la volteó a ver. También notó el carrito de su bebé. El rey se levantó.
— Hola — saludó Wisdom de vuelta a Applejack y luego vio a su bebé en el carrito — Hola Final — dijo sonriendo.
La bebé sonrió al ver a su padre. Wisdom se sintió conmovido de que su bebé riera así al verlo. Le hizo algunos cariñitos en su cabeza, cosa que le gustó a la princesita.
— ¿Te gustan los jardines? — preguntó Wisdom hablando con voz graciosa para su bebé — Cuando crezcas podrás jugar aquí todo lo que quieras.
Applejack suspiró al ver esa escena; pues, aunque le provocaba ternura, quería hablar de lo que acababa de oír.
— Caramel.
— Sí, ya se — suspiró el rey volteando a ver a su esposa con una expresión calmada — ¿Qué tanto escuchaste?
— Lo suficiente.
— Je, entiendo — dijo poniendo una sonrisa — ¿Quieres sentarte?
Wisdom se volvió a sentar frente a las tumbas, y Applejack lo siguió pues también quería hablar estando sentada. Incluso sacó a su hija de su carruaje. Wisdom quiso decir algo sobre eso, pero Applejack sacó una sombrilla para cubrirlas a ella y a su bebé sensible a la luz. Lazuli se acomodó en los cascos de su madre, sin saber que ahora hablarían de ella.
— ¿Entonces qué opinas? — preguntó Wisdom con calma.
— Lo acabas de decir, no quiero que mi hija viva en una mentira — dijo Applejack con seriedad mientras le daba su casco a su bebé para que lo chupara.
— ¿Incluso si es más feliz con la mentira?
— Sí — dijo Applejack volteando a ver a su esposo quien se veía apagado — ¿Cómo te sentiste tú cuando descubriste que sus padres no se amaban?
Wisdom vio a las tumbas de sus padres, y permaneció un tiempo pensando. No parecía una pregunta tan difícil, pero él no sabía que responder.
— Era solo un potro, ya no lo recuerdo — suspiró el rey.
Applejack sintió un poco de mentira en sus palabras, pero no totalmente. Quizás si recordaba un poco, aunque talvez su mente lo había bloqueado en parte, y por eso en parte no lo recuerda todo. Applejack vio a su bebé, y entonces puso una sonrisa.
— ¿Sabes? Cuando mi hermana Apple Bloom era muy pequeña, me preguntó dónde estaban sus padres.
Wisdom reaccionó algo confundido ante ese repentino cambio de tema de parte de Applejack.
— Ella nació poco antes de que murieran, así que no los recordaba, pero aun así noto que ella no tenía padres como el resto.
— ¿Qué le dijiste? — preguntó Wisdom intrigado.
— La verdad — suspiró Applejack — Pensé en decirle que se habían ido de viaje, pero eso no le haría bien. Solo le daría la ilusión que se rompería algún día. Una mentira solo la habría lastimado más en el futuro. Le dolió un poco cuando se lo dije, pero con el tiempo lo asimilo. Ella igual nunca los conoció, pero… ese es otra historia.
— Entiendo lo que quieres decir — habló Wisdom también haciéndole algunos cariñitos a su bebé — Ella algún día notara que mami y papi no son unidos, pero a la larga le hará bien saber la verdad, ¿cierto?
— Así es — habló Applejack poniendo una sonrisa — Y… no creo que haya problema con que sus padres no se quieran.
— ¿Por qué no?
— Porque aun así tiene dos padres que la quieren, ¿cierto? — dijo la reina con una sonrisa honesta al rey.
El rey no pudo evitar sonreír ante esa cara de su esposa. Ella siempre le hizo sentir así, incluso cuando la admiraba de lejos. Ella era una yegua honesta, que siempre se preocupaba por los que amaba, y defendía lo que creía. Además de que le provocaba sonreír.
La observó bien, hacia unos días que ella había dejado de vestirse como una reina, volviendo a usar solo su sombrero y su melena sujetada. Ahora que la veía al aire libre, con ese sombrero, y esa sonrisa honesta, veía a la verdadera Applejack. Wisdom había sido un completó tonto al intentar vestirla como reina. Pensaba que se vería linda con esa ropa, y fue así, pero ahora veía que su verdadera belleza no destacaba por eso. Aunque él ya no tenía ningún derecho de comentar sobre su belleza, pues hacia mucho que él había perdido a Applejack. No… no la perdió, pues nunca fue suya.
— Sí, yo amare siempre a nuestra bebé.
Luego de eso, Applejack vio a las tumbas que se encontraban frente a ellos. Por los nombres en estas pudo ver que eran la familia de Wisdom.
— Ten — dijo pasándole a la bebé, quien parecía algo ansiosa de ir con su padre.
— Sí.
Wisdom cargo a su hija, y luego Applejack le paso la sombrilla que cubriría a su hija del sol.
