"Y bien, Minami-san... ¿Cómo se supone que vamos a encontrar una tienda de antigüedades para mañana por la mañana, y aún peor, encontrar una lámpara casi idéntica a la de la familia Ayase?" Cuestionó la líder de A-Rise, mientras ambas esperaban de pie en una pequeña plaza que el sol abrasaba por momentos, a que una de las dos hiciese algún movimiento decisivo.

"No estoy muy segura..."

"¿Deberíamos preguntar?"

Preguntar no era una opción teniendo en cuenta que estaban en un país extranjero cuyo lenguaje desconocían. ¿Qué opción les quedaba, os preguntaréis? Ir en busca y captura de la tienda que necesitaban.

Kotori comenzó a caminar, seguida por supuesto de Tsubasa, a quién le costaba soportar semejante intensidad de calor. Se metieron por una serie de callejuelas estrechas, de las cuales la mayoría terminaban en callejones sin salida. Se dedicaron a seguir a los mogollones de gente, según ellas, así tendrían más probabilidades de encontrar una zona principal de tiendas, y de esa manera quizás encontrarían la famosa lámpara que tanto necesitaban si apreciaban sus vidas.

Al cabo de un rato de estar caminando bajo aquel sol insoportable, encontraron un parque en donde varios señores y señoras de tercera edad descansaban sentados en bancos que gozaban de una magnífica sombra proporcionada por hermosos sauces que crecían allí. Se acercaron a una señora que observaba con calma como caminaban de aquí para allá diversos transeúntes, y se armaron de valor para ser espías por un día, y seguirla de incógnito nada más que se levantó del banco y caminó hacía una calle ancha y llena de gente hasta la saciedad.


"¡Kayochin! ¿¡Cómo se llama esto!? ¡Está buenísimo-nya!"

"Se llama paella, Rin-chan."

"¡Nya!" Gritó la joven pelinaranja feliz, le había encantado aquel típico plato español que habían tenido la suerte de probar a un buen precio en un pequeño restaurante de una de las calles por las que caminaban en busca de una pastelería.

"Creo que va siendo hora de seguir buscando una tarta... Si no la encontramos... E-Eli-chan y Umi-chan nos cortarán la cabeza..."

"No te preocupes, Kayochin. Acabo de tener una idea-nya."

"¿Una idea?"

"¡Sí-nya! ¿Y si les llevamos una paella-nya? ¡Está muy buena y seguro que a todos les gusta mucho!"

"Hmm... A mí me encantaría, Rin-chan, pero... Es una boda, y se supone que les tenemos que llevar una tarta... no esto..."

"¿Y por qué no hacemos una tarta de paella-nya?"

"¿Una tarta con arroz, pollo y conejo?"

"B-bueno... Quizás funcione."


"¡Psst! ¡Minami-san! ¡La vieja ha entrado en esa tienda!"

"¿Qué venden en la tienda, Tsubasa-chan?"

Ambas permanecían 'escondidas' detrás de un banco justo enfrente del local en cuestión. Desafortunadamente, se trataba de una floristería a la que la señora mayor había acudido seguramente a comprar unos geranios.

"Oh, vaya... Nuestro plan ha fracasado..." Se lamentó Kotori.

"No todo está perdido, ¿y si entramos?"

La peligris asintió, y ambas entraron en aquella pequeña sala repleta de flores y plantas exóticas de mil y un colores por todas partes. Cubrían los azulejos de las paredes, un par de pilares que había en medio del suelo, que también cubrían, al igual que pasaba con gran parte de las ventanas, el techo, y... la lámpara.

"¡Tsubasa-chan, mira la lámpara!" Gritó en un susurro. Para su sorpresa, la lámpara de la floristería era una magnífica antigüedad realmente bien conservada que podría pasar perfectamente desapercibida como la reliquia de la familia Ayase. Y las dos pensaron exactamente lo mismo en ese momento.


"¿Alguna idea, genio?"

"Por supuesto que tengo alguna idea, idiota." Respondió Maki con cierto aire de seguridad, algo que, en ese momento, no tenía.

Ambas estaban perdidas, ya fuera del aeropuerto de Escocia, viendo como cientos de personas de diferentes nacionalidades iban de aquí para allá sin pausa alguna. Estaban cansadas de tanto viaje y tan poca seguridad en absolutamente todo lo que hacían, así como la poca confianza y esperanza que tenían en el enlace que se iba a celebrar la mañana siguiente en otro país, y recordemos que ellas eran las responsables, nada más y nada menos, que de los anillos.

"No nos va a dar tiempo a recaudar el dinero suficiente para un vuelo urgente a España, Nico-chan..." Dijo Maki en un suspiro, consciente del enorme problema que tenían por delante.

"Lo sé... ¿Hay alguna manera de llegar rápidamente que no sea en avión?"

La pelirroja se quedó pensativa y justo en ese instante, alguien la desconcentró tocándola en el hombro. Ella se giró molesta.

"¡Ey!"

"Perdone señorita, pero están siendo un obstáculo para las personas que quieren pasar." Dijo con voz firme un jefe de seguridad del aeropuerto.

"¿Ah, sí? ¿Y por qué se supone que tengo que hacerle caso, eh?" Respondió Maki enfurecida.

"Oye, Maki-chan... Hazle caso..."

"Pues porque tengo la autoridad suficiente para ello, y si no quieren acabar en comisaría, más les vale salir de aquí inmediatamente."

En ese momento, la joven pelirroja, tuvo una especie de ataque de ira por todo el estrés que había acumulado. Se levantó, y con toda la rabia que tenía dentro, le propinó una patada en la espinilla al jefe de seguridad. Nico se levantó a toda prisa, la cogió del brazo, y empezaron a correr, alejándose del aeropuerto. Aunque para su desgracia, las seguían.

"Maldita autorid-" Murmuraba Maki. "Espera, Nico-chan. Tengo una idea."


A/N: ¡He vuelto! Mil perdones por la larga espera, pero, ¡vengo con grandes y buenas noticias!

Mi pequeña KanadeShiro y yo, hemos tenido una gran idea en un ataque de espontaneidad, y ¡vamos a hacer un nuevo fanfic de Love Live! las dos juntas!

Para ello hemos creado una nueva cuenta que podréis encontrar por el nombre de lirioenfurecido, y en los próximos días podréis empezar a leerla.

Se llamará Idols Wars, y sí; será un crossover de Star Wars. ¡Esperamos conocer vuestras sugerencias, opiniones y comentarios! ¡Nos vemos!~