Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de cynosure23, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

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Capítulo 25

Edward Cullen

Apenas llevábamos una hora de vuelo cuando el susurro de Violet despegó mi atención de la revista que estaba leyendo.

—Papá.

Tenía los codos en el apoyabrazos entre nosotros, con sus manos dobladas debajo de la barbilla. Había estado moviendo las piernas de adelante hacia atrás desde que habíamos abordado, pero afortunadamente sus pequeños pies no habían hecho contacto con el asiento frente a ella. Aún.

—¿Sí? —susurré de vuelta, inclinándome hacia ella.

—¿Vas a comerte esos?

Señaló con su dedo el paquete a medio comer de cacahuates que había estado comiendo, juro que prácticamente se relamió los labios. Había devorado su propio paquete y su jugo de manzana tan pronto como las aeromozas llegaron con ellos, pero no estaba interesada en los múltiples snacks que había puesto en su mochila.

—Sí, Vi.

—Oh.

Se recargó de nuevo en su asiento, pero sabía que no debía regresar mi atención a la revista.

—Pensé que habías terminado.

Suspiré, extendiéndole el pequeño paquete. Lo tomó con ganas, metiéndose un puñado a la boca antes de que la bolsa dejara mi mano.

Bella había estado nerviosa acerca de llevarme a Violet en un vuelo de cuatro horas, no por Violet, sino por mí.

—Es una buena niña —dije, mirando a Bella empacar y desempacar la mochila de Violet.

Me había explicado las desventajas, y a pesar de que pensé que estaba sobre reaccionando solo un poco, estaba ligeramente nervioso. Nos faltaban casi cuatro horas y Violet estaba inquieta, a pesar de todas las cosas que Bella había empacado para ella.

—¿Estás cansada, Vi? —pregunté, deseando que lo estuviera.

—¡No!

—¿Quieres tu libro para colorear?

—No.

—¿Qué quieres hacer? —pregunté, tratando de no exasperarme.

Ella lo pensó por un momento.

—Quiero hablar con mamá.

—No podemos, no mientras estemos en el avión —le recordé—. Llamaremos a tu mamá tan pronto como aterricemos en Seattle.

—¿Por qué no?

—Los teléfonos no funcionan en los aviones.

—¿Por qué no?

Suspiré, renunciando a mi revista por completo y dejándola en la bandeja frente a mí.

—Es la manera en la que funcionan —dije evasivamente, no queriendo entrar en la logística con una niña de cinco años—. ¿Quieres que te lea tu libro?

—No.

—Entonces tendrás que sentarte en silencio —dije con firmeza.

Lo hizo, por dos minutos.

—Quizás ya funciona ahora.

—No lo hace, Violet.

—Intentémoslo.

—No podemos.

Violet finalmente se distrajo cuando pagué para que tuviera otro jugo, y por un milagro, se quedó dormida sobre su libro para colorear durante otra hora.

—¿Es su primera vez volando? —preguntó el aeromozo, señalando hacia Violet mientras recogía la montaña de basura que ella había acumulado.

—Ah, no —dije, casi disculpándome—. Es solo que nunca he volado con ella. Su mamá trató de advertirme, pero…

Él se rio, sacudiendo la cabeza.

—No se preocupe, ella está bien. No gritó, no pateó, no lloró. Yo contaría eso como un éxito.

Tuve que despertarla una hora después porque llegaríamos a Seattle después de las siete de la noche en nuestro tiempo y quería que durmiera en la noche. Afortunadamente, fue mucho más complaciente cuando se despertó de su corta siesta. Pidió llamar a Bella otra vez, pero cuando le repetí que no podíamos hasta que aterrizáramos, se mantuvo contenta jugando un juego en mi celular por el resto del vuelo.

—Ahora llamamos a mamá —dijo inmediatamente después de que pusimos nuestros pies en la tierra de nuevo, extendiendo mi teléfono hacia mí.

Normalmente, querría ir primero a recoger el equipaje, pero la mirada en su rostro me dijo que nuestras maletas podían esperar.

