Kaito vio el calendario con emoción. Quedaban dos días para el robo que llevaba organizando dos semanas. Esta vez el señor Suzuki se había lucido. Había convencido a una de las familias más acaudaladas de la región para exponer un sinfín de reliquias, en donde destacaba entre ellas una corona con incrustaciones de rubí y diamantes.

-¿Me pregunto si irás al robo?- le preguntó a la imagen de la castaña que paseaba por sus pensamientos. – Tal vez cierto ladrón debería visitarte y comprobarlo- concluyó con una sonrisa lobuna mientras una mano enguantada aseguraba su sombrero blanco.

Faltaban dos días antes del gran evento que tenía a la policía nipona de cabeza. Los periódicos y noticieros solo hablan del robo del siglo y las revistas y paginas sociales del guapo ladrón de luna.

-Esto es una completa tontería- exclamó risueña la joven mientras leía el cuestionario "Comprueba si eres la pareja ideal de Kid-sama en solo 10 preguntas". Keiko le había dado la revista para que abandonara su "odio" por el ladrón sin saber que en realidad la situación solo le causaba gracia.

-No necesitas de esa revista para saber que eres mi pareja ideal- una sensual voz proveniente de la ventana la sacó de su lectura.

-Dios mio- exclamó la joven- ¿Acaso no saber entrar como una persona normal? – preguntó media molesta media divertida.

-¿Me abrirías la puerta?- le respondió con diversión.

-Tal vez- simplemente respondió Aoko con su poker face- …o tal vez deje a mi padre que la abra, seguramente le haría muy feliz que el mismísimo Kaitou Kid se entregara en bandeja de plata. – kid sonrió divertido.

-Ambos sabemos que tu padre no está en casa Aoko-chan- le recordó el joven adentrándose unos pasos más en la habitación.

-Así que estabas espiándome- lo miró con sospecha la joven- Te tomaste muy en serio tu papel de casanova demente - el mago un poco sorprendido rio.

-¿Funciona?-

-Muy poco- rio la joven

-¿Según quién?

-Según yo – dijo seriamente – y según esta revista probablemente– ahora sonaba divertidísima.

-Usualmente mis fans estarían decepcionadas por ese resultado.

-yo no soy tu fan- le recordó- desviando sus ojos nuevamente al cuestionario. El mago medio molesto y con el ego herido, le quitó la revista para leer él mismo el set de preguntas.

-Realmente es ridículo- concordó mentalmente - Aunque podría divertirme un rato- Así que ya hiciste el test…

-Claro que no- se defendió la joven

-¿Entonces como sabes que no somos compatibles?-

-¿No me vas a decir que crees en eso?- dijo señalando despectivamente la revista que el mago no dejaba de leer.

-Pregunta N°1 : ¿Cuál es el color favorito de Kid-sama?- la silenció el mago imitando la voz de una adolescente fanática.

-¿Cómo se supone que yo sabría eso?- le preguntó divertida ante la imitación. Kaito esperó pacientemente entretenido ante la idea que Aoko en verdad tratara de adivinar la respuesta- Supongo que el blanco esta entre los primeros, pero honestamente no sé cual sea tu favorito.

-Tienes razón, me gusta el blanco, pero hay otro que me gusta más – la instó a levantarse y con suavidad la empujó hasta quedar en frente del espejo- Trata de adivinar de nuevo, y en vez de centrarte en lo que los demás observan en mí, piensa en que cosas tengo la suerte de ver yo.- Aoko confundida enfocó su mirada en el reflejo del espejo. Buscó a través de la habitación. Sobre el reflejo del mago y finalmente su mirada se centró en ella.

-Estoy confundida- Confesó inclinando su cabeza. El mago la miró hasta que sus miradas se cruzaron a través del espejo. -Sus ojos ¿Son azules? Son muy hermosos.- Hipnotizada se quedó sosteniendo la mirada del joven y con una suave sonrisa habló sin pensar- ¿Azul? – Si ella ve sus ojos, él debe ver los de ella ¿Verdad?.

-Muy bien Aoko- finalmente el mago soltó su agarre y se sentó en el borde de la ventana. La joven sonrojada lo miró con sospecha. Kid sintió la incredulidad de Aoko desde su puesto- Es verdad. Desde la primera vez que vi tus ojos me obsesioné con ellos- Desde la primera vez que te conocí bajo la torre del reloj.- Siguiente pregunta. – Buscó en la lista alguna interesante. Hasta que una le llamó la atención y sin poderlo evitar se rio.

-¿Qué es tan divertido?-Curiosa se acercó para leer- Si te encontraras con Kid-sama siendo perseguido por la policía, tu… opción N°1: Lo ayudarías a escapar. Opción N°2: No estorbarías. Opción N°3: Ayudarías a la policía. – la joven sin entender lo miró expectante.

- Estamos destinados Aoko- dijo sin dejar de reírse- ¿o es que acaso no lo recuerdas? La primera vez que nos vimos tu me encontraste justo antes de un robo y me advertiste de los trucos de tu padre. Después de eso, nos hemos encontrado incontables veces y nunca me delataste.- Aoko formó una mueca disgustada- Creo que llevaste a un nuevo nivel el concepto, hiciste realidad el sueño de cualquier fan.

-Eso no lo hice por ti- se defendió cruzando los brazos- Mi padre se lo merecía- el mago levanto las cejas en busca de una respuesta más precisa- Ese día tuvimos una pelea y encontrarte fue solo suerte. Después de eso simplemente no pude deshacerme de ti- se quejó la joven.

