Autora: Stunning sunset
Traductora: nekoumori
Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto,y en caso de que haya un OC a Stunning sunset.
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"Por favor no te muevas, Satsuki-chan." Dijo Sakura, apuntando algo en un rollo de pergamino.
Riendo, la chica de quince años dio unas vueltas por la habitación antes de dejarse caer sobre un cojín. Un momento después, empezó a moverse, claramente queriendo seguir bailando por la habitación.
"¡'Kura-chan, me abuuuuuuuuuurro!" Dijo ella.
"Si te quedas quieta hasta que acabe el dibujo, te voy a dejar jugar con mi cabello esta noche cuando nos bañemos."
La chica mayor frunció un poco el ceño.
"¿Todo el rato que quiera?" Preguntó con sospecha – ya había aprendido que Sakura podía retorcer sus palabras para que le fueran bien si quería.
"Todo el rato que quieras." Aceptó la médico peli-rosa.
Con la mirada llena de concentración en la cara, Satsuki se quedó perturbadoramente quieta. Sakura suspiró mentalmente. Normalmente la otra chica no se estaba tan quieta; verla de ese modo ahora parecía antinatural.
Afortunadamente, Toranosuke entró un momento después con una bandeja llena de entrantes y té. Dejó la bandeja en el suelo y prosiguió a servir el té para las dos chicas con una calma que aparentemente también afectó a Satsuki, ya que la chica no atacó la comida. Por primera vez.
"¿Hay frutos secos?" Preguntó mirando por el rabillo del ojo a la comida con algo de ansia.
"Iie." Contestó el nuke-nin.
"¿Por qué te gustan tanto los frutos secos?" Preguntó Sakura. Ese punto la confundía. Obviamente, la chica había crecido rodeada de lujo, así que ¿por qué le gustaba tanto algo tan mundano como los frutos secos?"
"¡Porque están ricos, por supuesto!" Contestó ella como su eso fuera evidente, lo que, para ella, a lo mejor lo era.
Sakura negó con la cabeza con una pequeña sonrisa. Se levantó y estiró, y luego dijo, "Bien, vamos a hacer una pequeña pausa. Voy a ver si quedan algunos frutos secos, ¿de acuerdo?"
La adolescente se le tiró encima, cogiéndola en un abrazo mientras caían al suelo. Rió y frotó su cara felizmente en el cabello de Sakura.
"¡Yay! ¡Eres la mejor, 'Kura-chan!"
"De acuerdo, de acuerdo." Murmuró ella entre mechones de cabello oscuro. "Ahora deja que me levante, ¿ok?"
"¡Haaaaai!" Chirrió al chica feliz. Saltó de vuelta a su cojín con alegría y sonrió de oreja a oreja mientras Toranosuke le pasaba una taza de té.
Sakura dejó a los dos atrás mientras cerraba la puerta y se dirigía hacia la cocina. Sus manos pasaron por varios botes hasta que encontró el que buscaba y puso varios frutos secos en un plato. Mentalmente tomó nota que tenía que ir a comprar más; no quedaba mucho en casa, con lo mucho que le gustaban a Satsuki y el hecho que se los daba de vez en cuando a sus pacientes cuando se iban. No eran mejores que las barritas de energía, pero la mezcla de frutos secos era comida de viajante, después de todo, y era mejor que nada. Y la adolescente adoraba poder comerlos a cada rato.
"Cómo va, sensei?" Preguntó una voz desde la puerta.
"Casi he acabado los últimos detalles de mi diagrama." Contestó Sakura sin girarse. "Luego puedo empezar a trabajar en revertir su condición." Suspiró.
"No te canses demasiado." La regañó Tohru, entrando el habitación con calma. "Has estado trabajando en este diagrama dos semanas, entre paciente y paciente. No te mates del esfuerzo. ¿Cuántas horas dormiste anoche?"
"¿Acaso importa?" Contestó la diminuta doctora.
"Por favor, sensei. Incluso si tienes esa cinta sobre los ojos, puedo ver las ojeras que aparecen bajo tus ojos. Puedes delegar algo de trabajo a mi y a Tachibana-san. No importa cuán poco me gusta, tengo que admitir que puedes contar con él." Dijo a regañadientes.
Sakura suspiró profundamente y se giró, con una sonrisa cálida.
"Lo sé, Ishika-san. Confío en vosotros dos. Pero hay algunas cosas que debo hacer yo misma. Además, curar a Satsuki-chan es imposible ahora mismo. Si simplemente le hubiera faltado aire al nacer, la podría haber curado con facilidad, pero su problema es congénito. A menos que consiga hacer un diagrama de su cerebro y descubra exactamente lo que no va bien, no hay nada que pueda hacer. El daimyo me ha dado esta tarea porque no se puede hacer. No en este momento, por lo menos."