Le marqué a Bella, luego obedientemente le tendí a Violet el teléfono.

—Hola, mamá —dijo instantáneamente, una sonrisa enorme iluminó su rostro—. Volamos en el avión y papá no se terminó sus snacks.

Rodé los ojos ante eso, pero ella no lo notó.

¡Vi! —Podía escuchar a Bella en el teléfono, y la manera en la que sonaba tan feliz de escuchar la voz de Violet después de solamente unas horas de estar separadas, me hizo sonreír—. Es tan bueno escuchar de ti, bebé. ¿Tuviste un buen vuelo?

—Sí. Papá me dio chicle —dijo, mascando fuertemente.

Ya veo. ¿Te has estado comportando?

—Mmm… sí —dijo al instante—. Soy buena.

Bien, bebé. Sigue así. Llámame mañana, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

Extendí mi mano por el teléfono, sabiendo que Violet tenía el hábito de terminar la llamada cuando ella había terminado con la conversación.

Te amo, bebé —escuché decir a Bella.

—Te amo. —Violet me tendió el teléfono de vuelta sin pelear, y lo llevé a mi oreja.

—Hola, Bella —dije, tomando la mano de Violet con mi mano libre en caso de que ella tratara de deambular por ahí.

Hola —dijo ella—. ¿Realmente estuvo bien durante el vuelo?

—Estuvo bien —le aseguré—. No gritó, pateó o lloró —repetí las palabras que el aeromozo había dicho antes.

Oh, bien. Sé que probablemente estaba preocupada por nada, pero…

—Lo entiendo —dije—. ¿Cómo estuvo tu vuelo? ¿Cómo está LA?

Todo bien. Alice y yo salimos a cenar con unas cuantas personas pero estamos de vuelta en nuestra habitación ahora. Estoy exhausta.

Sabía que era un viaje de trabajo y que Bella era extremadamente profesional, pero esperaba que también se divirtiera un poco en este viaje. Lo merecía. Alice estando ahí con ella ayudaba pero esto me recordaba que realmente podíamos aprovechar de unas vacaciones reales en un futuro cercano.

—No hemos recogido nuestras maletas aún, pero después de eso iremos con tus padres —le dije—. Se supone que almorzaré con... —Miré hacia Violet, no queriendo que ella me escuchara mencionar a su "nana" o "pop" para que no preguntara cuándo los vería, porque en verdad no sabía—. Ya sabes…

Oh, sí —dijo Bella de inmediato—. Llámame o mándame mensaje después… cuéntame cómo resulta todo. Estaré pensando en ti.

—Lo haré —prometí—. Gracias.

Solamente hablamos por unos momentos más antes de intercambiar despedidas, pero ya me sentía mejor con respecto a mañana. Saber que tenía a alguien de mi lado hacía toda la diferencia, e incluso aunque el almuerzo de mañana aún era importante para mí, sabía que sin importar nada, aún tenía a mi familia y eso nunca cambiaría.


El viaje de Seattle a Forks era largo, así que cuando Violet se durmió en el asiento trasero alrededor de las ocho treinta no me molesté en tratar de despertarla. El cambio de hora era una confusión para ambos y tener a una Violet gruñona no era bueno para nadie.

Se sentía extraño quedarme con Renée y Charlie en lugar de la casa de mis padres, especialmente sin Bella aquí, pero ellos nos recibieron con alegría. Cargué a Violet hacia la vieja habitación de Bella y la arropé en la cama, tomándome un minuto para mirar alrededor antes de volver abajo. La habitación no había cambiado demasiado, y muchas señales de Bella aún estaban ahí. Su pizarrón de corcho aún estaba colgado con sus fotografías y álbumes de fotos aún estaban en el estante de la esquina.

Habíamos pasado mucho tiempo en mi casa cuando éramos adolescentes, pero esta habitación había sido un lugar especial para nosotros, también. Ver a nuestra hija dormida en el viejo cuarto de Bella era extraño, algo que hasta hacía poco nunca consideré posible. Parecía como si la puerta se había cerrado en nuestra relación años atrás, y me había tratado de convencer de que eso era todo.

