Cap. 25 El ofrecimiento
En cuanto Rohan dejó a Mirana, ésta convocó a una reunión con los altos dignatarios de Marmoreal.
- Súbditos queridos de Underland…desde los días del reinado de Iracebeth de Crims no habíamos tenido la opresión de un agente…de un enemigo tan maligno como lo es el Caballero Oscuro…debo ponerlos al tanto de lo que sucede…uno de los nuestros fue capaz de traicionarnos…de vulnerar nuestros principios de libertad y entregarse en manos de la ira, el orgullo y el egoísmo…ustedes recordarán al Clan Hightop…ese gran clan que le dio tanto auge, elegancia y valentía a Underland…
- Sí- repuso uno de los súbditos- prueba de él es el Sombrerero Loco…
- Así es- dijo Mirana juntando sus manos- pero no es él…él es una víctima más de otro de sus más queridos hermanos…Gualterius…
Los súbditos comenzaron a rumorear entre y sí y a preguntarse cómo era posible tal desaguisado.
- Milady Mirana- dijo uno de los miembros de la corte- eso parece…descabellado…no hemos visto a sir Gualterius desde hace mucho…¿cómo cree que pueda ser él quien…?
- Sí, hermanos- dijo la Reina Blanca- lamentablemente es él…Gualtierus, quien se atrevió a huir y una vez que pudo volver, lo hace en contra nuestra- explicaba con las manos a la altura del pecho, como siempre solía hacerlo.
- ¿Y qué es lo que vuestra Majestad nos recomienda?- preguntó una joven de la corte.
- Debemos proteger a quienes se arriesgan de nueva cuenta para vencer al mal que hace que Underland se vea sometido a la barbarie…-aclaró Mirana.- Tarrant y Alice están luchando, combatiendo a Gualterius con sus propias armas…y tratando de liberar a aquellos de nosotros que están presos en el Castillo de los Growins…pero…un gran riesgo está presente para Alice ahí…
Otro de los cortesanos insistió:
- Milady…diganos…¿qué haremos? ¿Cuál es el riesgo que lady Alice corre en ese lugar?
Mirana avanzó lentamente con delicadeza mirando a todos y comenzó a hablar, sentándose en su trono:
- Alice corre el riesgo de morir irremisiblemente, antes de poder concluir su misión y liberarnos junto con el Sombrerero de los males que el Caballero ha cernido sobre nuestra amada tierra…es por eso que les comunico que…iré a negociar personalmente con Gualterius…es necesario saber qué está dispuesto a dar o a negar a cambio de la libertad y la salud de nuestros salvadores…
Los súbditos aceptaron con dolor. Pero al ver la convicción de la noble Mirana, no tuvieron más que acatar sus órdenes.
- Manténganse unidos- les recomendó- en espera de noticias mías. Me debo dirigir al castillo oscuro antes de que los Growins descubran a Alicia, es por eso que ninguno de ustedes debe hacer nada por el momento hasta que no sepamos la postura de Gualterius…si lo hacen…podrían poner en peligro la vida de Tarrant o la de nuestra fiel libertadora…
La corte saludó y aceptó la propuesta. Ella les pidió dejarla un momento a solas para prepararse. Uno de sus fieles ministros le dijo:
- Mi señora…lamento recordárselo pero…no crea que Gualtierus es el mismo que usted amaba antes…su corazón se ha visto ahora mudado por el orgullo y la desesperanza.
Mirana permaneció en silencio con las manos juntas y luego dijo amablemente a su ministro:
- Mi querido consejero…tienes toda la razón, y no sabes cuánto sufre mi corazón por ello…pero estoy segura que el amor que Gualterius decía tenerme es más grande que su propia vida…es un amor eterno…y en nombre de ese amor, he de suplicar que negociemos para alcanzar la paz.
- Debes tener mucho cuidado, milady- dijo el consejero.- Gualterius podría tomar eso como una sublevación.