-Como digas...sigamos- ahora de verdad parecía interesado en el cuestinario- Si tuvieras que salir en una cita con Kid-sama ¿Dónde sería?... Opción N°1: Sería un picnic al aire libre. Opción N°2: Un baile o una fiesta. Opción N°3: Un robo en una noche de luna.- El mago volvió a carcajearse- nuevamente según esto estamos hechos el uno para el otro. ¡Cumpliste con cada uno de los puntos! Estoy impresionado- la joven le quitó la revista molesta.

-Dice cita…nosotros no hemos tenido ninguna cita.

-Hemos estado en lujosas fiestas juntos, como la de Hakuba- Exclamó divertido- Hasta bailamos juntos- le insinuó tomándola por la cintura mientras la arrastraba a un baile silencioso a través del cuarto

-Te colaste a esa fiesta- Le recordó jovial la joven mientras lo empujaba con suavidad y tomaba su distancia- Y me obligaste a bailar.

-Hemos viajado juntos al sur- dijo recordando el viaje en tren- durante días estuvimos al aire libre e hicimos un picnic.

-Me seguiste como un psicópata a un viaje que haría completamente sola. Y comer al aire libre fue la única opción.

- Finalmente, hemos coincidido en mucho robos- le tomó una de sus manos con delicadeza y rozo sus dedos con sus labios en un suave beso- Aun espero una oportunidad que me permita llevarte volando por lo cielos, mi princesa- la joven sorprendida abrió desmesuradamente los ojos.

-¿Volar?- Preguntó ilusionada.

-Te estoy coqueteando hace meses y con lo único que logro impresionarte es con …¿Volar?

-Pues…- la joven esbozó una sonrisa de disculpas- Lo siento- Algo dentro de él se removió con la imagen de Aoko. El mago la miró con una leve sonrisa resignado. Realmente era una mujer hermosa y mientras pudiese se llenaría con su figura.

-Te prometo llevarte a volar uno de estos días- dejó la revista a un lado- Será una cita- finalizó orgulloso.

-Sin dudas eres un hombre fiel a su palabra- le alabó la joven mientras se sentaba en el borde de su cama- ¿No te cansas de intentar una y otra vez?.

-No, porque la recompensa lo vale- afirmó con seguridad haciendo aparecer una flor entre sus dedos. La joven la tomó agradecida

-hay que ponerla en agua- dijo saliendo de su cuarto en dirección a la cocina seguida por el ladrón. Con cuidado y amor la deposito en un pequeño florero con agua.- ¿Tienes hambre? Hice unas galletas de chocolate en la tarde.

-Sii- celebró como un niño. Aoko sonrió con ternura ante el gesto. Sin demora le sirvió un plato lleno.- Igual a Kaito- susurró para sí misma.

-¿Por qué estas aquí?- finalmente la ojiazul preguntó

-Comer galletas- dijo con la boca media abierta y llena de comida.

-Me refiero a …aquí, en mi casa, justo hoy a dos días antes del robo.

-Justamente por eso vine- respondió terminando de tragar su comida- Vine a saber si iras al robo- Aoko quedó anonadada.

-¿Quieres que vaya?- ¿Acaso descubrió la verdad? -Se sintió profundamente curiosa.

- El evento donde se expondrá la joya es una fiesta en honor a las dos familias que trabajaron en conjunto para la exposición- el ladrón sonaba extrañamente feliz- Esta vez el desafío fue arrojado por el señor Suzuki, pero la seguridad quedó a cargo de una anciana muy extraña. No quisieron llamar a la policía-

Aoko sonrió internamente- No sabe nada. Ni si quiera se lo espera- Mi padre no estaba muy feliz con eso, pero finalmente logró convencer a la señora Nakahara.- Si la policía no asistía yo tampoco. Mi padre no le dejó muchas opciones a mi abuela – Kaito asintió ante la información.

-Lo sé, pero las instrucciones del robo son muy confusas. No se ha infiltrado información relevante- alabó a la mujer.

-Eso es porque ni si quiera los oficiales saben el plan- Después de todo fue mi idea que fuese un absoluto secreto- Supongo que es un movimiento arriesgado, pero es menos probable que tengas un plan de contingencia de esa forma ¿Qué tan bueno eres improvisando? - lo desafió la joven.

-Eso nunca ha sido un problema princesa- presumió – solo lo hace más interesante.

-Si lo que quieres es información ¿no deberías estar espiando a la señora Nakahara? - lo cuestionó la joven.

-Por alguna razón no es tan fácil, siempre delega las instrucciones que cambian cada día a una persona diferente- apoyó su cabeza en su mano. - Algo bastante ingenioso, debo confesar.

-Tanto trabajo valió la pena- ¿Tienes miedo? Podrías elegir no ir al robo.

-¡Claro que iré!- se levantó de su puesto apresurado y con mucha energía.- Ya quiero que llegue el día del robo- comenzó a caminar inquieto por la cocina- También he preparado un par de trucos que quiero probar. Será divertido.

-¿Qué clase de trucos?- Preguntó curiosa

-Tendrás que ir al robo si quieres averiguarlo- la instó.

-¿Por qué quieres que vaya?- ahora estaba curiosa. Desde el inicio planeo aparecer en el robo, pero nunca creyó que él la quisiera ahí.

-Eres mi amuleto de la suerte- Confesó sin vergüenza- Llámalo superstición si quieres, pero cada vez que te veo antes de un robo todo sale igual o mejor a lo planeado.

- Estas equivocado- suspiró cansada la joven- No siempre estaremos del mismo lado y me preocupa que no sepas seleccionar tus batallas con cuidado.

-Ya te lo dije antes princesa. Siempre seré tu aliado y confío en ti más que en nadie.

- eres un asno- se burló de él - ¿Qué gano yo si voy?

-¿Qué es lo que quieres?- el mago esperó sin apuro la respuesta. Aoko meditó con cuidado, esta era una oportunidad única y debía aprovecharla.