— Mira Final — dijo Wisdom señalando con una sonrisa a las tumbas — Aquí descansa tu tío Valor Crown, y aquí tu abuela Dance Nature- Y… — puso una cara de fastidio — Y este es tu abuelo Master Crown.
— ¿Por qué su tumba está llena de hoyos? — preguntó Applejack arqueando una ceja.
— Ah… — se puso algo nervioso — Solo digamos que… tengo mis propias formas de liberar el estrés.
— Aja — respondió Applejack con sarcasmo.
Wisdom, Applejack y su bebé siguieron allí por un rato, pues Wisdom le contaba a su bebé lo magníficos que eran su tío y abuela.
Applejack aún tenía la esperanza de que pronto pudiera saber que palabras poner en su carta, para que así Final Lazuli pudiera conocer a su familia.
Luego de un rato, los 3 fueron a dar un paseo por los jardines, siendo guiados por Wisdom. Aunque a Applejack no le agradaba tanto pasear con él, al menos era tolerable. Wisdom era el padre de su hija, después de todo, y ambos la amaban mucho.
Sin embargo, los reyes ignoraron como detrás de ellos había una pegaso rubia. Sassaflash los siguió para protegerlos, pero era como su ella no hubiera estado allí. No lloró, pero no pudo evitar imaginarse en el lugar de Applejack, como si ella fuera la madre de Final.
Sin embargo, los reyes, la princesa, y su guardia no son los únicos ponis interesantes en el castillo. Ninguno sabía que dos agentes secretas de Equestria se habían infiltrado en el castillo.
La habitación de los reyes estaba vacía, eso significaba que alguna sirvienta podría entrar a limpiarla, cambiar las sabanas, etc.
Una yegua terrestre amarilla se encontraba saliendo del baño de la habitación del rey. Su melena era verde, pero era solo una peluca que cubría un naranja. Iba vestida como sirvienta del castillo.
La yegua empezó a registrar la habitación, buscando cualquier cosa que pudiera ser útil. Ya había revisado el baño y el armario, pero nada. Reviso entonces debajo de ambas camas, y encontró algo debajo de la cama del rey. Allí había una caja grande gris con candado.
— Pff, pan comido.
La pony de nombre Golden Harvest sacó un clip de su vestido de mucama, y lo utilizó para forzar la cerradura. Logró abrirla al minuto. Realmente era una cerradura sencilla. Lo que encontró adentro la sorprendió un poco.
— Vaya vaya — adentro de la caja Golden encontró una ballesta con varias flechas y un gancho sujetador.
No tenía nada que ver con lo que buscaba, pero no esperaba ver un arma debajo de la cama del rey. Golden sacó la ballesta, y encontró algunas fotografías. En una foto aparecía el rey junto a sus guardias personajes. En otra aparecía el rey de unos 12 años, llevando una ballesta en su casco, junto a un unicornio blanco que levitaba 2 sables gemelos con su magia; ambos ponys sonreían. En otra aparecía el rey siendo solo un niño de 5 años junto al corcel de la otra foto viéndose de unos 13, junto a una yegua terrestre adulta. Parecían ser fotos familiares del rey.
— Este rey es un sentimental — dijo la yegua con tono de burla, como si eso le pareciera gracioso. Luego guardó todo lo que había en la caja, y la volvió a poner bajo la cama.
Golden reanudó su búsqueda. Encontró varios papeles en el basurero, y reviso algunos. Parecían ser cartas de mensaje, pero estaban todas tachadas y arrugadas. Todas iban dirigidas a la familia de Applejack.
— Y la reinita extraña a su familia. Hmmm, ¿esto significara que tiene permitido enviar mensajes a su familia? — pensó la terrestre amarilla — Habrá que ver que nos dice la agencia.
Golden siguió registrando toda la habitación, pero no encontró nada más que ropa, pañales, talco, y más cosas de bebés. El hecho de que Applejack tuviera una hija también es algo que informaron a su agencia, pues debían informar todo lo relacionado a Applejack, y también sobre su misión.
— Tiene que haber algo aquí que me sirva — se dijo a si misma viendo a su alrededor.
En ese momento Golden escuchó pasos que se acercaban. Con sus ojos pudo ver que alguien estaba detrás de la puerta. Sus orejas se pararon, más al oír como alguien movía un poco la perilla del a puerta. Ella rápidamente fue hacia el pequeño bote de basura, y empezó a simular que recogía bolas de papel. La puerta se abrió y se oyó una voz cantante de corcel
— ¡Tropecé y sé que alguna lagrima yo lagrima yo derramé, pero aprendí A GRITAR ALELUYAAA! — Forest Spear se detuvo al ver que no estaba solo en la habitación — Oh lo siento — se disculpó Forest al ver que estaban haciendo limpieza — Solo vengo por… OH ERES TU.
Golden vio que era el guardia personal del rey, y puso una sonrisa maliciosa que Forest no noto, pues se distrajo por la ternura de la yegua.