Me preguntaba cuántas cosas habrían sido diferentes si Bella no hubiera tenido a Violet. ¿Aun así habríamos vuelto? Lo esperaba, porque a pesar de que Violet era la mejor cosa que me había pasado, aun así querría estar con Bella. Tomó mucho trabajo superar todo lo que había salido mal, y perdonar, pero valía la pena.


—Gracias por venir, Edward —dijo papá, haciéndose a un lado para dejarme entrar por la puerta principal—. Ambos lo apreciamos.

—Sí, por supuesto —dije, escuchando lo tenso de mi voz. Mis nervios estaban en su mayoría abatidos pero no por completo, y aún estaba esperando por ver un cambio real.

Mi mamá estaba en la cocina, y los tres platicamos un poco mientras ella terminaba el almuerzo. Las cosas parecían ser de la misma manera, mi mamá sirviendo a mi papá, pero estaba complacido y sorprendido de oírlo agradecerle y decir cumplidos sobre la comida. Él nunca antes había sido grosero o pesado, pero esto era nuevo.

Terminamos de comer, y mamá se puso de pie para comenzar a limpiar. Me ofrecí a ayudar, pero ella se negó así que solamente estábamos papá y yo.

—He estado pensando en algunas de las cosas que te dije, en Chicago —comenzó papá—. Me doy cuenta de que probablemente todo se escuchó demasiado bueno para ser cierto, ¿eh?

—Un poco —admití con vacilación—. No es que no piense que puedes cambiar, es solo que es…

—Demasiado —terminó por mí—. Lo sé. Créeme, ha sido difícil también para mí pero no quiero rendirme. Corregir décadas de comportamiento no será fácil, o pasará de la noche a la mañana. No espero que me perdones de inmediato pero aprecio que estés tratando de hacerlo.

Asentí, pero el pensamiento que había estado en mi mente por dos semanas seguía ahí, y no podía contenerlo por más tiempo.

—Aprecio que lo estés intentando, y veo que estás haciéndolo. Pero, papá… no creo que te hayas disculpado conmigo.

—Yo… —comenzó a hablar, luego vaciló.

—Dijiste muchas cosas, las cuales aprecié. Admitiste que estabas equivocado, y expresaste que querías cambiar. Pero ninguna disculpa —dije, con voz tensa.

Bella había estado de acuerdo conmigo en que esto era importante cuando se lo había comentado, pero por alguna razón me preocupaba que mi papá viera esto como un tecnicismo sin importancia.

Pero no lo hizo.

—Edward —dijo en voz baja—. Dios, Edward… lo siento tanto. Lo siento por no disculparme propiamente antes pero más que nada lamento que mi comportamiento en los últimos años haya causado esta grieta. Lamento haberte hecho sentir que no eras suficiente. Aún estoy aprendiendo, dándome cuenta de todas las maneras en las que me equivoqué. Lo siento tanto… todo lo que puedo hacer es pedir tu perdón ahora y prometerte que continuaré tratando de ser mejor. Te amo, hijo.

Hasta ahora, Charlie Swan había sido el único en decirme esa frase, y escucharla de mi propio padre significaba mucho más de lo que podía describir. Mi papá me había dicho que me amaba con anterioridad, por supuesto, pero escucharlo decirlo así y obviamente sintiéndose orgulloso de llamarme su hijo era todo lo que necesitaba escuchar.


Mil gracias por leer, esta es la última semana de Choices, así que espero se animen a dejar un review con sus opiniones del capítulo :)

Gracias a las chicas que dejaron su review:

Brenda Cullenn, kaja0507, Gabriela Cullen, Noelia, Cary, Ceci, lizdayanna, bbluelilas, jupy, tulgarita, terewee, Lady Grigori, Yoliki, Chayley Costa, Techu, Tata XOXO, patymdn, saraipineda44 y alianna09.

Nos leemos el miércoles :)

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