Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.
Este Fic está dedicado a mi hermana Carolina, mi mejor y mayor crítica, un ejemplo en mi vida, gracias por tus buenas ideas, eres "mundial" y te amo por eso y más.
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Capítulo 25
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Déjame…
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…Yo lloré en pedazos noches delantales
Inventé caminos puentes y horizontes
Vámonos
Lola
Tú ya no estás sola aquí estoy yo
Hazme un sitio en tu canción
Lola la y lo
Lola
Deja tu tristeza y vámonos
Juntos los dos
Tengo un lugar mejor
Que nadie te castigue en un rincón
Las tragedias deja que se vayan
Vales más
Ya no serás
Lola soledad…
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Lola Soledad – Francisca Valenzuela
(Lo sé, la canción es una composición e interpretación del Fabuloso Alejandro Sanz, pero a mí me gusta como la canta Francisca, que le vamos a hacer).
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Cuatro días después. En una localización desconocida…
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—Si preguntas una vez más si esta llamada es segura, te golpeare.
—Ok, no preguntare —dijo el hombre en el auricular riendo.
—Tengo noticias.
—¿Buenas o malas?
—Depende. He hablado con los Jefes y tal vez esto te guste o tal vez no.
—Deja de dar vueltas mujer y dime qué pasa.
—Me ha contactado alguien… alguien que está dispuesto a decir quiénes son todos y cada uno de los contactos de él.
—Eso no es nuevo, yo tengo todos los nombres.
—Sí, pero las pruebas que esta persona está dispuesta a entregar son inequívocas. Si puedo verificar todo lo que me ha dicho hasta ahora, no habrá piedra debajo de la que él pueda esconderse y tampoco ninguno de su cartel.
—¿Hablas en serio?
—Me dio un grupo de documentos que ya investigue, todos son ciertos. Los Jefes están alucinando, hasta EL JEFE, esta alucinando.
—¿Se lo mostraron todo a él?
—Todo y quieren actuar ya.
—¿Involucraran a Alistair esta vez?
—No. Nuestro Jefe quiere mantenerlo fuera todavía. Por eso lo tienen en labores de escritorio.
—¿Que pidieron por la información?
—Aunque no lo creas no puso condiciones
—No es posible, no entiendo eso —dijo el hombre asombrado.
—Pues es así y yo tampoco entiendo —dijo la chica—. Esta persona está involucrada. Cualquiera en su lugar buscaría una salida, tal vez sabe que no podrá salirse como si nada.
—Entonces tarde o temprano buscara un trato con la Fiscalía. Pero lo queremos a él, con todo, no solo a su sequito.
—Esta persona dice que lo tendremos.
—¿Le crees? —pregunto el hombre al auricular.
—Sí, la venganza es lo que mueve a esta persona y solo quiere verlo hundido.
—Voy a confiar en ti, solo porque me gustan tus instintos.
—¿Solo te gustan mis instintos? —pregunto coqueta la mujer.
—Mmmmm no me tientes.
—No sabes lo que es tentar, pero te lo demostrare, ya verás —y con esto corto la llamada.
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Medio Día. Casa Cullen
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Edward había recibido la citación a la Corte aquella misma mañana en las nuevas oficinas de la familia. De aquí a tres días su vida, tal como la conocía, podría cambiar para siempre.
Había tratado de olvidar durante todos aquellos días lo que significaría que la prueba arrojara que él no era el padre de Burbujita y todos los pensamientos que venían a su mente en base a ello lo estremecían de pies a cabeza. Había hablado con Bella minutos después de recibir la citación y esta le había transmitido toda la confianza que la chica podría darle. Estaba ahora, más convencido que nunca, que Bella era la persona indicada en su vida, en su vida y por supuesto, en la vida de su hija.
Había pasado por Burbujita un par de horas antes a la Casa Swan y sabía que Bella entendía que él quisiera pasar tiempo con la niña. Las palabras de Bella "todo saldrá bien", le hacían pensar una vez más que las cosas realmente estarían bien si tenía el amor de su chica, el cariño de su hija y el apoyo de su familia. Así que pensando en ello fue que llamo a Paul ese día mientras Burbuja jugaba con sus muñecas y su Pulpi.
—¿Que hace el chico guapo de la Enana llamándome? —dijo Paul en el auricular.
—Soy un chico desesperado.
—No te ha dejado Bella, ¿o sí? Si es así es porque algo hiciste, ¿Dios Edward que has hecho?
—No hice nada, solo necesito tu ayuda. Me dijeron que tú y Kate son los mejores.
—Soy bueno en todo lo que hago Edward, sino pregúntale a mi Embry y bueno… Kate también, no lo voy a negar —dijo el chico con una risita.
—A mí no me engañas, ya me dijeron que la quieres con locura, así que te diré como dice Tanya, "deja el drama".
—Ok, ok, lo confieso, la amo, es irritante la mitad del tiempo, pero la amo. Ahora dime, para qué soy tannnn bueno.
—Necesito un anillo.
