Adaptación. Linda H & S. Meye.r Nada me pertenece.
Capitulo Número 22
James no había podido dormir, pero no se sentía cansado. La frustración lo obsesionaba. ¿Dónde estaba la mujer? Se lo habría dicho, reflexionó. En ocasiones, durante la mayor parte del tiempo no la apreciaba en absoluto, pero otras veces podía resultarle agradable. Si ella se hubiera sentido bien, se lo habría comunicado.
No sabía qué pensar de ella. No se vestía como igual que hacía Rosalie, pero los hombres la miraban de todos modos, incluso cuando llevaba pantalones. Y cuando resultaba agradable a él le gustaba, pero cuando hacía pedazos a la gente con aquella lengua le entraban ganas de golpearla una y otra vez, y seguir golpeándola sin cesar hasta que la cabeza se le quedase toda blanda y ya no pudiera hacerle nada nunca más... Pero ¿era ella, o Madre? Frunció el entrecejo tratando de acordarse. A veces las cosas se volvían muy confusas. Aquellas pastillas debían de estar afectándolo.
A Claire también la miraban los hombres. Ella siempre era amable con él, pero se maquillaba demasiado y Madre opinaba que siempre llevaba la falda demasiado corta. Las minifaldas provocaban pensamientos asquerosos en los hombres, decía Madre. Ninguna mujer decente usaba minifalda.
A lo mejor Luna simplemente fingía ser dulce. A lo mejor era malvada en realidad. A lo mejor era ella la que había dicho aquellas cosas, y se había reído de él, y había hecho que Madre le hiciera daño.
Cerró los ojos y pensó en el daño que le había hecho Madre, y lo invadió una sensación de placer. Se pasó la mano por delante del cuerpo, tal como no debía hacerlo, pero le gustaba tanto que a veces lo hacía de todos modos.
No. Aquello estaba mal. Y cuando Madre le hacía daño, sólo le estaba mostrando lo malo que era aquello. No debería disfrutar haciéndolo.
Pero la noche no había sido un total desperdicio. Ahora tenía una barra de labios nueva. Le quitó la tapa e hizo girar la base. No era de un rojo vivo como la barra de Rosalie, sino más bien de un tono rosáceo, y no le gustaba tanto, qué va. Se pintó los labios, y tras mirar ceñudo su reflejo en el espejo se quitó la pintura asqueado.
Quizás alguna de las otras tuviera una barra de labios que le sentase mejor.
…
La noche anterior había resultado un poco más peligrosa y emocionante de lo que a él le hubiera gustado, pensó con aire grave. No le gustaba jugar al «¿qué habría pasado si... ?», pero en este caso no podía evitarlo. ¿Qué habría pasado si lo hubieran llamado para que fuera a la comisaría? ¿Qué habría pasado si Ren no hubiera llegado tarde, si él no hubiera estado preocupado, si no hubieran discutido? Podrían haberse despedido con un beso de buenas noches y ella se habría ido sola a su casa. Teniendo en cuenta cómo había quedado destruida esta última, Jake se estremeció al pensar en lo que habría sucedido si ella hubiera estado allí dentro. Rosalie era más alta y más
grande que Ren y sin embargo no había podido repeler a su atacante, de modo que las posibilidades de que ella lo hiciera eran prácticamente nulas.
Se recostó en su silla y entrelazó los dedos por detrás de la cabeza, contemplando el techo y pensando. Había algo que se le escapaba, pero no conseguía saber qué era. De todos modos, no lo conseguía de momento; tarde o temprano daría con ello, porque no iba a poder dejar de preocuparse hasta hallar la respuesta. Sus hermanas decían que él era un cruce entre un ave de presa y un terrier… vez que le hincaba los dientes a algo, ya no lo soltaba. Por supuesto, ellas no lo decían como cumplido.
El hecho de pensar en sus hermanas le recordó al resto de su familia y la noticia que tenía que comunicarles. Garabateó en su cuaderno: «Contar lo de Ren». Aquello iba a suponer una gran sorpresa para ellas, porque lo último que sabían de él era que no salía con nadie de forma habitual. Sonrió; diablos, y seguía sin salir. Se estaba saltando aquella parte, además de la etapa del compromiso, e iba a casarse directamente, lo cual era sin duda la mejor manera de cazar a Reneesme.