— Em… no se preocupe — dijo Golden llevándose un casco a la boca y bajando un poco la mirada — Creo que yo me estaba tardando mucho. Soy algo torpe.
— Oye, no digas eso — dijo Forest sonriendo mientras se acercaba, y usó su magia para meter todo el papel en el suelo en el bote de basura, y luego sacando la bolsa de plástico en este, y haciéndola un nudo.
— Mu… muchas gracias — agradeció la yegua simulando ser conmovida por la acción del corcel — Usted es un muy buen pony — dijo parándose y quedando a la altura del corcel.
— No es nada — dijo Forest sonriendo, y aun conmovido por esa pony tan adorable — Oh, claro. ¿Cuál es tu nombre?
— ¿Mi nombre? No creo que usted deba molestarse en conocer mi nombre, Lord Spear.
— No digas tonterías, quiero saberlo.
— Bien — volvió hablar ella simulando pena — Me llamo Sunny Honey (LOL XD)
— Que lindo nombre — comentó Forest.
"Sunny" se acercó un poco a Forest simulando una cara de pena, mientras Forest veía con tanta ternura a la pony. La yegua entonces puso un casco sobre el pecho de armadura de Forest, cosa que confundió un poco al corcel. Si el entraba con tanta libertad a la habitación del rey, quizás podría utilizarlo para obtener información del rey. Solo necesitaba hacer algunas cosas antes.
— Em… ¿cree que soy bonita? — preguntó ella apenada.
— ¿Eh?
— Es que algunos en este castillo me dicen que soy fea — dijo Golden/Sunny con tristeza.
— Oye, no les hagas caso — dijo Forest sonriendo — Tu eres bonita tal y como eres.
— Gracias — sonrió — Usted es muy amable conmigo. Ojalá hubiera una forma de… — se le empezó a acercar a su cara — … agradecérselo.
Forest pensó que quizás la yegua le daría un abrazo, así que mantuvo su sonrisa para recibirlo, pero entonces recordó algo.
— ¡RAYOS! — gritó Forest recordando porque había ido allí. Esa reacción tomo por sorpresa a Golden quien retrocedió un poco y tropezó cayendo sentada — Lo siento, debo irme. — Forest vio debajo de la cama y sacó la gran caja que había allí con su magia. — Sigue haciendo bien tu trabajo.
Forest salió de la habitación corriendo llevándose la caja con su magia, sin saber que su rey ya no la necesitaría.
Golden estuvo sentada allí un momento, y puso una cara de fastidio. En parte le molesto que su manipulación quedara interrumpida, pero también le enojo que ese pony le provocara un tropiezo.
Soltó un suspiro, y luego reanudó su búsqueda. No pudo encontrar nada más, así que lo mejor era retirarse antes de que alguien la viera. Regresó todo al lugar donde lo encontró.
Golden entonces fue al baño de la habitación, y allí en el suelo había una pony inconsciente, vestida de mucama. Era la verdadera encargada de limpiar la habitación del rey, pero Golden tuvo que entrometerse. Solo la dejo inconsciente con un golpe en la nuca, y la escondió en el baño para que nadie que entrara de casualidad a la habitación la encontrara.
Golden le empezó a dar algunas palmadas en la cara para despertarla.
— Oye, ¿Estas bien?
La mucama empezó a reaccionar.
— ¿Qué pasó? — preguntó la otra yegua mareada, y pasándose un casco por el cuello.
— Te desmayaste, ¿Cómo te sientes?
— Bien, creo — respondió la mucama — ¿Quién eres tú?
— Solo otra mucama — sonrió — Hacia mi trabajo, y te encontré aquí.
— Ya veo… Mejor voy a la enfermería.
— Buena idea, yo termino de arreglar aquí — respondió Golden ayudando a la mucama a levantarse, y luego poniendo una sonrisa maliciosa y satisfecha luego de que la verdadera mucama se fuera.
Golden Harvest no era la única agente infiltrada en el castillo. Había una más vestida como guardia real. Una yegua terrestre crema, con melena negra, pero era una peluca que ocultaba una bicolor azul y rosa.
Sweetie Drops llegó a una cafetería, en donde pudo encontrar a varios guardias y sirvientes. A esta hora una parte de los empleados del castillo aprovechaban a almorzar. La agente secreta aprovechaba ese momento para socializar un poco. Ella realmente no era una pony muy social, disfrutaba estar con ponis cercanas a ella, pero no era de la que iba por allí haciendo nuevos amigos.
— Floral Lancer, aquí — llamó un guardia desde una mesa.
Sweetie Drops oyó que la llamaban por el nombre falso que usaba. En esos días había aprovechado a interactuar con algunos guardias del castillo para obtener información. Hasta ahora no había preguntado nada crucial, pues debía primero ganar la confianza de otros.