—¿Un anillo? Un momento, just a moment, w jednej chwili. Antes de emocionarme como una loca, ¿estamos hablando de un anillo de compromiso?
—Si —ratifico Edward.
Edward tuvo que alejar el auricular de su oído mientras escuchaba como Paul gritaba en varios idiomas que él jamás en su vida había escuchado y miraba a su hija mientras decía.
—Hay gente muy loca mi cielo.
—¿Quen eta loca Papi?
—Tu tío Paul.
—Sí, tía Tany dice que eta muy muy loca —dijo la niña sonriendo.
—Edward, Edward, Edward —dijo Paul al auricular.
—Estoy aquí, no me he ido.
—Estoy tan emocionada. ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo?
—Podemos elegirlo pasado mañana que es cuando tengo tiempo.
—Nooooo, no puedo. Como me haces eso. Mañana, por favor.
—Es algo difícil.
—Espera, espera. Y si voy con Kate y elegimos los que más nos gusten y luego tú puedes seleccionar, te diré mis preferidos —dijo emocionado el chico.
—Bien, eso funciona y puede que no solo tengas que elegir un anillo, sino dos, ósea, para dos personas.
—¿De qué hablas?
—Llama a Emmett y lo sabrás.
—Oh My Good. O mój Boże. Oh mon Dieu. Oh mein Gott. Dio mio.
—Hablamos Paul, cuídate —termino Edward la llamada mientras no podía aguantar más la carcajada.
—¿De qué te wes Papi? —interrogo la niña viendo sonreír a su padre.
—De que tenemos una gran familia muy loquita mi amor.
—¡Todos locos! —dijo la niña con preocupación.
—Todos, pero todos locos por ti —dijo el cobrizo cubriendo a la niña de besos mientras esta reía sin parar.
—Ya Papi, ya Papi —decía la niña, así que Edward paro los besos y miro a su hija.
—Burbujita.
—Sí, Papi.
—¿Te gusta que estemos con Bella?
—Siiii, Bewwa es linda, juga comigo y yo la quiedo muchoooo.
—Te gustaría que siempre, siempre, siempre estemos juntos.
—Siiiii, siiii, si quiedo Papi —dijo la niña feliz—. ¿Papi?
—¿Si mi cielo?
—¿Bewwa puede sé mi Mami?
Edward se quedó mirando a su hija, ilusionado porque ella resumiera en sus pocas palabras los deseos de familia que Bella y él estaban formando juntos.
—Creo que Bella estaría muy muy muy feliz de su ser tu Mami.
—¿Puedo llamala Mami? —pregunto emocionada la niña.
—Si, por supuesto que puedes llamarla Mami, ella estará feliz cuando tú lo hagas.
La niña aplaudió y abrazo emocionada a su padre, mientras Edward pensaba que sí, definitivamente, no importaba lo que pasara en aquella Corte, todo estaría bien.
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Dos días después. Casa Swan
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—Eeee ustedes dos —dijo Bella a sus hermanas que estaban juntas en la habitación de Rosalie pintándose las uñas de los pies—. ¿Alguna de ustedes ha notado a Jacob últimamente cerca?
—¿El perro? —dijo Rosalie—. No, ni loca, le dije claramente la última vez que no lo quería cerca de ti, espero que lo haya tomado en serio.
—Yo también —levanto el brazo Tanya, sin dejar su labor.
—Eso fue hace años, éramos unos críos, por favor —dijo Bella, desestimando las palabras de sus hermanas—. Pero no las buscaba por eso. ¿Quién quiere colaborar conmigo?
—¿A quién hay que matar? —pregunto Tanya, sin siquiera levantar la vista de lo que hacía a su gemela.
—¿Lo viste? Lo hizo sin pestañar —señalo Rosalie—. De verdad no le importaría enterrar a cualquiera en el jardín. Yo que te lo digo.
—No habrá muertes —dijo Bella rodando sus ojos.
—A menos que sea Emmett y eso lo haría ella —dijo Tanya señalando a su gemela.
—No lo matare —suspiro Rosalie.
—¿Hablaste con él? —la interrogo Bella.
—Si —viendo como ambas chicas se le quedaban viendo expectantes—. No hemos llegado a nada, no se hagan ideas —dijo señalando a ambas hermanas—. Solo se disculpó, dijo que entendía que estuviera enojada y que si, que era un gran troglodita.
—Claro, siempre tenemos la razón —rio Tanya.
—Dijo que quiere hablarme, que tiene algo muy importante que decir.
—¿Qué crees que quiera? —pregunto Bella.
—No lo sé. Solo dijo que era importante.
—Bien… bien… solo diré esto una vez y lo negare si alguno de los Cullen me pregunta —dijo Tanya—. Pero yo creo que ese troglodita si te quiere y está listo para decirte lo que siente. La pregunta es: ¿Lo aceptaras?
—No sé si eso es lo que quiere. Quien me dice que lo que quiere es cerrar para siempre este ciclo, dejarlo todo de una vez.