-Quiero que me cuentes que le pasó al primer Kaitou Kid - El ladrón de luna borró su sonrisa santurrona por una seriedad implacable.

-Aoko…- su tono de advertencia hizo eco en la cocina.

-Tu me preguntaste que quería a cambio-Se defendió rápidamente. La joven un poco nerviosa por el extraño ambiente resolvió cambiar de estrategia- Esta bien… Que te parece si hacemos un intercambio

-¿A que te refieres?- Ahora un poco más tranquilo le siguió el juego.

- Responderás a una de mis preguntas "prohibidas" a cambio mi ayuda- Kaito estaba confundido, pero se sintió desahogado con la nueva propuesta.

-Princesa, no te necesito para escapar de tu padre- se pavoneó orgulloso- Nunca me atrapado.

-No dije que fuese la policía quien te fuese a atrapar.

-De que estas hablando. ¿te refieres al robo del sábado? – Con una sonrisa propia de él continuo- No te preocupes.

-No te confundas, no es preocupación- La joven se acercó con lentitud al ladrón hasta quedar a solo un paso de distancia.- De ahora en adelante mis servicios tendrán un precio "Kid-sama"- Se burló de él haciendo referencia a la revista populista de hace un rato.

-¿Qué tipo de servicios princesa?- sin querer perder la oportunidad que se le ofrecía en bandeja de plata, el mago terminó de acortar la distancia y con una sonrisa seductora y un rápido movimiento acorraló a la castaña contra la pared. Por su parte, Aoko, aunque se sorprendió con el gesto, no dejó entre ver sus sentimientos y continuó con su sonrisa juguetona.

-Desde ahora en adelante, si quieres mi ayuda en algún robo solo debes decir la palabra mágica- aunque el ladrón mantenía su póker face, Aoko logró entrever una chispa de curiosidad en sus ojos- Ya puedo leerte con mayor facilidad.

-¿Una palabra mágica?- preguntó risueño- ¿Y puedo pedir cualquier cosa?

-Solo en caso de emergencia- Aclaró seriamente- Repito…solo en una emergencia, si me dices la palabra "Aiagasa" te ayudaré en lo que quieras. A cambio, debes responder alguna de mis preguntas sin chistar. Por mi parte, prometo no preguntarte tu nombre o donde vives.

-¿Es en serio?- Estaba extrañado por su propuesta- Me estas diciendo que si quisiera pedirte ayuda en algún robo y que fueses mi asistente, a cambio solo debo responder alguna de tus misteriosas preguntas.

-Es justamente lo que te estoy ofreciendo.

-¿Y que pasaría si tu necesitases de mis servicios princesa? ¿Estarías dispuesta a ofrecer lo mismo?

-Claro ¿Por qué no?

-Bien ¿Sellamos el trato con un beso?- preguntó descaradamente.

-Mejor con un apretón de manos galán- dijo apartándolo y extendiendo la mano.

-Que así sea- finalizó el trato correspondiendo su apretón.

-Ya puedes soltarme la mano- Le recordó la joven tratando de zafarse de su agarre.

-Solo un minuto más princesa- susurró entrelazando sus dedos enguantados con los de ella. Inconscientemente Kaito se aproximó a su amiga y con movimientos lentos, casi temiendo asustarla, levantó su mano libre y le acarició la mejilla. El adolescente se preguntó como sería besarla ¿Ella lo rechazaría? Temblando imperceptiblemente inclinó su cabeza en busca de lo labios de su prisionera que no hacía nada más que mirarlo desconcertada. Aoko incrédula con la situación, sintió como la respiración se le cortaba y por un momento toda su mente estaba en blanco. Quiso hablar y detenerlo, pero le fue imposible, su cuerpo no reaccionaba con repudio a las insinuaciones, todo lo contrario, quería más- ¿más? – Esto estaba mal, la mano que la sujetaba en este momento era la equivocada, él joven frente a ella era un mujeriego internacionalmente conocido, experto en manipulación, no era su Kaito.

-Si no te detienes en este mismo instante, no seré tan amigable- su voz fría como el hielo cortó los movimientos del mago- Creo que es hora que te vayas de mi casa- La castaña finalizó la conversación apartándose y alejándose sin mirar de nuevo en su dirección.

-Lo siento- susurró el mago- No quise …yo… No lo pude evitar ¡Pero no volverá a pasar! – su tono nervioso de voz siguió subiendo demostrando lo arrepentido que estaba. Aoko sintió pena por el muchacho torpe escondido detrás de la máscara y de pronto, con eso en mente, lo recordó, ellos tenían la misma edad; el mago no era tan distro con las mujeres y probablemente lo de hace un minuto atrás solo fue un impulso propio de la edad.

-Esta bien – lo tranquilizó con una suave sonrisa- Aun así creo que debes irte.- El mago suspiró aliviado, antes de devolverle la sonrisa y desaparecer entre las sombras.

Quedaban 4 horas antes del robo y el joven mago dispuesto a infiltrarse se disfrazó de camarero con el objetivo de espiar a la anciana y su extraña forma de llevar la seguridad. Por lo que había entendido, la información estaba diseccionada y llegaba a los encargados por partes. Cada individuo del reducido personal recibiría instrucciones nuevas cada cierto tiempo. Algunas de las indicaciones tenían sentido y otras no, esas extrañezas eran parte del juego. Los días antes, el personal había sido entrenado para recibir y ejecutar la ordenes al pie de a letra por desconcertante que fueran, entre ellos tenían prohibido hablar del asunto y mucho menos revelar su misión. La situación parecía ser controlada por un experimentado titiritero que movía los hilos desde la oscuridad y disfrutaba su trabajo.