Llevando una bandeja con avena y agua, fue a una mesa con el guardia que la había llamado. En esa mesa había 3 corceles, todos con armaduras plateadas. Ella usaba una armadura de color bronce, pues representaba que ella era una novata.
— Hola chicos — saludó Floral/Sweetie con calma mientras se sentaba.
— Llegas a tiempo, estaba contando de como hoy me topé con Lady Sassaflash.
Sweetie sintió intriga al oír eso. Sassaflash la había visto hace 3 días. En ese momento parecía que la pegaso había reconocido a Sweetie Drops, pero por fortuna lo evito. Desde ese día, buscaba evitar lo más posible a la pegaso. Aunque no estaría de más averiguar lo más posible sobre la pegaso, pues era una guardia personal del rey.
— Como decía, yo estaba en mis rondas, y de repente ella paso por el pasillo. Me hice a un lado y me mantuve firme. Ella se veía molesta, y el caballero en mi interior quiso preguntarle si algo le molestaba. Je, eso podría darme algunos puntos.
— ¿Y qué paso? — preguntó otro guardia.
— Ella me lanzo una mirada asesina, y sacó su cuchilla. Me dijo: "Cállate o te mataré". Obviamente me mantuve serio, y me mantuve viendo a sus ojos. Cuando ella vio que no me intimidé, entonces se fue.
— Impresionante — comentó otro guardia como si estuviera asombrado del valor de su amigo.
Sweetie Drops no se tragó lo que ese pony dijo. Ella había estado en suficientes misiones como para reconocer a alguien que solo alardea. Además de que tenía una compañera que era la personificación de la falsedad. Sin embargo, lo que llamó su atención fue que los demás guardias se veían asombrados por el mero hecho de que ese guardia supuestamente le había plantado cara a Sassaflash.
— ¿Lady Sassaflash es tan fuerte? — preguntó Sweetie con intriga.
— ¿Fuerte? ¡Es tremenda! — exclamó el guardia — Lady Sassaflash ha acabado con varios rebeldes con su cuchilla, nada la toma por sorpresa. Enserio no te conviene hacerla enojar. Una vez le cuestione una orden, y enserio me amenazó con matarme. Con ella no se juega
— Yo escuche que conquistó el coliseo de Heartland cuando tenía 14 años, y que allí la convirtieron en toda una asesina — comentó otro guardia sentado allí.
— Esos son solo rumores — habló un tercer guardia — Los más fuertes apenas y soportan los entrenamientos de allí.
— Yo si me lo creo.
— Eso es imposible. ¿Tú qué opinas, novata?
Sweetie Drops se quedó pensativa un momento. ¿Una pony que se había entrenado desde muy joven para ser una asesina? Eso le sonaba muy… familiar. La terrestre soltó un suspiro y vio a los demás guardias.
— Supongo que, si se empieza de joven y se tiene un buen entrenamiento, todo es posible.
— JA — exclamó el guardia que se había encontrado hoy con Sassaflash.
— Bueno bueno, no exageres. No queremos intimidar a la novata — habló el guardia que parecía ser el mayor — ¿Ya te acostumbraste al trabajo Floral?
— Es algo cansado, pero no es tan malo.
— Cualquier cosa que quieras saber, solo pregunta.
— Bueno… hay algo que me gustaría saber. Me ha estado molestando los últimos días.
— Dime.
— ¿Saben que fue lo que paso con la montaña que desapareció?
No era ningún secreto que una montaña a varios kilómetros del reino había desaparecido. El pilar de luz que provoco su destrucción se alcanzó a ver en todo el reino, e incluso el estremecer se sintió hasta Equestria. La desaparición de esa montaña alarmo a la agencia para la que Sweetie y Golden trabajan, por lo que las enviaron a investigar al respecto.
— Yo escuche que fueron unos rebeldes — comentó uno de los soldados.
— Uno de mis amigos estuvo allí — habló otro — Fueron a rescatar a la reina y a la princesa, pero el lugar se volvió inestable, y tuvieron que salir. Luego, de repente, salió una fuerte onda de energía hacia el cielo, que destruyo toda la base rebelde. Aparentemente tenían un arma muy peligrosa allí, pero funciono mal y se autodestruyo.
— ¿Enserio? — preguntó la guardia novata intrigada — ¿No tendría más sentido que fueran las tropas del rey los que provocaron la explosión?
Los demás soldados se empezaron a reír por ese comentario, pues les pareció absurdo.
— No seas ridícula, novata. La reina y la princesa apenas salieron de allí. ¿Por qué su majestad arriesgaría la vida de su heredera? Te falta mucho por aprender.
Sweetie Drops se puso pensativa. ¿Enserio era posible que unos rebeldes tuvieran un arma o hechizo para hacer eso? Era difícil de creer. Tendría mas sentido que las tropas rey usaran alguna bomba o algún mega-hechizo, pero incluso allí sería difícil tener algo así. Ni siquiera Equestria poseía armas así, y era el reino más avanzado del mundo. Solo quedaba la posibilidad de que Heartland tuviera algún avance que estuviera fuera del entendimiento.