—Estoy con Tany —intervino Bella—. He hablado con Edward de él y sé que lo que siente por ti, no lo ha sentido por nadie. Ni siquiera por esa chica, la que lo engaño.
—Esto era lo que me faltaba que las Swan en pleno lo defendieran. Mami no pierde la oportunidad de decirme que los celos lo vuelven loco a uno, que ese "pobre chico" merece una nueva oportunidad. Con defensores como ustedes el hombre tendría ganada cualquier guerra —dijo Rosalie.
—La pregunta sigue siendo: ¿La ganara? —volvió a preguntar Tanya.
Rosalie guardo silencio, ya sus sentimientos estaban bastante confundidos en este momento para hurgar más hondo en ellos.
—¿Cuál era tu pedido de ayuda? —dijo eludiendo a sus hermanas.
Bella suspiro, entendiendo el cambio de conversación.
—Edward recibió la citación de la Corte hace un par de días. Debe estar allí mañana a las 4 p.m.
—Wao, eso fue rápido, la citación quiere decir que ya tienen las pruebas de ADN —dijo Tanya—. ¿Quieres que vayamos a la Corte contigo?
—No. Edward sigue insistiendo en que no quiere involucrar a las familias hasta saber dónde estamos parados. Kate y Garrett irán con nosotros. El Juez Reynolds también los ha citado.
—Entonces, ¿cuál es la ayuda que necesitas? —insistió Rosalie.
—Papá y Mami saldrán esta noche. Ella hablo de que gano una apuesta de no sé qué y Papá la llevara a un lugar súper elegante.
—Me muero si la lleva a Canlis, Mami dijo algo de eso en estos días —dijo muy sonreída Tanya—. Papá debe haber perdido una grande.
—No lo sé, pero seguro nos enteraremos de todo —dijo Bella, sonriendo—. Lo cierto es que Edward quiere salir esta noche. Burbujita está con él ahora, ha pasado unos días con los Cullen y ellos también tienen planes. ¿La podrían cuidar ustedes?
—Claro, no hay problema —dijo una emocionada Rosalie.
—¿Eso quiere decir que te perderás toda la noche Enana? —pregunto Tanya mirando a su hermana menor.
—Eeee si —dijo Bella sin saber que esperar de su hermana.
—Dios —dijo Tanya, limpiándose una imaginaria lágrima en su mejilla—. Me enorgulleces, has crecido tanto.
—Tonta —dijo Bella, lanzando una almohada de la cama y haciendo que todas sus hermanas comenzaran una guerra improvisada.
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Más tarde esa noche. Volunteer Park
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—¿Qué ves? —pregunto un muy extrañado Edward cuando se fijó que Bella miraba por el retrovisor del auto una y otra vez.
Bella se sorprendió de la pregunta. Pensaba que si le decía algo a Edward el pensaría que estaría un poco paranoica.
—Vas a pensar que estoy loca —dijo la chica.
—¿Pero…? —pregunto el cobrizo.
—Tengo la impresión de que alguien me sigue.
—¿Cómo? —dijo preocupado el chico.
—No enloquezcas, se quien lo hace.
—¿Qué? ¿De qué hablas Bella? —dijo el chico, mientras no sabía si girar a ver a su chica o mantener la atención aún en la vía.
—Hace días que vengo notándolo, él trata de ser discreto, pero lo conozco y no me engaña.
—¿De quién hablas?
—De Jacob. No sé porque, pero él me está siguiendo.
—¿Estás hablando en serio? ¿Te sigue? ¿Bella sabes que podríamos denunciarlo? Tu Padre lo despellejara vivo.
—Precisamente por eso es que no le he dicho nada a Papá. Debe haber una explicación.
Edward dejo de mirar por un momento la vía y se quedó mirando a su chica con los ojos entrecerrados.
—¿Alguna razón? ¿Necesita una razón ese perro para seguirte?
—Bahh —bufo Bella—. ¿Tú también lo llamaras así? Las malas mañas de mis hermanas se te están pegando, ¿lo sabías? Y si, Jacob no es así. No es un acosador.
—¿En serio? Leah pensaba lo contrario cuando dijo que no la dejaba en paz.
—Vessss esa es otra razón. Él quiere a Leah y la quiere realmente, no se fijaría en otra chica y menos en mí. Somos amigos, ese es el único sentimiento que hay entre nosotros.
—¿Estás segura? —pregunto Edward.
—Lo estoy y es por eso que no entiendo esto. ¿No debería estar trabajando?
—¿Crees entonces que tu Padre sepa algo de esto?
—No lo sé, pero es algo que pienso averiguar en cuanto vea a Papá.
Edward no se quedó tranquilo, él también tendría alguna clase de conversación con Charlie y con Jacob si era necesario. Mientras tanto trato de sacar sus celos de en medio. Esta noche era importante y había preparado un discurso –de nuevo– y esperaba que este no tuviera que cambiarlo como había hecho con el que había preparado para hablar con el Jefe Swan. Toco el bolsillo dentro de su solapa izquierda, allí estaba el anillo que había recogido esa misma tarde, era hermoso, a Burbuja le había encantado, Paul y Kate merecían un gran premio por esto y él se encargaría de agradecerlo.