"Así que básicamente te la ha echado encima, sacándose el problema de encima."
"Hai, supongo que lo puedes ver de ese modo. Pero si la consigo curar, voy a crear un precedente en el mundo médico y mi trabajo será reconocido, dándole a otros médicos la oportunidad de curar a gente como ella. También me daría la oportunidad única de conocer y atraer a gente a mi para poder crear una aldea médica."
"Así que vas a hacerlo, entonces."
No era una pregunta. Podía ver su determinación en su postura y sabía que la respuesta con tanta seguridad como que él era su aprendiz.
"Hai. Dejarse llevar por la corriente no va a ser suficiente ahora. Y nunca he sido del tipo de persona que simplemente ve pasar su vida. Voy a luchar por este ideal, Ishika-san. Así que cuando muera, mi trabajo no va a desaparecer."
Cogió el plato con un último, "Pero primero debo hacer que el Kage acepte lo que voy a hacer, ya que no puedo simplemente hacer una aldea donde el hijo del líder pase al poder una vez dicho líder muera. Quiero que la posición de liderazgo se consiga con competencia, no linaje. Y eso va a resultar un gran problema para las demás aldeas. Dudo que lo acepten tan fácilmente como me han aceptado a mi. La aparición de una nueva aldea siempre es causa de tensión, sabes."
Mientras pasaba por su lado, ella murmuró que no se lo reprocharía si su aldea le ordenaba que la matara por razones económicas o políticas. Aunque no iba a dejarse matar tan fácilmente.
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Todavía estaba jugando con la idea de un símbolo representando su aldea con alguien a quien ella no había visto en mucho tiempo llegó a su puerta.
"¡Whoa! ¡Kunoichi-san!" Exclamó Sakura, asombrada a más no poder.
"¡Cómo va, Sakura-sensei!" Dijo la mujer de Suna arrastrando las palabras fríamente mientras entraba. "¿Qué estás haciendo estos días?"
"Hm, estoy metida en política, aunque preferiría no estarlo – espera un momento. ¡Tachiban-san! ¡Tráeme el sake y dos vasos!"
Luego se giró hacia la visitante y le señaló que se sentara, diciendo con una sonrisa que por fin tenía algo mejor que té para servir. Toranosuke llegó un momento más tarde con la botella de sake. Empezó una batalla de miradas entre él y la kunoichi de Suna.
"Eto… ¡Disfrutar!" Exclamó él incómodo antes de salir a toda prisa de la habitación.
Todo permaneció en silencio por un largo e incómodo momento.
"Ano… ¿Os conocéis de algo?" Preguntó Sakura al final.
"Nos hemos encontrado unas cuantas veces." Admitió la mujer mayor. "No sabía que estaba trabajando para ti."
"Hm. Tiene que pagarme una deuda, y no le importa trabajar para mi. No le he tenido bajo mis órdenes por mucho tiempo, pero de momento, está bien. De todos modos, ¿qué te trae por aquí, kunoichi-san?"
"Ah, llámame Yuka, es algo impersonal que me llames kunoichi-san por una persona que ha tenido las manos metidas en mi pecho."
Sakura se rió en el baso de sake y se lo bebió de un trago.
"Bien, , ¿cómo es que has venido a visitar?"
"Estaba por aquí. Acabo de acabar una misión, en realidad. Y pensé, 'Hey, ¿por qué no visito a Sakura-sensei?' y aquí estoy."
"¿Así que vas a volver a Suna después de esto?" Preguntó Sakura, una idea formándose en su mente.
"Hai." Dijo Yuka, tragándose su sake de un trago.
"¿Podrías escortarme hasta allí?" Preguntó la médico. "Quiero discutir algo con el Kazekage."
La otra kunoichi se encogió de hombros.
"De acuerdo, ¿por qué no?" Dijo de forma amistosa.
"Gracias. Y no te preocupes, estoy bastante segura que puedo correr tan rápido como tú, así que no voy a ser una molestia."
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Sabiendo que ella podía volver en un santiamén usando su tatuaje si él necesitaba su ayuda, Tohru no se quejó de su marcha. Satsuki y Toranosuke, por otro lado, tenían otra opinión. La aristócrata lloró mucho y lastimosamente y Sakura acabó prometiendo que le llevaría un recuerdo de Suna para que parara. Toranosuke por otro lado… No pensaba que fuera una buena idea. De ninguna manera.
"Todo va estar bien, Tachibana-san. Lo prometo. Además, si acaba mal, vas a poder escupir en mi tumba, ¿ok?"
La broma se perdió.
"Mira. No te puedo llevar conmigo de todos modos. Nunca te dejarían entrara en Sunagakure – posiblemente te matarían, y prefiero que sobrevivas un poco más. Confía en mi, ¿de acuerdo?"