— Perdonen mi ignorancia — se disculpó la yegua manteniéndose serena — Es solo que enserio me causaba curiosidad ese incidente — se levantó pues había terminado su comida — Con permiso, debo volver a mis rondas.
Saliendo de allí, siguió recorriendo el castillo de Heartland. Como guardia podía pretender que, hacia sus rondas, aunque debía tener cuidado de no llamar su atención. En especial que ella estaba usando sus ojos para observar cada detalle. Nadie lo notaba, pero en sus ojos había unos lentes de contacto especiales, que le permitían ver fuentes de magia, incluyendo la que estaba en el interior de todos. Le permitían ver a través de las paredes incluso. Golden también tenía un par.
Esos lentes de contacto eran de mucha ayuda para evitar ponis, y para buscar fuentes irregulares de magia.
— ¿Qué es esto? — pensó Sweetie notando algo del otro lado de un pasillo. Al caminar por allí, vio como unos ponis pasaban. Eran el rey y su guardia personal Forest Spear.
El rey paso un tiempo dando un paseo con Applejack y Final, pero ahora iba en camino a unas audiencias. Iba bien vestido, y con su corona en la cabeza.
Sweetie Drops se puso firme pues el rey pasaba frente a ella. Sin embargo, gracias a sus lentes de contacto notó algo que la dejo sorprendida. Cuando el rey se fue, Sweetie Drops se fue por otro camino.
Sweetie Drops llegó a un baño que podía ser usado por guardias y sirvientes. Tan pronto entro allí fue a la cabina que se encontraba más al fondo y se sentó a esperar. Entraron algunas ponis al lugar, pero eventualmente se marcharon. Al rato, Sweetie escuchó como alguien entraba, y la pony que entró dio 3 golpes en la cabina en la que Sweetie estaba. La terrestre salió de la cabina, y afuera se encontró a su compañera Golden Harvest, disfrazada.
— ¿Qué averiguaste? — preguntó Sweetie Drops con seriedad y susurrando, mientras salía de la cabina.
Ambas estaban solas en el baño.
— Nada que nos sirva — respondió Golden con tono de fastidio, pero algo sarcástico yendo al lava cascos — Solo que el rey guarda una ballesta y fotos bajo su cama, y que Applejack quiere escribirle a su familia. Oh, y el guardia personal del rey enserio es muy fácil de manipular. Je, si hubiera querido me lo hubiera llevado a la cama.
— Concéntrate — regaño la yegua crema.
— Si, ya se — respondió la yegua amarilla suspirando y manteniendo su sonrisa — ¿Qué hay de ti?
— Parece que la destrucción de la montaña fue obra de unos rebeldes.
— ¿Y te crees eso, Drops? — preguntó Golden manteniendo una sonrisa mientras se lavaba los cascos.
— No — respondió Sweetie con seriedad — Lo único que sabemos es que en este reino hay algo lo suficientemente poderoso para destruir una montaña.
— ¿Y si no hay nada en el castillo?
Ellas ya habían registrado casas de algunos ministros y otros ponis importantes del reino, descubriendo documentos que demostraban corrupción, sobreexplotación de esclavos, alguno que otro negocio ilegal, pero nada sobre algún arma. Ya habían descubierto bastante sobre ese reino, pero nada de lo que buscaban.
— Descubrí una magia muy poderosa.
— ¿Enserio? ¿Donde? — preguntó Golden.
— En la corona del rey.
— ¿Su corona?
— Sí, no sé qué sea, pero nunca había visto esa magia tan rara.
— ¿Nos la robamos? — preguntó Golden sonriendo maliciosamente.
— Aún nos falta revisar la oficina del rey. Primero registrémosla, y luego veremos.
— Que bueno que esta noche estoy libre — rio Golden con sarcasmo.
Mientras tanto, en el resto de Heartland la noche cubría todo. Aunque muchos la aprovechaban para dormir, había otros que no. Este era el caso de una sección en la parte baja del reino. Cerca del bosque había una taberna, en donde muchos aprovechaban a disfrutar de una fuerte noche de alcohol. Todos los ponis allí no eran precisamente los más honrados
— ¿Será aquí?
El corcel era un unicornio café de melena morada. Llevaba una capucha negra que le cubría el cuerpo. Lo curioso en ese pony era que caminaba en tres patas, llevando la cuarta doblada y colgándole en el aire.
Adentro de la taberna se encontró con muchos ponys gritando alrededor de una mesa. El unicornio de capucha se acercó al círculo y vio lo que pasaba. En esa mesa habían varios tarros, y habían 4 ponis alrededor de esta, bebiendo vasos de lo que parecía ser algún alcohol. Sabía lo que era, una competencia de quien bebía mas.