Cuando Edward dio un giro a la derecha fue cuando Bella –que había estado totalmente distraída tratando de saber si realmente era Jacob quien los seguía– se dio cuenta que estaban en la entrada del Volunteer Park.
—¿Qué hacemos aquí? ¿Sabes que ya está cerrado a esta hora?
—¿Te digo un secreto? —le dijo el cobrizo—. Tu Padre nos arrestara, o lo hará conmigo por lo menos, me acusara de soborno y tendrás que ir a visitarme a prisión.
Bella se lo quedo mirando cuando se fijó que un par de vigilantes del parque se acercaban hacia el auto y al reconocer a Edward sonrieron y le hicieron una seña para dejarlos pasar.
—¡¿Los sobornaste?! —casi grito Bella.
—Shh silencio —le advirtió su chico, mientras uno de los vigilantes señalaba un lugar y Edward manejo en la dirección señalada por este.
Mientras se internaban en el parque Bella se dio cuenta que se acercaban al lugar donde ella había llevado a Edward muchos días antes. También se fijó que una luz estaba colocada muy cerca del árbol que ellos habían utilizado para descansar aquel día. Cuando Edward se bajó del auto y corrió a ayudar a Bella a bajarse de su asiento, tomo su mano y la guio efectivamente hasta el lugar que habían ocupado la vez anterior.
Rodeando el árbol que habían usado como refugio, estaban un grupo de faroles que iluminan todo el lugar y en el centro había una gran manta esparcida en el piso y una cesta, una pequeña cava y una manta doblada descansaban encima de la misma. Mientras una pequeña chinea portátil chisporroteaba a un lado de la manta.
Los ojos de Bella se abrieron enormemente al ver todo lo que Edward había planeado para esta noche.
—¿Cómo hiciste todo esto?
—No sabes lo que se puede lograr con algunos dólares —dijo sonriendo—. Los vigilantes solo me pidieron que tuviera cuidado con el fuego para no tener problemas.
—Son unos pillos —dijo Bella sonriendo.
—Pero son los pillos buenos.
Mientras Edward le indicaba a Bella que se sentara abrió la cesta y pudo ver que las comidas que había solicitado estaban colocadas allí, muy bien envueltas y saco un par de envoltorios que Bella ayudo a sostener inmediatamente.
—¿Qué son?
—Sorpresa —dijo el cobrizo.
Cuando Bella desenvolvió uno de los paquetes que quedo en su mano se dio cuenta que eran sándwiches calientes.
—Oh Dios no me digas que los compraste el Salumi 1*/*.
—Si te digo —dijo un muy sonreído Edward—. ¿De qué es el tuyo?
—Este es un salami embutido con mozzarella en un rollo de pan giuseppe, lo reconozco lo he comido antes, ¿y tú? Por favor dime que pediste un classic porchetta —rogó la chica.
—A ver —dijo abriendo el paquete—. Esto parece ser carne de cerdo con cebolla caramelizada en pan giuseppe.
—No es solo eso, tiene pimientos verdes y salsa mágica —dijo Bella de manera soñadora.
—Entonces este es el tuyo —dijo el chico ofreciéndole su sándwich.
—Te amo Edward —dijo Bella mientras intercambiaba su sándwich con la chica.
Bella que se había dado cuenta tarde del significado de sus palabras, se quedó callada mientras daba un mordisco a su sándwich y el sabor le permitió olvidar su metida de pata, mientras gemía audiblemente por la delicia que estaba comiendo.
Mientras tanto, Edward no había pasado desapercibidas sus palabras y también comenzó a comer mientras buscaba en la cava un par de Dr. Pepper y abrió una de ellas para Bella.
Ambos se mantuvieron en silencio mientras disfrutaban de su comida y de la vista de la ciudad desde sus posiciones y cuando ambos habían terminados sus comidas Edward se quedó mirando a su chica y dijo:
—¿Postre?
—Si me das algo mejor que la comida de Salumi no sé qué haré.
—Espero que este bien porque lo pusieron en hielo seco —y comenzó a buscar en un espacio de la cava—. Aquí esta, podemos compartir este helado flotante de vainilla.
Bella dio un pequeño gritito y tomo la pequeña cucharilla que Edward le entregaba para saborear su helado.
Cuando ambos terminaron el dulce y sonreían el uno al otro, el chico tomo una respiración profunda y dijo:
—Bien… ahora podemos hablar de a que sabía todo esto, o como de fresca esta la noche o podría preguntarte: ¿De verdad me amas?
Bella abrió sus ojos ampliamente mientras miraba al chico sentado en frente de ella y se quedó sin palabras para explicar lo que había dicho con anterioridad.
—Yo espero que sí lo hagas, porque yo estoy, completa y absolutamente enamorado de ti.
—Edward.