Pero lo de la familia tendría que esperar. En aquel preciso momento tenía dos prioridades: atrapar a un asesino y mantenerla a salvo. Aquellas dos tareas no le dejaban tiempo para nada más.
Reneesme se despertó en la cama de Jacob un poco después de la una de la tarde, no muy descansada en realidad, pero con las pilas recargadas lo suficiente para sentirse dispuesta a hacer frente a la siguiente crisis. Después de ponerse unos vaqueros y una camiseta, fue a su casa a ver cómo iba la limpieza.
—No hace ni una hora que ha estado aquí su agente de seguros —dijo la señora Clearwater—Echó un vistazo y sacó algunas fotos, y pensaba ir a la comisaría a que le dieran una copia del informe. Dijo que no creía que hubiera ningún problema—
Gracias a Dios. Últimamente no andaba muy bien de dinero, y su cuenta bancaria estaba más bien marchita.
Después de unos minutos observando cómo iba todo Ren fue a casa de Jake a recoger la bolsa que contenía el identificador de llamadas y el teléfono móvil, el cual ni siquiera había encendido todavía.
Se sentó a la mesa y leyó las instrucciones detenidamente. Entonces frunció el entrecejo, arrugó el papel en una bola y lo tiró a la basura.
—No puede ser tan complicado —musitó— Sólo hay que colocar este artilugio entre la línea y el teléfono. ¿De qué otra forma va a funcionar? —
Visto con lógica, resultaba bastante sencillo. Desenchufó el teléfono de la toma de la pared, sacó el cable que venía con el aparato y conectó éste a la toma, y luego el teléfono al identificador. Perfecto. A continuación fue a casa de Jake y marcó su número para ver si funcionaba la instalación.
Funcionaba. Cuando pulsó el botón de visualización apareció el nombre de él en el pequeño visor, con su número debajo. Cielos, las ciencias avanzan que es una barbaridad.
Tenía una lista de llamadas por hacer, y la primera era a Alice.
—Necesito que te hagas cargo de Nahuel hasta que vuelvan de vacaciones papá y mamá—
—¿Por qué? —preguntó Alice en tono beligerante, obviamente herida en sus sentimientos.
—Porque anoche me destrozaron la casa y temo que Nahuel resulte perjudicado—
—¿Cómo? —Prácticamente chilló—.¿Que alguien te ha entrado en la casa? ¿Y dónde estabas tú? ¿Qué ha ocurrido? —
—Estaba con Jacob —contestó, y lo dejó tal cual— Y la casa ha quedado bastante destrozada—
—¡Gracias a Dios que no estabas tú dentro! —Entonces calló por un instante, y oyó cómo trabajaba la mente de su Tía. Alice no era corta de entendederas—.Aguarda un minuto. La casa ya ha sido arrasada y a Nahuel no le ha pasado nada, ¿no es así? —
—No, pero temo que le pase—
—¿Es que esperas que vuelvan y te destrocen la casa otra vez? —Alice estaba chillando de nuevo— Es por eso de la Lista, ¿verdad? ¡Tienes a un montón de locos que andan detrás de ti! —
—Sólo uno, creo —replicó Ren, y se le quebró la voz.
—Oh, Dios mío. ¿Crees que el que ha entrado en tu casa es el hombre que mató a Rosalie? Es eso lo que piensas, ¿no? Ren, por Dios santo, ¿qué vamos a hacer? Tienes que marcharte de ahí. Ven a quedarte conmigo, o en un hotel, ¡lo que sea! —
—Gracias por la oferta, pero Jake se te ha adelantado, y con él me siento segura. Tiene una pistola. Una muy grande—
—Ya lo sé, la vi—Shelley calló durante unos instantes— Estoy asustada—
—Yo también —reconoció Ren— Pero Jake está trabajando en este caso, y tiene un par de pistas. Ah, a propósito, vamos a casarnos—
Alice empezó a chillar otra vez. Ren se separó el teléfono del oído. Cuando se restauró el silencio, volvió a acercarse el auricular y dijo:
—La fecha prevista es el día siguiente al regreso de papá y mamá—
—¡Pero para eso faltan sólo tres semanas! ¡No nos da tiempo a prepararlo todo!¿Y la iglesia? ¿Y el banquete? Y sobre todo tu vestido—
—Ni iglesia, ni banquete —repuso en tono firme— Y ya me buscaré un vestido. No necesito hacerme uno a medida, valdrá con uno de serie. De todas formas tengo que salir de compras, porque ese estúpido me ha destrozado casi toda la ropa—
Más chillidos. Aguardó hasta que Alice se calmara de nuevo.