Eran dos corceles y dos yeguas, pero Silent solo se interesó en una de las yeguas. Era una unicornio morada de melena rubia. Su cuerpo era cubierto por una capucha roja, y parecía estar emocionada por la competencia. Silent se quedó observando esa barbárica competencia.
La otra yegua y uno de los corceles se habían desmayado por tanto alcohol bebido, quedando sobre la mesa. La yegua que Silent observaba veía a su oponente, quien se empezaba a poner nervioso siguiéndole el paso a la yegua. Cada vez se mareaba más viendo como esa otra yegua no parecía afectada por todas esas bebidas que tomaba. Eventualmente ese corcel ya no pudo más, y se fue hacia atrás cayendo desmayado.
— ¡Y así es como se hace! — exclamó la yegua que seguía de pie, con una voz aturdida.
Todos los presentes gritaron emocionados por la ganadora de la competencia. La unicornio entonces se acercó a sus inconscientes oponentes, y les quito el dinero que llevaban, pues era lo que habían apostado. La campeona entonces tomo uno de los tarros con su magia, y se fue a otra mesa, ya alejándose de la conmoción, mientras sus oponentes eran arrastrados fuera de allí.
— Así que esto haces ahora — comentó el unicornio café acercándose a la yegua, viéndola con una mirada vacía.
La yegua puso una cara de fastidio, pero luego de dar un trago, sonrió.
— Vaya vaya, pero si es mi líder favorito, Silent Dagger — dijo sonriendo la unicornio, algo aturdida, debido a todo lo que había bebido.
— Hola, Rune Blade — respondió el unicornio sentándose al otro lado
— Je, ¿Qué le paso a tu pata?
— Una flecha del rey me dio en el hombro. Fue un golpe efectivo, tendré suerte si recupero la movilidad — respondió Silent viendo su pata como si no le importara tenerla inutilizada
— Enserio estás loco — dijo la yegua dando otro trago.
La unicornio no estaba en su mejor estado. Por su cara y forma de hablar era obvio que estaba ebria. Debajo de su capucha se veían algunos vendajes, por lo que claramente se estaba recuperando de alguna batalla. Seguramente buscaba ahogar sus frustraciones de derrota mientras esperaba recuperarse. Además de que no traía su espada, cosa que era algo característico de ella, y no es que fuera por el lugar. Todos allí llevaban armas.
— ¿Qué es lo que quieres? — preguntó Rune dando otro trago y viendo molesta a Silent — No pienses que me volveré a unir a tu resistencia. Trabajar para ti era una molestia.
— No vengo por eso — dijo manteniéndose serio — Mi rebelión acabó, y por ahora no me interesa hacer otra. Vengo para preguntarte sobre Lazuli.
Rune abrió los ojos al máximo, y su casco empezó a temblar un poco. Unos horribles recuerdos volvieron a su mente, pero rápidamente se restriega los ojos con uno de sus cascos y se pasa el otro por la melena.
— Pff, pierdes tu tiempo — respondió la yegua con tono molesto — Ese monstruo seguro murió en la explosión — luego de decir eso puso una cara más insegura — ¿O acaso crees que escapó?
— Solo tú y yo escapamos por la ruta secreta, el resto murió en la explosión o fueron capturados. La reina y su bebé lograron salir con ayuda de una guardia del rey, pero no había rastro de Lazuli.
— Jeje, entonces ese monstruo ya murió — dijo Rune aliviando un poco la tensión en su casco.
— ¿Por qué le llamas Monstruo? Fuiste tú la que la apodó Crazy.
— ¡Eso no te importa! — exclamó Rune molesta.
— Tranquila — respondió Silent sin intimidarse por la actitud de Rune — Solo quiero preguntarte si sabes qué pasó con ella. Tú estabas buscándola — vio las vendas en el cuerpo de Rune — Y algo me dice que la encontraste.
— Pfff, ¿yo que se? Se habrá ido a buscar a la reina, y le cayó un derrumbe encima.
Silent Dagger se llevó un casco a la barbilla pensativo. Realmente no esperaba obtener mucha información de Rune, pero le causaba interés porque la unicornio llamaba Monstruo a Lazuli. Podría indagar más, pero sabía que la unicornio era muy terca para eso, y no tenía forma de forzarla a hablar. Lo mejor era buscar otro camino.
— Y una cosa más que quería proponerte — dijo Silent.
— Pfff — volvió a dar otro trago — Bien, finjamos que me importa. ¿Qué es lo que el gran Silent Dagger quiere?
— Planeo viajar a Equestria.
— ¿Equestria?
— Lazuli viene de allí. Quiero buscar alguna pista sobre ella.
La unicornio vio confundida al corcel. Silent realmente no había cambiado su cara, y él siempre hablaba enserio con lo que decía. Rune se empezó a reír bastante, cosa que no llamo la atención de nadie pues todos allí eran bastante ruidosos. Silent solo arqueó una ceja intrigado.