—Yo creía que sabía lo que era el amor ¿sabes? Pero había estado tan terriblemente equivocado. No me arrepiento de haberme creído enamorado porque mi Burbujita está aquí gracias a eso —Bella lo miro y sonrió al escucharlo pronunciar el apodo de su niña—. ¿Pero amor? Ese que hace que tu estomago se vuelva loco cuando ves a la chica que amas, ese que hace que tu mente piense en ella cuando menos te lo esperas, ese que te dice a cada rato que salgas corriendo a verla, ese que hace que tu corazón lata tan rápido como está latiendo ahora, no, no había sentido eso antes de conocerte a ti.
—Edward —pronuncio su nombre una enamorada Bella.
—Alguien me pregunto hace poco si solo era por mi Burbuja y yo le dije…
—Que es más —lo interrumpió Bella—. Que ella es un nexo más no la unión, que ella es un eslabón más no la cadena, que ella es un vehículo más no el camino.
—Sí, si mi escritora —dijo el chico sonriendo y haciéndola sonreír—. Tus palabras son mejores que las mías, ella lo es todo, pero tú y yo somos más. Te amo Bella, nuestros planes no son solo para ella, son para ti y para mí. Para nosotros.
—Lo sé, lo he sabido siempre. Te amo Edward. Nuestra nena nos unió en un principio pero hay más, tú y yo somos más.
Edward acaricio la mejilla de Bella y lentamente acerco sus labios a los suyos uniéndolos en un beso. Él beso su labio superior y luego el inferior, mientras su lengua pedía permiso para participar y cuando lo hizo Bella gimió, sabiendo que nada era mejor que lo estaba sintiendo por su chico en ese instante, sabiendo que ambos con todas sus acciones y sus sentimientos estaban dando por terminado el pasado y permitiéndose crear un futuro mejor del que ninguno de ellos hubiera imaginado.
Cuando ambos se apartaron y sus frentes permanecían unidas una a la otra mientras sus ojos aún estaban cerrados, Edward busco en el interior de su solapa izquierda y abrió torpemente el pequeño paquete e insto a Bella a verlo mientras preguntaba:
—¿Siempre, siempre?
Bella abrió ampliamente sus ojos ahogando un sollozo mientras miraba el anillo y luego cuando se permitió ver de nuevo los ojos tan verdes y profundos de su chico, dijo lo único que su mente y corazón estaban listos y dispuestos para decir.
—Sí, Edward, siempre, siempre.
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Al día siguiente. 3:00 p.m. Cherry Street Coffee House
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Kate estaba sentada en su mesa favorita saboreando su Moca Caramelo mientras esperaba a su prometido y sus amigos antes de ir todos a la Corte. Terminaba su bebida cuando una sonriente Bella entro al local y Kate le hizo señas para que se acercara.
—Hola —dijo la castaña sentándose frente a su amiga.
—Enana, he llamado a tu móvil desde anoche. También llame a tu casa y tus hermanas no sabían nada de ti, ¿donde te habías metido? —hablo atropelladamente la rubia—. Garrett me contó todos estos planes que presentara al Juez, para ver si debía cambiar algo de mi informe. ¿Qué son esos planes? ¿Estás segura de que…? Enana… ¿Qué es eso? —dijo Kate mientras señalaba la mano derecha de Bella y sonreía ampliamente a su amiga.
—Un anillo —dijo titubeante la castaña.
—¡Un anillo! ¿Solo un anillo? Un diamante en forma de corazón de 2 quilates engarzado sobre un aro de platino y rodeado por pequeños diamantes no es solo un anillo Bella 2*/*.
—Wao de verdad sabes de anillos
—Por supuesto que sé, Paul y yo fuimos quienes ayudamos a Alistair a elegir el que lleva Tanya. Y este, este era nuestro favorito para ti.
—¿Lo elegiste?
—Ayude, tu chico era el que daba su última palabra, igual que Emmett puede elegir el que más le guste.
—¿Emmett?
—No sabes cómo te agradezco a ti y a Paul por toda tu ayuda. Les debo una, pero no fui yo quien lo eligió —dijo Edward, sentándose junto a Bella e interrumpiendo la conversación de las amigas—. A mí me encanto, pero cuando Burbujita lo vio sabía que no podría haber elegido otro, me dijo que era nuestro corazón.
Las chicas se sonrieron ante las palabras del cobrizo, mientras Bella tocaba su mejilla y lo besaba por haber incluido a su niña en todo esto.
—Dios, ustedes empalagan —dijo Garrett cuando llego junto a los chicos.
—Deja la envidia hombre y besa a tu chica también —dijo Kate, mientras su chico se inclinaba y la besaba dulcemente—. Mucho mejor.
Cuando Garrett se sentó frente a los chicos, todos estaban sonriendo y el abogado lamento que él llegara para ensombrecer todo aquello.
—¿Están listos chicos? —pregunto.
Edward se giró a ver a su chica y esta apretó su mano por debajo de la mesa.
—Sí, lo estamos —dijo confiado y sonriendo aún.
—No importa lo que pase en la Corte hoy, vamos a luchar por ella muchachos —dijo el abogado infundiendo ánimos a todos.