Toranosuke asintió, mordiéndose el labio para evitar decir nada más. Miró a otro lado frunciendo el ceño pero no siguió oponiéndose a ella.
Yuka bufó mientras se iban.
"Son bastante protectores y posesivos, ¿no?"
"Yeah. Me pone de los nervios. Quiero decir, sobreviví igual de bien antes de que entraran en mi vida así que ¿por qué están actuando como mamá oso? ¿Es por el cabello rosa? Porque yo definitivamente no elegí ese color de caramelo."
La risa de Yuka se puso oír a millas de distancia.
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Pasaron fácilmente las puertas de Suna. Sakura solo tuvo que mostrar a los guardas su pase y la dejaron entrar con un saludo, Luego se limitó a seguir a Yuka hacia el centro de la aldea, aunque tuvo que esperar un momento en una habitación, durante el tiempo que le tomaba a la kunoichi dar su informe al Kazekage. Sorprendentemente, no se sentía nerviosa ante el hecho que iba a conocer al padre de Gaara. De hecho, no sentía nada de nada. No sentía nada hasta el punto en que hasta ella sentía que no era natural.
Después de un largo rato que pasó demasiado rápido, Yuka reapareció con una sonrisa ladeada.
"Tu turno, sensei. Kazekage-sama te está esperando. Te voy a esperar fuera. Tómate tu tiempo, creo que voy a ir a asustar a la secretaria."
Toda la tensión la abandonó después de eso.
"De acuerdo." Rió ella. "Espero no tardar mucho."
"Tómate tu tiempo, tómate tu tiempo. Voy a pasarlo bien mientras no estés." Contestó Yuka con una mirada depredadora a la secretaria que se la miró con cautelo.
Sakura entró a la oficina del Kazekage sola; la puerta se cerró tras ella con un ruido sinietro. Bañado en la menguante luz del sol, el Kage se giró y se la miró un largo rato.
"Sakura-sensei."
"Kazekage-sama."
Los dos se midieron entre ellos un momento antes que el Kazekage se sentara en su silla y le hiciera un gesto para que ella se sentara en la otra silla.
"Parece que tienes algo que discutir conmigo, sensei."
"Lo hago, Kazekage-sama." Dijo ella después de tomar aire. "Tengo intención de formar una aldea médica en la que el liderazgo se pase a través de habilidades en lugar de por linaje."
El silencio reinó por un incómodo momento.
"Me gustaría que lo aprobaras. Lo haría de todos modos, pero preferiría tenerte a mi lado. Todo el mundo sería aceptado en mi aldea médica para ser curado. También pretendo enseñar a cualquiera que quiera aprender medicina, ya sea medic-nin o un doctor civil, ya que soy proficiente en ambos ámbitos. Cualquiera que quiera unirse a mi en mis esfuerzos es bienvenido. Si, en algún momento, mi aldea puede mandar médicos y doctores para hacer del mundo un lugar más pacífico, voy a estar satisfecho."
"La idea tiene mérito, sensei, pero encuentro difícil de aceptar que vayas a proteger a los nuke-nin. Si pierdes control sobre ellos, o si tu sucesor no tuviera buenas intenciones, nosotros los Kage podríamos acabar con un buen lío en nuestras manos. No voy a aprobar tus actividades a la ligera. Por eso, sugiera que hagamos un trato. Haz esto por mi y muéstrame tu determinación, y te voy a dejar realizar tus actividades con fe y buena voluntad. Aunque si tengo la percepción que una rebelión se está formando en tu grupo, no voy a dudar en exterminaros."
Yeah. ¿Había comentado que odiaba la política? Siempre llevaba más dolores de cabeza de lo que podía soportar. Pero no tenía otra opción, así que iba a ver qué tipo de misión imposible tenía en mente para ella.
"¿Qué quieres que haga, entonces?"
Él achicó un poco los ojos; un escalofrío pasó por su columna vertebral: las patas de gallo no eran por una gran sonrisa, sino por una cruel sonrisa maliciosa.
"Puedes morir por tus ideales, aparentemente. Si es así, matar a mi problemático hijo no te va a molestar, espero. Mátalo, por nuestras dos aldeas, o muere intentándolo, sensei."
¿Por qué no me has dicho que me mate y ya? No creo que el resultado sea mucho diferente de lo que va a pasar.
Empezó a sentir el miedo acumulándose en el pecho. Mucho.
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Notas de la Traductora:
Bueeeno, primero que todo, quiero desearos un feliz año nuevo y unas felices fiestas (si bien con algo de atraso).
Quiero que sepáis que el siguiente capítulo ya está en marcha y no creo que tarde mucho en colgarlo.
Agradezco a todos los que habéis dejado comentarios, y en general a todos los que tenéis paciencia conmigo y lo lenta que soy al traducir últimamente.
Muchas gracias a todos.
Nos leemos ^^
