Capitulo 24:
Roy se bajo del tren sintiendo que acababa de finalizar un viaje de cien kilómetros. El brillante sol del mes de abril le dañaba los ojos, secos por el largo viaje. Cuando puso el pie en el andén sintió que le dolían las piernas. Tenia la barba crecida y necesitaba con urgencia un baño y un cambio de ropa,..
Pero nada de eso importaba en aquel momento. Tenía en el bolsillo la escritura del escarpado y magnifico terreno que había comprado para Riza. Había llegado a Central con la misión cumplida. A hora solo quedaba encontrar a Riza y darle la buena noticia.
Había tardado casi tres meses en conseguir el dinero y compra la tierra. Mientras Maes se las veía con los banqueros en Central, el había viajado al norte a finales del invierno para buscar un terreno cerca de la frontera. Encontrarlo le había llevado semanas, semanas de acampada bajo el frío, semanas siguiendo sendas oscuras y semanas con los codiciosos agentes encargados de vender las tierras, pero por fin había encontrado un triangulo de tierra salvaje en medio de dos ríos rodeado de escarpados y altos cañones y dotado de hermosos arroyos que estarían preciosos en verano y que en aquel momento a estaban coronados por el hielo. Roy había visto por primera ves aquel pequeño glacial al atardecer, cuando la fuerza del sol había convertido el agua en un ámbar oscuro del mismo color que el de los ojos Riza. Su Riza.
El precio había sido bastante alto, tanto que Roy se vio obligado a vender un poco más alto las tierras que habían sido la vida de su padre. Maes había protestado y lo había llamado insensato, pero luego regresó a Central a conseguir mas fondos .Lo único que valdría seria que Riza tuviera su tierra. Y la tendría. La escritura estaba su nombre.
Poner la tierra al nombre de Riza había sido un acto de fe ciega por parte de Roy. Pero al firmar los papeles que le quietarían todo lo que había poseído había experimentado una curiosa sensación de libertad. Como hijo único y adorado de los Mustang, creció siendo muy mimado, un egocéntrico y un poco materialista. Aquel abandono de aquellos falsos valores supuso para el una dulce liberación. Roy no experimento en ningún memento ni asomo de arrepentimiento.
Le había prometido a Riza que aquello no la obligaría a nada. Pero al poner el pie en el anden no pudo evitar imaginárselos juntos, viviendo en el lugar que ella quisiera, fuera en Ciudad del Este o en su montaña cerca de su gente para si poder cuidar de ellos. Maes y Gracia ya habían asumido aquello y le deseaban la mejor de las suertes. Tal ves algún día podría cumplir con el sueño de mejorar las tierras que tanto le había costado a su padre. Pero el único mundo que ahora le importaba estaba al lado de Riza, en los brazos de Riza.
Ardiendo en deseos de verla, Roy se dirigió a toda prisa a la entrada de la estación para ver si había alguien esperándolo como le había pedido a Maes que hiciera. Para su alivio un joven militar se acerco hasta el para indicarle que el coche lo esperaba ya que debía presentarse en el cuartel en cuanto pudiera. Estaba demasiado impaciente para esperar, así que le pidió al chico las llaves y se despidió diciéndole que se presentaría de inmediato luego de solucionar un pequeño asunto.
No podía explicar la sensación de urgencia que lo invadía. Lo único que sabia era que se moría por estrechar a Riza entre sus brazos y hacerla suya, y que cada minuto que no pasaran junto era tiempo perdido para siempre.
Roy se dirigía a la mansión de Horase Hawkeye, que estaba situada al otro extremo de la ciudad. Mientras avanzaba por las calles secundarias para no toparse con el trafico iba pensando en Riza y en como se las habría arreglado en aquel mundo nuevo y extraño. Si había recibido su última carta sabría que iba en camino y lo estaría esperando. Le había escrito al menos una docena de veces en los últimos tres meses. Algunas cartas las había enviado desde lugares tan remotos que tenia serias dudas de que hubieran llegado con éxito a su destino. Pero seguro que algunas habrían llegado a Central.
Al escribirle, Roy había procurado mantener un tono educado y amistoso por muchas ganas que tuviera de demostrar sus sentimientos. Pero estaba seguro de que Riza habría sabido leer entre líneas y comprender. Sabría cuanto la amaba.
Roy sintió que el corazón le daba un vuelco cuando doblo una esquina y vio a lo lejos la gran puerta de hierro que daba entrada a la mansión de los Hawkeye. Incapaz de controlar la impaciencia, estaciono el coche y se apresuro a correr.
Al acercarse comprobó que el lugar estaba mucho más concurrido de lo que esperaba. En el jardín delantero estaban dispuestas mesas con manteles de lino blanco. Los criados iban de un lado a otro llevando sillas, platos y bandejas con comida que un mayordomo colocaba sobre una mesa de bufe. Estaba claro de que había llegado justo a tiempo para una fiesta. Pero el hecho de no saber que se celebraba provoco en Roy una sensación de desasosiego. No había rastro de Riza ni de su abuelo, e incluso la mayoría de los criados le resultaban desconocidos.
Roy se aproximó a una joven de unos quince años. Llevaba un delantal blanco que le cubría el negro vestido.
Cuando el se acercó la joven le dedico una sonrisa de oreja a oreja.
-Ha llegado usted muy pronto, señor- le dijo-. La fiesta no empezara hasta que la gente salga de al iglesia.