—Si lo haremos —dijeron Bella y Edward al mismo tiempo.
Cuando los cuatro jóvenes abandonaron el Cherry Street Coffee House sabían que esto podía ser el comienzo de una guerra larga y difícil, pero los cuatro estaban dispuestos a poner todo de sí para ganarla, de la misma forma que todos los Swan y todos los Cullen también lo darían si las noticias del ADN les eran adversas.
La primera lucha estaba por comenzar.
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3:00 p.m. 1856 NW Blue Ridge Dr. 3*/*.
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Emmett estaba muy consciente que tenía poco tiempo para que sus planes estuvieran bien cumplidos. Él y Rosalie tenían el tiempo contado.
Pero eso no evito que pasara por ella a su consultorio y atravesara media ciudad hacia su objetivo.
—No tenemos mucho tiempo —se quejó la rubia.
—Lo sé, me disculpo por llegar tan tarde.
—No fue tu culpa, si hubieras llegado cinco minutos antes hubiera sido yo la que estuviera ocupada, mi último paciente no estaba programado.
—Pero ya estamos aquí, ¿no? —dijo el chico mientras conducía el tramo final de Blue Ridge.
—¿Creí que íbamos a hablar? —dijo extrañada la chica.
—Lo haremos, solo quiero que me acompañes a un lugar.
Emmett estaciono su auto alquilado en el 1856 mientras salía de él y corría a abrir la puerta de su compañera. Luego apoyo su mano en la espalda de Rosalie mientras la guiaba hacia la puerta.
Rosalie sintió el calor que emanaba de la mano del chico y se preguntó si algún día esa sensación dejaría de causar que todo su cuerpo se calentara. Pero dudaba mucho que la clase de sensaciones que Emmett la hacía sentir se repitieran con alguien más. Había venido a esta "cita" con la esperanza de saber cuáles eran las verdaderas intenciones del castaño y preguntándose si toda su familia y amigos tenían razón o su mala suerte con las relaciones se haría presente una vez más.
Emmett sacó del bolsillo de su pantalón una llave y abrió la puerta de la casa haciendo pasar a Rosalie dentro mientras cerraba detrás de ellos.
El pasillo que se extendía delante de ellos separaba dos estancias, del lado derecho y detrás de puertas acristaladas Rosalie pudo ver un amplio comedor decorado con una larga mesa y sillas de respaldo alto. El lado izquierdo era un salón con dos amplios sofás y dos poltronas frente a una chimenea que en este instante estaba apagada.
Rosalie se fijó en las escaleras al fondo y a lo que parecía ser la cocina y otra estancia que la acompañaba.
Emmett le señalo el salón y ambos entraron en él mientras Rosalie podía ver por la ventana hacia la bahía. El castaño no dejaba de ver a la chica, tratando de verificar si lo que ella estaba viendo le agradaba o no.
—¿Es de algún cliente? Digo, ¿la casa? ¿O la remodelaran?
—Lo haré si su dueña así lo quiere. ¿Tú la remodelarías?
—No lo sé, no creo, es muy bonita tal y como esta.
—¿Entonces te agrada? —pregunto el chico.
—Claro, es una buena propiedad, su dueña tiene suerte.
—No, el que tiene suerte será el que logre el amor de ella.
—¿Te gusta la dueña? —pregunto asombrada Rosalie.
—No me gusta, me encanta, haría cualquier cosa por ella.
Rosalie estaba indignada, como era posible que este hombre la trajera aquí para hablar de su amante. Este hombre que había querido hacerle una escena cuando se dio cuenta que ella estaba saliendo con otro chico, era el mismo que ahora le echaba en cara que estaba con alguien más.
—Si esta es una forma de vengarte no voy a ser objeto de tu burla —dijo ella con rabia en su voz.
—Rosalie…
—Llegaremos tarde, así que o me llevas ahora o buscare un taxi —dijo mientras intentaba salir de la casa.
—Rose, escúchame.
—Que te escuche, pedazo de patán, cuando me restriegas en la cara la casa de tu amante.
—No tengo una amante Rose —dijo deteniéndola.
—La tienes. Acabas de decirme que esta casa es de ella… qué harías cualquier cosa por ella.
—Lo haría, haría cualquier cosa por ella, si tú me aceptas, por Dios que haré cualquier cosa por ti.
Rosalie dio un par de pasos atrás, volviendo a su posición en el centro de la estancia mientras miraba a Emmett sin entender que era lo que este había estado diciendo.
—¿De qué hablas? —dijo con voz débil.
Emmett respiro profundo y se preparó para decir lo que había repetido en su mente desde la noche en que había hablado con Alice y realizó una pequeña oración para que su chica lo entendiera.
—Hace poco algunas personas me dijeron que yo no era el mismo. No era el mismo chico que ellos habían conocido, el joven universitario que no dejaba de sonreír. Que me he vuelto un hombre demasiado serio y hasta hosco, y lo que ellos no dijeron pero yo ahora sé, me volví también un hombre un poco insensible.