—Oye, voy a darte mi número de móvil—le dijo—Tú vas a ser la primera persona que lo tenga—
—Conque sí, ¿eh? —Parecía cansada de tanto chillar—¿Y Jacob? —
—Ni siquiera él lo tiene—
—Vaya, es todo un honor. Se te ha olvidado dárselo, ¿verdad? —
—Así es—
—¿Estás en casa o en el trabajo? —
—En casa—
—Ahora mismo voy a recoger a Nahuel—
—Gracias —contestó Ren, aliviada de haberse quitado de encima aquella preocupación.
…
Jacob se volvió hacia su ordenador y descargó el correo electrónico. Cuando vio la cantidad de kilobytes de memoria RAM que ocupaba el archivo adjunto, hizo una mueca de dolor.
—Espero tener memoria suficiente —murmuró. A continuación tecleó el nombre del archivo adjunto y lo abrió.
Treinta minutos más tarde aún estaba descargando la información. Tomó un poco de café, removió algunos papeles, llamó a su compañero para decirle que ya tenía en su poder los archivos del personal y tornó un poco más de café. Él venía de camino para hacerse con una copia, y Jake esperaba que aquel maldito trasto hubiera terminado de descargar la información antes de que él llegara.
Por fin se despejó la pantalla. Introdujo papel en la impresora y le dio la orden de imprimir. Cuando la bandeja de papel quedó vacía, volvió a llenarla. Maldición, estudiar todos aquellos archivos iba a llevarle una eternidad, aun cuando dos personas no tuvieran otros casos en que trabajar y pudieran concentrarse en éste. Tenía toda la pinta de requerir una noche entera leyendo.
La impresora se quedó sin tóner. Con otro juramento, Jacob interrumpió la tarea, cogió un cartucho de tóner, y estaba batallando con él cuando uno de los empleados se apiadó de él y lo insertó en su sitio. La impresora reanudó la labor de escupir páginas impresas.
Después de unos minutos llegó y ambos se sentaron juntos observando la impresora.
—Estoy cansado sólo de mirarla —dijo su compañero con la vista fija en la montaña de papel
—Tú te ocupas de una mitad, y yo de la otra. Examinaremos los nombres, a ver qué escupe la impresora—
—Menos mal que sólo tenemos que fijarnos en los de hombre…— Hizo una pausa — Quería ver el partido de esta noche —Otro silencio— He recibido el informe del forense sobre la señorita Rosalie. No hay rastro de esperma—
En realidad, Jacob no se sorprendió. En un gran número de casos de abuso sexual no había presencia de esperma. Habría sido estupendo disponer del ADN para realizar una identificación positiva, sólo por si acaso la necesitaban.
—Pero ha encontrado un cabello, que no pertenecía a la víctima. Estoy impresionado de que lo descubriera, pues Rosalie era rubia, y también lo es ese tipo—
Una sonrisa astuta se extendió por el rostro de Jacob. Un cabello. Sólo un único cabello, pero les proporcionaría el ADN que necesitaban. Poco a poco el caso iba tomando forma. Una sola huella de pisada, un solo cabello: no era mucho para continuar, pero estaban haciendo progresos...
#Hola a Todas las que aún siguen la historia... Lamento mucho la demora pero todo esto de las vacaciones, visitas, cambio al departamento me tiene la cabeza hecha un desastre... Aún no se cuando pueda actualizar, pero como siempre, saben que si terminaré la adaptación. (: Gracias por los revis Y/o comentarios xd
Saludos a Todas!
Conni C.
09-02-2012