— ¿Ir a Equestria solo para buscar información sobre ese monstruo? — se siguió riendo la unicornio morada, por los efectos del alcohol — Enserio estas tan loco como ella. Yo ya terminé con tu basura, no me interesa más lo que hagas. Solo eres un demente.
— ¿Cómo se diferencia de tu obsesión con matar al rey? — comentó Silent.
— ¡No es lo mismo! — exclamó Rune molesta golpeando la mesa — ¡Por su culpa lo perdí todo! ¡Mi mejor amigo y mi hermana lo eligieron a él sobre mí! ¿¡Cómo va a entenderlo un vacío como tú!?
Silent sonrió levemente, pues esa reacción de Rune le entretenía. Él disfrutaba de ver las reacciones ajenas.
— Tienes razón, no puedo entenderte — volvió a hablar Silent recuperando su expresión seria — Así como tampoco tu puedes entenderme.
Rune frunció el ceño y vio molesta a Silent Dagger. Ella enserio odiaba verle esa cara inexpresiva. Le daban ganas de golpeársela y ponerle una expresión de dolor.
— Vete antes de que destroce tu cara.
— Bien — Silent se levantó, y entonces encendió su cuerno y sacó una bolsa de su capa, dejándola caer en la mesa.
Rune vio como de la bolsa habían caído algunos bits, pues la bolsa estaba llena.
— ¿¡Que rayos es esto!? ¿¡Tratas de comprarme!?
— No — respondió el corcel de forma cortante — Es tu pago por haberme ayudado. Quizás te ayude a dejar estas competencias bárbaras.
La unicornio se enojó, tomo la bolsa de bits con su magia y la movió con fuerza al pecho de Silent, lastimándolo un poco, pero no cambiando su expresión seria.
— ¡Escúchame maldito! ¡No necesito tu piedad! ¡Yo empecé sola y acabare sola mi lucha! ¡Vete a buscar a tu noviecita demonio muerta, y déjame en paz!
Silent hecho un último vistazo a la unicornio ebria, y suspiró. Sin decir nada más, Silent salió de la taberna y se fue caminando bajo la noche. Realmente no le importaba lo que le pasara a Rune Blade ahora. Él tendría mucho trabajo que hacer si quería encontrar lo que buscaba.
Ellas eran agentes especiales. Estaban entrenadas para poder infiltrarse a lugares sin ser detectadas. Sin mucha dificultad pudieron evadir a los guardias que recorrían el castillo para vigilarlo. No era nada nuevo esconderse detrás de una cortina, o usar las sombras para desaparecer de la vista. Los guardias usaban linternas o magia de iluminación, pero ellas dos podían evadirlos. Eventualmente llegaron cerca de la oficina del rey, en donde había dos guardias vigilando la puerta. Si la vigilaban firmemente a esa hora de la noche es que enserio no querían que nadie entrara allí.
Sweetie Drops rápidamente tomo una cerbatana, metió un tardo en esta. Fácilmente había podido esconder algo así dentro de su armadura. Esa cerbatana se la paso a Golden, y luego sacó otra para sí misma. Ambas yeguas vieron a sus objetivos, que no se habían percatado de su presencia. Las dos se vieron entre ellas y se asintieron. Ambas se asomaron por el pasillo sujetando sus cerbatanas, y con todo su aliento soplaron estas. Dos pequeños dardos salieron disparados y le dieron a los dos guardias en el cuello.
Ambos soldados sintieron esa molestia, pero no pudieron hacer mucho, pues cayeron inconscientes casi al instante. En ese momento ambas aprovecharon a avanzar hacia la oficina. Golden intento abrir la puerta, pero estaba cerrada, cosa que no le fue problema solucionar. La cerradura de la puerta era más complicada que una normal, pero ella traía un juego de llaves que utilizaban los que hacían limpieza en el castillo, por lo que pudo abrirla.
— Despertaran en unos 30 minutos, se rápida — dijo Sweetie con seriedad
— Claro claro — respondió Golden sin preocupación.
Golden entro a la oficina del rey, mientras que Sweetie se quedó atrás, y levanto a los guardias para ponerlos de pie. Pudieron darles drogas para que durmieran más, pero debían hacer que pensaran que solo tomaron una pequeña siesta, de pie, por el cansancio. Por eso solo los tendrían así 30 minutos.
Sweetie se puso un aparato de comunicación el cual consistía en una bocina en su oreja conectada a un palo que llegaba a su boca para poder hablar. Ella se alejó a un pasillo para poder vigilar, mientras Golden revisaba la oficina, usando un dispositivo de comunicación igual al de Sweetie.
— Veamos que secreto guardas majestad.
Golden comenzó con el escritorio del rey. Algunos cajones estaban con llave, pero fueron abiertos usando un clip. La yegua encontró algunos documentos secretos que involucraban comercio con otros reinos, excepto Equestria, algunas órdenes de compra y venta de esclavos, cosas que esperaría ver en la oficina de un tirano. Incluso encontró algunos documentos que mostraban el resultado de una investigación para localizar a un pony llamado Silent Dagger, el cual decía el documento que era un rebelde peligroso que había logrado escapar de la base rebelde. Quizás esa información les sería útil, pero no creía poder encontrar a ese pony si las tropas del rey no lo habían logrado.