Los invitados llegaron de a poco y con facilidad comenzaron las conversaciones hasta que el ameno ambiente se hizo presente y se reprodujo en cada rincón del lugar. El señor Suzuki impaciente y feliz se desplazó por la enorme estancia hablando con los invitados sin darse cuenta que unos ojos intrusos lo escudriñaban de pies a cabeza. – Dame una pista anciano- de pronto algo en su bolsillo vibró. El mago con cuidado revisó y en él encontró un teléfono que seguramente pertenecía al pobre diablo que le quitó su identidad. Al abrirlo se encontró con un mensaje en código- seguramente son las instrucciones- Con discreción vio lo que hacían los otros meseros pero no encontró nada sospechoso en su andar.- ¿Qué debo hacer? – finalmente con suavidad se deslizó a la salida.

-Un cóctel de cereza 3R por favor- Una voz lo detuvo en medio de su escape.

-De inmediato madame- respondió mecánicamente antes de encontrarse de frente con el rostro de una sonriente Aoko. El mago por un segundo quedó impactado con la imagen que le ofrecía la joven. Llevaba su cabello recogido en un elaborado peinado que hacia resaltar su largo cuello. Su cuerpo estaba envuelto en un vestido rojo de seda que dejaba sus hombros descubiertos y le llegaba hasta las rodillas.

-Pensé que sería más difícil encontrarte entre toda esta multitud- con suavidad la joven sonrió con sus perfectos y pintados labios rojos que completaban su conjunto.

-¿disculpe?-

-Te apuesto que descubro todos tus disfraces antes del robo…Kid- el mesero abrió sus ojos desmesuradamente por una fracción de segundo y luego sonrió divertido.

-Pensé que no vendrías.

-Nunca dije que no vendría- aclaró con una sonrisa cortes- ¿Cómo podría perderme el robo del año?- se burló antes de perderse entre la multitud.

-¿Cómo diablos me encontró? – Se deslizó a la cocina en busca de nuevas bebidas- Creo que debo cambiar de disfraz. ¿Pero quién? – Sus ojos recorrieron la instancia con tranquilidad. Miró los guardias, pero ellos no se había movido desde que la fiesta empezó y de la policía no había ni rastro.-¿Dónde está el inspector Nakamori con su hija vestida de esa forma? – exclamó curioso- No te preocupes Aoko, yo te protegeré - finalmente sonrió al encontrar a su posible víctima dirigirse al baño de caballeros- ¡que suerte!

-"Aoko, los guardias se deslizaran todos al mismo tiempo a la pared norte y luego la mitad de ellos volverán a su lugares iniciales"- una voz vibró en su oído izquierdo distrayéndola momentáneamente de su conversación con uno de los invitados. – Kid es muy listo y probablemente no se disfrace de guardia considerando que la movilidad de ellos es nula. No sabe donde esta la policía y no sospecha que ellos están ocultos vigilando los movimientos de los invitados a través de las cámaras, por lo tanto solo puede disfrazarse de algún invitado- Vigila las entradas y salidas de los baños y dime el nombre de todos ellos- susurró a través de un micrófono oculto. – Debo ser cuidadosa, solo quedan 30 minutos antes que la joya sea expuesta y una hora antes del robo.

- El chico apuesto de corbata azul fue hace algunos momentos. El anciano sentado en la mesa norte salió minutos después de tu conversación con cierto ladrón, y justamente ahora, dos chicas jóvenes están saliendo del baño.

-Entendido- sonrió con malicia- Seguramente ya se cambió, pero de igual forma sigue espiando en busca de algo sospechoso. Asegúrate de dar las siguientes instrucciones al personal en tres minutos- La joven se desplazó con dominio por la habitación en busca de los sospechosos. Con simpatía habló con las chicas, las cuales estaban conectadas de la forma que solo los años permitían y solo estaban interesadas en el ladrón de luna- Son muy buenas amigas y complementan las frases de la otra, Kid no es adivino- Se alejo dispuesta a hablar con el anciano, pero justo antes de acercársele, el hombre beso en los labios a su esposa que le acercaba una copa- Dudo que besase a alguien… de su edad- pensó divertida- Solo queda el chico guapo- felizmente se acercó al joven que admiraba una de las piezas en exposición.

-En poco tiempo expondrán la corona- afirmó la joven llamando la atención del muchacho. Ahora que lo tenia de frente lo observo con detenimiento. Era más alto que ella, llevaba un traje que realzaba su figura y tenía una galante sonrisa.

-Es una fiesta muy extraña- expuso el joven- hace un momento vi como los guardias se movieron con asombrosa coordinación por la sala y luego los meseros los imitaron. Me advirtieron que pasarían cosas extrañas, pero no me imaginé algo como eso - Ahora toda su atención estaba dirigida a ella.

-Supongo que es para que Kid no intente disfrazarse de alguno de ellos- Ahora la postura de la chica estaba dirigida a las piezas de arte- En unos segundos todo debería cambiar de lugar-

-Pero podría disfrazarse de alguno de los invitados…- su frase fue cortada por el extraño ruido proveniente de los diferentes lugares de exposición. Las muestras a lo largo del lugar se ocultaron del público ya sea a través del piso o de la pared y fueron reemplazadas por otras o cambiaron de lugar a uno inesperado. Los murmullos sorprendidos invadieron la instancia.- Eso no me lo esperaba- susurró el hombre.

-Creo que es un buen truco- sonrió la joven- así la joya podría aparecer y desaparecer en cualquier parte del edificio.

-¡Vaya! La señora Nakahara debe tener mucho dinero para haber instalado un sistema de seguridad de este calibre. Seguramente hay muchos ductos ocultos por donde se transportan las piezas de arte.

-Es normal que invierta tanto, después de todo esta es una de sus casa- El joven la miró sorprendido-¿Cuál ha sido tu pieza favorita?- preguntó la castaña para instarlo a conversar.