»Me perdí. Perdí a ese chico. Lo hice adrede o sin darme cuenta. Pero me perdí. Elegí huir en vez de involucrarme. Elegí erigir un muro en vez de sobreponerme. Y lo único que cambie fue a mí mismo y no lo que me había pasado y con eso no me supere, no sobreviví, sino que me convertí en un cobarde que no quería vivir las experiencia por temor a fracasar de nuevo. La vida fácil, no resulto tan fácil.
»Pero ese chico volvió. Ni siquiera lo había notado, lo notaron otros antes que yo. Y fui… ¿cómo diría Paul? Un perfecto dolor de culo —hizo una mueca, mientras Rosalie le sonreía por su frase—. Por no darme cuenta yo mismo primero. Ese chico lo encontraste tu Rose. No sé cómo pero lo hiciste. Y es gracias a ti que otra vez sonreí como ese chico y hasta volví a tener ilusiones como ese chico.
—Emmett —quiso detenerlo Rosalie. Ella quería decirle que ese chico siempre había estado allí, asustado de salir, pero que si él se lo permitía, si dejaba todo el miedo atrás, ese chico seria él mismo.
—No, deja que termine, tengo que hacerlo —ella asintió y él siguió—. Ya no tengo miedo. Tú me lo quitaste. Cada vez que tú me hacías sonreír, cada vez que te sentí estar conmigo, metiéndote dentro de mi piel, cada noche en que te colaste en mis sueños. Tú ibas quitando un ladrillo de mi muro y sacando a ese chico otra vez a la luz.
»Me dijiste hace unos días que querías luchar a mi lado, que si yo quería podíamos hacerlo juntos. Y sí, eso es lo que quiero, estar contigo, luchar juntos —Rosalie llevo sus manos a su boca, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas que ella estaba intentando retener—. Por supuesto que mereces más, yo también quiero más Rose, yo lo quiero todo. Esta casa tal vez no tenga la barda blanca —dijo mientras estiraba su mano mostrando la vista de la entrada—. Pero tiene lugar suficiente para un perro, un gato y para varios chicos rubios y de ojos violeta hermosos que corran de una lado a otro —Emmett no dejo de mirar los ojos de Rosalie, mientras colocaba una rodilla en el suelo y sacaba de la solapa de su traje un pequeño paquete que abrió para que Rosalie lo observara—. Déjame demostrarte que puedo ser ese guerrero, que puedo cuidar de ti, de tu corazón. Déjame amarte, déjame demostrarte cuanto te amo, dame la oportunidad de cumplir tus sueños, cásate conmigo.
—Oh Emmett —dijo la rubia mientras miraba al chico de rodillas ante ella.
—Yo he sido un estúpido, un celoso, un troglodita —dijo mientras escucha como ella soltaba una risita que se unía a las lágrimas que rodaban por sus mejillas—. Y no prometo que no voy a volver a ser un imbécil porque puedo volver a meter la pata una y otra vez. Pero también te prometo esmerarme en ser el hombre que tú quieres, el hombre que tú mereces, solo si tú quieres Rose.
Rosalie no pudo soportarlo más y se arrodillo junto a su chico mientras colocaba su mano sobre su nuca y los acercaba a ella para besarlo fuerte e intensamente.
—Tú, tú, troglodita —dijo la chica en cuanto se separaron—. Te haré pagar por eso.
—Acepto mi castigo —dijo Emmett, mirando los ojos de su chica.
—Pero pagaras de por vida McCarty, te haré pagar —dijo mientras sonreía ampliamente—. Si Emmett, vamos a luchar juntos.
Emmett sonrió y tomo el anillo que llevaba en su mano y lo colocaba en la mano derecha de la rubia 4*/*.
—Te amo Rose, Dios, no imaginas cuanto te amo.
—Creo que tengo una idea, algo así como lo mucho que te amo yo.
La chica soltó una gran carcajada mientras besaba una y otra vez a su chico.
—¿De qué ríes?
—De la cara de mi Padre cuando vayas a pedir mi mano.
Emmett arqueo una de sus cejas mientras miraba a su chica y dijo:
—Qué crees que dijo, algo como que "me aplastaría como una cucaracha" si te hacia sufrir.
—¿Hablaste con Papá? Esas son palabras suyas.
—Sí, salí de su oficina temblando como una niña que ve "El Aro" 5*/* por primera vez, pero por lo menos él dijo que sí.
Rosalie volvió a reír mientras ambos se levantaban del suelo y ella tiraba sus brazos alrededor del cuello del chico y se unía a él.
—Él te ama, si lo acepto, te ama.
—Eso espero, pero prefiero que me ame la hija a que me ame el Padre.
—Esta hija te ama y te ama mucho.
—Yo también te amo Rose, haría lo que fuera por ti, lo que fuera, todo.
—Me voy a conformar ahora con esta casa, ¿no? Es nuestra, ¿es lo que querías decir?
—Sí.