-No vengo a la fiesta- respondió Roy-. Estoy buscando a la señorita Elizabeth Hawkeye. ¿Esta aquí?
La joven sonrió todavía mas y negó con la cabeza.
-la señorita Elizabeth debe de estar ahora mismo en la iglesia, en la boda.
-¿La boda?
Roy sintió que el corazón se le caía a la altura del estomago.
-¿Quién…?
La risa cristalina de la joven doncella interrumpió su palabras.
-¿Acaba usted de caer del cielo, señor? ¡Hoy se celebra la boda de la señorita Elizabeth Hawkeye! Se casa con el señor Winston Galworthy.
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Roy corrió nuevamente al coche, dejando a la muchacha con la palabra en la boca. Las preguntas se le agolpaban en la cabeza. ¿Cómo podía haber ocurrido aquello? ¿Acaso Riza no lo amaba? ¿No le había prometido, o al menos había accedido a esperarlo?
Dolor, desesperación y furia irrumpieron en su interior mientras conducía por el camino todo lo rápido que podía. Tenia que llegar a tiempo a la iglesia. Tenia que encontrar la manera de evitar la boda.
Pero entonces le surgió la pregunta que le encogió el corazón. ¿Y si Riza no quería que se impidiera la boda? ¿Y si había elegido a Galworthy por su propia voluntad y había llegado incluso a querer a aquel hombre?
Aquel pensamiento provoco que todo su interior ardiera en llamas. Si aquel era verdaderamente el caso, no tendría mas remedio que marcharse y dejarla en paz. Pero, ¿Cómo saberlo? ¿Y que haría con la escritura de la montaña?
La iglesia no estaba muy lejos del centro. Para cuando alcanzó a distinguir la torre del campanario, la tarea de avanzar en el coche por las calles abarrotadas se había convertido en una autentica pesadilla.
Roy alcanzó por fin a la iglesia, y cuando estaba a punto de bajar del caballo se abrieron las puertas y se escucho la alegre música del órgano. Unos segundos mas tarde, una multitud comenzó a descender los peldaños. En medio de ellos, una figura pálida y fantasmal vestida con un traje de seda de color marfil y velo de encaje salio de la capilla. Su mano descansaba en el brazo de un hombre de cabello gris que parecía mas su padre que su marido.
Roy había llegado demasiado tarde.
Bajo del coche, sintiéndose demasiado débil, y espero al pie de los peldaños tratando de contenerse. Riza tenia la vista clavada en el bajo de su vestido. ¿Estaría ocultando sus emociones simplemente estaría vigilando el escalones para no tropezarse? Con el corazón roto, Roy la vio acercarse a el como si fuera un ángel descendiendo del cielo. Había adelgazado alarmantemente pero seguía siendo muy bella. Fuera cual fuera la razón que la había llevado allí aquel día, Roy supo entonces que nunca podría dejar de amarla. Pero ahora era la señora de Winston. No podía permitirse olvidarlo.
Solo cuando había llegado casi al final de las escaleras levanto Riza la vista y lo vio. Y solo entonces fue Roy conciente de la desolación que mostraba su rostro. Parecía que llevara semanas sin dormir. Sus ojos ámbar estaba rodeados de unas sombras tan profundas que parecían hematomas. Sus mejillas carecían de color y cuando levanto una mano para retirarse el velo, Roy se dio cuenta de que se había mordido las uñas hasta al base.
Sus labios secos se abrieron al reconocerlo. En aquel momento, cuando sus miradas se cruzaron, Roy se dio cuanta de que las cosas tenían que haber ido terriblemente mal para obligarla a casarse. Pero era demasiado tarde para hacerle cambiar de opinión. Tal y como estaban las cosas solo había una cosas que podría hacer por ella.
Muriéndose de amor, Roy saco del bolsillo de la chaqueta la escritura y se la puso en la mano.
-Un regalo de boda para usted, señora Galworthy- dijo de la manera más formal que pudo.
Y entonces, conteniendo la emoción, se dio la vuelta y se abrió paso a través de la multitud.
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Ya chicas, ultimo chap de la semana y ya el lunes tendrán el capitulo final y el martes el epilogo así que no falta mucho.
Como siempre agradezco a todas las que leen y especialmente alas que me dejan su opinión así que:
Evinkuruga: Si, la verdad es que después del chap de hoy lo mas probable es que muchas termine deprimidas, pero ya veras que el lunes mejora. Gracias por el apoyo y el lunes sabrán mi decisión con respeto la adaptación, ciao.
Tenshi of Valhalla: Como ves Roy no se caso pero la cosa se puso fea igual, pero al lunes sabrás como termina todo. Gracias por el apoyo y ya sabrás el lunes que decisión he tomado con respecto a la adaptación. Si encuentras una nueva historia publicada es que Vale Black todavía no se rinde, pero ya veré, ciao.
Taiji-ya Hawkeye: De verdad que muchas gracias por tus palabras, me subes un montón el ánimo que ha estado un poquito bajo estos días, así que de verdad mil gracias por eso. Por lo que veo tienes buenas hipótesis sobre lo que sigue y veras que algunas serán verdad peor igual la cosa se complica. Gracias por el poyo y el lunes sabrán si publicaré una nueva adaptación diaria o me tomare un descanso, ciao.
Hanae: Como ves Roy no se había olvidado de Riza y todo lo que hizo fue siempre por ella pero las cosas e complicaron, sobre la adaptación, gracias por la opinión y ya el lunes sabrán que decisión he tomado, peor muchas gracias por la compresión, ciao.