-Es imposible saberlo, aún no he podido ver la corona de la que tanto hablan- expuso divertido- Nadie sabe la hora en la que aparecerá ni donde, supongo que eso es lo que hace tan divertida la situación- La joven vio con simpatía el entusiasmo del muchacho. -¿Cómo sabe que esta en una de las casas de la señora Nakahara?

-"Aoko revisamos el baño como nos pediste y encontramos a un invitado durmiendo en uno de los cubículos"- la voz risueña de su amiga retumbó en su oído- "Creo que en frente tienes a Kid. Lo dejo en tus manos, ya que no creo que quieras que la policía se entere"- Aoko agradecida con la nueva información permaneció inmutable.

-Creo que cierto ladrón no ha hecho su tarea- se burló divertida la joven- Tienes que ser más cuidadoso si quieres conseguir la corona.

-Pero… ¿Cómo…?- el joven a su lado mostro confusión en sus ojos. Impresionado por las deducciones de su amiga simplemente se resignó a seguir en su papel.

-Te dije una vez que si quisiera atraparte podría hacerlo sin problemas, pero como siempre me subestimas.- las palabras de Aoko le sentaron como agua fría. Siempre supo que era inteligente, pero nunca creyó que lo dejaría en evidencia dos veces consecutivas.

-¿Cómo lo supiste?- Finalmente se atrevió a preguntar mientras la tomaba de la mano y la sacaba a bailar, de esa forma no se vería extraño que hablasen por tanto tiempo en susurros.

- La primera vez, no dejabas de ver al señor Suzuki, me imagino que en busca de información- Además, fuiste el único que no acató las ordenes, seguramente porque desconoces las señales- pensó con gracia- además, el trago que te pedí no lo sirven aquí porque uno de los invitados de honor es el dueño de la compañía que es la competencia en el mercado actualmente y con el objetivo de no ofender a sus invitados la señora Nakahara lo prohibió.

-Sabes demasiado- su tono de voz estaba lleno de sospechas.

-Yo si hago mi tarea- Se defendió la joven entre medio de una pirueta.

-¿Y la segunda vez?- le susurró en su oído.

-Esa fue más difícil- confesó- sabía que no podrías ser parte del personal, así que solo podrías ser un invitado…en resumen hablé con todos mis posible sospechosos hasta que llegué a ti.- Kaito se rio ante las expresiones de su amiga.

-¿Ahora soy un sospechoso?- notoriamente divertido siguió desplazándose por la pista.

-Si yo fuera tu, no estaría tan cerca, si me padre te ve cerca de su hijita posiblemente te mate, seas Kid o no.- Le advirtió la muchacha.

-¿Y él como lo sabría?- sin pensarlo, sus ojos recorrieron el lugar en busca de alguna amenaza.

-¿Quién sabe?- la joven omitió la respuesta apartándose de él en cuanto la música terminó- Deberías preocuparte de cambiarte de disfraz en vez de seguirme- expuso en cuanto se percató del joven que la seguía.

-¿Acaso me vas a delatar?- la desafió divertido con su molestia.

-No es necesario – afirmó dirigiendo toda su atención al costado de la estancia – si yo lo descubrí, ella también y probablemente venga por ti en cualquier minuto.

-¿De qué estas hablando?- de pronto la atención de todo el público se dirigió a las enormes escaleras que accedían al segundo piso. Con solemnes movimientos y con la elegancia propia de la buena educación, la señora Nakahara, una de las más grandes y respetadas mujeres de la industria, se hizo presente en el salón.

-Bienvenidos- Exclamó con un tono que invadió todos los rincones, llamando la atención de los invitados.

-Da un poco me miedo- confesó el joven- Aoko sin apartar la mirada de la anciana mujer y sin dejar de prestar atención a su discurso solo atinó a corresponderle con una sonrisa.

-A mi padre también le asusta- habló también después de unos minutos- Nunca lo admitió pero cada vez que la ve se pone muy nervioso.

-No lo culpo- empatizó el mago con el inspector- por cierto ¿Dónde está él?

-¿Te refieres a mi padre?- preguntó mirándolo de reojo- ¿Qué tendría de divertido decírtelo antes de tiempo?.

-Por lo menos sé que está en el edificio- conforme con su deducción, volvió a enfocar su mirada en la anfitriona, pero cuando la vio, se encontró con que ella ya lo estaba mirando a él. Su mirada severa los escudriño de abajo hacia arriba por segundos que parecieron horas.- Creo que me estaba mirando- dijo con miedo el muchacho.

-Pueden existir dos razones – Kaito esperó en silencio la explicación de su amiga- La primera es que la persona a la cual estas representando no le agrade o…simplemente sospecha que eres Kid.- sin poderlo evitar esbozó una sonrisa antes de tomar distancia nuevamente del joven.- Te recomiendo que te cambies y esta vez…no lo hagas en el baño- le aconsejó con un guiño travieso antes de escabullirse nuevamente.

-"¿estas coqueteando con él?"- una voz la interrumpió- "¿Por qué le advertiste de la señora Nakahara? Habría sido divertido su encuentro".- Aoko suspiró molesta.

-Se encontraran, pero debe ser más tardeen un lugar más privado- para continuar la conversación sin que las personas la tacharan de loca por hablar sola, ésta se deslizó por unos de los pasillo fuera del lugar- Mi abuela debe confiar en él y en sus habilidades. Aún creo que podríamos trabajar todos juntos.

-"Eres una idealista"- Aoko lanzó una sonrisa divertida-

-Aoko- Una voz a su costado la llamó- Necesitamos hablar- la señora Nakahara con su imponente postura se hizo presente y por su tono de voz no aceptaba contradicciones.

-Claro…abuela - contestó la joven poniéndose firme.