—Bien, me conformare, por ahora, con esto, con nuestro amor —luego miro su reloj por sobre la cabeza de Emmett y chillo—. Y me conformare con que me saques de aquí, llegaremos tarde.
Ambos volvieron a besarse y corrieron a la puerta, llegarían tarde, pero llegarían juntos, como todo lo que harían de ahora en adelante, juntos y eso era perfecto para ambos.
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Gracias a todos por tomar unos minutos de su tiempo y leer esta historia, y gracias a los que toman unos minutos más y me brindan un comentario.
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1*/* Son Sándwiches clásicos del Salumi Artisan Cured Meats.
2*/* Si quieren ver el Anillo de Compromiso de Bella pueden pasar por mi perfil y allí encontraran el link.
3*/* Otra de mis "Investigación Inmobiliaria" en Google Maps los invito a pasar por mi perfil para que vean los vídeos y las fotos de la casa elegida por Emmett.
4*/* Si quieren ver el Anillo de Compromiso de Rosalie pueden pasar por mi perfil y allí encontraran el link.
5*/* The Ring es una película de terror psicológico estadounidense del año 2002, protagonizada por Naomi Watts y Martin Henderson. Se trata de un remake occidentalizado de la película de terror japonesa de 1998, Ringu, que a su vez se basó en la novela Ringu de Kōji Suzuki, y se centra en una cinta de vídeo maldita misteriosa que contiene una serie aparentemente aleatoria de inquietantes imágenes. Después de ver la cinta, el espectador recibe una llamada telefónica en la que la voz de una chica anuncia que el espectador va a morir en siete días.
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Adriu: El Jefe es duro, pero lo único que quiere es la felicidad de los suyos y Renée que lo conoce muy bien sabe en qué le puede ganar y en que no.
Gracias a ti por permanecer con este Fic.
Marieisahale: No hay que ponerle la cosa fácil a estos chicos y el Jefe debía dejar en claro que la felicidad de sus niñas está por sobre todo.
Gracias por haber permanecido en este Fic desde el principio, desde el primer reviuw que fue el tuyo.
Debi Campos: Renée es todo. Las gemelas necesitaban una madre y Charlie necesitaba un apoyo. Así que Renée vino a salvar un poco a esta familia, como esta familia también la salvo a ella de su propia perdida.
Emmett ha sido un cabeza dura, necesitaba descubrirse a sí mismo para descubrir su amor hacia Rosalie. Y Alice la he colocado como la voz de la consciencia, consciencia mental y sentimental, si ella pudo luchar por su amor, todos podían.
Si he logrado despistarte una vez más, he logrado entonces mi objetivo, si he tirado tus teorías al piso, pues déjalas allí. Tú sabes quienes son los malos. Lo sabes.
El Jefe, solo está cuidando a sus niñas, es algo que nunca dejara de hacer, porque las ama. Y sí, su misión es asustar hasta los huesos a estos hombres, que tengan miedo si no tratan bien a los suyos.
Didyme… Didyme… ¿Alguna vez fue buena? Lo digo porque la maldad se va gestando dentro de la gente, es como un muy mal virus. Y hace muchos años que ella está gestando la maldad hacia Carlisle, ¿no te parece? Así que, ¿Títere? ¿Titiritero? ¿Qué crees realmente que es Didyme? Una pista: no dudes de tus instintos.
Gracias por unirte a este Fic, y muchas muchas gracias por todos tus comentarios.
LeoniLilzBlackAngel: Wao, nunca pensé en colocar algún capi extra de Burbuja cuando mayor, es una gran idea, aunque… bueno no sé. Bella y Edward son los mejores padres, aprendieron de los mejores, de sus propios padres.
Ya que tú me cuentas algo de tu infancia, yo también te contare algo de la mía.
Tengo recuerdos desde que tenía 3 Años. Son pocos y muy sueltos, pero están en mi mente. Uno de mis primeros recuerdos, por no decir el primero, es del kínder (jardín de infancia). Mi hermana, que es dos años mayor que yo, estaba en kínder y yo deseaba seguirla y estar con ella, un niño de su salón (Rafael Ernesto) se encariño conmigo y yo con él, y yo me colaba en clases no solo para estar con mi hermana sino también para estar con él. En segundo grado, dos niños inocentes como éramos, nos dimos nuestro primer beso. Él ya no está en mi vida, hace mucho tiempo, pero su recuerdo quedo en mí, para siempre.
Gracias por pasarte por este Fic y por compartir conmigo esta experiencia de lectura-escritura.
Yoliki: Jajaja no te estreses, todo saldrá a la luz pronto. Y no te enojes, solo disfruta.
Guest: Hay que hacerlo sufrir, que demuestre que se la merece, cacao nadaaaaa, va a tener que darle todo de sí mismo.
Didyme va a pagar, le he dado eso en este Fic, tal vez sea menos de lo que merece, pero de que tendrá una probada de su chocolate, lo tendrá.
Gracias por mantenerte conmigo en este Fic, tus comentarios han sido muy importantes para mí y muchos me han hecho reír.
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