— ¿Hubo suerte? — preguntó Sweetie Drops desde fuera de la habitación.
— No, pero aun no termino.
La agente decidió revisar el librero. Habían libros de aventura, ciencia, política, etc. No parecía nada extraño, pero ya en el pasado había encontrado secretos ocultos en libros que parecían comunes. Tomo uno de los libros de política, pero no encontró nada en él. Estuvo a punto de regresarlo, pero encontró algo que le llamo la atención en el librero.
— ¿Y esto que será? — allí en el espacio donde solía estar el libro que sacó había un pequeño botón. La yegua lo presiono, pero no pasó nada — Veamos…
Golden Harvest sacó varios libros del librero, y encontró que todos estaban sobre unos pequeños botones. Con el libro puesto, los botones estaban presionados. Ahora entendía, los libros eran como una combinación, y tendría que sacar los correctos para tener la combinación correcta. Había almenas 100 libros, y no tenía forma de saber cuáles o cuantos debía sacar. Intentó ver algún patrón en los libros, pero no encontró ninguno.
La terrestre soltó un silbido asombrada.
— Vaya vaya. ¿Qué puede necesitar una combinación tan compleja? Bueno, solo un desafío mas — comentó Golden. Hasta ahora la seguridad del castillo era muy buena, pero le decepciono un poco lo sencillo que era abrir cerraduras en ese lugar. Sin embargo, ese librero parecía ser el acertijo más difícil que había visto.
— ¿Encontraste algo? — preguntó la otra agente.
— Un librero, parece que tiene una especie de combinación con sus libros. Quien haya hecho esto sí que quería proteger un secreto.
— ¿Qué crees que oculte?
Golden dio unos golpes en el fondo del librero, y por el sonido dedujo que había un espacio vacío detrás de este. Un túnel para ser más exactos.
— Es un pasadizo. Je, ¿un pasadizo detrás del librero? Que original.
— ¿Puedes abrirlo?
El librero estaba hecho de metal anti magia, así que, aunque tuviera magia, no podría usarla. Además de que ese metal era muy duro, por lo que no podría perforarlo fácilmente. Solo le quedaba averiguar la combinación, pero sería más difícil que un candado con 100 números.
— No en este momento. Podríamos mantener dormidos a los guardias para poder intentarlo.
— No podemos arriesgarnos. Lo mejor será informarle a la agencia.
— Entendido.
Las dos agentes salieron del castillo, sin que nadie las viera, y regresaron a la casa que usaban para su misión. Acaban de enviar un mensaje a su agencia sobre lo que descubrieron. Y ahora se encontraban esperando respuesta. Ambas se encontrabas sentadas en una mesa, comiendo avena.
— Tendremos que abrir el librero — comentó Golden.
— ¿Enserio no viste nada con tus lentes infra mágicos?
— No, las paredes eran muy gruesas. Lo que hay allí enserio debe ser importante
— ¿Crees que su corona tenga algo que ver?
— Una corona mágica y un pasadizo misterioso. Quizás, pero no creo que la corona sea la clave.
— Probablemente solo el rey sepa abrir el librero.
— ¿Atrapamos al rey? — preguntó Golden con tono divertido.
— Golden…— respondió Sweetie molesta.
— Ya se, ya se. Esperar a que la agencia responda — dijo la pony de melena naranja como si no hablara de nada importante — Aunque si lo matáramos le haríamos un favor a estos ponis.
— Esa no es nuestra misión.
— Si ya se. Cielos, Drops, son solo bromas.
— Las bromas deben ser divertidas, Golden — respondió la yegua de melena bicolor sonriendo levemente.
En ese momento, un papel se materializo frente a ambas, cosa que no las tomo por sorpresa. Sweetie Drops lo tomo, y empezó a leer lo que su agencia le había mandado. Cuando termino de leer, puso una cara de sorpresa.
— ¿Y bien? ¿Mataremos al rey? — siguió bromeando Golden con tono burlón.
Sweetie le paso la carta a su amiga, quien sonrió interesada cuando la leyó.
— Vaya vaya, esto será interesante — comentó Golden, mientras Sweetie Drops soltaba un suspiro, aunque también sonreía, pues la carta significaba buenas noticias — Recuperar al elemento de la honestidad y robar la corona del rey. Jeje, parece que pronto nos iremos a casa.
Vaya, tener dos fics y muchas tareas enserio es difícil. XD. Perdon por la tardanza. ¿Les gusto el capitulo?
Y pues… 2 agentes secretas investigan el castillo, y un demente piensa ir a Equestria. ¿Qué podria salir mal? ¿Cierto? XD
Bye bye.