Kaito recorrió la muestra de nuevo, hasta que las piezas en exposición volvieron a cambiar de lugar. Concentrado tratando de deducir la secuencia de pronto frente a él se abrió paso el elemento que lo trajo al robo en primer lugar.

-¡La corona!- las personas a su alrededor comenzaron a juntarse para ver la hermosa joya que adornaba la corona.- Muy astuta ¿cómo la sacaré de esa caja de cristal de alta resistencia? Alguien debe estar manejando desde la distancia el sistema, pero ¿Dónde? ¿y quién? – ¿Jii? ¿Puedes decirme en que parte del edificio podría estar el centro de operaciones?- la cabeza de Kaito comenzó a maquinar diferentes planes- Primero lo primero, debo causar caos.- con eso en mente el joven ladrón se dispuso a robarle los dispositivos de comunicación a tantos meseros como pudo y se cambio de disfraz para pasar desapercibido.

-Joven amo, en el segundo piso, en el ala norte del edificio hay 10 policías manejando el sistema de seguridad del evento.

-Buen trabajo- lo alabó Kaito- Necesito que vayas y te prepares para cortar el sistema eléctrico de las puertas y las cámaras de seguridad cuando te de la señal. Deje preparado todo lo necesario para el truco de magia antes, no deberían existir problemas.

-Como usted ordene joven amo. Recuerde que quedan 7 minutos para el robo.

-Lo sé…yo…¿Qué demonios?- Antes que Kaito se diera cuenta de lo que pasaba. Todos los guardias que antes resguardaban la exposición tomaron una charola y comenzaron a servir como meseros, mientras que los meseros formaron un circulo alrededor de la corona y se tomaron las manos, sin dejar pasar alguna persona. – Maldición, debieron darles la orden antes de interceptar sus comunicadores-Algunos de los invitados, claramente divertidos se dirigieron hacia sus mesas y buscaron bajo sus asientos. Debajo de ellos se encontraron con unos divertidos sombreros que se dispusieron a usar, finalmente, se quedaron en sus puestos expectantes. Otros invitados que seguramente no recibieron indicaciones, entusiasmados ante la original idea, corrieron a sus respectivos puestos en busca de su propio sombrero, mientras que unos pocos se quedaron observando desde su puesto.- algunos invitados también recibieron indicaciones.- Vio su teléfono en caso de haber recibido algún mensaje también, pero no encontró nada. A lo lejos la risa del señor Suzuki retumbó.

-¡Solo quedan 4 minutos antes del robo Kid! Debes estar muy confundido, después de todo no sabes cual es el papel de tu personaje esta noche.

-Maldición, si no hago precisamente lo que quieren, me descubrirán antes de poder robar la joya- aun con su póker face analizó con cuidado la situación- Su teléfono y el de otros invitados, sonó alertándolo del nuevo mensaje. Ante él apareció un extraño mensaje que le fue imposible entender, simplemente decía "Sírvele una copa. Tienes un minuto"- ¿A quién demonios debo servirle una copa?- Desesperado y sin pensarlo, su boca simplemente escupió la única solución que se le cruzó por la mente - Aiagasa

- Tranquilízate, ellos no saben quién eres- le susurraron- Muy pocos manejan la información de los invitados- ahora ve, busca una copa y entrégasela al señor Suzuki, después guíñale el ojo y vuelve junto a mí. El joven hizo exactamente lo que Aoko le dijo y gracias a ello, vio en primer plano como la decepción se formaba en la cara del señor Suzuki al ver como cada uno de los invitados hacia exactamente lo que se esperaba de ellos. Muchos comenzaron sus tareas torpemente, pero finalmente por diversión, siguieron el juego del anfitrión.

-¿pero como es que siempre me descubres?- le preguntó al volver al lado de la chica. No sabía en que había fallado, su disfraz había sido perfecto y no había recibido ninguna indicación que lo delatara.

-Tranquilo galán, no diré nada, después de todo espero con ansias ver tu truco de magia- le sonrió con sinceridad.

-Solo espera princesa. Hay un acto que lo preparé solo pensando en ti.- con una sonrisa socarrona se apartó de la joven.

Aoko lo vio apartarse con una mirada llena de desafío- "Alguien se infiltró en el sistema, las cámaras de seguridad fueron apagadas y ya no tenemos control de las puertas de seguridad"- la voz de Pit sonó a través del auricular en su oído.

-Recurre al sistema de apoyo, pero no le des acceso a las imágenes de las cámaras a la policía, solo quiero que tu manejes la seguridad.

-Como tu digas "princesa"- la molestó su amiga a través del auricular.

-No me digas así- susurró molesta.

-¿Por qué? ¿solo tu adorado Kid te puede decir así?

-Eres una molestia.

- Tu padre junto a sus compañeros están bajando apresurados, creo que se asustaron al ver que Kid cortó el cableado.

-Contaba con su pérdida de control, después de todo, lo que más quiere en la vida es atrapar a Kid- se apresuró a contestar con voz calculadora-Mientras mi padre nunca se entere de la segunda sala de control oculta, todo estará bien.

-Ni que en verdad la persona tras la ordenes siempre fuiste tu y no tu abuela- se mofó la joven- eso heriría su ego.

-Queda un minuto- dijo con serenidad la joven- mantenme siempre informada de la posición de la corona y asegúrate de informarme si alguna persona del personal se mueve de su posición.

-Si tanto te preocupa la joya ¿Por qué no lo detuviste antes?

-Esa joya no es Pandora, en el peor de los casos la devolverá- afirmó con seguridad- Además, mi meta no es detener el robo.

-¿Y cuál es entonces?

-Esto es una batalla de ingenios. Necesito probarme a mi misma que puedo detenerlo cuando quiera- la determinación de Aoko fue lo último en escucharse antes que la comunicación se cortara.- No puede ser ¿Bloqueó la señal? Que listo- sonrió satisfecha-pero yo ya contaba con esto.