- No lo hará- dijo muy segura la Reina de Marmoreal- no lo hará….si aún recuerda el dulce amor que un día nos unió…
Mientras tanto Tarrant esperaba encerrado, ya sin cadenas, la llegada de Alicia. Y mientras lo hacía leía un par de jeroglíficos que habían pertenecido a su clan. Deseaba saber en qué momento el corazón de su hermano Gualterius se había visto ensombrecido y mudado a un ser tan terriblemente oscuro y egoísta. Capaz de las peores bajezas. Y deseaba con todo su corazón que Alicia estuviera a salvo de la ira de los Growins.
Avanzó por el largo pasillo del salón del "trono" donde El Caballero Oscuro ya se sentía amo y señor de la futura Darkland, cuando encontró viejos documentos donde Gualterius aún tenía propiedades y nombramientos de parte de Mirana…no sehabía deshecho de ellos…eran parte aún de su historia y no se desharía…tal vez por ahora…
Al poco rato llegó McTwisp con nuevas, cuidando que Gualterius no lo descubriera.
- ¿Qué ocurre, McTwisp?- preguntó El Sombrerero.
- Alice y Chessur están en el castillo Growin.
- ¡No puede ser!- observó Tarrant- debe tener mucho cuidado…si no lo hacen…Alice podría encontrar…la muerte…-dijo con preocupación.
- Como todos los tuyos, Tarrant- observó el Conejo Blanco.- Pero Chessur es inteligente e intrépido…estoy seguro que sabrá cuidar bien de Alice…están buscando tus tijeras doradas…
- En cuanto llegue tenemos que buscar la manera de sorprender a Gualterius para evitar que se salga con la suya…¿conoces alguna debilidad de él?
- Pues…si no me equivoco…odia el té…
- Vaya…siendo de la misma familia y odia el sabroso y exquisito té- dijo El Sombrerero- hay que hacerlo que beba algo para poder tenerlo controlado…
McTwisp buscó alguna yerba que sirviera como somnífero mientras Tarrant preparaba algún discurso que pudiera engañar a Gualterius para hacerlo caer. Alicia los ayudaría fingiendo estar de parte suya y todo podría solucionarse más rápido.
Pero esa noche, Gualterius notó que Ada no estaba. McTwisp le informó que la chica hacía una pesquisa para encontrar a Alicia. Gualtierus lo creyó. Y al quedarse solo una sombra blanca inundó la habitación, casi cegándolo.
- ¿Quién eres? ¡Lárgate, brillante visión!
La visión no se esfumó…en lugar de eso, la luz dio paso a la presencia de Mirana frente a él.
- Vengo a hacer la paz contigo, Gualterius…amor mío…-soltó la Reina Blanca con humildad.
Gualtierus sonrió de lado y añadió.
- ¿Por qué piensas que yo querría hacer la paz contigo?
- Por el amor que nos tenemos…que te tengo…aún…sé que dentro de ti, habita un ser con un corazón bondadoso…incapaz de dañarme…¿o me equivoco?
- Vete de aquí, Mirana…si no quieres que te arreste…-dijo Gualterius.
Pero Mirana se arriesgó y se acercó a él para darle un suave beso que hizo al Caballero Oscuro recordar otros tiempos. Entrecerró los ojos y estaba a punto de tomarla por la cintura cuando su orgullo se alzó como la espuma.
- Has venido a rescatar a Tarrant…por eso pretendes engañarme…pero no te servirá de nada…
- Eso no es así, amor…sé que me amas por sobre todas las cosas…y podemos ser aún felices…
Gualterius dudó…Mirana le decía con sinceridad que lo seguía amando…pero dejó que el egoísmo hablara por él.
- No te creo…guardias…encierren a Mirana en un calabozo…el más oscuro que haya…no quiero que su luz sea capaz de volver a inundar este castillo.
Mirana cerró los ojos. Parecía que Gualterius había ganado una batalla…pero no la guerra…