De pronto la habitación estuvo en penumbras, hasta que la risa del famoso ladrón invadió el lugar.

-Damas y caballeros- instantáneamente un foco lo alumbró llamando la atención de todos- Les doy la bienvenida al gran evento del año.

-¡KID! Gritaron al mismo tiempo el recién llegado inspector Nakamori y el señor Suzuki.

-ohh inspector, no es de buena educación llegar tarde a una fiesta- lo regañó el ladrón como si le hablase a un niño pequeño, a lo que el inspector gruño en desaprobación.

- No te llevaras esa corona.- lo amenazó el hombre.

-¿Corona? ¿Cuál de todas?- preguntó con diversión. Tanto el inspector como los invitados confundidos buscaron entre la muestra la corona, pero en lugar de solo haber una, existían cinco. Muchas de las personas curiosas se acercaron a los mostradores en busca de alguna señal que les indicara cual de todas ellas era la verdadera.

-Maldición ¿Cómo pudiste pasar por el sistema de seguridad? - escupió el inspector al mismo tiempo que Aoko asombrada decidió analizar la situación a la distancia.

-Se refiere a esta corona- preguntó el mago haciendo aparecer entre sus manos la reliquia en un chasquido, a lo que el público aplaudió feliz.- Fue muy fácil, tanto como descubrir los papeles que debían cumplir las personas en este lugar, usurpar sus identidades no fue difícil para mí- Aoko se debe estar burlando de mi y mis mentiras en este momento-

-Es imposible- susurró Aoko concentrándose solo en el objeto que sujetaba el mago- debe ser una copia. La verdadera debe estar aún bajo una de las cajas de cristal- aunque la chica pudo ver fácilmente el truco, su padre no y con un salto trató de atrapar al joven Kid.

-Tranquilo inspector- lo aconsejó el ladrón saltando a una mesa en donde sus fans chillaron de admiración – disfrute la fiesta, ya no esta en edad de hacer ese tipo de acrobacias- dijo con una sonrisa galante-Mejor concentrémonos en las hermosas mujeres que están aquí el día de hoy, después de todo, son aún más hermosas que esta simple corona y brillan más que los diamantes – con un guiño coqueto continuó- ellas son la verdadera muestra de arte y merecen ser admiradas- todas las jóvenes, menos Aoko, gritaron llenas de emoción su nombre- Es por eso, que el día de hoy le traje un regalo- el mago esbozó una enigmática sonrisa y aplaudió, en respuesta, desde el cielo comenzaron a llover una enorme cantidad de pétalos de rosas. Las personas entusiasmadas estiraron sus brazos en búsqueda de su propio pétalo, muchas inclusive abandonaron sus puestos de la impresión.

-Esto debe ser una distracción, el verdadero truco está por ocurrir- sin pensarlo se deslizó entre los invitados que aun saltaban buscado los pétalos y se acercó a la posición original de la corona, pero en lugar de verla, se encontró con unas antiguas teteras- las personas que rodeaban en un circula la exposición quedaron anonadados al ver que la corona había desaparecido.

- ¿Cómo logró acceder al sistema de seguridad y cambiar de posición las reliquias? Este sistema estaba completamente aislado de los demás, ni si quiera la policía lo conocía. Solo era posible hacerlo encontrando la habitación secreta en donde están los controles- ¡No puede ser!- con prisa salió del lugar en búsqueda de su amiga que seguramente estaba inconsciente.

-¿Aoko que haces aquí? – le preguntó la joven al verla entrar apresuradamente.

-Pensé que Kid había logrado encontrarte- exclamó preocupada.

-No me encontró a mi, pero si a la joya- Aoko sin entender, centró su mirada en la pantalla que mostraba las imágenes del mago haciendo variados trucos, con uno de ellos, logró hacer que las cajas de cristal que protegían los objetos se alzaran por los aires.

- Recuperen la corona- gritó el inspector, a lo que sus subordinados confundidos al no saber cual era la verdadera comenzaron a saltar y correr desesperados por ellas.

-¿Dónde está la corona?.

-Según la señal, exactamente en el mismo lugar de siempre.

-No puede ser, ahí había solo una estúpida tetera.

-Vaya, es más hábil de lo que esperé.- la joven sonaba entusiasmada.

-¿Quién es él?- las mujeres centraron su atención en un hombre, que en vez de estar impresionado por los trucos de magia, se escondió detrás de la exposición y accedió a la caja de cables del podio donde descansaba …- ¿la tetera?

-¡eso es!- Nosotros vemos una tetera, pero seguramente es solo una ilusión- sin esperar respuesta Aoko activó el sistema de seguridad, haciendo que todas las muestras se ocultaran nuevamente, lamentablemente la única que no descendió fue la de la tetera.

-Maldición, ya la tienen- ante ellas la imagen de una mago con una corona siendo perseguido por los policías y guardias del lugar las hizo suspirar resignadas- seguramente su cómplice tiene la original y se la entregara en algún momento.

-Toma- Aoko estiró la mano confundida- esto es un rastreador, te llevara a la persona que tiene la corona. Apresúrate.

Aoko, feliz con esta nueva oportunidad corrió en búsqueda del sospechoso- debería estar a la vuelta de esa esquina- Por el apuro, al doblar en el pasillo no se percató del hombre que corría en dirección contraria. Sin poderlo evitar, su cuerpo chocó contra el pecho de otra persona, pero en vez de sentir un golpe contra el suelo, unos brazos la sujetaron con amabilidad.

-ey…hola princesa ¿Cuál es el apuro?- la chica subió su mirada en búsqueda de la mirada del mago. Con cuidado se apartó un paso y lo escudriño con la mirada.

-Veo que tu cómplice ya te entregó la corona original- observó molesta consigo misma por haber caído en el truco del ladrón.

-¿Cómplice? – preguntó fingiendo ignorancia el hombre.

-¿Cómo hiciste que en vez de la corona se viese la tetera?-

-Magia- fue la simple respuesta del mago antes de escuchar al fondo del pasillo a los oficiales acercarse- Después de tan elaborada fiesta, debo admitir que esperaba más de los policías al momento del escape- confesó medio aburrido.

-No estaba dentro de mis planes…- susurró molesta la joven.

-¿Qué? ¿A qué te refieres con tus planes?- el ladrón la interrogó.

-Te veré en dos horas en la torre del reloj- exclamó la joven con impaciencia- Y no llegues tarde- lo amenazó antes de irse. Kaito sin saber como reaccionar ante la inesperada explosión de Aoko, simplemente optó por escapar de ese lugar antes de ser pillado.

Las horas pasaron y un paciente hombre vestido de blanco miraba el vacío, repasando con detalle los sucesos del día- Hoy el robo fue muy extraño. Aoko logró encontrarme tres veces sin problemas antes del robo, una vez después y descubrió que tengo un cómplice. Esto no me gusta. Ella sabe demasiado.

-Luces preocupado- la voz de la chica lo sacó de su ensoñación. Kaito se volteó con lentitud. Al quedar frente a ella, sin poderlo evitar, se quedó embobado mirándola por largo rato antes de responder, la castaña, simplemente se veía hermosa en ese hipnotizante vestido rojo y él no iba a desaprovechar la oportunidad.

-Lo estoy- confesó con seriedad- tengo muchas preguntas.

-Y las responderé de acuerdo a cuanto respondas tu- la joven cansada por el largo día se acercó a unos escalones, se sentó y con lentitud se quitó los tacos.

-Se ven dolorosos- bromeó el mago.

-Para ser bella hay que ver estrellas….- lo contratacó la joven con ese popular dicho- antes de seguir con tus innumerables preguntas quiero saber que piensas del robo de hoy- Kaito la miró con una leve sonrisa e igual de cansado se sentó junto a ella.

-Ciertamente fue ingenioso por parte de la señora Nakahara distraerme de la tarea principal con los constantes cambios en las rutinas. No me esperaba que algunos invitados estuviesen incluidos.- apoyó su cuerpo contra la pared.

-No creí que llevases a tu cómplice al mismísimo robo- confesó la joven pensativa.-me imaginé que supervisaría el corte en las cámaras de seguridad o que te ayudaría en el escape, no que robaría él la corona.

-¿Cómo sabes todos eso?- la cuestionó sin negarle nada.

- Me dediqué a observar mientras los demás te perseguían- le respondió con una sonrisa- quedé muy impresionada con el truco de la tetera, por un segundo de verdad creí que habías sacado la corona- lo alabó la joven- imaginé que crearías una distracción, pero no me imaginé que tendrías un asistente.

-Hice llover pétalos…pero te impresionó el cambio de posición de las reliquias- afirmó con frustración- eres muy extraña princesa.

-Eso también estuvo lindo- trató de consolarlo con una palmadita en su espalda.

-¿Oye Aoko como es que lograste descubrirme tantas veces? - finalmente se atrevió a preguntar.

-Nunca seguiste las instrucciones, así de simple.- Aoko lo miró con una media sonrisa.

-¿Y como es posible que tu supieras sobre las instrucciones si eras una simple invitada?- Aoko no sabía si responderle con la verdad aún, ella necesitaba sus propias respuestas.

-¿Quién es el hombre con el que trabajas? …no debes decirme su nombre ni nada parecido-

-Aoko una cosa es que me preguntes por mi y otra…?

-Entonces dime que le pasó al primer Kid- Kaito bufó desesperado.

-Usaste la palabra mágica, quiero mis respuestas- se cruzó de brazos molesta- En teoría lo acorralé para que usara la palabra, pero él accedió a ser parte del juego.-kaito vio la determinación en la mirada de Aoko y estaba seguro que no lo dejaría marchar hasta que se abriera un poco con ella. Con apenas un murmulló comenzó a hablar.

-El….- Kaito sintió como la ira y la tristeza lo invadía. Frustrado e incapaz de quedarse quieto se levantó con un rápido movimiento-Él …- repitió con apenas un hilo de voz. La tercera vez que intentó hablar unos brazos lo envolvieron.

-Lo siento- lo consoló Aoko tratando de apartar su dolor- no debí preguntar. No necesitas responderme nada- se apresuró a decir-por favor perdóname- susurró antes de separarse de él y volver a sentarse.

- No hay nada que perdonar- finalmente contestó como si nada hubiese pasado- Oye Aoko, es muy tarde, realmente creo que deberíamos descansar. ¿Qué te parece si dejamos esta conversación para mañana?

-Estoy de acuerdo- confesó la joven

-Mañana al medio día en la estación de trenes que está más cercana a tu casa ¿Te parece bien?

-Claro- coincidió poniéndose los zapatos nuevamente.- ¿nos vamos?

-Sí-dijo tomándole las manos para instala a seguirlo. Ella dócilmente accedió- solo esta vez- ambos pensaron al mismo tiempo.

-Oye Aoko, no si quiera me preguntaste por la corona- la molestó el joven.

- No es pandora y si no me equivoco ya esta en camino a la comisaria- el mago detuvo su caminar impresionado- le puse un localizador, eso es todo- le confesó antes de salir. El mago antes de volver a tomarle de las manos, se disfrazó de un ciudadano corriente.

-Te llevaré a casa princesa- le sonrió

-Nunca pensé lo contrario, desconocido- se burló la joven al encontrarse con un nuevo rostro.